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Los terribles secretos de la tercera generación. » Afrontamientos
Historia terminada Los terribles secretos de la tercera generación. (ATP)
Por Lucy Malfoy x
Escrita el Domingo 1 de Abril de 2018, 22:57
Actualizada el Miércoles 31 de Julio de 2019, 17:36
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Afrontamientos

—¡No puede ser! ¡No puede ser verdad!—Lily se negaba a creer lo que acababa de leer.

Albus y Scorpius habían subido a su cuarto en el momento en que ella gritó.

—¡Todo este tiempo nos vio como unos idiotas!—Lily tomó bruscamente una foto que tenía con la castaña en su repisa y la rompió en muchos pedazos—¿Por qué nunca lo vimos?

—Mañana obtendrás respuestas—Albus se sentó al lado de su hermana. Lagrimas amenazaban por salir de sus ojos, pero se estaba conteniendo.

—¡Es una perra!—habló Lily mientras se secaba una lagrima que había salido con la manga de su suéter—¡Lo debiste de saber…tú sabes legeremancia y estuviste con ella! ¿Por qué no lo sabías?

—No lo sé—se sinceró Albus. La mayoría de las veces que había estado junto a Kendall había estado borracho o muy ocupado pensando en Alice para imaginar que ella era Gossip Hogwarts—nunca me llamó la atención saber lo que pensaba.

—Todos estos años la amistad fue fingida—se lamentó Lily.—¿por qué tuve que confiarle tantas cosas? Si al final de todo las usó en mi contra.

La pelirroja tomó su varita de su mesa de dormir, pero antes de que cometiera alguna locura Albus se la quitó

—Está bien que le tengas rabia—habló Albus—pero no cometas ninguna locura, no puedes hacer magia fuera de Hogwarts, apenas tienes 15.

—Pero nosotros podemos ayudarte—habló Scorpius. Él ya tenía 17 y Albus también así que los dos podían hacer magia fuera de Hogwarts.

—¡Scorpius!—el pelinegro rodó los ojos. Y Lily pareció pensar su oferta— ¡No debes enseñar a mi hermana a ser vengativa!

—Kendall nos jodió a todos—habló Scorpius recordando la vez que lo había llamado mortífago—no puede irse como si nada hubiese pasado.

Lily sonrió maliciosamente, al menos tenía a Scorpius de su lado.

—Está bien—aceptó Albus.

—Vendré más tarde—dijo la pelirroja saliendo de su cuarto—tengo que ver a Lorcan.

Lorcan debía de estar devastado. Aunque Kendall y él no se conocieran desde siempre los dos habían creado un gran vínculo de amistad desde el primer momento en que se vieron.

Lily aún no podía creerlo. Todos ellos la habían llevado a sus casas, le habían dado un lugar para comer en compañía. Cada vez que la chica había tenido problemas con sus padres, todos ellos estuvieron allí para apoyarla, durante cada lágrima y también cada risa. Y ella en vez de agradecer les había pagado traicionándolos.

—Lorcan—cuando la pelirroja se apareció en casa de su novio lo encontró en la sala junto a Lyssander y Hugo. Caminó hasta donde estaba el rubio y lo abrazó.

—Todo este tiempo fue ella—dijo el rubio aun abrazando a Lily—sabía que nos estaba haciendo daño y aun así continuó.

—Lo sé—habló Lily. Supo que Lorcan estaba llorando cuando sintió su camisa humedecerse—yo también estoy sorprendida.

—Ayer estábamos hablando de los TIMOS que tendríamos que aprobar y de lo que queríamos estudiar—dijo Lorcan. Todo le parecía irreal—¿Por qué tuvo que hacer esto ahora?

—Ya lo había hecho—dijo Lily—solo que apenas nos enteramos.

—Ahora todos nos sentimos idiotas por haber hablado de cosas frente a ella—habló Lyssander.

Lorcan se separó de Lily. Sus ojos estaban irritados.

—No puedo perdonarla—habló Lorcan.

¿Cómo se suponía que volvería a confiar en ella?

Fred había golpeado la puerta de su cuarto tan fuerte que su hermana, Roxanne había subido a ver qué ocurría.

—¿Estas loco? ¿Qué te pasa?—Roxanne empujó a su hermano hacia su cama para que dejara de golpear la puerta, que ya estaba suficientemente rota. Los nudillos de su hermano ahora sangraban, pero parecía no tener importancia para él.

—Fue Kendall—la morena lo miró sin comprender—La página. Gossip Hogwarts. Es Kendall, lo ha confesado.

Roxanne abrió la boca sorprendida. Había pensado muchas veces que podría ser su prima Dominique jugándoles alguna broma o la tonta ex novia de Louis que se empeñaba en decir que era cercana a todos los primos Weasley, cuando ni siquiera se saludaban.

—Oh…lo siento, Fred—no sabía que decir—no mereces esto.

Su hermano tenía un gran corazón, no merecía nada de lo malo que le estaba sucediendo en ese momento.

Escuchar los pasos de alguien saliendo de la chimenea, Alex Wood tenía su teléfono en la mano y parecía tan impresionada como Roxanne.

—Fred…vas a estar bien—dijo Alex entrando al cuarto. Se sorprendió al ver la puerta destrozada y las manos de Fred con sangre—no seas tonto…estoy segura de que duele pero solo…no hagas esto.

La chica limpió los nudillos manchados de sangre de Fred.

—Te mentí—dijo el pelirrojo—te dije que la estaba superando, pero no era verdad. Estoy jodidamente enamorado de ella. La semana pasada la vi y sé que te había dicho que no pensaba en volver con ella nunca más, pero en ese momento deseé que eso pasara. Quería estar con ella.

Roxanne miró a su hermano con tristeza, y Alex estaba impresionada.

—Está bien…no tenías por qué ocultar tus sentimientos—exclamó la chica dándole un abrazo—pero tienes que entender que ella no está bien. Si los quisiera nunca les hubiese hecho esto.

—¿Tenía que pasar esto para que me diera cuenta de la horrible persona que es?—dijo el pelirrojo—quiero respuestas, ¡necesito saber sus malditas razones!

James había llegado en ese momento. Soltó un "santa mierda" cuando vio la puerta del cuarto.

—Supongo que ya lo sabes—habló el azabache.

Fred asintió. Y Roxanne soltó un bufido "como si no fuese obvio"

—También estoy desconcertado—James se tiró en la cama de su primo—pensé que me quería como a un hermano mayor…yo la veía como a una hermana. Lily está furiosa.

—Nos engañó a todos—repitió Fred—y lo peor de todo es que ha ganado.

—¡Basta!—Roxanne rodó los ojos—¿en serio ustedes dos van a estar tan desanimados por una niña estúpida? Kendall debe de estar segura de que todos ustedes están mal, y no, les aseguro que no se siente culpable por eso ¡probablemente se esté riendo!

 —Pues lo logró. No me lo creo—dijo James.

—No ayudas, animal—habló Alex.

—Pues en realidad nada ayuda en este momento—habló el azabache.

—Me va a escuchar—habló Fred—si de verdad es la última vez que sabremos de ella entonces quiero que escuche todo lo que tengo para decirle.

Fred se levantó y volvió a patear la puerta. Antes eso le hubiese parecido una niñería, pero en ese momento la rabia era tan fuerte que tenía que descargarse con algo.

—¿Por qué me pasa esta mierda a mí?—gritó el pelirrojo. James tuvo que empujarlo con ayuda de Roxanne para que dejara de golpear la puerta. Alex había ido a buscar unas vendas mágicas para ponérselas en la mano.

—Estás enamorado de ella, y te decepcionó ¿vale?—dijo Alex poniendo una venda en la mano derecha de Fred, el pelirrojo se quejó a causa del ardor—pero solo no lo hagas. Jugó con todos ustedes de la manera más horrible posible. No merece nada.

—Tu no lo entiendes—dijo Fred negando. Jade abrió la boca, pero luego la cerró. No tenía nada para decir. James le susurró un "déjalo estar"

   Él le había confiado muchísimas cosas a Kendall, y no solo de él, sino también de sus primos. Le había dicho miles de veces lo triste que estaba por Lucy, su prima favorita, le había contado los problemas que la pelirroja enfrentaba y todo eso había sido publicado en la página. Nunca le importó el daño que causaba.

—Theo me acaba de escribir que viene con Molly—dijo Roxanne.

—¡Qué bien!—Fred bufó y se quitó las vendas, que ya habían hecho efecto. Sus manos estaban como si nada hubiese ocurrido—¿Es una clase de fiesta con temática de "visiten al pobre Fred"?

—Fred, no fuiste el único afectado—James habló.

—Aún no lo entienden—dijo Fred—le contaba todo lo que pasaba en mi día…le conté sobre cómo iba Lucy, sobre la charla que tuviste con Vanessa, le conté sobre Molly y Justin, incluso le conté que Alex había vuelto, y todo esto lo usó.

—No te des todo el crédito—habló Roxanne—tenía a todo el colegio enviándole información.

—¿Saben qué?—Fred tomó su varita de la cama, se quitó la camisa que tenía algunas gotas de sangre y se colocó una nueva—necesito salir de aquí.

—¿A dónde vas así?—dijo Alex, y claramente no estaba hablando de su ropa—¡podrías hacer cualquier locura!

—No haré nada estúpido. Gracias por la confianza—Ironizó el pelirrojo, y luego colocó su varita en las manos de Alex.

—Te acompaño—habló James.

—Quiero estar solo—aclaró Fred—si ven a Lucy por favor díganle que lo siento…todo esto es en gran parte mi culpa.

—No es tu culpa, Freddie—habló Roxanne.

Fred bajó las escaleras sin hacer caso al comentario de su hermana y desapareció por la chimenea. James, Alex y Roxanne quedaron en su cuarto.

—¿Nadie piensa arreglar esto?—James señaló la puerta. Tomó su varita y arregló las partes rotas de la puerta.

—No podemos hacer magia fuera de Hogwarts—dijo Alex rodando los ojos.

—Mañana es tu cumpleaños—recordó James—no será un buen día.

—No pretendo que Kendall arruiné mi cumpleaños—dijo la castaña—no lo sé, quizás me divierta escuchando todas sus excusas.

—¿Crees que te deje entrar?—preguntó Roxanne.

—No lo sé, y tampoco me importa—Alex le restó importancia—ella no puede hacer magia fuera de Hogwarts y mañana ya yo podré.

—No creo que la detenga que no se puede hacer magia fuera de Hogwarts—dijo Roxanne.

Los Weasley llegaron en grupos a casa de Kendall. En la entrada del apartamento estaban varios estudiantes de Hogwarts con la esperanza de poder subir y ver todo el escándalo. Lily llegó junto a Lorcan y Lyssander. Hugo le hizo compañía a su hermana. Mientras que Scorpius y Albus llegaron juntos. Theo llegó junto a Molly y Vanessa. Todos los mencionados habían subido al departamento, pero para su sorpresa Kendall no había llegado.

—No me sorprendería que nos hiciera venir hasta aquí y que después haya decido dejarnos plantados—habló Rose, soltando la mano de su novio.

En ese momento Dominique junto a Frank aparecieron en lugar.

—Pensé que me había perdido todo el show—dijo Dominique, después miro por todo el lugar y frunció el ceño—pensé que Fred y Lucy serían los primeros en estar aquí.

—James ha ido con Roxanne a buscar a Fred—avisó Lily—ayer salió y nunca llegó a la casa.

—Y Lucy no me ha dicho nada—dijo Molly. En realidad hubiese esperado que su hermana gritara y maldijese, pero en cambio no había dicho ni una sola palabra.

Después de hablar unos pocos minutos llegó Alex Wood con dos varitas en la mano. Detrás de ella venía su hermana quien le dio un beso en la frente a Molly cuando llegó. Los dos habían solucionado todos sus problemas y ahora estaban juntos.

—Creo que no necesitaré esto—dijo Alex señalando su varita—La otra es de Fred ¿Dónde está?

—Ayer no apareció—dijo Theo.

James apareció junto a Roxanne y Jade.

—No lo encontramos—habló James. Habían ido a todos los lugares donde había probabilidad de que Fred estuviese, pero en ninguno lo encontraron.

—¿Kendall no piensa aparecer?—habló exasperada Dominique.

Louis llegó al departamento completamente despeinado.

—Abajo me estaban matando—avisó el rubio—está medio Hogwarts. Me parece raro que no puedan subir.

—Debe de haber contratado a alguien para que le hiciera un hechizo—habló Lorcan desanimado—ya nada me sorprende.

—Le daré cinco minutos—habló Lily—si no llega me iré.

En ese momento escucharon a alguien salir de la chimenea. Kendall venía vestido de negro y con una pintura en sus labios color rojo.

—No hace falta que esperen más—dijo la chica mirando a todos los Weasley. Lily le brindó una mirada que claramente decía "te odio".

—¿A eso le llamas entrada épica? Por favor, perra—Dominique rio sarcásticamente—y deberías saber que esa ropa pasó de moda hace como un siglo.

   Todos en el departamento habían comenzado a soltar insultos al mismo tiempo. Kendall frunció el ceño.

—¿Podrían organizarse al menos para hablar?—habló Kendall.

Lorcan era el único que había permanecido callado, la castaña hasta había visto a Lyssander gritarle "perra". Claro que no la juzgaba, sería muy hipócrita de su parte.

—¿Por qué lo hiciste?—preguntó James. El azabache estaba herido, y aunque trataba de disimularlo su voz lo delataba.

—Ya lo dije. Trataba de huir de mis problemas—habló Kendall.

—¿Divirtiéndote con los problemas de los demás?—Rose habló, incrédula.

—No harás que me sienta culpable—respondió Kendall—era la única manera.

—Habían miles de formas…estuvimos para ti todo este maldito tiempo—habló Lyssander—desearía no haberlo hecho.

—No te juzgo, Lyss—respondió Kendall. Lorcan no podía creer que la estaba hablando fuese su mejor amiga, siempre supo que Kendall era rebelde y que no le importaba mucho la opinión de los demás, pero verla así le hacía pensar que era una de las personas más repugnantes de la historia.

—Pudimos haberte dejado sola todo ese tiempo que no tenías un lugar a donde ir—respondió Hugo—en serio no sé en qué te basas para llamarnos falsos. Por merlín, sabía que estabas loca, pero no pensaba que en el mal sentido.

—Yo sobraba todo este tiempo, y  yo no nací para ser un extra—habló Kendall.

—Nunca te importamos ¿los 4 años de amistad fueron fingidos?—Lily se acercó hacia la castaña—sabías lo mucho que me dolían todos los comentarios, pero claro que nunca dudaste en llamarme controladora todas las veces que fuesen necesario. Hiciste que pensara que no valía la pena y de paso me aconsejaste que no lo tomara en serio.

—No fueron fingidos—habló la castaña, pero Lily no le creyó ni una palabra. Si alguien te quiere no te lastima—pero Lily todos en Hogwarts querían leer sobre ti. No podía dejarte a un lado.

—Por favor—dijo en tono sarcástico—ya ni sabes que decir.

La sonrisa de Kendall se agrandó cuando vio a Lucy Weasley entrar junto a Fred. Ahora es que había comenzado todo.

—¡Eres una perra asquerosa!—Lucy gritó exasperada. Fred la tenía agarrada de una mano, impidiendo que se acercara a Kendall—¡Me hiciste pasar por un maldito infierno!

 —Ya me han llamado más de veinte veces perra hoy—dijo la chica, sonriendo—búscate otro insulto, o podrías buscar algo en la nevera, hay mucho helado para ti. Asegúrate de que cuando lo vomites después limpies el piso, tengo que entregar el apartamento en buenas condiciones.

Molly había querido ir a golpear a la castaña, pero Justin y Theo no la dejaron. Lucy no dijo nada.

—Ay por favor, que alguien le lance un crucio—Dominique se levantó de la silla donde estaba sentada.

—Yo te apoyo—habló Albus.

—¿Aún siguen creyendo que soy la única responsable?—Kendall sacó su telefono y empezó a mostrar mensajes—Vanessa, tu enviaste la información falsa de que Theo y Molly salían.

Theo abrió la boca, pero decidió a esperar a que su hermana hablara. Lucy negó, ¿qué clase de broma era esta?

—En mi defensa, solo hice para que Theo y Lucy se hablaran—la pelinegra encogió los hombros.

—Y todos sabemos cómo terminó esa historia—dijo Kendall, como si fuese de lo más trágico—Lucy sigue pretendiendo que superó a Theo y él…

Lucy interrumpió a Kendall.

—Me importa una mierda lo que Theo haga con su vida, ¿podrías superarnos?—dijo Lucy, giró para mirar al pelinegro.

—Ya lo has dejado claro—habló Theo.

—No me has dejado terminar, pero bueno tú sigue pretendiendo que lo olvidaste y él que siga pretendiendo que ama a esa rubia con la que está. Aunque tiene un cuerpo muchísimo más lindo que el tuyo, ¿a que sí, Theodore?

—No estoy con ella por eso, ella me entiende…—dijo Theo. Aunque todo lo que quería decir era "pero no eres tú" —y un lindo cuerpo solo importa los primeros tres minutos.

—Pero aun así Lucy no ha podido tener un cuerpo lindo por tres minutos—rió Kendall.

—Ya vale—Vanessa exclamó exasperada—estoy empezando a pensar que te gusta Lucy.

—Pues a mí todo de ella me parece bien—habló el pelinegro.

—Ay ya, siguiente—Kendall rodó los ojos—me aburrí de escuchar a la bulímica…o anoréxica.

—¿Qué tienes para decirme?—para sorpresa de la castaña Fred habló. El pelirrojo aún sostenía la mano de su prima—yo tengo demasiadas cosas que decirte, y ninguna es buena.

—Nada bueno, tampoco—dijo la castaña—te crees muy inocente y que como eres Fred Weasley tienes que ser alabado, pero no.

—Saber que pasé tanto tiempo junto a ti me da asco, te conté demasiadas cosas y las usaste—habló Fred—todo este tiempo tuviste todo esto planeado, y es demasiado enfermo para cualquiera.

—Fui tu maldita apuesta—habló—mereces todo lo que te hice.

—Y tú merecías perder a tus padres, y ahora perder a todos tus amigos—habló Fred—mereces cada desgracia que te suceda.

—No me importa—insistió—igual se siente bien saber que aún sigues enamorado de mí.

—Tranquila, puede que aún siga enamorado de ti—habló Fred—pero en un tiempo, cuando ya no me importes, y créeme que dejaras de hacerlo, yo me sentiré muy bien cada vez que la estés pasando mal y estés sola.

—Sola estoy mejor—habló Kendall—al menos yo puedo pasar meses sin compañía, tu necesitas de alguien a los dos días, ¿verdad, Alex?

—Parece que alguien está celosa—habló Alex—tus celos se notarían en cualquier parte, y no, Fred y yo no estamos juntos.

—¿Soy demasiado difícil de olvidar?—Kendall sonrió.

—Yo diría que eres más bien una pesadilla—habló Fred.

—¿Lorcan, no me dirás nada? —la castaña miró a su mejor amigo. Todo el rato que tenían allí no había dicho ninguna palabra.

—No tengo idea de quién eres—habló el chico, frio—pero me alegro de que te vayas.

—Pensé que tú me entenderías—la sonrisa de la castaña fue disminuyendo—¡era la única manera de olvidar mi realidad!

—¿Cómo podría entender esto?

—Nunca hablé mal de ti—dijo Kendall, esperando que de alguna forma eso ayudara—porque eres mi mejor amigo.

—Era tu mejor amigo—corrigió el rubio—hiciste daño a Lily, a Lyssander. Le hiciste daño a mi familia.

—No tengo nada en contra de ellos—dijo Kendall, sus ojos se comenzaron a cristalizar, le había dolido eso.

—¡No tienes nada en nuestra contra, pero te la pasas hablando mal de nosotros!—Scorpius rio.

—Estoy harta—habló Lily—escúchame bien, ¿creías que podías hacer daño a nuestra familia y que no pasara nada? Pues estas equivocada, la pasaras mal, muy mal. Vas a desear nunca haberte metido con esta familia.

Albus y Scorpius sacaron sus varitas e hicieron explotar el teléfono de Kendall en su mano. La maleta con ropa quedó hecha polvos, seguido de eso hicieron explotar las ventanas.

—¿Creen que eso me asusta?—habló la chica—puedo comprar otros.

—¿Crees que eso era todo?—Lily imitó el tono de la muchacha—Dejaste tus cuentas en nombre de Fred, porque eres menor de edad. ¿Crees que puedas sobrevivir en New York con 500$ al mes? Pues tendrás que esperar 3 años para poder gastar lo que quieras, mientras tanto te aconsejo que administres bien ese dinero, porque es el único que tendrás.

—¡No puedes hacerme eso! ¡Es mi dinero!—se quejó la castaña furiosa.

—Pues debiste pensarlo mejor antes de dejarlo en mis manos—habló Fred.

—Imbéciles—escupió la chica—deberían pagarle la operación a Lucy con ese dinero.

—Cariño, búscate otro cerebro—habló Lucy Weasley, soltando la mano de su primo—estas ahí parada creyendo que has ganado, pero perdiste todo. Perdiste amigos, perdiste a mi primo y lo que más te duele, perdiste a Lorcan. Créeme que nos encargaremos que tu fama llegue hasta New York. Estoy segura de algo, estarás sola por un largo tiempo.

—No escucharé lo que diga una bulímica—habló la chica, volviendo a sonreír como si nada le afectara.

Lucy Weasley para sorpresa de todos le sonrió con la misma fuerza a Kendall. Levantó su mano y la abofeteó.

—Nunca más escucharé lo que digan las personas como tú—Lucy sonrió con autosuficiencia.

Yo digo que Kendall se merecía esa cachetada más que nadie.

Ahora solo quedan dos capítulos.

No estoy lista para despedirme, perooo ya está llegando el momento.

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