Historia al azar: Un Santa Diferente
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Los terribles secretos de la tercera generación. » Problemas
Historia terminada Los terribles secretos de la tercera generación. (ATP)
Por Lucy Malfoy x
Escrita el Domingo 1 de Abril de 2018, 22:57
Actualizada el Domingo 20 de Enero de 2019, 19:31
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Problemas

Lucy P.O.V

       Bufé cuando terminé de leer un libro de Historia de la magia, nunca podría aprenderme esas cosas. Aunque el consejo del profesor había sido que nos memorizáramos ese libro completo para poder aprobar ese TIMO no podía hacerlo, ya había intentado leerlo unas tres veces pero estaba tan desconcentrada que siempre terminaba pensando en otra cosa.

        Podría quedarme tranquila con un "supera las expectativas", pero quería poder lograr un "Extraordinario" en todas. Era algo que había querido desde siempre y lo iba a lograr.

         Me levanté para irme de la biblioteca después de ver que eran más de las 6 y había estado allí por más de 5 horas. Cuando me dispuse a irme sonó mí el teléfono, segundos después de que la gente me pidiera que lo silenciara lo revisé.

       Tenía varias notificaciones sin ver porque últimamente me había enfocado en estudiar más que nada, la última vez que hablé con alguien por allí fue para agradecerle a Molly por la nueva cámara que me había regalado.

Theodore Nott: ¿Dónde estás? Necesito hablar contigo.

Fruncí el ceño. Theodore últimamente estaba tan impredecible. No habíamos hablado desde aquella vez que hice el ridículo frente a mi hermana y él, aunque me había estado saludando cada vez que nos veíamos en la sala común.

Yo: ¿Es urgente? Estaba estudiando en la biblioteca, pero ya me voy de aquí.

Theodore Nott: ¿Puedes venir a la sala común de Slytherin?

No me molestaba ir a su sala común, pero realmente estaba cansada y tenía mucha hambre. A demás, ¿por qué tanto interés en hablar conmigo?

Theodore Nott: Lo digo porque en tu sala común están todos tus primos, y ya sabes cómo son. Es urgente, Lucy.

Yo: Entonces te veo allí.

        Bajar cuatro pisos no me animaba mucho, así que esperaba que realmente fuese urgente. Después de saludar a varias personas en el camino y rodar los ojos a todos los que me arrojaban malos comentarios finalmente había llegado a la sala común de Slytherin.

Y ahora es que comenzaba a sentir todos los nervios.

¿Por qué demonios Theodore quería hablar conmigo?

         Dije la contraseña que Theo me había dado el año pasado cuando aún seguíamos estando juntos y sonreí sorprendida al ver que aún era la misma. En mi casa ya la habían cambiado unas tres veces o cuatro.

        Sin duda la sala de Slytherin siempre sería la más linda de todas para mí, pero aún así seguía prefiriendo la de mi casa, la sentía como un hogar. Miré por todo el lugar y divisé a Theo sentado en uno de los sofás que estaban en una esquina, claramente aburrido ya que estaba levitando cosas con su varita.

 Suspiré al saber que al menos había buscado un lugar un poco alejado de las personas.

Me acerqué hasta donde estaba sentado y lo saludé con una sonrisa.

—Luces un poco estresada—Theodore señaló mi cara con sus dedos y yo creo haber enrojecido un poco. Sí, me ponía roja por absolutamente todo.

—He estado estudiando para los TIMOS todos estos días—dije sentándome.

—Los vas a aprobar todos—Theo me sonrió—pero conociéndote quieres sacar un extraordinario en todas las materias.

Asentí.

—No te quiero estresar con eso—hablé. Realmente no era muy divertido hablar de los TIMOS.

Me quedé mirándolo por unos segundos, esperando a que hablara, pero él no se decidía a hacerlo. Su cabello había crecido y podía jurar que estaba un poco más alto.

—¿Estás concentrada Lu?—el pelinegro esbozó una sonrisa burlona y lo miré con ganas de asesinarlo.

—Sí, tienes unos granos—dije.

—Claro que era eso—Theo negó y yo cambié de tema, me sentía extraña hablando con él como si nada hubiese pasado.

—Hey, si querías hablar de lo del otro día…—miré hacia el techo, esperando que pasara un milagro y que algo me impidiera hablar—hice el ridículo, lo sé. Pero si ustedes dos algún día piensan en intentarlo quiero que sepan que me alegraría.

—¿Sigues con eso?—ahora me miraba serio—tu hermana es mi mejor amiga Lu, la quiero demasiado y no me imagino una vida sin hacer tonterías con ella, pero hasta ahí.

Yo asentí, no sabía que más hacer.

En estos momentos me preguntaba dónde estaba mi lado Gryffindor porque no lo veía desde hace mucho tiempo.

—De todas maneras no quería hablar solo de eso—siguió hablando—quería hablar de todo lo que ha pasado, de nosotros…

—¿Un año después?—alcé las cejas y lo miré, él me mostró una sonrisa dulce—sabes que puedes decirme lo que quieras.

—Agradezco no haber esperado más—habló—Lucy, estaba furioso al principio, no entendía porque habías cortado conmigo…

     La verdad es que no había dejado de quererlo, pero en ese entonces habíamos estado peleando tan seguido que me rendí fácilmente. Sí, no fui una novia perfecta, pero tampoco quería serlo. Me había arrepentido a la semana y quería hablar con él pero ni siquiera me miro a la cara y me dejo ahí, hablando sola.

     Nunca hablé muy bien del tema con los demás, había dejado que las personas pensaran lo que quisieran, y traté de olvidarme del pelinegro.

—No debí de haberte evitado esa vez, pero es que no te entendía. En vacaciones del año pasado trataba de ir a casa de tu hermana para saber qué hacías con tu vida ya que nunca más habías ido a visitar a mi hermana, pero las dos veces que logré verte lo hacías como si aún siguieses molesta conmigo.

—Theo, no hace falta que continúes—lo detuve. Aún recordaba todo lo que había sucedido.

—Quiero hacerlo—dijo—más vale un año tarde que dos.

—Idiota—reí—lo recuerdo todo.

—Ojalá hubiese estado ahí cuando pasaste por todo eso Lucy…La vez que te vi en navidad no quise hablarte, entendía que necesitabas tu espacio…El punto es que sigues siendo tú.

 —Theo—bajé la mirada, no estaba preparada para decirle esto.

—Es muy ingenuo esperar que aún me quieras pero, no lo sé. Solo quería hacerlo.

—No quiero hacer esto más complicado…yo también te sigo queriendo, idiota—dije, y finalmente sentía que me liberaba—pero no es fácil para mí. He estado pasando por tantas cosas que en esto es lo último en lo que quiero pensar.

Bajé la mirada, necesitaba que el piso me tragara, sentí sus manos levantar mis cara y miré sus ojos verdes.

—¿Tuvimos que esperar un año para todo esto?—la sonrisa burlona del pelinegro había vuelto

—Fue lo mejor—acepté. Quizás si hubiésemos hablado en ese entonces las cosas no hubiesen resultado bien—Ojalá algún día estemos juntos de nuevo, porque realmente te quiero…y ya lo he dicho dos veces esta noche, y no pienso decirlo más.

**

Kendall P.O.V

          Ayerhabía sido mi cumpleaños, era la primera del grupo en cumplir los 15 por lo que Hugo y Lily quisieron hacer una gran fiesta, pero ya conocía esas "grandes fiestas" que sus primos daban y me negué a hacerla, insistieron en hacerme algo por lo que acepté en que trajeran Whisky de fuego y bebidas muggles. Nunca supe de donde esos chicos sacaban tantas bebidas, pero el punto es que todos habíamos terminado borrachos en el cuarto de Lily.

         Cuando traté de abrir los ojos sentí un fuerte dolor de cabeza y prometí que más nunca volvería a tomar de alcohol por un largo tiempo. Toqué con mis pies la cara de alguien y reí.

—Lorcan—probablemente me hechizaría por volver a tocarlo con mis pies pero no quería moverme—¿amaneciste peor que yo o qué?

Tenía demasiada sed, así que decidí levantarme a buscar un poco de agua, cuando finalmente abrí mis ojos me di cuenta que no estaba en el dormitorio de Lily, estaba en el mío, y la persona que estaba en la cama no era Lorcan, sino Fred Weasley.

Pude jurar que mi grito se escuchó hasta la sala común de Slytherin, pero ni eso despertó a Fred. Tuve que volver a empujarlo para que abriera sus ojos.

— ¿Qué pasó ayer?—hablé preocupada. Teníamos casi dos meses sin hablar y misteriosamente aparecía en mi cuarto.

El chico tenía puesta su cara menos amigable y yo volví a gritarle pidiendo explicaciones.

—¡Fred!—mientras dejaba que él se dignara en despertar me levanté de la cama y busqué agua por todos lados, no había y yo sentía completamente seca a mi garganta—¿Por qué mierda estás aquí?

—Cálmate—giré al escuchar su voz ronca. Al fin se dignaba a hablar—no pasó nada.

—¿Qué haces aquí?—volví a preguntar—¡Freeeeed!

—Me pediste que me quedara.

—No recuerdo eso—no recordaba todo lo que había pasado ayer, pero probablemente pude haberle dicho cualquier locura a Fred—¿tuviste que hacerme caso? ¡Estaba borracha!

—Insististe mucho, no pude negarme ¿vale?—el pelirrojo sonrió burlonamente y mientras yo caminaba por todo el cuarto, él me seguía con la mirada—¿Qué te ocurre?

—Necesito agua—hablé en voz baja, cuando me puse los zapatos dispuesta a salir de la habitación por un vaso de agua, Fred me detuvo.

Aguamenti—Fred señaló con su varita un vaso y después me lo puso en la mano.

—Gracias—dije, después de que llenara el vaso dos veces más—¿puedes contarme bien lo que ocurrió?

—Venía caminando por ahí y te vi tambaleándote por todo el camino, me llamaste para que te ayudara a entrar, estuvimos alrededor de 30 minutos intentado descifrar la adivinanza hasta que la  adivinaste y me pediste que me quedara contigo ya que me extrañabas—Fred me tomó por los hombros y alcé la mirada.

—No te extraño.

—¿Estas segura de eso?

—¿Tú me extrañas? —ataqué.

—Sí—habló—al menos yo puedo decirlo en voz alta.

—Sé que nunca hablamos de eso, y no creo que sea necesario—sabía que estaba tocando un tema delicado pero algo me decía que era el momento de decirlo—pero, estamos bien ¿no? Sin rencores.

—No puedo dejar que sigas jugando conmigo así—Fred apartó las manos de mis hombros y negó, y por un momento pensé que no teníamos oportunidad—yo también te he extrañado. Probablemente parezca a una de esas chicas masoquistas con las que he salido, ¿entiendes la gravedad?

Reí y negué.

—No quiero que sea así—dije—sé que ha sido tonto no hablarte, pero me había sentido utilizada. Y tenía miedo de sentirme mal de nuevo.

—Lo siento—Fred se sentó a mi lado.

—Ya no pienso en eso—hablé—y yo también había extrañado hablar contigo.

**

Narrador Omnisciente.

        James había terminado su entrenamiento y ahora se dirigía a su sala común para finalmente dormir, aunque eso era lo que menos hacía. Siempre que iba con planes de descansar Fred terminaba convenciéndolo para salir, Theo le pedía que lo ayudara con algo o Molly quería fastidiar a alguien…en fin, siempre ocurría algo.

         Cuando llegó vio que Jade le estaba reclamando a Dominique algo y decidió acercarse, las dos tenían un humor de perros y era mejor evitar algún escándalo.

—¿Qué ocurre?—fue lo primero que preguntó James. Su prima pelirroja sonrió desafiante y su amiga pelirroja negó—Vale Dom, suéltalo.

—Lily—fue lo único que dijo Dominique para primero sacar de sus casillas a James.

—¿Ahora qué pasó con ella?—habló James—¿La castigaron? ¿Me robo el mapa?

—No sabía que aún tenías el mapa—Dominique frunció el ceño—como sea, mejor siéntate.

—Dom, solo te diré que es una mala idea.

—Ahora sí, quiero saber que pasa—el azabache miró a su prima interesado.

—La vi besándose con Lorcan.

—¡¿Qué mierda?!—James se levantó del sillón donde hace segundos se acababa de sentar—¿Desde cuando lo sabían?

—Yo desde hoy—dijo Dominique—Ella desde que llegamos al castillo después de vacaciones de navidad.

—¿No pensabas contármelo?—James se giró hacia la pelirroja y ella negó.

—No es mi asunto James, y sinceramente prefiero no meterme con Lily—James dio unos pasos y Jade lo jaló— ¿A dónde vas?

—¿A dónde crees?—James no podía creer que su hermana se anduviese besando con Lorcan por ahí como si nada—¡No puede tener novio! ¡Es muy pequeña!

—Va a cumplir 15 en un mes—dijo Dominique—pero ve, quiero ver todo lo que pase.

Jade negó al escuchar el comentario de su amiga y volvió hasta donde estaba James.

—Vas a perder la confianza de Lily—dijo Jade—James no seas estúpido, puedes hablar con ella en privado, sabes que

—No importa, ella también ha jugado con mi confianza—el azabache tenía sus puños apretados—espero que Albus no lo sepa, porque si lo sabe y anda por ahí como si nada, es un imbécil.

—No seas dramático—volvió a hablar su amiga—ella no te reclama por andarte besando con quien se te cruce en el medio.

—Porque yo no me beso con quien se me cruza por el medio—atacó el chico.

—¡Te besas con cualquiera!—contraatacó la pelirroja, mientras tanto Dominique miraba entretenida la escena—Al menos ella si sabe querer, al contrario de ti.

La chica supo que la había cagado cuando vio la expresión de su amigo.

—Creo que tardaste mucho en decírmelo—el mayor de los Potter salió furioso de la sala con la mirada de todos puesta encima de ellos tres.

— ¡Que carácter de mierda!—Jade bufó antes de seguir a James que iba en busca de su hermana menor—¡No le hubiese dicho eso si no se hubiese comportado como un maldito crio!

—Tú también tienes un carácter de mierda—Dominique reía mientras caminaba con la pelirroja, en busca de James que había desaparecido.

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Solo diré algo, pobre Lily.

Espero sus comentarios.

Besos



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