Historia al azar: Beso inocente
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19 años después » Compromiso
19 años después (R15)
Por Dinah Wesley
Escrita el Martes 13 de Febrero de 2018, 05:26
Actualizada el Miércoles 20 de Enero de 2021, 22:13
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Compromiso

-Empecemos con que lo siento, aunque eso ya lo sabes…

Phoebe Adler rodó los ojos, mas dejó pasar a su amiga a su casa, después de todo, Audrey debía empezar a sentir frio en el pasillo vistiendo sus usuales nada conservadores pijamas. Ni siquiera le preguntó si deseaba algo de beber antes de tenderle una taza con chocolate caliente. Audrey sonrió agradecida mientras se ponía cómoda, después de todo, se temía que fuese largo.

-…Drey, quizás sería conveniente que si quieres que siga apoyándote en tus "aventuras" me contases que está ocurriendo…

- ¿Aventuras? ¿Qué aventuras? Honestamente, Phee, esa palabra suena muy mal…-la mencionada entorno los ojos hasta ponerlos en blanco.

-Audrey Hart-Addair, no estoy jugando.

- ¿Qué quieres que te explique, Phoebe Adler?

- ¡Por qué desconectaste todos los teléfonos y me dejaste hablando con Ed! ¡Me debes una enorme, Drey, y lo que te pido es una explicación! - la mencionada suspiró derrotada.

- ¿Qué te dijo Eddie? - preguntó ignorando un poco la pregunta inicial de su amiga, quien ya sabía que Audrey nunca era directa, se iba a rodeos…Bueno, al menos en los temas en los que sabía que quedaría mal parada.

-Me pregunto por ti, si sabía cómo estabas, si estabas conmigo…Ya sabes, ¡lo normal si tu novia se va de repente tras una discusión!

- ¡Tú sabes bien qué clase de discusión fue, Phoebe! ¡Me asuste! ¡Sigo algo asustada!

-Audrey, estoy segura de que él no tenía esa intención…Normalmente una se emociona cuando le piden matrimonio, no huye…-Phoebe hablaba con cautela, y Audrey tan solo suspiró. Suspiraba mucho recordando aquello.

- ¿Suena absurdo, verdad? Llevamos 5 años juntos. Era lógico que ese era el siguiente paso. Estudiamos juntos, fue mi primera cita, mi primer beso, mi primer novio, mi primera vez…Fuimos elegidos reyes del baile…-empezó a enumerar con nostalgia.

- ¿Reyes del baile? - preguntó Phoebe curiosa, ajena a aquel concepto. Audrey asintió risueña.

-En Ilvermorny los teníamos. Elegían a la pareja más unida, más linda…Jamás pensé que llegaríamos a este punto… ¿No tiene sentido, verdad?

-Si fueras más clara, quizás le encontrarías el sentido…

-…Es solo que, ya sabes, ya no soy la misma colegiala enamorada que cayo rendida ante sus lindos detalles, al igual que él ya no es el mismo niño que se ponía nervioso cuando le tomaba la mano. Y eso no es lo malo, al contrario, él es un buen hombre, y una de las personas a las que más cariño les tengo y tendré en la vida…

-… ¿Cariño? - ella asintió algo avergonzada.

-No sé si te habrá pasado, Phee, pero un día vi a Eddie, me vi a mí misma y no nos vi felices. No hizo nada malo, aclarando, y yo pienso que apenas ahora empecé a actuar mal. Es simplemente que, al igual que nosotros en sí, nuestros sentimientos cambiaron. Los míos lo hicieron, al menos. Él quería quedarse en América, ¿sabías? Que nos quedásemos donde su familia hasta conseguir algún lugar donde vivir…Quería que fuese Audrey Willows, su mujer…Pero yo ya no quería eso. Tengo 22 años, para mi soy algo joven para volverme una señora, por más que llevemos años siendo algo, en especial cuando ya no veo en él alguien con quien desee estar, ¿sabes? Ambos, muy a nuestro modo, somos desastre andante, ¿Cómo establecerse con alguien así?

- ¿Y por qué no le dijiste nada de eso?

-Supongo que por lo mismo, Phee. Creo que nadie me va a aguantar como él, ademas, es duro pensar que fueron 5 años para nada. Supongo que por eso me lo pidió, ¿sabes? Quizás su instinto fue atarse y el mío lo fue huir…- razonó mientras se servía más chocolate, agregándole malvaviscos.

-No sé qué decirte, Drey, pero creo que deberías hablarlo con él…

-… ¡Le va a doler! Y lo peor es que quizás a mí también…-Phee la miró con pena, todo su enojo se había disipado al ver preocupación real en sus ojos.

- ¿Y Percy entonces es solo, ya sabes, un modo de distraerte? - Audrey se apresuró a negar efusivamente.

-Por supuesto que no. Bueno, no quiero que se convierta en ello. ¡No lo sé! Es muy distinto. De verdad me atrae bastante…Pero no quisiera pensar en ello…-Phoebe decidió dejarla por la paz, pues se veía algo alterada.

-Entonces, ¿corto la línea telefónica de tu casa? - la castaña asintió tímidamente, haciéndola reír levemente. Sus ojos grises la miraron perspicaz, alzando una de sus cejas retadoramente. Y entonces, para su sorpresa, sonrió ladeadamente. Eso nunca es bueno para mí…

- ¿Cómo se llama? - esta vez fue Phee quien la miro interrogante.

- ¿Cómo se llama quién? - Audrey soltó una amplia carcajada.

-Te gusta alguien, Phee, puedo verlo. ¡Exijo el nombre!

-No hay nadie, Drey, y deja de actuar como una niña…-dijo Phee completamente ruborizada, haciéndola entornar los ojos.

- ¿Rolf Scamander? Es lindo, pero ya sabes, algo extraño, menor que nosotras, quizás ni siquiera lo note hasta que te le lances encima… ¿O quizás Tristán? Digo, los vampiros no son exactamente lo que yo llamaría atractivo, pero para gustos, colores… ¿Percy, quizás? Porque si me dices que es él, me olvido de él, lo prometo, lo viste primero, ademas, ahora no sería apropiado que tengamos "algo", ¿sabes? ….

- ¡No! - exclamó ella indignada-. Enserio, ninguno de ellos está ni cerca de ser mi tipo. ¿Scamander? Apenas le hablado, un par de veces, para pedirle que controle lo que se cría en su casa. ¿Tristán? Quitemos el hecho de que la sangre me da asco y que probablemente la edad lo haya dejado impotente, ¿Lo has escuchado hablar? Se cree la gran cosa por su eterna juventud, pero he visto más juventud en un fonógrafo… ¿Percy? Sinceramente, creo que solo tú lo consideras un buen partido, y eso que a él si lo aprecio, y mucho…

- ¡No sales de este lugar! Debe ser alguien de este lugar…

-…No hay nadie…

-Traes puesto el conjunto rojo, puedo ver el tirante. Quitando él hecho de que a pesar del frio estas usando "tu arma mortal"- apuntó al vestido que, aunque recatado, definía su figura como una segunda piel y le llegaba a media pierna. Ella se sonrojó aún más, mientras evitaba su mirada inquisitoria.

-…No quiero hablar de eso, ¿sí? Prometo hacerlo cuando se vuelva divertido…-Audrey supo que Phoebe se lo pedía enserio.

- ¿Es algo malo?

-No exactamente. Es cuestión de perspectiva…-insatisfecha con la respuesta pero decidida en no insistir, Audrey siguió bebiendo de su chocolate, tratando de calmar sus pensamientos respecto a su situación.

 

 

 

- ¿Segura que no quieres ir a Hogsmeade? Creo que te haría bien salir, Astoria- la castaña volteo a ver a su hermana, quien se dirigía a ella desde el marco de la puerta, casi a modo de orden. Ella entornó los ojos y bufó. El resto de las compañeras de Astoria miraban la escena indiscretas, después de todo, jamás habían visto tanta interacción entre las hermanas como en ese año.

-La última vez que lo hice termine en la enfermería, ¿recuerdas? - comentó distraída, jugueteando con su pluma-ademas, tengo muchos deberes por hacer…

-…Entonces, me quedo yo también….

-Creí que no estábamos atadas de la cadera, Daph…

-No, pero no sería muy responsable de mi parte dejarte sola cuando estas tan…

-… ¿Tan qué? - cortó fastidiada, tomando a la rubia por sorpresa.

-Rara. Irritable. Simplemente, fuera de ti misma… ¿Algo que te moleste?

-Los interrogatorios- ni siquiera ella notaba lo cortante y glacial que estaba siendo, y a pesar de sentir la sangre hervir por sus venas, no respondió. La dejaría calmarse antes de hablar con ella, ademas de que ella misma necesitaba tranquilizarse para no soltarse en insultos y amenazas. No caigas en sus infantiles provocaciones, Greengrass…

¡Claro que le fastidiaba la actitud de su hermana! Niñata mimada. Amable con todos, respondona con su hermana, ¿Quién la entendía? ¡Y ella que solo buscaba cuidarla! Al parecer, se le daba fatal, pues solo conseguía de ella sus desplantes. Quizás a Astoria seria a la única a quien le toleraría con tanta paciencia.  En realidad, no era un quizás, era un hecho. Y aun con esas, le costaba bastante. ¿Por qué debía ser ella la mayor?

No pienses estupideces, Daphne Greengrass…

Tras reprenderse un par de veces más, volvió a su tarea de tratar de tranquilizarse.  Debía estar calmada para poder hablar con su hermana sobre Malfoy. Porque sí, a ella no la engañaban esos ojitos verdes que, hasta hace poco, veían todo con un brillo característico en una joven tiernamente enamorada. No que no fuera buena actriz, desde luego, pero la conocía demasiado bien como para caer en aquello. Y también sabía que Tori seria del agrado de Draco, y lo que más se lamentaba era haber consentido el hecho de que se hubieran conocido. Aquello no podía ser real, no quería que lo fuera. Pero lo era. Lo sabía, por más que Theo le dijera que quizás estuviera imaginando cosas. ¿Por qué siempre decían que una se inventaba cosas cuando no querían ver?

Daphne, tranquilízate…

Ella sabía que lo que fuera que ocurriese entre ellos dos, no era culpa de su hermana. Ella era muy ingenua, viendo el bien en todo, como si no hubiese vivido la guerra. Aunque ella sabía que sí que la había tocado aquel enfrentamiento bélico en más de un sentido. Tenía mucha compasión, mucha buena fe en su corazón y justamente eso la había cegado. No estaba siendo racional, se mirase por donde se mirase la situación. Quien juega con fuego está destinado a quemarse… Y Astoria era alguien que pudiera sobrevivir a aquello. Ella sabía que su hermana era frágil…Astoria siempre había sido frágil. Lo traía en las venas

- ¿Segura que no iras? - preguntó Millicent por enésima vez.

-No cambiare mi respuesta por más veces que preguntes, Millicent. Diviértanse por mí, y por lo que más quieran, no le digan a Nott que no iré, ¡Necesito un respiro!

-Con lo fácil que sería pedirle tu mano a tus padres…Dudo que se negarían a casar a su primogénita con alguien de tan noble cuna, ¿o no, Pansy? - se burló Zabini con sorna, aunque al parecer no se lo tomo como él creyó que lo haría.

-Lo único que salva a Theo de ser patético es justamente eso: al menos el trata de ganársela; no como los demás, que al verse incapaces de complacer a una mujer deben de recurrir a los matrimonios arreglados…

-…Lo dices como si tu no hubieses sido parte de esa mierda, Parkinson, ¿O que no tú y Malfoy eran justamente eso? ¿Algo arreglado? Porque según tengo entendido, a ti ya te habían vendido a él desde que cumplieron el año - replico él tratando de sonar tranquilo, pero era evidente que había dañado su orgullo.

-Éramos, bien dijiste. Y me venderé a quien se me antoje, ¿sabes por qué? Porque a pesar de todo, siempre me he salido con la mía…-sentenció ella igual de irritada.

-Ya, Pansy, que fuiste tú quien empezó. Aunque estúpido, el comentario de Blaise no era para fastidiarte a ti, sino a mí.  Y lo peor es que es cierto, me prestarían a esa mierda. A todos aquí, de hecho. Pero me importa un bledo, ¿saben? Si no es Theo, será alguien más. Es lo que pasa cuando creces sabiéndolo, ¿o no Blaise? Te da igual. ¿Qué vas a saber tú del amor entre dos personas si ni siquiera sabes decirnos quien es tu papá? ¡No me mires así, tu empezaste! Yo también crecí con padres unidos bajo un matrimonio arreglado, de allí que no me importe, por eso digo que tú, que ni siquiera viste un matrimonio en sí…Sin ofender a Vittoria, desde luego, que ella es una mujer de lo más agradable. La más inteligente de su generación de lejos… ¿o no, Pansy? - la pelinegra sonrió maliciosamente a Daphne, quien se expresaba con fría calma. Blaise se veía de verdad alterado tras la mención de su madre, después de todo, a él le había costado aceptar la opinión popular que la sociedad tenía sobre ella y sus 7 exmaridos. Viuda negra era el adjetivo menos grosero que se le ocurría, a pesar de significar asesina por conveniencia.

- ¡Daphne! - los cuatro se voltearon a ver la vocecilla que había reprendido a la rubia tan indignada. Ni siquiera habían notado la presencia de Astoria en la sala-. Basta. No hay necesidad de ser ruin. Si, su comentario fue desubicado, ¡Pero por favor! Dejen de ponerse en evidencia, cuando todos sabemos que ese tema es delicado para todos… ¿En qué ayuda que nos tiremos los unos a los otros?

-…la brújula moral a hablado…- murmuró Parkinson ponzoñosamente.

-Siento que lo veas así, Pansy, porque no busco dármelas de ese papel. Odio las discusiones, más cuando son estúpidas y, parte de ello, solo terminan hiriendo a gente que en principio debería actuar unida contra el problema que les aqueja…

- ¿Quién dijo que había un problema, pequeña? - se mofó Blaise, pero ella no se redujo avergonzada.

- ¿Entonces por qué tan hostiles? Sí están cómodos con esa situación, ¡Adelante! Compren y humillen a su antojo. Ni siquiera sé porque me molesto. Solo les pido que se van a otro lado porque esta es la sala común y estoy segura de que a más de uno nos tienen hartos con sus discusiones sin motivo aparente, ¿podrían? - nadie hablo, pero basto con ver a los demás pare ver que estaban del lado de Astoria, cosa que irrito a todos menos a Daphne, quien de hecho fue la única en exteriorizarlo.

-Tienes razón, hermanita. Lo siento Blaise, reconozco que me altere, aunque lo último lo decía enserio. Creo que los de primero no merecen ver esa actitud por parte de sus prefectos, ¿verdad, chicos? Pobres, de por sí ya han de traer en mente que Slytherin es una mala casa, imagínense si ven esto. Esto-apunto a su alrededor- es lo que deben de hacer con cualquiera que se atreva a tratar de humillarlos: enséñenles a no herir a quien después no puedan matar. Pero no lo hagan con su propia casa…

- …a menos de que lo pidan a gritos…- terminó Parkinson mirando furiosamente a Astoria, quien aunque intimidada, aguanto su posición firme. Daphne asintió sin notar aquello.

-Las veo en los carruajes, chicas, y una lástima que no nos acompañes, Daph. Astoria- se despidió el moreno antes de indicar que le siguieran los que fuesen a la salida. Parecía molesto, pero a la vez, derrotado. ¿O sería más bien rendido? Fuese lo que fuese, Astoria agradecía no haber desatado más furias.

Pansy se levantó de su asiento y tras acomodarse la falda, siguió su camino rumbo a los carruajes, acompañada de Millicent y las gemelas Carrow, quienes cuchicheaban entre ellas en "un lenguaje secreto" que habían inventado de pequeñas. Cosas de gemelos, pensó la castaña, era inútil tratar de entenderlo.

Noto la mirada de Daphne sobre ella y se sintió de repente azorada, ¿Qué tenía entre manos Daphne? ¿Qué sabia?

- ¿Podemos hablar, Tori? A solas

-…Supongo. Vamos a tu cuarto…- ambas hermanas caminaban en silencio. Astoria no tenía ganas de hablar con nadie, quería seguir acostada pensando en Draco, por más que sus pensamientos no fuesen del todo agradables en ese momento.  

-No has dormido bien- no era una pregunta, y parecía preocupada.

-Nada de qué preocuparse, Daphne. Son las tareas…-se excusó pobremente.

-No te creo. ¿Qué te agobia, hermanita?

- ¡Nada! ¿Es tan difícil de entender, Daph? - la rubia suspiró rendida. Su hermana, para bien o para mal, era terca. Tendría que acorralarla.

-Perdón, Tori. Te dejo para que sigas con tus asuntos…-comentó dejando "olvidada" su bolsa, cosa que la castaña no noto hasta varios minutos después. Aunque su educación le hizo optar por ir a devolvérsela, su eterna curiosidad provoco que antes revisara un poco. No había mucho, la verdad. Un delicado monedero repleto de galeones y sickles, un brillo labial, máscara de pestañas y, desde luego, un espejo de plata para poder aplicar esos cosméticos sin cometer un desastre. Era un espejo muy lindo, de plata fina y aplicaciones de piedras. Algo exagerado, pero sabía perfectamente que comparado a todo lo que ambas poseían, resultaba sencillo. Pero entonces noto que no se reflejaba nada. ¡Que extraño! ¿De qué le servía a la vanidad de su hermana un espejo que no reflejase? Pero entonces recordó algo que había leído al respecto, algo sobre artefactos poco lícitos para contactar con gente sin que el Ministerio hurgara sus narices. ¿Quizás…? ¡No, estaba molesta! ¿Por qué le hablaría a él?

Ni siquiera sabe que estas molesta con él. Solo sabe que los has dejado de ir a ver, de la nada. Eso es cruel…

Su conciencia la remordía de repente, pensando en lo solitario que debería estar. Ella misma había dicho que nadie merecía eso. Estaba siendo una cobarde, y aunque su valentía no era su cualidad más destacable, tampoco se consideraba una cobarde. Quizás era momento de dar la cara. Ademas, pudiera ser que no funcionase, ¿Qué tenía que perder ademas del tiempo? Pensó en él y se concentró en aquel pensamiento, esperando de corazón que funcionase. Cuando abrió los ojos contempló asombrada la imagen de la biblioteca de la mansión Malfoy, donde Narcissa leía tranquilamente mientras bebía té, disfrutando de la silenciosa pero agradable compañía de su hijo, quien a su vez dibujaba distraídamente. A Astoria esto le llamó la atención, y no pudo contener un ruidito de sorpresa. Narcissa, como buena mujer intuitiva y atenta, volteó buscando el origen de aquel murmullo extraño, pero su visión no fue suficiente como para encontrar la superficie en la que Astoria estaría reflejada, para alivio de la castaña.

- ¿Escuchaste eso, Draco? - él joven arqueo una ceja sin entender a que se refería su madre, quien seguía algo inquieta al respecto. Aunque él no tardo nada en visualizar a Astoria reflejada en su taza de té. La visión, aunque distorsionada, le alegro y le causo gracia, pero sabía perfectamente que debía disimularlo.

-No, madre, no he escuchado nada- incluso Astoria pudo haberse tragado esa respuesta como verdad. No sabía que tan conveniente era estar prendada de alguien que tenía tanta facilidad para mentir. Decidió no pensar en ello de momento.

-Ya estoy empezando a imaginar cosas, supongo…-comentó tratando de restarle importancia, pero todavía algo inquieta. Draco espero lo que supuso sería un tiempo prudente antes de retirarse, excusándose con sentirse cansado. Narcissa, aunque algo decepcionada de perder su compañía, esbozo una sonrisa y le deseo dulces sueños, a lo cual Draco respondió dulcemente despidiéndose de ella, llevándose a Astoria con él.

A Draco le había emocionado casi infantilmente ver nuevamente a Astoria, aunque fuese en su taza de té. Había extrañado verla, oír su voz, sentirla de su lado. Llego a temer que se hubiera olvidado de él, por más lógico y prudente que esto fuese para ella, dejándolo solo una vez más, privándolo de aquella chispa resplandeciente en sus ojos. Aunque bueno, tampoco es que luciera tan alegre en ese momento. Se lleno de angustia al imaginar que podría estar agobiándola, incluso de impotencia. ¿Estaría relacionado a su ausencia?

- ¿Todo bien, Astoria? - preguntó tratando de disimular aquello, aunque su voz le salió algo temblorosa. La castaña esbozó una pequeña sonrisa conciliadora al notar verdadera preocupación en sus ojos grises. Le era imposible ser tan fría.

-Si, solo…No he dormido bien. ¿Cómo estás tú? Lamento no haber ido…-comentó reteniendo un bostezo.

-Bien, supongo. ¿Sabes? Es extraño estar aquí. Digo, es mi casa, debería sentirme en casa, pero creo que ya he explorado todos los cuartos que me hacían falta. Iría al pueblo, pero creo que tampoco simpatizamos mucho allí…-Astoria descubrió entonces que no podía ser dura con él. Por alguna extraña razón con ella él parecía sincerarse hasta el punto de parecerle el opuesto del Malfoy arrogante, y ese Draco de mirada melancólica le destruía todas las defensas. Ella creía entender también que era estar solo, y no se lo deseaba a nadie.

-… ¿Por eso dibujabas? ¿Puedo ver? - preguntó ella tímidamente. Él alzo las cejas sorprendido, pero asintió. No estaba acabado. Era una mano que reconoció como suya debido al anillo esmeralda que había portado las últimas veces que la había visto, el mismo que les permitía verse. Se sonrojó débilmente, pero le sonrió, dándole el coraje para responderle la sonrisa, para no sentirse apenado-. Va quedando muy bien. Nunca se me dio dibujar…- rio suavemente al notar con su pecho se inflaba orgulloso, recibiendo ese halago como una caricia a su malherido ego. Eso ya le recordaba un poco más a su altivez usual. Y no se quejaba por ella. Suspiró tristemente, recordando como pudo dedicarle pensamientos amargos a él, quien parecía tan feliz de volver a verla.

- ¿Tori? ¿Estás bien? - entonces notó que, al parpadear, un cuantas lagrimas habían escapado de sus ojos. Debía trabajar en eso-. ¿Te dijeron algo? ¿Te hicieron algo?

- ¿Deberían haberme dicho algo en específico, Draco? - cuestionó dejándolo anonado, aunque suspiró resignado al reconocer la rabia en sus ojos. Ya se hacia una idea de que ocurría.

-Nada, es solo que no me gusta la idea de que estés rodeada de tanta gente que podría no ser amable contigo…

-…Lo dices como si fuera algo novedoso…-no pudo contener su cinismo. Aunque la actitud le sorprendió de ella, supo que tenía que responder sin caer en eso. No quería que desapareciera nuevamente.

-Lamento que no lo sea, pero es justamente por eso que me preocupó más. ¿Qué te han dicho? - su tono, aunque tranquilo, no dejaba lugar a negativa.

-Tengo una pregunta que si no quieres no debes de responder, ¿Esta bien? - Draco asintió confundido, pero algo en su expresión acongojada le hizo saber que más que algo conflictivo, era algo que le dolía-. ¿QuépiensadeParkinson? - lo dijo tan rápido que a el rubio tardo en comprenderlo que le quiso decir, pero después todo cobró sentido-. ¡No finjas que no sabes a lo que me refiero! Y ya te dije, si quieres no me respondas, al fin y al cabo nosotros…-se mordió el labio al no saber que decir. ¿Qué era ella de él para exigirle explicaciones? Nuevamente se exhibía como una niñata boba e impulsiva…Pero él parecía no pensar mucho en aquello.

-No sé qué quieres saber, Tori. Pansy y yo…siempre pensamos que terminaríamos juntos, en el sentido menos romántico que esa frase pueda tener. Sé que no has de ser ajena al concepto de un matrimonio arreglado. Ella y yo íbamos a ser uno, desde pequeños se había acordado, y por lo mismo es que decidimos tratar de no ser miserables con la idea y darnos una oportunidad. No funciono. Terminamos y lo dejamos como amigos… ¿Qué te ha dicho Pansy?

-No parece verte del todo como un amigo…-los celos eran evidentes a pesar de su voz cantarina.

-…Yo la termine, me imagino que habrá tenido que ver. Supongo que le llevara tiempo, digo, desde niños ella "sabía" que se iba a casar conmigo. No que la justifique, la conozco y sé que su intención si fue mala: nunca le agradaste…

- ¿Y a ti?

- ¿A mí qué?

- ¿Qué pensabas tú de mí?

-Astoria…No te conocía, ¿Bien? Solo sabía que te juntabas con traidores a la sangre…

-Traidores a la sangre- repitió ella fríamente.

- ¿Cómo quieres que los llame? ¡Eso eran! Y pues yo creía que eras tan solo una más de ellos…

-Eso soy, Draco. Una traidora a la sangre- corrigió. Él bufó.

- ¡No, eso no eres tú! A ellos no los define nada más aparte de eso. A ti sí. Eres gentil, educada, culta, alegre, simpática, carismática, astuta, indudablemente hermosa… ¡No te rebajes …! - Astoria no supo que decir y Draco no pudo concluir al notar la mirada penetrante de aquellas orbes verdeazuladas. Su cólera disminuyó al instante que escuchó sus sinceros cumplidos. ¡Draco pensaba eso de ella! Independientemente de su belleza (la cual ella si encontraba debatible a pesar de saberse linda), saber que le atribuía tantas virtudes hacia brincar su corazón de emoción. Más aun cuando noto un ligero sonrojo que, aunque se esfumo rápido, dejo en claro que había revelado algo que a él le apenaba. Y se lo había compartido a ella. Para él rubio fue conciliador verla sonreír mientras sus mejillas pecosas se coloreaban con un tierno rubor. Supieron entonces que ninguno quería discutir en ese momento.

-Lo siento…-se disculpó ella algo avergonzada. Él arqueó la ceja, confundido-. Por no haber ido a verte últimamente…

-…No te preocupes, Astoria, no era tu obligación, ni siquiera…-se calló de repente, sin saber si quería terminar aquella oración. No somos nada. No deberíamos ser nada. No deberías estar hablando conmigo. No se atrevía a decirlo.

-…Lo sé-murmuró ella igual de temerosa. Incluso se notó un dejo de tristeza. ¿Por qué no dejaba de ponerla triste? "Haz y deshaz a tu antojo con quien quieras. Pero yo te conozco. Se que no eres malo. Pero no eres digno de ella y mucho menos merecedor. Y lo sabes, Merlin, la viste. Déjala. Por respeto a nuestra amistad, por respeto a ella. Por decencia…". Las frías palabras de Daphne retumbaban en su cabeza, mientras contemplaba a la castaña, quien mordía su rojizo labio dubitativa, mirándolo directamente a los ojos-. Entonces, ¿No estas molesto?

- ¿Por qué lo estaría? - ¡Merlín! ¿Esa chica no pensaba en más que en él?

-Es que tu bien lo dijiste, tu y yo no somos nada realmente. No debería hacerte escenas…-la palabra nada pareció dolerle. A él también le dolió, pero le pareció mas bien equivocada. Ellos tenían algo-. Pero al menos llámame Tori, ¿sí? Me dices Astoria y pareciera que estas molesto-claro, ella era muy sensible. Todavía no se acostumbraba.

-Tori…Jamás me molestaría contigo…Quizás sería mejor…Ya sabes, no deberíamos estar hablando en principio, te puedes meter en problemas…

-…Eso antes parecía no importarte, ¿ocurrió algo?

- ¡Tori, es qué no ves! - apuntó a su brazo, donde la marca tenebrosa contrastaba con su pálida piel a modo de cicatriz irreversible. Ella la miró sin expresión alguna, antes de encogerse de hombros-. Ya estuvo bueno fingir que no lo notas…

-Draco- suspiró con una mezcla entre la frustración y la ternura-. Esa marca la he visto desde la primera vez que te vi, y desde entonces me ha dado lo mismo. Lo que hayas o no hecho antes no es algo que me corresponda reclamarte. Me gusta estar contigo, ¿acaso a ti no? Porque si me dices eso, te dejo en paz…-no podía decírselo, no si le miraba directamente a los ojos, no cuando jamás había aprendido a ser abnegado o a ceder algo que de verdad quisiera.

- ¿Qué quieres de mí, Tori? - preguntó, sabiendo que pidiese lo que pidiese, no podría negárselo. Ella alzó la cejas sorprendida, después de todo, le parecía extraño que le preguntase como querían que fueran las cosas.

-Tres cosas, en realidad- Draco se sorprendió, mas no dijo nada. Le tomaría la palabra-. Primero que dejes de querer decidir por mí, Draco. Ya tengo suficiente con mi familia, si tan astuta e inteligente me crees, confía en mi juicio. Segundo, no quiero que seamos nada…- ¿Le estaba pidiendo…? Basto con ver el sonrojo y la timidez en ella para saber que, nuevamente, ella tomaba el primer paso.

-Creo que nunca lo fuimos…- ella lo volteó a ver con renovado entusiasmo, menos vergüenza y la ilusión brillando en sus ojos-. ¿Y la tercera? -  preguntó curioso, mientras ella soltó una pequeña risita.

-Besos. Llevamos tiempo sin vernos. Cuando volvamos a hacerlo, quiero que me llenes de besos…-él negó divertido, admirando su dulce expresión. ¿Qué tan malo podía ser estar juntos si conseguía hacerla irradiar felicidad con tan poco? No podía serlo. No debía serlo.

 

 

 

Contemplaba la escena disgustado, mirando como aquel parecía creerse el dueño del lugar.

Ella, hermosa como siempre, lo acariciaba tiernamente con sus suaves manos, sonriéndole encantada ante la respuesta de él a sus atenciones, disfrutando de las sensación de sus finos dedos en su melena rojiza, yaciendo cómodamente en su regazo, donde él desearía poder descansar su cabeza, deseaba ser él quien recibiera sus mimos.

Desgraciado.

- ¿Todo bien, Ron? - preguntó Hermione al notar la mirada de su pelirrojo hacia ella. No parecía tan contento.

-No me importa lo que digas, Mione, Crookshanks todavía me odia- ella encarnó una ceja, realmente sorprendida por el comentario, mientras el aludido soltaba un quejido al sentir que su dueña dejaba de acariciarlo. El gato se estiró y abandonó las piernas de Hermione, abandonando el cuarto tras soltarle un bufido a Ronald, quien lo miraba con el ceño fruncido.

-Crookshanks no te odia, no más de lo que tú a él, al menos…

- ¡Eso no es verdad! - Hermione arqueó la ceja, mirándolo acusadoramente. No valía la pena tratar de mentirle-. El sentimiento mutuo. Ya, no te enojes…

-…Cierto, no hay que discutir. Ven- apuntó al lugar a su lado en el mueble, invitación que Ron no tardo en aceptar. Ella se acurrucó en su costado, suspirando al sentirlo abrazarla de la cintura. Jamás se había sentido más cómoda y serena que estando en los brazos de Ron. Recordó con cierta amargura la imagen de Lavender siendo rodeada por ellos y se aferró más a él, tratando de recordar que aquello estaba lejano, que ahora las cosas estaban bien y ellos estaban juntos, justo como debía ser. Ron por su parte inundo su rostro en el frondoso cabello de su chica, maravillado ante el aroma de este, recordándole a su Amortentia. Todo en ella era pequeño, suave, delicado y perfecto, su cuerpo cabía perfectamente entre sus brazos. Era como si ella hubiese sido para él, y viceversa. Sabía bien que así era.

- ¿Todo bien, Mione? - preguntó al notarla fruncir el ceño. Estaba leyendo un pergamino, una carta a juzgar por el sobre roto. Ella suspiró y sintió como se acurrucaba más, gesto al que respondió besándole en la frente protectoramente. La sintió relajarse en sus brazos antes de continuar.

-Nada, es solo…Es del Ministerio. Sobre mis padres…-tomó aire antes de continuar-. Al parecer hice demasiado bien mi trabajo de esconderlos. En el momento no lo pensé, creo que en realidad dudaba sobre si llegaríamos a sobrevivir. Solo pensé en salvarlos, no quería que alguien los fuese a encontrar, no quería que hubiese pista de su paradero…No quería que me torturasen y me sacaran su ubicación…Así que a la hora de ocultarlos lo hice de ese modo. Se que están vivos, pero están perdidos…Creo que tendré que ir a ayudar en vacaciones a este paso, después de todo, yo fui quien los hechizó… ¿Ron?

-Si, Mione…

-… ¿Me acompañarías? A Australia a buscarlos…

- ¿Quieres que vaya? - preguntó incrédulo. A veces no podía evitarlo, a pesar de todo lo ocurrido. Había veces en que volvía a sentirse indigno de ella. Ocurría más recientemente de lo que le gustaba admitir, si era sincero. Pero ahora la tenía a ella para decirle lo contrario. No se le pedía a Harry, quien era su hermano y la consolaría mejor, o a Ginny, su mejor amiga y confidente. Se lo pedía a él. ¿Debía haber algo rescatable en él para aquello, verdad?

-Solo si tú quieres…-notó algo de nerviosismo en su voz y decidió ser claro. No quería hacerla sentir insegura. No más.

-Desde luego, Mione. No pienso dejarte…-ella asintió más tranquila tras escuchar la sinceridad en sus palabras.

-Te amo- susurró ella tranquila, antes de besarlo. Fue un beso dulce y significativo, un beso que transmitía todo el embelesamiento que sentían el uno por el otro.

-También te amo, Mione. No te imaginas cuanto…-susurró él acariciándole dulcemente el rostro, antes de retomar su abrazo. Después de todo, todavía quedaba alistarse para la salida a Hogsmeade. Ser prefectos había resultado ser bendición y una tortura, dándoles oportunidad de estar juntos, y a la vez, dándoles deberes cuando tan solo querían descansar abrazados. Aunque bueno, para eso tenían las vigilancias nocturnas…

 

 

- ¡Las manos donde pueda verlas, Potter! - Ginny se separó de inmediato y corrió a abrazar a Charlie, quien entre risas la alzo dándole vueltas, tarea sencilla dado a la contextura delgada y pequeña de su hermanita-. ¿Cómo estas enana? ¿Te has estado portando bien, verdad?

- ¡Creí que no vendrías! - exclamó alegre, mientras retomaba los pies en el suelo. Al no verlo cerca de la estación, pensó que alguna cosa se le habría atravesado en el camino y que lo vería hasta las fiestas. Se alegraba de haberse equivocado.

-Tampoco es que vaya a poder quedarme tanto como quisiera, después de todo, el traslador sale en un par de horas, pero quería verlos. ¿Y Ron? ¡Ven Harry, sabes que estaba jugando! - Harry, un poco más tranquilo al ver que Charlie parecía alegre, se acercó a saludar, mientras que Ginny se abrazaba a su costado.

-Ha de estar besuqueándose en un rincón con Hermione…-Charlie sonrió maliciosamente al escuchar aquello, probablemente pensando en cómo se burlaría de él después.

-Supongo que no se han de acostumbrar al público, no que a ustedes les importé, por lo que vi- esta vez ambos se sonrojaron. Aunque bueno, para Harry que había vivido rodeado de la mirada crítica de los demás le parecía increíble que por primera vez le observaran por algo tan bello como estar con su pelirroja, quien a pesar de sentirse algo extraña, dejaba de parecerle importante una vez sus labios se juntaban y sus brazos le rodeaban.

-Ya aparecerán. Insisto, los prefiero así que peleando. Aunque bueno, parecían discutir un poco de camino aquí…-Ginny rio sin malicia ante el atisbo de nostalgia en la voz de Harry antes de proseguir.

-…Nada, es solo que es extraño. Tranquilo, Harry, tarde o temprano de volverán a incluir como mediador en sus peleas…-los tres andaban tranquilamente en el pueblo, y en efecto, hasta Charlie se sentía extraño y eso que sabía que él no era el centro de atención. Todo seguía siendo muy reciente para los demás, quizás, y seguía siendo raro verlos. Quizás era así para todos.

Charlaron durante un buen rato, uniéndoseles después de un rato Ron y Hermione, quienes inevitablemente fueron víctimas de Charlie hasta que llegó la hora de que partiese, cosa que se buscaron a gritos debido a las "marcas" en el cuello de la chica.

-Ni creas que te salvaste, Ronnie. Nada más porque no me dio tiempo para ello…Supongo que entre todos hasta las fiestas. Se ve que Hermione es una gran chica, que te quiere. No lo estropees, ¿sí?

A pesar de no entender del todo lo que quiso decir con lo primero, Ron acepto las sencillas y sinceras palabras de su hermano, quien de verdad parecía feliz de ver a sus hermanitos felices a pesar de toda la tragedia y la perdida. El amor les hacía bien a sus almas jóvenes, y él no era quien para mirar con malos ojos a quien sea les otorgase esa invaluable medicina.

El resto del día fue tranquilo, y decidieron pasarlo entre los cuatro juntos. Pero, como casi era evidente suponer, aquel día tranquilo solo sería preludio del ajetreado día que sería el siguiente. Y todo por Hannah Abbott, su tendencia a ser inoportuna y una revista. Muchas revistas…

 


 



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