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Los terribles secretos de la tercera generación. » No siento lo mismo
Historia terminada Los terribles secretos de la tercera generación. (ATP)
Por Lucy Malfoy x
Escrita el Domingo 1 de Abril de 2018, 22:57
Actualizada el Miércoles 31 de Julio de 2019, 17:36
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No siento lo mismo

Frank Longbottom no sabía lo que pasaba. Las últimas semanas habían sido un desastre para todos, la pre-fiesta de Halloween de Hufflepuff que terminó en una pelea, el descubrir que Lucy sufría de bulimia, las experiencias amargas que su hermana Alice estaba viviendo, y para cerrar todo el asunto, la actitud distante que Dominique estaba tomando.

Su mejor amiga había estado saliendo con un chico de Ravenclaw de su mismo año, y aunque ellos siempre habían acordado en que su amistad iba antes que nada, últimamente no parecía ser así. Los encuentros con Dominique eran menos frecuentes y sus conversaciones más limitadas.

Frank aún no comprendía como Dominique podía estar con Zack Turner, cuando él ni siquiera la trataba como ella lo merecía. No es como si él nunca hubiese pensando que un momento así llegaría, porque siendo sincero, sabía que Dominique algún día conocería a una persona que la cautivara completamente, con la que quisiera viajar por el mundo, compartir sus metas, y sacar a relucir su parte amorosa, solo que nunca pensó que sería con alguien como Zack, no podía aceptarlo, y no lo haría.

Si Dominique lo echaría a un lado sería por una persona que valiese la pena, no por Zack.

Él la amaba, creía conocer cada uno de sus secretos y sus mayores miedos, y la manera en la que Dominique los afrontaba era la misma razón por la que él se había enamorado de ella. Pero Frank nunca se atrevió a decirle lo mucho que la quería, y ahora que ella lo echaba a un lado, su furia lo incitaba a hacerlo.

Tenía un rato con sus ojos marrones puestos en Dominique. Ella, ya harta del silencio y la mirada de Frank, habló.

—¿En qué piensas?—le preguntó

—En Alice—mintió y Dominique le miró con el ceño fruncido.

Claro que ella sabía que él le estaba mintiendo.

—Claro, y yo estoy pensando en Louis—dijo.

—Estoy enojado contigo, Dominique—se sinceró.

Dominique se acomodó en su asiento, y le miró más confundida que antes. Ella no sabía de lo que él le estaba hablando porque Frank nunca se quejó ni le dijo nada.

—Yo no he hecho nada—dijo, cruzándose de brazos—no me dirás que estas molesto porque le he dicho a Molly que no pasaré las vacaciones con ustedes.

Ahora era Frank quién no sabía nada de lo que ella estaba diciendo. Se suponía que en vacaciones de navidad todos la pasarían juntos, lo habían planeado así porque era su último año y probablemente en un futuro no se vieran con tanta frecuencia.

—¿A qué te refieres?—preguntó.

Las preguntas que ambos realizaban no estaba teniendo respuestas y eso estaba cabreando a Dominique.

—Pasaré navidad con Zack—le respondió, y Frank puso los ojos como platos.

¿Con Zack? ¿En serio cambiaría sus vacaciones con amigos por un chico que apenas le quería?

—¿Por qué?—preguntó levantándose del asiento—¡Teníamos planeadas esas vacaciones desde hace mucho!

Dominique se pasó la mano por la cara y también se levantó del asiento. Por suerte en la sala común de Gryffindor no había mucha gente, y nadie les estaba poniendo atención.

—Es mi novio…me ha pedido que las pasemos juntos, no podía decirle que no—le explicó, como si fuese evidente—tú no lo entiendes porque nunca has tenido una relación seria…

Frank puso los ojos en blanco, mientras Dominique hablaba más, peor se sentía él. Era verdad lo que decía, Frank nunca había tenido una relación que durara más de tres meses, pero Dominique tampoco, así que le parecía muy hipócrita que dijera algo así.

—¡Él no te quiere, Dom!—le respondió en medio de su estado de shock

—¡El si me quiere!—lo defendió—¿por qué tanto empeño en decirme que no lo hace?

Sabía que era su oportunidad para decirle que estaba enamorado de ella desde hace mucho tiempo, pero con la mirada que le estaba dando a Dominique ni siquiera hizo falta hablar.

—Era verdad lo que todos decían…yo en serio te gusto—Dominique abrió sus labios con sorpresa. James, Jades, Rose y prácticamente todos sus amigos siempre habían insistido en decirle que le gustaba a Frank.

Ella se quedó helado por unos segundos, hasta que él trago y asintió.

—Sí, es verdad—afirmó.

Ella se alejó, a pesar de que ni siquiera estuviesen tan cerca. No sabía que decir, se sentía confundida con tan solo pensar que a ella le había gustado Frank por dos años y que nunca se enteró que él también sentía lo mismo por ella.

—Yo…En serio quiero a Zack—dijo ella.

Frank quedó petrificado, el dolor que sentía era inexplicable.

—Dom…él no te quiere—le dijo—sin importar mis sentimientos hacia ti, te estoy diciendo la verdad.

Dominique lo miró mal, todo rastro de confusión se había marchado de su rostro, y ahora Frank sentía que estaba en lugar peligroso con una completa desconocida.

—Deja de decir eso—le dijo.

Frank se acercó hasta ella y tomó sus manos.

—Te lo digo por tu bien—le respondió.

Ella negó, y separo sus manos de las de Frank. Necesitaba irse de ahí, tenía muchas cosas que procesar.

 

**

James miraba con gracia la manera en que Jade intentaba ordenar su ropa con su varita rota. La varita de su mejor amiga se había roto hace unas horas, y ella se negaba a aceptar que ya no servía.

—¡Tengo muchos años con esa varita!—dijo, tumbándose a la cama—no puedo aceptar la idea de tener que comprar otra. Además apenas está terminando octubre y no podré soportar estar hasta diciembre sin varita.

—Ya. Pero no puedes seguir usando esa varita, los hechizos te saldrán mal—le dijo, con obviedad—si quieres te presto mi varita, pero ni se te ocurra romperla, porque te mataré.

Jade puso los ojos en blanco. ¡Que ella no había roto su varita!

—Te odio, ¿ya te lo he dicho?—le dijo, y James rio.

—Sí, lo que tú digas.

James sacó su varita de su bolso y se la colocó a su mejor amiga en sus manos.

—Nos turnaremos para usarla, aunque de igual forma puedo llamar a papá, y que me traiga una de las tantas que él tiene—le explicó. Odiaba usar una varita que no fuese de él porque los hechizos le salían patéticos, pero había personas por las que valía la pena hacer ese tipo de sacrificios.

—Gracias—dijo ella acercándose a James para abrazarlo.

—Ahora dame lo que quiero a cambio de eso—le dijo él, y Jade le dio un manotazo.

—¡Qué cerdo, James!

James le miró ofendido y rodo los ojos. No se había expresado muy bien, pero le parecía divertido ver a su amiga tan sorprendida.

—Oh, no te emociones Jade—le dijo, intentado provocarla—me refería al consejo que me ibas a dar para que Vanessa me perdonara.

Jade le dio otro manotazo a su mejor amigo, y él se quejó.

 —Habla con ella de nuevo, estoy segura de que lo pensó mejor y ya se le pasó el enfado—le dijo—y si quieres ganar puntos extra llévale algo dulce.

James asintió.

—Si no funciona, me expondré a la vergüenza—dijo—y tú serás la culpable.

Jade arqueó una ceja.

—No, mi culpa no será—le dijo ella con diversión—pero si realmente pasas vergüenza, me reiré.

James rodó los ojos. No había hablado con Vanessa desde la pre-fiesta de Halloween que los de Hufflepuff habían organizado, pero ese día esa fue la menor de las preocupaciones teniendo en cuenta que Scorpius y Albus habían estado repartiéndole puños a la pareja de Rose.

—¿Bajamos?—le preguntó luego de unos minutos.

Jade le había pedido que la acompañara a su habitación, y por mucho que James amara el olor de la cama de Jade, estaba ansioso por hablar con Vanessa.

—Vamos—le respondió ella.

Cuando bajaron hasta la sala común, vieron como Frank le tomaba la mano a Dominique, y pocos segundos después ella lo alejaba y salía de la sala.

—Creo que es mejor subir de nuevo—le dijo James con sorpresa.

Ella asintió, y ambos subieron nuevamente.

—¿Qué acabamos de ver?—James movió sus manos en forma de alerta y Jade se tapó los ojos con ambas manos.

—¡Pues no lo sé!—dijo ella—no sé qué pensar.

**

James volvió a bajar hasta la sala común luego de unos minutos de plática con Jade, y finalmente se dirigió al comedor, era la hora del almuerzo y daba por seguro que encontraría a Vanessa allí.

No iba a negar que se sentía un poco irritado por la forma en que las cosas habían salido últimamente, y no se refería solo a él, sino a todas las cosas con la que sus primos lidiaban. Como Jade le había dicho que le llevara algo de azúcar a Vanessa, pasó por las cocinas para pedirle a los elfos un batido de chocolate con helado de fresa.

Cuando la vio en el comedor, suspiró y caminó hasta donde ella se encontraba junto a Scorpius. Se sentó y colocó el batido a su lado

—¿Intentas comprarme James?—fue lo primero que dijo Vanessa.

—No—negó James rápidamente—pero todo es mejor con algo azucarado.

Vanessa asintió y le dedico una sonrisa, Scorpius que estaba a su lado rodó los ojos.

—Con James no, por favor—dijo Scorpius mirando en forma de súplica a su prima—sé que parece buena persona, pero realmente es un fastidio.

Vanessa agrandó los ojos y se apresuró a negar cualquier sospecha que pudiera tener su prima

—¡¿Qué?! ¡Aquí no pasa nada!—negó y su cara paso de ser blanca a roja, por la vergüenza.

—Eh, cállate Scorpius, que me enteré que pasarás las navidades en casa—dijo James con malicia. Tenía planeadas varias bromas para el amigo de su hermano.

James quería a Scorpius casi que de la misma forma en la que quería a Albus y Lily, solo que nunca lo admitiría en público. Ellos se odiaban ante los ojos de todos los demás que no los conocieran.

—Ya Albus me ha dicho que te irás por dos semanas con tus amigos—dijo Scorpius con victoria y James comenzó a reír.

—Uh, creo que ese viaje está más que cancelado—dijo, recordando lo que les había dicho Dominique a Molly y a él sobre qué pasaría sus navidades junto a Zack. La verdad es que a James no le afectaba mucho, pero a Molly no pareció gustarle la idea, y estaba seguro de que si Frank se enteraba tampoco le gustaría para nada el hecho de que Dominique los cambiara tan fácil y rápido—así que, felices juegos del hambre, Scorpius.

Scorpius rodó los ojos.

—Yo me voy—dijo Scorpius luego de unos segundos al darse cuenta de que James no le diría nada a Vanessa teniéndolo a él allí.

Vanessa asintió y dirigió su mirada hacia James.

—Quiero hablar de lo qué paso el otro día…de verdad que debí de avisarte que no iría. Lo siento.

Ella lo miro con compresión. Lo había estado pensando en la última semana, y se dio cuenta de que había exagerado. James era primo de Lucy, y era cierto que lo que menos estaría haciendo en ese momento sería estar preocupándose por una cita.

—Yo…Está bien, creo que exageré un poco la otra vez, no estaba en mis casillas, lo de Lucy me tenía un poco irritada, pero te entiendo—dijo ella, mostrándole una sonrisa.

Realmente James le gustaba, y no quería dejar pasar la oportunidad por una simple tontería.

—Entonces la culpa es de los dos—dijo él, sonriendo también—pero te prometo que no volverá a pasar.

James le deslizó el batido por la mesa para que ella lo tomara y Vanessa arrugó la nariz al olerlo.

—Es muy lindo el gesto, pero no me gusta el helado de chocolate y soy alérgica a la fresa.

James la miró con sorpresa. ¿A quién no le gustaba el chocolate?

—Maldito Theodore—dijo James rodando los ojos al recordar sus palabras.

"El batido favorito de mi hermana es el de chocolate, y le gusta mucho más con un toque sabor a fresa"

—Sí, pensé que mi dulce hermanito tendría algo que ver con esto—rio ella.

**
Con todo lo que había pasado las semanas anteriores, y los ocupados que estaban todos por los exámenes que se aproximaban, Albus y Scorpius no habían hablado con Rose ni Alice.

Estaban a solo horas del primer partido del año y los nervios ya comenzaban a torturarlos. Slytherin había perdido el año pasado, y Theodore no permitiría que este año ocurriera lo mismo. La última semana Theodore había reaparecido como si nada hubiese pasado—como si no hubiese desaparecido por varios días después de enterarse de lo de Lucy— y los había puesto a dar lo mejor que pudieran dar.

—Estoy seguro de que ganaremos mañana—dijo Albus lanzándose en su cama, sin importarle estar sudado y sucio.

Scorpius y Albus habían decido subir a su habitación, mientras que sus demás compañeros se habían ido a cenar.

—Tenemos que hacerlo—Scorpius se quitó su ropa sudada, la metió en el cesto y se puso una toalla—aunque no descarto la posibilidad de que Gryffindor gane, Lily es muy buena jugando, y este año es buscadora.

En el fondo, Scorpius sabía que Gryffindor tenía la misma posibilidad de ganar que Slytherin. El equipo de Gryffindor estaba prácticamente compuesto solo por Weasley, y en definitiva nadie iba a negar que los Weasley tenían el quidditch en la sangre. Con Fred como guardián,  Lily como buscadora, James y Rose como cazadores las oportunidades podrían ser mínimas.

—Sé en lo que piensas—Albus rodo los ojos—ellos podrán tener a Fred, James, Lily, Rose… incluso podrían estar todos mis primos en ese equipo, pero la copa de Quidditch este año es nuestra.

Scorpius rodó los ojos. ¿Cómo es que aún no se daba cuenta cada vez que Albus hurgaba en sus pensamientos?

—Ya lo sé—dijo él—si ganamos juro reirme en la cara de Rose.

Albus arqueo una de sus cejas. No había visto a Scorpius y Rose juntos desde antes de la fiesta de Halloween, y que ellos estuviesen separados era extraño.

—¿Qué pasó con Rose?—preguntó Albus, yendo al grano de una vez.

Ser directo era una de las cualidades de Albus, así se ahorraba muchas cosas.

—¿Te ha dicho algo?—preguntó, y Albus negó—pues no lo sé, sabes que cada cierto tiempo ella necesita su espacio de todos, pero esta vez solo parece ser conmigo.

Albus puso los ojos en blanco. Scorpius no podía ser tan ciego para no darse cuenta que a Rose le gustaba.

—Pues capaz actúa así por la pelea con Nick—le dijo él, con evidencia—a ella no le gusto para nada cuando se enteró que montamos una pelea en una fiesta.

Rose casi que mataba a Albus cuando se enteró de la pelea.

—Ya, lo entiendo, pero tú también te has peleado con Nick y no veo que Rose no te hable—dijo Scorpius rodando los ojos—hay veces que no soporto a Rose.

Odiaba los cambios de actitud de Rose, a veces parecía que Rose lo amaba, y otras que no lo aguantaba. Con los años Scorpius se había acostumbrado, pero algunas veces se sentía incómodo.

—Pues sí, hay que tenerle paciencia a Rose—dijo Albus, levantándose de la cama.

Scorpius se colocó otra ropa, mientras que Albus seguía con misma ropa sucia y sudada.

—¿Cuándo hablaras con Alice? —preguntó Scorpius, cuando vio que su amigo tenía intenciones de salir del cuarto. Probablemente iría a verse con Kendall.

Albus puso los ojos en blanco y Scorpius le miraba esperando la respuesta.

—No hablaré con ella—le respondió—sabes que ya lo hice, y no tengo más cosas que decirle.

Scorpius negó, sabía que Albus tenía mil cosas por decirle a Alice, y que su historia no había acabado aún, pero su amigo era una persona muy cerrada y poco amorosa, por eso sería difícil hacer que él se abriera respecto a sus sentimientos.

—Si eso es lo que te quieres creer…—le dijo Scorpius, tomando su teléfono—mira, yo no soy quién para darte consejos, así que no insistiré más. Si quieres divertirte con Kendall, pues disfruta.

Eran adolescentes, era cierto que no iban a pasar el resto de sus vidas lamentándose por un amor dañado. Estaban en su sexto año, solo querían disfrutar, ir de fiestas de vez en cuando y tener mucho sexo, y eso no estaba mal.

—Kendall y yo ya no andamos—habló Albus—nos aburrimos.

. —Oh amigo, ¿te acostaste con ella?—le preguntó y Albus negó.

Casi se acostaban, pero se detuvieron antes de hacerlo. Kendall era la mejor amiga de Lily y Hugo, la conocía desde pequeña, y aunque a Alice la conocía desde que eran unos bebes y nunca tuvo complicaciones a la hora de tener sexo con ella, con Kendall fue diferente, no podía dejar de pensar que iba a tener sexo con la niña de 11 a la que conoció.

 —Estuvimos apunto—literalmente ambos se estaban sacando la ropa, cuando pararon—pero no lo hicimos.

—¿Se te olvidó el condón?—preguntó—trajiste como dos cajas de condones, no puede ser posible que se te olvidara el maldito condón.

Albus negó con diversión.

—Traje dos cajas de condones porque tú tiras más que James, Dominique y Louis juntos—dijo Albus, y Scorpius le miro mal—y no te atrevas a decirme que no.

Albus se carcajeo y Scorpius le siguió mirando de mala manera


ESTA HISTORIA ESTÁ SIENDO CORREGIDA, les recomiendo leerla en Wattpad, mi usuario es: Dominiquelovegood

Allí publico fotos de los personajes, y datos curiosos.



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