Historia al azar: El encargo
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19 años después » Acuerdos
19 años después (R15)
Por Dinah Wesley
Escrita el Martes 13 de Febrero de 2018, 05:26
Actualizada el Miércoles 20 de Enero de 2021, 22:13
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Acuerdos

-¿Cómo ves eso, mi amor? ¡Ni año y medio tienes y ya tienes más regalos que mami y papi en sus vidas!- dijo Katie con ternura a su bebé, quien se limitaba a observarla con asombro, después de todo, los adornos navideños que rodeaban la casa, lucecitas y guirnaldas, no eran algo parecido a lo que jamás hubiera visto en su corta vida.

Aun con su corta edad, Bell había decidido adornar la casa para la primer navidad de su hijo, y a pesar de que Oliver quiso recordarle que tan pequeño no recordaría nada, basto con verla para notar que ya se había empeñado en el asunto, o sea, no le convenía abrir la boca..

-Vístete- Wood arqueó una ceja, gesto que el pequeño Oliver trato de imitar-.Vendrá Angelina, quizás George. Dudo que quiera que te vean en paños menores…

-…Tengo buen cuerpo, no me apena, menos frente a George, ¿tengo que recordarte que los vestidores son pequeños?-la chica lo miro indignada, lo único deteniéndola de botarle la almohada siendo él bebe en el regazo del hombre.

-Oliver Wood si sigues así te juro…

-…¡Solo jugaba! Toma a Rodolfo- dijo haciendo alusión al trajecito que le habían dado al nene. Katie meció al pequeño antes de dejarlo en una de las cunas que tenían en la casa (habiendo recibido ambos de regalo cunas por parte de sus familias y una del equipo de Katie, tenían 3 para repartir por la casa).

Miro preocupada las cuentas, deseando no haberlo hecho en primer lugar. No quería pedirle a sus padres, ya mucho habían hecho al cederles la casa que antes rentaban para vivir aparte. Los padres de Wood tampoco eran una opción, pues su situación económica no se prestaba para andarles pidiendo préstamos. Y si no iba a endeudarse con familiares, menos lo haría con amigos o peor aún, con alguien que cobraría intereses. A ella le pagaban por su maternidad, pero sabía que inevitablemente su ausencia le costaría algo en su de por si no tan alto sueldo. A Wood le tocaría volver a aceptar viajes largos.

Ella entendía perfectamente que eso pasaría, solo que no tan pronto. "Controlate, Bell: actúa como la adulta que ya eres". El timbre la devolvió a la realidad, y tras checar una vez más que todo estuviera en orden fue a abrir la puerta donde una muy sonriente Angelina y un extrañamente calmado George los esperaban, el chico con un regalo en brazos. El gorro cubría la ausencia de su oreja casi a la perfección, aunque claro, ya ni al caso alimentar el hábito de buscarle rasgos distintivos, ya no habría confusión de gemelos nunca más. Sintió un escalofrió de solo recordarlo.

-¡Feliz Navidad, Bell!- saludó Angelina con un abrazo, George abrazándola un poco más levemente una vez ella se separó para buscar al pequeño, quien lejos de llorar se dejó abrazar por ella sin apenas quejarse.

-¡George! ¡Hasta que te veo! Luces tan…

-…¿Viejo? ¿Cansado?- ofreció con burla así mismo, claramente creyendo aquello. Ella negó rápidamente.

-Cambiado. Con la barba, luces bien. Pasa, hice budín de cerveza de mantequilla….

-¿Te he dicho lo mucho que los quiero a ambos? - declaró, claramente entusiasmado con la idea de probar más de su postre favorito, típico de las fechas. Cuando Angie menciono que quizás la acompañaría el pelirrojo ella supo que tenía que hacerlo: lo que fuera para que se animara a salir más seguido. Aunque bueno, ellos por sus deberes de padres tampoco salían mucho que digamos.

-¿Qué es eso que cargas tanto? Angie, ¿te ayudo?- preguntó al ver que el pequeño le insistía a jugar cucú-tras. Ya con poco más de 4 meses el pequeño notaba y disfrutaba los juegos de aparecer y desaparecer, pero hasta ella reconocía que entretenerlo así por horas era agobiante. Ella asintió desesperada, haciendo un mohín cuando George se empezó a burlar de ella. Lucían adorables, pensó mientras los veía sentarse muy juntos, la cabeza de ella descansado cómodamente en su hombro y la mano de él fija en su cintura. Wood bajó, alzando las cejas en un gesto burlón al verlos.

-No me habías dicho que habían regresado…-sirvió dos copas de hidromiel a sus amigos y agua para él y Katie, pues dado a que amamantaba no bebía alcohol y él se solidarizaba-.Ni lo note en el bautizo…

-…No íbamos andar besuqueándonos en medio de algo tan solemne…

-…Ya la escuchaste, ella no lo haría. ¿Cuántos meses tiene, me recuerdan?

-…4 meses…

-…Entonces ira a Hogwarts con el hijo de Remus…-razonó sorprendido, después de todo, que tus hijos y los de tu maestro compartan generación debía ser algo inusual. Aunque bueno, toda generación tenia a los que se casaban muy jóvenes, a los que se volvían ricos, borrachos o padres jóvenes. Katie habia sido la de la suya, sus padres la de la de ellos y si su instinto de hermano mayor no se equivocaba, Ginny terminaría siendo la casada joven de su generación. Maldito Potter. solo porque le caía bien y porque Fred estaría de acuerdo era que no se la armaba al respecto…

-¿En qué piensas, Georgie?

-En que mi hermana se va a casar, ya tiene un hijo y ni graduada esta, ni trabaja….- Katie y Oliver se rieron, aunque sus caras confundidas dejaban claro que poco o nada sabían del contexto en el cual George habia soltado eso-…Ron se va de viaje con Hermione…¿En qué momento esos dos tienen vida amorosa? Thomas no cuenta…¡Y no hablar de la rubia! Ginny la odiaba…

-¿Ron y Hermione están juntos?- recordaban a los dos pelear en la Sala Común, solo parando cuando Harry los necesitaba para pelear algo más.

-Noticia vieja, les hace falta actualizarse. Y pensar que antes la que se sabía todo de todos eras justo tú, bella Bell…

-…Ginny no lo habia mencionado en sus cartas. Supongo que está demasiado en lo suyo…Tampoco me mencionó estar comprometida…

-¡No lo está aún! Pero me suena a que Potter no tarda en pedírselo. Quizás aproveche la ausencia de Ron para evitarse momentos incomodos…

-…Estas paranoico…-se burló Wood, aunque bueno, sabría él que la gente si se casaba, se casaba joven, en especial en el mundo mágico. Sumado a que llegaban a edades muy avanzadas, era común ver a bisabuelos conocer a sus bisnietos en buena salud y relativa juventud. Vivir rápido y morir jóvenes era el destino de muchos, siendo los que no los encargados de mantener generaciones de magos a flote con familias.   

-Además es Harry, ¿Quién mejor que él que tanto los respeta a ustedes como familia? Es un buen chico…-defendió Angelina, recordando a su excompañero de equipo. No eran los más cercanos, no, pero le tenía aprecio tras tantos años de jugar en el mismo equipo, y sabia suficiente para asegurar eso.

-Mejor él que otro. Me sigue pareciendo demasiado chica para dar ese paso…

-…Ese hipotético caso…-corrigió Angelina con aire sabihondo. George frunció levemente el ceño, haciéndola reír-.¡Se va a esperar a que se gradué al menos! O Molly hará lo que Él no…- George se mordió la lengua antes de corregirla. VOLDEMORT. Pero la entendía. Habia algún que otro caso suelto donde decirlo habia atraído a mortífagos en fuga, y en casa de sus amigos, con su novia desarmada (habia olvidado su varita)  y un indefenso bebé durmiendo en el cuarto, lo último que deseaba era atraer algo peligroso.

-¿Quieres apostar? Me debo recuperar tras perder con Ronnie y Herm, y ahora con Percival…

-…¿Apuestas con las parejas de tus hermanos? - preguntó Katie escandalizada.

-Es una dinámica familiar. Todos lo hacen con todos- explicó George quitándole importancia-. En fin, yo digo que lo hace antes de que vuelvan de Hogwarts…

-…Va. Se nota que te gusta tirar el dinero…-se burló con sorna.

-¿Y quién dijo que sería dinero, linda Lina?- ella arqueó la ceja, aunque su sonrojo evidencio su vergüenza ante la insinuación. Katie y Wood se reían de su amiga, -.Seguimos esto luego, no quiero traumatizar al nene en sus primeros meses. ¿Qué tienen que contar, señores Wood?

 

 

 

 

 

 

 

Luna contempló orgullosa su obra terminada. La última pared vacía en su habitación ahora estaba coloreada con un bello campo de flores multicolor, liebres brincando en el alegremente debido a la pintura encantada con la que había hecho los trazos. Guardo todo y busco que ponerse, después de todo en Londres hacia frio y allí era a donde iría a conocer al señor Scamander, quien tanto interés había tenido en su artículo. El señor Scamander que clamaba haber visto lo mismo que ella. A alguien que le creía. Sonrió de solo pensarlo, curiosa de como seria, mientras se colocaba sus aretes de rábano. El regalo de Ginny había llegado esa misma mañana: una preciosa falda rosa del tono exacto los mismos zarcillos con lunares blancos adornándola, misma que planeaba estrenar para su salida junto con unas medias para el frio. a ese punto ya se había hecho a la idea de que usara lo que usara la verían raro, asique que más daba si a ella le gustaba. Y ahora que había empezado a recuperar el peso perdido durante su encierro podía incluso verse un tanto linda.

-Nada en contra de mis costillas, pero prefiero no verlas- había comentado con simpleza cuando su papá preguntaba sobre el porqué de que comiese más de lo usual. Había dejado el tema desde entonces.

Se sintió mejor una vez terminó de leer la carta de Neville. Sabía que las fiestas eran tema que tratar con pinzas en su casa, más ahora que él había decidido visitar a sus padres. Le alegró saber que todo había ido bien, que aunque no lo reconocieron del todo al menos había podido hablar un rato con Alice, cosa que era un avance. Él le había mandado una pulsera llena de dijes en forma de mariposas, libélulas y demás bichejos adorables y coloridos. También planeaba usarla, aunque la manga de suéter apenas la dejaba entrever. Bajo para tomar la red Flu, su padre preparando algo en múltiples ollas distrayendo su vista del fuego en el momento que bajo para despedirla.

-A veces me impresiona lo parecida que eres a tu madre, mi niña- dijo melancolía, mientras se acercaba a colocarle una bufanda sin preguntar-.No quiero que te enfermes. ¿Segura que vas sola? Puedo acompañarte si así te sientes más tranquila…

-…Yo me siento segura, ahora que si tú te sientes más tranquilo acompañándome sabes bien que siempre disfruto de tu compañía…- dijo Luna con dulzura, teniendo compasión de él-.Legalmente ya soy mayor de edad, puedo atacar en cualquier momento, ¡y aurores en todo el callejón! Estaré bien.

-Si, lo estarás…-concedió, dándole un último abrazo antes de dejarla ir. Si era sincero, desde que perdió a s mujer y más aun después de haberla dado por perdida a ella por meses en manos enemigas, se había vuelto un tanto paranoico. No lo suficiente como para abrumar a su curiosa hija, pero si lo suficiente como para ser incapaz de ignorar el reloj, contando las horas, los minutos en los que ella estaba fuera, esperando su regresar.

Luna se sacudió graciosamente para quitarse el polvo de la ropa, llamando la atención de algunos, quienes bebían sus bebidas calientes mientras escuchaban en la radio algún disco rayado Celestina Warbeck. Tarareando y con paso bailarín, la joven siguió su camino, solo para ser interrumpida una vez más. Y entonces recordó que había llegado al Caldero Chorreante, era lógico.

-¡Luna! ¡Felices fiestas!- saludo Hannah con cariño, abrazándola. Luna correspondió del mismo modo, después de todo, Hannah no había sido otra cosa que amable con ella-.¿Gusta algo? La casa siempre invita a los amigos…

-…Lo siento, pero en realidad la otra persona eligió que nos viéramos en la Bolsa de Té de Rosa Lee…¡Si hay otra lo traeré acá, desde luego! Les quedo bonito el arbolito…- halagó una vez noto la decoración navideña. La rubia la miro sorprendida antes de sonreírle con complicidad.

-¿El otro? ¿Vas a una cita, Luna?- chilló emocionada-.Con razón te pusiste tan linda, bueno, ¡Más de lo normal!

-¡Oh, no, no, no! No es una cita. O sea, sí, pero no una cita, sino que solo quede con alguien a hablar de temas nada románticos…-aclaró risueña, terminado por reír al escuchar el "aww" decepcionado de Abbott-.¡Voy a conocerlo apenas! Podría ser un anciano…

-…¿Puedo saber el nombre? ¡No me dejes a medias!

-Rolf Scamander- concedió.

"¡El joven que atendí la otra vez!"  recordó Hannah al joven guapo y raro que había atendido meses atrás, siendo él tan interesante de ver como para recordar. Eso y que los dracmas que le había dado seguían sin ser cambiados por dinero local.

-Scamander, ¿eh? No te entretengo más entonces. ¡Diviértete!

Luna paso por alto el tono juguetón de la rubia y siguió su camino. Entró, sintiéndose bien de haberse arreglado de más pues el lugar lucia elegante, no tanto como para incomodarla, pero si lo suficiente como para querer estar recatada.

-¿La espera alguien? O si no, ¿a nombre de quien registro la mesa, señorita?- la metre saludo con cordialidad, aunque claro, igual la barrio con la mirada.

-No sé si ya haya llegado el señor Scamander…-Luna contuvo la risa al ver la expresión confundida de la mujer. ¿Es que a todos se les hacía raro que un Scamander quisiera hablarle? Sabía que eran famosos e importantes, pero bueno….ella era amiga del Trio de Oro y de una futura jugadora de Quidditch. Parecía un imán de gente relevante, ¿Por qué no un Scamander?-.Ajam

-El señor Scamander la está esperando. La guio-la rubia se dejó guiar por la señorita, mirando con interés el bello alrededor.

Rolf hasta ese entonces ya había hecho uso extraño de la mesa al estar tomando notas de algún documento en una libreta, claramente ajeno a el ruido a su alrededor , una tacilla de té ya servida en su plato. Fue cuando sintió la mirada de alguien en su dirección que distrajo sus ojos del papel. Agradeció haberlo hecho en el momento en que sus ojos cruzaron con los de la rubia sentada frente a él.

Para empezar y por las palabras escritas por el señor Lovegood en la carta, él se había imaginado a "el autor" como a un hombre. En su lugar tenía enfrente a una bella joven rubia de ojos grandes e hipnotizantes, de un azul plata que jamás había visto antes en la mirada de alguien, su expresión de eterno asombro dándole un aura alienígena e interesante. "Pareciera tener polvo de estrellas en los ojos" pensó más no dijo, adorando el brillo estelar en aquellas orbes azules que tanto le habían atraído en principio, su cabello liso y plateado parecía compartir el mismo brillo lunar que sus despiertos ojos poseían. Y ella los había visto, incluso nombrándolos "Torposolos". Tantos años creyéndose loco y ella podía ser la prueba de que no. Desde luego que estaba emocionado. Y entonces noto que no lo veía a él específicamente, sino que tras él, a un cuadro.

-Las Banshee son criaturas raras, bellas. Recuerdo haber escuchado a una días antes de que mi madre nos dejara, pero papá dijo que no había sido nada, que las banshees eran horribles y lo que yo había visto era bello, que lo que habia oído era alguna malvada jugándonos una broma. Pero según Springwound, pueden ser bellas…-dijo, más él no supo si se lo decía a él o si reflexionaba en voz alta. Melchior Springwound habia retratado a una bella mujer que parecía la personificación de la primavera, su cabello un manto de flores multicolores en medio de un bosque frondoso y verde, esta se movía grácilmente a pesar de su mirada triste, cantando en silencio. "La Banshee"-.No quise interrumpirte, lo siento. Parecías entretenido…

-¿Interrumpirme? Lo hubieras hecho, fue grosero de mi parte…

-…¡Oh, no, no, no! no te preocupes. Yo también suelo distraerme en lo mío seguido, por eso me dicen Lunática. Bueno, eso y otras cosas, creo…

-¿Quién te dice así?- preguntó preocupado, después de todo, aquello era un insulto muy bajo. Su rabia lo distrajo de la ternura que su aguda voz le habia provocado.

-Media escuela solía hacerlo, aunque no me molesta. Mis amigos ya me dicen así de cariño, de hecho. Es algo bobo, pues me llamo Luna…no se quebraron la cabeza…

-…La creatividad es una virtud rara, no los culpes…-ella le sonrió agradecida, mientras untaba uno de los panecillos de la charola con mermelada-.Luna….- el nombre le encajaba perfecto-…¿Solo Luna?

-Luna, "Lunática" ,Lovegood, un placer Rolf…-agregó. Bueno, ahora hacia sentido el que el señor Lovegood fuese tan precavido, siendo que el autor de ideas inusuales era su hija. En su lugar el también querría alejarla del escudriño público. Ella lo sorprendió cuando empezó a agitar su mano cerca de su oído-.Te estas distrayendo y ellos lo saben, ¿hace cuánto dejaste de verlos?

-Los vi varias veces de niño y cesaron más o menos conforme crecí, pero nunca los deje de ver al completo. Lo más que ha pasado de tiempo sin verlos fue durante el año pasado, tras la muerte de mis padres…- confesó, tratando de evitar ahondar en el tema.

-No soy ninguna experta, pero ellos se alimentan de tus pensamientos. Yo evitaría los pensamientos lúgubres. También nos dejaron en paz un rato a mí y a papá tras la muerte de mamá. Aunque les gusta la gente con cabezas problemáticas, no dejaban en paz ni a Harry ni a Draco…ya era inútil querer apartarlos…

-¿Tú los ves todo el tiempo?

-Los oigo siempre .Verlos solo con las espectrogafas, o bueno, yo que las uso mucho a veces puedo verlos sin estas, pero el efecto dura solo unos días.

-¿Espectrogafas?

-Invención de mis padres. Ayudan a leer el quisquilloso, sí, pero no solo eso. Por ejemplo, puedes "ver" a pesar de los mantos de invisibilidad así como distinguir objetos encantados de los no encantados. Son muy útiles y como accesorio son preciosas…¿Todo bien? lamento si hablado mucho, a veces me extiendo en cosas…-"que a nadie le importan" iba a concluir, pero se detuvo. Sonaba triste. Él la miraba raro, pero no de forma negativa o incomoda. Solo ajena.

-¿Lamentas? Podría escucharlo por horas. Tu sigue, por favor…-pidió claramente interesado, ni un ápice de burla en su profunda voz. Si él estaba sorprendido, ella estaba incrédula. Rolf Scamander…sonrió, sería interesante ayudarlo en su investigación. Quizás incluso conseguiría otro amigo.

Y siguieron hablando durante horas.

 

 

 

-¿Necesitas ayuda?

-Algo...son muchas cartas después de todo. Y paquetes...¡Merlín, ojalá sea lo que creo que es!

Percy ayudó a Audrey a subir su correspondencia, claramente intrigado por el número de cajas y cartas que esta había acumulado en pocos días. Lo normal de vivir lejos de la familia, pensó, más si esta es adinerada.

-¿Qué crees que es? - preguntó una vez las dejaron en la sala de estar de la mujer, quien dramáticamente se dejó caer en el sillón a pesar de haber sido él quien cargó lo más pesado.

-Si es de mi hermanita, unos zapatos que le había prestado y que nunca pude estrenar. ¡Son divinos! Para ir a bailar...

-…Yo no sé bailar...

-¡Pero yo sí! Y Phoebe igual. Ojalá su nuevo novio la saqué...o mejor no, para que vaya conmigo ..

-¿Sabes quién es?- su curiosidad no pudo resistirse de preguntar.

-Sí, pero si no te ha dicho es por algo. Mis labios están sellados- la castaña se rio al ver la mueca infantil en el rostro del estirado Percy Weasley-. Solo sé que sus suegros son una pesadilla, ¡La tenían como interrogatorio! Su hijo es afortunado por salir con ella...¿Gustas?- le ofreció una botella de cerveza muggle, mientras se abría una para ella.

-No, suelo esperar a que mínimo deje de ser de mañana…- ella rio bobamente, mientras lo invitaba a la mesa. Notó que la mayoría eran recalentados, pero sabiéndose no un mejor chef se ahorró cualquier comentario. Estaba bueno si ignorabas lo frio en el centro-.¿Siempre bebes tanto?- se atrevió a preguntar.

- A veces más- dijo sin comprender por qué aquello era hasta preocupante-.¿Como se supone que sea una becaria mal pagada feliz si no? Sobre eso, sabias que…

Hablaron de trivialidades del trabajo, en especial del baile que el Ministerio orquestaba para Año Nuevo.

-¿En Hogwarts no tenían bailes, acaso? ¡Aburridos!

-El único que recuerdo fue después de que me gradué, pero fue por el Torneo. No querían aburrir a los invitados, me imagino…

-…En Ilvermorny los habia todos los años, para los graduados, y los de grados bajos a partir de cuarto podían ir. Fui reina en mi año, de hecho. Te mostraría la corona, pero mi madre la presume casi más que mi certificado de graduada…

-…No lo sé, Hart, ver para creer- ella parpadeo incrédula, antes de pararse para buscar algo, probablemente una foto. Él aprovechó para cambiar la cerveza por agua con magia, el sabor de esta simulando al de la cerveza para que no lo notara. Sabía que no era su lugar, pero lo último que quería era una Drey borracha otra vez, cosa que pasaría a ese paso.

-¡Mira, Perce! ¿A que me veía adorable? - una Audrey un poco menor a la actual posaba sonriente al lado de un chico, ambos coronados y ella con un ramo de rosas en mano. Él sonrió con ternura al verla bailotear en su lugar en la foto, su vestido rosa pálido meneándose a su ritmo.

-A mí no me gustan tanto esas cosas, pero seguro que en Hogwarts disfrutarían más bailes. Al menos Ginny la paso bien ese año, tengo entendido…-ella parecía divertida, aunque no sabía si era por imaginarlo a él en una situación así o si recordaba algo con la fotografía-.¿Es un amigo tuyo?- preguntó curioso, ninguna segunda intención obvia en su voz-,¿O votan al azar y no lo conocías?-lo cual era poco probable una vez noto su mano en la cintura de Drey. Aunque su gesto permaneció fijo, Percy pudo notar como su mirada se turbaba.

-Algo así. Era mi pareja, Ed. Creo que ya te habia hablado de él. Si no, bueno, fue compañero de casa, iba salir el nombre de todos modos.

Él no lo recordaba, pero se sorprendió así mismo de no sentirse ni receloso o intimidado por la mención de quien, a juzgar por su actitud, habia sido una relación significativa. Quizás era la ausencia de nostalgia lo que mitigaba la punzada celosa que caracterizaba a su familia, pero la parte de él que realmente se preocupaba por ella quería saber porque si no por nostalgia ella parecía algo acongojada.

-¿Todo bien, Drey?

-Si…extraño América. Eso es todo- Percy sabía que no lo era todo, pero también pensó en que él sería el primero en no querer ser increpado en algo que justo habia omitido. Era prudente esperar-.¿Estas molesto?

-¿Por qué lo estaría?- respondió con su propia pregunta, consternado. Habia veces en las que ella parecía el sol andante, pero otras, como esas, donde parecía temerosa de como reaccionaria. ¿Por qué?

-Por nada. Estoy sensible, perdona- guardó la foto con un movimiento de varita y suspiró, antes de sonreír levemente-.¿Iras?-

-¿A dónde?- sonrió cuando la chica le tomó la mano sobre la mesa, sus dedos acariciando los suyos en un claro gesto de querer aplacar los nervios.

-Al baile de Año Nuevo del Ministerio. Tengo entendido que todos están invitados, incluso las becarias…-sonrió levemente al ver a donde quería llegar, pero fingió demencia.

-¿Piensas ir?

-Contigo, sí. Y pienso usar esos zapatos y bailar, asique, ¿Practicamos ahora o te enseño a bailar frente al Ministerio?- él negó divertido, antes de dejarse guiar a la sala, donde tras prender la radio se dejó guiar por su cambiante Audrey Hart-Addair. 



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