Historia al azar: La venganza
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19 años después » Compañía
19 años después (R15)
Por Dinah Wesley
Escrita el Martes 13 de Febrero de 2018, 05:26
Actualizada el Miércoles 20 de Enero de 2021, 22:13
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Compañía

Su cabeza le dolía a horrores. No se acordaba de mucho, tan solo de su amiga Phoebe bailando con un chico y perdiéndola de vista tras unas cuantas horas en la barra. Tampoco la tranquilizaba el hecho de estar en una cama desconocida, aunque el hecho de que todo se encontrara pulcramente ordenado y que en su apariencia todo siguiera igual le consoló un poco. Era muy poco probable que algo hubiera ocurrido, mucho menos sin su consentimiento.

- ¿Quién anda allí? - pregunto Audrey al escuchar un ruido a unas habitaciones de distancia. Parecía el de una cafetera.

- ¡Hasta que despiertas! - comento Percy mientras entraba con dos tazas, ofreciéndole una tímidamente. Ella lo miro azorada.

- ¿Qué hago en tu cama? Y mas te vale que respondas que si me llego a enterar que me hiciste algo juro por Merlin que…

- ¿Hacerte algo? ¡No, claro que no! Veras…- Percy se aclaro la garganta antes de continuar-. Lo que paso es que tu llegaste aquí golpeando a mi puerta…

PUM. Todo había vuelto a la memoria de Audrey, haciéndola sentir muy avergonzada…

 

Percy releía sus libros de historia de la magia cuando un ruido le distrajo de su lectura. Alguien golpeaba a su puerta ruidosamente, casi queriendo derribarla. De inmediato y algo molesto, se levantó del sofá para ver a que se estaba enfrentando por la mirilla de su puerta, aunque le basto con escuchar aquella cantarina voz para adivinarlo.

- ¡ESTUPIDA PUERTA, ESTUPIDA LLAVE INUTIL…! ¿Dónde deje mi varita? - se maldecía la chica mientras seguía golpeando la puerta de "su apartamento", el cual se encontraba enfrente. Percy conto mentalmente hasta recuperar la calma, la cual perdía con especial rapidez con aquella vecina suya. Pero la pobre debía estar ahogada en alcohol, él sabía que no era lindo y que se pondría peor al despertar. Tendría que ser cortés.

-Audrey, ¿verdad? Tu departamento es el de enfrente- comento una vez abrió la puerta. La joven lo miro como si le hubiere dicho que un muggle vivía entre ellos: incrédula.

- ¡Otra vez en mi casa! ¡Maldito acosador este! Primero te apareces en la casa de una, ¿Qué sigue? ¿Caer "accidentalmente" en su cama? ¡Estúpido pervertido!

-Vecina, su casa esta enfrente, cheque con su llave si no me cree- comento tratando de mantener su compostura. A ella le importo un bledo.

-Te perdono porque eres guapo, rojito, pero que sea la ultima vez, ¿ok? No necesitas escabullirte para que te deje entrar- arrastraba las palabras mientras se le colgaba al cuello, murmurándolas en su oído. Esto lo dejo helado de la sorpresa, aunque seria mentira negar que no le gusto.  Los vellos de la nuca se le erizaron al contacto de la cálida respiración de ella, aunque hubiese deseado que su perfume no se perdiese con el olor a alcohol. Acto seguido, lo empujo aun lado mientras entraba al lugar, dejándolo anonado.

Vio como aquella desvergonzada joven se quitaba los tacones y los dejaba tirados en su sala de estar. Estuvo por bajar el cierre de su entallado vestido cuando noto la presencia de aquel pelirrojo, quien no sabia exactamente que hacer. Jamás se imaginó en una situación así.

- ¿Sigues aquí? ¡Vete! Ya te dije que cualquier otro día vengas y ya veré yo si te dejo pasar. Nada mas porque no se ve que seas mala persona, pero por menos que esto he atacado, y no te vas te juro que te castro…

- ¡Esta es mi casa! - le alzo la voz un poco, irritado. Ella no se lo tomo a bien.

- ¡No me grites! ¿Por qué todos me gritan? ¡Para eso me fui, para eso lo dejé! ¡No quería eso para mí, no quería pelear! - lloriqueo ella mientras unos lagrimones salían por sus ojos. Percy se sentía fatal, con impotencia al no saber que decir.

-Lo siento- dijo el acercándose para consolarla-. Te llevare a tu casa…

- ¡Esta es mi casa! - el trato de checar solo para darse cuenta de que lo que había usado ella de llave era un pasador. No llevaba bolso ni nada. No tenia llave de su casa con ella.

-Espera aquí. Por favor, cálmate- ella asintió confundida. El trato, pero ni todos los Alhomoras abrieron aquel candado. Tendrían que esperar a Phoebe.

Cuando llego la encontró profundamente dormida en el sofá donde el había estado leyendo. Su carita seguía enrojecida pero su expresión era serena y tranquila. No pudo evitar sonrojarse al recordar el tono insinuante en sus palabras. Ademas, ¡le parecía guapo! ¿Quién lo diría?

Rio sin poder evitarlo ante aquel pensamiento y sin dudarlo la llevo a dormir a su cama, después de todo, no necesitaba dolor de cuerpo aparte del de la resaca del día siguiente. Tomo una manta y se dispuso a dormir en su sofá, desenado que el karma le recomendase con una Audrey más simpática para compensar su dolor de espalda.

 

 

-Lo siento- murmuró ella apenada, antes de que él continuase con su relato.

-No hay de que, supongo- comento el sin más. Audrey sonrió débilmente mientras bebía su taza.-. ¿Estás bien?

-Si, Percy, no te preocupes. La cabeza me va a reventar- dijo sin poder evitar reírse de si misma.

-No deberías beber así. emborracharse deja de ser divertido cuando no lo controlas- ella deseo responderle, pero en el fondo sabia que había actuado mal.

-Lo sé, lamento las molestias. Si dije o hice algo…raro, solo ignóralo. Estaba borracha, hago incoherencias estando ebria…

- ¡Si, no te preocupes!

-Percy- llamo ella al ver que el joven había perdido su vista en el café-. Enserio, gracias. Una cosa es no aprovecharte de mí, otra es ayudarme y otra muy distinta es ser dulce. Te juzgue mal y lamento haber sido grosera. No prometo que no habrá mas roces entre nosotros, pero si que tratare de no molestar…

-Lamento haber empezado con el pie izquierdo. Y, lo que sea que necesites, por muy grosero que pueda parecer, solo pídelo. No deseo llevar malentendidos con nadie, mucho menos con mi vecina…

-Esta bien. Mi llave esta en mi bolso, el cual deje en la recepción- lo dijo mas para si misma que para él-. ¿Dónde dejaste mis zapatos?

-Donde los dejaste. Me dio pereza recoger- ella rio, cosa que no entendió.

-Nada. Solo que pareces un maniático del orden. De verdad creí que me matarías por eso…

-Me gusta el orden, pero no soy maniático…

-Eso es lo primero que dicen los maniáticos- Percy rio mientras rodaba los ojos, consiguiendo una amplia sonrisa de ella-. Mejor me voy. Buenos días, Percy. Feliz domingo.

 

 

 

Draco despertó entre sudores fríos y con la respiración entrecortada. Ya casi se acostumbraba, pues hacia mucho que dormía bien, antes debido a los gritos de los prisioneros, y en ese momento eran los remordimientos por aquello.

-Amo Draco- llamo Kirsty del otro lado de la puerta, consiguiendo un gruñido por respuesta.

- ¿Qué quieres? - pregunto bruscamente, provocándoles un escalofrió.

-Nada, el desayuno esta listo, por si desea acompañar a ama Narcissa…

-Retírate de una vez. Bajo enseguida.

Ya era algo tarde, producto de haber despertado cada dos horas durante la madrugada. Se levanto finalmente y tomo una ducha, tratando de calmar su estado de nerviosismo. Era patético. Le tenia miedo a su propia casa, a su propio sótano y lo que en el había ocurrido. Se miro al espejo: ni Azkaban lo habría podido dar aquella apariencia tan miserable, para eso le bastaba su conciencia.

Bajo las enormes escaleras y se dirigió al inmenso comedor donde habían sido demasiadas reuniones con los mortifagos. La habitación estaba extrañamente iluminada, pues las cortinas iban a ser remplazadas debido a las molestas manchas de sangre que antes las adornaban.

- ¡Hasta que bajas! - saludo Narcissa alegre, aunque su semblante cambio al verlo-. ¿Te encuentras bien, mi vida? Luces muy pálido, ¿dormiste bien?

-Pálido soy, mamá, eso no es novedad. Dormí bien y estoy bien, no te preocupes. Lamento haberte hecho esperar- comento el procurando sonar creíble, esbozándole una sonrisa conciliadora.

 Su madre no merecía su amargura. Ella ya había tenido suficiente. Por ella debía, aunque sea pretender, ser feliz.

-Ama Malfoy, la señora Zabinni le envió esto. Decía que era urgente su respuesta- la mujer rodo los ojos, mas se dirigió amablemente a la pobre criatura.

- ¡Esa mujer! Siempre manda en carácter de urgencia puros chismes y banalidades. En fin, debo responder, ¿te molesta si lo hago de una vez?

-No mamá, ve, distráete. Mañana me levantaré mas temprano.

-Tú también deberías considerar distraerte, mi vida. Provecho- sin mas se fue, dejando a su hijo solo en ese enorme salón.

Él apenas y pico lo que había en el plato, no porque estuviera malo, sino porque no tenia hambre alguna. La culpa y el pavor le encogían el estómago, ademas, la muy ajena luz del sol le irritaba. Pero de no ser por aquella ausencia de cortinas jamás se hubiese percatado de aquella extraña del jardín. Ese cabello castaño y tez clara le parecían familiares, razón por la cual no dudo en salir a acercarse.

Le llamo la atención ver que, a pesar de sus finas ropas, esta no parecía preocuparse por mancharse de tierra mientras plantaba lo que supuso, serian flores. Esta parecía ignorar su presencia.

- ¿Qué haces? - preguntó Draco sobresaltándola Astoria se levantó, limpio un poco de la tierra en su falda y respondió.

-Bailo ballet- respondió irónicamente, haciéndolo rabiar. Esta rio sin poder evitarlo y le tomo de la mano para detenerlo de irse-. Es muy fácil hacerte enojar, ¿no? Astoria Greengrass, aunque eso tú ya lo sabes…

-Me refería a que haces en un jardín ajeno, Astoria- comento tratando de ablandar su voz.

-Le pregunte a tu madre si podía hacer algo con tanta planta muerta. Estoy plantado nuevas, y espero esta vez, alguien aparte de mi se digne a cuidarlas. Es enorme tu patio y sin embargo lucia tan deprimente, agonizante…

-No lo había notado- comento mientras por primera vez en años miraba a su alrededor. Si lucia aterrador.

-Pues apenas y sales, Malfoy, normal que no lo notes. ¿No duermes bien?

- ¿De dónde sacas eso? - pregunto a la defensiva. Ella apunto a sus ya marcadas ojeras, haciéndolo sentir realmente estúpido. Ella esbozo una triste sonrisa.

-El insomnio es horrible. Bebe té y lee cuentos, ayudan a dormir bien… ¡No te rías! - se quejó ella feliz de haberle sacado al menos una risa.

- ¡Yo no leo cuentos! - ella rio al escuchar aquel tonillo de niño mimado y avergonzado.

- "¡Yo no leo cuentos!"- lo imito ella burlona-. Aunque no lo creas, el té y los cuantos le dan a tu cabeza la paz que al corazón le falta…

- ¿Es tan obvio? - pregunto él mas serio. Ella lo miro con ternura.

-Me temo que sí. Nadie debería sentirse así- murmuro ella con ternura, acariciándole el dorso de la mano. Malfoy la sintió cálida y reconfortante, pero al ver sus mejillas sonrojadas pensó que quizás la pobre ya había pasado mucho tiempo afuera-. Lamento ser tan imprudente- se disculpó soltándolo apenada. Fue entonces cuando el estomago del joven gruño, ocasionando las risas de la castaña-. ¡No te avergüences! - comento ella al verlo sonrojar-. ¿Te importa si te acompaño a desayunar? Me muero de hambre y odio estar sola en una casa tan grande…

-Después de usted- comento cediéndole el paso. Ella sonrió y en su lugar lo tomo de la mano tomándolo por sorpresa.

-Contigo es mejor. No me pierdo…



Muy cortito, lo sé. Muy tardado, también lo sé. Pero compenso con el siguiente. Besos <3


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