Historia al azar: Ridiculo aburrimiento
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19 años después » Noticias
19 años después (R15)
Por Dinah Wesley
Escrita el Martes 13 de Febrero de 2018, 05:26
Actualizada el Miércoles 20 de Enero de 2021, 22:13
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-Señorita Greengrass, a continuación solo corroboraremos que lo que usted atestiguó vivir el pasado sábado 17 de octubre del presente año. Mencione los siguientes datos en voz alta y clara- indicó el hombre, claramente de mal humor. Parecían no querer estar allí, y Astoria notó que no debían llevar ni un año ejerciendo. Quizás aquello pertenecía al año de servicio obligatorio a los próximos a graduarse. De ser así casi podía entender su frustración: habría trabajos más interesantes que aquello.

-Astoria Diantha Greengrass, 4 de enero de 1982, tengo 16 años. Curso mi quinto año en Hogwarts...-repitió sus datos personales, observando como la pluma escribía cuanto decía al pie de la letra-. Se me interroga debido a que viole las leyes del Ministerio de Educación y protección al menor…

-…Y fraternizo con traidores del Ministerio- agrego uno de ellos con claro desprecio.

-Pensé que no se me pudiese detener por ello…-respondió con seguridad que no sentía.

-…Por suerte para usted el gran Ministro de Magia Spencer-Moon, que en paz descanse, se tentaba el corazón con las madres de los lacras, permitiéndoles ser visitados por sus seres queridos…-Astoria apenas y recordaba cuando había visto acerca de ese señor en clase de historia, pero agradecía su intervención. Ahora le convenia. La sangre le ardió al escucharlos llamar a su rubio lacra, pero sabía que no le convenia hacer un escándalo. No estaba en condiciones de exigir nada.

-…De todos modos deberá responder las siguientes preguntas. No se preocupe, es breve. Creo que se explicó bien hace un rato-Astoria se sonrojó un poco ante la escena que su familia le había hecho hacer. Pero bueno, lo último que quería era malentendidos-. ¿Desde cuándo tiene relación con Draco Lucius Malfoy?

-Finales de Julio- aproximó. En realidad le conocía de toda la vida: su círculo social era muy pequeño y reservado como para no conocer a cada heredero de cada familia. Pero sabía que se referían a desde cuando habían empezado a salir.

-Aparte de su encuentro con él el 17 de octubre, ¿Ha establecido contacto alguno con él?

-Le envié una carta alguna vez, pero supe después que extrañamente jamás le llego- remarcó ello acusadoramente, después de todo, su buena Bubble llego casi una semana después, completamente asustada y sin respuesta alguna.

-Me temo que podría ser responsabilidad de la Oficina de Correspondencia Internacional. Dado a su condición, es evidente que toda correspondencia sea archivada para revisión antes de mandarla. Se ha de haber extraviado…

"Si como no" pensó fastidiada. Tan solo le había escrito para preguntarle cómo estaba y decirle cuanto lo extrañaba. ¿Qué podía ser peligroso en eso? Tan solo deseaban negarle cualquier tipo de cariño. Aquello era en exceso cruel, pero parecía que a nadie le importaba.

- ¿Quiere decir que todas las cartas que envíe a mi novio serán revisadas? Si es que le llegan…

-…Entienda que su "novio" es un mortifago. Si de verdad desea ayudarle, dejaría de ponerle en situaciones que comprometan su libertad…Y él a usted en aquellas que comprometan su integridad.  Me tomare el atrevimiento de decir que usted es una joven encantadora, señorita Greengrass. Sería una lástima que alguien como usted, con tantas posibilidades de un futuro, las perdiese por un condenado…

 

Astoria recordaba con rabia las palabras del auror. ¡A él que le importaba! Realmente, antes la gente apenas sabia de su existencia. No importaba que tan buenas notas obtuviera en el colegio, o lo ejemplar que trataba de ser en las artes o cultura, o lo correcto en su conducta, jamás le habían prestado atención, como para que justamente ahora que ella deseaba poder pasar desapercibida y tener una relación normal la gente la apuntada acusadoramente, como si hubiese cometido el más vil de los crímenes por fijarse en Draco. ¡Ella no tenía la culpa! ¡Él menos! Merlin, recordaba la de veces durante el verano que Draco se distanciaba cada que terminaban en situaciones comprometedoras, como si al él le importase más la reputación de Astoria que ella misma. Y vaya que su reputación yacía bajo tierra últimamente.

Las únicas personas de su casa que se dignaban a hablarle era Theo y las gemelas, pero estas últimas parecían hacerlo más bien para sonsacarle algún cotilleo. Daphne podría ser incluida en aquella corta lista, desde luego, pero casi siempre se encontraba irritada o cortante hacia ella, buscando evitar alguna otra pelea.

-Si te sirve de algo, la rabia que Daphne pudiese sentir hacia ti no es nada comparado a las ganas que tiene de golpear a tu novio. Sin ofender, claro, que Draco es mi amigo- señaló Theo alguna vez que Astoria rompió en llanto, tratando de consolarla.

Es que no entendía a su hermana, ¿Qué tan difícil era actuar como cualquier otra hermana? ¿Es que no confiaba en su juicio? A veces juraba que Daphne la odiaba, por más que Thalia se repetía que aquello le parecía imposible. Thalia habría sido más una hermana mayor comprensiva en ese momento que Daphne, la verdad. Thalia no dejaría que la maltratasen así, jamás lo había hecho y jamás lo hubiera hecho, por más que aquello no le afectase a ella. Extrañaba a Thalia y despreciaba a la maldita guerra por habérsela arrebatado. ¿Habría siquiera conocido a Draco de no haber ocurrido aquello? Ella podía jurar que no, pues él siempre estaba rodeado de gente, de chicas, tan distintas a ella. En realidad, era extraño que hubiesen acabado juntos en primer lugar. un terrible pensamiento cruzo su cabeza…Si así la tenían a ella, la "victima" de la situación, ¿Qué estaría ocurriendo en la Mansión Malfoy? A Narcissa, quien no necesitaba más preocupaciones, a su Draco, a quien tanto desprecio le tenían de por sí. ¿Por qué es que todo les salía mal?

 

 

-De haber sabido que la entrevista sería con una persona tan ruin, jamás habría insistido a Harry con ello...

Ginny miró a Hermione extrañada.

-Creí que habías dicho que era un buena oportunidad para hablar del tema sin que terminasen en más titulares de prensa rosa... - respondió Ginny

-Esa anciana es una asesina- cortó de tajo-. Y aunque sé perfectamente que no es justo juzgar a alguien de épocas pasadas por lo que antes era normal...

-... Sigue siendo el principal motivo por el cual guerras como la que acaba de ocurrir ocurren en primer lugar. Lo sé. Pero de ser tan ruin estoy seguro de que Kingsley ya habría tomado cartas en el asunto. Además, pidió verlos a ti y a Ronald también. Si tuviera algo en contra de los nacidos de muggles igual ni lo hubiera hecho en primer lugar... ¿Qué pudo ser tan terrible? - antes de que Hermione pudiese responder, Neville llegó alegre a sentarse junto a ellas, haciéndolas cambiar de tema abruptamente. Neville había estado tan cabizbajo últimamente que verlo feliz era más importante que cualquier queja de Hermione.

- ¿Qué nos trae tan contentos, Nev? - preguntó Ginny entusiasta. Neville sonrió de oreja a oreja, antes de decir con orgullo.

-Saque una S en Transformaciones. Si así viene el EXTASIS, será pan comido pasarlo.

"Claro, ellos presentaron finales mucho antes" pensó Hermione al instante. Por primera vez en la historia, Hogwarts había permitido graduaciones fuera del tiempo ordinario. Harry y Ron apenas y tenían tiempo libre para descansar entre tanto contenido que estudiar en un trimestre y prácticas de Quidditch que se negaron a abandonar. Se tuvo que abstener de decirles "se los dije" en numerosas ocasiones, mientras se quejaban de todo el trabajo. ¿Dónde estaban Harry y Ronald, a todo esto? ¿Acaso no les había ido tan bien como a Neville? Si ese era el caso sabía que sería un duro golpe para los dos...Y para ella que los amaba tanto.

-Van por orden alfabético, Herm. Son de los últimos en recibir nota final, no te estreses- tranquilizó Neville al ver el gesto de Hermione. Esta asintió suavemente, aunque sus nervios no disminuyeron. Ginny, aunque igual de nerviosa, decidió enfocarse en las buenas nuevas.

- ¿Qué vas a estudiar, Nev? ¿O solo deseabas abandonarnos a Luna y a mí el semestre que viene? - preguntó Ginny con fingida indignación, haciéndole reír.

-La verdad no sé. Pero no quería estar acá tanto tiempo. Me es algo triste- ambas le dieron la razón en aquello.

-Ojalá hubiera podido convencer a mi mamá de lo mismo. Insiste en que acabe el año. Ya fue mucho que me dejase no repetir el sexto grado…-se quejó infantilmente-. Al menos tendré a Hermione y Luna de compañía... Incluso a Astoria. Apenas la he visto en los pasillos, por cierto, la pobre. Tengo entendido que McGonagall la castigo peor que sumando todos los castigos de los gemelos en uno... ¡Ni hablar de a Slytherin! Creo que sus puntos están en - 50.

-Me imaginó que la pobre ha de estar fatal y eso está muy mal, ¿pero de quién hablamos?

-Astoria Greengrass, una chica de quinto curso. En fin, hay que darle tiempo al tiempo. Tengo esperanza de que más temprano que tarde la escuela recobrará su sentido común…- explicó Hermione tratando de permanecer optimista, a pesar de que sospechaba lo contrario. Era más fácil y efectivo meterse con la inofensiva Astoria que con alguien a kilómetros de distancia y reputación temible. Era su carne de cañón, por más rastrero que eso fuese.

-…Pues si no los haremos hacer conciencia. ¿Y Luna? Creí que estaría contigo…- Neville se encogió de hombros.

-La vi con Dean en las jardineras. Parecía estar explicándole algo, aunque me moría de hambre como para detenerme y preguntar…- Ginny se extrañó, aunque Hermione sabia de la cercana amistad que Dean y Luna habían formado durante sus meses en cautiverio, donde solo se habían tenido el uno al otro para cuidarse de sus captores mientras el otro dormía.

-…Ella también ha actuado más extraño que lo usual. ¡Lo que daría por pasar aunque sea un minutos en aquella cabecilla suya! - suspiró Ginny resignada, aunque se notaba el brillo acuoso en sus ojos al pensar en lo que Luna había vivido durante tanto tiempo, sin cotar con las aterradoras historias de abusos y tortura que los pocos sobrevivientes de la inquisición de impuros. Era mejor no dejar a la mente maquinar sobre ello.

-Neville, no sé si lo notaste y estas pretendiendo que no, o si realmente no te has dado cuenta de que tienes público y espera las buenas nuevas un par de mesas enfrente…- dijo Hermione risueña. Ginny soltó una risita ante la expresión confundida del castaño, antes de apuntar disimuladamente a Hufflepuff, donde Hannah juraba disimular que de vez en cuando les observaba, seguramente tratando de leerles los labios sobre cómo le había ido a Neville, quien se sonrojó hasta las orejas casi de inmediato. Distraídas estaban con su desatento amigo cuando vieron entrar a Ron y Harry, cuyas expresiones eufóricas y orgullosas consolaron todo su nerviosismo anterior. Entre tantas cosas habían aprendido, para bien o para mal, a ver las cosas día a día, pues el mañana ni siquiera era seguro que llegase. El mañana era un sueño hermoso, que les daba fe, pero no era algo más. Si algo estaba bien lo era el presente, si algo estaba mal también lo era únicamente el ahora. Y, por ahora, todo marchaba más que bien, aunque fuese momentáneo o solamente para ellos.

 

 

 

- ¿Me quieres explicar a qué se referían esos hombres, Draco?

Casi cuatro horas de interrogatorio exhaustivo y tras dejar la mansión echa un desastre durante el cateo, Draco y Narcissa habían conseguido una vez más evitar el encarcelamiento, aunque esa vez por una causal completamente distinta. Narcissa se encontraba furiosa, cosa rara, pues su madre era una mujer de carácter dócil y apacible. De haberse enrabiado antes, jamás lo había notado. Y sinceramente, agradecía que su pequeño ser infantil jamás se hubiese topado con aquella mirada de hielo, acusadora. Ya había sido suficiente con su padre, y se atrevía a decir que si no la conociera mejor, le tendría más aprensión a ella.

-Madre, sé que estas molesta…

-…Molesta no, Draco. Indignada. Lo primero que te pido que intentaras y es justo lo que no hiciste. En tu vida te había pedido algo y así me pagas, mandando ms esfuerzos al demonio y devolviéndonos a la vista pública de esa forma… ¿Sabes que conseguiste? Nos hundiste ante los pocos pudieron haber dado la cara por nosotros en un futuro. Los Parkinson, los Nott, los Bulstrode, desde luego, los Greengrass… ¡Y más importante aún! Arriesgaste tu libertad, algo por lo que yo daría la vida sin dudar, por un capricho… ¿Es que no piensas, Draco? ¿En ti, o en mí? Mejor no pregunto si en Astoria, la pobrecilla, la que se le ha de haber armado. Sabes que vivimos rodeados de personas deleznablemente hipócritas, y se van a comer viva a aquella chiquilla hasta hacerla paria, como a Vittoria. Y todo esto se pudo haber evitado si tan solo me hubieses escuchado, Draco. Pero claro, nadie jamás me escuchó ni me escuchará en esta casa, al parecer…

-Lo siento, madre. De verdad, créeme que lo hago- respondió derrotado, la voz apenas por encima de un susurro. Allí la cólera de Narcissa alcanzó su límite. No podía ser tan dura con su hijo cuando claramente se encontraba afligido y arrepentido.            

- ¿Cuándo empezaron a salir? ¿Por qué no me había enterado? ¿Cuándo lo dejaste con Parkinson? Hijo, lamento interrogarte, pero es que si mi deseo es ayudarte he de saber que ocurrió…

-Para empezar, yo no lo deje con Parkinson. Parkinson era prometida porque así ustedes lo acordaron con sus padres, no porque la quisiese…

-…Como a la mayoría…-justificó pobremente Narcissa. Draco decidió no sonar tan a la defensiva, sabía que su madre había estado en desacuerdo con aquello, pero que al final había cedido por presión. Mucho no podía culparla, pues él hubiera hecho lo mismo.

-…Pero pasa que de verdad estimo a Pansy, más de lo que jamás pensé. Y la respeto, no deseo mentirle. Creo que merece que la amen, no solo cariño. Yo no podría ofrecerle eso ni aunque dedicase mi vida a ello…- Narcissa asintió mientras procesa aquello. Su hijo era tan maduro en algunas cosas, a veces se le hacía inconcebible.

-Entonces, terminaron. Y ahora estas con Astoria…Asumo.

-Si, básicamente…

-… ¿Al menos te aseguraste de que Astoria no estuviese comprometida con otro? - la pregunta   le cayó a Draco como un golpe el estómago.

-No sé. Según ella, no.

- ¿Cómo que según ella? Draco, de ser así…

-Ya sé lo que implicaría, madre.

Narcissa decidió no insistir en su regaño. Su hijo ya lo había pasado bastante mal durante la mañana y sinceramente ya se sentía cansada. Le pidió a la elfina que les prepárese el almuerzo pues se encontraba hambrienta, como seguramente lo hacia su hijo. Aunque en vez de servirlo en el elegante comedor de la mansión, la mujer pidió que acomodara los cubiertos en las mesas del exterior, aprovechando el tan inusual sol y la suave brisa otoñal. Una sonrisa triste iluminó el rostro de el rubio al recordar a su Astoria, quien con tanto entusiasmo y cariño había arreglado el hasta entonces descuidado invernadero de su madre. Los girasoles que había agregado dependían enteramente de los hechizos de sol que la elfina mantenía durante las crudas tardes de frio y lluvia, mientras que el resto era principal pasatiempo de Draco, quien en cierto modo hallaba consuelo en aquello. Astoria no querría ver sus esfuerzos marchitarse y perecer.

-No creas ni por un instante que tengo algo en contra de ella, Draco- empezó Narcissa de la nada, sorprendiendo al joven, quien se encontraba distraído contemplando la flora del invernadero-. Me parece una joven encantadora, siempre ha sido así. Desde el primer día que los Greengrass presentaron a sus hijas, pues aunque Daphne es hermosa, Astoria parecía una pequeña hada risueña y entusiasta, bella a su manera. Inusual, como te habrás dado cuenta. Fueran otras las circunstancias y nada me hubiera alegrado más que el que tú la eligieras…- confesó lastimeramente.

-…Pero estas son nuestras circunstancias. Te juro que trate de hacerla entrar en razón, de ser noble aunque sea una vez, pero no pude…-Narcissa niega con la cabeza, arrepentida de haber alimentado aquellos amargos pensamientos en su ya de por si sensible hijo.

-No veo nada impuro en lo que tienen, querido. No debería tener nada de malo. Es cruel que lo sea. Sin embargo, sabes bien que te apoyare en lo que decidas hacer, siempre y cuando sea lo que desees y que hayas meditado bien las consecuencias de tus afanes …

-…Padre la hubiese odiado nada más de vista- comentó de la nada, tensando a Narcissa. Draco apenas y mencionaba a Lucius desde que habían regresado a la mansión, siendo la única vez para insultarle y maldecirle, deseándole por poco la peor de las muertes, negándose como su hijo. Narcissa tuvo que diferir.

-Tu padre es un hombre extraño, más conociéndolo, la hubiese aprobado con sus reservas….

-…Tampoco me interesaría el saberlo. Sinceramente, el que ella no haya tenido que conocerlo es de lo poco que agradezco de todo esto…

- ¿Cuándo siquiera consideraras perdonarlo? Es tu padre, Draco, y creo que ya ha tenido suficiente castigo…-Draco suspiró, tratando de mantener la calma. No deseaba hacer enojar a su adorable madre. La pobre ya había pasado muchos disgustos a su causa por hoy.

-Por alguna razón que me es inconcebible tú le amas y lo has perdonado. Siempre lo has hecho, y dudo que haya algo que cambie eso. Para padre, tú eres una bendición, y creo que haces de suficiente fuente de consuelo y cariño por tu cuenta. Yo no soy así. jamás le perdonare que no haya sabido hacer lo único en lo que debía ser bueno: ser un hombre de familia. Nos vendió a la causa por su vida. Y ahora estamos como estamos y Azkaban más que un castigo me parece una consecuencia natural a nuestras acciones…

-…Te es fácil pensar eso ya que no estas allí. Ese lugar me arrebato lo poco que me quedaba de una hermana, incluso de un primo al que termine por no reconocer. Y ahora me quitara a mi marido, y a ti, un padre…

-…Creo que lo mínimo que merezco por haberle aguantado todos estos años. Sinceramente, madre, tú eres la única persona por la que daría algo de nuestra familia. Por quien daría todo, de hecho- Narcissa asintió reprimiendo un sollozo, conmovida como a la vez destrozada por escuchar a su hijo hablar así de su propio padre. Jamás pensó llegar a tener eso en común con su unigénito, el odio a su padre.

 

 

 

-He decido hacer cosas buenas por mí misma, Nott. Eso incluye ya no enredarme en aventuras de un rato con amigos con quienes tendré que convivir por muchos años…La gente normal no hace eso…-confesó Daphne mientras se separaba de Theo, dejándolo tan confundido como frustrado.

Habían estado jugando aquel juego de mal gusto desde hacía meses: se revolcaban cada que podían, siendo curiosamente la charla íntima lo más interesante. Había veces en que juraba que Daphne se permitía ser vulnerable ante él, veces en las que dejaba abajo esa imagen de indiferencia absoluta y se permitía ser una adolescente alegre y jovial, no una estirada heredera Greengrass. Claro que aquello duraba poco, pues Daphne no era así. otra parte de aquel jurgo autodestructivo era la continua indiferencia de la joven hacia él en cualquier otro aspecto, pero variar, siendo este peor cada vez que él mencionaba la simple idea de formalizar algo. Y ahora le venía con aquello.

- ¿Qué mosca les ha picado?

- ¿Disculpa? ¿Nosotros quienes? - cuestionó mosqueada.

-Pansy y tú. No han dejado de actuar extraño últimamente…- Daphne bufó fastidiada. Theodore a veces si podía ser idiota.

-Pansy y yo no estamos atadas por la cadera y te aseguro que me decisión nada tiene que ver con lo que haga ella, aunque ya que lo mencionas, me parece bien que por primera vez ella decida algo por su propio bienestar y bajo esa premisa, que haga lo que le cante…- defendió aguerridamente a su amiga, quien ya mucho había aguantado por su abrupta decisión de dejar el curso tras las vacaciones de navidad para terminarlo en casa. La causal para que el Ministerio accediera a tal petición había sido definitiva: Salud Mental. Pansy Antoinette Parkinson se había permitido declarar mentalmente inestable sin oponer resistencia. Se iría a casa donde recibiría atención psicológica a la vez que seguir sus estudios por orden del Ministerio de Educación. Los rumores maliciosos que aquello provoco en la comunidad mágica eran casi tan relevantes como el asunto de su hermana, quien "amablemente" era referida como la zorra del mortifago.  Ahora se corría el rumor de que las volvía locas, y eso era lo amable. Ellos al menos evitaban el delicado tema de su padre…el motivo real del quiebre de la joven. Daphne sabía que se la comerían viva durante varios meses, pero a la larga era lo mejor. Pero al parecer no todos lo veían de ese modo.

-No creas que no me interesa Pansy, Daphne- entorno los ojos incrédula-. Es mi amiga después de todo, me preocupa que la manden con su madre de nuevo, que poco me creo que esa señora no supiera nada sobre lo que hacia su marido…- Daphne se encogió de hombros. Incluso de ser así, la señora Posy Parkinson era todo menos de temer. La pobre a su modo había sido otra víctima de todo aquello.

-La verdad me tiene sin cuidado. Pansy apenas la mencionaba, dudo que algo cambie ya sea para bien o para mal…

-…Ademas quien le metió la idea a la cabeza esta peor…- Nott se refería a Lunática Lovegood, aquella rubia hija del chiflado redactor de El Quisquilloso. Realmente aquello si le era inquietante, pero otra vez, cualquiera fuera la razón de que Pansy entrase en razón le era indiferente. Claro que el que Poppy Pomfrey secundase esta decisión le dio paz mental.

-Ni la conocemos, Nott. Da igual de quien venga el consejo si es bueno, y no se requiere ser muy inteligente para saber que Pansy necesita de ese tiempo para ella misma…- Nott bufó poco convencido, pero sabía que discutírselo era en vano.

-De todos modos el único motivo por el que mencione a Pansy es por el hecho de que ambas actúan raras. Daphne, dime, ¿Qué he hecho para hacerte dudar de mis intenciones contigo? - ella parecía evitar mirarlo a los ojos, como siempre que el trataba de declarársele.

-Siempre mientes. ¿Por qué dejarías de hacerlo ahora? - aquella respuesta era nueva. Lo tomo desprevenido, dejándolo callado. Su voz sonaba diminuta al decirlo, a diferencia de su andar altivo y apático-. Yo no seré un ejemplo de honestidad, pero yo no empecé este juego entre nosotros. Y ahora ofrezco terminarlo a mi manera. Los quiero a todos a mi modo, esta es mi segunda casa y cada uno se apropiado de un pedazo de mi corazón a su manera. Pero no confió en ustedes. No confió en ti. y el querer, el amar…Para mi no es suficiente, ¿esta bien? no lo es ni para con mi propia hermana, maldita sea. Menos lo será para ti...Búscate a alguien con quien no te hayas quemado. Y por lo que mas quieras, deja a mi hermana en paz. Ocupa a gente que realmente si interese por su bienestar, no a alguien que la busque para agradarme…- sentenció furiosa. A veces no entendía la dinámica entre ellas, hablando mal de la otra pero a la vez, defendiéndose la una a la otra ante la mínima. Era lo más sano que podía nacer de una hermandad entre miembros de los Sagrados 28. Normalmente protagonizaban tragedias donde se mataban y traicionaban entre ellos. tampoco es que hubiese muchos, más allá de las numerosas familias de los Black. De hecho, le sobraban dedos de la mano parta contar a las familias que habían tenido màs de un hijo. Cosas de gente rica, pensó. Menos drama por la herencia.

-Daphne, yo…

-…Nada. Hazme caso si de verdad te intereso. Y se me más congruente con tu siguiente enamorada. No le hagas daño…

- ¡No quise hacerte daño!

-Nadie quiere herir a nadie, solo lo hace. Nos vemos mañana, Nott- sin más que agregar se fue, dejándolo confundido y desconsolado. A ese punto de su vida Daphne sabia perfecto de mantener la compostura ante momentos donde su corazón se inclinaba al llanto, como ahora que había terminado con aquello. Pansy le había dicho lo bien que se sentía por su decisión, lo desdichada que había sido todos esos meses fingiendo indiferencia, que realmente se sentía en paz. Ella estaba lejos de sentirse así. ¿Se había equivocado, entonces, en cortar aquello antes de que creciera? A Astoria no le gustaría, eso de seguro.

-Daphne, ¿Por qué esa cara larga? Pensé que detestabas la idea de terminar con alguien de aquí. Aunque déjame decirte que en mi vida había escuchado sobre ese tal Azarius Leventis…-comentó Millicent Bulstrode con evidente cizaña.

-No lo habías escuchado pues es griego, querida, seguro que a duras penas conviven con locales- corto Daphne tajantemente, haciendo reír al resto-. A mi padre le vino como anillo al dedo su propuesta. Es rico, tiene tierras a lo largo y ancho del mediterráneo, y mejor aún, esta alejado de todos estos asuntos políticos que nos tienen hasta las narices…- presumió sin recato, fingiendo una euforia que no sentía-. Mi familia es originalmente griega, tenemos tierras allí asique tampoco es que vaya de cero allá. Mas conveniente no podría ser- finalizó para convencerse a si misma.

- ¿En tu familia son griegos? No suena…-cuestionó una de las Carrow sorprendida. Daphne no supo decir cuál.

-Naturalmente cambiamos nuestro apellido al llegar a Inglaterra por allá del siglo X. Grasídiphloros. Greengrass. Misma cosa, pero más fácil de pronunciar. Todos quienes venimos de tierras extranjeras lo hicimos…

-… ¿Nott ya sabe? - preguntó Pansy curiosa.

-Se enterará. Nos casaremos apenas me gradúe.

 

 

 

Audrey Hart-Addair tenia mucho trabajo por hacer. Agradecía que aquel fuese su ultimo año de practicas profesionales, y era optimista en pensar que había agradado lo suficiente como para haberse ganado un lugar en el Ministerio de Magia Británico. Y si no tan fácil como regresarse a Estados Unidos con su padre y madrastra, que tanto la extrañaban. Aunque Phoebe se enojaría si se iba tan pronto, ademas de que tarde pero había conseguido hacer ciertas amistades en Londres.

Por un lado la ya existente relación con Phoebe, su amiga de años con quien pasaba la mayoría del tiempo arreglándose o bebiendo, incluso horneando cosas. Luego estaba Marchesa Rose, con quien había conocido la mayoría de los bares y pubs de la zona mágica y muggle londinense. En realidad dudaba mucho que se llamase así, pues mucha gente la llamaba por distintos nombres sin relación, aunque nada apuntaba a algo turbio. Rolf Scamander resulto ser un amor de sujeto, tímido y extraño, pero encantador a su modo. Él era el que con mayor paciencia le explicaba algo, ademas de que solía dejarle té' y panecillos en una canasta ya muy noche cuando notaba que ella seguía despierta laborando, a veces con poción para la resaca. El tenía esos detalles con todo mundo, volviéndolo el vecino idóneo. Penélope Clearwater era una chica adorable con quien se había amigado durante el trabajo, siendo pocas las veces en las que no se juntaban para almorzar y charlar en sus ratos libres. Y, desde luego, estaba Percy.

Nuevamente se había declarado una ley del hielo entre los dos. Aquello le tenia harta, pero no sabia que hacer para entablar conversación nuevamente. Algo en su interior le decía que él no había pretendido ofenderla, aunque su sentido común le dejaba en claro que muchas connotaciones no tenia la palabra horrible.

Escuchó llamar a su puerta, motivo por el cual se colocó una bata sobre el camisón y se dirigió a abrir, esperando a Phoebe o Marchesa como normalmente era el caso. Era más probable la primera, para ser sincera. Phee era una mujer de pocos amigos, después de todo.

- ¿Ya me dirás quién te tiene así o te seguirás haciendo…- se detuvo en sus palabras al ver a Percy en su umbral, evidentemente confundido por lo dicho por la castaña-. ¡Percy! ¿Qué te trae por acá?

- ¿Podemos hablar? - Audrey, de haber estado sola, hubiera pegado brinquitos de la emoción. ¡No había tenido que ir a dar el primer paso ella! ¡Merlin, ya era hora!

- ¡Claro! Claro, pasa- le dio lugar a pasar mientras terminaba de secarse el cabello con agitar de varita. Él pelirrojo procuró no hacer comentario alguno sobre el desastre que aquel departamento era, no queriendo tentar su suerte. Pensó que sería más difícil conseguir la amabilidad de Audrey-. Estaba horneando galletas. Si gustas agarra, aunque siguen hirviendo. Voy por algo arriba y vuelvo enseguida, ¿sí? Todas menos las de la izquierda, esas son para Marchesa…-advirtió, apuntando a las botellas de sustituto sanguíneo que se encontraban en la cocina.

Ella ya se había encarrerado escaleras arriba antes de que él pudiera siquiera asentir. Sonrió al notar las formas de calabazas y fantasmas caricaturescos en las galletas, en especial cuando vio aquellas con forma de arañas. "Pobrecito Ron, no se merecía esa broma tan pesada por los gemelos. Debí haberle defendido en vez de reírme, supongo". Cayo en la cuenta de que realmente no sabia que pasaba por la vida de sus hermanitos en ese momento, no habiéndolos visto desde el funeral. Era un hermano mayor de mierda, al parecer. Algunas cosas siempre eran igual y no cambiaban por nada en el mundo, a pesar de que deberían de. Y es que ni siquiera podía excusarse diciendo que Bill o Charlie actuaban similar, pues siempre andaban al pendiente de Ginny o Ron, respectivamente. Pero ¿Cómo empezar a actuar como debería haberlo hecho hacia varios años?

-… ¿Por qué esa cara larga? No serán las mejores galletas, pero seguro que a los niños les fascinan…

- ¿Qué niños?

- ¡Es Halloween, bobo! ¿No te acordabas? Si quieres te doy algunos dulces, no vayan a hacerte alguna travesura por olvidadizo- apuntó a la calabaza llena de dulces para regalar.

-No gracias, Audrey, no te preocupes. La verdad dudo que siquiera pasen por mi puerta, nunca les he dado dulces si es que iban…

- ¡Amargado! - se burló sin mala intención, mientras atizaba el fuego-. Planeo darles galletas a los mejores disfraces…

-…Creí que irías a la fiesta de Rose. Dude encontrarte aquí…

-No me apetecía, para variar. Ademas, soy procrastinadora, tenía un ensayo pendiente… ¿Querías hablar de algo?

-Mas bien vine a ofrecerte una disculpa. Lamento si mis palabras pudieron ofenderte, pero realmente me refería a que lucias muy cansada…-eso tenía más sentido, si lo pensaba bien, que pensar que la hubiese insultado de a gratis. Casi se sentía mal de haberlo pensado. Antes de poder responder algo, llamaron a la puerta un grupo de niños.

- ¡Dulce o truco! - llamaron los niñitos alegres, mientras que Audrey les halagaba animosamente-. ¡Gracias, señores! - agradeció una pequeña al notar al pelirrojo, antes de seguir su trayecto.

-Sigo sin creer que lo olvidaras, con ese ruido- siguió ella risueña, antes de retomar la seriedad del asunto-. Lamento haber reaccionado así. ¡Merlin, cuantas veces hemos tenido malentendidos tu y yo! Lo bueno es que tratamos de llevarnos bien…

- ¡Ay, ya sé! Pero enserio, ¿todo bien?

- ¡Si! No podría enojarme contigo ni aunque quisiera- confesó mientras se acomodaba a su lado.

-Ya no me apetece discutir…

-…A mi menos…- aseguró Audrey-. Tengo sueño, Percy. ¿Te parece si vienes a comer mañana? Míralo como un gesto de buena fe por mi parte. Mencionaste alguna vez un museo, podríamos ir. Que curiosamente Rose a pesar de trabajar de eso no le interesa explicarme nada…- sugirió con cierta timidez-. No sería la primera vez que salimos juntos…-el pelirrojo sonrió suavemente al recordarlo, sonrojándose al recordar justo lo que había ocurrido en ese mismo sillón. Audrey también parecía recordarlo, pues sus mejillas brillaban en carmesí, mientras esta lo acompañaba a la perta.

-Entonces, ¿a las 2?

- ¡Si! Ya abre acabado con eso a esa hora. Descansa, Percy- no resistió y le dio un beso en la mejilla antes de cerrar. Percy sabía que era ridículo a su edad emocionarse por un gesto así, pero igual lo hizo. Las cosas habían ido mucho mejor a lo que esperaba.

 

 

 

Ron y Hermione se encontraban besándose en un aula de desuso a falta de lugares para estar solos, retomándolo más o menos en donde lo habían dejado en los bosques de Hogsmeade antes de ser interrumpidos por el incidente con Astoria. En unas horas más sería el tradicional partido de Quidditch contra Slytherin, motivo por lo cual no podían quedarse tanto tiempo a solas.

-La fe de Seamus en ustedes es tal que ya coló el alcohol a la escuela para la fiesta…-comentó risueña al recordar al rubio presumirle de aquello. Lo hubiese regañado de no ser porque vio a Dean contento, cosa rara en él. Le hicieron el día.

-…El no ocupa excusas para hacer eso…

-Y como prefecto le habrás dicho algo, dado a que no me dijiste nada, ¿verdad? - preguntó en su usual tono mandatorio. Cuando vio que no respondió y le evito la mirada ella se exalto-. ¡Ron! ¡Eso está mal! Va en contra de…- él pelirrojo rio un poco ante la ironía de la situación, estando ellos rompiéndolas en ese instante-. No quiero pelear…Estábamos celebrando, después de todo-se detuvo antes de pensarlo demasiado. Sonrió al notar como se alzaba el orgullo de su normalmente inseguro pelirrojo. Si, podía perdonarle unas cuantas más con tal de verlo así.

-No estuvo tan complicado, o eso me pareció. Por algo saque lo que saque…- empezó de repente avergonzado. Bueno, eso ya era más él, jamás había aprendido a aceptar un cumplido. Si tan solo supiera como lo veía ella.

-…No te quites el mérito. Estoy tan orgullosa de ti, no tienes idea- susurró antes de volverle a besar, beso que él recibió gustoso. Tiempo atrás había aprendido que vivía por esas sonrisas, saber que Hermione, su Hermione era feliz y era por él. Ahora que eran pareja aquello solo se había confirmado, nada lo hacia más feliz en aquellos momentos de duelo que ver a Hermione sana, salva y alegre a su lado. se habían vuelto un pilar fundamental para el otro dado a su, por otro lado, dolorosa situación con respecto a la perdida en sus familias. Los dos se separaron nerviosos al escuchar pasos acercarse, queriendo evitar otro castigo. Era prefectos, después de todo, no podían permitirse ser castigados a cada rato.

-Te veo al rato, Harry quería que estuviésemos algo antes para practicar un poco. Me da la impresión de que querrán desquitarse con algún golpe en medio del partido, por poco no menciona sacar a Ginny del campo…

-…No lo hizo porque valora su relación. Y si llegan hacerlo habrá consecuencias. De todos modos, cuídate, ¿sí? - no pudo evitar sonar preocupada, él le acaricio la mejilla.

-Desde luego. Nos vemos, Mione- le dio un beso más antes de salir por delante, dejándola libre para seguir leyendo sus apuntes de sexto grado. Por alguna razón no recordaba del todo bien varios temas de grados anteriores, quizás debido al poco pero importante daño en la memoria que Bellatrix le había ocasionado. No era excusa, debía ponerse al corriente. agradecía no haber olvidado lo más importante, la gente a la que amaba. Jamás permitiría que le arrebataran aquello. 



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