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Los terribles secretos de la tercera generación. » Consejos
Historia terminada Los terribles secretos de la tercera generación. (ATP)
Por Lucy Malfoy x
Escrita el Domingo 1 de Abril de 2018, 22:57
Actualizada el Miércoles 31 de Julio de 2019, 17:36
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Consejos

Rose Weasley se levantó de su cama como si le hubiesen lanzado un vaso de agua frío, como si algo le asustase y miró el reloj que estaba en su pared. Eran las diez y media.

Entonces pegó un grito y comenzó a sacar ropa de cajón.

—Rose, hay gente que aún quiere dormir—escuchó la voz de Hugo, quejándose desde su cuarto.

Lo que sucedió es que se había quedado ayer hasta tarde en la madriguera hablando con sus primos. Había regresado a su casa después de las doce y según ella recordaba había puesto una alarma que la despertara a las ocho, pero claramente eso no sucedió.

Se suponía que debía de estar en casa de Scorpius a las nueve para desayunar, pero la muy idiota se había despertado tarde y ahora estaba segura de que los padres de Scorpius la odiarían.

Salió corriendo a bañarse, sin importar que estuviese medio dormida. Después de bañarse se puso un short y una camisa y volvió a gritar.

—¡Maldita sea, Rose!—dijo Hugo. La pelirroja supo que su hermano había dejado de intentar de dormir cuando escuchó unos pasos. Sus padres no podían ser porque habían salido temprano al ministerio.

La pelirroja volvió a buscar en su cajón una mejor ropa para ir a casa de Scorpius y más vale que se apurara porque ya iba más de una hora atrasada.

—¿Puedo saber por qué gritas tanto?—preguntó Hugo. El pelirrojo estaba apoyado en el marco de la puerta y miraba a su hermana confundido.

—¡Se supone que tenía que estar en casa de Scorpius hace una hora! —dijo Rose aun buscando ropa y tirando las que no le servían al suelo.

—No es como si no hayas ido a casa de Scorpius tarde…—Hugo aún tenía la voz ronca, y los ojos hinchados. Rose en el fondo se sentía un poco mal por haberlo despertado.

—Ya. Pero ahora voy como su novia—dijo la chica exasperada.

 Finalmente tomó un jeans claro y un sweater vino tinto. Se puso su tenis favoritos y bajó rápidamente. Al principio había dudado aparecerse con polvos flu, pero ahora que veía la hora era la mejor opción. Tomó un puñado de polvos flu y dijo "Mansión Malfoy". Claro que antes de todo le pidió a Merlín que le mostrara un poco de piedad.

La pelirroja suspiró cuando no vio a nadie en la "pequeña sala" de los Malfoy, excepto a una elfina, que le dijo que Scorpius estaba en su habitación. Así que fue a buscarlo y a pedirle disculpas. ¡No había llegado al desayuno! Seguramente pensaría que lo había hecho apropósito o que no le interesaba…

—Scorp...Lo siento, sé que debí de haber dado la peor impresión del mundo y entiendo que tus padres no me quieran como tu novia. Ayer estaba en la madriguera y me quedé hablando con Albus y llegué tarde a la casa y creí haber puesto una alarma, pero seguramente se me olvidó…me apresuré lo más que pude y sé que llegó casi dos horas tardes y que soy la peor novia del mundo pero…emm…—Rose parecía un trabalenguas y el rubio la miraba con su típica cara de burla—el punto es que no lo hice apropósito.

 

—Yo también me acabo de levantar—dijo rubio, tratando de tranquilizarla—ayer le dije a mis padres que vendrían para el almuerzo…no les agradó mucho la idea de tener que soportarte.

Rose abrió la boca y trató de decir algo pero no sabía que decir.

—Sabía que no funcionaría esto de que me presentaras con tus padres…pero en el fondo tenía esperanzas—Rose parecía decepcionada y Scorpius no pudo evitar soltar unas risitas—¿de qué te ríes?

—Rosie, cálmate—dijo Scorpius.

—Creo que es mejor que me vaya…no me va eso de estar en lugares donde no me quieren—dijo la pelirroja. Antes de que pudiera dar un paso Scorpius la detuvo.

—Rose, es mentira—dijo Scorpius riendo. La pelirroja lo miró confundida y el rubio decidió explicarle mejor—ya le he dicho a mis papás que somos novios. Estaban felices, créeme. También les emocionó que vinieras a almorzar. A veces pienso que te quieren más que a mí. ¿Cómo podrías pensar que no te soportan?

Rose le dio en la cabeza a su novio y él se quejó.

—¿Por qué hiciste que me sintiera como una mierda?—chilló Rose. Toda esta semana había sido un manojo de nervios para ella.

—Solo fueron unos segundos…—se excusó el rubio y Rose rodó los ojos—sabes que te quiero…

—Y yo quiero matarte—dijo Rose.

Después de unos pocos minutos Rose se calmó, al menos no era la peor novia.

—¿Me explicas por qué James me comenzó a enviar audios ayer en la noche?—preguntó Scorpius. Ayer James se había emborrachado y para que ninguno de sus tíos se diese cuenta Albus y Rose habían tenido que llevarlo a su casa, subir las escaleras y dejarlo en su cuarto—al principio pensé que había descubierto una forma de hechizarme mediante notas…pero después las escuché y solo era él diciendo que eras la mejor prima del mundo y que si te hacia algo me mataría.

Rose se sorprendió. James y ella tenían una gran relación, aunque la mitad del tiempo la pelirroja quisiera matarlo por ser tan cabezota. El punto es que James la protegía casi como lo hacía con Lily, y sabía que su primo quería que ella estuviese con alguien que la valorara tanto como lo merecía.

 —James se emborrachó con Alex, y tuvimos que llevarlo a su casa—contó Rose—Sospecho que Albus sabe lo que pasó…no creo que James se tomase una botella completa solo porque quería.

—O puede que sí—dijo Scorpius—en serio, ustedes los Weasley me asustan.

—Bueno estos últimos meses hemos estado más alterados y locos de lo normal—acordó Rose—y más cuando acepté que fuésemos novios.

Scorpius se hizo el ofendido y caminó hacia donde estaba la pelirroja.

—Eso es lo mejor que has hecho en tú vida—dijo el rubio. Casi que no tenía ego. Le dio un beso corto en los labios a su chica y abrió la puerta para bajar—Sabes que te amo.

—Debes de alimentarme—la chica hizo un puchero, ignorando el "te amo" que había dicho Scorpius. Eran las once y aún no había desayunado, no tardaría en ponerse de mal humor si seguía sin comer—y con mucho chocolate. Mamá no ha comprado chocolate porque insiste en que como demasiado…yo no como demasiado chocolate.

—Te daré helado de chocolate con sirope de chocolate y chispas…de chocolate—dijo el rubio. Rose amaba el chocolate—ahora bajemos.

Rose sonrió, se levantó del sofá que tenía Scorpius en su cuarto y lo siguió. Antes de bajar las escaleras volvió a hablar

—Yo también te amo, idiota—la chica le tomó la mano y lo siguió.

  Fred y Kendall habían pasado toda la mañana buscando un apartamento para la chica, ya que se negaba a vivir en la casa de alguno de sus amigos. Eso ya era demasiado, siempre iba cambiando de casa y en verdad es que ya necesitaba un espacio para ella misma.

   La mamá de Lorcan había aceptado que en cuanto consiguiera un lugar ella firmaría por la castaña, ya que no era tan sencillo que le vendieran un lugar a alguien de quince años.

  Los dos habían visto alrededor de catorce lugares y ninguno le parecía a la chica. Fred le aseguró que había visto uno en internet que le encantaría y la chica aceptó verlo. Así que llegaron al lugar. Era un edificio de unos quince pisos, pero lindo y moderno. No era un lugar muy grande, tenía dos cuartos, dos baños, una sala pequeña y una cocina. Pero a la chica le encantó.

—Este es—dijo Kendall, y Fred suspiró, aliviado. No creía que hubiese podido soportar ver otro lugar más.

   Fred le avisó a la chica que los estaba ayudando a ver todos los lugares que le avisarían hoy en la tarde, y claro que le agradeció por su paciencia. Claro que tendrían que ir con Luna para que firmara.

   Después de eso los dos habían decidido pasear por Londres antes de volver a casa de los Scamander.

—Podrías dejar todo esto y quedarte en casa de Hugo, o de Lyssander—Fred volvió a insistir. Ya habían hablado de eso más de unas veinte veces y siempre llegaban a lo mismo, la castaña no entendía porque Fred aún seguía con lo mismo—o mi casa.

—Quiero tener mi lugar…—volvió a explicar con un poco de fastidio—además no es gran cosa, aún me quedan varios años en Hogwarts, a diferencia de ti, que te quedan solo semanas...

   Fred sabía que Kendall trataba de hablar sobre lo que pasaría entre ellos en los próximos meses. Ella apenas pasaría a su quinto año y con suerte se verían cada dos semanas por unas horas, pero era un tema que el pelirrojo quería posponer.

—No lo hagas. Sé a dónde quieres llegar—pidió el chico.

—No podemos pretender que no sucederá—dijo Kendall.

—No tendremos esa conversación—volvió a decir Fred—ya te conozco.

—Vale—dijo la chica—entonces hablemos de tu hermana saliendo con ese chico de Slytherin…¿Cómo es que se llama?

—Suficiente—dijo Fred. No quería pensar en que su hermana este saliendo con alguien. No sabía si era verdad—tú sabes cómo acabar con mi paciencia…no es así ¿Lily?

—Hablar de Lily no acabará con mi paciencia—dijo la chica—y pienso hablar con ella cuando volvamos a Hogwarts. No tiene caso seguir enojadas.

—Has madurado—dijo Fred, sorprendido.

—Algo que James y tú no conocen, obviamente—dijo Kendall.

—Así la vida es más divertida—dijo Fred—James debe odiarme.

—Claro que no…—dijo Kendall. En verdad no creía que en el corazón de James hubiese odio—además estaban hablando ayer.

—Ayer habló con Alex, no conmigo—dijo Fred—creo que está dolido porque no le contamos.

—¿Y no piensas hablar con él de eso? —preguntó—solo tú y él. Tendrá que ser sincero.

—Está en su etapa de "no me importa nada" —dijo Fred rodando los ojos.

    Ninguno de los dos tenían idea de lo que en realidad había sucedido, y James no tenía ni un poco de ganas de contárselo a nadie más.

    Dominique chilló. Tan solo eran las doce y todos en esa casa habían acabado con su paciencia. Ahora que se acercaba su graduación la presión era mucho mayor que antes, y sinceramente ella ya había hecho planes desde hace mucho tiempo, solo que había preferido no contarlos. A nadie, ni siquiera a Frank.

  Lo que sucedió es que su madre le había preguntado por lo que se decidiría a hacer después de terminar Hogwarts y Dominique le había dicho que pensaba quedarse en Italia por unos meses cuando hicieran el viaje. Su madre no la dejó seguir hablando cuando empezó a decirle que no podía hacer eso.

—¡Mamá!—Dominique habló furiosa—¡Sí me quedaré!

—No puedes hacer eso—su madre habló calmada, con el pasar de los años ya maneja la lengua a la perfección—no te pagaremos para que andes por año de vacaciones.

—Y tú no me has dejado hablar—dijo la pelirroja—¡No me quedaré de vacaciones por un año!

—¿Y entonces que harás en Italia? —preguntó—en ese caso podríamos mandarte con tú tía.

—¡No iré a que mi tía!¡Solo déjame explicarte! —Gritó la chica—Quiero ser diseñadora ¿vale? Y sé que lo más probable es que pienses que solo es un capricho y que cambiaré de opinión la siguiente semana, ¡pero no es así!

Fleur quiso hablar pero Dominique siguió hablando. Louis había bajado y veía entretenido la escena.

—Tengo decidido esto desde hace dos años solo que nunca quise contárselo a nadie. La gente arruina las cosas. En Italia hay muchas más oportunidades que aquí en Londres, y he conseguido hacer una pasantía en una compañía por dos meses—dijo Dominique. Tenía meses guardándose eso y era un alivio poder contarlo—es mi sueño, y no importa que no me apoyen. Lo lograré.

Dominique le sacó el dedo del medio a su hermano y subió a su cuarto, furiosa. Siempre había sido una niña mimada y muy rebelde, pero lograba todo lo que se proponía y esto no sería una excepción.

—¡Dominique, abre la puerta! —pidió su madre—¡la abres o te cancelo las vacaciones que tienes después de tu graduación!

Dominique pretendió no escuchar a su madre. Después de unos pocos segundos Fleur abrió la puerta con su varita y entró al cuarto.

—No sabía que querías ser diseñadora…—aceptó su madre.

—¡Sabes muy pocas cosas de mi! —le recriminó a su madre. Tal vez toda la culpa no fuese de su mamá, porque sabía que podía ser una terrible hija, pero ese era el momento perfecto para hacerla sentir culpable.

—Sabes que no todo esto es mi culpa…creciste y te alejaste—habló Fleur—pero sé que logras lo que quieres, y eso nunca cambiará.

Dominique miró mal a su madre.

—Te apoyaremos. Solo con una condición, solo te iras por tres meses…nada de querer quedarse, eres muy pequeña—habló Fleur y Dominique quiso volver a quejarse—aquí también hay muchas oportunidades, puedes hacer esas pasantías aquí y después con más experiencias vuelves. Eres mi pequeña y siempre te apoyaré.

Fleur le sonrió a su hija y se encaminó hacia la salida, antes de eso Dominique.

—Mamá, gracias—dijo en voz baja. Fleur le volvió a sonreir a su hija, le cerró la puerta y bajó.

La rubia sabía que tenía una relación complicada con Dominique, era su hija con más temperamento y con menos paciencia. Era consciente de que su hija pensaba que la oveja negra de la familia y que se avergonzaba de ella, y puede que le haya dado algunas razones en el pasado para que pensara eso, y se arrepentía completamente. Pero sabía que Dominique era muy fuerte y que la mayoría de las veces saldría ganando ya que no se conformaba con perder. Por su parte ella siempre haría todo para arreglar todos los problemas que pudiese tener con su hija.

—Al fin Scorpius se dignó a hacerte la pregunta—dijo Draco.

Los padres de Scorpius habían llegado hace unos minutos y habían comenzado con las bromas. Rose agradeció que no fuese incómodo.

—En realidad ella me lo preguntó a mí—dijo Scorpius burlón, Rose rodó los ojos.

—Eso no pasó, pero linda historia la que imaginas—Rose le sonrió al rubio.

—En realidad me compadezco…Scorpius puede ser insoportable, solo lleva unos ¿tres días? Aquí y ya no lo soporto—habló Astoria. Rose soltó una carcajada y Scorpius negó ¿En serio su madre le hacía esto?

—¡Mamá!—Scorpius se quejó—definitivo, las próximas vacaciones no vengo.

—Cariño, estoy bromeando—dijo Astoria.

—Yo definitivamente no estoy bromeando—dijo Scorpius. Su madre lo amenazó con la mirada y decidió volver a hablar—cálmate, si vendré.

—¿Y ya Ron sabe de su relación?—preguntó Draco, interesado.

—En realidad no—dijo Rose—pero tomaré venganza con su hijo cuando se lo presente como mi novio.

—Rose, Rosie…con eso no bromees—pidió Scorpius abriendo los ojos, en serio le aterraba el padre de Rose.

—Está bien, pero no estoy bromeando—dijo Rose.

Scorpius negó y pensó que no era necesario que el padre de Rose se enterara de lo de ellos. Aún era muy joven, no quería morir tan pronto.

La resaca no le iba muy bien a James. No sabía ni como había llegado a su casa. Eran la dos y a penas se levantaba de dormir, y cuando abrió los ojos sintió un dolor de cabeza terrible. Se dijo a sí mismo que jamás volvería a tomar, pero eso ya lo había dicho unas cien veces antes. Se levantó y sintió un terrible mareo. Tenía demasiada sed, como si no hubiese tomado agua en días. Salió de su cuarto rápido y no vio a ninguno de sus hermanos por ahí, seguramente habían salido.

Cuando bajó fue directamente hacia la nevera y tomó agua de la jarra. Nadie estaba para regañarlo. Tomó un poco de pan que estaba en la mesa y empezó a comerlo.

Después de unos segundos mirando a la nada, apareció su madre en la cocina y el pegó un gritó. Lo había asustado.

—James…sé que te emborrachaste ayer—habló Ginny—soy tu madre, no una idiota.

—Te juro que no quería hacerlo…solo se salió de descontrol—dijo James—en realidad no sé cómo llegué aquí.

—Rose y Albus te trajeron—habló Ginny—te conozco, tiene que haber una razón atrás de todo esto.

—Solo tomé demás—dijo James—ya me ha pasado antes en Hogwarts…sabes que tu hijo no es ningún angelito.

—Ya. Pero nunca en casa de tu abuela—lo recriminó la pelirroja—y sé que no eres ningún ángel. Pero ahora me contaras que te pasó.

—No me puedes obligar—dijo James.

—Pero creo que necesitas un consejo de una persona sabia, como yo—Ginny le sonrió.

—Bien. Le dije a Jade que me gustaba, en realidad no le dije eso le dije algo más grave. Admití que estaba enamorado de ella y bueno me rechazó—James habló súper rápido pero su madre había entendido—¿feliz? Ahora no se lo cuentes a nadie.

—¿Y por qué te rechazó?—preguntó Ginny.

—¡No lo sé! ¿Tal vez porque no siente lo mismo? O porque le gustan más los pelirrojos—habló James, pretendiendo no saber nada. No quería hablar de ese tema, pero sabía que lo perseguiría por unos meses más. Pero lo que en realidad menos quería es que Gossiphogwarts se enterara, eso sería un infierno—ella estuvo con Fred y yo recién me enteré.

—No sabía eso—dijo Ginny, y James suspiró, aliviado. Sería el colmo si su madre supiese de eso y él no—¿y tú crees que eso afectó?

—Ella dijo que ya no siente nada por él y fue hace años, así que le creo—dijo James—igual no importa, no me quiere de esa forma.

—¡No seas tonto, James!—habló Ginny. Él la miro confundido—Pudo haber mentido…No creo que le hayas dado suficientes razones para que ella se anime a arriesgarse.

—No entiendo—dijo James.

—Como dijiste antes, no eres un ángel, ella es tu mejor amiga y lo sabe más que nadie. Tal vez no quiere pensar en ti de esa forma porque ya sabe cómo eres—James negó varias veces.

—Ya. Pero en ese caso sería diferente—hablo James—no sé porque me sigues dando esperanzas.

—No puedes conformar si solo has intentado una sola vez—Ginny le sonrió a su hijo y se dispuso a salir de la camisa—si vas a vomitar, por favor limpias después.

Y con esto se acabaron las vacaciones de pascua.

Espero que les hayan gustado estos capítulos, creo que han sido los más largos.

 

 



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