Historia al azar: el beso de hermione
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
19 años después » Pendiente (Parte 2)
19 años después (R15)
Por Dinah Wesley
Escrita el Martes 13 de Febrero de 2018, 05:26
Actualizada el Miércoles 20 de Enero de 2021, 22:13
[ Más información ]

Pendiente (Parte 2)

- ¿Qué están esperando? ¡Que alguien agarre a Potter!

Astoria, junto con muchos de su casa, se quedó paralizada por la declaración de la castaña, los demás estudiantes de otras casas apuntándola con sus varitas de forma amenazante, desafiándola a hacer algo al respecto. Y luego McGonagall ordeno evacuar a los Slytherin: mandarlos a las mazmorras para que se fueran, del mismo modo que los menores de edad serian evacuados. Como si fueran inútiles. Y sabía que lo eran.

-Tranquila, segura sabe lo que hace. Y te quiere a salvo, debes irte…- trato de consolar a una de las pequeñas de Ravenclaw que peleaba por ir con su hermana, quien al parecer, había decido quedarse a pelear. Pero la pequeña la esquivo.

- ¡Su familia son como ellos! ¡Ustedes lo son! ¡Suéltame! - y antes de que Astoria pudiera responder, sintió a alguien tirar de ella. Daphne parecía desesperada por sacarlas del castillo.

- ¡Espera! - dijo al ver que la niña corría en dirección contraria a la que se tenía que dirigir.

- ¡Deja! ¡Tenemos que irnos! No desea tu ayuda…

-… ¡La ocupa…!

- ¿Para qué se mueran las dos, Toria? Tiene a su hermana, la cuidara. Yo tengo a mi hermana que cuidar, le guste o no. No me pelees…

 

La castaña abrió los ojos de golpe, y si bien no hizo mayor movimiento, su pecho agitado buscaba calmar su respiración agitada. Una pesadilla. No, peor, un recuerdo, la había invadido mientras dormía. Era raro, parte del efecto en sus medicinas era dormitar sin sueños, pero bueno, quizás no evitaban la memoria. ¿Qué habría sido de ella? ¡Merlín, ni siquiera sabía su nombre! Y su recuerdo le atormentaba. Pero no se había equivocado, ¿Verdad? Era hija de simpatizantes de mortífagos, y la habían dejado a su suerte para salvar sus vidas. No eran mejores, Daphne ni ella.

No que ella creyese que hubiera podido hacer la gran diferencia. ¿Cuándo ella había sido parte de la narrativa? Nunca. La gente jamás supo de ella, y de haber muerto, hubiera sido una más de los cuerpos sin identificar en terminar en una fosa común, su nombre probablemente ignorado o mal escrito en una placa honorifica, pero poco más. Daphne era la importante, ella, no tanto. Y sin embargo se había regresado a evitar su muerte. Quizás no era importante, ni fuerte o valiente, pero era querida, amada y necesitada, y eso le bastaba. Tenía que poder bastarle. Ella sabía que la grandeza no era su destino, después de todo.

-Señorita Astoria, sus padres la llaman al desayuno- Ejder se apareció en el cuarto, sobresaltándola-. ¡Lo siento, ama! Ejder se olvida de anunciarse…- empezó a disculparse, sorprendido de escucharla reír suavemente.

-…No te preocupes, Ejder. ¡Me terminaste de despertar! - bromeó suavemente, estirándose en la cama-. Diles que ya bajo, por favor. Gracias.

-Como desee, señorita Astoria. ¿Gusta algo más?

-No gracias, Ejder. Puedes retirarte- el elfo hizo una leve reverencia y se esfumo al instante.

La chica se alzó y se dirigió a vestirse. Si todo salía bien, ese mismo día se escaparía un rato a donde los Malfoy, asique quería verse bien para Draco. Un vestido lavanda haría el truco: Daphne decía que el morado hacia resaltar sus ojos de forma bella, que debería usarlo más. O menos, dependía de la ocasión. Había veces en la que era mejor no ser notada, como en los bailes a los que tenían que asistir por compromiso. Ninguna pareja formada durante esos bailes tenía un final feliz, después de todo, su inicio era probablemente más cercano a un trato entre negociantes que a un cortejo. Si, era mejor esconder a la pequeña luz de la casa Greengrass del alcance de cualquiera para robarla. O al menos eso decía su padre a modo de "juego". A veces parecía que no querían que se casara. Pero eso no tenía sentido, todos querían que sus hijas se casaran. Peor bueno, sus papás no eran tan apegados a las costumbres como el resto, ellos sí las valoraban como tesoro. A veces demasiado, pero sería ingrato quejarse de algo así.

-Lamento la tardanza…- se disculpó educadamente mientras tomaba su lugar en el comedor. Ya habían empezado a desayunar y parecían charlar del compromiso de Daphne alegres, aunque claro, Astoria reconocía la falsa sonrisa de su hermana en cualquier parte. Ojalá supiera.

- No pasa nada, Astoria. Veo que ya hasta te vestiste y todo ¡Que linda, muñequita! ¿Planeas salir? - preguntó su padre curioso, mientras le pasaba algo de fruta. Ella asintió fingiendo indiferencia.

-Me imagino que a ver ese muchacho, ¿verdad? A ti te digo algo y no escuchas- dijo su madre irritada, pero resignada.

- ¿Eso es todo? - preguntó cautelosa. Por más buenos que fueran como padres de familia, sabía que sus papás habían conspirado en maquinar planes tan terribles como complejos como para simplemente rendirse ante su hija más pequeña.

-No es que vayamos a amarrarte a la silla o encerrarte en tu habitación para retenerte, querida, y ya probaste que por más que uno te insista, tú prefieres huir o hacer las cosas a nuestras espaldas antes que obedecer. No es reclamo, eres joven y es normal que desees desobedecer, es natural. Pero que sepas que ni tu madre ni yo lo vemos alguien conveniente para ti…- a Astoria le pesaban más las palabras de su padre que las de su hermana y madre juntas, pues él siempre la había favorecido y le hablaba con la verdad.

-Díganme un argumento que no sea el de ser mortífago, pues eso los haría hipócritas, y lo siento de antemano pero es que no hay un eufemismo para eso. Si se trata de dejar de hablar con todos aquellos que hayan apoyado a El Señor Tenebroso en sus tretas, no podría hablarle a nadie de nuestro circulo social…- Daphne sonrió levemente. Si bien no estaba de acuerdo con Tori y apoyaba a sus padres, le gustaba verla defender su punto de vista. Era un avance para su débil carácter.

-Es un exiliado. Y serás una por asociación si sigues así. No se trata de haber o no haber hecho cosas, porque como ya sabes, algunos no teníamos otra opción. Se trata, tristemente, de quien es atrapado o no. es cruel e injusto, pero es lo que nos mantiene unidos ahora como familia- dijo Arístides sin más, dejando claro que no quería seguir discutiendo el tema. Tori decidió no jugar con su suerte, después de todo, en una de esas cambiaban de idea y la encerraban amarrada en el cuarto por listilla.

-Bueno, al menos una de nuestras hijas nos da motivos que celebrar, ¿No es así, amor? Por poco creí que terminarías con ese tal Zabini o Nott, o peor, ¡Goyle! Pensar que por un momento Draco Malfoy fue la mejor opción deja ver que tu generación tuvo poco espécimen masculino medianamente decente que ofrecer…- dijo Daliah con alergia ponzoñosa. Astoria supo que su hermana se mordió la lengua para no hablar, pero su expresión era glacial.

-Son mis amigos, madre.

- ¡Y eso está bien, muñequita! Ojalá yo me llevara bien con mi generación. Mejora la comunidad.

- ¿Por qué son tan malos? - preguntó Astoria curiosa. Su madre le sonrió.

-Zabini es hijo de una zorra alcohólica que ha matado a tanto hombre se pasea por sus piernas, incluyendo al padre de su hijo; Nott es el hijo de un adultero que perdió casi todo el patrimonio de siglos en el juego y mujerzuelas, ni su rango compensa su inminente pobreza; Goyle es un inútil, de poco rango y terribles genes que aportar sin importar que tan bella sea la mujer con la que los crucen…Y Draco…es la viva imagen de su padre en todo aspecto y con eso dije más que suficiente. Pobre Narcissa, merecía mejor que aquel valle de lágrimas en el que sumergió desde el día uno…- ¿Dinero? ¿Era por el dinero que Daphne rechazaba a Nott? Sabía que su hermana era avara, ¿Pero hasta ese punto?

-Ya, y nosotros somos santos, madre- se burló Daphne con sarcasmo, tomándola desprevenida.

-Nadie es santo, Daphne. Pero no puedes culpar a una madre por querer alejar zánganos de la vida de sus hijas…- se defendió sin más. Las tres mujeres se miraban la una a la otra de forma amenazadora, hasta que Arístides se pronunció irritado.

- ¡Esta bien, ya fue suficiente! No peleen. Me rompe el corazón ver a las tres mujeres de mi vida peleadas entre sí, ¡Merlín! ¿Podrían dejar sus diferencias a un lado por un rato y valorar el estar juntos, tras meses de no hacerlo? Háganle ese favor a su viejo padre, mis niñas.  Y tú, mi vida, por favor, ten piedad de tu pobre esposo y deja a las niñas por la paz…- el drama de las tres era demasiado para un hombre, más para uno sensible como Arístides. Las tres lo miraron apenadas, cada uno por sus distintos motivos, después de todo, no querían importunarle.

-Perdón- dijeron a la vez, volviendo la atención a sus platos. Siguieron el desayuno en silencio, con algún que otro comentario trivial ya muy bajo de tono. No estaba pelear, en eso tenía razón, y las tres concluyeron para sí mismas procurar llevar la fiesta en paz esos meses. Pero de lo dicho al hecho hay un abismo de diferencia. 




Astoria se apareció en el portón de la mansión Malfoy, abrazándose a su abrigo por la ventisca. Ojalá no llegara en mal momento. Tocó la puerta y espero pacientemente a que el cerrojo se soltase, lo cual ocurrió apenas unos segundos después. Se encamino a la casona confiada, después de todo, ya no temía perderse como antes. Le llamo la atención, sin embargo, toparse con Narcissa en los jardines, boquilla de cigarro en mano, admirando los rosales que perduraban a pesar del clima. Parecía distraída en sus propios pensamientos. Francamente, desconocía que la mujer fuera fumadora. Lucia tan diferente de cómo lo había hecho apenas unos años atrás, regia y altanera en medio de todos. Cierto era que su padre siempre describía a Narcissa como "una belleza triste", pero apenas ahora lo veía. Y no solo era triste, agonizaba.

- ¡Astoria, querida! No sabia que venias- dijo recomponiéndose, dejando el tabaco en una mesilla antes de dirigirse a ella.

-Si, aun no se me quita la mala de costumbre de caer de sorpresa. Una disculpa por eso…- empezó apenada. La rubia se apresuro a negar con la cabeza, quitándole importancia.

-… ¡Tonterías! Solo me sorprendió que te dejaran… ¿Te dieron permiso en casa, verdad? Si no, entonces si tuviéramos un inconveniente… ¡No por mi parte, esta es tu casa, después de todo! Pero bueno, sabes bien que nuestra posición es delicada. No quiero que tus padres tomen represalias…

- ¡Oh, por eso no se preocupe, señora! Saben que estoy aquí, me dieron permiso- a medias, pero era permiso-. No deseo provocarles más inconvenientes a usted o a Draco- se sonrojó un poco al mencionar al rubio, verdadero motivo de su visita. Narcissa sonrió de lado, esa niña era un libro abierto en lo emocional. Le resultaba adorable.

-Él esta dentro, asumo que ya se habrá despertado. Estaré un rato afuera, odio dejar apestosa la casa y cortinas a humo de tabaco. ¿Te quedaras a comer?

-Si me invitan, por supuesto.

-Es un hecho, entonces. Sube, se ve que estas ansiosa por ello. Compórtense, solo eso les pido- Astoria se puso roja hasta el cuello de la vergüenza, ardiendo a pesar del frio. Narcissa pego una carcajada, antes de dejarla partir. "Luce tan perdida…perdidamente enamorada de mi Draco" pensó enternecida. Le recordó un poco a ella de joven, pero eso era un recuerdo agridulce al que no le convenia regresar. Ella no les deseaba eso.

Astoria entró a la casa y dejo su abrigo con los elfos, quienes ya la reconocían y recordaban con afecto por su amabilidad.

-El amo Malfoy sigue dormido, señorita Greengrass. ¿Desea que le llame?

-No gracias, Tristana. Si me dices cual es, yo misma lo levanto. no quiero que se enfade con ninguno de ustedes si despierta de malas- se excusó. En parte era cierto, pero le causaba curiosidad conocer la planta alta de la mansión. Eso y la habitación de Draco. Se sonrojó un poco de pensarlo, pero bueno, ¿No había necesidad de mentirse asimisma en su cabeza, verdad?

-Como desee, señorita Greengrass. Sígame.

Astoria miraba con recelo los cuadros y ornamentos que adoraban las paredes, generaciones de imponentes hombres rubios de ojos grises observándola. No sabía si era sensación suya o si en verdad lo hacían. Decidió ignorarlos, pues daban miedo. Solo sonrió al ver uno de Lucius y Narcissa en su boda, el único que parecía estático y alegre, dentro de todo. Narcissa se veía preciosa, enamorada y con aura de ingenuidad que sobrepasaba el marco. ¿Había sido sincera su madre en la capacidad de los Malfoy de arruinar a sus mujeres? No podía creerlo. No quería creerlo.

-Llegamos, señorita. ¿Gusta que le suba algo?

-Un poco de té, si no es mucho pedir. Del que sea, solo deseo algo caliente que beber.

-Como desee, señorita Greengrass.

Astoria tocó levemente, y se atrevió a abrirla suavemente al no recibir respuesta. Prefería despertarlo ella que a golpes a su puerta. Se sorprendió de ver que no solo no estaba dormido, sino que aparte estaba en su escritorio escribiendo lo que creyó, seria una carta. No había notado su presencia. Ella se hubiera podido quedar mirándolo por un buen rato, pero sabia que no era necesario.

- ¿Fingiendo seguir dormido para que no te molesten? Ya lo he hecho, ¿Debería irme? - bromeó sobresaltándolo, la expresión de incredulidad y alegría en su rostro. Antes de poder decir algo más, sintió a Draco acercarse y para su sorpresa, abrazarla con fuerza, claramente aferrado. Astoria, una vez se recuperó de la impresión, le devolvió el abrazo rodeándolo del cuello, acariciándole la espalda con cariño. Draco entonces se separo un poco para verla a los ojos antes de devorarle la boca. Astoria no tardo en corresponderle con la misma intensidad, entremezclando sus dedos en el prolijo cabello rubio del chico mientras que este acariciaba su cintura. Se sentía mareada de todas las sensaciones que el rubio le evocaba.  Se separaron tras falta de aire. Astoria sonrió con ternura al verlo sonrojado mientras recuperaba el aire. Ella debería estar igual.

-Astoria…-sostuvo su rostro entre sus manos, antes de volver a besarla con cariño. Jamás había sentido algo similar, eso era seguro. Jamás había añorado tanto a alguien, o se había emocionado con tan escuchar una voz, su cantarina y melodiosa voz. O de ver unos ojos, grandes y brillantes, mirándolo con cariño…no sabia como corresponder a aquello, lo abrumaba y contentaba de mismo modo.

-…Quizás deberíamos bajar…-dijo ella entre besos, aunque sonaba poco convencida. Draco rio suavemente.

- ¿Y eso? - se burló mientras la seguía besando en otras partes de su rostro y cuello.

-Tu madre me hizo prometer que nos comportaríamos. No sabe que subí acá…- soltó un pequeño gemido cuando lo sintió besar tras su oído, sobresaltándola levemente.  Draco sonrió de lado, ocultando su rostro en el hueco de su hombro y cuello. Por supuesto que su madre sabia de la pequeña Greengrass en casa, y estaba contento de que no la hubiera echado, después de todo, hasta él mismo reconocía que salir con ella estaba lejos de ser lo más prudente, más lo sabría su madre. Mejor no tentar mucho su suerte.

-…Bien, tu ganas. Puedo besarte abajo- ella rio suavemente, acariciando su mejilla.

-Si. Ahora estoy aquí y podemos hacer lo que queramos, Draco. Y no podría estar más feliz por ello. 



- ¡Amaneciste de muy buen humor, papi! ¿Algún motivo en especial? - preguntó Luna alegre de ver a su últimamente cabizbajo padre irradiar entusiasmo. Casi era contagioso.

-Bueno, tenerte en casa mejoro mi humor, eso desde luego Lunita. Pero atinaste. ¿Adivina con quien tuve el placer de reunirme hoy?

-No sé, papi. Pero seguro es importante, ¿verdad?

- ¡Rolf Scamander! - Luna reconoció el apellido, pero desconocía al hombre. De igual modo, sonrió, después de todo, seguro era ignorancia suya.

-Asumo que algo tendrá que ver que Newt Scamander…- preguntó con su usual voz cantarina, mientras seguía enfocada en los girasoles que pintaba en la cocina. La pared lucia muy vacía y lo encontró correcto. Su padre no la regaño, después de todo.

-…Es su nieto, el más joven de hecho. Tuvo preguntó por un artículo del Quisquilloso….

-Muchos tienen muchas preguntas sobre nuestros artículos, papi. No todos son amables.

-Lo sé, pero este fue uno escrito por ti, mi niña. De hecho, creo que el único…

Luna había escrito uno, en efecto, sobre los Torposolos. ¿Por qué? Estaba aburrida y al leer el anterior no le había convencido para publicarlo. Su padre estuvo orgulloso en cuanto lo leyó, pero ella asumió que sería cosa de padres: siempre orgullosos de lo que fuera que hicieran sus hijos. Y junto a un dibujo, lo público, anonamente a su petición. No buscaba fama, solo lo quiso escribir.

-… ¿Y qué dijo?

-Que quería hablar con el autor…

-…Y tú le dijiste…

-…La verdad, que no era yo, y que tendría que consultarlo con el autor pues por algo eligió el anonimato en principio. Me pidió que insistiera…

-…Gracias, papi. La verdad no estoy de humor de hablar con nadie…- confesó apenada, pues sabia que no le haría nada de gracia. Y en efecto, su rostro se contrajo en una mueca de dolor.

-Mi Luna… ¿Has estado tomando la medicina que te recetaron? - preguntó con cautela. Su pequeña había sido recetada con algunas pociones para conciliar el sueño y levantar el ánimo, pero poco la veía como antes.

- ¡Si! Y me ayudado, bastante. Solo que…no estoy de humor… ¿Me entiendes? Ademas, ni lo conozco. La gente me ve raro cuando me conoce, y está bien, cosa de ellos. prefiero descansar…

-Él dijo que coincidía con una de sus anotaciones sin publicar. Que él los había visto en algún momento, pero que sin evidencia no lo había podido incluir en sus ensayos…- Luna se quedó estupefacta por unos segundos, la pintura del pincel manchando el piso mientras salpicaba.

- ¿Enserio?

-Sí. No actúes tan sorprendida. No creías que era falso, ¿verdad?

-No, pero tampoco podía creer que fuera real, ¿no? O sea, la parte de mi en el plano de la realidad sabia que la gente me creía loca, ¿no? Real o no, esa era la verdad…Y me quieren así, con eso y todo. Yo los quiero así. ¿Rolf? ¿Asi se llama? Qué raro nombre…

-Si, Lunita. Tu haz lo que quieras, mi vida. Tampoco quiero abrumarte…- confesó Xenophillus angustiado.

-Dile que puede venir a conocer al autor, o que él diga dónde lo veo, me da igual. Ya me dio curiosidad. Pudiste empezar por allí.

Quien sabe, pensó, quizás encontrase a alguien tan cuerdo como ella. 




- ¿Y? ¿Qué le dijiste?

-Que no sabia dónde estabas, que no me metiera en sus cosas. ¿Pero ultima vez que miento por ti, babosa! ¡Deja eso, el vino no va a solucionar tus problemas! ¡Merlín, no te recordaba tan alcohólica!

Audrey la miró mal.

-Yo lo puedo deja cuando quiera. No so alcohólica- le dio la copa para probarlo solmene, pero parecía ansiosa-. ¿Es que ese hombre no sabe aceptar un no por respuesta?

-Explícate.

-Años me lleva pidiendo: "cásate conmigo, Drey" y todas las veces le he decho que no. lo he terminado, incluso…

-… ¿Y regresaban?

-Para que me dejara de preguntar…

-…Drey, estoy casi 100% de que es ilegal…

-…No sé, no me interesa. Cuando lo vea me va a escuchar. Ya estuvo bueno de sus cosas…

-… ¿Quieres que le prohíba entrar aquí?

- ¿Podrías? - Phee suspiró asintiendo al escuchar el tono suplicante de ella. Audrey la abrazó con fuerzas-. ¡Gracias, gracias, gracias, Phee! Prometo quererte y respetarte hasta que la muerte nos separe…

-…Chistosa…

- ¡Enserio! Te debo una grande…

-…Que empieces a pedir ayuda cuando la necesites sería paga más que suficiente para mí…

-…Créeme, Phoebe, eso es lo que menos quieren que haga…

-… ¿Vas a salir?

- ¡Si! Percy me invito a cenar. ¿Cómo me veo? - dio vueltas sobre su eje, mostrando por todos los ángulos su entallado pero discreto vestido negro. Quería verse linda, le gustaba ver como Percy la admiraba como si fuera la única en la sala. Era lindo sentirse así.

-Divina, amiga. Pero si yo fuera tú, acabaría con problema uno antes de involucrarme en otra cosa…

- ¡Ay, pero no puedo dejarlo plantado! No después de la otra vez. ademas, según yo ese problema era imaginario, me acabo de enterar que mi ansiedad sobre él era justificada. Dame un respiro…

-…Como tu veas, Audrey. Percy es un buen hombre…

-…Eso lo sé.

-…Y tú, aun con tus cosas, eres una gran chica…

- ¿Te he dicho lo mucho que te quiero?

-Seria bueno que de tratar de tener algo serio con alguien, fuera con él…

-…Lo sé. Solo espero que no acabe igual que la anterior relación seria que tuve…tengo. ¡Merlín, y yo que lo defendí tanto!

- ¿Tu familia sabe?

- ¡No! me llaman exagerada. Es carismático. Por eso no pasare las fiestas con nadie.

- ¿Enserio? ¿Estás bien?

-Pues no, es feo pasarlo solo pero ya lo decidí.

-En mi casa siempre habrá hueco, lo sabes…

-…Creí que la pasarías con tu novio, Dursley…- Phoebe palideció.

- ¡Maldito Weasley, es un hombre muerto!

- ¿Percy? ¡No! me lo dijo Marchesa. ¿Le dijiste a Percy antes que a mí? Que mala amiga eres, Phoebe Adler.

- ¡Audrey!

-Es broma, Phee. ¿Pero por que me suena? ¿Ha salido en noticias o algo así?

-Estuvo involucrado en un caso donde un muggle vio magia.

- ¡Auch! ¿Y salió bien parado de eso?

-Si…Podría decirse- él fue la víctima.

- ¡Bien por el! Debe ser horrible quedarse sin magia, ¿sabes?

-Me da cosa solo pensarlo…




Astoria regresó de puntillas a la casa, sabiendo que había llegado mucho más tarde de lo que había acordado. Su culpa no era, se había olvidado de la noción del tiempo hablando con él. De no haber estado separados tantos meses quizás habría menos de que ponerse al corriente entre ellos. se sentía culpable de saber que estaba en arresto domiciliario hasta nuevo aviso por el incidente de la cita…Pero él juraba que jamás se arrepentiría de ello, o le guardaría rencor por ello.

-Lo malo fue ser atrapados, pero francamente fue lo mejor que me ha pasado en estos meses. No digas que lo sientes…-confesó él rubio mientras jugueteaba con sus caireles castaños, ganándose un beso de una conmovida Astoria.

Si por ella hubiera sido, se hubiera quedado a dormir también.

Rio al notar a su hermana dormida en la salilla entre sus habitaciones, probablemente la estaba esperando para regañarla pero se termino por quedar dormida en el acto. Le dio ternura. Tomo una frazada y la arropo en ella con cuidado, dirigiéndose a la puerta de su alcoba.

¿Era normal ya extrañarlo? ¡Merlín, con razón su hermana hacia burla d ellos enamorados, era casi triste! Pero era su caso. Sonrió levemente a recordar la tarde que había tenido, ¿Cómo se supone que creyera que eran seres deleznables, cuando los Malfoy solo le brindaban cariño? No tenía sentido…




- ¿Cómo les fue con la Señora Rose? ¿Tenia muchos gatos? ¿Les enseñó fotos de sus nietos? - se burló Ginny mientras jugaba a hacerle gestos a Teddy, quien reía entretenido por las muecas de la chica-. ¿Qué? ¿Por qué esas caras? ¿Y que traen allí? A ver, mi vida, ya tranquilo. Toma Harry, quiere que lo cargues. Extrañó a su padrino, mi niño…-le cedió al bebé a su novio, mientras los chicos tomaban asiento en la sala, la cual estaba llena de juguetes del pequeño. Ron miró sorprendido la actitud maternal tan natural en su hermana, mientras que Harry jugueteaba con el pequeño en brazos. Hermione sonrió con ternura, antes de recordar la pregunta.

-No, más bien podría estar o no enredada con tu hermano. Es una vampira veinteañera de 70 años…- Ginny parpadeo varias veces en lo que razonaba aquello.

- ¿Por qué no pueden tener algo normal? ¿En verdad? que miedo… ¿No les hizo nada?

- ¡Lo sé, también me tiene harto! Pero no, salimos completos. No creo que este con Percy, era agradable. Ademas, Charlie me hablo de una castaña…- dijo Ron, ganándose un bufido por parte de Hermione-. ¿Que dije?

-Nada.

-…O sea, ¿Percy esta con alguien? Pobrecita. Ya me explicaron mucho, menos los libros…

- ¡Ah, sí! La señorita Rose en su amabilidad nos regalo libros. Insistió. ¿De qué son los suyos? El mío es…" División de Seres: Mitos, Verdades y Reflexiones a través de los Siglos" …- Hermione cambio su tono de voz arisco a uno de genuino interés conforme avanzaba en su título. Eso de hecho le sonaba muy interesante, y no lo reconocía. ¿Cómo supo ella que le gustaría?

- "Magia Arcaica". No me suena. Pero no se ve tan inmenso. Quizás me sirva…-dijo Ron confundido por el título. Ya lo investigaría.

-No tiene título… ¿Qué carajos? - vio una foto de James y Lily en lo que, parecía, su boda. Lo que parecían ser sus abuelos, tanto paternos como maternos, a su padrino y a ella, sonriendo para la fotografía. Siguió buscando más fotos, pero en su lugar vio anotaciones y demás cosas, alguna que otra foto de cuerpos y de eventos importantes pegadas de vez en cuando…

-…Se parece al que llevaba ella mientras nuestra entrevista. Su libreta…- Y entonces Harry leyó la primer página que decía en cursiva: "ANOTACIONES PRIMER GUERRA: 1970-1981". Y una nota: "Sentí que te pertenecía. No es mucho, y es impersonal…Pero es algo. Se prudente". Y sus iniciales.

Los cuatro se quedaron en silencio. Había sido un día…agotador





¿Alguien a tenido problemas con subir capítulos mayores a 10 000 palabras? Si sí, ¿Cómo lo han solucionado? Porque ya me lleva pasando un buen rato :(
De todos modos, ¡Disfruten!



« Pendiente (Parte 1) Comenta este capítulo | Ir arriba Ayuda »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.