Historia al azar: Luna de sangre
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19 años después » Casi confesiones
19 años después (R15)
Por Dinah Wesley
Escrita el Martes 13 de Febrero de 2018, 05:26
Actualizada el Miércoles 20 de Enero de 2021, 22:13
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Casi confesiones

- ¿Qué edad tienes? - preguntó Audrey curiosa. Marchesa pareció sorprendida por la pregunta, pero terminó por sonreír.

-Eso no se le pregunta a una dama y lo sabes, querida, pero ya que has sido tan amable…setenta años- confesó con una sonrisa. Audrey no sabía se sentirse sorprendida o decepcionada: ella hubiera pensado que mínimo tendría unos 100 años, pero claro, tener 70 y aparentar 20 era de por sí ya algo sorprendente.

-Eres muy joven. Para ser vampira y todo eso…-halagó al sentirse tonta. Igual fue grosero quedarse muda.

-…En efecto, a mi edad todavía se me considera un bebé vampiro…-concedió la rubia con una sonrisa.

-…Y sin embargo, eres lo más cercano a una reina para ellos- ella volvió asentir, bebiendo de su copa lo que Audrey supo, no era vino-. ¿Cómo lo hiciste? Después de todo, dudo que a los vampiros de Europa, el viejo continente, les guste rendir cuentas a alguien mucho más joven que ellos…

-…No tienen de otra. Respeto a mis mayores, seré monarca pero jamás me he considerado autócrata y jamás me permitiré serlo. Escucho, y si me equivoco, rectifico. Me aconsejan, y en general, permito a los vampiros regirse en el orden que tenían antes de mi llegada siempre y cuando sea viable. Pero en cuanto jerarquía, al ser la primer mujer en poder transmitir el vampirismo y al haber sido mordida por el rey de la Noche…Automáticamente soy la Reina de la Noche…Y deben de responderme como tal…

-Entonces, ¿estas casada? Con el Rey de la Noche

-No. Jamás. Las ataduras son para los mortales como tú, y hasta ustedes tienen sus dudas, al parecer…- comentó con evidente doble intención, haciendo a Audrey palidecer.

- ¿Ustedes también leen mentes? - preguntó temerosa. ¿Cómo sabia eso? Marchesa solo rio.

-Si y no. Si leemos mentes, mas no leí la tuya. Siempre que digo eso o me empiezan a decir lo increíble que en realidad es el matrimonio y de lo que me pierdo…y otros, como tú, se sienten acorralados, identificados quizás… ¿Te gusta, no? El pelirrojo…

- ¿De dónde sacas eso? Me caes, Marchesa, pero mi cabeza es privada…- empezó a amenazar pobremente Audrey.

- ¡No te leí la mente! Ocupo verte a los ojos para eso. Seré un bebé vampiro, pero estoy vieja, y créeme que a mi edad no necesito de mucho poder sobrenatural para comprender las emociones humanas…Veme como a una abuela. Más sabe el diablo por viejo que por diablo, te recuerdo…Si no quieres hablar, adelante, sigue interrogándome. Pero francamente lo que ocurre en este edificio es mi telenovela…Y creo que podría ayudar. Ademas, no es como que me sea vital, no iré divulgándolo…

-…Se llama Percy…

-… ¿Percival o Perseo?

-…Percival…- dijo ella como sin entender la importancia del dato. Pero al parecer era algo bueno a juzgar por los gestos de Marchesa.

-Prosigue…

-… ¡Ah, claro! Bueno, Percy Weasley. Él desde que llegue llamo mi atención, es guapo y siempre lucia muy centrado y serio…

-… ¿Y eso te llamo la atención?

-…En mi familia y círculos sociales todos somos un desmadre andante…- aclaró ella algo apenada.

-…Lo raro es llamativo, desde luego. Tiene sentido para mí…- estuvo de acuerdo la vampiresa-. Ademas, si es apuesto. Toda su familia, siempre han sido guapísimos, los desgraciados. Es hereditario, al parecer- comentó jovial, con una sonrisa nostálgica.

- ¿Saliste con alguno?

-Hace décadas, ni han de saber de esos parientes suyos. Prosigue…

-…Y lo conocí y en realidad me agrada. Mucho. Bueno, me gusta. No creo en el amor a primera vista, creo que se va construyendo…Pero jamás me había sentido así por nadie más…

-… ¿Nadie más? - Audrey solo asintió, evitando su mirada.

-Nadie más, pero creo fervientemente que todos te hacen sentir cosas distintas, no debería compararse…

-…Como digas…

-… ¿Soy una mala persona?

-No existe tal cosa en el amor o la guerra, pues todo lo vale. Eso sí, debes saber que toda acción hay una reacción y deberás tenerlo en cuenta siempre…

-...Lo sé…

-…No es un regaño. Digo, para ustedes los mortales de hecho el tiempo es oro y deberían aprovecharlo haciendo a su antojo…Ese es mi mayor consejo.

-…Gracias, Marchesa… ¿Ese es tu nombre? Es bonito, pero extraño…

-Si y no. Me llaman así por "Marquesa", larga historia de cuando vivía en España. Con el tiempo he tenido que cambiar mi nombre ante los muggles, no puedes estar viviendo en el mismo lugar y con el mismo nombre por mucho tiempo sin levantar sospechas…Me llamó Eleonora. Eleonora Rose.

-Es un lindo nombre, Eleonora.

-…Si, una lástima no usarlo todo el tiempo. En fin, Audrey, si eres feliz estando con el pelirrojo Weasley enfócate en eso. Créeme, en la vida uno debe aprovechar las oportunidades de hacer feliz al corazón aunque sea a costas de la mente…

-… ¿De verdad lo crees?

-Lo sé- aseguró sonriente-. Ademas, te vendría bien distraerte. Lo mismo le dije a Phee respecto a su amorío con el impuro: puede que escalé, puede que no, pero que no falten los buenos ratos…- Audrey decidió fingir que sabía ese dato sobre el romance de su amiga. ¡Un impuro! Eso no tenía nada de malo. ¿Por qué no le habría querido decir? Lo que es querer tener secretos, pensó.

-Si, él la hace feliz…

-… ¡Pensar que casi lo muerdo! Él pobre, apestaba a muggle, pero por suerte detecte la magia, aunque débil, en él. Dursley, escuché…No es guapo a mi par de conocedores ojos, pero para gustos, colores…

-Dursley…

-…Dudley…

- ¿Dursley?

- ¡Si, Dursley! ¿Por qué te llama tanto la atención?

-Lo he escuchado. No sé dónde, o porque me suena conocido. Pero lo conozco…- dijo tratando de hacer memoria. Fue inútil. Pero estaría atenta a cuando lo volviese a escuchar.

- ¿Qué hora es, Nora?

-Las siete, ¿por?

- ¡Me tengo que ir! Gracias, Nora. Voy a seguir tu consejo…más o menos…

-… ¿Con eso quieres decir? ¿Tendrán una cita?

-Tiene más que ver con el trabajo, en realidad. ¡Merlín, el día que logre sacarlo a un bar o a un ambiente menos sobrio!

-Te gusta un hombre trabajador y sobrio, deberías irte haciendo a la idea…

-…Sí, es parte de su encanto. De todos modos, todos queremos divertirnos en la vida, ¿o no? Quizás tienes razón. Esto es una oportunidad, y pudiera no serlo solo para mi…Nos veremos luego, Nora. Disfruta las galletas…

-… ¿Bromeas? ¡Necesitare pedirte más! ¡Diviértete, Drey!

 

 

 

- ¿Por qué tanta vigilancia? Antes era mucha, ahora es asfixiante- se quejó Andrómeda mientras la recibía Narcissa, quien trato contener su colera. No era con Andrómeda, después de todo-. ¿Y cuándo piensan remplazar aquello? ¿Por qué no lo quitas? - cuestionó asqueada al ver lo que parecía ser una mancha de sangre en el suelo. Ni idea de como se había estampado allí, peor lo había hecho.

-…Un malentendido. Estuve pensando en que podrías bien tomar los juguetes y demás cosas que pertenecieron a Draco cuando bebé, pues dudo mucho que nos sean útiles hasta dentro de muchos años…-sugirió Narcissa mientras tomaba al bebé en brazos-. No me mires así, por favor, ni que fuera a hacerle daño…- pidió al notar la mirada fulminante de Andrómeda-. Y no sé, créeme que he hecho de todo, no se ha de quitar. Si los elfos no lo consiguen, pediré que quiten el piso- concedió mirando aquello con no solo repele, sino que terror. Sabia bien a quien había pertenecido, y como si hubiera maldecido la casa su sufrimiento, la sangre de la impura Granger no se desprendía de las losas por más que hechizaban sus pobres elfos sin cesar. Era inquietante.

-Eso no lo sé del todo, Narcissa. No te preocupes, no necesitamos de tu caridad, tiene juguetes de sobre, aunque gracias por la oferta- comentó claramente sin una pizca de agradecimiento.

Narcissa no la culpaba por su hostilidad. Le fastidiaba, pero era de esperarse por su parte. Al menos el pequeño no parecía percibir la aprehensión de su abuela hacia ella, mostrándose tranquilo pero curioso por todo lo que antes le había asustado. Ahora mismo forcejeaba suavemente contra ella para poder tocar una las armaduras que adornaban el salón.

- ¿Y mi sobrino? ¡Merlín, a su edad ha de ser terrible el arresto domiciliario! A los dieciocho yo estaba recorriendo todos los bares Inglaterra junto a mi amigos…

-…Si, padre se enfureció bastante cuando lo supo…-recordó Narcissa sin ser consciente de que lo había dicho en voz alta. Andrómeda negó divertida, mientras jugueteaba con uno de los adornos en la mesa. "La manzana no cae lejos del árbol…" pensó Narcissa risueña mientras mejoraba su agarre al pequeño inquieto.

-Ese hombre se enojaba incluso cuando salía al jardín sin avisar, al menos tuve un buen rato. No que este orgullosa, claro, pero se lo busco…Yo por eso jamás fui tan prohibitiva con mi hija: un "no" en la mente de un adolescente es un reto y muchos una declaración de guerra…

-…Bueno, en eso concordamos al completo- concedió Narcissa mientras dejaba al niño en su cuna-. Draco está en el jardín, ha adquirido la jardinería como pasatiempo…-decidió abstenerse de explicar el porqué de aquello.

- ¿Fue por lo de la chica Greengrass? Recuerdo a su padre. Era un intenso, si me lo permites decir. Aunque no un mal sujeto, he de reconocer. Y bueno, se parecerá a su madre…

-…Astoria Greengrass es su nombre. No pensé que leerías revistas de espectáculos…

-…Todos tenemos gustos culposos, ademas, todo mundo quiere saber que tan miserables son los que deberían estar presos. Cualquier cosa que los haga menos miserables se volverá casi tan odiada como ustedes…-explicó Andrómeda sin pizca de pena alguna-. ¿Astoria? Pensé que le habían nombrado Daphne…

-…Daphne es la primogénita, Andrómeda. Astoria Greengrass es la menor, un año menor que la niña Weasley…- la expresión en la cara de Meda era de sorpresa, rozando la confusión.

-Ya veo…la menor…

-…Si, es encantadora. Te hubiera agrado. Tiene un ángel sobre ella, creo que encajaría donde la pongan…

-…Te creo, digo, al menos sé que prejuiciosa no es, no andaría con supuestos criminales. Aunque… ¿Estas segura? Digo, sobre dejarlos salir. No es primogénita. Es la menor…- recalcó la palabra como si aquello fuera una maldición.

-…No seas supersticiosa, Andy…- respondió con simpleza.

-…Tienes razón. Sera una tontería. Disculpa. Algunas cosas…te las dicen tanto que se hacen una realidad en ti, supongo. Pero no pasa de ser algo personal…- respondió distante, como si recordase algo.

Se sumieron en silencio, viendo a Teddy cambiar su cabello conforme, asumieron, soñaba.

- ¿Has sabido algo de tu esposo, Narcissa? - preguntó curiosa.

-No- se limitó a responder, aunque su voz sonaba dolida-. No se me permite ni escribirle. No permitieron despedirme…despedirnos de él…No he sabido de él desde entonces.

-Ya veo- Andrómeda se veía incapaz de mentirle y decirle que lo sentía. No lo sentía. Tampoco le causaba alegría, pero creía que aquello era lo mínimo que se merecía ese señor.

El elfo dejo la tetera en el salón antes de volver a sus tareas. Las dos seguían en silencio.

- ¿Te puedo pedir un favor, Meda?

-Depende de cual, Narcissa…

-… ¿Nos traerías medicina? - la interrogada la miro incrédula, sin saber que decir.

- ¿Qué quieres decir? ¿No tienen?

-Ahora sí, pero conforme pase el tiempo se acabará y ya que no podemos conjurar pócimas…Sabes que la medicina muggle es inútil en los magos…Y no nos atenderán con los magos…- dijo Narcissa algo avergonzada de encontrarse en esa situación.

- ¿Y ese no es el punto? Del exilio, digo. Que estén por su cuenta, que no dañen ni se beneficien de las personas a las que tanto ya hicieron daño…

-… ¿Es enserio que me dirás que no, hermana?

-Primero que nada, no somo hermanas. Eso ya bien me lo dijiste y remarcaste décadas atrás. Segundo, yo no dije que no, te estaba preguntando. Tercera, ¿Tengo que hacerlo? Digo, estoy segura de que en poco más de 20 años habrás hecho algún amigo que te haga ese favor, amén de otras cosas…

-…Andrómeda…

- ¿O no? ¿Realmente les han dado la espalda?

-Si ibas a decir que no pudiste limitarte a solo eso, Andrómeda. No tienes que vanagloriarte…

-…Es que, ¡Merlin! Dame una buena razón para ayudarte…- pidió tratando de encontrar una por su cuenta. Era humana, tenía rencor, y aunque sabía que actuar bajo este era malo, era demasiado tentador hacerlo en ese momento, casi como si la vida le hubiera dado su modo de obtener venganza en guante blanco por todo lo que aquella rubia ante ella le había hecho durante años.

-…No la tengo- reconoció apenada-. Mas allá de apelar a tu bondad, no hay nada. Pero sé que no caerías tan bajo como para negarle ese favor a Draco…

- ¡NO TE ATREVAS A HABLAR SOBRE CAER BAJO! Nadie, ABSOLUTAMENTE NADIE, tiene menos derecho a juzgar si he caído bajo o no que tú- exclamó colérica, antes de forzarse a recuperar la calma-. Draco…es lo mismo. Todos ustedes, son lo mismo…

-Es tu sobrino, jamás te ha hecho mal alguno…- contradijo Narcissa desesperada.

-…Es mi sobrino hace apenas un par de meses, te recuerdo. Y apenas y desea dirigirme la palabra, mirándome con desdén y arrogancia, como si tuviera el derecho a ello aún. Mendigar por medicina, las carencias…Le enseñaría la humildad que claramente jamás se le ha inculcado…- comentó fríamente, sin dirigirle la mirada. Narcissa tembló al recordar un poco el parecido entre ella y Bella, al recordar que ella había sido forjada bajo la misma mano dura que ella y que se había curtido en el mismo nido de víboras que ella. Si, Meda pudiera ser bondadosa, más jamás blanda, no cuando por tanto tiempo se le trato como si fuese un piedra. Y ahora había cometido la sandez pedirle auxilio.

-Si deseas vengarte de mí, hazlo. Hiéreme. Hazme ver el infierno que no pudiste desatar en Bellatrix. Pero no te atrevas a querer cobrártelas en mi hijo…- terminó de decir más agresiva de lo que planeo, pero se mantuvo firme.

-… ¿Me estas amenazando? -cuestiono retadora.

-Yo no quería hacerlo.

-…No, jamás harías el mal, ¿verdad? Siempre te obligaban a hacerlo, la pobrecilla-se burló altanera -. ¿Están enfermos?

-No. Estoy…Estaba previniendo…-Meda suspiró cansinamente.

-Lo hare. No por ti, ni por mi preciado sobrino. Lo haré por Teddy, después de todo, el karma es tan desgraciado que lo que sea que les haga me las cobrara con él. Así funciona, lamentablemente. Por los pecados de los padres la pagan los hijos…- terminó de decir algo entrecortada-. Y jamás lo permitiré.

-…Lo sé. Y aunque juras que no es por nosotros, en verdad te lo agradezco mucho.

-Ahórratelo. Créeme, la gente que te hace favores ni siquiera lo ve como tal…- comentó evidentemente molesta.

-…Lo sé- recordó a Kingsley anunciando que el "Trío de Oro" había considero innecesario el encierro en Azkaban. Aunque no se atrevía a apostar a quien de los otros dos había votado a su favor también, sabía que Potter lo había hecho para deshacerse lo antes posible de la "deuda" que tenían. Ni siquiera tenía que sentirse agradecida.

-No quiero que él termine así, como nosotras-empezó Andrómeda mientras mecía al bebé-. Odiando a su sangre, incapaz de ser amable. Ahora es un bebé, su corazón es lo más puro que hay…No quiero que se pudra…- Narcissa le ofreció un pañuelo para que se secara las pocas lagrimas que surcaban su rostro-. Es muy tarde para nosotros, pero para él no. Sé que lleva nuestra sangre maldita, pero también lleva consigo la de mi Ted, la de mi Nymphy, la de Rem…Tiene esperanza…

-Claro que la tiene. Y como te prometí, jamás pretende nada que no sea el bien hacia él. Yo tampoco quiero que esto siga. El apellido Black ya no existe, ¿sabes? Al demonio con su maldito legado. Ya no hay nada…Somos libres…Y él será el primero de muchos en verse beneficiado… Lo prometo.

-Lo que dije Draco estuvo mal. Lo siento -pidió avergonzada por sus crueles palabras.

-No hay cuidado- dijo Narcissa, tratando de hacer a un lado la rabia que aquello le había generado. Escuchó a Meda reír suavemente, distrayéndola- ¿Qué ocurre?

- ¡Maldijiste! O al menos, es lo más cercano a una palabrota que te oído decir a algo que no sea un impuro…

-… ¡Estas exagerando! Fueron varios años los que vivimos juntas. Seguro hay más…

-No, eras muy niña buena. Remilgada…-se burló infantilmente, haciéndola negar con la cabeza. "Al menos esta de mejor humor" pensó. También sonrió un poco.

-Por favor, omite hacer comentario alguno respecto a lo de Astoria, ¿podrías?

-No es asunto mío de todos modos. Ademas, tu dijiste, son bobas supersticiones, ¿verdad?

-Si. Absurdas creencias que no merecen ni un pensamiento.

 

 

Katie trataba de hacer un poco de orden en la casa aprovechando que su bebé dormía la siesta, con ayuda de Wood, quien con cuidado de ser silencioso conjuraba sobre la pila de trastes sucios apilada en el lavabo. A pesar de que ella era de la idea de que ser magos no era ser inútiles en lo domestico, ahora sí que se apoyaba en la magia para casi que todo. Cualquiera lo haría en su lugar.

-No creo que sea lo más prudente, Wood. Es muy pequeño para viajar, ¡Ni hablar de hacerlo sin su madre!

-Jamás sugeriría que se separaran, Bell. Ademas, es solo una semana…

-…Estaré bien por mi cuenta una semana. O puedo hablarle a mi madre, ella sabrá qué hacer para ayudarnos. Violet también ha estado muy al pendiente y deseando que le pida ayuda- dijo recordando a su suegra, quien al saber del "incidente" que su hijo había provocado había tratado a más no poder de compensarlo de algún modo, para disgusto de su consuegra, su madre, quien por su parte seguía sin ver con buenos ojos a su yerno.

-Ya, pero yo no quiero que estén solos por una semana…-explicó él, claramente preocupado.

-…No creo que estemos listos para dejar la casa con él aun, Wood. Lo siento, pero es no…-concluyó al tema sin dar pie a seguir, dejando al chico claramente molesto. De todos modos la chica fingió no notarlo y siguió con lo suyo, irritándolo aún más. Fue casi un alivio que Oli llorase, distrayéndolos de su discusión.

-Qué raro, ya le di de comer y no es el pañal…-comentó Katie empezando a preocuparse, mientras lo abrazaba a ella. La chica, parte de ser primeriza, tenía el constante miedo de que algo hubiese ido mal con el pequeño dado a su prematuro nacimiento y riesgoso embarazo.

-…Los bebés lloran, Katie. ¿Lo sientes caliente? - ella negó-. Mañana iremos a San Mungo si así lo deseas, pro te aseguro que no tiene nada grave. Quizás se quedó con hambre o solo quería lo carguen…

-…Igual tienes razón- cedió ella, aunque seguía reacia a soltarlo-. Pero si, me hiciera sentir mejor que lo viese un sanador. Mañana- pidió algo apenada, a lo que él solo asintió-. Cuando nació no lloro. Tuvieron que revisarlo. Eso era malo, ¿sabes? Quería decir que no respiraba. Y era tan pequeño… - recordó aterrada. Él sintió de nueva cuenta la oleada de culpa atravesarle, después de todo, el debió haber estado con ellos.

-Iremos mañana en la mañana, Katie. ¿Ves? Ya se calmó. quizás tenía frio…- para ellos, acostumbrados a la poca calefacción quizás no era tanto, pero quizás para él sus mantas no bastaban. Lanzó un hechizo calefactor extra a la habitación, por si acaso.

-Si, a este nene le tocó nacer en meses de frio, ¿verdad, mi amor? En unas semanas quizás veras nieve por primera vez…- se dirigió al pequeño con ternura, antes de volverlo a acomodar en su cuna, ya dormido.

-La vería antes si me acompañan…- ella no se enojó, pero si le miro suplicante. Sabía que su intención era convencerla, no molestarla. Y sabía que él no lo hacía con mala intención.

-Yo tampoco quiero estar lejos de ti una semana, ¿sí? Pero es lo mejor. Vas a trabajar, dudo que puedas estar al pendiente todo el rato de todos modos…Aquí al menos estoy en casa. Estamos en casa…-cerró el dosel en la cuna del bebé, colocando hechizos para bloquear el ruido. No quería despertarlo.

- ¿Y si algo ocurre? ¿Si alguno de los dos se enferma?

-Soy capaz de ir al hospital. Ademas, ya te dije que planeaba pedirle a mi mamá y a mi suegra que viniesen a ayudarme un poco con Oli…- ella miró que su expresión seguía confusa, insegura-. ¿Algo más que te inquieta, amor? - preguntó con dulzura, deseando tranquilizar lo que sea que le inquietaba. Él sonrió levemente, extrañaba oírla llamarlo así. Era música para sus oídos.

-Prométeme que no saldrás tanto, menos de noche. Se que están haciendo lo mejor que pueden, pero las calles siguen siendo inseguras- hasta ahora, si ocupaban algo, lo que fuese, él solía salir por ello. La idea de ella siendo víctima de aquellos terribles monstruos que asediaban inocentes por las noches en las calles le helaba la sangre.

-…Lo prometo, si te da paz- accedió sin discutírselo demasiado. Sabía que solo velaba por su bienestar, y francamente, ahora que era madre, jamás se expondría a peligro innecesario otra vez. No podía dejar desamparado a su bebé cuando más necesitaba de ella-. Prométeme tú que no andarás solo en la noche. Sabemos que atacan en grupos y si algo te llegara a ocurrir…-un sollozo le impidió continuar, mientras se abrazaba a él. Ahora atacaban a escondidas, en la noche, a quien se les cruzase, impuro o no, incluso a muggles se habían llevado consigo. Era venganza a ese punto por los que ya habían capturado: desataban su ira a su antojo al saber que de todos modos, la pena seria la misma.

-No llores, Katie. Nada ni nadie me impedirá regresar siempre a ustedes, lo prometo…- susurró él en su oído, acunándola en sus brazos hasta que se relajó un poco.

-Te adoro, Oliver- quizás era el cansancio, o la emoción de imaginarse aquello, o el que simplemente ya estaba harta de estar enojada con él y no quería que se fuera sin demostrárselo. Lo besó, y él ni lento ni perezoso correspondió con la misma intensidad, llevándola en brazos a la cama-. Te amo, ¡Merlin, extrañe esto! - murmuró entre besos.

-…Te amo, Katie. Más que nada, te adoro…-murmuró contra su piel, desnudándola suavemente de su camisón, a la vez que ella hacia lo mismo con el pijama de él.

-Espera…-dijo entrecortada. Busco su varita con la mano en el buro y conjuro un par de hechizos-. Para escuchar si se levanta- explicó al ver su expresión confundida.

-…Deberías también…O si quieres, yo…

-…Estoy con la poción, no te preocupes por eso- interrumpió al saber que se refería a la protección, algo sonrojada pero decidida a no aplazarlo mucho más-. ¿Dónde estábamos, amor?

 

 

 

Hannah estaba, para variar, concentrada en lo que leía. "Anómalas reminiscencias" dictaba el título escatimado, y hablaba justamente de eso, diferentes afecciones, consecuencias o casos concretos que tenían en común a la magia como causa de daño en la memoria.

"A diferencia de las causales muggles, muchas veces la magia jamás llega a eliminar del todo la esencia de a quienes maldice. Una madre, recuerde o no serlo, siempre será una madre, por ejemplificar. Un hermano que no recuerde a sus hermanos por obra de una maldición jamás dejara de sentirse como el hermano que en realidad debió ser, buscando llenar aquel vacío a toda costa. Ese un patrón común, pues la magia siempre ha de respetar, a pesar de su naturaleza, el poder y orden natural del amor…"

Subrayaba y tomaba nota, después de todo, aunque si bien ella había optado por cursar el ultimo grado en periodo ordinario, era mejor no dejar para el final ir estudiando, menos cuando todo lo relacionado a la salud era tan restringido y apenas aceptaban aplicantes. ¿Siquiera pasaría el examen? Bueno, al menos ya tenia una fuente de ingresos que, aunque no adoraba, le era útil. Junto con su prima Joyce si le seria llevadero, seguro.

- ¿Estas muy ocupada, Hannah? - se sobresaltó un poco al escuchar la voz tras de ella, aunque se relajo en el momento en que reacciono y reconoció a Neville. Al instante la calma fue remplazada por los nervios que, creía, eran las malditas mariposas de las que tanto hablaban.

-No, solo es ocio. ¿Todo bien? -lo invitó a sentarse con ella sonriente, tratando lo mejor posible de disimular su entusiasmo. No que ya no hablasen tanto, pero casi siempre que coincidían lo era o bien con sus compañeros de casa o con los amigos de Neville. Susan, cuando se lo contó por correspondencia frustrada, le había hecho la burla del siglo. Al menos había hecho reír a su tan triste amiga, pero la desilusión era muy real para ella.

Su sexto sentido de mujer le decía que a Neville le gustaba, pero claro, ¿Cuándo había estado su poco femenino ser en sintonía con aquel sentido? Digo, recientemente le había dado por querer verse y sentirse bonita. En parte porque quería que él la viera linda, pero también por simple curiosidad de ver que ocurría si lo hacía. Pero claro, dudaba que ese "don" femenino fuese cuestión de la noche a la mañana, de en verdad existir, claro está. Y no iba a arriesgar lo que ya era una bonita amistad por cosas de las que no estaba segura.

-Si, no te preocupes. Cansado, quizás. Al menos solo quedan tres semanas…- terminó optimista, haciendo sonreír a Hannah-. ¿Algo interesante? - apuntó al libro.

-Algo, digo, tampoco entiendo del todo algunas cosas…- lo cerró y guardo en su mochila, dispuesta a estudiarlo cuando se concentrada mejor. Ahora lograr aquello le seria imposible.

-…Seguro son complicadas, pero ya lo conseguirás…- aseguró con una sonrisa, disminuyendo su vergüenza.

-…Escuché que les fue bien es sus pruebas. No pude felicitarte en el momento, lo hago ahora. ¿Son tan terribles?

-Algo, es cuestión de estudiarlo todo. Al parecer, descubrimos después, nos dieron tres completamente distintos…- la chica palideció un poco, replanteándose si era realmente vital estudiar. Al instante razono el que obviamente so, pero bueno, era fácil fantasear.

-…Entonces, ¿Al final si vas para auror? - preguntó algo temerosa de volver a incomodarlo.

-Si, digo, lo que dijiste era verdad, me ayudara si un día deseo convertirme en profesor.  La verdad que la idea me gusta, quizás no pronto, pero bueno, tiempo tenemos…

-…Si, eso es lo bueno, ¿no? Aunque en verdad te extrañaré…mos. Ginny y Luna también me lo han dicho. Mucho…- se corrigió ella queriéndose golpear a si misma. ¿Qué demonios le ocurría? ella no era ala valiente, tampoco la atrevida. Menos la segunda opción. Esperaba que Neville tuviese consideración con ella lo dejara pasar.

-Si, yo también las extrañare bastante, pero francamente me era difícil seguir aquí. Cosas terribles ocurrieron, y aunque sé que también muchas cosas buenas encierran estas paredes, ahora mismo no soy capaz de enfocarme en ellas…- Hannah asintió, comprendiéndolo. Era difícil olvidarse de los cuerpos regados por todas partes, los mortífagos arrasando con quienes veían heridos.

-Supongo que me enfoque en lo rutinario, pero si, en realidad es algo duro de pensar. ¿Sabes que me consuela? Sonara extraño, pero es que que están descansando en paz., a pesar de todo. Si no, ya los habríamos visto rondar por acá…ya sabes, como fantasmas. ellos ya están en un lugar mejor. Nos quedaba seguir y no dejar que la escuela quedase marcada con aquello…- Neville la miró atentamente por varios segundos, antes de asentir suevamente.

-Si, tienes mucha razón. Y espero el día en que pueda regresar y verlo así…-Hannah se alegró de haber dicho lo correcto para variar-. Y sin duda, te extrañare mucho, Hannah. Quizás empezar a hablar fue lo mejor que ocurrió en medio de todo aquello, y en estos meses… - Hannah estaba por pegar brincos de la emoción, pero se forzó a permanecer tranquila antes de que los echasen de la biblioteca. Sonrió como boba al verlo sonrojado, ¡Merlín, era adorable! Si, Ernie se reiría de ella con gusto si hubiese regresado.

-Para mi también lo fue, lo es…-dijo mirándolo a los ojos, esperando poder decirle así lo que la vergüenza le impedía poner en palabras. Al menos el silencio entre ellos estaba lejos de ser incomodo desde hacía semanas, cuando acompañaban a Luna a la enfermería o estudiaban juntos algún tema en esa misma biblioteca. Ahora, mirándose atentamente a los ojos y con las manos entrelazadas sobre la mesa, ella juraba que en efecto, era mutuo el sentimiento. Neville parecía debatirse sobre si hablar o no, también lo percibía. "Por favor habla tú, que no puedo más…" pensó la rubia ansiosa.

- ¡Abbot, aquí andas! Disculpa, Neville, pero pasa que la señorita no ha hecho su parte y no pienso hacer el trabajo de Flitwick solo, ¡Vente! ¡Es para mañana! - interrumpió Smith, ganándose una mirada asesina por parte de la rubia- ¿Qué me ves? ¡Vamos! - Neville rio al ver el rostro de la rubia, entre apenado y encolerizado. "Pobre de Smith, la que se le viene encima" pensó al saber de buena cuenta el carácter que había hecho famosa a la tejona, tan salida de lo que estereotípicamente se decía de su casa. igual fue para mejor. Aquel no era el lugar donde decirle algo de aquella magnitud. Hasta él entendía un poco de romanticismo.

-Te dejo. Suerte con ello, hablamos luego, Hannie- se despidió Neville al recordar que había quedado con Ginny para unos deberes después de la comida. Ella asintió algo decepcionada, pero bueno, aquello ya era demasiado bueno para ser real.

-Nos vemos, Nev- se despidió con el tono más dulce que le permitió el enfado. Espero a que se fuera antes de dirigirse a su ofuscado amigo-. Estarás contento, Smith….

-… ¿Interrumpí algo? - preguntó confundido.

- ¡TODO! ¡Merlin, los odio! - se quejó ganándose una reprimenda de la bibliotecaria-. ¡Y no lo regaña a él!

- ¿A quiénes odias?

-A ti principalmente, Zacharias. Y ya, lo hare, pero yo sola. No quiero verte…

-…Pero…

-… ¡Déjame o hazlo tú! Que lo íbamos hacer en la noche, tonto. En eso quedamos…

-…Quede con una chica…

-…Pues le vas cancelando, que quedara corregir…

- ¿Es enserio? - cuestionó indignado. Ella asintió con una sonrisa cínica.

-Muy enserio, Smith. Vételo pensando mejor antes de ir abriendo tu bocota así sin más…

- ¿Dónde quedo tu compañerismo? ¿Tu lealtad? - recriminó ofendido.

-Donde te quepa, Smith. Ahora, déjame. Necesitare concentrarme- abrió el libro que le había tendido y fingió empezar a leer con entusiasmo,

-… ¡Pobre de Longbottom, la que se echó encima!

-Afortunada la chica, de lo que la salve- devolvió indignada. En el fondo sabía que estarían bien para la cena, pero ahora si estaba irritada. ¿Qué le habría querido decir?

 

 

 

- ¡Ay, Charlie! - su madre lo abrazó con fuerzas, tomándolo por sorpresa. Había empezado a ir aunque sea una vez al mes, después de todo, no quería perder de vista a los más afectados. El dolor y la pena lleva a las persona, incluso a las más fuertes, a cometer locuras.

-Hola, mamá. Tranquila, ocupo respirar- trató de bromear, pero francamente era difícil estar de buen animo al ver a su mamá llorando. Molly lo dejo solo para permitir que Charlie saludase a su padre, apurándose a servirles la cena.

- ¡Como nos alegras el día, querido! ¿Cómo han estado las cosas en Rumanía?

-Bien, digo, muchos migrantes van y vienen acá a ver a sus parentelas aún. ¡Merlin, ojalá jamás vuelvan los cierres! La gente enloquece. Lo bueno es que me hice de un trasladador…

-… ¿No es ilegal tesoro? - cuestionó Molly algo preocupada. Charlie se encogió de hombros.

-Algo, pero hasta cierto punto les ayudo a agilizar todo aquello. Ademas, solo lo uso para venir a verlos, dudo que me meta en demasiados problemas a futuro…-le quito importancia al asunto, y Molly decidió no indagar más. A veces entre menos se sabia de algo, era mejor-. ¿Y los demás?

- ¡Ay, Charlie, si supiéramos! ¿Me creerás que eres el que más nos visita? ¡Merlin, yo ido a verlos, pero o no están en casa o están demasiado ocupados! Que entiendo que era parte de dejar la casa, pero…No tan rápido. Incluso Bill, inundado en trabajo, ha tratado de venir más. Creo que Fleur mucho ha tenido que ver en ello, y pensar que la veía con malos ojos, la pobre…- se empezó a quejar desconsolada. Arthur le tomo la mano en un gesto de apoyo, pero se notaba igual de herido.

-Seguro tendrán sus motivos, querida. De todos modos, nos alegra que vinieses, Charlie….

-…Cuando quieran. La verdad extraño aquí de vez en cuando, por más amable que sea la gente en Bucarest…-trato de ocultar su rabia lo mejor posible mientras seguía la conversación con sus padres. ¡Merlin, ni siquiera lo interrogaron sobre su vida amorosa! De verdad que trataban de no molestarlo, y le dolía. ¿Desde cuándo sus padres parecían temer a que no volviera?

"Mocosos ingratos, pero me van a oír…" pensó mientras devoraba la tercera ración de pastel de carne que su madre le ofrecía. De Percy no le sorprendía del todo: ni siquiera él había sido capaz de verlo desde el funeral pues casi nunca estaba en casa (o no abría la puerta, que el desgraciado era capaz). De Bill quizás, pero lo comprendía: estaba trabajando y finalmente, ya era un hombre casado. Su familia, por así decirlo, era Fleur, punto. Así se estilaba entre los magos, al menos. Pero de George…eso si le preocupaba y bastante. Él jamás le hubiera hecho eso a su amada madre. Aunque claro, mucho había cambiado desde las ultimas comidas familiares. De todos modos, le parecía ingrato y poco considerado con quienes habían perdido a un hijo.

- ¡Ya van a ver! Seguro que pronto se aparecen. No hay que ser muy avispado para notar que el ministerio esta en crisis, ¿verdad, papá? Lo mismo ha de ser con el negocio de George. En cuanto agarren el ritmo otra vez, verán que batallaran para sacarlos de acá…- Arthur notó la sutil amenaza hacia sus hermanos en sus palabras, pero no pudo objetar. Él hasta cierto punto podía entender la necesidad de sus muchachos de querer vivir el duelo aparte, pero jamás estaría de acuerdo en algo que hiriese a su Molly.

-Me limitaría a saber de ellos. hasta Ron y Ginny, contra todo pronóstico, han sido más atentos en ese aspecto…

-… ¿Cómo le fue a Ronnie en su examen?

- ¡De maravilla! Excelencia en la mayoría de las áreas. Ya lo aceptaron, básicamente.

- ¡Wow, eso si lo vamos a celebrar! Ser auror fue una opción para mí, pero pues acá estoy…

-…Si, tu y Tonks planeaban serlo. Pensar que ella lo consiguió, siempre la vi tan pequeña y delgada… ¡Pero toda una guerrera, sin dudarlo! - rememoró Molly con cierta pena.

-Si, ella era una caja de sorpresas…- comentó Charlie con nostalgia por su amiga de antaño, que en paz descansara.

- ¿Ya has conocido a su pequeño? Ginny es su madrina. Mi niña, tan pequeña, pero ya siente a ese niño como suyo- comentó Arthur con cierta admiración por su hija más chica, tan madura y de corazón tan grande.

-No, no he tenido el placer. Igual es lo mejor, no he podido ni siquiera ir a despedir a sus padres como era debido…-confesó algo avergonzado, pero era la verdad. No había tenido el alma para ir a despedir a su compañera de escuela, tan joven como él, muerta en guerra. Tras despedir a un hermano menor esa misma mañana, hubiera sido demasiado para un día.

-Deberías- aconsejó Molly en la obviedad-. Igual, es metamorfomago como ella.

- ¿Enserio? ¡Genial por él! La tendrá fácil para ser auror si así lo desea.

- ¿Has sabido algo tu de tus hermanos?

-No mucho, la verdad. George esta…bien, dentro de lo que cabe, malhumorado. Creo que lo más cercano al George de siempre aparece cada que esta con una morena, Angie me parece se llama. Y pues cuando fui a buscar a Percy había una chica llamando a su puerta, tampoco le respondió pues no estaba. Muy guapa, se me hizo raro que justamente buscase a nuestro hermano más pomposo. Audrey, me dijo que se llamaba…

-De ella si te acuerdas…- se burló su papá haciéndolo reír un poco, encogiéndose de hombros.

-Pues es que era guapísima. Si no es nada de Percy igual y la terminó trayendo acá. Era muy agradable…- Molly negó divertida.

-Percy seria pomposo y lo que quisieran, pero si era tan guapa, seguro que él también lo habría notado. Aquí estaría más que encantada de recibir a cualquier chica que me trajeran, en especial tú, Charlie…

- ¿Tan alegre como con Phlegm? - ironizó el pelirrojo, a lo que Arthur soltó una risotada. Molly le miro con mala cara.

-Chistosito, Charles. Ven, ayúdame a lavar- él pelirrojo sonrió. Aquello era más normal que estar allí en calidad de invitado. Aquel, después de todo, siempre seria su hogar.



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