Historia al azar: Destinos Cruzados
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19 años después » Pendiente (Parte 1)
19 años después (R15)
Por Dinah Wesley
Escrita el Martes 13 de Febrero de 2018, 05:26
Actualizada el Miércoles 20 de Enero de 2021, 22:13
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Pendiente (Parte 1)

-Desde hace días que te noto de mejor humor, ¿Alguna novedad? - cuestionó Phoebe al pelirrojo, quien desde hacía días se mostraba mucho más relajado que su usual ser estirado. Su sexto sentido tenía una idea del posible motivo, pero quería ver si él se lo decía.

-Las cosas van bien el trabajo- explicó sin verla a los ojos. "Si claro, y yo nací ayer" pensó mas no dijo, sonriéndole-. ¿Como te fue a ti? la última vez que te vi ibas a salir…-la chica suspiro claramente ensoñada, haciéndolo reír-. Asumo que bien…

-El amor está en el aire, ¿no crees? ¡Mira! Hermes llego y como no estabas para abrirle lo metí. Traía esto…- le entregó unas cartas sin más.

-Gracias Phee…

-…Me saludas a Drey si la ves...- Percy se detuvo en seco al escuchar ese tono insinuante.

- ¿Qué? ¿Por?

-Es tu vecina y mi amiga- dijo fingiendo inocencia, procurando no reírse del rostro enrojecido del pelirrojo.

- ¡Ah, claro! Nos vemos, Phee…

Se detuvo en seco al ver a nadie más que Dudley Dursley bajar con prisa. Un muggle en un edificio que existía por la magia, rodeado de magos y demás criaturas. Un muggle…viviendo de forma ilegal entre magos.

Dudley se sintió observado y fue entonces que noto al pelirrojo, quien pálido como la cera parecía estar paralizado en su sitio.

- ¿Qué me ves? - preguntó amenazante, o más bien, a la defensiva. Creía parecerle familia, peor no sabía de dónde. Quizás no a él precisamente, pero los pelirrojos siempre le daban repelús. Lo asociaba inevitablemente a lo extraño…a la magia que tanto le había fastidiado la vida a su familia.

Percy, todavía anonadado, fingió seguir con su camino pero, una vez le perdió de vista decidió regresarse a advertir a su amiga. Si alguien más lo sabía, podrían incluso arrestarla. Y ese no era el peor de los casos.

Por eso fue su sorpresa al ver de lejos, un poco escondido, la escena entre ellos en el vestíbulo.

-Empiezo semestrales esta semana…

-… ¡Seguro te va bien! Parecías listo. No recuerdo mucho lo que era presentar un examen, pero te deseo suerte…-se besaron por un rato, antes de que el rubio tuviera que salir a su escuela. ¿No se habría dado cuenta? O sea, Phee era despistada, pero de allí a no notar a UN MUGGLE EN SU EDIFICIO, en específico, UN DURSLEY, sinónimo de lo más convencionalmente muggle en el mundo, había un abismo de diferencia.

- ¡Phee!

- ¡Percy! ¿No subías? - preguntó nerviosa. ¿Lo habría visto? ¿Sabría que era muggle? "No, es imposible que lo sepa. Solo vendrá a vacilarte un poco y ya" pensó para tranquilizarse. Pero claro, Percy no tenía sentido del humor.

-Phoebe, escúchame, me da igual que salgas con él o no…

-… ¡Pues quien me crees! ¡Que me beso con cualquiera! - interrumpió fingiendo estar indignada, tratando de voltearle la situación.

- ¡No me cambies el tema! Es un muggle. No puede estar aquí…

- ¿Lo conoces?

-Es el primo de Harry Potter. Y al perecer, tu quedante…- ambos se sonrojaron con lo último. ¡Con que por eso es por lo que tenía tanta magia encima! Los Potter, después de todo, eran una familia antigua de magos, sus raíces mágicas casi tan antiguas como Inglaterra misma…Normal que tras años de convivencia tuviera el rastro de un mago a pesar de no serlo. 

-…Mi novio. Yo no tengo quedantes, Percival…-corrigió apenada. Él entorno los ojos, ¡Mujeres, haciendo problemas de la nada!

- ¡El título que le des! Sabes que es ilegal que este aquí…- susurró nervioso lo último.

-…Lo sé. ¡Lo sé, maldita sea, por eso lo llevo escondiendo por meses!

- ¡¿Meses?! ¡Estas loca! Tienes que echarlo…

-… ¡No puedo! Ya gasto todo aquí…

- ¡Devuélvele su dinero, pues!

- ¡No lo tengo!

- ¡Como que no lo tienes!

-Te recuerdo que tuve que prácticamente recibir de a gratis a migrantes desahuciados en la guerra. perdimos mucho por la caridad y al Ministerio o a Gringotts poca importancia le han dado. Y lo entiendo, cosas peores son prioridad ahora, ¿Pero de que como yo entonces?

-Vas a conseguir que te cierren el lugar y que te metan presa…

-…Si se enteran… ¿Me delatarías? - preguntó a la defensiva, retadora. Percy la miro irritado.

-No, Phee, no lo haría y no lo hare. De eso quédate tranquila…- ella suspiró aliviada. Percy la miró mal.

- ¡Perdóname, Percy! Es que eres tan correcto… ¡Y eso es bueno! Pero bueno, lo correcto sería…

-…Denunciarte, lo sé. No me lo recuerdes.

-Lo echare en cuanto pueda, solo deja que se acabe lo que pago. Le invento lo que sea y le borro la memoria de este lugar…- él negó rápidamente.

- ¡No! Mejor no. Si le arruinas la cabeza, estamos perdidos…- ella asintió entrando en razón. No se creía capaz de hacer hechizos sobre la memoria. Si algo salía mal, seria irreversible. Se debía ser muy diestro o muy tonto para hacerlo. Ella estaba en el medio.

-Tienes razón. Por ahora no le digas a nadie. Hasta ahora he podido disimular que sea muggle para los pocos que lo han notado, y he sabido ocultar la magia de él…

-… ¿Sabe que eres bruja? - ella miró a otro lado, claramente apenada.

-No se ha presentado la oportunidad de que se lo diga…- él la miro de forma desaprobatoria.

-No se mucho de su familia, pero sé que le hacían la vida imposible a Potter por mago

-…Pobre de él…

-…Y no creo que sean muy diferentes con las brujas…- ella tragó grueso.

-…Suerte que no hemos el tema… ¡No me mires así! aun no es tan serio. Si le dijera que soy bruja y termináramos pondría en riesgo el estatuto del secreto, ¿No? Ese tipo de cosas se dicen más adelante…

- ¿Qué? ¿En la luna miel?

- ¡A mí no me estés juzgando, Percival! - recriminó.

- ¡No te estoy juzgando! - ella lo miro acusadora-. Solo que, como amigo, te digo que empezar las cosas con engaños no es lo mejor…

- "Haz lo que digo, no loe que hago". No pensé que fueras de esos, Percy…- él la miro confundido-. ¡Ay, por favor! Hubo quejas de ruido dudoso en el departamento de Drey, y curiosamente tu no estabas en el tuyo. A la otra, usen hechizos…- él pelirrojo se sonrojó terriblemente, haciendo que a pesar de su enojo sonriera-. ¿Son quedantes?

-No hemos hablado de eso…

-…Había cosas màs interesantes que hacer, ¿no?

- ¡PHOEBE! - la chica se carcajeo-. Ademas, yo no le he mentido a Drey…

-Penélope vino a pregunta por ti. le dije que no estabas, no creo que me creyera, pero se fue- Percy abrió los ojos como plato de la impresión, pero se aclaró la garganta antes de responder sereno.

-No tengo nada con Penny- ella arqueó la ceja-. Es mi amiga. Olvide que había quedado de verla luego.

-Tu examor de escuela viene a verte y esperas que crea que es solo tu amiga. No pareces de los que sería amigos de sus exparejas, si me lo preguntas.

-Pues lo soy.

-Bien por ti. Entonces, ¿Drey y tú…?

-Estamos viendo…

-… ¿Tu quisieras? ¿Qué sea tu pareja?

-Tú a tus asuntos, yo a los míos, ¿Te parece?

-Eres increíble, Percival. Pero me parece bien, lo justo. Solo te pido una última cosa…

-…Te escucho…

-Ten cuidado con Drey- él arqueo la ceja. Pero bueno, Phee era amiga de Drey desde hacía mucho antes de ser amiga de él, desde luego que vería por el bienestar del corazón de su amiga. Claro, él no se imaginaba que era más bien una advertencia.

-Seguro, Phee. Igual, no cometas imprudencias. De mi boca no saldrá nada. Me debes una…

- ¡Claro! ¡Lindo día, Percy!

Phoebe procedió a empezar a adornar el vestíbulo para las fechas, después de todo, Navidad estaba a la vuelta de la esquina y su espíritu debería ser alegre y festivo como la fiesta misma. No sabía que haría, después de todo, no tenía donde pasarlas. "quizás armar un intercambio con quienes tampoco tengan del edificio" pensó mientras colgaba guirnaldas. La mayoría serían los vampiros, eso era seguro, pues la mayoría había perdido a sus familiares décadas atrás, sino es que siglos. Debían sentirse solos…Al menos sabía que Marchesa estaría contenta con ello. quizás incluso Audrey, si es que no se iba a visitar a alguno de sus padres, ya fuera a Estados Unidos con su papá o a Francia con su mamá, o incluso a Nueva Zelanda con su hermano mayor. Debía ser difícil tener a tu seres queridos tan separados el uno del otro. Pero bueno, Audrey en si tampoco parecía lamentarlo.

--Bienvenido a Departamentos Adler. Phoebe Adler, para servirl… ¿Qué haces aquí?

- ¿Sabes de Audrey? - la chica suspiro. ¿Es que no podía tener un día sin dramas?

-Hola Edmund. Un placer volver a verte.




El Callejón Diagon estaba lleno como todos los viernes y fines de semana, y aunque quizás no había sido la decisión más prudente acudir justo en medio de tanto bullicio, quedaba perfecto para hacer todas sus diligencias en Londres antes de regresar a La Madriguera, donde Molly los estaría esperando con la cena. De algún modo habían logrado acomodar todas sus responsabilidades para ese día, que aunque ocupado, al menos seria provechoso. Quizás el único día productivo que tendrían en esas vacaciones.

La verdad que, a pesar de estar lleno d gente, no era ni de lejos cercano a los tumultos de antes, recordaban especialmente Ron y Ginny con cierta tristeza, desconociendo el actual callejón del antiguo y alegre lugar que visitaban cuando pequeños del brazo de su madre. Muchos negocios pequeños se encontraban cerrados, letreros de "SE VENDE" colgando de sus escaparates. Había más puestos ambulantes en su lugar, e incluso, vieron algún que otro mendigo dormido en la calle, dueños de tiendas furiosos pero resignados pues con el invierno y las lluvias sería cruel negarles aunque fuera un techo. Las cosas estaban lejos de estar bien, concluyeron tras ver una enorme pared llena de afiches de su busca, tanto con rostros de fugitivos de la ley como de víctimas de rapto que seguían sin aparecer. Era deprimente.

Sus tareas eran, sin orden de importancia: conseguir las cosas de la lista de compras para las fiestas de Molly, Ginny había recibido una citación por parte de una de las amigas de Katie (parte de las arpías) y querían hablar con ella respecto a su posible lugar en el equipo, Ron y Hermione tenían que ir a donde Ollivander a conseguir varitas nuevas, comprarle un regalo al pequeño de Bell y Wood, ir a donde la historiadora Rose y saldar esa entrevista, recoger a Teddy de donde Andrómeda para que pasara el fin en La Madriguera con su padrino, conseguir los libros que ocuparían para la Academia, Hermione quería por su parte ir a la librería a conseguir nuevos tomos en ley Mágica y Ginny deseaba comprar tela, pues al parecer, sabia coser, para sorpresa de sus amigos. Algo de hacerse blusas.

-A ver amigos, les pregunto, ¿De dónde sacaba ropa nueva si nuestros padres apenas tenían para alimentarnos? Agarraba ropa vieja en desuso y la cambiaba. Lo que una hace por verse linda- bromeó al último, tratando de restarle relevancia. -Ademas, mamá quería que le trajera lana. De todos modos teníamos que ir a la mercería.

-Asique es así como desaparecía la ropa…-recordó Ron, quien junto a sus hermanos notaba aquello pero le restaba importancia. Con un par de pantalones y playeras la armaba para un buen rato, después de todo.

-Mamá nos enseñó de todo a todos, lo básico: coser, tejer, planchar, cocinar, plantar, arreglar las cosas de casa a lo muggle y con magia… ¡En fin, de todo para vivir solos! Y pues le hallé un uso aparte de hacerle vestidos a mis muñecas… ¡Como hice sufrir a Bill forzándolo a jugar conmigo a ellas! -Harry sonrió enternecido, tratado de imaginarse a una versión pequeña de su chica juguetear con muñecas a costa de Bill, quien le llevaba más de una década, pero se dejaba mangonear.

-Iré adelantando la lista de la señora Weasley, tu ve por tus telas y ustedes encamínense a donde Ollivander…- sugirió Harry tomando el liderazgo. Entre más rápido acabaran más rápido podrían ir por Teddy.

-…La mayoría de la lista es boticaria y hay toda una parte del callejón para eso, no tardo nada y te alcanzo pronto- Ginny le dio su corto beso antes de dirigirse a la mercería.

- ¿A qué hora tenemos que estar en donde los Adler? - preguntó Hermione con recelo. No quería ir con la anciana de Rose. Si bien era una autora destacada e historiadora excepcional, también era una asesina. El cómo seguía libre le era inconcebible. De haber sabido antes le hubiera dicho algo, pero mejor era ir y acabar con ello rápido. Le consolaba que Kingsley estuviera al tanto de aquello. O no, dependía de donde lo viera.

-A la una…-dijo el azabache sacando la carta de su bolsillo. El sello del ministerio y el de un escudo de armas de lo que, supuso, sería la familia Rose, relucían en ella.

- ¡Ah, entonces lo que nos sobra es tiempo! Igual y pasamos antes a almorzar en el Caldero Chorreante…

- ¿Ya tienes hambre? - reprochó Hermione, aunque se notaba que contenía su risa.

-Si alguien no hubiera estado apresurándonos en el desayuno, quizás no lo estaría…- se quejó como niño, haciéndola rodar los ojos.

-No tientes mi paciencia, Ronald. Nos vemos en un rato, Harry…-

-…Ten cuidado de no confundirte entre tanto hierbajo parecido. Sabrá Merlín los gritos que me ha ganado eso…-advirtió Ron, bromeando un poco pero recordando auqll0, haciéndolos reír-. ¡Claro, ustedes no la conocen molesta! Son sus hijos consentidos…Nos vemos al rato, también dudo que tardemos tanto …- les alivió notar que lo que antes hubiera sido un reclamo real, ahora era solo una broma más. A Ron de hecho le alegraba que sus padres adorasen a Hermione, no quería otro incidente como con Fleur. Poco a poco, pero Ron iba dejando esos terribles pensamientos.

-Si, y… ¡Suerte! - dijo antes de encaminarse con la kilométrica lista de su suegra en mano. ¿Quién ocupaba tanta hierba? ¡Tenía un jardín! Pero bueno, ¿Quién era él para cuestionarla? Se sentía bien de ayudar en la casa, pues aparte de alguna que otra tarea aislada, la señora Weasley les dejaba pasar muchas a él y a Hermione. Decidió pasar primero por el regalo del pequeño Wood-Bell tras ver en su camino una tienda de infantes.

 ¿Qué edad tenía? Irrelevante, si algo había aprendido de la señora Tonks es que los bebés dejan la ropa en cuestión de días ¿Sería mejor algún juguete? ¿Qué le gustaría? De paso podía comprarle algo a su ahijado, pensó mientras sentía la mirada de la gente en la tienda, la mayoría parejas al menos cinco años mayores que él o mujeres embarazadas. Debía ser raro ver a alguien de su edad solo en un lugar así, pero bueno, lo que era querer ser buen amigo para sus excompañeros e hijo y querer ser padrino presente. 




Ron y Hermione entraron a la tienda de Ollivanders, la cual de no ser por el letrero de enfrente, hubieran creído que estaba cerrada por su estado: vacía. Hermione sonrió con nostalgia al recordar cuando sus padres, asombrados y atolondrados por toda la magia del callejón, la acompañaron a conseguir su primer varita: lo orgullosos que lucían a pesar de no comprender del todo aquello y lo feliz que la había hecho tenerla entre sus manos por primera vez. Realmente había sido algo único, le dolía ya no poder tenerla con ella nunca más. Quizás era lo único material que de verdad añoraba a diario cada que trataba de conjurar algo, la varita de Lestrange rebelándose a su impura ama. Había sido parte de ella, una extensión de su magia misma. Y ya no estaba.

Ron, por su parte, solo se sentía mal de haber perdido su varita. O sea, si bien no era la primera ni la ultima que uso en su corta vida, si que era de lo poco que podía llamar suyo realmente, y para alguien que casi todo le era donado o prestado, realmente le importaba. Era de las pocas ocasiones que sus padres se habían podido permitir comprarle algo, y por ello la había cuidado lo mejor que pudo. Y aunque, para bien o para mal, había conseguido doblegar a la varita de Pettigrew (probablemente ileal, como su antiguo dueño) a su voluntad en cuestión de días, si que era cierto que quería cambiarla y deshacerse de esa de una buena vez. Ademas, le perteneció a Pettigrew, un traidor a su familia y amigos, básicamente, a alguien que representaba a la perfección todo lo que encontraba deleznable en una persona.

- ¡En un momento voy! - escucharon la voz del señor desde lo que, supusieron, era la bodega. Ambos respondieron que no había problema, mientras que Hermione jugueteaba distraídamente con la campanilla de la puerta.

-Entonces, ¿Cuándo les diremos a los señores Weasley de tus intenciones de acompañarme por mis padres? - preguntó Hermione tratando de sonar casual, aunque lucia nerviosa. Ron rio suavemente, antes de responder.

-El tema de hecho ya salió, mientras dormías. Están de acuerdo con ello, no desean que vayas por tu cuenta…-Hermione lo miro incrédula, sabiendo de antemano la naturaleza sobreprotectora de Molly sobre sus hijos… ¡Si incluso seguía viendo por Bill! Pero francamente, dudaba de que Ron le mintiese con algo tan grave. Decidió creerle, y entonces, sonrió y lo abrazó con fuerzas, riendo un poco también. Un peso de encima. No dejaría de sentirse estresada hasta tener a sus padres con ella, seguro, pero la aprobación de los Weasley, su nueva familia, también le daba tranquilidad.

Un leve carraspeo los separo antes de poder besarse, el hombre tras ellos sonriendo un poco de haberlos avergonzado. Debía rondar los noventa años, pensaron, y lucía más bien de la generación de Dumbledore, claramente deteriorado tras todo lo que había ocurrido. ¿Lucían ellos mas viejos?

-Buenos días, señor Weasley, señorita Granger…-saludo con educación-. Esas no lucen como las varitas que les vendí años atrás…-tomó la de la chica con cuidado, analizándola con dedicación-. Madame Lestrange. O Bellatrix Black, así se llamaba cuando se la entregue hace más de treinta años- suspiró-. Era una joven brillante, la señorita Black. Rebozaba carácter y ambición, cosa rara en las señoritas de su clase, de allí que el nogal y la fibra de corazón de dragón fuesen sus predilectos acompañantes…

  - "Brillante" no seria la palabra que usaría para describir a esa maldita…- Hermione detuvo a Ron con gesto, tomándolo de la mano. El pelirrojo irradiaba ira pura hacia al pobre hombre, pero de inmediato se forzó a estar bien por Hermione, quien claramente tampoco estaría contenta de oír aquello. Sabían que Ollivander simplemente era un aficionado a la varitología y valoraba el tema desde ese punto de vista impersonal.

-…De haber sabido que sus hazañas se teñirían en sangre…No le quito su mérito en cuestión de capacidad e intelecto…Pero todo se entintó tan oscuro y corrupto…No cabe duda del porque no se ha doblegado a usted, señorita Granger. La varita…esta tan corrompida como su antigua dueña. Un alma pura como la suya jamás podría con tanta oscuridad, a pesar de su admirable fortaleza. No, quien someta a esta varita tendrá que ser alguien igual que ella…Lo cual esta lejos de ser usted. Usted también era brillante cuando llego, pero aparte era sabia e íntegra. Su varita de vid fue una de las más inusuales que he creado, y sin lugar a duda encontró a un gran par con usted. Su madre solo atinó a decir que era "bonita", pero lucía igual de emocionada…- bromeó al final, tratando de calmarla. Lucia a punto de llorar. Y la verdad es que se encontraba extrañamente conmovida por aquello. Recordar a su madre fue solo la gota que colmo el vaso. Ron la abrazo por el costado para consolarla, sabia que las fechas ponían sensibles a cualquiera cuyo hogar estuviera incompleto para ellas.  Con eso él muy bien que se identificaba, pensó tratando de alejar sus pensamientos de Fred lo mejor posible. Ollivander no necesitaba lidiar con dos clientes en especial melancólicos, por más que parecía bien con ello.

-Gracias, señor Ollivander. Como sabe bien, es gracias a Lestrange justamente que perdí la otra…- inconscientemente se acarició el brazo donde la cicatriz sobresalía en su piel por encima de la tela que la cubría. El señor los miro con pena, aquello había sido de lo más desgarrador que había presenciado en su larga vida, los gritos del pelirrojo enloquecido y desesperado por salvar a su amada y los de ella agonizar bajo la tortura de Bellatrix. Había sido de pesadilla, y eso que él solo había sido testigo.

-Desde luego, señorita. Empecemos por usted, ¿sí? seguro encontramos una digna de ser suya…-y así empezó, ejemplar tras ejemplar de varitas pasaban por las manos de su novia, quien a pesar de su esfuerzo no conseguía mucho.

-…No te estreses, Mione- pidió Ron al verla bufar ya algo harta-. Si no la hallamos hoy, será otro día.

-…Es fácil para ti, no tienes que usar esta cosa…-apuntó a la varita de Lestrange molesta-. Ocupo una para mis padres y se nos acaba el tiempo, lo sabes….

-…Te la cambio por mientras y destruimos esa cosa en cuanto podamos, que no creas que me hace gracia que la hayas tenido contigo tantos meses. Solo digo que estresada no la vas a encontrar, Mione, por más prisa que tengamos…

-…El señor Weasley tiene razón, señorita. Pero creo que debería darle la oportunidad a esta- ambos, quienes habían estado distraídos en su pequeña "pelea", lo voltearon a ver esperanzados-. Haya. La verdadera pareja para una varita de haya será, si es joven, sabia para su edad, y si es adulta, rica en comprensión y experiencia…fibra de corazón de dragón como su antigua varita, flexible del mismo modo pero con mayor firmeza que la anterior para aguantar los duelos, 26 centímetros…-describió con solemnidad, tendiéndosela. Hermione miro que era un tanto más oscura que su anterior varita, un pelín más corta y en vez de viñas adornándola lo hacían hojas y espirales que simulaban lo que, creyó, parecían dientes de león con pétalos, si eso tenía sentido. No perdía nada con intentar.

Y así lo hizo. La sensación fue casi o más intensa que la primera vez que tuve que seleccionar varita, el hechizo que conjuro, un simple Wingardium leviosa para gracia de su novio, efectuándose a la perfección a diferencia de las otras veces.

-Quizás lo estabas pronunciando mal antes…- bromeó Ron haciéndola sonreír.

-…No me provoques, Weasley. Parece que es esta, ¿no? - preguntó entusiasmada.

-Trate con otro hechizo, por si acaso, pero en mi experiencia, en efecto, esa es la suya-dijo Ollivander con la misma emoción que la joven.

-Accio lista de compras- la lista que antes había estado donde Harry apareció en sus manos, haciendo que pegase un brinco emocionada y se abrazara a Ron sin inhibiciones.

- ¡Al fin! Y mira, también es bonita esta…-dijo alegre el chico, dejando aterrizar suavemente a su novia devuelta al piso. Cada que se le abrazaba al cuello terminaba cargándola de algún modo, pues era notoriamente más alto que ella. no que se quejara, desde luego. Le parecía adorable.

-Te toca, Ron. Y lo mismo va para ti, ¿sí? Si no es hoy, será otro día. Aunque tengo un buen presentimiento…- dijo ella optimista.

-…Ojalá tengas razón- dijo él antes de dirigirse nuevamente a Ollivander, quien había estado guardando las opciones descartadas para Hermione en sus respectivos lugares. El hombre le pidió ver la varita que había estado portando hasta entonces, horrorizado de ver la forma espiral que reconoció tan bien desde el momento en que la creó.

-Esta no es tan vieja. Pettigrew…Voldemort me ordeno hacérsela a la medida durante mi tiempo bajo su captura. No es ni de lejos mi mayor trabajo, he de reconocer, aunque tampoco la peor varita. Desleal, o más bien, leal al más fuerte como solía ser su dueño, de allí a que tan rápido se doblegase a su voluntad, usted teniendo en un dedo mucho más carácter que Peter en todo el cuerpo…Pero a la vez, nada afín con usted, que más bien es leal hasta la medula. Necesita un cambio urgente…

-…Sí, su trabajo hizo, pero dudo que me sea muy útil para largo plazo…

-…La hizo trabajar muy bien, señor Weasley, sin duda prueba de que un buen mago trabaja con lo que tiene. confieso que la hice quebradiza a propósito, para no dar en un duelo, queriendo ver a Pettigrew muerto. Lo vi y escuché de usted pelear perfectamente aun con ella…

-…Bueno, peleando uno por su vida consigue muchas cosas sin ser consciente de ello…-trato de ser modesto, avergonzado por el cumplido. Hermione frunció el ceño.

-Yo doy fe de lo que dice Ollivander. Ni yo me las apañe con una varita ajena, y eso que me consta que que soy buena. Ron es estratega nato y buen duelista, de allí que se adapte a sus circunstancias mejor que nadie, y quizás por lo único que no me sorprendió tanto que fuera tan bueno es porque ya lo sabía de antes de la guerra…- dijo Hermione con orgullo, sorprendiéndolo un poco. Garrick sonrió, negando con la cabeza divertido de ver la incredulidad del chico. A veces el juez más critico era uno mismo, y al parecer, seguía siendo el caso de ese chico.

-Bueno, entonces tengo tres opciones que seguro podrían encajarle. A ver…

Pasaron desde espino a roble inglés e incluso peral, pero ninguna parecía dar al clavo. Eso sí, Ron se mantenía de buen humor e incluso parecía entretenido con el asunto, para alivio de sus acompañantes. La ultima que había probado era de sauce, como recordaba, había sido su antigua varita, por lo cual fue una sorpresa un tanto decepcionante no volver a poseer una similar. Ollivander, en cambio, parecía más determinado en conseguir una.

-…Señor Weasley, recuerdo bien la ocasión en que su padre lo trajo aquí por lo que entendí, sería su segunda varita…

-… ¡Si! La primera fue donada por uno de mis hermanos. No reaccionó bien cuando la rompió…-recordó el vociferador del muchacho, pero igual se rio. Su problema por dejársela.

-…La varita que lo eligió a usted fue una muy inusual, un sauce. Lily Evans, por ejemplo, también fue poseedora de una varita de sauce."El que tiene más lejos para viajar irá más rápido con el sauce" solían decir en mi familia, y francamente así es como lo veo. Me alegra ver que no le correspondiera mucho más.

Ron simplemente asintió algo aturdido. Él no se sentía tan diferente de antes, pero le constaba que lo era. A continuación el hombre le tendió lo que, por su expresión, parecía ser su opción más segura.

-Cedro. La varita de cedro encuentra su hogar perfecto donde hay perspicacia y percepción, ademas de una lealtad excepcional. Núcleo de corazón de dragón, para mejorar su capacidad de conjurar y atacar en caso de ser necesario, flexible para evitar posibles roturas, 33 centímetros. No creo fallar esta vez.

Ron la tomó y, en efecto, una oleada de energía abrumadora lo invadió a la vez que conjuraba con facilidad los mismos hechizos que su novia, apareciendo la bolsa con las monedas del bolso de Hermione en vez de la lista. La verdad no se podían permitir hacer hechizos más complicados, no querían causar desastre en la tienda del pobre hombre. Ademas, con esos bastaba para saber que todo marchaba bien. Hermione sonreía anchamente mientras iban guardando sus nuevas adquisiciones en sus estuches, aunque sabían que apenas salieran del lugar querrían tenerlas nuevamente en sus manos.

- ¿Sigue siendo el mismo precio que antes? - preguntaron educadamente, comprendiendo de antemano que si no era así no había problema, podían costearlo. Ademas, y dadas las circunstancias generales del callejón, no sería de extrañarse.

-En realidad me veo incapaz de cobrárselas…-antes de que pudieran protestar, el continuo-. Lo que aceptaría de pago, sin embargo, serian sus antiguas varitas. Destruirlas correctamente es un proceso casi tan complicado como crearlas, pues aunque inutilizables, las varitas rotas siguen destilando magia basada en los actos que cometieron sus portadores con ellas. Sería irresponsable de mi parte dejarles la tarea a dos jóvenes que, aunque bien intencionados, son inexpertos en el tema. Créanme, nadie quiere acabar con ese mal más que yo, me repugna ver corruptas mis creaciones…- Ron y Hermione se vieron el uno al otro dubitativos, antes de que la chica respondiera.

-Esta bien, te daremos las varitas…Aunque no creo que este bien no pagarle por su trabajo, señor…-comenzó Hermione honesta.

-…Señorita Granger, señor Weasley, ustedes junto con el señor Potter me salvaron la vida…- insistió el hombre, claramente afectado por recordar aquello.

-…Y no lo hicimos esperando nada a cambio, señor. Deshacerse de ellas ya seria quitarnos un peso de encima. Este es su negocio, su trabajo, y merece ser renumerado- continuó Ron.

-Solo prometa que no terminaran en manos de nadie, señor Ollivander. Una vez con usted, la responsabilidad de lo que ocurra con ellas recae en usted, quiera o no. con eso seria más que suficiente…-él hombre asintió, cobrándoles los dieciocho galeones correspondientes antes de despedirse. Ron y Hermione se sentían bien, confiaban en la palabra del hombre quien ante todo, sentía que les debía demasiado. Ellos no sentían que les debiese nada, pero si así consiguen deshacerse de esas varitas malditas, por ellos estaba bien.

- ¿Cuánto tiempo estuvimos allí? - preguntó Ron una vez sintió el viento golpearle el rostro. La temperatura acogedora dentro del local contrastaba bastante con la gelidez de afuera.

-Déjame ver… ¡40 minutos! Si tardamos un poco…Y le quite la lista…- razonó Hermione sin saber porque lo había hecho-. No debí hacer eso…

-…Seguro no lo pensase demasiado. Aunque eso no suena a mi sabelotodo…- se burló socarronamente.

-…Bueno, me eres mala influencia…- bromeó ella, haciéndolo reír mientras trataban de ir a donde, en teoría, estaría Harry.

-…Cúlpame lo que quieras. Ademas, ¡Mira! Ni tan grave, ya llevaba la mitad. Se ve que quiere quedar bien con la suegra…- se burló ganándose un codazo por su novia.

-No te burles, que algún día estarás en su lugar…-al instante se avergonzó de haber dejado salir eso, pero Ron parecía eufórico.

- ¡Y con suerte será en poco tiempo! - Hermione sonrió, solo Ron estaría contento de poder conocer a sus padres. Francamente, ella sabia que su madre ya le quería (pues a ella ya le había contado años atrás sus sentimientos hacia "su amigo el pelirrojo"), pero su padre…Eso seria interesante de ver. No todos eran bendecidos con suegros tan amorosos y tranquilos como Arthur Weasley. Harry era muy afortunado en ese aspecto, aunque bueno, para sobreprotectores a Ginny le bastaba con sus hermanos.

-Si, ojalá- se limitó a responder aun algo apenada.

- ¡Nos fue mejor de lo que creía!

- ¡Ron! Y crei que de verdad estabas de optimista…

- ¿Qué? Lo digo por mí. Sabia que tardaría, pero era seguro que tu salías con varita de allí. Seria raro que ninguna se sintiera atraída por y tu poder…

-…Lo mismo en tu caso, Ron…

-…Supongo, sus ventajas tiene que tu familia sea tan vieja como el país mismo. Esto es como quedar en Gryffindor, garantizado por Weasley…

-…Eso no es verdad y espero que estés bromeado…

-… ¡No dije nada malo! Adoro ser un Weasley…

-…Solo digo que suena a que le estas dando todo el crédito a tu sangre, cosa que no es verdad… ¿Lo sabes, verdad? - trató de seguir fingiendo tranquilidad, pero cuando no lo escucho responder de inmediato, se preocupó-. ¿Verdad?

- ¡Con que allí estaba la condenada lista! ¡Merlín, por poco creí que la había perdido! - ambos se sobresaltaron al escuchar a Harry llegar tras de ellos, bolsas llenas levitando a su alrededor pues eran demasiadas para llevar colgando-. Tu madre parece querer volar la casa por la ventana…

-…No habíamos tenido una navidad tan llena en años, quiere lucirse- Ron se agarró de la conversación que empezó su inoportuno amigo para zafarse de la anterior con Hermione, quien aunque molesta trato de seguir la corriente.

- ¿Cómo les fue?

- ¡Bien! lo siento, necesitaba probarla con n accio y no se me ocurrió otra cosa… ¿Y Ginny?

-Esta en el Caldero, terminado su entrevista. No quise espiar, nos dirá luego, pero parecía que todo iba bien…- dijo recordando la sonrisa amplia que logro ver tras una ventana en su rostro mientras deambulaba por el callejón en busca de las cosas. Seguro que ya jamás se perdía.

-Ojalá, la enana se lo merece- reconoció Ron sin más.

-Si, además, se ha esforzado mucho. Dudo que no le vaya bien…- secundó Hermione-. ¡Cosita! es adorable…- apunto al león peluche que sobresalía de una de las bolsas tras Harry-. ¿Para Wood o Teddy?

-Wood, Teddy ya tiene muchos juguetes y solo le hace caso a tres, y uno de ellos ni siquiera es un juguete. Cosa de niños, asumo…

- ¡Hombre, suenas como un señor! - se burló Ron, a lo que Harry se encogió de hombros.

-Si decides quedarte en Grimmauld Place durante la Academia como acordamos, te tocara ayudarme con él, asique ni te rías…- Ron palideció, a lo que Hermione se carcajeó. La idea de Ron con un bebé le daba curiosidad y ternura, aunque seguro a él pánico.

- ¡Vamos! Acabemos con la lista, alcanzamos a Ginny y comemos en el Caldero y después a donde Eleonora…- los dos chicos obedecieron a la chica sin rechistar. Después de todo, ya había ha acabado con mucho más no con todo lo predicho en su lista de tareas a hacer ese día. 




A Ginny le había ido más que bien. Gia Howard, la chica con la que se había reunido, le había confesado que se veía más capaz que muchas aspirantes a un puesto con las Arpías, y que sería descabellado no quererla en el equipo lo antes posible. Aunque claro, había un inconveniente.

-Todavía no concluyes tu educación en Hogwarts lo cual, en este país, es requisito para poder unirte. De lo contrario seria ilegal. Idioteces, lo sé, pero ¡Hey, yo no invento las reglas! Concluyes en el verano, ¿no? Te perderías esta temporada, pero ya te anoté para las pruebas siguientes y Jones ya sabe de ti, no llegas en ceros. ¿Dices que eres la actual capitana de Gryffindor? Gana esa copa. Entre más méritos tengas, mejor. Veo talento, y quiero apoyarlo, pero tu apóyame a mí, no podemos por más que seas mayor de edad meterte aun…- dijo la castaña con tranquilidad. Ginny suspiró resignada. Pero bueno, no era un no, era un "por ahora, no".

-Lo entiendo. No te preocupes, de todos modos, tenia que regresar a la escuela…

-… ¿Madre estricta?

-… ¿Lees mentes también? - la mujer rio.

-No, pero fue mi caso. No habla por dedicarme al deporte, pero bueno, ya que. El precio de hacer lo que te gusta…

-…No creo que me deje de hablar, pero una regañada seguro. ¿Entonces el verano?

-Si, y si lo haces bien, incluso podrías escalar fácil. No lo oíste de mí, pero ya eres una celebridad. No nos están viendo por mi…- Ginny se sonrojó, mientras que Gia le sonreía compresiva.

-…Me temo que es por mi novio…- gruñó, ¿es que la gente no tenia mejores cosas que hacer que husmear?

-…Yo escuché que una niña de 16-17 se volvió pesadilla de mortífagos durante la batalla, pero si, El Elegido es el elegido. Pobre, tanta fama desde tan pequeño debió ser abrumador…

-Si, por eso no me quejo….

-…La gente te recordara por mucho más que ser la "Elegida del elegido"- ambas rieron al recordar ese titular en unas revistas de chisme-. Eso te lo aseguro, estés en el equipo que estés….

-…Las Arpías son mi única opción. Soy fan desde niña.

- ¡Bien! Ya había escuchado de muchos queriendo robarte…Como amiga te aconsejo que no descartes opciones, revisa lo que te convenga en corto, mediano y largo plazo…

- ¿Pero cómo representante de las Arpías?

- ¡Nosotras ya te queremos! - ambas rieron mientras tomaban su chocolate. Ambas se despidieron de abrazo antes de seguir sus rumbos.

 

-Hazle caso a Howard. Ve tus opciones, Ginny. no mereces otra cosa que no sea lo mejor…- aconsejó Hermione después de que la chica les contase sus resultados.

-…Lo hare, pero lo decía enserio. Menos obsesiva, pero igual que Ron con los Cannons, yo soy fan de las Arpías, me haría ilusión jugar con ellas…

-Al final es lo que quieras, Ginny. Esa el mejor opción- dijo Harry en claro apoyo a la postura de su novia. Él no quería otra cosa que verla feliz haciendo lo que le plazca, que bien que se lo había ganado.

- ¡Wow, aquí vive Percy! Creí que seria más gris y aburrido, ¡Casi luce acogedor! - se burló Ron antes de que una tosecilla lo interrumpiera. La que parecía la recepcionista lucía molesta.

-Acabo de decorar, pero con o sin ellas este lugar es más que decente…- las orejas de Ron se coloraron, pero antes de poder disculparse, la chica continuó-. Bienvenidos a Departamentos Adler. Phoebe Adler, para servirles. Rentamos departamentos de todos los tamaños y precios por el tiempo en que ustedes lo necesiten con todo lo necesario para vivir bien. ¿Ustedes son?

-En realidad vinimos a buscar a alguien. Eleonora W. Rose Lament- dijo Harry tratando de componer su situación un poco. La chica parecía sorprendida.

"¡Mierda, Potter! ¡Merlin Santo, por piedad que no llegue Dudley o muere aquí mismo! ¿Por qué quieren ver a Marchesa? ¿Por qué saben su nombre real? ¡Mierda, su día iba de problemático a caótico" pensó Phoebe en paico, pero por fuera sequía en su papel de anfitriona.

- ¡Claro! Piso 31, habitación 3113. El ascensor esta al fondo, pero si quieren usar la escalera adelante. No lo recomiendo, esta empinada…-los tres chicos asintieron. Era una tipa rara.

-Bueno, esa es mi señal para irme. Me adelantare a recoger a Teddy, nos vemos en la Madriguera. Cuídense- le dio un beso a Harry antes de dirigirse afuera. No quería toparse con Percy ni en cuadro.

-Tranquila, Mione, has volado más alto y salió bien…- consoló Ron al sentirla agarrarse a su brazo con fuerza. La pobre detestaba las alturas.

- ¡Piso treinta y uno! Afuera no luce tan alto…- se quejó, pálida.

- ¡Es como tu bolsa! Más grande por dentro…- dijo Harry risueño.

- ¡Mi bolsa no da miedo!

-Eso es subjetivo, ¿La bolsa? No. ¿Qué hay dentro? A veces…

-…No estoy de humor para…- se detuvo cuando llegaron.

-Solo ignora las ventanas y apenas lo notaras, ¿sí? - dijo Ron mientras se encaminaban a buscar el 3113.

Tocaron y esperaron pacientemente a que la mujer les abriese. Los tres tuvieron que disimular su impacto al ver no a una mujer de 70, como supuestamente bajo sus cálculos debía ser, sino que a una chica de muy apenas veinte años. Era preciosa, rubia de ojos mieles, del vuelo de Ginny. Les sonreía ampliamente.

- ¡Bien! Eleonora Rose-Lament. Un gusto conocerlos al fin. Pasen. ¿Gustan algo de beber? No quiero ser descortés…

-…No gracias…- dijeron los tres casi a la vez, todavía anonadados. Ella no le dio importancia mientras los hacia tomar asiento en la sala de estar.

-…Lamento que sea aquí, pero por la hora no me conviene estar fuera, por más que el día este nublado. Déjenme voy por mi libreta, ¿sí? Digo, grabaré la entrevista, desde luego, pero igual…- mostró la grabadora de voz, algo vieja notaron Harry y Hermione, pero bueno, ya era raro que una bruja siquiera los usara.

- ¿No que de los años 20's? ¡Parece de 20!

-Eso decía su biografía…-susurraban, temerosos de que escuchará y se ofendiera.

-…Igual es un familiar…- sugirió Ron. Pero Hermione ya tenia su vista clavada en otra cosa. En las fotos.

- ¡Miren! - los tres se acercaron y vieron a la chica posar con muchos hombres uniformados en ropa que, obviamente, era de los 40's. había muchas otras de épocas distintas, estáticas, y ella lucía igual. Muchas fotos de graduaciones de distintas carreas, muggles y mágicas, y ella se veía igual. Si tenia 70, pero no envejecía…

-…Mierda…-dijo Ron, pálido. Eso no podía ser bueno.

-… ¿Kingsley sabrá? - preguntó Harry, también preocupado.

-…No creo, Harry. Él no nos mandaría a casa de una…

- ¡VAMPIRA! - los tres gritaron asustados, apuntando con sus varitas a dirección de la voz. La chica se empezó a reír, en un efecto anticlimático. Se carcajeó antes de retomar el aliento, disculpándose-. Perdón, es que se asustaron. ¡Tranquilos! No muerdo, lo prometo…

-… ¿Si lo eres?                                                                                                                     

-Aja, no es secreto, pero tampoco lo voy gritando. ¡Creí que se llevaban bien con licántropos! Es lo mismo, pero diferente. No les voy a hacer daño…Pregúntale a tu hermano. ¿No te ha hablado de mí? Me ofende.

-…No hablamos- cortó Ron algo fastidiado. "Maldito, pudo haberme advertido, seguro que bien sabia" pensó fastidiado.

-Siento escuchar eso. Miren, si quiere irse adelante, pero enserio adoro mi trabajo y prometo enfocarme en eso. ustedes son historia contemporánea, y seres vivos, y nada más por eso juro solemnemente que no les haré nada. Kingsley si sabe, obvio, los protege como a pocos. Sé que no se ha dicho lo mejor de mí, pero no venimos hablar de mí, ademas, créanme que todo se tergiverso de forma terrible con el paso de las décadas. Es su decisión…

Los tres se miraron los unos a los otros, tratando de ver si uno tenía una opinión clara al respecto. Estaban temerosos, o sea, ellos bebían sangre para subsistir…pero seria muy prejuicioso irse por ello, más cuando de verdad lucia amable.

-Comencemos de una vez, ¿les parece? - dijo Harry al final, y Ron y Hermione asintieron. Al mal paso, darle prisa. La rubia sonrió entusiasmada, sentándose en su sillón antes de empezar con las preguntas.

-En su opinión, ¿En qué fecha declararía el inicio de la Segunda Guerra Mágica? Pues hay opiniones dividas al respecto…



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