Historia al azar: Cambios de tres
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19 años después » Descansa
19 años después (R15)
Por Dinah Wesley
Escrita el Martes 13 de Febrero de 2018, 05:26
Actualizada el Jueves 14 de Enero de 2021, 11:10
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Descansa

Mi amada, Astoria

Nada me ha iluminado estos días de aislamiento mejor que tus cartas, Tori, las cuales me acaban de llegar de tirón. Al parecer esos entrometidos las llevaban reteniendo meses como habías sospechado, Merlín bendiga esa brillante cabecita tuya por suponerlo desde el principio y a tu corazón por seguir mandándolas de todos modos. De todos modos lamento si esa situación pudo haberte causado pesar, de sentirte ignorada. Las he leído todas ya más de una vez, reconozco. Aunque te extrañe más que a nada, me alegra que ante todo hayas encontrado modos de entretenerte. Y personas que aunque no del todo de mi agrado, por no decir que nulo, han sido amables contigo. Me sigue pareciendo increíble que puedas convivir con seres tan irritantes como Granger, pero bueno, tu alma noble no podía ser así tan solo con los marginados sociales. Aun desconozco quien dio su brazo a torcer para que pudiese ser "libre" de Azkaban. Mamá me ha confesado que Potter tenia sus motivos, algo de una deuda de la que no quise saber detalles. Al menos, se saldó. No quiero tener nada que ver con él, nunca más. Pero Granger y Weasley…Yo en su lugar, reconozco no del todo orgulloso, hubiera abogado por lo peor. Y hasta cierto punto, creo que esto no esta del todo alejado de serlo. No me malentiendas, ya me han dado catedra diaria de como hay cosas peores. Pero extraño la magia, demasiado. Extraño salir a lugares que conocía, donde la gente me respetaba. Extraño incluso la escuela, de la que tanto me quejaba. Extraño poder aspirar a cosas. Me siento enjaulado aquí. ¿Es patético, no es así? E incluso en mi peor momento, no dejo de parecer un ingrato, encerrado en una mansión que aunque lúgubre, sigue siendo mejor que una celda fría. Jamás había tenido tanto tiempo para pensar…y francamente, no es lo más agradable de hacer. Lo único medianamente aceptable que me ha ocurrido es la presencia de quien, al parecer seria mi sobrino. Es un bebé, o sea, es imposible que me desprecie tanto. Es más, creo que le agrado. No sabría decir, no había convivido con niños antes. Es un cambiante, como mi fallecida prima Dora. Me es raro incluso llamarla así, jamás la llame así en vida, pero ahora la vida ha decidido que conviva con su hijo, hijo del profesor Lupin, de hecho. Ignorare lo raro que es que mi exprofesor se halla acostado con mi prima trece años menor que él y seguiré con mi vida, pues al parecer soy al único espantado al que le hace ruido aquello. Ah, y perdí una tía pero ahora tengo otra, la traidora de Meda. Digo, en general nunca había tenido siquiera una, técnicamente, pues mi tía y madrina Bellatrix estaba en la cárcel cuando niño y una vez escapo me daba más miedo que otra cosa. No había nada más allá de Quien-tu-sabes-quien para ella. Asumo que antes no era así, o al menos, no a tal grado, como para que mi madre la considerase una buena madrina en principio. Azkaban a destrozado a esta familia desde tiempos inmemoriales.

Lamento si se ha prolongado demasiado esta carta. Aunque bueno, ya por último quisiera pedirte que escuches a Daphne sobre tu salud. Me refiero, siempre que escribías mencionabas ya fuera migrañas o cansancio extremo. Te pido solamente que no te presiones y que dejes de no tomarle la importancia debida, bonita. Sé que no te gusta ahogarte en vasos de agua, pero que tu optimismo no te lleve a minimizar cosas, menos si estas tienen que ver con tu salud. Te lo pido por lo que más quieras.

Tuyo, Draco.

El corazón de Astoria había pegado brincos de emoción desde el momento en que leyó el remitente, en especial al leer el saludo en el escrito. "Mi amada, Astoria". ¿Cómo no derretirse por él?

Le dolió sentir su frustración y desasosiego en cada palabra. Su Draco, debía sentirse tan solo, pues aunque de oro, seguía en una jaula. Y su cuerpo en parte también era una jaula en sí. Para los magos la magia era vital, casi tan necesaria como respirar, y ahora él, tras años de ser mago y viniendo de una línea de magos ancestral, no podía realizarla nunca más. Cuando estas mal a veces no es lo mejor sobrepensarlo, pero él pocas alternativas tenía al asunto, atormentándose a sí mismo. Lo único bueno era, al parecer, su sobrinito, mención que le emociono al instante cuando la imagen de Draco con un bebito le llego a la cabeza. En general los niños pequeños siempre habían podido con ella, a pesar de no haber convivido demasiado con ellos en su corta vida. estaba segura de que, aunque sea por instantes, aquel pequeño les recordaría que aquella mansión era -fue- un hogar, su hogar.

Y luego estaba su consternación por su salud. ¡Merlín, ni había notado que lo había escrito tanto! Francamente, ella culpaba el estrés escolar y la falta de sueño de aquello. El malestar emocional que la repentina exclusión de sus compañeros también se podía sumar a ello. Si lo increíble era que no estuviera peor, si era franca. Él pobre, sin ese contexto debería estar angustiado por ella.

-…Si yo lo digo te estoy "asfixiando", si él lo dice es "considerado" …-escuchó decir a Daphne de la nada.

- ¡Te prohíbo a entrar a mi cabeza, Daph! - regañó Astoria apenada-. ¿Desde cuándo lees mentes? - preguntó emocionada.

-Desde hace unos días. Era aprender eso o a evitar que me leyesen la mente…Ya soy buena ocultando mis pensamientos, y soy chismosa, asique la decisión estaba tomada…- Astoria rio suavemente ante la lógica de su hermana.

- ¡Yo también quiero aprender eso! ¿No se pueden ambas?

- ¡No! Nadie merece tal poder. Sería demasiado…- ambas rieron suavemente, solo para sobresaltarse por el ruido de la puerta al abrirse tras de ellas.

-…Aww, las hermanitas se hablan otra vez, al parecer- Astoria suspiró ruidosamente, mientras que Pansy tomaba asiento al lado de su hermana, quien tampoco parecía del todo contenta por su interrupción. Era la primera vez que hablaban "bien" en semanas, después de todo-. ¿Es de él? - apuntó a la carta, y de verdad parecía curiosa. Una punzada celosa hizo que guardase la carta por impulso en sus cajones, cruzándose de brazos.

- ¿De Draco? Si- se limitó a responder con la mejor de la educación.

- ¿Él está bien? - ambas chicas, Daphne y Pansy, preguntaron casi a la vez, con la misma ansiedad por la respuesta.

- ¿Me hablaste para que te dijera sobre él, Daph? ¿O de verdad querías hablar conmigo?

-Astoria, no digas…

-… ¿Tonterías? - se adelantó a responder la chica malhumorada.

- ¿Cómo quieres que las llame si no? Draco es nuestro…amigo…- se excusó pobremente la rubia.

-…No lo dudo, aunque si de como hablan de él se expresan de sus amigos, quien quisiera enemigos… escríbanle ustedes, seguro les responde. ¿O ya lo hicieron? - se atrevió a preguntar burlona sabiendo la respuesta, a lo que Pansy bufó molesta. Daphne solo pareció un poco sorprendida por la hostilidad.

-A ver, niña, que las dos nos hallamos acostado con Draco antes que tu debería ser cosa superada a este punto, maldita sea. ¿O es que te da cosa que hablemos con él? Si es así solo dime, con gusto dejo de hablarle, no es como que por más de 10 años yo haya lidiado con todos sus problemas. Y de paso le pedimos a medio Slytherin que deje de tratar de hacerlo, porque lo que más necesita ahora es que la gente deje de buscarlo…- ironizó iracunda dejando perpleja a Astoria por unos segundos. Estaba furiosa, eso fue lo primero que razonó. Y estaba segura de que no era la única emoción que sentía, pero lamentablemente, fue a la que se aferró.

- ¡Ahora yo soy la mala! ¿Desde cuando tú, de todas las personas en este castillo, te sientes con la moral suficiente para juzgarme? Tonta no soy, Pansy Parkinson, jamás lo he sido. Si de verdad te preocupa Draco, lo digo enserio, apenas le llegan las cartas, probablemente ni ha leído las suyas, las revisan…Pero, Merlin, él te termino. Sé mejor de ti que ser la aventura de otra persona- Pansy entornó los ojos.

-No es gracioso si aun actuando como maldita eres amable- se quejó infantilmente, antes de dirigirse rumbo a su siguiente clase-. Y él iba a ser mío. Tiempo pasado. Pero nos guste o no, y tras tantos años de convivencia, sigue siendo parte de mi vida y no pienso renunciar a un confidente de años por una mocosa que pareciera ajena a lo obvio…tan frágil. Puedo ser amable, pero en principio gobiérnate, Tori. ¡Merlín! Con razón tus padres apenas la sacaban…A mí no me das lastima, Tori. Y de la lastima no nace mi amabilidad, de todos modos…- antes de que Astoria pudiese responderle, está ya se había ido, dejándola colérica.

- ¿Lastima? ¡Se atreve ella a hablarme de lástima! Merlín, lo peor es que de lastima si nació mi intento de amabilidad a esa perra. Pensé: "pobrecita, tiene un padre abusador preso por cargos deleznables, una madre alcohólica y farmacodependiente, mil deudas en las que recién se están ahogando, y estas saliendo con su antiguo prometido que la hubiera salvado al menos en lo económico… ¡Se amable, al menos!" … ¡Y una mierda! - se quejó Astoria furiosa, queriendo haberle dicho aunque sea un poco de aquello en persona-. ¡Y tú…!

- ¡Yo que! - empezó Daphne a la defensiva. Astoria se forzó a tranquilizarse, pues sabia que no era buena forma de tratar de sacarle información a su hermana.

- ¿Cuándo me ibas a decir… eso? - dijo lo último en un susurro, claramente entre avergonzada y herida.

- ¿Qué? ¿Qué me acosté con Draco? - la rubia suspiró al verla asentir-. No creí que fuera necesario, Tori. Tu esas cosas te las tomas muy enserio, y eso esta bien, pero para mi el sexo poco o nada tiene que ver con el amor, la lealtad o esas cosas. Y hasta donde lo conozco, Draco piensa lo mismo. ¡Merlin! Lo miserable que seria si pensase como tu…- reflexionó para si antes de recordar que su hermana estaba colérica-. En fin, sentí que si te decía te volverías loca de rabia por una bobería…

-…Si no sientes nada por él… ¿Por qué te enojaste tanto? Te creo, quiero creerte, pero es raro que te molestase tanto…-trato de entender Astoria. Ella jamás creyó sentirse amenazadas en ese terreno por su hermana: si bien se creía mucho menos bella que ella, siempre agradeció que sus gustos, aparentemente, fuesen distintos y que por aquello no debería preocuparse. Al parecer se había equivocado.

-Pues justo por eso, Astoria. Draco no es precisamente alguien con quien quisiera verte. Sé de él cosas por las cuales decidí alejarme en ese aspecto sin dudarlo… ¿Cómo crees que le confiare a mi hermanita? Yo porque soy dura, pero él jamás se preocupo por como hacia sentir a los demás, a las chicas…Le daba lo mismo…Y la gente no cambia de la noche a la mañana, Tori. Menos cuando ha sido así siempre…- Astoria suspiró tratando de tomar las palabras de su hermana con buena fe. De verdad quería creer que, de algún modo, su casi siempre egoísta Daphne de verdad hablaba desde la preocupación.

-Yo creo que las personas solo cambian cuando desean hacerlo. No es que crea que Draco este cambiando por mí, ni mucho menos. Pero sé que ha tocado fondo desde hace un buen rato, y que justo las cosas se dieron para que nos conozcamos ahora, no antes, y me gusta la persona que es ahora, distinta o no a quien tu reconoces. Y ante todo creo fervientemente en que todos merecemos la oportunidad de empezar de cero si de verdad así lo desean…Y sé que tu no piensas así, y esta bien, pero te pido entonces que me dejes ser…-pidió Astoria suavemente. Daphne tardo, más terminó por asentir. Al igual que sus padres, jamás había podido negarle nada a esos ojitos suplicantes cuando pedían algo. Y se atrevían a decir que la manipuladora era ella.

-Supongo que no tengo de otra, bonita. Ojalá no te equivoques…- concluyó el tema, y aunque Astoria sabia que su hermana estaba lejos de estar feliz con el tema, pero vaya, era ya un avance-. Y aunque él es de todo menos persona favorita en este momento, ¿Podemos hacernos caso en lo de descansar más? Y no saltearte comidas, ni tomas…

-…Si, Daph. No te preocupes. Si te consuela, no esta ni cerca de la última vez…

-… ¡Ni me la recuerdes! Tuve tanto miedo- Astoria se acercó a abrazarla suavemente, viéndose gratamente correspondida.

- ¡No pensemos en eso, pues! ¿Qué veías? - le quito el pergamino. Era una carta vieja. De Nott-. ¿Estas segura de lo de la boda, Daph? - ella suspiró cansina.

-Algún día te contare bien. lo prometo. Y si, estoy segura. Tu apenas lo recuerdas, pero mi prometido en realidad es un viejo amigo y una de las personas más nobles que conozco. Estaré bien…

-…Se trata de amar a quien tienes a tu lado, más si es para siempre…- trato de argumentar en contra Astoria.

-Si, creo que lo mejor seria que nos mantengamos al margen de la vida amorosa de la otra a menos de que se nos pida opinión. Por ambos lados. Peleamos menos. No me gusta pelear contigo…- pidió casi suplicante y Astoria no pudo negárselo.

-Como digas, Daph- ambas disfrutaron el silencio en la habitación sintiendo como la tensión entre ambas se disipaba tras semanas de ella, quitándoles un peso de encima. - Solo prométeme una cosa…

-…Tu di que…

-…Que ya no habrá más secretos entre nosotras. No sé si tolere más mentiras. Podría vivir dudando del mundo, pero me duele dudar de mi hermana…- pidió algo apenada, pero era la verdad. Daphne permaneció callada por varios segundos, meditándolo.

-Lo prometo- Astoria asintió mucho más tranquila, y prosiguió a empacar sus cosas con entusiasmo. Estaban a unos días de salir de vacaciones de invierno. Noviembre, tras los partidos y exámenes, había sido un mes apurado, y ahora Diciembre y sus nevadas estaban llegando y por Orden del Ministerio, las vacaciones se habían adelantado y prolongado un poco aquel año. ignoraba el porqué, pero realmente poco le importaba. Estaba a días de volver a casa, de ver a Draco, y eso la hacia feliz. Decorar la casa para las fiestas, hornear con los elfos de su casa…en fin, Navidad nunca la había decepcionado.

Daphne agradeció salir del paso, aunque lamento mentirle a su hermanita una vez más. Lo hacia por su bien, eso era la verdad. ademas, sabia que lo que menos necesitaba ahora Astoria era más presión o soledad, menos con tanta gente hablando a sus espaldas. Ella jamás había sido la mejor persona, pero si que trataba ser, a su modo, una buena hermana mayor. Como tal, todo valía con tal de ver a Astoria bien.

 

 

 

- ¿Percy? - él pelirrojo se sobresaltó, pero mantuvo la compostura y se volteo para donde Penélope, claramente sorprendida, le había hablado. Era hora del almuerzo, asique realmente pocas excusas tenía para no hablarle. Ademas, si era sincero, tampoco era que quería no hablarle. Dejando lo romántico, ella había sido una amiga, y le alegraba verla de nuevo.

- ¡Hola, Penny! ¿Cómo has estado? ¿Desde cuándo llegaste? - fingió desconocer sobre su llegada semanas atrás, después de todo, la imagen de su antigua novia de escolar parloteando alegremente con su "amiga" y vecina Drey seguía en su mente como de las cosas más raras que jamás creyó que le ocurrirían justamente a él, el "aburrido" de los Weasley.

-Llevo poco más de un mes en Inglaterra, es un desastre la verdad para entrar, no culpo a quienes eligen medios poco ortodoxos para ello. Vine en cuanto pude para ver a mis padres, ¡Merlin, como me arrepiento de no habérmelos llevado conmigo! Lo único bueno para nosotros fue que somos mestizos, y con mantener el perfil bajo fue suficiente para evitar confrontaciones directas...- él asintió suavemente, mientras tomaban asiento juntos para empezar a comer-. Y no he tenido oportunidad para expresarte mis condolencias por tu hermano. No lo conocía, pero igual, lamento mucho tu perdida, su perdida como familia…- ella le tomo la mano por encima de la mesa a muestra de apoyo y afecto, cosa que él agradeció levemente.

-…Gracias, Penny, por preocuparte tanto, pero francamente desearía no hablar del tema- la rubia asintió, después de todo, lo último que deseaba era incomodarle.

Los dos parlotearon distraídamente entre bocado y bocado poniéndose al día sobre sus vidas hasta entonces, tratando de omitir el tiempo de guerra. Percy y Penélope siempre habían tenido intereses afines, y al parecer el tiempo no había cambiado aquello. Australia, según ella, había sido enriquecedor, pero agradecida haber vuelto y esperaba quedarse un buen rato, cosa que lo alegró bastante. La verdad no sabia porque la había estado evitando todas esas semanas…

- ¿Dónde te estas quedando? ¿O sigues donde tus padres? - preguntó la mujer curiosa. Él negó apresuradamente. Hasta ahora, todos al cumplir los 18 se habían marchado de La Madriguera, le gustase a su madre o no. Y él, siendo él, no iba a ser la excepción.

-Con los Adler- ella asintió, sabiendo de aquellos apartamentos desde bastante.

-Planeaba probar suerte por mi cuenta, pero francamente mis padres me desean en casa después de tanto tiempo fuera. Desventajas de ser hija única…

-…Créeme, si no fuera un circo lleno de gente, igual no me hubiera ido tan pronto. Han llegado a haber mas de 15 personas en casa, que no es precisamente grande o espaciosa…- la chica se quedo sorprendida pero se limito a asentir. No quería terminar diciendo algo imprudente. Aunque bueno, si algo ella recordaba eran las constantes quejas de él sobre sus parientes.

-Con los Adler, ¿verdad? ¿Has conocido a Audrey, entonces? - Percy casi se atraganta, pero puo disimularlo lo suficiente para que no lo notara. Ya recordaba porque la había evitado. Audrey.

-Es mi vecina desde hace unos meses, ¿tú la conoces por…?

- ¡Es un amor! - "No la describiría así, pero supongo que encaja" pensó Percy para si-. La conocí aquí, de hecho me extraña que no la haya visto…

-Sigue estudiando. Hay días, como hoy, en los que no viene…

-… ¡Merlín, con el trabajo que le ponen, creí que le pagaban! Se pasan…-comentó con cierta lastima. Percy rio suavemente, tomándola por sorpresa.

-La ayudo de vez en cuando. La mayoría lo hace ella, no le quito crédito, pero pues si se aligera la carga un poco. es muy inteligente, la verdad…-se perdió un poco pensando en ella, cosa que a Penélope no le paso inadvertida. El sonido de un una tos lo devolvió a si-. Lo siento, Penny, ¿dijiste algo?

- ¡No pasa nada! Pero ya tengo que regresar a mi departamento, mi jefe es un troll. Me dio gusto verte, Percy. Luego nos vemos- le dio un beso en la mejilla, antes de tomar sus cosas y salir rumbo a su piso.

Percy siguió su jornada con normalidad, cumpliendo con lo suyo de la forma más eficiente como siempre y aprovechando el rato libre para adelantar o buscar trabajo adicional. Una vez dio la hora de irse se despidió cortésmente de sus compañeros (quienes juraban, Percy ni siquiera sabría el nombre) antes de encarrerarse a su departamento.

- ¡Hola, Percy! ¿Cómo estuvo tu día? - preguntó Phee ofreciéndole una galleta.

- ¿No las hizo Marchesa, verdad? -la castaña negó divertida-. ¿Por qué tan arreglada? Luces bien, Phee- la chica se sonrojó suevamente, pero le sonrió con cariño.

-Tengo una cita, de hecho, te iba a pedir que por favor, no pelees con Drey, porque no estaré para hacer de mediadora y hay quienes se quejan de sus gritos…

- ¡Solo fue una vez, no exageres! - se defendió pobremente.

-Igual, te lo pido…- el pelirrojo asintió de mala gana, haciéndola reír-. Por cierto, tienes visitas. Asumo que uno de tus hermanos. Subió y creo que esta esperándote.

Si no había entrado por la chimenea, seguro que era Charlie. Era el único que no había alcanzado a conectar su casa en Rumania con su apartamento antes de marcharse. Lo había estado evitando también, para varia. Le era más común tenerlo ausente y viéndolo solo en las fiestas. Una vez subió se encontró no solo con, en efecto, Charlie, sino que con Audrey y Rolf Scamander, y los tres parecían charlar animosamente sobre algún tema que desconocía.

- ¡Hasta que te apareces! ¡Merlín, te llevo escribiendo desde hace semanas, mocoso! Si no te conociera mejor, me hubiera preocupado…

-… ¡No me llames así, Charles! ¿Qué haces acá? Creí que seguirías trabajando- saludo cortésmente a Rolf y se sorprendió de ser saludado de beso afectuosamente por Drey, quien parecía feliz de verlo, a pesar de que para ella no sería novedad.

-Cosa buena de mi trabajo justamente es que si bien hay temporadas donde llego a trabajar más de 12 horas por día a la semana, hay otras donde estoy libre, hermanito…

-… ¿Rumania? ¡Nunca he ido! Bueno, fui tan solo a Transilvania, pero apenas lo recuerdo y fue a ver un castillo de un tal Vlad…Idea de mi hermano… ¿Qué haces allí?

-Soy un Dragonologista en el Santuario de dragones rumano, o al menos eso dice el título. Casi siempre termino en el campo más que en la teoría- explicó dejándola impresionada, haciendo que Percy se sintiera un poco celoso de repente. Momentos como aquel le recordaba porque evitaba a los conquistadores de sus hermanos-. Por eso me impresiono escuchar de usted, señor Scamander. En especial dado a su descubrimiento de la cría de Hidra.

- ¿Hidra? ¿Cómo la de Lerna? ¿No era un mito? - exclamó Audrey asustada. Si, a Percy tampoco le parecía tan "sorprendente" y "fabuloso" el resurgimiento de una bestia mitológica. Pero bueno, naturalistas tenían que ser.

-Tan mítica como los dragones, Drey. Dime Rolf, Charlie. Lei tu ensayo sobre los métodos de adiestramiento en base a el estímulo positivo, y como alguien en contra de la violencia para ese propósito lo encontré fascinante…- bueno, Percy pensó, al menos Charlie parecía emocionado. Su hermano amaba hablar de su trabajo, pero casi nunca lograba encontrar con quien compartirlo. Con suerte, Rolf y él se harían amigos, y eso le alegraba, seguía siendo su hermano. Ademas, podría darle la excusa para llevarse a Audrey consigo de esa charla.

-Drey, se que es tu día libre pero necesitaba consultar contigo algo sobre el caso de la señora D, si es que tienes tiempo, desde luego…-la chica, quien también se había perdido de la conversación entre Rolf y Charlie, capto la intención de inmediato. A Percy no sabia si le encantaba o le asustaba la capacidad de la chica de seguir con esas cosas.

-…Cierto, es para esta semana. Un placer verte otra vez Charlie, a la otra que te deje esperando te invito a tomar algo, o de una vez conecten la chimenea. Nos vemos, Rolf, gracias por la valeriana. Vamos- tomó a Percy de la mano y lo guio a su departamento, mientras que los hombres seguían platicando entusiasmados de sus trabajos. Percy pudo ver, sin embargo, una expresión picara en el rostro de su hermano, quien no perdería oportunidad de pasar el comunicado de su "relación" con Audrey. Era parte de la dinámica familiar.  Hasta el lo hubiera hecho.

- ¡Nunca había visto a Rolf tan animado al hablar! ¡Tu hermano es un encanto! ¿Por qué no lo habías dejado entrar al pobre? Creí que estaban peleados- medio regaño Audrey ya una vez adentro, mientras le servía a Percy un poco de chocolate. Percy gruñó sin pude evitarlo, tomando por sorpresa a la castaña-. ¿Dije algo malo?

-No, olvídalo. No estamos peleados, pero no soy fan de estar con ellos. debes tener un hermano con el que no te guste convivir tanto…

-…De hecho, no, los extraño mucho. Me gustaría que pudieran visitarme de vez en cuando. Pero bueno, tus asuntos, no míos. ¿Seguro que no dije nada malo? Te noto irritado desde antes.

-Es una tontería. No vale la pena- Audrey lo miró inquisitoriamente, claramente sin tragarse del todo esa excusa. Percy suspiró, era imposible mentirle a esa castaña-. ¿De verdad quieres que te diga?

-Prometo no enojarme, si te da más confianza…-bromeó para bajar la tensión en la sala, pero basto con verla para saber que lo decía enserio.

-Me puse celoso- confesó apenado, a lo que ella abrió los ojos como plato, pero no dijo nada-. ¿Y bien? ¿Molesta?

-No. Se necesita más para hacerme enojar, Weasley. Si, es tonto. Los celos en general lo son. Pero no es que uno elija sentirlos como para que me enoje contigo. Lo único malo hubiera sido que actuases bajo ellos, cosa que no hiciste. Eso lo valoro. Créeme, ya he visto gente violenta por ellos…- reflexionó la chica rememorando algo, pero tras parpadear un par de veces y tomar un poco de su chocolate, decidió volver hablar-. Aunque solemos sentir celos con quienes tenemos algo…o mínimo, sentimos…- Percy sintió su corazón latirle a mil tras sus palabras. Jamás la había visto más serena.

-Si, eso es verdad- se limitó a conceder, temeroso de decir algo fuera de lugar.

-Luces cansado, Percival- apuntó ella sentándose al lado de él, mirándolo directamente a los ojos.

-Estoy bien, Drey- no había notado que desde hacia un buen rato ninguno de los dos hablaba demasiado alto, el ruido de la chimenea de ella superando el de sus voces. Ella rio suavemente. Si bien probablemente él chico debía estarlo tras un día laboral, ella se refería a su mirada. Como quien lleva consigo carga. Y aunque podría asegurar que no todo era por ella, si que era cierto que pretender amistad donde había atracción era una tensión en particular agotadora. Ella conocía aquello perfectamente. Y el responsable era justamente Percival-. ¿Qué estamos haciendo?

-No sé, tu fuiste el que mencionó el trabajo que entregamos la semana pasada…

-…Tu fuiste la que me siguió…-ambos rieron suevamente, antes de por fin, besarse como llevaban ansiado hacer desde la última vez. fuego como jamás habían sentido emano de sus seres, y a traspieses y conforme la ropa les terminaba sobrando, la chica termino guiándolo a su alcoba, de donde apenas y salieron durante aquel ardiente fin de semana.

 

 

 

- ¿Arnie no tratara de saltar a otro lado si lo llevas así?

-Arnold ama viajar de mi hombro, ¿No es así, cosito? - como si la criatura entendiera a su dueña, pego un chillido emocionado, aferrándose el espacio entre su cuello y hombro cómodamente-. Lo que tiene, aunque no me molesta, es apego. Créeme, me costaba más no llevarlo a clase con los berridos que hacía… ¡Oigan, el tren se va, saben! ¡Pueden besarse adentro perfectamente! - llamó Ginny a su hermano y amiga.

-Enana entrometida- se quejó Ron de ella una vez los alcanzaron. Hermione, apenada pero feliz, se unió al grupo sin intención de separarse del agarre de su pareja, mientras se dirigían a los compartimentos de Gryffindor.

- ¡Hasta que se aprovechan de sus beneficios de prefectos! Este compartimento es inmenso- dijo Neville sorprendido a Ron y Hermione. Luna, Hannah y Neville se les habían unido en el camino.

-Pienso que planeaban hacerlo ellos solos, pero son amables- dijo Luna con desinterés, haciendo reír a todos y enrojecer los prefectos, para variar.

- ¡Luna! - regañó Hermione indignada, haciéndola reír.

- ¿Eres legeremante, Luna? - bromeó Ron, ganándose un codazo de su novia.

- ¡Ronald! - se quejó ella, harta para variar de ser blanco de burlas.

- ¿Qué? - Hermione tenía el ceño fruncido, pero poco le duro al verlo tan campante y sonriente. La castaña terminó por acomodarse en el costado de Ron mientras hacía aparecer uno de sus libros, sorprendiendo a más de uno que no fuese su confiable "Hogwarts: Una Historia", sino que algún otro tomo muggle que desconocían. Neville y Hannah jugaban cartas mientras que Harry dormía tranquilamente con la cabeza en el regazo de su novia, quien jugueteaba con su cabello con tal de mantenerse quieta, ojeando de vez en cuando la libreta de Luna, donde brillantes y extravagantes criaturas eran dibujadas distraídamente por su habilidosa amiga. Le alegraba ver que, aunque fuesen solo esos dibujos de seres fantásticos, se mostrasen más alegres, nada que ver con la mayoría de estos que, tras su tiempo secuestrada se habían convertido en algo muy lúgubre.

-Disculpen- todos los consientes voltearon a ver a la pequeña de primer grado que se asomaba-. Agatha Harmon. Quedaron cartas por entregar antes y aquí hay algunas para: Hermione Granger, Neville Longbottom y Harry Potter- este ultimo nombre lo dijo con claro entusiasmo, antes de volver a su semblante serio.

-Gracias, Aggie.  Lindo día- agradeció Hermione por el grupo con gentileza, repartiendo el pequeño bonche de cartas a cada uno, siendo Ginny quien acomodo las cartas de Harry en su mochila en lo que despertaba. Hermione sintió su corazón acelerarse al ver el sello del Ministerio en su correspondencia, pero se contuvo de abrirla temiendo que lo que dijera fuese algo malo respecto a sus padres. No quería hacer una escena frente a los demás, ni se sentía capaz de disimular su reacción en caso de ser una mala noticia. Antes de que pudiera preguntarle al respecto, Hermione cerró su libro, guardando la carta en él, y tras darle un pequeño beso en la mejilla y despedirse de los otros, se acomodó mejor en el abrazo para dormir un rato, arrullándose con el movimiento de la locomotora y sintiéndose más que cómoda en el abrazo del pelirrojo, quizás lo único que realmente había extrañado aquellos meses era poder quedarse dormida en sus brazos. La verdad era que ninguno estuvo despierto demasiado tiempo, siendo Luna la encargada de apagar las luces y hacer parecer mantas sobre sus amigos. Sonrió un poco melancólica al notar la creciente cercanía entre Neville y Hannah… ¿Había sido tonto de su parte no intentar algo con él? Sabia que él lo había dicho enserio, y ella que por otro jamás había sentido algo tan…intenso… ¿Qué la había frenado? ¿Miedo? No se consideraba valiente, pero tampoco se creía cobarde, ademas, ¿Miedo de Neville? ¡Se sentía segura con Neville, maldita sea!  ¿Sentido común? Después de todo, si algo salía mal, Neville quizás no querría volver a verla. ¿Qué? ¿Qué había sido? ¿Por qué había sido tan tonta?

No fue hasta que una de sus lagrimas cayo en el papel de su libreta, arruinando un poco de la pintura, que fue consciente de que estaba llorando. Se forzó a calmarse antes de que cualquiera despertara y la encontrase en ese estado. Seria algo que la perseguiría siempre, pues jamás se pondría en medio de ellos, o de cualquier otra chica que llegase a la vida de su amigo. No tenía corazón como para hacerlo. ademas, Hannah le agradaba, para acabar de convencerla de que su lugar era el de amiga. Ella misma se había colocado allí. Allí se quedaría. Ella no tenia lugar en esa historia más allá del de espectador.

Pero, ignorando su pena, en realidad estaba eufórica por sus amigos. Harry jamás había sido más feliz, eso era seguro. Aquella aura de desconsuelo, resentimiento y soledad que ya había acuñado a él era mucho más leve, como si se hubiera ido, dejando cicatriz, pero sanada. Siempre le llamó la atención que alguien tan dulce, valiente y generoso estuviese rodeado de tanta oscuridad. Ahora estaba en paz.

Ginny…bueno, ella era su mejor amiga de siempre, su felicidad era la propia. Tantas veces la había visto divagar sobre sus sentimientos hacia Harry, a veces frustrada, tras decepcionada, y siempre ilusionada. Sabia que para ella, Harry siempre había sido el elegido, su elegido.

Ron y Hermione…uno debía ser realmente ciego para no notar la tensión sexual entre aquellos dos cada que peleaban, la sonrisa que se formaba en sus con tan solo pensar en el otro, con tener al otro cerca. Jamás había visto a Hermione tan tranquila, y Ron…él y Ginny, toda su familia, estaban lidiando con lo inimaginable. Ella recordaba cuando perdió a su bella madre, lo sola y desamparada que se haba sentido, tanto ella como su padre. Y aunque era distinto, perder a un familiar era algo que ella comprendía…y se alegraba de que en Hermione hubiese encontrado un motivo por el cual estar agradecido. Era difícil encontrar a que aferrarse para no dejarse caer, pero él lo había hecho, y no solo no se había tirado, sino que había buscado mejorar. Se encontraba demasiado feliz por ellos.

 El amor parecía estar en el aire. Solo que no para ella.

- ¿Todo bien Luna? - preguntó Ginny somnolienta, pero sorprendida de ver a su amiga despierta después de tantas horas de trayecto. De hecho, estaban a minutos de llegar a la estación, si no se equivocaba.

-Si, Gin, no te preocupes- sonrió conciliadora.

-Confió que sabes que lo que sea me puedes decir- respondió Ginny poco convencida, pero sin querer presionarla a hablar. Luna agradeció que, para variar, Ginny fuera discreta y se estiro en su lugar, guardando sus cosas en su bolso-. El amor está en el aire, ¿no es así? - apuntó a Neville y Hannah risueña, claramente feliz de ver a su mejor amigo con alguien. no tenia ni idea. Eso tranquilizo a Luna. No deseaba ser evidente, o hablarlo. Lo superaría.

-Mira quien lo dice…- empezó Luna burlesca, apuntando al pelinegro-. Jamás lo había visto dormir tan tendido…-ambas chicas rieron, despertándolo un poco-. Lo siento, Harry- se rio con más fuerza, y el pelinegro solo tanteo en busca de sus gafas, somnoliento.

- ¿Ya llegamos?

-Aja, amor. Caíste cual bebe apenas arranco el tren- explicó Ginny mas tranquila, mientras que se paraban a buscar sus cosas. Harry levanto a Ron y Hermione, quienes compartían el sueño profundo para variar, y al rato con tanto movimiento Neville y Hannah les siguieron, apurando el paso en tomar sus pertenencias, puesto a que ya se habían detenido en el andén y sabían que el conductor no era precisamente paciente a la hora de desalojar.

- ¡Al fin! ¡Vacaciones! - dijo Hannah entusiasta una vez abandonaron el tren.

-Mamá estará contenta de tenernos de regreso en casa…- comentó Ron feliz, mientras que Hermione terminaba de asegurarse de que todo Gryffindor hubiera desalojado. Ya lo habían hecho, pero ella tenia que asegurarse, desde luego. No sería Hermione si no.

-La madriguera siempre recibe visitas, chicos, y mi madre solo busca excusas para recibir gente en ella. siéntase más que invitados en ir si lo desean- recordó Ginny, claramente poco feliz de despedirse.

-Bueno, ya vi a la abuela. ¡Merlin, una pensaría que con los años te vuelves menos excéntrico! ¡Es lo contrario! - a pesar de la queja, Neville parecía eufórico de ver a la señora, quien parecía buscarlo entre el amor de gente abriéndose paso con su bastón-. Me tengo que ir. Adiós, chicos- ambos muchachos se despidieron afectuosamente del castaño, quien parecía algo apurado. Obviamente buscaba evitar incidentes con el bastón de la señora-, Ginny- la pelirroja le dio un abrazo aplastante, risueña pero claramente poco contenta de no verlo en semanas-, Luna- la rubia le abrazo levemente, sonriente-, Hannah- muérdago mágico había crecido entre los dos, y Neville lo tomo como invitación para robarle, por fin, un fugaz beso, que ella correspondió prontamente una vez se le fue la sorpresa. Todos lo miraron estupefactos, después de ttodo, Neville jamás había sido confiado respecto a los temas del amor. Clarmente tambien estaban contentos.

- ¿Eso fue…? - pregunto sonriente, sonrojada pero feliz. Neville, en efecto, estaba inlus más colorado que la rubia.

- ¿Demasiado? - pregunto temiendo haberla ofendido. Ella negó risueña.

-Claro que no. Nos vemos, Neville. ¡Cuídense chicos! Me despiden de Hermione, ¿sí? Mi prima me está esperando- le dio otro corto beso de despedida, y con gesto se despidió de los demás. Su prima ya la esperaba lista para interrogarla sobre Neville, seguramente. Pero valió la pena. ¡Al fin!

- ¡Al fin! Dame, Ron- el pelirrojo le entrego un par de monedas a ella y Harry a regañadientes, haciéndolos reír.

- ¡Apostaron! - exclamó indignado.

- ¡Claro que sí! Después de enterarme de que al parecer Mione y yo éramos tema de apuestas en todo Gryffindor…-explicó Ron ofendido-, estoy feliz por ustedes, ¿pero no pudiste esperar a que ella lo hiciera, Nev?

-No todos esperan a estar al borde de la muerte para declarase, Ronald- se burló Harry sin malicia, haciendo reír a todos. Hermione llego para encontrar a su novio sonrojada y a Neville embobado.

- ¿De qué me perdí? - cuestionó la castaña-. ¿Y Hannah?

-Se tuvo que ir, pero te desea lindas fiestas. Te perdiste de una declaración, por parte de nuestro querido Nev- comentó Ginny risueña, entusiasmada por Neville-. ¡Y conseguí 2 galeones!

- ¿Cómo? - Ron gruñó por lo bajo, confundiéndola.

-Luego te explicó…

-… ¿No me cobras de una vez, Luna?

-Luego. Prefiero favores- Ron trago grueso, pero asintió. Hermione decidió que quizás no quería saber de que hablaban. Odiaba las apuestas y esas cosas.

-Me tengo que ir, mi abuela ya esta de malas. Adiós, Herm. Cuídense- la abrazo levemente antes de encarrerase donde Augusta Longbottom lo recibió con un fuerte abrazo.

- ¡Luna! - la rubia corrió a donde su padre la llamo, lanzándose a abrazarlo con todas sus fuerzas. El trio trato de relajarse ante la presencia de Xenophillus, después de todo, aunque sabían que su motivación no había sido mala (sino que al contrario, la más noble de todas), seguía siendo quien quiso entregarlos. Solo Ginny se apresuró a saludarlo amistosamente.

-Papi, te extrañe tanto- murmuró la rubia al borde del llanto. Jamás la habían visto tan afectada, pero claro, tras lo ocurrido debió ser duro estar nuevamente separados, aunque fuese para bien.

-Buenas noches, señor Lovegood- saludaron los tres educadamente, Ron llevando la valija que por la emoción Luna había dejado tirada en el andén.

-Buenas noches, chicos. Me alegra verlos bien. Dame, gracias, Ronald- le cedió el equipaje de sus hija, claramente igual de afectado que la misma por su bienvenida. Debía ser difícil estar separado de tu única hija tanto tiempo, pensaron, aunque estaban felices de ver a Luna contenta.

-Señor Lovegood, ¿Habrá visto a nuestros padres de casualidad? No querríamos dar vueltas por el andén-pidió Ginny, curiosa de ver al resto calados. Incluso el señor Lovegood, normalmente parlanchín, estaba callado.

- ¡Iban llegando apenas llegue! Debes estar cerca del muro…- respondió volteando a la gente-. ¡Allá van! - apuntó a los dos puntos pelirrojos que sobresalían. Ron, al ser el más alto, logro verlos bien una vez siguió el dedo del rubio, y en efecto, allí se encontraban sus padres ajetreados.

- ¡Gracias, señor Lovegood! Mejor vamos yendo- dijo el pelirrojo cortésmente. Cada uno le dio un abrazo a Luna y tras desearles felices fiestas, se encaminaron donde los señores Weasley les buscaban entusiastas.

- ¡A casa al fin!



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