Historia al azar: Doce
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19 años después » Continuando
19 años después (R15)
Por Dinah Wesley
Escrita el Martes 13 de Febrero de 2018, 05:26
Actualizada el Miércoles 20 de Enero de 2021, 22:13
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Continuando

-Deja y te ayudo, papi- comento Luna acercándose a acomodar algunos libros que yacían regados a lo largo de la sala de estar de su casa. Xenophilius, aunque algo reacio al principio, termino por aceptar la ayuda de su hija, quien parecía feliz de estar en casa.

La residencia Lovegood seguía siendo un desastre. Luna, sin embargo, solo se podía preocupar por el demacrado aspecto de su buen padre, quien había pasado una temporada difícil tras su rapto hacia un par de meses.

Sería una mentira decir que aquello la había dejado ilesa, pues más allá de aquellas heridas cuyo origen no podía recordar del todo, el temor que había sentido por su dulce padre, quien podía morir en cualquier momento, y por ella misma, quien se torturaba mentalmente pensando en cuanto tiempo tardarían os mortifagos en verla inútil y liquidarla justo como habían hecho con muchos otros que la habían acompañado en su encierro.

-Luna- llamo su papá distrayéndola de su tarea-. ¿Qué es eso? - pregunto cómo temiendo la respuesta al ver una extraña marca en la muñeca de su hija, quien no tardo en cubrírsela con la manga de su blusa.

-Nada papá. Deberías descansar un poco, luces cansado…

- ¿Cansado? ¿Yo? ¡Para nada! ¿De dónde sacas eso, hija? - Luna lo miro con cierta tristeza, pero esbozo una dulce sonrisa.

-Como tú digas- dijo ella mientras colocaba un poco de filtro de paz en el té de su padre-. El sanador dijo que tenías que tomar esta infusión para tus heridas…

- ¿Y qué te dijo a ti sobre las tuyas?

-Que estaba sana. Ya solo es la marca, en cambio tu ya eres mayor y cualquier cosa te hace daño. No me hagas preocupar y se obediente, que si no la tomas todos los días…

-…tendrán que utilizar uno más fuerte. Ya, yo soy tu padre Luna, no al revés. Ademas, ¿has probado esa cosa? ¡Tratan de envenenarme! - exclamo indignado, haciéndola reír mientras servía las tazas.

-Le puse canela y nuez, asique quizás te sepa un poco mejor. De todos modos, lo debes de tomar…

- ¿Qué te hicieron, mi Luna? - pregunto con la voz algo rota, tomándola por sorpresa-. A mis ojos eres la misma niña dulce de 9 años que jugueteaba con Threstals en el patio, mi niñita. Ellos te lastimaron, te apartaron de mí y yo no pude…

-Papá- llamo ella forzándolo a mirarla a los ojos-. Estoy bien, ¿o acaso dudas de mí?

- ¡Dudo de esos imbéciles que se atrevieron a llevarte lejos! ¿No crees que no escuche las cosas terribles que allí ocurrían…?

-Igual no podemos hacer nada. Lo que ocurrió esta en el pasado, no por saber las cosas estas cambiaran- ablando un poco su tono antes de volver a hablar-. Mi única preocupación ahora eres tú, papi. Odio ver a mi única familia así…

-No quiero ser una carga…

-Tampoco dije eso. Yo solo quiero que estés tranquilo, ¿está bien? Por mi…-rogo ella sintiéndose ya algo impotente. Xenophilius la miro como queriendo saber si mentía o no, y pese a que Luna no sabía cual había sido su conclusión, lo vio esbozar una imperceptible sonrisa.

-Mi valiente y dulce Luna- dijo el con cariño, antes de tomarse de golpe el contenido de su taza-. No tienes idea de cuanto te quie…- la momentánea paz que había sentido se convirtió en un sueño tan intenso que cayo dormido al instante.

-También te quiero, papi. Descansa-dijo cubriéndolo con una sábana. Ella sabía que tan solo había necesitado un poco de paz mental para poder conciliar el sueño que tanto necesitaba, no solo de pociones para sus heridas físicas, también las sentimentales.

Ella no alcanzaba a comprender el sentir de su papá, después de todo y a su entendimiento, él no había tenido la culpa de lo que había pasado. No hay peor impotencia que la de no poder salvar a tus hijos, había oído decir al señor Weasley poco antes del entierro de Fred, que en paz descansase. Pero no por su impotencia su padre debía ser miserable.

-Ojalá y hubieras estado aquí con él, mami- murmuro mirando la única foto de familia que no habían refundido debido al dolor de ver a Pandora y saber que no estaba allí. Suspiró mientras recogía la vajilla y subía a su ya muy empolvada habitación. Sonrió al encontrar todo igual a como lo dejo, sintiéndose de nuevo en un ambiente familiar.

Tomo su libreta y empezó a dibujar. Aquello la relajaba y distraía del caos que era el resto de su casa. ya luego limpiaría y leería la correspondencia que se había acumulado en su ventana. Ahora solo quería sumergirse en el mundo multicolor que pintaba en acuarela…

 

 

 

Ginny miraba con ternura como Harry "jugaba" con Teddy, quien al ser muy pequeño para entender algo de lo que decía su padrino, tan solo se limitaba a cambiar el color de sus cabellos a tanto objeto veía a su alrededor, reía y agitaba las manos emocionado. Ahora mismo, era morado como el juguete que Harry le enseñaba.

-Espero que hayas heredo los reflejos de tu papá, Teddy…

- ¿Remus era de buenos reflejos? - pregunto Ginny extrañada por el comentario-. Creí que solo era buen mago…

-Mejores reflejos que Tonks si tenía- comento consiguiendo una risita del pequeño-. ¿Verdad, Teddy? Tu mamá era algo torpe…- el pequeño seguía riendo y aplaudiendo mientras su cabello se tornaba de un brillante rosa chicle, estrujando el corazón de ambos. La atención del pequeño se dirigía a una foto de ella, abrazada a su esposo e hijo, los dos muy contentos por su recién nacido.

- ¿Eh, Teddy? -lo tomó Ginny en brazos, a la vez que Harry se sentaba a su lado-. Ella es tu mami, Tonks, y él es tu papi Remus. Todavía estas pequeño, pero debes saber que ellos te quieren mucho y que gracias a ellos es que estas aquí, con nosotros…- el pequeño los miraba atentamente, con sus ojos dorados que derretían a cualquiera-. Pero ya crecerás para saberlo. ¡Merlin, ya es tarde! - exclamo sorprendida al ver la hora. Si Meda no los había interrumpido había sido por educación, pues el bebe ya debería estar dormido. Harry también parecía incrédulo, pues si bien para ellos apenas oscurecía, el pequeño debía dormir cada cierta hora, y teniendo eso en cuenta, era tarde.

Tras acostarlo, la pelirroja se acurruco en el costado de su novio, quien meditaba respecto a lo dicho hacia unas semanas por Letholdus. Todavía tenía muchas dudas respecto a la herencia de su padrino.

- ¿Cómo esta Teddy? ¿No hizo mucho barullo? Lo vi algo inquieto…-comento Andromeda mientras entraba al cuarto del pequeño, sobresaltándolos un poco. Ella rio mientras les ofrecía galletas y leche, que, aunque infantiles, aceptaron gustosos.

-No, Meda, es un angelito. Harry estuvo jugando con él, de allí el desorden. Ya recogemos- comento Ginny haciéndolo ruborizar.

- ¡Ni se preocupen! Yo he dejado esto peor, ademas, aunque lo hicieran duraría mucho, pues en cuanto despierte Teddy lanzara de nuevo los peluches. En eso si es inquieto- Meda entonces noto que Harry se encontraba más bien disperso-. ¿Te encuentras bien, querido? ¿Algo que te inquiete? Estoy más vieja de lo que me gusta admitir, pero quizás por eso te pueda ayudar…

-Quizás sí, Meda.  El problema sería que no quisieras hablar de ello. Por lo poco que se, es delicado ese asunto.

- ¿De qué hablas, Harry? - pregunto la mujer extrañada. Ginny tampoco parecía comprender del todo.

-Me leyeron un fragmento del testamento de Sirius. Ya me lo dieron completo y no lo entiendo del todo pues no sé nada de los Black...

En efecto, Andromeda se tensó por la simple mención del apellido, como si recordara algo desagradable. Sin embargo, no tardo en recuperar su semblante relajado, quizás presionada por sus miradas expectantes.

-Déjame y leo un poco. No quiero decir algo innecesario.

Les sorprendió la rapidez con la que leía el documento, casi tan rápido como lo hacia su amiga Hermione, con la diferencia de que Andromeda no parecía una devora-libros.

-Ya está. Empecemos- comento después de un rato-. Primero lo básico. Tú eres el único heredero, pues Sirius no tuvo hijos, yo fui desacreditada, y mi prima Narcissa al ser casada no hereda nada. Algo machista, pero una Black nunca hereda todo, menos si es casada…

-Lo del hijo…

- ¡Vamos! Conozco a mi primo, no dejaría esa clase de asuntos pendientes. Ademas, estuvo encerrado 12 años, de haber tenido un hijo lo tuvo antes de los 21, y eso por estadística es muy poco probable, mucho más considerando que en ese aspecto siempre fue muy cuidadoso y yo era muy cercana a él, lo hubiera sabido. Solo lo puso por lo mismo: Sirius odiaba a quien abandonaba a sus hijos, y aunque estuviera seguro de que no los tenia, jamás lo dejaría al aire, por "y si" constante en su cabeza…cosas de él- una pequeña lagrima cruzo por su rostro al recordar a su amado primo Sirius: como se lamentaba por todo lo que a él le había tocado sufrir. El no merecía sufrir, merecía seguir con vida-. En fin, eso te hace el único heredero y poseedor de la llave…

-Sobre eso, ¿solo hay una llave para todo? Me refiero, ¡tienen cosas hasta en América! Dudo que para TODO solo haya una llave…

-Pues por más increíble que parezca, así es. Los Black, como sabrás, jamás fueron santos. Tenían tantos objetos malditos que podrían abrir un museo con tan solo la mitad de sus bóvedas, por eso mismo las escondieron de tal modo que ningún gobierno, ladrón u auror pudiese acceder a ellos. No siempre los usaban, pero eran suyos y así los querían, en su posesión. Con tan solo una llave y tan solo un heredero era fácil ese control.

- ¿Y cómo luce la llave? - pregunto Ginny-. Hay cajones llenos de llaves en Grimmauld Place, el único lugar donde Sirius pudo dejarla y donde Harry podría encontrarla. Nos ayudaría saber un poco de ella, ¿la lograste ver alguna vez, Meda?

-Si, pero no es tan fácil. Sería un milagro que este allí, casi imposible- los chicos la miraron extrañados, pues si para ocultar un árbol el mejor era un bosque, ¿Qué no lo sería un cajón lleno de llaves para una llave? -. Les voy a enseñar algo. Creo que apenas lo verán tanta profundidad en Hogwarts. Un hechizo común entre Aurores.

La mujer se levantó y salió dejándolos algo confundidos. Cuando regreso, lo hizo con una pequeña figura de hipogrifo en la mano. Estaba esculpida en un material plateado, muy bonita y pequeña.

-Esto es una figurilla decorativa, ¿no es así? Es lo que piensan todos cuando la ven, pero en realidad es una llave- los dos la miraron extrañados, pero cuando ella la apretó en sus manos la figura, antes rígida, se ablando hasta parecer una masa moldeable. Acto seguido, era una llave de plata lo que tenía en sus manos.

- ¿De eso está hecho la llave? - pregunto Harry sorprendido. Por eso no se podía hacer copias, no era metal y ni siquiera era un objeto de una sola forma.

-Algo parecido. La llave está hecha de algo capaz de cambiar no solo su forma, también su tamaño, su color, ¡incluso puede desaparecer de la vista! La última vez que la vi era un bastón de mi tío, el padre de Sirius. Merlin sabrá qué forma le dio mi primo. Yo apostaría por un espejo dado a su ego, pero no sé nada exactamente. Pero como dice Gin, lo más probable es que este en Grimmauld Place, pero con la cantidad de cosas que hay allí…

-O sea, no la encontrare jamás- comentó Harry con cierta decepción. Ginny le acarició el dorso de la mano en señal de ánimo, mientras Andromeda lo miraba perspicaz.

- ¿Necesitas algo de dentro de las bóvedas? Porque te puedo asegurar que allí solo encontraras horrores. Entre más te involucras con la verdadera familia Black, más te hundes como persona…

-…no quiero nada de allí, no para usarlo al menos. Voy a ser auror, ¿Cómo se supone que sea uno justo teniendo en mi posesión objetos oscuros? Debo entregarlos y procurar que no hagan daño a nadie- la mujer se sintió mucho más aliviada al escucharlo decir esas palabras tan sinceras. No es que no confiase en él, ¡le confiaba la vida de su único nieto! Simplemente que la ambición en un joven podía ser catastrófica y quería evitarlo.

- ¡Por eso no te preocupes! Esos objetos son especiales pues si son robados maldicen al ladrón. El único que los puede usar el dueño de la llave, la cual no se muestra a alguien que no sea heredero. Por eso es por lo que no ha habido un robo enorme o acción legal contra ellos: no hay modo de usarlos.

-Entonces, ¿no me preocupo?

-Estaría más preocupada si supiera que la tienes. No sabes cuantos estarían dispuestos a matar al dueño de esa llave, pues más allá de los objetos hay mucho dinero. Casi le cortan la mano a mi tío para robarle su bastón, imagínate que no te harían a ti. Él no tener la llave hasta te protege, Harry. Yo en tu lugar no la buscaría…

-Gracias, Meda - agradeció Harry haciéndola sonreír.

-Ya es algo tarde, chicos, y por lo poco que se de tu madre querrá que ya estén en casa-Ginny asintió mientras los dos eran dirigidos a la salida-. Descansen y los veo pronto.

-Igual, Meda- se despidieron a la vez que Ginny tomaba a Harry de la mano para aparecerse en la madriguera.

 Los dos entraron entre risas, y en efecto, la señora Weasley se encontraba dando vueltas en la sala agobiada mientras que el señor Weasley la tranquilizaba. Dejaron de reírse sintiéndose algo culpables, pero para su suerte, el alivio supero el enojo de Molly.

- ¿Por qué tardaron tanto? - pregunto Hermione, quien odiaba ver así a Molly. Ron en cambio sabía que su madre solía preocuparse mucho por muy poco, ¿Qué más daba una media hora tarde si sabían que habían estado con Andromeda?

-Hice algunas preguntas sobre el testamento de Sirius…

- ¿Ya sabes cual llave es? - pregunto Ron curioso, pues él había visto el cajón y sería complicado descartar de una a una.

-No, pero al menos ya me da igual. Lo importante ya lo solucioné. Lamento mucho haber tardado, pero sabía que tampoco querría que Ginny fuera sola a casa…

-…aunque yo me puedo defender, mamá- aclaro la pelirroja odiando la sensación de ser algo que proteger. Harry sabía que Ginny era perfectamente capaz de patear el trasero de cualquier mortifago, pero igual quería cuidarla.

- ¡Ninguno debería estar solo! No quiero que tu estas sola y ni que él este solo o que alguno de ustedes- Ron y Hermione, quienes se habían hecho los obsesos, voltearon al instante-solo. Van a cuidarse uno al otro porque hay muchos mortifagos sueltos a los cuales poco o nada les importara agregar a alguien en su lista de víctimas, ¿quedo claro? - los cuatro asintieron mientras la señora Weasley los miraba expectantes. Ella suspiro mientas relajaba su semblante-. La estará lista en unos minutos. Ustedes se pusieron de acuerdo en el orden, pero pongan la mesa mientras tanto, ¿está bien?

Se fue a la cocina de afuera, dejándolos extrañados. El señor Weasley, hasta entonces callado, se levantó y decidió hablar con ellos de forma más tranquila. Amaba a su Molly más que a nada, pero podía ser algo intimidante de vez en cuando.

-Molly solo esta algo alterada, lo cual es normal dadas las circunstancias, tanto ella como yo no queremos perder a un hijo más, ¿está bien? No podríamos con la pena de saber que les pasase algo…

Tanto Ron como Ginny se sintieron muy culpables por el concepto que tenían de la "neurótica de su madre", en especial la pelirroja, quien recordaba la fiereza con la que la había defendido de Bellatrix Lestrange, sabiendo que de no haber llagado probablemente ella estaría muerta.

-…es simplemente insuperable el dolor de perder un hijo. Las cosas se supone que son al revés y que nosotros no viviríamos eso…y de una vez aclaro que con esto le hablo a los cuatro. Estoy plenamente consciente de que ustedes tienen sus padres, pero para Molly y para mí son parte de la familia…

Los dos, Harry y Hermione, estaban conmovidos. Amaban ser parte de esa familia y saber que, pasase lo que pasase, os tendrían de su lado. Antes de que alguien pudiese decir algo, el señor Weasley tomo sus cosas y les pidió que lo excusaran con Molly, pues estaba muy cansado hasta para cenar. Los 4 asintieron débilmente antes de que subiera a su dormitorio. Ron fue el primero en hablar.

-Hoy nos toca a nosotros- Harry asintió mientras se levantaba de donde estaba sentado.

-Yo iré a cambiarme. Es un angelito, pero creo que no le gusto mi blusa- los tres rieron al ver manchas de comida en la blusa blanca favorita de Ginny. Nota: no usar ropa blanca con bebes.

 

 

 

Bill contemplaba entre el embelesamiento y confusión como su esposa charlaba al teléfono con su suegra, o al menos con alguien que hablaba francés. Lucia hermosa como siempre, con su camisolín blanco y su batita celeste. Aunque, a juzgar por su tono de voz y sus gestos, no estaba muy contenta con la persona a quien le hablaba. Todo concluyó con ella azotando el teléfono en su lugar, confirmándole que había sido una discusión.

- ¿Qué ocurre, bonita? -  pregunto Bill mientras la rubia se sentaba en su regazo.

-Mi madre. Jura que estaríamos mejor en Francia- Fleur decidió omitir algún que otro tema sin importancia que también la habían hecho rabiar.

-Si quieres vamos a visitarla. No me gusta que pelees…-lo interrumpió con un suave pero profundo beso en los labios.

-No, no quiero. Al próximo lugar que iremos será Grecia, a resolver esos casos de esfinge, visitaremos a Charlie en Rumania y después nos enfocaremos en ampliar neutra familia, una vez haya renunciado a mi trabajo…

- ¿Cuánto tardaste en organizar todo aquello? - comento risueño, mientras retiraba la bata para poder juguetear con el bretel de su camisón.

-Poco, pero al parecer a ti te apura el ampliar la familia, ¿no, amor? - comento ella seductoramente al sentir la mano de su marido acariciando su muslo. Creo que no hace falta decir en que termino esa mañana en Shell Cottage.



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