Historia al azar: cascada de oro
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19 años después » ¿Destinos peores a la muerte?
19 años después (R15)
Por Dinah Wesley
Escrita el Martes 13 de Febrero de 2018, 05:26
Actualizada el Miércoles 20 de Enero de 2021, 22:13
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¿Destinos peores a la muerte?

-Draco, tienes que razonar y entender que en nuestra posición es el destino mas piadoso que nos pudieron conceder. Deberías estar agradecido…- Narcissa deseaba con todas fuerzas calmar la cólera de su hijo, quien seguía inexpresivo ante la sentencia que les habían impuesto.

Habían pasado un par de días desde la batalla, días en los que había tenido que tragarse su orgullo tolerando insultos, amenazas y burlas de impuros que no le llegaban ni a la suela de los pies. El esperaba lo peor: pudrirse en Azkaban y peor aún, ver a su amada e inocente madre pudrirse junto a él. Todo por el imbécil que tenia por padre.

Pero resulto que había peores sentencias. Exilio. El convertirse en un squib. Y ahora sería la vergüenza de los Malfoy, el fin de un linaje ancestral, el repudiado en ambos bandos, después de todo, ningún mortifago parecía contento ante la actitud "piadosa" del juez hacia ellos, quienes creían también merecían la misma sentencia que ellos.

- ¿Agradecido? - siseo con rabia mientras se levantaba de su asintió. La mujer palideció ante el tono de voz de Draco, idéntico al de Lucius antes de torturar a los elfos que rompían algo-. ¡Nos exiliaron! ¡Somos escoria! ¿De que se supone que vivamos si no puedo trabajar en el ministerio ni hacer tramites en Gringotts? ¡Nos moriremos de hambre! No podemos viajar a empezar de cero y siempre habrá Aurores cerca… ¡Estamos en una cárcel, solo que mas amplia y menos pestilente!

-Mi vida, tu padre guardo muchísimo dinero en esta casa, previendo que algo como esto sucediera. Tenemos dinero suficiente como para vivir una vida con lujos, asique no moriremos de hambre, te lo aseguro…

- ¡Mi padre se puede ir al infierno! ¡Por su culpa estamos en esto! ¿Cómo te atreves a siquiera defenderlo?...

-No lo defiendo, Draco. Esto es su culpa, pero hay que aprovechar lo que tenemos y segur adelante…

- ¿Es que no te das cuenta? ¡Ya no queda nada para mí! Todo lo que tenia desapareció. No soy mago ni lo seré jamás. No soy ni la sombra de lo que pude ser en mis peores momentos. Quizás para ti esto es tolerable, pero yo hubiese preferido morir en Azkaban antes de morir sin orgullo…

Draco subió los escalones de la antigua mansión Malfoy, mientras que su madre le pedía regresar y tranquilizarse. Narcissa se encontraba desolada, le partía el corazón ver a su pequeño tan furioso y asustado. Deseaba con todas sus fuerzas que aprendiera a valorar la oportunidad que se le había dado, oportunidad que sabía debía haber sido concedida por Harry Potter. Recordaría agradecerle en cuanto le viera, aunque bueno, en si estaban a mano y no era necesario. Quizás el preferiría que le dejase tranquilo.

Contemplo el retrato de su marido, sintiendo como sus ojos se aguaban al instante. Como deseaba estar con él, poder abrazarle, besarle y pasar el resto de sus días con el justo como habían prometido en el altar. Ser felices y ver a su hijo prosperar. Su pequeño, como le dolía verlo tan desolado, tan confundido y lleno de ira. ¿Por qué tenia que haber heredado el carácter de Lucius? ¿Por qué no podía ver lo afortunado que era y segur adelante?

-Ama Cissy-llamo la cratura, algo cohibida ante el estado de su señora. Esta la miro extrañada.

- ¿Y tu que haces aquí? No somos magos, eres libre si quieres- dijo extendiéndole su pañuelo, el cual la elfina negó entre lágrimas. Narcissa se tranquilizó, después de todo, no iba a llorar frente a la servidumbre, aunque no pudo disimular su sorpresa ante el rechazo de la criatura.

-Le agradezco la oferta, pero mi vida entera he servido a esta familia, no puedo dejarlos ahora que las cosas se han tornado difíciles para usted y el amo Draco. No serán magos, pero son Malfoy y en lo que pueda ayudar, con gusto les serviré- Narcissa por primera vez sintió algo por esa criatura que tan devotamente cuidaba de la casa desde antes de que ella entrara por primera vez del brazo de Lucius, de hacia eso mas de 20 años. Con cuidado se inclino a enjugarle las lagrimas con el pañuelo, conmoviendo más a la elfina.

-Gracias. Ahora, ¿para qué me llamaste? - pregunto recuperando la compostura, pero procurando no sonar grosera. Kirsty se tranquilizó y con la voz entrecortada siguió hablando.

-Unos Aurores desean examinar la casa. Mencionaron algo de confiscar cualquier objeto con propiedades mágicas del lugar…- Narcissa suspiro. Sabia que tarde o temprano entrarían a su casa, pero se imagino que por prudencia elegirían no hacerlo temprano.

-Hágalos pasar. Vigile que no se lleven nada mas allá de lo que dijeron, pues nunca se sabe de qué cosas está dispuesta a hacer la clase obrera por no morir de hambre. Me iré a recostar y en cuanto despierte deseo que ya esté lista la comida. Ha sido un largo día y solo deseo descansar…

-Como usted ordene- y sin mas la elfa desapareció, dejándola sola en aquella biblioteca que había sido el despacho de Lucius durante tantos años. Suspiro, forzándose a no llorar, después de todo, ¿Cómo podía exigirle cosas a su hijo, si ella no podía guardar la compostura?

Debía, por primera vez en su vida, ser fuerte. Por ella, por Lucius y más importante aún, por su hijo. El era tan joven y tenía tanto por perder si dejaba hundirse por esa situación. Le pedía a la vida que le permitiese ser feliz, cualquier modo seria recibido, pero ella quería ver a su hijo feliz, tranquilo y amando a quien se encontrase a su lado. Deseaba que encontrase y valorase el amor, y así quizás el no estaría tan solo…




 

 

- ¿Harry? - llamo Ginny al notar que se encontraba muy callado. Se encontraban camino a King's Cross, de vuelta a la madriguera, donde la señora y el señor Weasley les estarían esperando junto a Herm y Ron, quienes se encontraban acurrucados en otro compartimento.

- ¿Qué ocurre, Gin? - respondió el abrazándola más contra sí, haciéndola reír suavemente cuando acomodo su cabello de modo de que pudiese besarle el hombro y repartir pequeños besos en su cuello. Ginny seguía sorprendida de lo cariñoso y dulce que podía ser Harry cuando se encontraban a solas.

- ¿En qué piensas? Pareces…preocupado- la verdad es que no lograba entender del todo el semblante de su novio, pero sabia que lo fuese debía hablarlo. Este suspiro mientras le explicaba a su novia lo que pasaba.

-Teddy, el hijo de Remus. Se supone que soy su padrino, pero en realidad nunca he tratado con niños…

- ¿No te gustan los niños? - pregunto curiosa. Harry se apresuro a negar, deseando poder darle a entender lo que estaba ocurriendo.

-Adoro a los niños. Lo que pasa es que, y aunque sé que Andrómeda está allí para echarme una mano, no quiero equivocarme a la hora de tratar con él. Ese niño es mi ahijado y dado que ambos somos huérfanos, yo seré para él lo que para mi fue Sirius, una especie de figura paterna. No puedo entrar a su vida y fallar, pero tampoco puedo ignorarle y dejarlo solo. No puedo ir ser un padre cuando no tengo ni idea de cómo es tener uno…

-Harry- dijo Ginny negando con la cabeza y tomándole el rostro para que le mirase a los ojos-. Teddy no podría estar en mejores manos. Si no confías en ti, cosa que no entiendo, confía en el juicio de Remus y Tonks. Ellos te confiaron la vida de su pequeño, ¿o acaso los crees capaces de dejar a su mayor tesoro con un mal ejemplo? -Harry negó, dándole la razón a su pelirroja-. Allí esta. Harry, te lo dice alguien que tuvo la fortuna de tener a los mejores padres que le pudieron tocar, ¡no solo aprendes de lo que hacen! Las cosas que por alguna razón no pudieron darme, esas son las que deseo para mis futuros hijos. Lo que me gusto lo imito y lo que no, no lo repito. ¡Y no te atrevas a decir que no tuviste de quien aprender! Sirius, James, Remus…lo que ellos dejaron en ti será lo que te vuelva la mejor figura paterna que a Teddy le pudiese tocar…

-Te adoro, Gin- suspiro antes de besarla. ¿Como es qué esa chica sabía exactamente lo que el necesitaba escuchar?

-Yo a ti- respondió ella en un suspiro, mientras se acurrucaba en su pecho-. ¿Entonces adoras a los niños? - pregunto con una amplia sonrisa, sonrisa que le contagio al joven.

-Ajam, me parecen muy tiernos. Siempre me imagine casado con una hermosa mujer y muchos niños…

- ¿Y cuantos son muchos niños para usted, señor Potter?

-3, 4 contando mi ahijado…

-Mmmm… lindo numero de niños. Su esposa será una mujer muy afortunada…

-El afortunado seré yo. No te he dicho, pero es muy hermosa. La mujer más hermosa del mundo…- dijo siguiéndole el juego mientras Ginny reía con ganas.

- ¿Enserio? Lo dudo mucho, señor Potter. se me hace que no conoce mucho mundo…

-Nada ni nadie en el mundo es algo al lado de tu belleza, Gin, y no es necesario un juego para decírtelo. No hay un futuro perfecto para mi si no es amaneciendo al lado de mi pelirroja bajita y sus incontables pecas…

-No soy bajita- se quejo ella haciendo un puchero. Harry rio con ternura, mientras le acariciaba la mejilla…

-Eres bajita y así me encantas, Gin. Y me alegra que te guste la idea de familia que tengo, y se que serás la mejor madre que jamás vaya a existir…

-Amo hablar de esto contigo mi amor, pero creo que la mayoría esperaría que surgieran estos temas cuando hubiera un anillo en mi dedo- dijo señalando su mano en tono burlón, haciéndole sonreír ampliamente.

-Lo único que evita que te pida matrimonio es la futura reacción de mis futuros suegros y cuñados. Creo que a ellos les gustaría que pasasen al menos unos meses antes de que pida matrimonio, ya sabes, para que no parezca desesperado…

- ¿Desesperado por qué? Por una vida juntos. ¡Yo también lo estoy! - el sonrojo de Harry dio a entender por qué se molestarían sus hermanos. Ella también se sonrojo, después de todo, los hijos no llegaban solos-. Yo nunca, ya sabes…

-Mi linda Gin, por eso no hay prisas. Ahora lo único que ansió con desesperación es ver a mi ahijado- dijo recordando lo pequeño que lucia en brazos de Tonks, con su cabello multicolor.

- ¿Quieres que te acompañe? - pregunto tímidamente, después de todo, se moría de ganas por conocer al pequeño Lupin.

- ¡Bromeas! Teddy necesita conocer a la que será la mejor madrina del mundo- Ginny rio mientras le daba besos cortos y dulces en el rostro.

Familia e hijos. Wow. Que lindo resultaba imaginar una vida juntos…




 

El departamento se encontraba tan solo. Ningún ruido, salvo el de su propia respiración, la cual se encontraba irregular tras tantas horas de estar llorando. Las botellas se encontraban regadas por todos lados y el lloriqueaba tirado en el piso, contemplando una de las muchas fotos que tenia junto a su hermano. Realmente, no había ninguna foto de ellos separados, lo cual resultaba tortuoso pues en todos sus recuerdos le veía y le extrañaba.

¿Qué se supone que haría ahora? Todos sus planes a futuro, su vida entera la había vivido con Fred. Hubiese preferido irse con él, pese a lo cruel que pudiese sonar. Sabia que el dolor que su familia sentía ya era suficiente, que el haber perdido no uno sino a dos hijos le hubiese destrozado a su madre, pero simplemente le parecía muy cruel el seguir su sueño sin él, el tener que olvidarle para sobrevivir. Pero ¿Cómo podría olvidarle si le veía cada vez que se miraba al espejo? ¿Cómo podría estar feliz de cumplir años, si se suponía que eran dos los que cumplían ese día? ¿Cómo conjuraría un patronus otra vez si todos sus recuerdos felices ahora le transmitían melancolía y dolor?

Se levanto, sintiendo asco de si mismo al observarse en el espejo. ¿Qué carajos le había pasado? Apestaba a alcohol e incluso un poco a cigarro, cosa rara pues el jamás había fumado. La cajetilla le dejo claro que en su desespero lo había hecho. Era un desastre y probablemente Fred se encontraba decepcionado de él dónde quiera que estuviese.

- ¡Basta! - grito el harto, tirando todo el desastre a la basura y acomodando el retrato en donde estaba. Abrió la ventana, esperando así que desapareciera el olor a cigarro y que el apenas visible sol entrada iluminando el oscuro cuarto. Se dirigió al baño y abrió la llave de la ducha.

No podía seguir así. por mas que le doliese en el alma la ausencia de Fred, no dejaría que su sueño, la tienda, se fuera por un tubo. No empeoraría las cosas para sus ya muy dolidos padres, mucho menos para Ron y Ginny, quienes al ser menores le necesitaban como ejemplo. Todavía era necesario.

Tras esto, bajo los escalones y se dirigió a la parte del edificio que le había dedicado a la tienda. Verity, una de las empleadas y buena amiga suya, le saludo tímidamente, después de todo, sabia lo dolido que había estado George esos días. Este no respondió y sin mas se dirigió al despacho.

Números y mas números, y no todo era ganancia. No recordaba lo aburrido que era todo el asunto del papeleo, después de todo, siempre solía hacerlo más rápido y eficazmente con su hermano. Suspiro mientras se enfocaba en sus asuntos, viéndose en la penosa necesidad de voltear una foto familiar que obviamente le lastimaba, después de todo, jamás volverían a estar juntos de nuevo. Odiaba esa faceta de él, triste y desganado. Esperaba que acabara pronto...

-George- llamo Verity cautelosamente mientras se asomaba. George le indico que pasara, aunque ella no lo hizo-. Hay alguien que te busca…

-Dile que no tengo tiempo. Si es urgente, que venga mañana…

-Responde al nombre de Angelina…- dejo la pluma en el momento en que termino de pronunciar ese nombre conocido. Por un momento había olvidado a Angie, su antigua exnovia y ex mejor amiga de Fred. Él la había dado por muerta, de allí el termino "exnovia" cuando en ningún momento habían terminado oficialmente. Él la había olvidado por completo. Pero ahora, sabiendo que se encontraba a unos pasos de distancia, sabia que le extrañaba. Necesitaba verla.

-Ya voy. ¿Sabes, Vee? Has trabajado mucho estos días en que no me he sentido bien, ¿Por qué no te tomas el día libre? No te preocupes, no habrá descuento en tu paga…

- ¿Seguro que estarás bien? No me molesta estar aquí- dijo ella con dulzura, después de todo, el y Fred eran sus mejores amigos desde hacia un par de meses, casi un año.

-Seguro, Vee. Saluda a Sam de mi parte- Vee se sonrojo, pero asintió mientras se despedía de él con un beso en la mejilla. La rubia abandono la tienda, no sin antes despedirse cordialmente de la joven que aguardaba a George tan nerviosamente. Vaya que era hermosa, y dado a las bromas que Fred solía hacer sobre ella, suponía que ella y George tenían historia. Solo esperaba que tuviese un final feliz.

-Lamento si llego en mal momento- dijo Angie algo apenada ante el aspecto sombrío y confundido de George. Este la miraba atentamente, después de todo, algunas cosas en ella habían cambiado. Su cabello ahora era largo, liso y desprolijo, a diferencia de sus años de escuela donde lo llevaba recto y hasta los hombros. Al igual que él, sus ojos indicaban cansancio y señales de haber llorado mucho, aunque no podía negar que seguía siendo tan bella como antes.

-Nunca es mal momento para verte, Angie. Hacia unos meses, con todo esto y sin verte de verdad temí…

-Tuve que huir. No fue lo mas valiente, pero mi madre es muggle y mi padre un traidor. Éramos un blanco aquí y tenía que cuidarles. Lamento no haber podido ayudar más- dijo con cierta culpa en su voz. Como hubiese querido estar con ellos, poder ayudar a sus amigos. Fred, no decía que hubiese podido evitar su destino, pero al menos lo hubiese podido ver una vez más. George, quien seguro estaría sufriendo, habría necesitado de su consuelo…

-Hiciste lo que tenias que hacer. De haberte quedado, no hubieses podido asegurarles un futuro a tus seres queridos. Hay prioridades, Annie, algo que tu me ensañaste. No siempre ser valiente es pelear, eso te lo puedo asegurar…

Angie no pudo resistirlo mas y le abrazo con fuerza, siendo correspondida al instante. Ella había estado esperanzada de regresar a donde estaba sus gemelos favoritos: Fred, su mejor amigo y celestino y George, el amor de su vida. pero con Fred muerto y su George destrozado, sus esperanzas quedaron hechos añicos por un instante. Ella se había quebrado, y necesitaba el cariño que solo George sabia brindarle. el pelirrojo se encontraba extrañado, y no pudo evitar sentirse mal, ¿Por qué no la había buscado? ¿Por qué no podía mostrarse fuerte ante ella, quien tantas veces le había apoyado en su serenidad y calma? ¡El no era el único en perder a alguien! Todavía recordaba a Thalia, mejor amiga de Angelina (y ex de su fallecido hermano), quien también se encontraba desaparecida desde mucho antes de que estallase la guerra en primer lugar. Él hubiese asegurado que, de estar viva, estaría con su hermana del alma Angelina. Al parecer, se había equivocado o la guerra se había llevado con si vidas de inocentes desde antes de empezar…

-Ven, pasa- dijo el mientras la llevaba del brazo hasta su oficina, donde le oficio asiento y pregunto si le apetecía algo, después de todo, no le costaba nada subir si se le ofrecía algo de beber. Ella negó con una débil sonrisa. El siempre era atento con todos sus invitados, de allí a que la gente le quisiese.

-George, la verdad es que vine a pedirte un favor- el pelirrojo alzo la ceja, curioso pero tranquilo, después de todo, ¿Qué era lo peor que pudiese pedirle Angie en esa situación? -. Necesito un trabajo, y aunque se que éramos muy jóvenes, tu siempre me dijiste que si ocupaba algo de ese estilo, siempre seria bienvenida a su futura tienda. Quería saber si la oferta sigue en pie…

Los dos no pudieron evitar recordar aquellos días donde imaginaban un futuro juntos. Las promesas que se hacían sobre estar allí para el otro, los besos y caricias que se daban en la sala de menesteres ya muy tarde, cuando todos dormían. Angie se sonrojo de inmediato, sintiéndose de repente expuesta ante la mirada de George. Este se dio cuenta, y con ternura contesto.

- ¡Claro! Vee esta en la caja, pero tu podrías ayudarme con estas cosas. Veras, ni Freddie ni yo éramos expertos en cálculo, pero entre dos dábamos algo. Solo no puedo, asique tu me ayudas con esto, Vee atiende a los clientes y entre los tres hacemos el inventario…

- ¿Seguro que está bien? - pregunto ella pensando que de repente y esto no era conveniente para la tienda, después de todo, sabia que no estaba en su mejor momento y mas empleados serian mas salarios y menos ganancias. George asintió y por primera vez le vio sonreír un poco.

-Si esta bien para ti esta bien. Tenemos otra sucursal un poco mas pequeña pero dedicada a la clientela muggle. Descuida, es legal- dijo al ver la cara de angustia de la morena-pero ese, al ser algo nuevo e inexplicable para ellos, resulta ser un éxito. De hecho, le había dicho a Vee que hasta que mejoren las cosas, nos trasladaríamos allí, lo cual no es tanto pues esta al otro lado de la ciudad, pues se nos pidió alejarlo lo más posible del callejón Diagon. Nos uniremos a los empleados de allí, quienes también son magos. Creo que nos ira mejor, aunque me dé pereza levantarme…- Angie rio suavemente ante el tono empleado en esa ultima frase, como el de un niño haciendo una escena.

- ¡Perfecto! Por mi esta bien, George. ¿Cuándo empiezo? - pregunto ella entusiasmada. Le haría bien apartarse de la comunidad mágica un rato, después de todo, estar con George y conocer a más gente parecía la mejor forma de comenzar una nueva vida hasta ese momento.

-Hoy es… ¡viernes! - dijo sorprendido, después de todo, el recordaba a ver entrado a su departamento un martes, ¿llevaba 3 días encerrado, bebiendo y llorando? ¡Merlin, que diría su madre si se llegaba a enterar! No se podía permitir volver a estar así-. El lunes. Abrimos a las 10, asique no tienes que madrugar para llegar a tiempo…

- ¿Seguro que quieres confiarme esto? Me refiero, los números de un negocio no son cosas que se hablan con cualquier empleado, ¡mucho menos si es nuevo! Vee podría ayudar más en esto…

-Angie, si desde los 15 años soy capaz de confiarte la vida, ¿acaso crees que no te confiaría la estabilidad de la tienda? ¡Hacia apenas unos años te veía como la futura dueña de lo que ganara! Créeme, nunca he sido cuidadoso con estas cosas…- Angelina se sonrojo, recordando como el ya los visualizaba casados, con niños…en fin, soñaban en grande desde sexto grado.

-Si tu lo dices. Y George, sobre Freddie- una mirada suplicante de George le dio a entender que no quería hablar de ello. Suspiro, ¿Cómo no hacerle caso con esos ojos que la derretían? -. Nada, le extraño…

-Todos lo hacemos- finalizo el con simpleza, pero Angelina noto el dolor en cada palabra-. ¿Has sabido algo de Thalia?

-No. Creo haber escuchado que la asesinaron al no saber nada del paradero de Potter o de los Weasley…- los ojos de Angie se llenaron de lagrimas al recordar a su compañera de mil batallas, su amiga de la infancia… ¿Qué hubiese pasado de haberla podido ayudar a huir? George se arrepintió al instante por preguntar. Una puñalada de culpa le atravesó, recordando como le había insultado por "traidora" y ahora resultaba que había muerto cubriéndolos. Eso sumado a ver los hermosos ojos chocolate de Angie surcados en lágrimas. Odiaba esa imagen. No la quería volver a ver así…

Esta vez fue George quien la abrazo, acariciando sus cabellos y murmurándole que todo estaría bien en su oído. Angie correspondió rodeándolo del cuello, acariciando su espalda mientras el mantenía sus manos firmes en su cintura. Le beso la frente, antes de separarse lentamente.

-Están en un lugar mejor- dijo Angie con simpleza, a lo cual George no pudo más que asentir.

-Nos vemos el lunes- la vio desaparecer en la chimenea del lugar, sintiéndose muy solo de repente. Odiaba estar solo. No podía esperar a que fuera lunes…



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