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19 años después » Atando cabos
19 años después (R15)
Por Dinah Wesley
Escrita el Martes 13 de Febrero de 2018, 05:26
Actualizada el Miércoles 20 de Enero de 2021, 22:13
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Atando cabos

Hermione temblaba de miedo, mientras buscaba su varita desesperadamente en busca de sentirse menos indefensa. La mansión Malfoy la intimidaba, en especial viéndola desde el suelo. Por alguna razón, se sentía tan débil que por más que quiso, no pudo ponerse en pie para recoger su varita, la cual se encontraba al otro lado de la habitación. Trato de apoyarse en su brazo, pero el dolor que sintió fue tal que soltó un grito desgarrador, a la vez que de sus ojos brotaban un par de lágrimas. "Sangre Sucia" lucia en su antebrazo, cosa que no le hubiese sorprendido de no ser porque está herida se suponía que ya había cicatrizado, y lo que ella veía era sangre manar a cantaros de su piel lastimada.

Muy a su pesar y con toda la vergüenza del mundo, se arrastró por ella con la poca fuerza que le quedaba, gimoteando débilmente de dolor cada vez que tocaba reposar su peso en el lado derecho de su cuerpo. Llego a la varita, pensando que podría curarse su maltrecho brazo con simple encantamiento. Pero en el momento que extendió su mano para tomarla, alguien hasta entonces no visto le piso la mano. Al ser una mujer, sus tacones empeoraron la de por si dolorosa situación, ejerciendo toda la fuerza posible dispuesta a lastimarle los dedos.

- ¿Creíste que ya me había ido? ¡Que tonta! ¿Creíste que me perdería la oportunidad de torturar a una sangre sucia tan problemática como tú? - Hermione trato de conjurar algo, pero estaba tan aterrada y tan poco enfocada que sería imposible que sin una varita como catalizador produjera un hechizo eficaz-. Debo reconocer que esa maldita Weasley me callo la boca, pero tu…tú no eres nada, de hecho, ser objeto de mis torturas fue quizás el mayor honor que vayas a tener en tu patética vida…

- ¡Estas muertas! ¡Muerta, hecha polvo! ¡Déjame tranquila! - sollozo Hermione tratando de liberarse del pie de la mujer, pero esta solo ejerció más presión, haciéndola sollozar.

-Lamentablemente querida, la muerte es el único juez que castiga a todos por igual. No importa si te entierran o si como a mí, te pulverizan, no mueres hasta que te olviden. No mueres mientras haya algo tuyo con vida. Y tú, tu marca…me mantendrán viva por siempre…

Dejo de pisarla solo para alzarla del brazo, dejándola de rodillas. Hermione buscaba mas no encontraba modo de salir de aquello. Nadie parecía estar esperando que se liberara, o que la mataran. Solo eran ella y Bellatrix.

-…en cambio a ti, si te mato ahora, no habrá nadie que te mantenga con vida. Weasley se conseguirá a otra, Harry no durara mucho en un mundo donde su cabeza vale el doble de lo usual y el resto de tus amigos no echaran de menos a una sabelotodo mandona…

-Basta…-suplico Hermione adolorida, pues Bella tenía nulo cuidado por no rasgar la herida abierta con sus largas uñas. Ella parecía fascinada ante el dolor de la castaña, así que solo ejerció más fuerza…

-Diría que te queda tu familia, pero es que hasta de ellos conseguiste deshacerte tu solita. ¿Crees que de verdad algún día los encontraras? ¡Ni siquiera sabes en que parte de Australia puedan estar! O si siguen allí…- la expresión dolida y preocupada de la castaña solo inspiro a seguir hiriéndola-. Ademas, sería muy egoísta de tu parte arruinarles la pacifica vida que les regalaste. ¿Qué clase de monstruo sería capaz de arruinar la felicidad y paz mental de una pareja de buenas personas? ¡Qué culpa tenían ellos de haber concebido a una impura! ¿No crees que ya se consiguieron a otra niña normal? Una que los metiera en guerras o que manipulara sus memorias como si ellos no importaran…

-Si me importaban, por eso lo hice…

-No la quitas la identidad y dignidad a quienes te importan. Lo que hiciste fue estúpido y egoísta. No me sorprendería que te odiaran…

-Déjame tranquila-rogo por última vez Hermione con apenas un hilo de voz. Bellatrix ya se había cansado de aquello, aquella chica había resultado muy aburrida. Deseaba algo más que suplicas torpes y llantos débiles.

-Creí que darías más pelea, Granger. La verdad es que casi me siento decepcionada. Nos veremos luego- una extraña daga de plata le atravesó la garganta…

Despertó gritando y llorando, colocando sus manos en el cuello por instinto, sintiendo el relieve de aquella cicatriz superficial que por poco no termino con su vida de forma violenta. Ginny se despertó aterrada, aunque no supo si fue alivio o consternación lo que sintió al percatarse de que no era ningún peligro, sino más bien una horrible pesadilla en donde ella había terminado en reabrirse la cicatriz del antebrazo.

-Herm, tranquila. ¡Mamá, ven! - llamo Ginny angustiada, a la vez que encendía la luz y trataba de calmar los nervios de su amiga.

- ¿Qué ocurre? - pregunto Harry mientras llegaba al cuarto, ignorando por completo las reglas sobre no entrar al cuarto de las chicas. El miedo de que algo le pudiese pasar a ellas lo superaba, y por pasar algo se refería a cualquier cosa, incluyendo lo que ocurría en ese momento. Ron llego segundos después y sintió que el alma se le caía a pedazos al ver a su Hermione llorando, temblando y abrazándose a si misma.

-Lo siento. No es nada, es solo…- lloriqueo al sentir la piel herida rozar el aire frio de la noche. La señora Weasley llego con lo necesario para cerrarla deprisa, aunque reconoció desconocer el modo de deshacerse de aquella horrible marca.

-Esa maldita utilizó algún objeto oscuro para marcarte, mi niña. Aunque por ahora simplemente procura no reabrirla. -Hermione asintió mientras agradecía a la amable mujer, quien simplemente le repetía que no había problema-. Ginny, por favor ve y tráele un poco de te a Herm. Suele ayudar a dormir sin soñar, osease, sin pesadillas, ¿está bien?

-Si mamá, ya voy- dijo Ginny sin rechistar, después de todo, quería que su amiga se calmara. Era extraño ver a alguien como Hermione tan asustada.

-Todo irá bien, Herm. Descansa- Harry se despidió de ella con un simple beso en la frente, antes de salir a ayudar a su pequeña pelirroja, quien sabia, no tenía idea de cómo hacer té.

-Ten, toma mientras tanto- Ron había tardado en reaccionar, un poco demasiado en opinión de la señora Weasley, pero igual Hermione agradeció el vaso de agua que el pelirrojo le había entregado. La señora Weasley se retiró, no sin antes recalcarle que podía tomar lo que quisiese. Los dos se habían quedado solos.

Hacia un par de días que se quedaban donde los Weasley ella y Harry, básicamente porque ninguno de los dos tenía un lugar donde alguien les esperase. Era eso o estar solos en casas inmensas para una sola persona, cosa que a ninguno le apetecía.

Normalmente la señora Weasley tendría estrictamente prohibido que una pareja no casada estuviera sola en una habitación durante la noche, pero a sabiendas de que no harían nada "indebido" y que a Hermione le haría falta el cariño de alguien, ¿Por qué tendría que intervenir? Ademas, Hermione era exactamente lo que su hijo necesitaba: alguien centrado y que le impulsara a esforzarse. No iba evitar que ejerciera esa influencia.

- ¿Qué ocurrió, Mione? - pregunto Ron acariciándole la mejilla, enjugando las pocas lagrimas seguían en ellas.

-Bellatrix- murmuró como si eso fuera suficiente respuesta. Tembló levemente al recordar la situación en la que había estado hacia penas unos minutos-. Estará muerta, pero a mí nunca me dejará tranquila…

-No digas eso, Herm. No dejes que esa bruja te torture- pidió el con la voz quebrada. Le dolía en el alma pensar en lo ocurrido en la Mansión Malfoy, recordar lo que le había ocurrido a su querida castaña, la impotencia de no haber hecho algo para evitarlo. Daría lo que fuese por cambiar lo ocurrido, por no verla llorar de dolor jamás.

-No es fácil, Ron. Ya quisiera yo olvidarla, de verdad. Pero ella me hace sentir tan vulnerable, impotente e insegura. Necesito estar segura, saber que quienes quiero están bien, pero mis padres están tan lejos, ni siquiera pueden asegurar que estén con vida…

Ron la beso, le acaricio la mejilla, a la vez que la abrazaba a el con fuerzas. El no tenia ni idea de cómo consolar a alguien, de que decir o hacer para calmarla, pero se negaba a no intentarlo. Debía compensar el no haber evitado que aquella cualquiera pisoteada a su preciosa Hermione, debía poder ofrecerle lo que ella quería, seguridad y cariño. El jamás se perdonaría fallar otra vez en protegerla, sea lo que fuese la amenaza.

-Herm, si algo he aprendido en todos estos años de conocerte es que no hay cosa que no consigas. Eres quien desde cuarto año lleva luchando por criaturas sin voz y ha conseguido que le escuchen, la mejor bruja de nuestra generación superando a cualquier sangre pura con aires de grandeza, quien descubrió como destruir Horrocruxes, y quien nos lleva salvando a Harry y a mi desde que nos conocimos. Si tu querías que tus padres estuvieran a salvo ya es suficiente razón para saber que lo conseguiste, por lo menos yo puedo asegurártelo…

- ¿Pero y si no lo conseguí? - murmuro ella mirándole a los ojos.

-Por supuesto que lo hiciste Herm. Puede que tu no lo veas, pero el hecho de que seas tu quien se haya encargado de ocultarlos ya me asegura que estarán bien…- ella suspiro débilmente, acariciando la espalda de su pelirrojo. Le relajaba oír su voz, en especial escuchándolo decir tan dulces palabras. Le dio un casto beso en los labios, mientras Ron disfrutaba del cariño de su bella novia. Ella quería creer en lo que le había dicho, deseaba con todas sus fuerzas haberlo conseguido.

-Te quiero- susurro ella en su oído antes de volver a besarle. Al joven se le erizaron los vellos de la nuca al sentir la respiración cálida de ella contra su cuello, a la vez que correspondía con entusiasmo aquel dulce beso-. ¿Puedes quedarte? Aunque sea hasta que me duerma…-pidió ella algo apenada, sonrojada a mas no poder. Pese a ello, deseaba pasar la noche con su pelirrojo y su cariño. Ron sonrió ampliamente, dándole una pista sobre la respuesta.

-Claro- dijo el dulcemente, complaciéndola bastante.  Le hizo un hueco en la cama, sorprendiéndolo levemente al creer que tendría que hacerse una "cama" con mantas a los pies de la de ella. pero supuso que era otra de las ventajas del que ahora fuese su novia, podía estar con ella sin reparos-. Yo también te quiero, Herm-murmuro con ternura como respuesta tardía a la castaña. Ella sonrió amachamente mientras acurrucaba su cabeza en el pecho de él. Minutos después yacían los dos dormidos, abrazados y muy tranquilos…

 

 

 

Ginny subía con la taza para su amiga, cuando se encontró con que la puerta estaba trabada y no podía pasar. Al parecer Ron se le había adelantado. Igual, probablemente había fracasado en aquel simple té al igual que con cualquier cosa referente a la cocina que había intentado. Estaba desahuciada de su propio cuarto y estando disponibles cualquiera de sus hermanos decidió por fugarse a la habitación que su hermano Ron compartía con Harry. Si Ron podía pasar la noche con Herm, ¿por qué no podría hacerlo ella con Harry?

Harry por su lado se encontraba incapaz de conciliar el sueño preocupado por el estado de su amiga. Se preguntaba por qué tardaba su amigo pelirrojo, pero entonces la abertura de la puerta lo tomo por sorpresa, aun mas al ver que no era Ron quien entraba, sino que se trataba de su preciosa Ginny, quien procuraba no hacer mucho ruido al cerrar la puerta para no despertar a nadie más. Suspiro al contemplar su belleza, en especial aquellas pecas tan expuestas en aquel camisolín celeste. El color tenue de la tela y la palidez de su piel contrastaba con sus cabellos rojizos y ojillos mieles, la luz que apenas se colaba a la habitación la hacía lucir etérea, casi ni se sentía capaz de hacer algo ademas de verla.

-Herm está mejor. Ron esta con ella y dudo que salga de allí hasta la mañana, ¿puedo quedarme? - pregunto con coquetería, a la vez que dejaba la taza de té en la cómoda que tenía cerca.

 Harry se acercó a besarla con ganas, así se dirigieron a la cama, donde Harry termino encima de ella sin dejar caer mucho peso sobre Ginny, quien no pudo evitar suspirar entrecortadamente entre beso y beso, Harry termino por tornarlo a algo menos apasionado a más tierno, pues no deseaba complicarse más el esperarla.

-Gin, ¿te he dicho lo mucho que te amo? - murmuro él mientras repartía dulces y cortos besos en su rostro. La pelirroja reía alegremente mientras despeinaba los ya de por si rebeldes cabellos de Harry. Se sentía tan feliz…

-Hoy no- se "quejo" ella con un puchero, haciendo reír al joven.

- ¿Cómo me pude haber olvidado de decirlo? - murmuro a su oído antes de descender con besos a su cuello. Ella suspiro encantada con los mimos de su novio-. Te amo, Gin…

-Y yo a ti, mi amor… ¿estás seguro de querer ir mañana? - pregunto Ginny al recordar los asuntos pendientes en Gringotts que les habían dejado en el Ministerio. Se suponía que se redactarían los testamentos y se entregarían las recompensas monetarias de las ordenes de Merlin, ademas, tanto Harry como Ron como Hermione ya eran mayores de edad, y pese a que aún no trabajaban, ya tenían dinero a su nombre el cual podían guardar en su propia bóveda. Ginny no entendía el porqué de hacerlo tan pronto, pues hacia apenas casi una semana de que había ocurrido todo y ya parecía que la gente quería seguir como si nada.

-Sinceramente no. Pero preferiría acabar con todo de una vez, ademas, sirve que reviso con atención lo que hay, para sacar lo más importante. Sirius me dijo que no solo habría cosas buenas, que su familia en general guardaba objetos oscuros y él no tenía ni idea de si habría heredado alguno. Sera mejor que los guarde para que no los encuentren…

- ¿No es Gringotts un lugar lo suficientemente seguro para ellos? Me refiero, no hay forma de entrar allí…-Harry no pudo evitar soltar una carcajada, confundiendo demasiado a su Ginny, quien por un segundo creyó que se reía de ella.

-No te sulfures, Gin-dijo todavía riendo al ver la naricita fruncida de la pelirroja-. Créeme, no me voy a arriesgar a que otros 3 chicos deseen entrar a robar en la bóveda de un Black…

- ¿Lograron robar en Gringotts? - pregunto la pelirroja con los ojos abiertos cual platos. Vaya que debían contarle que habían hecho durante esos largos meses de ausencia.

-Digamos que me sorprende que nos dejen entrar siquiera, mucho más que nos den dinero y bóvedas. Supongo que se nos perdonó…

-Alguna ventaja debían tener. En fin, ¿seguro que quieres que te acompañe? Me refiero, son temas muy personales. Quizás prefieras estar solo…

-Gin, ahora más que nunca deseo jamás volver a estar solo…- el tono de Harry resultaba tan suplicante que Ginny no resistió el impulso de besarle.

-Jamás estarás solo. Tienes a Ron, quien te quiero casi como George quiso a Fred, - sintió un dejo de nostalgia al mencionar a Fred-a Herm, quien te adora como un hermano pequeño, y a mí, quien te ama y desea darte al resto de familia que eches en falta…-Harry no pudo más que besarla con todo el amor y agradecimiento que sentía. "Familia". Ya se podía imaginar a Ginny con bebe en brazos, en una linda casa y con el resto de familia y amigos juntos. Era perfecto-. Y aunque para mi pueda resultar aburrido tantos números, te acompaña a donde quieras- esto ultimo lo dijo con un tono infantil, haciendo sonreír ampliamente al joven-. Podemos comprarle algo a Teddy en el camino, para no llegar a casa de Andromeda con las manos vacías…

-Debería ir ajustando un cuarto en Grimmauld Place por si algún día se queda con nosotros…-pensó en voz alta haciendo sonreír a Ginny. Era imposible no conmoverse al ver como se le iluminaba la mirada al hablar de Teddy, o de cualquier tema relacionado con niños, ademas, le fascinaba que ya la incluyese en todo-. Creo que a Sirius no le molestaría que la remodelemos…

-Por él podríamos demolerla y empezarla de cero. Aunque a mí me encantaría remodelarla juntos, que se volviese un hogar. Nuestro hogar…

-Mi hogar eres tú- suspiro el abrazándola contra él. Ginny se acurruco en su pecho, dejando que las manos de Harry acariciaran su espalda. No paso mucho antes de que terminasen profundamente dormidos.

 


Hermana

Lo sé, se lo que debes estar pensando, ¿Por qué Narcissa me escribiría cuando no hemos hablado en mas de 20 años? Si hace unas semanas me hubiesen dicho que estaría escribiéndote, pensaría lo mismo. El simple hecho hubiese estado entre las cosas que, en otras circunstancias, jamás hubiese hecho. Pero creo que todo lo que ha ocurrido manda a la estadística a un segundo plano. Quiero que seas consiente de esto.

No escribí para pedirte disculpas, pues sinceramente no me arrepiento de lo que te pude haber dicho o hecho. Tampoco para pedirte algo, pues Draco y yo tenemos de todo para estar bien por ahora. Simplemente quería expresar mi completa empatía y pésame por la muerte de tu hija, Nymphadora. Casi me puedo sentir culpable por jamás haber hablado con mi sobrina, pero insisto, no es arrepentimiento. De haberlo hecho, probablemente las cosas seguirían tal cual, odiándonos. Independientemente de las diferencias que pudiera contigo, como madre que también soy, no puedo siquiera imaginar lo doloroso de tu perdida. No me malentiendas, no busco tu simpatía, ni siquiera la deseo. Lo único que quiero es apoyarte, después de todo, todavía te sigo debiendo mucho por como me defendías de Bella cuando niñas, ganándote palizas de papá. A mi jamás me tocaron, pues siempre las recibiste por mí. Quizás sea lo único que pudiese lamentar, haber elegido a Bella antes que a ti, pero seria mentira, pues con ella estaba Lucius y gracias a él tengo a Draco… ¿Cómo se hubiesen llevado Dora y él, Andy? En fin… si en algún momento necesitas ayuda con el pequeño lobito (me disculparas por no saber el nombre del pequeño), no dudes en pedírnosla, después de todo (y quizás sea la verdadera razón de escribirte) lo único que quiero es paz. No quiero tu perdón ni tu amistad, no te forzaré a revivir una muy muerta hermandad, pero si te pediré que podamos vernos y no sentir ganas de matarnos la una a la otra. Quiero que Draco tenga una familia, por muy dividirá que pueda estarlo ahora…De a madre a madre, ¿podrías concederle esa oportunidad a tu sobrino y a tu nieto?

Tu hermana, Cissy…


Andromeda no era una persona fácil de conmover. Muchas experiencias a lo largo de los años la habían vuelto lo suficientemente fuerte como para seguir con la frente en alto tras la muerte de su amado esposo, su querido yerno y su preciada hija única, Nymphadora. La carta de su hermana pequeña, Narcissa, no iba ser lo que la quebrada, no volvería a caer en la imagen de ingenua asustadiza que empleaba cuando jóvenes. Pero no pudo evitar sentir ganas de responderle, de verla…jamás para ser amigas, pero si por su sobrino Draco, a quien jamás tuvo la oportunidad de conocer en persona. Cissy si tuvo sus oportunidades de conocer a su Dora, pero jamás deseo hacerlo. Como Bellatrix y el resto de su familia, decidieron odiarla desde que supieron quien era el padre. Deseo dejarle en claro que se equivocaba: las cosas si hubiesen cambiado de haberla conocido; quizás su final no, pero hubiese aprendido amarla, porque, ¿Cómo no amarla? Nymphadora era la vida y alegría andantes, un arcoíris reconfortante tras la tormenta, la cual era constante desde que tenía memoria. Todas las personas, por mas que estuvieran amargadas, podían llegar a amar a aquella niña de ojos oscuros y cabellos rosados, traviesa y enérgica, valiente y con un alma infantil perpetua. Su princesa, su niñita que apenas y comenzaba a vivir…

Se limpio las pocas lagrimas que descendían por sus mejillas mientras terminaba de preparar el biberón para Teddy, quien debía estar dormido plácidamente escaleras arriba. Aquel bebé apenas y lloraba, haciéndole creer que en carácter seria parecido a su yerno Remus, siempre tranquilo y sereno. Como le causaba gracia ver a alguien tan centrado como él junto con el torbellino que era su hija. Tan diferentes, pero a la vez, tan enamorados. Fue incapaz de negarles estar juntos, vivieron un gran amor. Debió durar más…

Debía dejar de recordar cosas que le dolieran. Subió al cuarto del pequeño, el cual era contiguo al que anteriormente compartía con su marido. La casa se sentía tan solitaria sin su Ted…

-Hola mi vida, ¿estabas despierto? - pregunto sorprendida, pues al no escucharlo llorar de hambre se imaginó que estaría dormido. Sus enormes ojos dorados se enfocaron en el rostro de su abuela, y su cabello usualmente azul se tornó a un pelo negro y oscuro, replicando el tono del de la mujer-. Eres igual a tu papi, Teddy. ¿Adivina quién viene a verte? ¡Tus padrinos Harry y Ginny! - el pequeño apenas sonrió como si entendiera lo que había dicho, a la vez que ella lo tomaba en brazos para dirigirse a la mecedora-. Debes tener hambre, ¿verdad? Pero tú que ni ruido haces, por poco lo olvido, mi vida…

Teddy, su niño arcoíris de ojos dorados, era probablemente el único motivo real que le quedaba para permanecer fuerte y en casa. Teddy debía crecer en mayor cercanía posible a sus padres, eso incluía a aquellos lugares a los que ellos consideraban "hogar". Debía estar rodeado de gente que le hablase de ellos, gente a los que ellos querían. Debía jugar con los viejos juguetes de Tonks, leer el sin fin de libros que Remus coleccionaba, ver fotos de su abuelo…en fin, no podía arrebatarle lo poco que podía darle de ellos…

 

 

-Tori se que era tu amiga, pero no puedes seguir así. Si te sirve de algo, padre prometió encontrar su cuerpo para darle un entierro digno. -comento Daphne desinteresadamente, haciendo rabiar a su hermana Astoria, quien habría preferido pasar un rato a solas. Eso jamás era posible estando en casa, pues nunca la dejaban sola. No la dejaban en paz.

-No esta muerta. Esta pérdida…-aseguro sonando más confiada de lo que en realidad estaba. La rubia entorno los ojos hasta el punto de ponerlos en blanco.

-Madre siempre te ha dicho que se tiene que mirar a quien le estas hablando. No seas grosera, que muerta o perdida no es motivo para que te desquites conmigo…-odiaba el tono de superioridad que solía usar Daphne cada vez que le hablaba, como queriendo decir "Hey, quizás solo nos llevemos 10 meses, pero yo mando". Y normalmente lo ignoraba, pues en cierto punto, Daphne si que sabia mas que ella en varios aspectos. Pero ya nada era normal para nadie.

-No es por nada, pero hablamos de una mujer quien esta siendo interrogada bajo la acusación de asesinar niños. Disculpa entonces que no le haga mucho caso…

-Mamá será encontrada inocente. Fue con la varita del Señor Malfoy…

- ¿Y se supone que me deba alegrar? Entiendo que en un mundo de ciegos el tuerto sea el rey, pero el que Lucius sea peor no implica que madre debería salvarse…

- ¿Y quién dice que lo hizo ella? después de todo, ¿Cuantas eran las posibilidades de que tuviera la varita del señor Malfoy?

-Yo ya no creo nada de lo que ella diga. Ahora, de verdad quiero estar sola…

- ¿Sabes? Nunca me agrado Thalia. Siempre fue tan extraña, juntándose con traidores…

-Daphne, si "traidores" son aquellos quienes les importa un comino la pureza de sangre, yo soy uno de ellos…

-Y allí es a donde iba. Quizás la única razón por la cual la toleraba era porque me recordaba a ti, y al verlas juntas y felices me hacia pensar que no podía ser mala-dijo Daphne mientras se sentaba aun lado de su hermana, quien tan solo suspiro con melancolía-. Ella fue secuestrada para ser interrogada y torturara por saber la ubicación de las comadrejas y Potter…

- ¡Ella no sabía nada! Había terminado con Fred debido- por segundo se le olvido que hablaba con su hermana, quien probablemente le diría todo a sus amigas y eso no lo quería-a algo. No había tenido contacto alguno con ningún Weasley, menos con Potter…

- ¿Y crees que a los mortifagos les importaba? Era traidora y resulto impura. Era obvio que iban a matarla supiera su paradero o no- por un segundo se sintió mal al ver como se le aguaban los ojos a Astoria. Tomo aire y decidió no ser tan cruda-. Los únicos que se me ocurre que podrían ayudarte son los Malfoy, después de todo, allí fue donde mandaban a la mayoría de los rehenes…

- ¿Y tú como lo sabes? -pregunto horrorizada. ¿Quién que se jacte de ser decente permitiría que su casa se transformase en un matadero?

-Draco alguna vez comento que tenían capturada a Thalia en el sótano, pero no la encontraron allí. Quizás el sepa que le paso, después de todo, se podría decir que no se odiaban del todo pese a ser distantes…- Daphne ni siquiera se había dado cuenta de que se encontraba cepillando el enmarañado pelo de Astoria, quien se dejaba hacer sin poner resistencia.

- ¿Has hablado con él recientemente? Según yo, eran amigos- Daphne sonrió débilmente de una manera casi sarcástica.

-Somos amigos. O al menos, aunque es pésimo en ello, lo considero mi amigo. Ahora, que él me considere su amiga de verdad lo dudo…

- ¿Por qué lo dices? - recordaba a Draco como alguien distante y creído, siempre seguido de su séquito de aduladores Crabbe y Goyle, de su en ese entonces novia Parkinson y de su hermana, quien siempre le insultaba o llevaba la contraria a modo de fastidiarlo. Se llevaban pesado, pero en fin, eran los mejores en decirse sus verdades, de ahí que fueran "amigos".

-Nott, Zabinni y yo quisimos ir a verle. Jamás creí que lo exiliarían a el y a Narcissa. Que digo, comparado a Azkaban es la gloria, pero para alguien tan frágil como Draco…

- ¿Frágil? - recordaba lo cruel que podía resultar con el resto de las personas que se "atrevían" a contradecirlo o ningunearlo. Frágil parecía una palabra demasiado delicada para alguien tan hostil y repelente.

-Mira, tu sabes perfectamente que yo no soporto a los idiotas y que él no soportaba a quien le echara en cara sus verdades.  Entonces, ¿Por qué demonios somos amigos? La verdad, es bastante simple. Nos conocemos desde muy niños, cuando Draco no procuraba ocultar su sensibilidad y cuando yo no me avergonzaba por ser una mocosa malcriada que lloriqueaba por todo y se quejaba de todo. Yo no he dejado de ser, en el fondo, una mocosa que llora y se queja de todo, asique el no ha dejado de ser frágil tampoco. El imbécil cree que genera mas respeto siendo un idiota con medio mundo y yo me creo madura por ningunear con mi falta de interés a aquello que no me parezca. Pero en el fondo, Draco es frágil cual cristal y yo tan volátil como el fuego…Cuando yo lo fastidio, él sabe que no es personal, y se lo toma como si una niñata de 5 años le hubiese enseñado la lengua. Cuando él se quiere pasar de listo, le insulto para que esa parte frágil en él le dé a entender que su amiga de antaño lo ve como un idiota. Y se calma, pues se rompería al perder a alguien quien de verdad le aprecia. Cuando fui a verlo, ni siquiera se dignó a mirarme. Nos ordenó que nos largáramos y cuando trate de hablarle, me dijo que ya tenia suficiente de aguantar a una niñata llorona. Eso para mi fue el colmo. Me largue, sabiendo que aquel debilucho había tocado fondo. Theo me dijo que quizás necesitaría espacio, pero estuve más de acuerdo con Zabinni en que si iba a estar con sus pataletas mejor dejarlo llorar solo…

- ¿Cómo se puede estar más solo en un exilio? Él lo que necesita es a alguien y no necesito conocerlo para deducirlo- murmuró Astoria con pena. Jamás había escuchado a Daphne hablar así de alguien, mucho menos al punto de insultarse a si misma. No lo haría por un idiota-. Y si te sirve de algo, te considero de todo antes de una niñata llorona. Si fueras así, no te consideraría una buena hermana mayor la mayoría del tiempo…ademas, a la gente le cuesta llamarse asimismo por sus defectos. Alguien que verdad tiene un defecto trata ocultarlo antes de admitirlo sin más en voz alta…

-Yo soy una quejumbrosa, Draco un hipersensible y tu sigues siendo la dulce niña ingenua que veía alas en la gente cuando había cuernos…- murmuro con ternura haciéndola rabiar.

- ¡No soy ingenua! Pero no le veo nada de malo buscar lo bueno en cada uno. Teniendo lo bueno solo puedes obtener lo mejor…Y deja de decirte a ti misma quejumbrosa, que lo anterior era lo mas cercano a un cumplido que obtendrías de mi en mucho tiempo…

-Deberías acabarte tu té, ya que luego tu eres la que se queja de que torturen a los elfos. Si mamá ve la taza llena, asumirá que lo hicieron mal y los azotadores. A mi me da igual, pero no me gusta verte llorar por tan insignificantes criaturas…

-Ya voy, Daphne. ¿Feliz? No quedan ni las hojas- comentó tras beber el té ya frio de un sorbo. La rubia asintió mientras se levantaba de la cama, acercándose al umbral de la puerta.

-Hermanita, escucha bien que será la primera y ultima vez que te lo diré. La vida es muy corta y tu muy joven como para andar de luto por alguien a quien ni siquiera sabes si murió o no, más si ese alguien te quería ver feliz. Nada ni nadie es excusa para encerrarse a llorar, lo cual tampoco lo solucionara. ¡Compostura y soluciones! Eso es lo que debes mantener y buscar…no siempre la respuesta a tus problemas está en alguien más, y es entonces donde te tienes que esforzar un poco más…

Sin mas se fue. Astoria no pudo evitar sonreír débilmente al escucharla. Sin querer sonar muy sentimental le dio un consejo, un simple se feliz. Y lo seria, no sin antes ir a revisar la Mansión Malfoy y corroborar los datos que ofrecían los Aurores sobre los cuerpos encontrados allí. Le vendría bien ir a visitar a su amiga Narcissa, quien pese a ser mayor resultaba ser muy agradable y amable con las visitas. Y ¿Quién sabe? Quizás por fin podría entablar una conversación decente con Draco Malfoy, el príncipe y encantador de serpientes a quien todos querían o temían en Slytherin. Mañana sería un día interesante…

 

 

- ¿Qué les costaba reparar el techo antes de reabrir el lugar? ¡Hay que entrar con paraguas! Todavía no me queda del todo claro si esto no traerá mala suerte o no-exclamo Ron fastidiado, provocando las risas del resto de sus acompañantes.

- ¡Baja la voz, Ron! Ya es mucho que nos dejen entrar después de el incidente- regaño Hermione risueña, sin poder ocultar que el comentario mas que imprudente le había hecho gracia-. Ademas, nada causa mala suerte-esto ultimo lo dijo con su usual tono sabihondo, consiguiendo que el pelirrojo le enseñase la lengua en un gesto muy infantil. La pareja a su lado rio sin poder evitarlo. Aunque fuesen pareja dejarían de discutir.

-Aunque normalmente te daría la razón, me tengo que poner del lado de Ron. Para los magos, algunas de las supersticiones son realistas. Claro, no por ello odiamos a los gatos negros o evitamos las escaleras, pero es como el leer el futuro, a veces son profetas y otras estafadores-comento Ginny con simpleza mientras Hermione ponía cada de "Si, claro, cuéntame más loca".

-Harry, ¿estas bien? Parece que te comió la lengua el gato-pregunto Hermione sabiendo que aquellos dos hermanos eran tercos. Harry apenas reacciono ante su amiga.

-Nervioso- reconoció con simpleza. Ron lo miro sin comprender.

-Son solo unos papeles…-trato de tranquilizar a su amigo, pero Harry negó diciendo.

-Es Teddy. ¡Jamás he estado con un bebé! De nuevo gracias, Gin. Siento que contigo no me pueden ir tan mal las cosas…

-No es por estresarte amor, pero yo fui la menor. Tampoco tengo experiencia con bebes. Ron, ¿recuerdas algo de cuando yo era pequeña?

-Considerando que tan solo te llevo un año y que prácticamente no recuerdo ni lo que cenamos ayer, no. Lo siento enana- Ginny bufo, recalcándole que su nombre era Ginny no enana.

- ¡Tranquilícense! Hablamos de un bebito de 2 meses, ¿Qué es lo peor que puede suceder?

-Se les puede caer- comentó Ron mas para si mismo haciendo palidecer a sus amigos y ganándose un codazo de su novia- ¡Auch! Solo decía. ¡Lo harán bien, Merlin! Ademas, Andromeda estará allí, ¿no? Cualquier cosa ella les ayudara seguro. -todos agradecieron la curiosamente oportuna autocorrección de Ron, quien si bien no era el mas prudente para nada pretendía poner mas nervioso a su amigo y hermana.

Escucharon a alguien aclarar escandalosamente su garganta y al bajar la vista se encontraron con un duende muy malhumorado, probablemente debido a que su traje estaba empapándose en lo que ellos lo ignoraban. Había dos sombrillas, pues cada pareja compartía una, pero no pudieron evitar moverlas de modo que cubriesen a quien les daría las indicaciones sobre sus bóvedas.

-Gracias. Letholdus a su servicio. Acompáñenme- dijo de forma educada pero seca al cual no tardaron en responder-. La señorita Weasley tiene que esperar aquí-indico una vez en el umbral de la oficina.

Harry iba a rechistar, pero basto con un gesto de la chica para saber que seria mejor no quejarse. Le dejo el paraguas y acompaño al duende y sus amigos dentro de la elegante oficina, agradeciendo que allí si estuviese techado.

-El porque de que no les haya citado uno a uno es básicamente porque a la hora de atender a testamentos se necesitan testigos y ¡que mejor que los tres destruyeron el techo para dar fe el uno del otro! - los tres se sonrojaron apenados-. Empezaremos por las reglas básicas. Ustedes ya son mayores de edad, por lo cual cada uno adquirida una bóveda propia independiente de la de sus familias, de haberlas claro. Eso a excepción de usted señor Potter. Al no haber nadie mas en su lado de la familia, heredada la bóveda entera directamente. De esta solo existe una llave en el mundo. No hay copias, pues al realizarse no abrirán la bóveda. Estas son completa responsabilidad del dueño, osease, no pueden ser custodiaras por los duendes, a menos de que se cumplan circunstancias que lo ameriten…

- ¿Cómo cuáles? - pregunto Hermione, quien tomaba apunte de lo que le parecía importante (o sea, todo, pero en diferentes palabras según Ron).

-Por poner un ejemplo, Remus y Nymphadora Lupin. Por herencia, todo el dinero le corresponde a su única descendencia directa, Edward Remus Lupin, pero él apenas es un bebe. No le vamos a ceder una llave a alguien quien ni siquiera se mantiene por si misma, asique la llave y el dinero permanece a nuestra custodia hasta que el joven cumpla la mayoría de edad, a menos que en el testamento hagan otra especificación; por ejemplo, el señor Potter solo podía acceder a su bóveda con totalidad a los 18 años, a diferencia de ustedes pues la mayoría de edad para los magos son los 17, esto debido a que Lily Potter tomo de referencia la mayoría de edad de los muggles. Otra circunstancia es padecer de alguna enfermedad terminal o que sea capaz de arrebatarle las facultades mentales, un ejemplo son los Longbottom, quienes al perder la cordura se vieron obligados a entregar su llave al Ministerio para serle entregada su único descendiente, Neville Longbottom. Una tercera seria la amenaza de un tercero…digamos que a uno de ustedes le amenazan de muerte-los 3 palidecieron-o temen que alguien sea capaz de robarles algo muy importante, basta con que lo denuncien y con gusto resguardamos su llave o el objeto que busque proteger. Creo que serian todas las circunstancias, o al menos las que dado su historial se podrían presentar…

"¡Gracias! ¡Que amable! "pensaron los tres al unísono tras sentir un nudo en el estómago. Muerte, muerte, locura y más muerte… ¿de verdad podía ser tan insensible como para decir que eso era "lo probable"?

-En el caso de matrimonio, o bien pueden compartir bóveda como la mayoría de las personas o si temen un divorcio pedir la separación de bienes. Lo que les acomode. En el caso de tener mas de un descendiente, escuchen bien, DIRECTO, la herencia se repartirá en fracciones iguales a cada uno, y en caso de propiedades se buscará que al final todos tengan el mismo valor, sin importar que uno lo tenga en bienes muebles o inmuebles. A menos claro que dejen un testamento. En cuyo caso, pueden entregarle el dinero a quien le apetezca bajo las especificaciones que desee…

Testamentos. Wow. Mas muerte. Casi envidiaban a Ginny, quien probablemente ya había encontrado el modo de entretenerse mientras ellos yacían allí, sentados sin hacer nada.

-Ahora, a lo que los trae aquí. -saco unos expedientes los cuales, indico, leería de forma breve y concisa-. Señor Ronald Bilius Weasley, le entrego su llave, llave de la bóveda 670. No hay ningún testamento al que haya sido agregado, exceptuando al de el Profesor Albus Dumbledore, del cual ya recibió su pertenencia heredada. Poseedor de una orden de Merlin de Primera y Segunda clase, adquirió 70000, de allí el que usted reciba una bóveda de seguridad intermedia. Tome y firme donde corresponde. Si gusta lea el resto de las indicaciones y restricciones. Cuide bien de su llave, pues si la pierde no puedo asegurarle que se le devuelva lo almacenado en ella- Ron asintió como pudo, incapaz de siquiera articular una oración decente tras tremenda cantidad de dinero.

 Planeaba guardarla muy bien, ¡se negaba a gastarla en estupideces! Sabia lo que era estar sin dinero y deseaba jamás volver a experimentarlo.  Su "descendencia directa" merecía una herencia digna, pues jamás dejaría que sus hipotéticos futuros hijos pasasen lo que el paso. Quería que tuviesen ropa, juguetes y útiles nuevos, poder vivir en una casa decente. En fin, quería darles lo que él no tuvo. Eso lo tenía muy claro.

-Señorita Hermione Jean Granger, primera en su legado, le otorgo su llave, llave de la bóveda 723, bóveda de seguridad media-alta. Esto debido a que el ministro me dejo entendido que tenia un objeto de sumo valor que guardar…

-No es seguro que permanezca allí. ¿Podré recuperarlo cuando quiera?

-Cualquiera de sus posesiones puede ser retirada bajo su propio riesgo y responsabilidad.

-Entonces, sí. Creo que esto es considerado de alto valor- de su bolso saco una caja de madera en la que guardaba nada mas y nada menos que el giratiempo. El ultimo giratiempo en existencia, pues se habían destruido todos y era ilegal y casi imposible crearlos.

- ¿Realmente funciona? ¿O es valioso por ser de oro? - pregunto con intención de inspeccionarlo de cerca, pero antes de que pudiese siquiera tocarlo Hermione cerro la caja, consiguiendo que casi se machucase los dedos. De venir de otra persona, ese gesto se hubiese sido grosero y ofensivo, pero tanto Ron como Harry sabían lo respetuosa que solía ser Hermione con casi cualquier ser viviente con conciencia, asique sabían que no había sido intencional.

-Quiero dejar algo muy en claro, señor Letholdus. Soy plenamente consciente de que este no fue un objeto hecho por magos. Fue hecho por duendes y por razones fuera de mi conocimiento e interés pasaron a manos de los magos. Y gracias a uno de los mejores, Albus Dumbledore, es que este giratiempo y la responsabilidad de cuidarlo recayó en mí. No en los duendes, no en los magos, EN MI. Estará guardado en mi bóveda, la cual solo se abrirá con mi llave y de la cual podre sacarlo a mi criterio. Porque yo, nosotros mas bien, sabemos que Gringotts no es impenetrable. También se que ustedes suelen pensar que lo hecho por ustedes es suyo pese a que ustedes mismo lo hayan vendido. Respeto eso, pero espero dejar muy en claro que este giratiempo será la excepción. No quiero que por ningún motivo se pierda dentro del edificio, en el cual aclaro de una vez, no permanecerá por mucho. ¿Me di a entender?

Silencio. Aquellas palabras, pese a haber sido dichas con educación y amabilidad, eran muy claras. Cuidado y resulta que quieran reclamarlo, pues se la verán conmigo. Su tono seguro de si misma no admitía negativas, razón por la cual el elfo deseo matarla. Pero se contuvo y forzó a seguir la normativa del lugar.

-Por supuesto, señorita Granger. Al ser propiedad de elfos en posesión suya no hay modo legal que se le arrebate por uno de nosotros hasta el día en que muera. Por eso no se preocupe, que como propiedad nuestra y como garantía a cualquier cosa almacenada aquí, juramos que no será robada. Continuando con lo suyo, no aparece en ningún testamento ademas del de el Profesor Albus Dumbledore, del cual ya obtuvo su herencia. Usted también posee una Orden de Merlin de Primera Clase, la cual recibe la compensación económica de 50 000 galeones. Eso deja en total hasta ahora 50 000 galeones y un giratiempo autentico de oro en su bóveda. Firme donde corresponde, tome la llave, lea de ser necesario y ya escucho la única regla sobre su llave. Le recomiendo que la cuide bien…

Hermione asintió. Maldito duende ambicioso. Ya quisiera el que ella perdiese la llave, así podría reclamarlo sin problemas. Era evidente de que aquel objeto no estaría allí permanentemente.

-Ahora el complicado. Harry Potter, su bóveda como ya sabrá es la 687, de seguridad intermedia. Usted aparece en el testamento de el Profesor Albus Dumbledore, sus padres James y Lily Potter y, por último, su padrino Sirius Black. El primero ya fue leído y ya recibió su herencia. A continuación, daré lectura del testamento de James y Lily Potter. Para su suerte, tanto ellos como Sirius fueron muy concisos.

10 de septiembre de 1980. Londres, Inglaterra.

Nosotros, James Charlus Potter y Lilianne Potter, en plano uso de nuestras facultades mentales, declaramos que como matrimonio que somos que heredaremos todos nuestros bienes (sin importar su naturaleza) a nuestra descendencia…, tanto aquellos propios como aquellos que adquirimos como matrimonio, sin importar su sexo, estado civil u orden de nacimiento, siendo válido en su totalidad hasta que se cumpla la mayoría de edad establecida por los muggles,  deseando que con la madurez adulta les sea útil  en un futuro….

Con amor, mamá y papá…

-Debo aclarar que algunos pedazos fueron maltratados hasta ser ilegibles, y que lo que leí fue la transcripción de lo obtenido. Mas simple que eso imposible. Toda la fortuna y propiedades de la familia Potter le pertenecen. En el documento adjunto están las escrituras y el registro de objetos de valor almacenados. Ahora leeré el de Sirius Black…

1ero. de enero de 1996. Londres, Inglaterra.

Yo, Sirius Orion Black, único heredero legítimo de la fortuna Black según los antiguos reglamentos y en pleno uso de mis facultades mentales, declaro que todo aquel que se reconozca ser como mi descendencia (o sea, nadie que yo haya reconocido por falta de conocimiento, pero por si acaso no dejo a mi hijo/a en desamparo) y mi único ahijado (casi sobrino), Harry James Potter, son los únicos herederos de todo lo almacenado en mi bóveda, y debido a las circunstancias, de todo lo almacenado en cualquier bóveda que ella pertenecido a alguien con el apellido Black, ademas del sinfín de carísimas propiedades alrededor del Reino Unido y el mundo a nuestro nombre , dándoles pleno control sobre estas.

Deseando que gasten hasta el último maldito knut, Sirius…

-Aquí hay un inconveniente. La única llave de los Black…Sirius no dejo claro su paradero, y el verdadero problema es que solo hay una llave para todo. Hasta que se encuentre se tendrá que conforman con los bienes inmuebles, los cuales casi igualan el valor de lo que haya en esas bóvedas…

Pero no los objetos. Esos siguen desprotegidos. Pensó amargamente, ¿Dónde pudo haber dejado la llave su padrino? Aunque bueno, sin llave ni rumbo seria casi imposible que alguien robada esas bóvedas, ¿verdad?

-En este documento yacen todas las escrituras, ahora a su nombre. Debido a las circunstancias, Gringotts personalmente se encargará de dar con la llave…

-Si no la encuentran, solo procuren que nadie mas lo haga. El dinero no importa, que se pierda…

-Como usted diga, señor. Todo aquello más su Orden de Merlin de Primera Clase de valor de 50 000 galeones da una cantidad que quizás sea mejor que tan solo sea escrita. Esta allí en los papeles y recomiendo no divulgarla con tanta facilidad. Les doy un tiempo para terminen de leer. Enseguida regreso…

Los tres se quedaron solos, muy abrumados y confundidos.

- ¿Por qué hay dos llaves para los Potter, si solo hay un descendiente y es una por heredero? - pregunto Hermione muy confundida. Harry trato de encontrar algo al respecto, pero no encontró nada.

-Quizás en algún punto hubo dos Potter. Un abuelo o bisabuelo con hermano basta para que haya dos, o quizás sea una de las excepciones, después de todo, se nota que tus padres tenían planeado tener más de un hijo. Quizás querían dos y se adelantaron…

-Que triste- suspiro Herm mientras firmaba a regañadientes-. ¿Alguien más noto lo hostil que fue el duende conmigo?

-Duendes, así son siempre. Hiciste bien en encararlo, Herm. Hubiese sido igual de insufrible, pero al menos le dejaste muy claro quien mandaba- animo Ron haciéndola sonreír débilmente. Él también firmo, muy feliz con lo que había obtenido.  Quizás su felicidad fue interrumpida por el ruido de su amigo atragantándose de impresión. Sus amigos, irremediablemente curiosos, miraron el papel. Era una suerte que estuviesen sentados…

- ¿Tal número existe? - pregunto Ron anonadado. Harry seguí sin reaccionar-.¡Con razón Sirius ni se preocupaba en cuanto gastaba y se le pasaba regalando de todo!

-Si me dicen que podrías comprar un país con aquello, me lo creo- dijo Hermione sin más, muy sorprendida-. ¿Seguro que quieres trabajar de todos modos? Creo que te alcanza para tres vidas de lujos…

-No pienso usar la mayoría. Serán para mis hijos…ademas, mi sueño es ser auror junto con Ron…

- ¡No hables de hijos cuando sales con mi hermanita, Potter! Ahora ya no sé qué es peor… ¿Qué los tengan o no?

-Ron- llamo Hermione, pues no quería una escena de hermano celoso-relájate…

-Estoy relajado, digo, me acaban de dar una cantidad de dinero con la que jamás me imagine, me entero de la existencia de un numero nuevo y de los planes de mi amigo para embarazar a mi hermana…estoy muy tranquilo para todo aquello…

- ¿Listo? - pregunto Letholdus. Harry termino de firmar justo cuando el acabo de pronunciar aquellas palabras.

-Si, listo- dijeron al unísono.

-Ahora, cuiden sus llaves. Los llevare a que vean…

 

 

 

Fleur despertó extrañada al no sentir el cuerpo de su marido a su lado. Normalmente ella despertaba antes que su marido, asique no encontrarlo se sintió extrañada. Iba a levantarse a buscarlo cuando lo encontró llegando con una bandeja del desayuno. Sonrió ampliamente mientras suspiraba de alivio. Él pelirrojo se acercó a ella para darle el primer beso del día, al cual ella respondió de una manera dulce y llena de amor. Su sonrisa era imborrable, como adoraba cuando su pelirrojo tenía esos gestos con ella.

- ¿Cómo está mi princesa? ¿Dormiste bien? - pregunto Bill dulcemente mientras le acariciaba la mejilla.

-Dormí muy bien, ma vie. Me asusté cuando desperté sola, casi arruino tu sorpresa- comento ella aun algo adormilada haciendo reír al pelirrojo-. Ven aquí…- lo condujo de nuevo hasta la cama, donde se acomodaron cómodamente para comer el sencillo desayuno que Bill le había preparado.

-Lamento que no sea la gran cosa, pero la cocina no es mi fuerte...-se disculpó algo apenado. Ella simplemente sonrió mientras se acurrucaba a su costado.

-Todo está perfecto, mon amour. Je t'aime, William- murmuro en su oído antes de besarle.

El resto del día transcurrió tranquilamente entre besos dulces y caricias robadas de vez en cuando. Bill no dejaba de contemplar la belleza de su mujer. Suya. Bill no podía todavía creer que alguien tan hermosa, inteligente, única y genuina como Fleur fuese su esposa, que lo amase…poder tenerla siempre que él quisiera, besarla…todo parecía un sueño hecho realidad. Esa mujer que parecía producto de sus fantasías era la misma que sin pensarlo dos veces se había quedado junto a él pese haber podido escapar con la excusa de la guerra, lo pudo abandonar después de que Greyback le deformase. Pero no, ella se quedó, se casó con él y desde entonces había hecho lo posible para volver sus días más llevaderos. Ella y el futuro que podrían tener juntos era lo que le permitía ser feliz pese al arrasador dolor de perder a su hermanito Fred. Ella le recordaba que Freddie los quisiera ver felices…

En ese momento, con Fleur admirando la costa, el sol iluminándola y sus cabellos siendo acariciados por el débil viento, supo que se había casado con un ángel. ¿Podría ser frívola? Quizás a veces, con los demás, pero con él se transformaba en un ser dulce y amoroso lleno de atenciones y gestos. Bill le miraba desde abajo, pues ella se encontraba de pies admirando el paisaje mientras él se había acostado en la arena, admirando algo mucho más bello.

-Te amo, preciosa- dijo el de la nada, tomándola por sorpresa. Hasta ese entonces ella le había estado hablando de frivolidades sobre el trabajo. Quizás no era lo mejor, pero servía para despejar la mente. Amo ser interrumpida por esa dulce declaración.

-Yo a ti, William. ¿Cómo te sientes? - él sabia a que se refería. Se la habían pasado omitiendo el tema desde el entierro. El pelirrojo suspiro mientras sentía como ella se le unía en la arena, acurrucándose a su costado, tomándole la mano en seña de apoyo.

-Era mi hermano menor, Fleur. Me duele demasiado aún. Lo peor es a George; jamás creí verlo así en mi vida. Duele ver a alguien quien solía ser alegre y soñador sumido en la más triste de las realidades-Fleur escondió la cabeza en el hueco del cuello del pelirrojo en cuanto escucho una especie de sollozo, deseando darle un poco de privacidad, pues por mas tonto que a ella le pareciese, a Bill no le gustaba parecer "débil" al lado de ella-. ¿Sabes? Aunque debido a la diferencia de edad con algunos no pude pasar demasiado tiempo con ellos y pese a que todos son menores, siempre he admirado a cada uno de mis hermanos por diferentes razones. Es hasta ahora que me doy cuenta de que ellos siempre habían sido las dos caras de la misma moneda, almas gemelas en la más pura extensión de la palabra; quizás lo que destacaba mas en George era su optimismo. Fred siempre fue mas ingenioso y ambicioso, cosa que iba perfecta con el optimismo y buena fe de George… es difícil imaginarlo solo…Ni hablar de mamá y papá…

-Mi amor, yo se que no puedo hacer mucho, pero quiero que sepas que tanto como tu familia pueden contar conmigo para lo que sea. No sabes cuánto daría por que dejasen de sentirse así…- Bill no pudo mas que besarla hasta terminar encima de ella. Su pequeño ángel, seria mentira negar que su cuerpo incitaba a desearla. Se había vuelto su perdición desde el primer momento en que la vio.

-Haces mucho con estar aquí conmigo…gracias por no irte…

- ¿Irme? Bill, desde que te conocí supe que mi lugar era a tu lado. Lo peor ya paso y no pasara mucho antes de que la vida nos recompense a todos. No conocí a Fred demasiado para mi desgracia, pero el parecía inmensamente feliz viéndolos a ustedes reír, siendo felices…Ya nos veo en un futuro con muchos niños pelirrojos y rubios, juntos con un sinfín de sobrinos- Bill sonrió sin poder evitarlo mientras acariciaba su cuerpo aprovechando que estaban completamente solos. Fleur se dejaba hacer sin poner resistencia, mientras jugueteaba con el rebelde pelo de su marido.

-Sera en un futuro cercano, mi vida. Ya no hay guerra, nos va bien en el trabajo; no hay ningún motivo por el cual no tener hijos…-comentó mientras descendía con besos por su cuello, comenzando a desprender los botones del fino vestido que llevaba. Ella por su parte acariciaba su espalda mientras gemía débilmente. Bill. Basto con escuchar su nombre de esos labios para que terminasen haciendo el amor como todas las noches…

 

 

 

- ¿Listo? - pregunto Ginny tiernamente al ver la cara de emoción en Harry. Se encontraban enfrente de la casa de Andromeda. Era poco mas de las seis de la tarde, la lluvia seguía imponenente, pero por alguna razón esta no les importaba. Imponía mucho más la sensación de nerviosísimo y euforia por ver a aquel pequeño bebito que tenían de ahijado. Llevaban consigo varios juguetes nuevos que a Ginny le habían parecido adorables, ademas de mantitas y ropita en tonos suaves y estampados coloridos.

-Por supuesto- el mismo se avergonzaba por estar tan emocionado. ¡Pero que va! Se trataba de su ahijado, a quien quería hacer el niño mas feliz del mundo. Se negaba a que sintiera la misma carencia de afecto que el de pequeño.

Tocaron la puerta y esperaron tranquilamente a que les abrieran. Andromeda Tonks tardo en responder, mostrando un aspecto cansado pero sonriente. Todavía vestía de luto, llevando un sencillo vestido negro que pese a ser apropiado, dejaba en evidencia le hecho de que trataban con alguien muy joven como para ser abuela. El cabello negro característico de su familia se encontraba peinado en un muy alborotado intento de recogido, no había maquillaje que cubriese sus ojeras y sus zapatos bajos no combinaban con aquel fino vestido. Se veía que aquella mujer no había tenido ni tiempo de arreglarse, pero daba igual, pues lucia la mas amplia de las sonrisas mientras les invitaba a pasar atolondradamente.

- ¡Harry, Ginny, que alegría me da verlos! Lamento si los hice esperar, pero estaba por preparar el biberón para Teddy. ¡Es un amor, apenas se nota que está en casa! Y eso es justo lo que me ha ocasionado problema: yo distraída y él que no me avisa cuando desea algo, me he desvelado por miedo a saltarme una comida. Casi agradezco que yo haya amanecido mas inquieto hoy, al menos así me quita ese peso de encima. Supongo que será la lluvia, pues esta sería la primera vez que ve relámpagos…

-Buenas tardes señora Tonks. Gracias nuevamente por dejarnos venir. Trajimos algunos regalos para Teddy…no tenemos mucha idea de bebes, pero pensamos que lo que no pueda usar ahora lo podría usar cuando este algo mas grande. La ultima vez que le vi era muy pequeño, y creo que lo que trajimos le podría quedar grande…-comento Harry recordando el momento en que Remus y Tonks le habían presentado al pequeño de apenas días de nacido. Recordó el infinito amor que los dos parecían sentir por aquella pequeña personita que tan solo podía mirarlos con sus enormes ojos dorados. Menos de una semana con ellos y ya lo amaban. Ese niño había nacido amado y no iba permitir que por capricho del destino perdiese eso. Él había querido a sus padres y por ende le quería a él. Basto con ver la mirada Ginny hacia una de las fotos de la pareja con el bebe como para saber que ella estaba pensado lo mismo.

 La pelirroja se limpio de inmediato aquella lagrima traicionera con miedo a que Meda lo notase. Debía aprender a controlarlo, después de todo, algún día Teddy crecería y preguntaría por aquella pelirrosa y castaño de ojos dorados que le cargaban en fotos. Ella debía ser fuerte, capaz de hablar de ellos de la manera correcta para transmitirle todo el amor que le fuera posible. Él debía verlos como personas buenas, personas que lo seguían amando desde la distancia. Y de ello dependía el como le hablasen sobre sus padres…

-Era pequeño, ¿verdad? No puedo evitar pensar que ya ha crecido un poco desde entonces, ¡y eso que no ha pasado prácticamente nada de tiempo! No tiene ni idea lo agradecida que me siento por que vengan. Es raro que dos personas tan jóvenes deseen ver a un bebé y cuidar de él. Pero bueno, cosas mas raras han ocurrido antes. Supongo que Teddy es un niño afortunado, tan pequeño y ya le regalan cosas… ¡En que estoy pensando! Ustedes vinieron a verlo a él, no a mí. Lo recosté mientras tanto, iba a subirle el biberón…- en ese momento se dio cuenta de que lo traía consigo. Ella juraba que estaba en la cocina. Como odiaba lo fácil que era perder el hilo de las cosas para ella-. En fin, ¿podrían dárselo en lo que termino de hacer algunas cosas? Casi se me olvidaba lo complicado que era un bebe tan pequeño, por mucho que el me ayude no llorando a cada rato…

-Si, no se preocupe. ¿Dónde está su habitación? - pregunto la pelirroja con una sonrisa mientras Harry tomaba las pocas bolsas que llevaba la pelirroja para que ella tomara el biberón. Andromeda sería muy distraída (demasiado, en realidad), pero si algo nunca se le escapa eran los sentimientos ajenos, motivo por el cual se conmovió al notar el nerviosismo de la parejita, quienes parecían querer no "fallarle" a Teddy. Remus y Nymphadora habían elegido al padrino y madrina perfectos.

-La tercera subiendo las escaleras. Tampoco es que sea muy grande la casa, no se perderán. Para alimentarlo deberán cargarlo. No es difícil- se apresuro en decir al verlos palidecer- pero deberán tener especial cuidado con la cabeza. Tómenlo así- hizo la mímica de mecer un bebe hasta que asintieron-. Insisto, es un angelito. Pero si en algún momento batallan, solo llámenme, ¿está bien? - los dos volvieron a asentir, antes de que la mujer volviese a la cocina. No pensaba dejarlos ir sin cenar, mucho menos tras ver la cantidad de presentes que había recibido su pequeño.

Los jóvenes subieron y en efecto, el tercero era un pequeño cuarto lleno de juguetes y demás cosas para el cuidado de un niño. Las paredes eran de un azul muy tenue, y cuna se encontraba al centro. Meda tenia razón, aquel bebito debía ser muy callado como para no llorar por el biberón. Los dos se acercaron a verlo. En ese momento, casi pudieron asegurar sentir una oleada de instinto paternal/maternal, pues pese a querer mecerlo y tenerlo en brazos simplemente se quedaban allí, absortos observándole como si fuese una de las nueve maravillas del mundo. El pequeño abrió sus ojos, probablemente notando que tenía público, dejando ver sus enormes y bellos ojos dorados. Curiosidad. Eso reflejaban; curiosidad por saber quienes le miraban y porque parecían quererlo tanto.

Harry no podía mas que admitir que Andromeda tenia razón. Tan poco tiempo y aquel bebe ya no era tan pequeño como la ultima vez que lo había visto. Ahora podía distinguir sin lugar a duda que aquel niñito sería idéntico a su padre, a excepción de aquel poco pero visible cabello azul eléctrico. Sonrió, al igual que su madre, aquel bebe ya parecía la alegría encarnada. Para Ginny, en cambio, todo resultaba nuevo. Aquel bebe era, probablemente, lo mas bello que había visto en su corta vida. ¿Cómo era posible que aquel bebe creciese sin su madre? Miro a Harry, quien había pasado por lo mismo. Quiso llorar, por Harry, por Teddy…pero en su lugar se prometió a si misma hacerlos lo mas felices que ella pudiese conseguir.

-Hola, Teddy. Harry me había hablado un poco de ti, pero jamás me imagine que fueses tan lindo. Yo soy Ginny, tu madrina. ¿Tienes hambre? - pregunto dulcemente como si no supiese que no recibiría respuesta. La pelirroja dejo el biberón en la mesilla auxiliar aun lado de la mecedora, que, al estar en un cuarto tan pequeño, se encontraba cerca de la cuna. Tomo al bebe en brazos con sumo cuidado, mientras lo mecía suavemente. Se acomodo en la silla con cuidado. Sentía que aquel bebito era tan frágil y que cualquier movimiento brusco le dañaría. Tomo el biberón y con cierta cautela empezó a alimentarlo.

Harry contemplo la escena con ternura. Hermosa. No había otra forma de describirla; ver a Ginny con un bebe en brazos. Aquello era tan bello que no se creía digno de verlo, ¡pero que feliz se sintió al saber que en un futuro vería esa escena, pero con sus propios niños!

- ¿Ya está? Meda tenia razón. Eres un angelito- susurro en su oído, en lo que se levantaba con intención de cedérselo a Harry. El pequeño alzo graciosamente las manitas, jugueteando sin querer con los mechones sueltos de la chica, haciéndola reír levemente. La sonrisa de Ginny solo se ensancho al ver como aquel cabello azul se tornaba rojizo, idéntico al de ella-. ¿Te gusta, mi niño? Amaras conocer a mis hermanos. Somos una familia llena de pelirrojos, y bueno, una rubia. Ellos también son tu familia y no puedo esperar a que te conozcan…- le dio un dulce beso en el frente, haciendo que le bebe esbozada una pequeña sonrisa. Los dos jóvenes se encontraban embelesados, jamás creyeron que se diera tan rápido el enamorarse de un bebito.

El bebe estuvo a punto de dormirse en los brazos de la pelirroja cuando un trueno retumbo, sobresaltándolos a todos. Obviamente no lo soltó, pero el sonido y el sobresalto altero al pequeño, quien rompió en llanto al instante.  Los dos entraron en pánico. Harry fue por Andromeda, pero decidió no interrumpir al verla lidiar con el fuego de la cocina. Quizás era mejor que se encargasen del asunto, después de todo, ¿Qué harían cuando Meda no estuviera?

-Voy a ser una la peor madre del mundo- murmuro Ginny frustrada al no conseguir calmar al bebe por mas que le mecía y arrullaba.

-Serás la mejor madre del mundo, Gin. Pero hoy simplemente estas cansada. Déjame ver si lo consigo- Ginny beso suavemente una de las mejillas del bebe antes de cedérselo-. Shhh, Teddy, ya paso…-susurro el mientras le mecía suavemente. Siguió arrullándolo suavemente mientras Ginny contemplaba enternecida lo dulce que era Harry, como ¡como se notaba que amaba a los niños! Poco a poco los llantos cesaron hasta que el pequeño termino dormido en los brazos del azabache-. Eso es, solo quería ver a su padrino, ¿verdad? Yo también me moría de ganas de verte- susurro dulcemente mientras le besaba la frente. Acto seguido lo acurruco en la cuna, mientras que Ginny colocaba hechizos silenciadores para que no se escuchasen los ruidos de afuera dentro del cuarto (usando la varita de su novio, pues, aunque faltaba poco, aun no era mayor de edad y no quería volver a saber del ministerio y protocolos en mucho tiempo).

Allí yacían los dos, juntos, contemplando a su ahijado dormir tranquilamente, entretenidos al ver como el cabello cambiaba de color sin cesar. Quizás estaría soñando.

-Te amo- dijeron los dos al mismo tiempo de forma inconsciente. Se besaron tiernamente antes de volver la vista al pequeño. Era tan lindo…

Andromeda, aprovechando que habían dejado la puerta abierta, había subido en el momento en el que controlo el fuego tras escuchar el llanto del pequeño. Pero al ver a Harry consolándolo le hizo saber que podía confiar en el instinto de aquel par de enamorados, quien contemplaban a su nieto dormir hechizados. Sintió nostalgia al recordarse a ella misma junto a su marido, quienes tenían la costumbre de quedarse junto a su hija hasta que se quedase dormida pues ella temía a las pesadillas. Se forzó en no pensar mucho en ello, pues terminaría llorando.

-Veo que consiguieron dormirlo. Es un buen comienzo… ¿Cómo se sienten?- pregunto amablemente, sobresaltándolos levemente.

-Es perfecto. No puedo imaginarme a un niñito mas tranquilo- aseguro Harry, mientras Ginny se abrazaba a su costado melosamente.

-No exagero. Es un angelito. Gracias por recibirnos- dijo Ginny dulcemente, mientras que Harry la ceñía aun mas a el por su cintura. Andromeda sonrió complacida.

- ¡Dejen de hablarme de usted, me hacen sentir aun mas vieja! Ademas, si nos veremos seguido será mejor que me llamen Meda- los dos rieron al ver en ella gestos que solo podían clasificar como "muy Sirius Black". Por algo el que fuese su prima favorita-. Ahora, ¿Qué les parece si cenan antes de irse? - los dos asintieron agradecidos, pues la emoción de ver a Teddy casi les hizo olvidar que tenían hambre y sueño desde que llegaron.

La cena transcurrió tranquila, hablando de Teddy y sobre los rumores que circulaban respecto a Hogwarts. Tras acabada se despidieron de la señora y se aparecieron en el cuarto de Ginny. Sorpresa, Hermione no se encontraba allí. La puerta trabada en el cuarto de Ron solo dejaba muy en claro que a la pareja les había gustado el dormir juntos.

-Parece que no queda mas remedio a que me quede aquí contigo- suspiro Harry fingiendo resignación. Ginny soltó una carcajada, a la vez que se recostaban.

-Supongo que no queda de otra- respondió "resignada" mientras besaba a su chico con todo el amor y pasión que sentía por él. Ahora sí que podían disfrutar bien su estadía en la Madriguera…



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