Historia al azar: Reencuentro
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Los terribles secretos de la tercera generación. » El significado de amar
Historia terminada Los terribles secretos de la tercera generación. (ATP)
Por Lucy Malfoy x
Escrita el Domingo 1 de Abril de 2018, 22:57
Actualizada el Miércoles 31 de Julio de 2019, 17:36
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El significado de amar

Si le hubiesen advertido que las cosas terminarían así, Alice nunca hubiese aceptado salir con Albus. Era como si Albus la abandonara cuando ella más lo necesitaba.

Albus era frio, y nunca expresaba sus sentimientos tanto como a ella le gustara que lo hiciera, pero ahora todo era mucho peor. Con la expresión que ponía cada vez que la veía, le dejaba en claro que no la quería ahí.

Pero lo contradictorio era que justo en ese momento estaban los dos solos en un salón. Al parecer James y Dominique habían querido jugarles una broma sucia, y los habían encerrado en una habitación para que hablaran.

El problema era que nadie parecía querer hablar.

Se levantó de la mesa en donde estaba, e intentó jalar las puertas, pero el hechizo aún no se desvanecía. Intentó con varios hechizos con su varita, pero todo era patético: no podía abrir las puertas.

──Relájate, tampoco es como si fuese lo peor estar conmigo encerrada aquí──dijo Albus. Tenía su mano en forma de puño en su boca.

Alice guardó su varita y se volvió a dirigir a la mesa.

──No me hablas durante meses y lo haces cuando tu prima psicópata nos encierra juntos──dijo con sarcasmo.

Albus la miró con burla.

──Oh vaya, es que me cortas sin ninguna explicación y quieres que todo sea como antes.

Alice rodó los ojos. Albus sonaba tan dolido cada vez que sacaba ese tema a relucir. ¿Qué quería que le dijera? ¡Ya le había pedido disculpas! ¡Ya le había dicho que era una tonta por hacer semejante estupidez! ¡No podía hacer nada más!

──Vale──Alice le mostró una sonrisa. En verdad que Albus estaba logrando lo que quería, hacerla sentir culpable──Ya te he dicho que lo siento, muchísimo.

Él se encogió de hombros, como si no le importara. Bienvenidos a juegos mentales.

──En realidad no me importa.

── ¿Entonces por qué me lo recuerdas siempre que hablamos?

Se estaba preparando para cualquier tipo de respuesta cruel que Albus le daría.

──Porque quiero que te sientas como yo me sentí.

Siempre que hablaban le decía lo mismo, y ella hacía lo mismo, aceptar la culpa. Pero ahora era distinto, ya no estaba dispuesta a que Albus se riese de ella, era suficiente.

 Sí, la verdad era que había sido su culpa en la mayor parte, pero Albus ya estaba cansándola.

──Todo esto apesta. Actué como una idiota, pero ya está, deja de recordarme siempre. ¿Pretendías que viviésemos felices para siempre? Bueno Albus lamento decepcionarte, pero no ocurrió. Y siendo honesta, necesito que pares esta mierda, porque me estas lastimando ──Alice habían caminado hasta donde estaba Albus y ahora estaba a pocos centímetros de él. Probablemente antes lo hubiese besado, pero ahora sólo estaba conteniendo las ganas de golpearlo por ser un completo imbécil──. Siento que ya no hay nada común entre nosotros.

Albus se apartó de Alice como si su presencia le molestara.

──Nunca hubo nada en común entre nosotros──dijo él.

¿Realmente nunca lo hubo? Él era un amante de quidditch, ella no. Él era persona extremadamente cerrada, ella era tan abierta que cualquier persona se daría cuenta de sus emociones con solo mirarla. Eran muy diferentes, pero Alice siempre sintió que algo los unía, que tenía algo en común.

──Pues yo sentía que teníamos en común──susurró ella, con la cabeza baja.

──Scorpius me dijo que te sentías presionada──dijo Albus, y Alice abrió sus ojos levemente, con mucha sorpresa──Pero… ¿qué hay de mí, Alice? También me sentía agobiado, pero solo me bastaba estar un momento contigo para saber que éramos todo lo que estaba bien.

Eso la había tomado con sorpresa. No sabía cómo reaccionar ante lo que le había dicho Albus, eso había sonado dulce para ella, algo dulce mezclado con algo mucho más tóxico.

Albus siempre estaba muy a la defensiva, y que la dejara ver lo que había detrás de eso, se le hacía extraño.

──Yo también sentía lo mismo, Al──las ganas de golpearlo se habían convertido en ganas de abrazarlo, y se bofeteó mentalmente por eso──a pesar de todos los miles de problemas que se creaban en mi mente, tú estabas allí. Pero no quería que esos pensamientos te lastimarán…así que hice lo que creí mejor. Podría culparme eternamente por romper lo nuestro, pero ya no quiero hacerlo.

 ──Eso es lo más tonto que he escuchado salir de tu boca.

──Eso es lo que sentía.

── Tus sentimientos son muy confusos, y cambian demasiado──el Albus tóxico estaba ahí, más vivo que nunca── ¿qué se supone que sientes ahora?

──Lo peor en este jodido asunto es que te equivocas──Alice subió su cara y miró sus ojos verdes. Sus jodidos hermosos ojos verdes── la mayoría de mis sentimientos siguen siendo los mismos. Sigo enamorada de ti y no encuentro una maldita forma de sacarte de mi cabeza. Pero tú siempre estás preparado para atacarme y quiero seguir permitiendo que me lastimes.

Albus volvió a acercarse a ella.

──Te odio por haberme lastimado, y lo sabes, pero también te odio porque no puedo dejar de amarte. 

Alice lo miró sin saber que decir. Eso lo cambiaba todo, pero a la vez no lo cambiaba nada.

Albus la seguía queriendo, pero ¿queriendo para qué? Últimamente parecía que solo la quería para hacerla sufrir.

──¡Todo esto es tan confuso! ──expresó ella──Tú también me has herido. No había pasado ni una semana cuando ya estabas besándote con cada chica que se te cruzara. Tienes novia y aun así me dice que me quieres.

──No tengo novia──dijo él riendo──Kendall y yo nunca fuimos novios, y lo que sea que tuvimos terminó hace más de dos semanas. Pero eso no cambia nada, no quiero estar contigo. Solo quiero que sepas lo que me hiciste.

Albus se dirigió hacia la puerta. Sabía que el hechizo se había deshecho desde hace rato, pero la conversación con Alice se había puesto tan interesante que tenía que acabarla.

──Se ha deshecho el hechizo──anunció antes de irse.

Y se fue, dejando a Alice preguntándose si esta vez serían amigos, o Albus seguiría con sus muros levantados. Honestamente, ya le estaba dando igual si él le hablaba o no lo hacía.

Es decir, lo quería, pero se quería más a ella misma como para permitirse eso.

El amor es extraño. Puedes conocer a una persona desde hace 20 segundos, pero sentir que la conoces desde hace 20 veinte años. El amor no se trataba de tiempo, sino de conexión.

Fred sabía que la mayoría de sus primos estaban enamorados, o sufriendo las consecuencias del amor. Veía a Lucy tragarse sus sentimientos por Theo, al igual que Rose con Scorpius. Veía  a James querer enamorarse obligatoriamente de una persona por la que no sentía ese tipo de amor, a Albus actuar como si esa ruptura amorosa no lo hubiese destrozado, a Dominique caer perdidamente enamorada de la persona menos indicada, a Lily ocultar sus sentimientos, e incluso sabía que su hermana estaba enamorada.

Sus únicos primos que estaban a salvo de las consecuencias del amor eran Victoire, que aunque estuviese saliendo con Teddy, no había sufrido las consecuencias de un amor no correspondido o roto.

A Molly parecía no interesarle el amor, Louis sabía controlarlo perfectamente y Hugo era un caso aparte porque nadie querría lastimarlo nunca.

¿Pero qué pasaba con él? ¿Dejaría que su ruptura con Jade arruinara su vida amorosa para siempre?

Se dio una bofetada mentalmente por estar pensando en bobadas a esas horas de la mañana. Había acordado hablar con James.

No podía seguir con el asunto de la apuesta. No quería ser tan gilipollas para jugar con Kendall de esa forma. Era verdad que muchas personas solían jugar así en Hogwarts, y que él no quedaría como el malo de la historia, pero con tan solo pensar en el daño que Jade le había causado a él hace algunos años, no podía permitirse causarle el mismo daño a alguien más.

──Iré al punto──dijo Fred, sentándose frente a James──¿te acuerdas de la apuesta que me hiciste en la fiesta de Scorpius? Pues, a la mierda, no quiero cumplirla.

James frunció el ceño, y después comenzó a reír.

──¿De qué hablas, Fred?──James lo seguía mirando con gracia──en la fiesta de Scorpius estaba muy borracho, así que tendrás que ser más específico.

──Me apostaste salir con ella──dijo.

James soltó una carcajada aún más fuerte.

──Por merlín ¿Y tú me estabas haciendo caso? ¡Ese día ni podía caminar!──le recordó James──además creo haberte dicho eso, porque ella me estaba hablando de ti.

Él lo miró sin entender ¿Kendall hablándole a James de él? Eso sí que era raro.

──Me dijo que eras mono…y todas esas cosas──respondió James. Cuando el teléfono de su primo, él lo revisó y rodó los ojos.

Todo el ambiente de risas y burlas que había creado James, desapareció con el sonido del teléfono. Algo que había visto claramente lo había molestado.

──¿Y a ti que te pasó?──le preguntó Fred.

──Es Vanessa──respondió James──se le ha hecho una costumbre querer discutir.

──Ah, pues no sé qué decirte──dijo Fred.

Para él, James no estaba enamorado de Vanessa. Su primo quería hacerles creer a todos que él en serio estaba enamorado de ella, cuando no era así.

──Quiero que pare──dijo James, rodando los ojos──nuestra relación son más peleas que buenos momentos.

──¿Y por qué pelean?

James tragó grueso.

──No lo sé…a veces por cualquier cosa, pero otras veces, como ahora, siento que le molesta que sea amigo de Jade──respondió con molestia──siento que en cualquier momento me pondrá a elegir.

Fred esbozo una sonrisa. Conocía a Vanessa desde que se había hecho amigo de Theodore, y la idea de que se pusiera celosa por Jade la causaba gracia.

──¿Y tú que le dirías?

James frunció el ceño.

──¿Le diría de qué?

──Pues, ¿a quién elegirías?

James se quedó pensando, y Fred por un momento pensó que su primo no le respondería, pero lo hizo.

──Si me pone a elegir, no sería el tipo de relación en la que quisiera estar.

Fred asintió. No creía que Vanessa fuese capaz de eso, lo más probable es que solo fuese una cosa de un rato. Aunque siendo sinceros, dudaba que su relación durara más de cuatro meses.

──¿Te gusta Kendall?──preguntó James después de un momento de silencio.

Fred ladeó una sonrisa.

──¿Cómo me puede gustar alguien a la que acabo de conocer?

Kendall era una persona difícil de entender. Su personalidad era muy fuerte, y sinceramente en esos días en los que habían estado hablando, nunca pudo ver más de lo que ella lo dejó hacerlo.

Y lo que vio en ella fue un pasado demasiado cruel, como para no querer sufrir más. Tanto así para no querer sentir más.

En un mundo donde todos sus seres queridos sufrían, ¿El amor era bueno o malo?



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