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19 años después » Navidad Parte 2
19 años después (R15)
Por Dinah Wesley
Escrita el Martes 13 de Febrero de 2018, 05:26
Actualizada el Miércoles 20 de Enero de 2021, 22:13
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Navidad Parte 2

- ¿Todo bien, Mione? No duermes…

-…Tu tampoco, al parecer…- ambos rieron suavemente, claramente cansados pero igual encontraron gracioso sus intentos de quedarse quietos para no despertar al otro de hacia algunos instantes.

-…Pero no respondiste a mi pregunta…-la chica suspiró, volteándose para verlo bien a los ojos. Hasta entonces, como casi siempre, se había acomodado con la espalda pegada a su torso, protegida en su abrazo.

- ¿Romperías reglas por un rato? - preguntó ella después de un rato pensándolo. Ron arqueó la ceja sorprendido, pero asintió al instante.

-Por ti, lo que sea-la sinceridad brutal en su voz al responder, su seguridad al decirlo, le derritió el corazón

Lo besó dulcemente antes de levantarse de la cama y colocarse una bata por encima de su pijama, estirándose con lentitud. Él chico se levantó tras ella y la siguió escaleras abajo rumbo a la chimenea, de donde ella tomó un poco del polvo flu que guardaban para viajar.

- ¿Puedo saber a dónde vamos o es una sorpresa? - preguntó curioso, tratando de saber a donde podrían ir sin necesidad de vestirse de otro modo o en medio de la noche.

-Necesito ver mi casa- eso lo tomó desprevenido-. Ir por unas cosas.

-Claro. Deja voy por un abrigo. Estas temblando…- ella le agradeció el gesto. Ron regreso después de un rato con uno de él, que le quedaba colgando pero que podía usar para envolverse por completo.

-Gracias…estoy nerviosa, lamento si solo lo solté de la nada…

-…No hay nada que sentir, Mione. Vamos, tú sabes donde…- ella asintió suevamente. Tomados de la mano, Hermione dijo la dirección fuerte y claro, las llamas verdes envolviéndolos al instante.

 El aire se tornó helado.

-Dejame ver primero, ¿sí? - pidió Ron preocupado. Debía haber una razón por la cual Kingsley les había pedido no ir. Quería cuidarla. Ella asintió, sabiendo que no lo convencería de otro modo.

No había nadie, pero la casa se encontraba destrozada, claramente saqueada y vandalizada por esos monstruos en su búsqueda por ella y sus seres queridos. Les deseaba la muerte a todos. Con su desiluminador en mano encendió cuanta luz quedo útil en la casa, aunque eso era poco. 

- ¿Todo bien? - Hermione se asomó a la terrible escena, dejándola boquiabierta. Lagrimas empezaron a brotar de sus ojos antes de que comenzara a sollozar abiertamente, Ron apurándose a ir con ella y abrazarla. Él sabía lo que era creer perdido un hogar, y jamás se lo deseo a ella en su vida.

-Malditos salvajes…y me llegue a creer paranoica por lo que hice con mis papás…si no lo hubiera hecho, ellos hubieran…- no pudo terminar, su voz fallándole en pronunciar.

-…pero no paso. Fuiste brillante, te les adelantaste y los salvaste, Mione, eso es lo importante. Estos destrozos fueron su pataleta, ¿Quién no lo haría? Una joven a quien le doblan la edad fue más lista que ellos... Esto…es horrible, pero es solucionable.

-Tienes razón. Tienes razón …- trató de calmarse, avanzando un poco entre los escombros-. Ellos no pueden regresar acá. No asi…

-…No te martiries con eso ahora, Mione. Ya hablaras con ellos que hacer- pidió él al verla empezarse a agobiar-. ¿Por qué vinimos? - la chica parpadeo varias veces, antes de que su rostro reflejase decisión.

-Ven. Necesito ver si lo encontraron- Ron no supo de que hablo, pero decidió seguirla sin preguntar. Con un movimiento de varita y un murmullo, una puertecilla que daba a un ático en el segundo piso se hizo visible. La chica tiro de la cuerda de las escaleras y, con ayuda de él, subió al oscuro cuarto-. ¡Está intacto! No podía dejar fotos con ellos en casa, los hubieran visto, pero tampoco podía llevarlas conmigo, no quería que las tuvieran si nos llegaban a atrapar…pero tampoco tuve valor de destruir todas…- explicó una vez bajaron con una enorme caja, Ron ayudándole con esta para que no se cayera. Lo guio hasta donde asumió seria su cuarto, donde dejo la carga mientras tomaban asiento en la cama. Ron estaba algo distraído contemplando sus alrededores, nunca habiendo estado en aquel lugar.

-…No te rías, Ronald…- pidió ella, apenada.

-…No me estoy riendo…lucias adorable- aclaró él con dulzura. Ella se sonrojó avergonzada, negando con la cabeza.

-…Todos los niños son adorables a su modo, pero no me llamaría asi. Pensé…pienso que quizás sea màs sencillo restaurarles la memoria del todo si les doy cosas, pruebas de lo que digo …-él pelirrojo asintió sin saber que decir. Su castaña realmente no podría descansar hasta tener a sus padres con ella, y él solo podía pedirle a todo lo bueno que los tuviera devuelta pronto.

- ¿Dónde es eso?

-Solían llevarme a patinar sobre hielo por estas fechas. Era muy divertido si quitamos el hecho de que me caía a cada rato y terminaba adolorida…-recordó con nostalgia-. Era mejor que la única que vez que quisieron llevarme a esquiar…

-…No eres fan de las alturas, lo sé. ¡No sabía que los muggles tuvieran lugares enteros para eso! En casa nos limitábamos al lago cerca a la casa, cuando se congelaba. Recuerdo que una vez George y Fred….

Se calló al instante, una tristeza abrumadora inundo lo que antes había sido un bobo recuerdo. La tristeza había estado siempre presente en el día, acechándolos a pesar de su deseo de permanecer positivos y agradecidos. Y ahora lo golpeaba

-Lo siento…-escuchó decir a Hermione después de un rato. Ron negó, después de todo, realmente no era algo que pudiera haber evitado de todos modos. No era de a gratis su insomnio, después de todo, y la Madriguera era un constante recuerdo de Fred. Francamente no entendía cómo sus padres habían podido estar allí todos esos meses sin distractores que los alejaran de ahogarse en su tristeza.

-No te preocupes. Si quieres antes de irnos venimos todos a empezar a arreglar algunas cosas… Lo bueno de ser magos es que la magia puede ayudarnos mucho con eso, no que te prive de hacer las cosas del modo difícil como siempre…-Hermione rio suavemente.

- ¡Durante 11 años de mi vida lo hice "del modo difícil"! Y me enseñaron que solo había ese modo, a lo muggle. Los viejos hábitos tardan en morir…

-…Pensar que medio me lo pegaste. No era queja. Es gracioso…- ella frunció el ceño como si estuviera molesta, pero Ron la conocía mejor como para creerlo. La chica se acostó y le indico que tomara su lugar junto a él, cosa que él chico hizo sin rechistar. La abrazó y sintió como, antes de poder decir algo màs, ya se había quedado dormida. Le besó la frente con cariño antes de apagarlo todo con el mismo desiluminador. Él también tenía mucho sueño, y tras conjurar un encantamientos bloqueador en la puerta y protector en el cuarto, se permitió dormir de igual modo. En la mañana regresarían antes de que lo notaran, pero no tenía corazón de despertarla ni ánimo de volver a donde la tristeza no le dejaba dormir en pesadillas, imágenes del cuerpo de Fred inundando su cabeza cada que cerraba los ojos…no, al menos allí se enfocaba en cuidar y conocer de la vida de Mione aun màs.


 

 


- ¡Amor, ven aquí! ¿Cómo estuvimos? Mis bellas niñas, tan talentosas…

-En efecto, querido, me sorprende que con lo poco que lo practican sigan siendo tan buenas, pero mejor dejemos que Daphne toque otra cosa antes de que enloquezca…-se burló la mujer al ver la expresión aburrida en su primogénita, quien rápidamente aprovecho la ocasión para justamente desatraerse un rato con las teclas. Astoria sonrió y sin más tomo a sus papás de las manos y se puso a bailar con ellos un rato, quienes aunque tomados por sorpresa por lo abrupto de su actuar, no tuvieron corazón para negársele.

Los tres reían mientras giraban y bailaban al compás que marcaba Daphne en el piano, quien los miraba con una ternura muy ajena a sus ojos verdes. Sin dudas, ella era el orgullo y lo correcto para el mundo, pero Astoria era la luz y alegría en la familia. Una pequeña luz que nació frágil y que defendían y ocultaban con recelo egoísta de que alguien la quisiera hurtar y desgraciar. Ella sabía que era egoísta, y según todos, ser egoísta era algo malo

-Amo Greengrass- el elfo domestico interrumpió levemente, deteniendo el momento. Arístides suspiró para no encolerizarse, pidiéndole que se explicara-. Recibió una carta del Ministerio. Parece urgente.

- ¡Maldito Kingsley! ¿No tendrá con quien pasar las fechas?

-Papá, no seas asi- regañó levemente Astoria, antes de sentarse. Se había mareado demasiado y se sentía cansada después de "mucho" movimiento, pero estaba feliz. Extrañaba pasar buenos ratos con su familia.

-Bueno, ¡El deber llama, señoritas! Regreso en cuanto acabe y abrimos los regalos, ¿Les parece? -. Las tres mujeres procedieron a beber su té con tranquilidad, Daliah Greengrass miraba a sus dos hijas con melancolía, misma que llegaba todos los años por esas fechas cuando recordaba aquella perturbadora mañana de Navidad donde por primera vez les fue imposible ignorar el elefante en la habitación: la maldición de Astoria.

 

-Iré por Tori, ¿sí? - sonrió al ver tras el dosel a su pequeña nenita de 5 años dormir en silencio, su largo cabello castaño revuelto en las almohadas-. Mi amor, ya es hora de levantarse, Astoria. ¿Cómo amaneciste, princesita?

La pequeña no respondió, solo un pequeño quejido al tratar de voltearse fue lo que obtuvo por respuesta. Daliah, angustiada, se acercó a la cama para verla, solo para horrorizarse de ver hematomas por toda la espalda y brazos de su pequeña niña, sangre brotaba de su nariz estancándose en un charquito en la almohada. Estaba pálida, y sus ojos apenas y podían mantenerse abiertos por mucho rato. Cuando la cargó desesperada, noto que su piel ardía en fiebre a pesar del pálido tono, la niña lloriqueando adolorida por el movimiento. Daliah se disculpó, arrullándola como pudo para calmarse mientras trataba de luchar contra su propio pánico.

- ¿Qué le pasa a Tori? - preguntó aterrada con su pequeña voz de niña, su entusiasmo por los regalos viéndose opacado por el terror de ver a su hermana en ese estado. Arístides llego y tras ver a la más pequeña de sus hijas en tal lamentable estado, todo pensamiento alegre lo abandonó.

-Dame a la niña, Daliah. Quedate con Daphne. La llevare a San Mungo, ¡Ya!

 

Recordaba como dejo encargada a Daphne con sus padres, en ese entonces todavía vivos, para irse corriendo a San Mungo, donde un muy alterado Arístides peleaba por poder ver a su pequeña, quien al parecer, había llorado a cantaros cuando los separaron, siendo Daliah la encargada de permanecer calmada en esa ocasión.

 

- ¿Qué le ocurre a mi hija? La angustia es insoportable- exigió saber el señor Greengrass, su mujer tomándole de la mano asustada.

-Su hija presenta síntomas similares a los presentados por demás miembros de los Sagrados 28 durante siglos…Es un padecimiento muy extraño, del que apenas hay información al respecto, y que dado a sus orígenes antinaturales y la ausencia de marco teórico y antecedentes consistentes o recientes, será muy difícil encontrarle una cura definitiva en muchos años…

- ¿Es la maldición, verdad? ¿La de la leyenda?

-Imminmorte, o la muerte escarlata le han llamado, cuando se presenta como enfermedad en vez de mala fortuna. Afecta principalmente a la sangre, aunque repito, es una maldición que provoca enfermedad, no una enfermedad en sí, y como tal se resuelve como las maldiciones se resuelven: rompiéndolas. Se puede tratar, desde luego, pero no les puedo prometer una cura pronto. Lo más sencillo seria que romperían la maldición…

-…Ese es el problema, señor. No tiene solución, no le han hallado. Es muy arcaica, durante siglos ni siquiera se creía verdadera, ¿Cómo cree que vamos a saberlo? - el sanador miro a la desconsolada pareja con pena, sin saber que decirles. No podía ni quería engañarlos con falsas esperanzas, pero era difícil no sentir pena por ellos.

- ¿Cuánto ha sido lo máximo que se ha vivido con…eso?

-Señora, no creo que sea…

- ¡Respóndame!

-18 años. El enfermo con mayor edad falleció a los 18 años, año 1890. El promedio es menor- el sollozó de la mujer fue tal que le desgarro el alma, su marido abrazándola protectoramente mientras lagrimas surcaban su acongojado rostro.

-Señor, ¿Hay algo que podamos hacer?

-Su vida es frágil- confesó él, mirando a la pequeña inconsciente-. La maldición, por lo que leí, nació como castigo. Quería privarles de crecer, de florecer, de expandirse…De allí que mate antes de dejar descendencia o alcanzar madurez completa. Tambien buscaba privarles de la felicidad, de las emociones intensas, de las experiencias intensas…la mujer que los maldijo debió odiarlos demasiado. Siempre hay excepciones, claro, y Astoria podría ser una, pero nada es seguro…manténganla alejada de lo que pueda acelerar la maldición, de lo que ataque…

- ¿Quiere que la privemos del amor? La mataríamos en vida, señor. Jamás le haríamos eso.

-No, yo sé que no. Y su amor es natural, imposible de apagar. No digo que la priven de su libertad, solo que traten de alejarla de situaciones que la expongan. Y alejenla de los que la padecen en primer grado, los que la provocaron en primer lugar…

- ¿Y ellos son?

-La triada original. Los Nott, los Parkinson, y principalmente, los Malfoy.

 

-Por cierto, madre, quería preguntarte si podíamos ir a ver a unos amigos. Con Tori, para que no se aburra- la castaña asintió emocionada, su madre suspirando derrotada. A veces no entendía del lado de quien estaba su primogénita, pero cuando ambas hermanas llegaban a de milagro unirse en algo, les era casi imposible negárselos.

- ¿Y en donde será esa reunión, señoritas?

-En la Mansión Malfoy- Astoria se sorprendió de que Daphne no mintiera para variar.

-Las quiero aquí para la cena o no me vuelven a salir por el resto de las vacaciones, ¿quedo claro?

-Si, señora- dijeron ambas solemnes. Arístides llegó con una mueca en el rostro, claramente descontento por algo.

- ¿Qué sucede, mi amor? - preguntó Daliah preocupada, invitándolo a sentarse a su lado.

- ¡Nada! Más bajas. Me pone nervioso…Si uno llegara a mencionarnos…

-No hicimos nada. Punto. No les conviene mencionarnos…

-…Dimos dinero…

-…Sin saber. Eso diremos. ¿Eso es todo? Amor, debes ser un poco más sangre fia y nervios de acero si quieres que salgamos bien parados de esta penosa cacería que Kingsley empezó…- "Cacería" pensó Astoria amargosa, sabiendo que se refería a la exhaustiva búsqueda por los mortífagos prófugos. "Cacería la que ellos hicieron a los impuros". Se estremeció de solo pensarlo. A Thalia.  

-Me da cierto desazón por nuestros excompañeros, Lucius uno de ellos. No me malentiendan, es un bastardo, siempre lo fue y probablemente nunca deje de serlo, y muy seguramente Narcissa y su engendro estén mejor con él encerrado…

-… ¿Pero? - se aventuraron ambas niñas Greengrass.

-Está preguntando por ellos. No lo dejan saber sobre su bienestar, menos escribirles o hablarles. Él se entregó y confeso sin resistencia principalmente para que les dejaran en paz…

-…Es lo mínimo que podía hacer, no lo quieras hacer ver como algo grande…- interrumpió Daliah irritada.

-Es lo mínimo que hace un hombre por su familia, en efecto, pero no por eso no tiene mérito en mi opinión, en especial habiendo tantos como el degenerado de Parkinson que por no poder huir amenazó con matarlas si no dejaban en paz. Gracias a todo lo bueno no paso de habladurías…- los cuatro se quedaron callados un rato, procesando el peso de las palabras. Astoria casi sintió pena por Pansy… ¿Por qué tenía que ser una colosal perra con ella?

-Bueno, ¿Y por qué te acordaste de él?

- ¡Porque es Navidad! Debe estar lamentándolo. Pocas cosas son tan tristes que no tener con quien pasar las fiestas…Sin saber dónde o como están, solo teniendo por seguro que contentos con él no están. El simple hecho de ponerme en su lugar me acongoja, es todo.

- ¡Pues no te pongas! ¡claro, a todos nos da pena ahora que está encerrado! Se te olvida que de todas la víboras que salieron de Slytherin él era uno de las de peor calaña y que hizo miserable a los que dice amar. Los Malfoy y los Black son veneno en un frasco elegante, y su engendro es ambos…

- ¡Y vamos a la casa ese engendro, justamente! Ven Tori, antes de que cambien de opinión. ¡Nos vemos en la cena! - tomó a su hermanita de la mano, disparadas rumbo a la chimenea. Tori apenas pudo despedirse con un gesto rápido de su papá antes de desaparecer en la llamarada verde que las dejaría en la estación más cercana a la Mansión Malfoy. Era un fastidio que entre toda la magia también les quitaran la Red Flu, tocándoles hacer el resto de camino de la estación del pueblo a la casona a lo muggle, el pueblo siendo tan viejo que tuvieron que pedir que se les lleva un carro a caballo.

-¿Cómo me veo?

-Preciosa, Astoria. El verde fue un buen toque- la castaña sonrió, removiendo delicadamente la nieve que le caía en el cabello. Llevaba un abrigo verde esmeralda, un recatado pero jovial vestido negro debajo de este. Había querido verse linda, después de todo y aunque era más de lo que espero de sus sobreprotectores padres, apenas lo veía y le gustaba pensar que la veía bonita. Daphne, aunque infeliz por el porqué de ello gustaba de asesorar a su hermana, después de todo, ella siempre pensó que vestía muy infantil para una dama. Ella por su lado iba monocromática en blanco, siendo sus ojos verdes lo único que destacaba entre su cabello rubio y el paisaje nevado. Tocaron al portón y tras unos segundos, un elfo domestico se apareció para abrirles y guiarlas por los jardines rumbo a la casa.

-Muchas gracias, Das. No es necesario anunciarnos, pero ¿podrías por favor ir poniendo la tetera? ¡Venimos helándonos! - él elfo asintió sonriente, claramente alegre por la presencia de la dulce castaña.

-Astoria, Daphne, casi no creí que vinieran…-la voz de Narcissa las interrumpió de discutir. Daphne se abrazó asimisma, incomoda por la presencia de la señora Malfoy. Siempre sintió que no le agradaba. En realidad dudaba caerle realmente bien a alguien que no fueran sus familiares y Pansy, y eso ya era decir bastante sobre sus relaciones públicas -. Vayan donde los otros, ¿Comieron? Puedo pedir que les traigan algo. Felices fiestas, queridas- abrazó con cariño a Astoria y por educación a Daphne.

- ¿Los demás? - preguntaron ambas a la vez, confundidas La educada sonrisa anfitriona de la matriarca se tornó en una mueca al instante que notó la confusión de las hermanas, sabiendo que había hablado de más.

-Están en el salón. Sobre la comida…

-…Estamos bien, - interrumpieron, nuevamente hablando a la vez-gracias de todos modos, señora Malfoy/Narcissa- dijeron ambas corteses, Daphne sorprendida de la confianza de su hermana al referirse a la señora, mucho más al verla complacida por ello.

-Las dejo, entonces, que esta es su casa. Cualquier cosa, llamen con confianza a cualquier elfo, tienen instrucción de atenderlos prioritariamente. Estaré en la biblioteca, si es que soy requerida. Con su permiso, mis niñas.

-Propio. Muchas gracias- dijeron ambas antes de seguir el camino al salón. Daphne frunció el ceño al verla tan cómoda deambulando en la oscura casa, como si fuera suya…eso nunca seria.

- ¿Por qué no avisaron que había reunión, amigos? - su voz impasiblemente jovial cortó la guasa de los habientes en la sala, quienes conocían demasiado bien a aquella rubia para saber que contenta no estaba. Astoria, en cambio, era novedad, y permanecía callada mirando la escena, y por ahora la vergüenza y confusión era lo que predominaba en su gentil rostro porcelana.

-Creímos que estarían en casa con sus padres y no las queríamos molestar. Con eso de que ustedes son las únicas que pueden alardear de una familia semi-funcional- excusó Pansy después de un rato, levantándose para abrazar a la rubia-. ¡Feliz navidad, Daph! ¡Ven acá, Tori! ¡En Navidad no hay pleitos, hasta yo lo entiendo! - no supo que le sorprendió más: el abrazo o el que no apestara a alcohol como para excusarlo. La castaña se dejó abrazar y apenas correspondió por educación, sorprendida por la efusividad. Tambien le sorprendió que él no fuera tan efusivo. Creyó que estaría más contento de verla.

- ¡Ay, por favor, Daph! Quita esa cara.

- ¿Qué cara? - replicó lo dicho por el moreno, Blaise no pudiendo presumir la misma sobriedad que el resto. Si bien no envidiaba la frialdad de s hermana, sí que desearía poder cortar la burla de tajo en el rostro de alguien con tan poco-. ¿Y a ti te comió la lengua el gato, Malfoy? ¿O el aislamiento te ha vuelto un grosero que no saluda?

-No bueno, lo bueno es que las fiestas elevan el espíritu de quien sea, imagínense si no…Lo siento, Daphne, creeme que el más sorprendido por la visita soy yo, gratamente debo aclarar quiten esas caras…- saludo con cordialidad a Daphne antes de irse directamente con Astoria, quien lo abrazo cariñosamente. Draco, quien en su vida se había sido capaz de demostrar afecto enfrente de otros, se dejó abrazar y se limitó a darle un corto beso antes de invitarlas a sentarse, Daphne tomando asiento al lado de Pansy, Astoria acomodándose en el costado de Draco una vez se sentaron en el sofá frente a la chimenea.

- ¿Es que no saludas, Nott?

-Feliz Navidad, Daph. Feliz Navidad, Astoria- dijo solemne, antes de fruncir el ceño-. ¿Te encuentras bien? siento incomodar, pero luces pálida…

-…Si, no te vayas a volver a desmayar, ¡Todo Hogwarts estuvo con el pendiente! - recordó Blaise-. Lo bueno es que Weasley y Granger la encontraron antes que las Doxys. Ya hablando enserio, nos sacaste un susto a todos…y la ayuda es ayuda, venga de quien venga…

- ¿Y cuando iban a decirme eso? ¿Cuándo me ibas a contar? - cuestionó Draco, no supieron decir si estaba molesto o herido, ademas de la evidente preocupación por la castaña en sus brazos. Astoria hizo una mueca, apenada.

-No lo vi importante, me paso por no desayunar y agitarme, fue todo. Aprecio la preocupación, pero no es necesario…- con mi familia me sobra.

-Pues no te dije porque era cosa muy de Astoria para andarla divulgando y con eso de que apenas nos respondías cartas. Ya luego supimos que no llegaba, y pues es normal que priorizaras las de ella…- explicó Pansy con cierto recelo, pero sin ser grosera.

- ¿Sigues molesta, Daph? Perdonanos, enserio no queríamos…

-…No, está bien. lo siento por enojarme. Mejor irme acostumbrando, con eso de que me voy a Grecia en unos meses…

- ¿Se van? - preguntó Draco angustiado, abrazando más asi a Astoria por su cintura.

-Me voy, sordo. Por cosas como estas la impura esa era la numero 1 en clase y no tú, no sabes escuchar. Me caso en el verano. Te la quitare unas semanas en las vacaciones si siguen para entonces, eso es todo…

-…Que positiva, Daph- ironizó Zabinni, aunque algo en su tono delataba que gracia no le había hecho la insinuación de ruptura. Ella se encogió de hombros-. Y no seas dramática, no te queda No aunque te fueras a China te desharías de nosotros del todo.

-No me amenaces asi- se burló ella, pero se mostraba mucho menos tensa.

-Tranquilo, no tengo intención de irme mientras pueda evitarlo- dijo Astoria con cierta ternura, después de todo, realmente se había asustado de pensarla lejos.

-Bien. Apenas llegas y ya te querían sacar a otro lado- se quejó cual niño, haciéndolos reír. Pansy parecía medianamente triste, pero lo disimulaba bien. Y su sonrisa, aunque débil, era sincera. Astoria lo besó suavemente.

-Feliz navidad, Draco. A todos.



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