Historia al azar: Tanto amor
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Los terribles secretos de la tercera generación. » Vacaciones
Historia terminada Los terribles secretos de la tercera generación. (ATP)
Por Lucy Malfoy x
Escrita el Domingo 1 de Abril de 2018, 22:57
Actualizada el Miércoles 31 de Julio de 2019, 17:36
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Vacaciones

     Después de la publicación de Gossiphogwarts, ninguno de los afectados había dicho nada. Fred ni siquiera les había contado a sus amigos que había terminado con Kendall, y James no pensaba decirle a ninguno que lo habían rechazado. Pero las cosas no sucedieron como ellos querían. Nada sucedía como ellos querían últimamente.

    Pero, la vida no se iba a detener por eso. Los seis pasaron una semana divertida en Cancún, evitando el tema, y ahora estaban disfrutando en Venecia.

 James que estaba acostumbrado a sus 8° diarios cuando fue a México sentía que se quemaba, olvidó ponerse bloqueador cuando fueron a la playa y había quedado con un dolor de espalda interminable.

  Fred estaba como si nada hubiese pasado, y a todos les sorprendía eso. En enero lo habían visto devastado por su ruptura con la chica y ahora que había sucedido lo mismo estaba con muchísima más energía.

  Theodore intentaba olvidar a Lucy. No le había preguntado más a Molly sobre ella desde que le había dicho que su hermana se había ido de viaje con una de sus tías por parte de su mamá. Aún le atormentaba no haber podido salvarla de todo el dolor por el que estaba pasando.

  Dominique y Frank seguían fingiendo que ellos dos no tenían nada. Lo cierto es que en Cancún habían compartido el mismo cuarto, y en la Mansión de los Nott en Venecia también lo estaban compartiendo, a pesar de que esta tuviese más de 20 habitaciones.

  Mientras tanto Molly era la más normal de todos allí.

—¿Alguien me explica qué hacen Alex y Justin aquí en Venecia?—preguntó James en italiano, entrando a la mansión.

—¿Por qué mierda dices ahora todo en italiano?—dijo Dominique bajando una revista para observar a su primo. Se quedaría hasta finales julio ahí. Había obtenido una pasantía que comenzaba la próxima semana en una de las compañías de Chiara Ferragni, y ya estaba ansiosa por comenzar—Rose debería de estar orgullosa.

—Para que nuestra prima no entendiera, pero qué más da ¿Molly los invitaste?—habló James.

—¿Invitar a quién?—preguntó la pelirroja—no me digas que invitaste a la chica de la fiesta de ayer a salir a comer hoy.

Ayer una chica había estado coqueteándole a James toda la noche. Había dicho unas veinte veces "Amaba su porte de chico malo"

—No. Aunque sería una buena idea—dijo James—no cambies el tema, primita. ¿Qué hacen Justin y Alex aquí en Venecia?

Molly abrió los ojos, como si también estuviese sorprendida de saber que estaban ahí.

—Tal vez también vinieron a vacacionar—habló la pelirroja—¡No lo sé, James!

—Me parece que los invitaste tú—dijo James. Estaba buscando romper la paciencia de su prima—rompiste tu propia regla.

—No entiendo que regla estoy rompiendo. Yo estoy aquí por mi viaje de graduación—dijo la pelirroja, y después miró con una sonrisa de maldad a su primo—¿Dónde están los demás? ¿Fred y Jade? y claro Theo.

—Fred y Jade…y claro que Theo, salieron juntos hace unos minutos a reservar el lugar para ir a comer en la tarde—dijo Dominique.

—Lo dicen como sí me dieran celos que Fred y Jade y… claro que Theo salieran—dijo James, siguiéndole el juego a sus primas.

—Porque es obvio, dah—Dominique se burló.

—Tema superado—dijo James, rodando los ojos.

—Ya, calma—pidió Molly—solo nos estamos burlando de ti…eso no quiere decir que ellos tengan un amorío.

—Lo sé—dijo James—¿Y Frank?

—En la piscina—dijo la rubia.

—Bueno, lo buscaré—dijo James sacándose la camisa.

   Fred, Theo y Jade llevaban una hora buscando el lugar que Dominique había visto en internet para hacer una reservación, el problema es que aún no tenían ni idea de donde estaban. Theo se había ofrecido de guía diciéndoles que él conocía Venecia como a la palma de su mano, pero unos cinco minutos después de salir de la mansión ya se habían perdido.

—Ciao bello, Ti posso aiutare con qualsiasi cosa?—un chico como de 20 años se le acercó a Fred y le preguntó algo. Fred y Jade que no sabían nada de italiano abrieron los ojos e hicieron una mueca de confusión.

—Ha dicho si te podía ayudar en algo—explicó Theo entre risas al pelirrojo.

—Yo. No. Hablar. Italiano—explicó el pelirrojo haciendo señas con su mano. El italiano lo miró confundido.

—¿Y por qué hablas como un demente?—rio la pelirroja mirando a Fred.

—Para tu suerte yo si hablo bien el español—el italiano les mostró una sonrisa—te he visto pasar unas cinco veces por aquí…¿estás perdido, guapo?

—En realidad sí…—dijo Fred. Atrás de él Jade y Theo reían—¿podrías decirme donde queda un restaurante llamado Riviera?

Al italiano le brillaron los ojos cuando Fred dijo el nombre del restaurante.

—¡Riviera! ¡Una de los lugares con comidas más deliciosas en toda Venecia! Pero con los precios más caros que te podrás imaginar—dijo el italiano. Después les indicó donde quedaba el lugar y el pelirrojo le agradeció, antes de que se fuesen volvió a hablar—¿me puedes dar tu numero?

—Creo que lo has entendido mal—dijo Fred—no soy gay, lo siento.

—No es para mí, soy gay pero yo si tengo buen gusto—dijo, sonriendo.

—¿Me estás diciendo que soy feo? —preguntó Fred ofendido.

—Bueno, cada quien tiene diferentes gustos—dijo el italiano, después señalo a una chica que estaba sentada fuera de una tienda. Era una rubia que le sonrió a Fred cuando la vio—ella quiero tener tu número.

—Es muy linda…pero debería saber que estaré aquí solo por cuatro días más—dijo Fred, como si le doliese tan solo pensar que se iría pronto—pero puedes decirle que vaya a Riviera hoy en la noche.

Fred le sonrió al italiano, cuyo nombre era "Carlo" y junto con Theo y Jade fueron a hacer la reservación en el lugar. El plato más económico valía unos 100 euros.

—Sinceramente espero que Dominique pague esta comida—dijo Jade una vez salieron del lugar—porque prefiero comprarme alguna otra cosas que gastar 200 euros en una comida más pequeña que mi dedo.

—Es un restaurante para magos también—indicó Fred—Si volteas el menú puedes darte cuenta. Pero igual sigue siendo muy caro.

—O podríamos comer otra cosa en algún otro lugar—ofreció Theo.

—Theo, tu puedes comprar el restaurante si quieres—dijo Fred—a demás Dominique enfurecerá  si le decimos que iremos a otro lugar.

Los tres asintieron, las cosas estaban muy tranquilas esta semana, era mejor no enfadar a la rubia.

—¿Ese no es Justin Wood?—preguntó Jade frunciendo el ceño. Verse en Londres era complicado, nunca pensó verlo tan fácil en Italia.

—Sí que lo es—dijo Fred—Molly es toda una loquilla.

—Deberíamos invitarlo—dijo Theo. Fred lo miró sorprendido. Ellos dos no se llevaban bien y de un segundo a otro decía "vamos a invitarlo"

—¿Te drogas?—dijo Fred.

—Podría pagar la cena—dijo Theo encogiendo los hombros.

Sin pensarlo dos veces se le acercó.

—Wood—lo saludó Theodore.

—Nott, hola—el castaño le mostró una sonrisa.

—Sus apellidos riman—dijo Fred—Wood Nott, los chicos que Molly más ama aparte de sus primos, por supuesto.

—¿Molly te ha invitado? —preguntó Theo, ignorando el comentario de su amigo.

  El chico quitó su sonrisa, y su semblante cambió de divertido a serio. Aun así parecía un niño que no rompía ni un plato.

—No. Pero he venido a buscarla—dijo el chico.

—Solo han pasado 10 días—dijo Theo—no seas tan posesivo.

—Bueno, estaremos en un restaurante llamado Riviera…podrías ir, pero tendrías que pagar—dijo Fred, directo.

—¡Fred!—Jade le dio un pequeño golpe.

En ese momento llegó Alex Wood con unos folletos.

—Hermanito encontré un lugar a don…—la chica calló al ver a Fred, Jade y Theo. Se suponía que no tenían que enterarse que estaban ahí.

   Venecia no era muy pequeña, y ya en la mañana se habían encontrado con James y ahora con ellos, además de eso se había encontrado con Phoebe, una chica que estudio con ella en Beauxbatons. Y era insoportable solo con verla, y recordar que ella había filtrado sus fotos.

—Hola—Fred le tocó la nariz a la chica. Esta la arrugó y apartó la mano de Fred—¿Nos vemos entonces en Riviera?

—¿Riviera? ¿Están locos?—preguntó confundida la castaña.

—Tú papá es capitán de Puddlemere…tu puedes ir, ya sabes, tienes dinero—dijo Fred gracioso, en realidad todos ellos tenían dinero suficiente para comer en ese lugar al menos una vez, pero el pelirrojo podría darle más provecho a ese dinero y comprar otra cosa. No gastaría tanto dinero por un capricho de su prima, no importa cuánto se molestara.

—El papá de Phoebe es dueño de ese lugar—informó la chica a su hermano, el chico asintió.

—No creo que podamos ir—dijo Justin.

—No seas imbécil. Mi mejor amiga ya debe saber que estas aquí, así que probablemente espere hablar contigo, no lo sé. Irás a ese lugar y le dirás lo que le tienes que decir. Pero pagaras tu comida, el resto lo resuelvo yo—dijo Theo. Ellos dos podrían no tener la mejor relación, pero él era amigo de toda la familia Weasley y al parecer le gustaba a Molly, así que no tenía ningún derecho para apartarlo.

—Ustedes no lo entienden—dijo Alex.

—Solo anda, podemos escapar de allí y comer en otro lugar—le susurró Fred a la chica, que se tranquilizó—no pienso pagar 200 euros.

—No me importa pagar 200 euros—habló en voz baja—no quiero encontrarme con esa chica, es una perra.

    Fred asintió, y de otra forma eso la tranquilizó. Sabía que no podía contar con James porque desde que había admitido que estaba enamorado estaba actuando como tal, es decir, estaba siendo un poco más idiota de lo normal, pero a todos les había pasado eso, así que lo entendían.

—Creo que es momento de volver a casa—dijo Jade, viendo que ya eran más de las tres de la tarde y habían estado afuera desde las nueve de la mañana—Theo ¿nos guias?

—Sí, creo que tardaremos un poquito—dijo Theo una vez se despidieron de Justin y Alex—no sé en qué parte estamos.

—¿Es en serio?—se quejó Fred—qué divertido, otras cinco horas más caminando.

—Supongo que puedo intentar aparecernos—dijo la pelirroja con una sonrisa de lado.

—¿Supones?—habló Fred—imagina que mi brazo no llegue pegado a mi… Sería horrible ¿entiendes la gravedad de eso, verdad? En realidad prefiero seguir caminando…así podremos conocer mejor Venecia. Sí, eso haremos. No pienso aparecerme en algún lado.

—Bueno—dijo la chica. Theo aún parecía pensar la propuesta de su amiga.

—¿Tienes licencia de apariciones?—preguntó el pelinegro. Fred se preparaba para quejarse.

—Sí, pero solo me he aparecido unas dos veces. La primera vez yo sola, y la segunda con James. Nunca con dos personas—dijo la pelirroja, recordando el horrible dolor de las apariciones. Aunque la felicidad de lograr aparecerse superaba el dolor que ella podría sentir.

—¿Ves? ¡Es una inexperta!—dijo Fred al ver que su amigo aún seguía pensando aparecerse— ¡No podemos permitir que aparezca incompleto!

—Relajate, Fred—dijo Theo fastidiado—en serio no tengo idea de donde estamos, así que tendremos que aparecernos. Confio en ti.

—Ustedes dos sí que están dementes—dijo el pelirrojo señalando a Jade y Theo.

—¿Vienes o te quedas?—preguntó Jade alzando una ceja.

—Si muero mucha gente te odiará—avisó Fred tomando la mano de la pelirroja. El contacto había resultado extraño para él.

  En ese momento la pelirroja pensó en la sala de la mansión Nott, mientras rogaba que nada malo sucediese. Nunca había dominado mucho aparecerse, y por eso es que solo lo había intentado unas dos veces. Tenía una licencia solo por suerte. En ese momento Fred sintió como si se estuviese cayendo de su escoba, Theo sintió como si hubiese sido atropellado y Jade juró que estaba siendo aplastada.

Los tres abrieron los ojos y sintieron alivio al ver la sala de los Nott. Molly aún seguía sentada en el sofá con Dominique y James en ese momento iba entrando a la cocina. Jade mostró la sonrisa más grande que podría tener. Lo había logrado. En seguida la pelirroja soltó la mano de Fred y la de Theo, y se percató que sus manos estaban sudada, probablemente por los nervios.

—¿Estoy completo?—preguntó Fred mientras Jade saltaba de la alegría—necesito saber si perdí una oreja.

—Relajate, sigues igual de horroroso—lo reconfortó Molly.

—Hoy dos personas me han llamado feo—dijo Fred con indignación—estamos mal.

—Para ser justos te llamé horroroso—dijo Molly.

—¡Lo logré!—Jade se dirigió saltando hacia la cocina donde estaba James.

—Ya lo veo—dijo el chico, restándole importancia. Jade lo miró sorprendida.

—¿Te pasa algo?—preguntó la pelirroja.

—Para nada—respondió James—han tardado muchísimo, por cierto. Molly yo pensamos en buscarlos.

—Es que Fred no…—Jade intentó explicar a James lo que había ocurrido, pero el azabache la interrumpió.

—Supuse que tendría que ver con Fred—dijo James, con un poco de rabia en su voz—y ahora que ya no está con Kendall…

—James, no soy estúpida—dijo Jade, exasperada—desde que fuimos a Cancún has estado sacando conclusiones de que Fred y yo estamos juntos, y estas lo más lejos posible de la realidad.

—Me gustaría que fueses sincera conmigo—dijo James, bajando el tono de voz—somos mejores amigos.

—Ahora no me crees nada—le reprochó la pelirroja—y has estado ignorando tener esa conversación conmigo…ya sabes de qué hablo.

—Ya he sido humillado lo suficiente—habló James—pero claro que tú no sabes qué es eso. Me tienes comiendo de tu mano, Jade.

—¿Entonces qué quieres qué haga? ¿Dejo de hablarte?—preguntó la chica, alterada. Es como si James no tuviese claras sus emociones, cada vez le decía algo distinto.

—No. Solo quiero que lo tengas claro—dijo el azabache encogiendo los ojos, como si no se acostumbrara a la idea.

—Lo único que he tenido claro es que has pasado de chica en chica estas últimas dos semanas—dijo la chica, con desagrado—no digas que estás enamorado de mi cuando estas con cualquiera.

—¿Es por eso?—preguntó James—por Merlín, desde que terminé Vanessa había estado intentando que confiaras en mí, no había estado con nadie más. Me dijiste que no sentías lo mismo, no te iba a esperar por siempre.

 —No tiene caso. Eso lo hiciste porque aún no habías superado a Vanessa—dijo la pelirroja bajando la voz.

   Estaba segura de que todos en la sala estaban escuchando la conversación que ellos dos tenían en ese momento.

—La superé en el momento en que todo acabó—dijo James— ¿Aún no entiendes de que tú eres la que me gusta?

—¿Te gustaré solo por unas semanas o qué mierda? —dijo la chica.

—Pues espero que no sea para siempre, porque duele que no correspondan tus sentimientos—dijo el azabache en voz baja, como si ya no tuviese más nada que decir— ¡Sé que tú no me quieres de esa forma! ¡No quería tener esta conversación por eso!

—¿Cómo es qué sabes que no te quiero de esa forma?—preguntó la chica.

—Ya me lo has dejado claro en mi casa—James rodó los ojos y se dispuso a irse de la cocina, pero la pelirroja lo tomó por las manos.

—James…yo también te quiero de esa forma, ahora estoy segura—dijo la chica mirando los ojos del azabache que parecían haberse iluminado—pero no estoy segura si en realidad seré más que algo de dos meses para ti.

—¿Qué? ¡Nunca has sido algo de meses!—se apresuró a decir el azabache—prometo no cagarla, en serio que no lo haré. Haré todo lo que pueda para que las cosas salgan bien…

—Solo dame tiempo para pensarlo—pidió la chica—no puedo perderte.

Seguido de eso Jade salió a la sala y todos la siguieron con la mirada.

—Menuda escenita—dijo Dominique—las voy a extrañar cuando se vayan.

   Lorcan había ido a casa de Lily, para después los dos dirigirse al departamento de su mejor amiga, que aún se negaba a explicarle a alguno lo que había sucedido con Fred. Lily fue la primera en aparecerse en casa de la castaña, después de eso Lorcan también tomo un puñado de polvos flú, y apareció en el departamento de su amiga.

   No era la gran cosa. Era más que todo un lugar cálido, donde provocaba solo ver películas y no salir de él en días.

—He acomodado mi cama—dijo la castaña señalando con sus manos la cama que estaba mal arreglada—cuando podamos hacer magia fuera de Hogwarts me saldrá mejor.

—Eres imposible—rio Lorcan. Su amiga no podía acomodar una cama sin magia.

—Hasta que por fin llegan—dijo Lyssander.

—Albus estaba fastidiándonos—avisó Lily—como James no está en la casa, Scorpius se fue de viaje a Alemania, Rose no ha venido a visitarlo y no sé qué mierda ha pasado con Alice…bueno el punto es que toma sus ratos para fastidiarme.

—¿Y ustedes no viajarían?—preguntó Kendall.

—Sí, pero eso sería para finales de Julio—dijo la pelirroja.

 Kendall asintió.

—Bueno yo mañana partiré a Irlanda—habló Lyssander. Sus padres irían a estudiar a unos animales—y quiero que nos cuentes de una vez la razón por la que Fred y tú terminaron.

—Le terminé yo—dijo la castaña. No estaba segura de sí explicarles la verdadera razón—y estoy bien, gracias.

—Sinceramente ya aprendí a no meterme en esas cosas—dijo Lily en voz baja.

—¿Por la distancia?—preguntó Hugo.

—No…o bueno en parte sí—dijo la chica. Sus amigos la miraban cada vez más confundidos, así que decidió explicarles bien. Pero una vez hablara de ese tema no lo volvería a repetir—Saben todo el asunto de la apuesta…bueno sí, sé que es algo viejo, pero el día que me enteré de eso decidí vengarme de Fred, hacer que se enamora de mí y después romperle el corazón. No necesito que me digan que estoy loca, para mí era necesario hacerlo.

—No sé qué decir—Lorcan fue sincero—fue algo sucio, si quieres mi sincera opinión.

—Sé que tú nunca hubieses hecho eso—dijo Kendall rodando los ojos—pero no podía tan solo dejar que jugara conmigo.

—Ninguno de los dos parecen tristes—dijo Lily.

—No lo sé—dijo Kendall—en realidad si lo quiero, pero tenía que hacerlo. No puede obtener lo que quiere. No podía utilizare así

—Pero si te vengaste de Fred también lo tuviste que hacer con James—dedujo Lily—él fue el de la apuesta.

—Por supuesto. Ya lo he hecho—dijo la chica.

 Lorcan agradeció que Lily no fuese tan vengativa.

—¿Y cómo te sientes ahora?—preguntó Lyssander.

   La castaña dudo unos segundos en responder. Sí, había montado toda esa venganza para hacer sufrir a Fred pero ella también había sufrido.

—Un poco vacía—admitió la chica—saben…siempre tenía a Fred para consolarme. Aunque nada que no se arregle con el tiempo.

  Albus se sorprendió cuando vio la cabellera de Alice Longbotton salir de su chimenea. La chica tenía días evitándolo, justo después de salir de Hogwarts.

—¿Alice?—Albus frunció el ceño.

—Tu mamá me ha dicho que estarías aquí—dijo Alice—bueno mencionó que no habías salido en todos estos días.

—No hacer nada últimamente parece una buena idea—dijo Albus, restándole importancia—me sorprende verte. Pensé que no te vería hasta comenzar el último año.

—Y aun así no me buscaste—dijo Alice, con un poco de decepción.

—No sabía que querías que hiciera eso—se defendió el pelinegro.

—¿Tenía que decírtelo? —Alice frunció el ceño—eso me deja las cosas aún más claras.

—Vamos, sabes que no soy la persona más amorosa del mundo—dijo Albus, con un poco de sarcasmo en su voz.

—No quiero distraerme del tema que vengo hablar—habló la chica y Albus la miró interesado—Te he dicho tantas veces para hablar y en ninguna me has puesto ni un 70% de atención…y todas esas veces he intentado comprenderte…tu frialdad, tu desinterés. Aun así he seguido pensando que me quieres.

—Y lo hago, te quiero muchísimo, Alice—dijo el pelinegro. A Alice se le arrugó el corazón, pero aunque su corazón le dijera que le diera otra oportunidad a Albus, su cerebro decía que ya le había dado todas las oportunidades suficientes.

—No me hagas más difícil las cosas, de lo que ya son para mí—dijo Alice—Albus, eres una de las personas más importantes para mí…pero odio depender tanto de ti, me frustra tanto. No he podido dejarte ir, me he empeñado en hacer que esto funcioné, mientras que tú no le das importancia.

—Fuiste tú la que rompió con todo—repitió Albus. Siempre decía eso, pero para él era la única verdad.

—Ya me lo has dicho demasiadas veces—habló—y todas esas malditas veces me he sentido horriblemente culpable.

—Lo siento—dijo el ojiverde—no era mi intención. Nunca me gustaría verte sufrir. Solo quería hacerte saber que también había sufrido demasiado.

¿Por qué tienes que ser tan comprensivo justo ahora? Pensó Alice.

—El asunto es…que esto que tenemos tiene que parar—dijo Alice—no puedo verte como un amigo en este momento, y esto que tenemos es tóxico.

—Entonces no seamos amigos—dijo Albus—dejemos de complicarnos…hagamos lo que teníamos que hacer desde el principio, volvamos.

—Desde principios de año estaba esperando que me dijeras eso—se sinceró Alice—y yo también quiero volver contigo. Pero pienso que primero necesitamos un tiempo alejados…hasta volver a Hogwarts, ordenar nuestras prioridades…y si después de eso seguimos pensando lo mismo, lo haremos.

—Siempre pensaré que eres la indicada para mi—Albus le dio un beso en la frente a su chica—lo siento por ser tan idiota.

—Te quiero—la chica le susurró en el oído al pelinegro, a pesar de ser los únicos en la casa. Después le dio un beso en la mejilla y desapareció por la chimenea.

   Sí, habían terminado pero los dos habían solucionado las cosas después de casi un año. No habían vuelto, pero habían coincidido en que los dos eran el uno para el otro, y eso significaba demasiado.

   La supuesta chica a la que Fred había citado para verse en Riviera era la misma de la que hablaba Alex Wood. Theo se había ofrecido a pagar la cena, pero a Fred aún no le convencía ese lugar, así que no le importo dejar a la chica ahí plantada, aunque a decir verdad, la rubia estaba muy bien coqueteándole a Theo.

—En este lugar hace calor hasta en la noche, pero me encanta. Me gustaría volver—le dijo Fred a Alex, el chico dejó de hablar cuando se dio cuenta que la chica no lo estaba escuchando—¿Está todo bien?

—Esa chica, tu cita—habló Alex—fue la misma persona que filtró mis fotos. Es fotógrafa, se suponía que era una sesión de fotos normal, y después las filtró como si nada.

—No es mi cita, o bueno sí. Pero no la conocía—dijo Fred—entonces, que le den a esa perra.

Alex rio. Fred, que no podía estar quieto se montó en uno de los botes que estaban estacionados en el canal, la castaña, sin otra opción más que quedarse ahí parada sola o subirse con Fred, eligió lo último.

—A veces pienso que no debí irme de Hogwarts—dijo Alex—ni siquiera debí de venir a Italia a acompañar a Justin…si me hubiese quedado en mi casa quizás no hubiese visto a Phoebe.

—Te ahorraste meses de drama—dijo Fred—créeme, con Gossiphogwarts todo estuvo horrible este año. A demás no debes de arrepentirte, ya pasó. No puedes tenerle miedo a esa chica por siempre.

—No le tengo miedo, puedo hablarle y sentirme la chica más perra del mundo, en el buen sentido—dijo Alex—pero ella podría lastimarme en un solo segundo.

—Sí, sé lo que es eso—dijo Fred—yo sinceramente no quiero volver a Londres.

—¿Por Kendall?—preguntó Alex—no quería decirte, te lo dije…perooo, te lo dije.

—Estoy tan molesto con ella, se comporta como una chica de seis años—dijo el pelirrojo—no quiero verla más. No puede ser posible que haya querido tanto a una persona para que pasara esto. No sé qué hacer. Obviamente me dolió, pero no quiero que los demás se den cuenta… sabes, ya pasé por esto, y me resulta tan estúpido.

—Pero la volverás a ver…probablemente muchas veces más—dijo Alex. No era lo mejor que podía decir, pero era la realidad.

—¿Sabes qué? No estas ayudando—el pelirrojo fue sincero—le dije que se arrepentiría y que no me haría sentir miserable. Pero mírame, estoy aquí en Italia, con una de las vistas más lindas y me estoy sintiendo miserable. Odio que tenga razón en todo.

—Te voy a decir lo que va a pasar…puede que sientas la necesidad de arreglarte demasiado o que no sientas ni siquiera la necesidad de bañarte, pero cambiarás. Harás muchas locuras. Querrás salir mucho para demostrarle que nada sucedió o puede que no quieras abandonar tu cuarto. Vas a decir cosas estúpidas como que el amor no es para ti o harás algo mucho peor como empezar a salir con personas sin sentir nada—la chica se acercó al pelirrojo, que estaba concentrado en cada palabra que salía de su boca. Seguido de eso lo besó, algo lento y suave. Después se apartó y el chico la miró confundido.

—¿Qué fue eso?—preguntó el chico.

—Vas a querer besar a muchas chicas, pero te darás cuenta de que a la única persona que quieres besar es a la que quieres olvidar—habló la chica—justo como lo hiciste ahora. La querrás odiar, pero te darás cuenta que perdonar es la única manera de soltar. Finalmente un día te vas a sentir tranquilo, todo habrá pasado. La recordaras, porque ha marcado tu vida, pero todo habrá quedado en el pasado.

—¿Con quién te paso todo eso?—preguntó Fred. Sinceramente era lo mejor que le habían dicho en toda su vida.

—Con Phoebe—dijo la chica—aunque claro, de vez en cuando aún la odio.

—Phoebe…¿esa no era la chica que estuvo con Dominique? —preguntó Fred. Recordaba ese nombre.

—Sí—asintió.

….

—¡No tenías que haber venido a Italia!—Molly reprochó a Justin.

—Quería hablar contigo—se excusó el chico—no quería que lo de nosotros terminara así. No eras mi amiga con derecho, eras mucho más.

   Habían salido del restaurante, dejando a los otros muy incomodos. Phoebe se la había pasado sacando de sus casillas a Dominique, y a la vez tonteándole a James. El chico simplemente le había dicho "perdiste la oportunidad"

—¿Esos son Fred y Alex besándose? —hablo Molly, sorprendida. Señaló un bote en donde los dos estaban sentados.

—¿Qué mierda?—Justin frunció el ceño.

—No hagas nada—dijo Molly—dudo que sea algo serio, como lo tuyo y lo mío ver…

En ese momento sus amigos estaban saliendo del restaurante.

—Santa mierda…—el acento de Phoebe tenía aturdida a Molly. La chica sacó su teléfono y fotografió a Fred y Alex besándose—¡Listo! ¡Enviado a Gossiphogwarts!

—¿Qué clase de bicho raro eres?—habló Frank.

—El bicho raro que pagó la cena—la chica le sonrió, con autosuficiencia.

—No puedo creer que Gossiphogwarts sea popular fuera de Londres—dijo Jade.

  La rubia se dirigió hacia el bote donde estaban los dos chicos, sacó su varita lo más disimulado que pudo, e hizo que el bote girara, dejando en el agua a Fred y Alex.

—¡Hija de puta!—chilló Alex. A pesar del calor que hacía, el agua estaba helada—¡Me estoy congelando!

   Dominique caminó hasta donde estaban sus amigos viendo a Alex y Fred en el agua y empujo a Phoebe.

—Venganza, al fin—le sonrió—aunque es bueno que ya no intentes parecer un ángel.

Fred ayudó a subir a Alex. La chica aún no había cumplido sus 17 años por lo que no podía hacer magia fuera de Hogwarts. El pelirrojo sacó su varita y la secó.

"Besos en Venecia. Parece que todas las promesas de amor infinito que Fred le hizo a Kendall eran todas mentiras, pero que bueno que ya yo lo sabía. Me llegó esta foto de Alex y Fred besándose en uno de esos botes románticos de Venecia. Fred, querido, eso es hasta muy romántico incluso para ti.

Como sea, ¿soy la única que sigue confundida? Pensé que Alex iba tras James, no por Fred. ¿Creen que su linda historia de amor durará? La verdad es que sí, quizás una semana, con suerte.

Todos se preguntaban por qué estaba tan desaparecida…lo cierto es que en vacaciones se me hace muchísimo más difícil juntar información, por eso aprecio todo lo que ustedes me mandan.

Por cierto, Alex está en Venecia, y Justin también…y se supone que ellos no estaban incluidos en esas vacaciones. ¿No es mucho ya verse todos los días en Londres? ¡Por merlín, dense un descanso!

Muchos de ustedes me han estado preguntando por Lucy Weasley, pero lo único que sé es que está desaparecida, aunque uno de ustedes me envió una foto de ella por New York…¿no la ven más delgada? Pobre Lu, creo que no ha mejorado para nada.

¿Pueden creer que Lily Potter me ha amenazado? Querida, ya no quería hablar más de ti pero no me has dejado otra opción…¿Cómo van las cosas con Lorcan?¿Aún no aceptas que eres la segunda opción? No te buscó por semanas y el día que lo hace por un simple capricho tú caes a sus pies. Amor propio, eso es lo que necesitas, cariño.

Como siempre, sigan brillando, que así yo sigo escribiendo"

—Solo bese a Fred para demostrarle algo—dijo Alex una vez estuvo en la mansión Nott. Nunca pensó terminar ahí, y Justin mucho menos. Pero dada las circunstancias, habían acabado ahí.

—Eso no importa—dijo Molly—pensé que Lu estaba más feliz.

—Creo que es momento de volver a Londres—habló Theo.

—No—negó Molly—nos quedan cuatro días aquí, los disfrutaremos. A demás, Lucy no debe de estar en New York aún, mi tía se la pasa viajando por todo el mundo.

—En verdad que no he disfrutado mucho—se sinceró el pelinegro—no me he dejado de sentir culpable…

—Ella está bien—habló Justin. Todos en la sala lo miraron esperando que explicara todo mejor—la otra vez me llamó…me dijo que estaba mucho más feliz, y que regresaría en agosto. No tienes por qué preocuparte.

—Pensé que no tenía teléfono—dijo Molly confundida.

Theo había subido a su habitación furioso, no podía creer que Lucy prefiriera hablar con Justin antes que con él o Molly.

—Hablamos por el teléfono de su tía—explicó el chico—me ha dicho que te diga que te extraña y que no te molestes conmigo.

—No estoy molesta contigo—aclaró la chica.

—Bien, creo que nosotros mejor nos vamos—dijo James, jalando la mano de Jade y Alex. Fred los siguió.

—Sí, Frank y yo vamos a meternos en la piscina—dijo Dominique, saliendo al patio con Frank.

—Ahora si podremos hablar—suspiró Justin.

¡Este ha sido el capítulo más largo! He quedado satisfecha, y me gustaría saber que opinan ya que últimamente no han estado comentando.

Quería decirles que he adelantado las cosas, y ahora en el próximo capítulo hay un 80% de probabilidad de que se descubra quién es Gossip Hogwarts. Creo que después de casi 40 capítulos es el momento.

No prometo que todas las parejas terminaran juntas, porque no es una historia donde todos tienen finales felices.

Hagan sus apuestas…¿quién es Gossip Hogwarts?



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