Historia al azar: Una Poción de Amor
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Los terribles secretos de la tercera generación. » Tiempo
Historia terminada Los terribles secretos de la tercera generación. (ATP)
Por Lucy Malfoy x
Escrita el Domingo 1 de Abril de 2018, 22:57
Actualizada el Miércoles 31 de Julio de 2019, 17:36
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Tiempo

        Conseguir un vagón y no compartirlo con nadie es un beneficio que pocos tienen, Fred Weasley nunca había querido estar en un compartimiento solo, pero con todas las preguntas que James le hacía al pelirrojo sobre él y Jade ya lo estaba pensado.

—Theo, tú tienes que saber algo—dijo James.

—Theo, cállate—dijo Fred antes de que al pelinegro se le ocurriese decir algo. Theo era uno de los pocos que sabía de la relación que tuvieron.

—Vamos Fred, no seas tan idiota…ya estoy pensando a creer que pasó algo terrible—dijo el mayor de los Potter.

—Bueno…si podrías tomarlo como algo terri…—Fred volvió interrumpir a Theodore que no sabía mantener su boca cerrada.

—Lo averiguaré—James miró desafiante a su primo—antes no me importaba mucho, pero desde que me di cuenta que te gustaba ocultar lo que pasó, mi interés subió misteriosamente.

—Y yo te digo que no lo averiguaras—atacó el pelirrojo.

—¿Podrían cerrar su boca?—Dominique se sacó los audífonos—intento relajarme.

—¿Intentas relajarte después de la escenita que le montaste a Frank por hablar con una chica de quinto?—dijo Fred.

       En la mañana Frank había subido de primero al tren a buscar un compartimiento libre y Dominique lo había seguido unos minutos después, cuando lo encontró estaba hablando con una rubia. Dominique se molestó y no dejó Frank entrar a su compartimiento.

—Oh, dulce primito—Dominique pasó su mano por la espalda de Fred y sonrió maliciosa—yo también sé lo que pasó, podría decirle a James…

—Tú no puedes saber lo que pasó—dijo el pelirrojo.

—Jade me lo contó—dijo.

—¿Entonces soy el único que no sabe?

—¿Qué no sabe qué?—Jade había entrado con muchos chocolates y grageas.

—Sí, cuéntale a Jade, primito—Dominique sonrió esperando que James dijera algo. Theo se había puesto la mano en la cara, viendo el desastre en que estaban metidos sus amigos.

—Bueno que no sé lo que pasó entre Fred y tú para que se llevaran tan mal—habló James. Fred miró al techo del vagón.

—Aún sigues con eso—la pelirroja frunció el ceño y se sentó al lado de James, frente a Fred, Theo y Dominique—en realidad ni me acuerdo que pasó…¿nos peleamos porque yo sabía hacer un hechizó mejor que él? O creo que era porque era mejor que él en quidditch.

—Mejor que yo nunca serás—dijo Fred.

—Ya lo soy—dijo Jade.

—Eres patética mintiendo, Jade—James rodó los ojos, al parecer tendría que esperar a que la página le respondiera porque ninguno de sus amigos era capaz de contarle la verdad.

—¿Molly no venía contigo?—preguntó Theo rápidamente antes de que volvieran a retomar la conversación.

—Se quedó con Lucy—respondió Jade.

Theo asintió. Los últimos días Lucy se había vuelto a alejar, en realidad no la entendía, si aunque sea le contara lo que pasaba las cosas podrían ser menos complicadas.

—¿Y cuáles son sus planes para esta semana?—preguntó Jade.

—Mis padres querían ir a Italia—dijo Theo.

—Súper casual…¿Se quedaran en la otra mansión que tienen allá?—dijo Dominique sarcástica—de repente se me ocurrió que podía ser Lucy por esta semana…podría acompañarte a Italia.

—Lucy no vendrá—dijo Theo.

—Por supuesto que no lo hará—dijo Dominique obvia.

—¿Sabes algo que yo no sepa?—preguntó el pelinegro mirando a su amiga que negó, después miró a Fred que pretendía mirar el paisaje y James que pretendía que estaba jugando con su celular sin batería—claro que saben algo.

—Siempre sabemos todo—dijo Fred—si yo fuese tú me quedase tranquilo, Theo.

—No haré ningún drama—dijo el pelinegro.

     En ese momento alguien tocó en la ventana del compartimiento, seguido de eso abrió la puerta.

—Hola—dijo Frank. Dominique rodó los ojos—te traje varitas de regaliz…¿puedo pasar?

James no pudo evitar reír, su amigo hacia todo lo que Dominique le decía.

—Sí—dijo la pelirroja—supongo que una varita de regaliz vale la pena.

     Lyssander siempre había sabido que su hermano a veces podía ser muy bobo, pero nunca había visto su lado imbécil relucir tanto.

—Por si no te acuerdas la cena es hoy en nuestra casa—dijo la rubia, mirando a su hermano—deberías hablar de una vez con Lily allí.

—No me recuerdes eso—el chico se acomodó en su asiento. Ya quería llegar a su casa.

—Lorcan, no te estoy soportando—Lyssander rodó los ojos—estoy pensando a pensar que Lily merece a alguien mejor.

Lorcan pareció pensar unos segundos lo que iba a decir.

—Si lo merece—dijo el chico.

—Deja que Lorcan piense mejor las cosas—dijo Kendall.

—¿Por más de un mes?—dijo la rubia, sorprendida—no pueden ser tan malos amigos.

—Está bien, pienso que Lorcan si debió arreglar las cosas con Lily desde hace mucho tiempo—admitió la chica—pero conmigo se pasó, sé que no debí decirle todas esas cosas, y no lo hubiese hecho si ella no hubiese dicho eso de mí.

—Estaba furiosa, lo sabes—dijo la rubia—sabes como es Lily cuando está molesta

—Pues parece que le salió del corazón.

—Kendall. Ella estuvo para ti en tus peores momentos—Lyssander trató de hacer entender a su amiga—no puedes dejarla sola.

—Eso es lo que me hace sentir culpable—admitió Kendall—pero no está sola…te tiene a ti.

—Cuando rompiste con Fred nos tenías a todos y aun así no podías dejar de estar triste—volvió a hablar la rubia—ella ya no está con Lorcan y no te habla. ¿Cómo se debe de sentir?

—No creo que Lily este muy triste por eso, ella siempre ha dicho que sabe lo que vale—dijo Kendall—además Lorcan es un imbécil, lo que él hace no tiene sentido.

—¿Pueden dejar de hablar de mi como si yo no estuviese aquí?—dijo Lorcan.

—¿Puedes dejar tu estupidez?—Lyssander rodó los ojos de nuevo. Estaba perdiendo la paciencia.

—¿Pueden dejar de pelear? —dijo Kendall—Lyss…tu amas a Lorcan

—¿Pueden dejar de hablar de Lily?—Hugo imitó la conversación de sus amigos—a ella le aterraría esto.

—No solo hablamos de ella—aclaró Lyssander—hablamos de que mi hermano está loco.

       Para suerte de Lorcan habían dejado de hablar de Lily, y solo quedaban unos quince minutos para llegar. Para sorpresa de todos Lily estaba tocando fuera de su compartimiento.

—Lyss—Lily habló en tono bajo. La rubia le hizo una señal para que se sentara a su lada y la chica lo hizo, dudosa—¿podrías ir mañana a mi casa? oí que Jade iría mañana, y no estoy de humor para soportar a los dos juntos.

—Claro—aceptó la chica—¿vendrás esta noche?

—En realidad estaba pensando en no ir…estoy cansada—se excusó Lily y Lyssander no le creyó nada, La pelirroja pareció darse cuenta y volvió a hablar—tal vez mamá me convenza.

—¡No puedes dejarme sola!—dijo la rubia—no puedes dejarme sola con Lorcan, está en modo idiota.

Lily se rió y después negó. Lorcan pretendía leer un libro pero estaba escuchando la conversación, mientras Kendall escuchaba música, y Hugo se había dormido.

—Tal vez te haga ese favor—sonrió Lily—debe ser insoportable.

—Tú me entiendes—Lyssander rio.

—Sí—afirmó Lily—tengo que ir a hablar con Theo antes de llegar.

—Te veré en la noche—afirmó la rubia.

Una vez que la pelirroja se fue, Lyssander miró a su hermano. Este alzó la mirada e intentó darle una sonrisa.

—Sé que estabas escuchando—dijo Lyssander—siempre lo haces.

—Ajá. Lo hice—dijo Lorcan.

—Lily dijo que eras insoportable…o bueno casi lo dijo indirectamente—dijo.

—Siempre han bromeado con eso, no significa nada.

—¿Puedes ir tras tu chica de una maldita vez?—dijo Kendall. La rubia se sorprendió cuando escuchó eso salir de la boca de su amiga, pensó que no había oído nada de la conversación—¿qué? Yo también estaba escuchando.

       Cuando llegaron al Número 12 de Grimmauld Place, ninguno de los Potter quería hablar. Había sido un viaje largo.

—Lily Luna—la llamó Harry. La pelirroja supo que se avecinaba un regaño debido a que su padre nunca la llamaba por sus dos nombres—he querido dejar esto para cuando llegáramos a casa para no hacer más largo el camino.

—¿Qué pasó?—Lily frunció el ceño, no dándole mucho importancia a lo que estaba diciendo su papá.

—Tu madrina me ha dicho que Lorcan y tú están juntos—dijo el azabache. Lily enrojeció, su papá también iba a montarle un drama por eso— eres muy pequeña, Lily.

—¡Papá tengo 15 años!—dijo la chica. James miraba entretenido la escena, claro él ya había hecho su drama.

—Y la edad correcta para que tengas novio será a los 30—dijo Harry.

—¡Mamá!—chilló Lily.

—Harry, deja a Lily ser—lo regañó Ginny—no es para nada anormal.

—No me parece—Harry iba a seguir hablando ese tema, pero Ginny le pidió que parara con la mirada. Era mejor hacerle caso a su esposa.

—Si te hace sentir mejor…no seguimos juntos—dijo Lily.

—Mi niña…¿estás bien?—Harry no sabía que decir.

—Sí papá, todo terminó bien—mintió—siempre hemos sido como familia, no íbamos a dejar que eso nos alejará.

—Me alegra escucha eso—dijo Ginny—pero igual hablaremos bien más tarde.

       Lily supo que su mamá no le había creído nada.

—Y James ¿Cómo has estado pasando tus últimos meses en el castillo?—le preguntó su mamá.

—No me recuerdes eso—le dijo—robando miradas como siempre.

—Eso es lo más estúpido que has dicho hoy—dijo Albus. No faltaba mucho para que sus padres los regañaran por estar discutiendo—mamá, James ha estado persiguiendo a Jade para que le dé una oportunidad.

—¡Eso es mentira!—negó rápidamente el chico.

—Entonces si le gusta—Lily abrió sus ojos, sorprendida.

—¿Y tú no estabas con la hermana de Theodore?—Harry intentó recordar su nombre—¿Lorena?

Albus rio y James juro que iba a matarlo.

—Vanessa. No, desde el año pasado ella y yo terminamos—les recordó.

—Y eso que este año ha estado más calmado, porque los otros años estaba con una chica por semana—dijo Albus, buscando molestar a su hermano.

—James—lo regañó su madre.

—Mamá, esas chicas tampoco querían nada serio—James intentó hacerse el inocente, era verdad que la mayoría de las chicas no querían nada serio pero una que otra si lo quiso y a James no le quedó de otra que romperle el corazón.

—Bueno. ¿Por qué no invitas a Jade a la cena de hoy?—preguntó su papá—tenemos mucho tiempo sin verla.

—Jade y yo no congeniamos—dijo Lily—pero admite que si te gusta, ya es fastidioso que no lo admitas.

—Jade no me gusta—intentó hacerles creer a sus padres, y a él mismo también.

—Yo no he mencionada nada de eso—dijo su padre.

—Sí te gusta—fastidió Albus—si me pediste que usara legeremancia con ella, para saber si le gustabas.

—Y no quisiste—dijo James—además de que no era para mi…

—Ajá sí—Albus sacó su teléfono.

—Alice ofreció ayudarme—dijo James—además papá, necesito que enseñes legeremancia.

—Con Albus dure como un año—dijo Harry—pero si practicas bastante lo lograras.

—Pensé que Alice bromeaba cuando dijo eso—Albus frunció el ceño—ella no puede hacer eso.

—Alice…—Ginny sonrió cuando escucho que ese nombre salía de la boca de su hijo. Ella estuvo junto a Albus cuando los dos habíamos terminado, y sabía más que muchos lo tanto que le había dolido a su hijo la decisión de la rubia—¿Cómo te va con ella?

—No es lo que piensas—dijo lo suficientemente fuerte para que su mamá escuchase en la cocina—y somos amigos.

—Los amigos no se besan—fastidió James. En realidad eso no había ocurrido, pero sus padres podrían creerlo y eso le divertía.

—James tampoco nos besamos—dijo Albus, cansado—solo amigos y ya.

—No tengas miedo de darle a tu corazón una nueva oportunidad—dijo Ginny.

—Sí, Albus no tengas miedo de darle a tu corazón otra oportunidad—dijo James, en voz baja, imitando a su madre.

—James te estoy escuchando—regañó Ginny.

—¿Qué?—James se hizo el inocente—solo le doy un consejo a mi hermanito.

—Bueno—Albus habló—no quería decirte que ya leí los pensamientos de Jade. No fue muy fácil, al parecer domina la oclumancia mejor que nadie.

—¿Me lo dirás?—James saltó sobre su hermano—y la próxima vez que venga Scorpius no tocaré ni unos de sus cabellos.

—Já. Es una buena oferta—dijo el pelinegro—no lo he hecho, bueno intenté, pero domina perfectamente la oclumancia, y no lo logré. Solo quería ver tu reacción.

—James pareces un niño—Lily rio—me voy a bañar.

—También deberías bañarte Albus, no puedes ver a Alice oliendo así—dijo James, cuando su hermana subió.

—Que hermano más fastidioso—Albus rodó los ojos—deja tu obsesión conmigo y Alice.

—No esperen mucho para volver—dijo Harry.

—¡Papá!—Albus bufó—no volveremos.

—¿Por qué? —esta vez preguntó su mamá.

Gran parte de él quería volver con Alice, y que todo volviera a ser como antes, pero le molestaba que aún no pudiese ver su vida sin la rubia, y le estresaba que ella estuviese desafiándolo como si nada. Esa niña lo traía loco.

—Porque no.

—No esperes que sea demasiado tarde—dijo Ginny—ese consejo también va para ti, James.

—¿Y yo qué? Él es el que sigue enamorado de su ex—dijo el azabache—James Potter no se enamora, señores.

      La casa de los Scamander era grande, pero su patio era mucho más grande, tenía un invernadero muy bien cuidado, a pesar de que Luna se la pasara viajando investigando criaturas. Lily amaba a su madrina y su manera despreocupada de ser, podía ver gran parte de Luna en su mejor amiga, Lyssander.

     En la casa de Luna siempre había cosas volando, y había una pared que tenía fotos de todas las personas importantes para su familia, cada foto tenía un marco que cambiaba de color según la persona que lo mirara y lo que sintiera por los que estaban en esa pared.

     La última vez que Lily se había acercado a esa pared el cuadro de Lorcan se había tornado de rojo. Eso indicaba amor. Quizás si volviera a acercarse pasaría lo mismo, sus sentimientos no habían cambiado mucho después de todo lo que había pasado.

—Y aquí estoy—dijo Luna cuando entró al cuarto de su mejor amiga, que era el único que quedaba en el primer piso.

—¿Cómo te fue con tus padres?—preguntó Lyssander.

—No hablé muchos con ellos—admitió la chica—pero no me creen nada de lo que les digo.

—Lorcan le ha pedido a mamá que no te pregunte nada…sobre ustedes—dijo Lyssander.

—Qué raro que se preocupara—dijo Lily abriendo sus ojos.

—Sabes que si se preocupa por ti—dijo la chica—está enamorado de ti.

—Lyss, este no es el concepto de amor que tengo—dijo la pelirroja—papá siempre ha estado para mamá, y ella para él.

—Lo sé—admitió la rubia—ya estoy perdiendo mis esperanzas.

—Estoy cansada de hablar de ese tema—admitió Lily.

—Entonces cuéntame por que no soportas a Jade—pidió la rubia—si recuerdo ella te caía bien.

—No sé, James parece muy enfocado en ella, creo que le tengo un poco de celos—dijo Lily.

—Eres muy obvia Lils—Lyssander rio.

—Ya me he dado cuenta—admitió.

      A la cena había asistido Jade, en realidad a Lily no le había sorprendido que estuviese, pero James no pudo ocultar que no la esperaba. Aunque no le estaba poniendo mucha atención, cada tres minutos revisaba su teléfono, esperando que Gossiphogwarts le respondiese, le había prometido que hoy obtendría información.

—Pensé que estarías ocupada limpiando tu cuarto o en una pijamada con tus peluches—dijo James. Cada vez que James la había invitado a alguna cena ella siempre salía con una excusa—no esperaba que vinieses.

—Mis peluches cancelaron todas las pijamadas que teníamos este año—la pelirroja hizo un puchero.

—Si bueno…—James no sabía que decir, su mamá a veces le lanzaba miradas. Ella la había invitado.

—¿Sabes por qué tu hermano intentó leer mis pensamientos?—preguntó Jade. El azabache abrió los ojos y tosió unas dos veces, se había atragantado con la comida.

—¿Albus? ¿Leer tus pensamientos?—James se hizo el que no sabía nada.

—Sí—dijo la pelirroja—lo está intentando de nuevo.

Jade miró al pelinegro que estaba sentado tres asientos después de ellos. Albus Potter se dio cuenta que la pelirroja lo buscaba y se levantó de la mesa.

—Mira no creo que Albus esté muy interesado en lo que pienses—dijo James.

La chica se levantó de la mesa a pesar de las miradas de todos y siguió al pelinegro. James se disculpó y dijo que iría a buscarlos. Albus había ido hacia la pared con los cuadros.

—¿Por qué no puedo leer tus pensamientos?—le preguntó el pelinegro a Jade.

—¿Por qué quieres leer mis pensamientos?—atacó la pelirroja—además yo tampoco puede leer los tuyos.

—Mi oclumancia es fuerte—dijo Albus, restándole importancia.

—La mía igual—dijo Jade.

—No es justo—respondió Albus.

—Esto es raro—admitió la pelirroja—mejor es que vaya a sentarme, la cena no ha terminado…

—Nos vemos—Albus le sonrió a la pelirroja y una vez se fue quedó mirando a James.

—Ahí tienes la respuesta—dijo Albus con una sonrisa torcida.

James frunció el ceño. Claramente no entendía nada de lo que ocurría, si Albus no había podido leer los pensamientos de Jade como obtendría una respuesta.

—No entiendo—dijo James.

—Mira el cuadro de tu foto—Albus señaló la foto donde salía James. El marco estaba rosado. Eso significaba amistad.

—Lo siento, hermano—dijo Albus, le dio unas palmadas a su hermano y después se fue.

      Amistad. James quedó mirando su cuadro hasta que el rosado desapareció. Eso podía significar que ella solo lo quería como un amigo, pero no quería pensar que solo sentía eso.

      James volvió hacia el comedor y se sentó junto a su amiga.

—Entonces…¿mañana quieres ir a dar unas vueltas por Londres con Nique y conmigo?

    Lily después de la cena salió al invernadero. No había cambiado mucho desde la última vez que había venido. En realidad no había pasado mucho tiempo, pero su madrina tenía una gran imaginación y siempre andaba remodelando el invernadero.

   La pelirroja se dirigía hasta donde estaban las rosas, pero se detuvo cuando escuchó algo caerse al suelo.

—¡Me asustaste!—Lily dio un pequeño grito cuando vio a Lorcan. Parecía un fantasma, necesitaba tomar un poco de sol

—Sabía que estarías aquí—dijo el chico.

Lily alzó una de sus cejas. ¿Ahora si le hablaba?

—Pues necesitaba escapar de las bromas de mi tío George—dijo la chica— ¿Y tú qué?

—Te estaba buscando—dijo Lorcan. Y siguió a Lily que se detuvo donde estaban las rosas.

—Yo estaba buscando a las rosas—la pelirroja sentía un manojo de nervios.

—Lils…—la llamó el rubio—tenemos que hablar.

—¿Ahora si?—había dejado de prestarle atención a las flores para poner su mirada en los ojos del rubio.

—Tienes todo el derecho a gritarme y a molestarte conmigo—dijo Lorcan—no debí alejarme.

—Pero lo hiciste—dijo Lily—y te busqué, pero no te importo.

—Si me importó—Lorcan quería arreglar las cosas, pero quizás era muy tarde—significó mucho para mí que intentaras hablar conmigo.

—¿Entonces por qué me alejaste?—Lily habló con dolor—Lorcan, eso me lastimó.

—Sentía que no era lo suficientemente bueno para ti—se sinceró—tienes a Albus y a James que te tratan como a una princesa…

—Y yo te quería a ti—dijo la chica—dijiste que no dejaríamos de hablar si las cosas salían mal.

—Estoy tratando de arreglar las cosas—habló Lorcan—yo te quiero muchísimo Lily.

—No me digas eso—la chica negó—¡no puedes decir que me quieres y hacerme a un lado!

—Siento muchísimo haberte hecho eso—Lorcan tomó la mano de Lily—discúlpame, Lily. Todos nos equivocamos.

—¡Estoy tan molesta!—Lily soltó su mano del agarre de Lorcan—una parte de mi quiere disculparte, y la otra está muy decepcionada de ti.

—Te extraño Lils—dijo Lorcan, y en realidad lo hacía—lo siento por apartarte, no lo merecías…probablemente pienses que estoy jugando contigo pero no es así, eres de la única persona de la que me he enamorado en toda mi vida, no nos hagamos esto. Merecemos otra oportunidad.

—Estar enamorado es un sentimiento muy grande, Lorcan—habló Lily.

—Y estoy enamorado de ti Lily, no podría estar más seguro.

—Yo también te he extrañado—admitió. Lorcan pensó por unos segundos que quizás si pudiesen seguir adelante después de todo—pero no puedo permitir que cuando te sientas mal te alejes de mi y cuando te sientas bien simplemente vengas…¡Como si no hubiese pasado nada!

—No fue mi intenci…—el rubio iba a seguir hablando pero Lily lo interrumpió.

—Sé que no lo hiciste apropósito—dijo la chica —y te di tantas oportunidades…Ahora soy yo la que necesita pensar.

—Lo entiendo…y espero que no sea muy tarde.

      Lily sabía que el rubio tenía unos bonitos sentimientos y que nunca le haría daño apropósito, pero le había dado tantas oportunidades para arreglar las cosas y no había tomado ninguna. Ahora era ella la que necesitaba espacio, su vida no era solo acerca de Lorcan, o de sus hermanos e incluso, no era sobre sus apellidos.

     Y al fin James había recibido el mensaje que llevaba esperando. Aún no lo había abierto, en el fondo tenía miedo de la respuesta. Sus amigos se empeñaban en ocultar lo que había sucedido que le daba miedo que no le agradara la razón de su enemistad.

Alejó esos pensamientos de su cabeza y abrió el mensaje.

Gossiphogwarts: Jade y Fred estuvieron juntos en cuarto año, los dos estaban enamorados, después Jade se enteró que ella te gustaba y decidió terminarle. Espero que te sirva.

James sintió a todo su mundo venirse a bajo. ¿Eso era real?

Entonces Fred había estado con ella sabiendo que a él le gustaba. No es que eso fuese lo que más le doliera, le dolía que su primo nunca le hubiese contando nada y también que su mejor amiga nunca hubiese podido confiarle eso. Él lo hubiese entendido, sin embargo nunca se atrevieron a contarle nada y él había quedado perdidamente enamorado de la chica.

—Lo sé todo—dijo el azabache a su mejor amiga.

—¿Sabes qué?—Jade rio, sin duda no entendía de lo que hablaba su mejor amigo.

El chico se levantó de su asiento y sin decir nada a sus amigos se fue por la chimenea. Jade frunció el ceño ante la actitud de su amigo.

—¿Y a él qué le pasó? —preguntó Fred.

—No sé—habló Jade—dijo que lo sabía todo.

Fred abrió sus ojos y se levantó.

—Mierda—le dijo a la pelirroja una vez estuvieron afuera—sabe lo de nosotros.

Volví pronto, estaba inspirada jajaja.

Creo que es el capítulo más largo que he escrito, ¿los prefieren así?

Falta poco para saber quién es Gossiphogwarts.



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