Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
19 años después » Cuéntame
19 años después (R15)
Por Dinah Wesley
Escrita el Martes 13 de Febrero de 2018, 05:26
Actualizada el Miércoles 20 de Enero de 2021, 22:13
[ Más información ]

Cuéntame

Astoria seguía en la Sala Común de Slytherin, la cual poco a poco se iba vaciando. Contemplaba distraída las profundidades del lago y las Merrows que habitaban en el. Ellas cazaban y jugueteaban infantilmente, mientas ella se limitaba a mirarlas impresionada. Jamás se acostumbraba a ellas. Sentía, a su vez, la mirada de muchos hacia ella, quien procuraba ignorarlos consolándose con la idea de que eran especulaciones de ella, que no era cierto. Pero bien lo había dicho Daphne a modo de burla durante el verano: había cambiado.

Ya tenía dieciséis años, y sin embargo podría pasar desapercibida en el grupo de amigas de su hermana dos años mayores. Claro, esto no era una realidad debido a sus facciones y gestos aniñados, los cuales le daban un eterno aire de dulzura que cautivaría a cualquiera. Pero ella no necesitaba cautivar a nadie, ella en cambio necesitaba a aquel rubio que la escuchaba, más en aquel lugar donde se sentía ajena y extraña. Ella necesitaba a Draco.

Cuando le había dicho que la había ilusionado, no había sido tan solo para convencerlo de no soltarla. Lamentablemente aquella declaración era más bien su condena. Se encontraba ilusionada, independientemente de si lo que le esperaba era bueno o malo. Esperaba que no fuera un corazón roto el final de aquello. "Caes fácil" diría su hermana, y quizás tendría razón, como casi siempre que se refería a ella. pero a ese punto le daba igual. Quería besar a Draco…

Decidió que sería conveniente ir leyendo sobre los temas del año pasado que no recordaba. Y entonces, al ver en su bolso, vio que el libro no estaba. En cambio lo estaba una nota de Daphne donde le decía que lo había tomado prestado, que no se preocupada. ¿Por qué no podía conseguir las cosas de buena forma? ¡Ella lo necesitaba!

Con ese pensamiento, se dirigió al ala femenina, a la habitación en la que se supondría, por la hora, que estaría su hermana. Pero, siendo sinceros, no le sorprendió tanto cuando llego y se dio cuenta de que no estaba allí.

-…Probablemente este con Nott- comento Millicent con fingido desinterés, mientras que seguía colocando rulos en su espeso cabello oscuro. Pansy concordó mientras secaba sus uñas, las cuales resaltaban con aquel verde esmeralda de su casa.

-Necesito mi libro, ¿Vieron o saben dónde pudo haberlo dejado? - pregunto ella amablemente, haciendo que Pansy rodase los ojos.

-Conociéndola, puede estar en cualquier lado…-comenzó Hestia.

-...Pero si quieres revisa en su baúl. Eres su hermana, dudo que le moleste- terminó Flora.

Astoria conocía a su hermana: se enfurecería cuando le dijeran. Pero ella lo había hecho primero, ¿Verdad?

-Gracias, chicas- dijo mientras se acercaba al cofre con las iniciales de su hermana. Daphne siempre olvidaba cerrar las cosas, por ende no requirió ni un Alhomora.

Dentro había un montón de cosas variadas: botellas con pociones violáceas, cuadernos, cartas viejas, joyas, y muy en el fondo, el libro que estaba buscando. Y entre todos los callares, pulseras y pendientes, lo encontró. El anillo esmeralda que servía como transportador…

 -Geminio- susurro ella de forma casi inaudible, moviendo disimuladamente su varita, tocando el artefacto. Dejo la copia en el baúl, aun sabiendo que solo había copiado la joya, no sus capacidades mágicas. Aprovecho que ninguna de las chicas la observo para guardárselo en su bolsa, junto con el libro.se despidió apresuradamente, y tras no recibir respuesta alguna, se dirigió directo a su alcoba.

Miro el anillo maravillada por lo enorme de la gema, lo poderoso y valioso que era el artilugio no solo a nivel estético, sino que también en la función. Pero ella era una menor de edad. No podía usarlo sola aun, al menos así funcionaba aquel transportador. Tuvo una idea.

-Ejder- llamo ella, y de inmediato un elfo domestico se apareció. La criatura hizo una reverencia, cosa que aunque Astoria no aprobaba, sabía que correspondía a la naturaleza de él.

-Buenas noches, señorita Astoria, ¿En qué puedo servirle?

-Ayudarme, Ejder. Necesito que me ayudes, ademas, ya te había dicho que puedes llamarme Tori, me conoces desde bebe…

-No puedo ser tan impertinente, señorita Astoria, ya es mucho que no la llame ama. Pero gracias, le aprecio mucho. Entonces, ¿en qué puedo ayudarle?

- ¿Sabes algún modo de quitar la barrera de edad de esto? - le mostro el anillo-. Digo, no serás mago, pero sabes mucho mas de hechizos que yo…

-Si, señorita, se cómo, pero temo hacer enfadar a la ama Daliah o al amo Arístides. Por algo lo tendrá, señorita…

-…Prometo no decirles nada, ni usarlo mal, ni delatarte. Ayúdame, por favor, Ejder. Por favor…-rogo ella -. ¡No llores! Ten, no quería hacerte sentir mal. Perdona- dijo tendiéndole un pañuelo, el cual el elfo rechazo con condescendencia mientras se limpiaba con un andrajo.

-No puedo aceptar telas que vengan de usted, señorita. Pero gracias, es solo, mi lealtad es con su casa, pero más con usted y siento que eso está mal…

-…No esta mal, Ejder. También te quiero, le considero uno de mis pocos amigos…

-… ¿De verdad, señorita? - pregunto hipeando, mientras ella terminaba de limpiar ella misma sus lágrimas con el pañuelo.

-Claro, Ejder. No mentiría con eso. no llores, me duele a mí también. No quise ponerte en esa situación…

-Ya se, señorita Astoria, usted jamás actuaria de forma malvada. Pero si soy su amigo debo ayudarle. Solo prometa, le ruego, que será prudente y discreta como siempre ha sido…-pidió él en un susurró, tomándola por sorpresa.

- ¿Eso es que si lo harás? - Ejder asintió, sintiéndose un poco menos culpable al ver la alegría en los ojos verdes de Tori y al sentir sus brazos rodearlo en un afectuoso abrazo-. Prometo no meterte en problemas, ¿sí? Gracias, Ejder. Es nuestro secreto- el elfo tomo el anillo y susurró algo. Ella le miro confundida-. Ya le quité el encantamiento, señorita. A su edad esa clase de hechizos le hubiesen propinado problemas…

-Gracias, Ejder. ¿Seguro que no lo aceptas? No me gusta que vivas para servirnos…-sugirió ella con cautela. El negó fervientemente.

-Con amos como usted, da gusto servir. Mi lealtad es con los Greengrass y lo será hasta que muera- dijo con una seguridad impropia de él-más a usted, señorita. Me honra mucho que me dé un título tan grande como el de un amigo…Si me disculpa, me tengo que retirar. La ama Daliah me llama- ella asintió algo triste. Quería hablar más con él-. Si me necesita, no importa la circunstancia, no dude en llamarme- dio una ligera reverencia, antes de desaparecer.

"Te trasladará a donde tu corazón desee, y te devolverá a donde debas estar" dictaba el grabado anillo, dando entender a que no llevaba a un lugar fijo. Eso era bueno, pensó ella. en una de esas el destino era su casa y todo se iba al garete. Pero ¿Realmente haría aquello? ¿Estaba bien siquiera pensarlo…?

Quería ver a Draco, de eso estaba segura. Pero ahora no era el momento, no tan tarde entre semana. Pero quizás durante la salida a Hogsmeade, después de todo, ¿Quién le prestaría atención? ¡Era brillante!

Sonrió cual niña pequeña mientras buscaba entre su ropa que iba a usar al día siguiente, pues quería verse linda para Draco. ¿Qué diría él? ¿La habría extrañado?

Con esas preguntas se fue a la cama, sin poder evitar quedarse dormida con una sonrisa en sus labios. ¿Qué ocurriría?

 

 

 

Hannah jamás creyó encontrarse en la torre Gryffindor, mucho menos conversando con Ginny y Hermione, quienes resultaron ser la mar de agradables. Pero siendo sincera, muchas cosas que le pasaban últimamente eran todo menos lo que esperaba. Claro, esto no quitaba que fuera bueno aquello. Su amistad con Neville, por ejemplo, era algo que ella jamás hubiera esperado y que la tenía muy contenta.

-Entonces, ¿Neville y tú, ya sabes? - Hannah se sonrojo hasta las orejas ante la pregunta de la pelirroja, haciéndola reír sin malicia.

- ¡Ginny! - reprendió Hermione, haciendo reír a Luna, quien extrañaba incluso aquello de ella. era raro verla tan relajada, como lo estaba con Ron. Aquello era más común.

-No, solo somos amigos. De hecho, creí que Luna era su novia- comento ella disimulando sus celos, después de todo, Luna junto a la pelirroja eran mucho más cercanas a Neville que ella. Ginny era un caso distinto, ella era la chica de Harry, ¿Pero Luna…?

-No, él es mi amigo. No creo él que te vea como a una amiga, Hannah. ¡No me malentiendas! Me refiero, no te ve a ti como a nosotras. Pero eso es bueno. Bueno, solo si a ti te gusta, pero creo no hubieras hecho esa pregunta si no te gustase. No te pongas celosa, no por nosotras al menos- eso de que Luna era honesta era verdad, pensó Hannah anonada. Y ella que creyó que mentía para llamar la atención.

-Yo nunca dije…-suspiro resignada. Ya era evidente-. Nada. Tienen razón. Pero eso no importa. ¿Segura que McGonagall no le dirá nada malo?

- ¡Es Neville! Preocúpate si fuera uno de nosotros. En una de esas les cobran los daños a Gringotts a ustedes tres…

-… ¡Ni lo menciones! Odio ese lugar, no lo veo confiable desde entonces- comento Hermione causándole gracia a Ginny.

-Creo que ellos piensan lo mismo de ustedes, Herm- ella rodo los ojos recordando a los elfos.

-Mi mamá tampoco confiaba en Gringotts. Decía que los duendes jamás confiarían en los magos, y que por ende era absurdo confiarles nuestras cosas…-comento Hannah con cierta nostalgia. De inmediato todas se sintieron mal, recordando el trágico incidente de apenas hacía unos años. Hannah suspiro antes de que pudiera entristecerse, después de todo, no estaba de ánimos de llorar por un asunto que se suponía, ya había superado.

-Yo nunca he ido. Tampoco es que tengamos la gran cosa allí. Aunque si hasta Hermione les desconfía… ¿Cómo te ha ido, Hannah? Escuché que siguen con el Caldero…-pregunto Luna amablemente, queriendo distraerla.

-Si, los Abbott se niegan a vender el Caldero, da buen dinero pese a todo. Está lleno de Aurores, lo cual ya ha empezado a afectar a la clientela. Pero supongo que es normal. Aunque claro, Eben estar desesperados como para realmente creer que yo recuerdo cara uno de los rostros que pasan por allí…

-Debe ser duro. Espero que todo pase pronto- comento Ginny.

-Lo dudo, pero gracias. Ojalá…Entonces, ¿Ron y Harry serán Aurores? - pregunto curiosa, recordando haberlo escuchado.

-Si todo sale bien, sí. ¿Vas a cursar el año completo? - pregunto Hermione curiosa, mientras bebía un poco de cerveza de mantequilla que Liz había traído. La pobre permanencia callada pero atenta, lucia como un pajarillo asustado.

-Creo que sí. Yo no tengo urgencia por acabar, como por ejemplo la tendrán ellos. Es más, creo que hasta me sirve el tiempo para descansar, al menos psicológicamente, de todo ese barullo. Aunque este lugar tampoco me es de los más alegre ahora…-dijo con cierta tristeza.

-Lo haremos alegre otra vez. Hogwarts debe seguir siendo el hogar que siempre ha sido. No nos pueden quitar eso- murmuro Hermione decidida, mientras que Ginny le consolaba dulcemente.

- ¡Quidditch! Te guste o no, trae a la escuela como locos…- ella rio ante el entusiasmo de Ginny-. Veras como los ánimos cambian por aquí, ¿o no, Luna?

-Gryffindor ganara, tiene que. Es su último año, y desde luego que ya tengo mi traje listo…

- ¿Ves? Fiestas, juegos, exámenes y Navidad. No serán tres meses tan largos…-Hannah asintió dándole la razón a Ginny. La pobre, tanto le debería haber dolido la muerte de su hermano, y sin embargo se mantenía optimista. Decidió hacer lo mismo, después de todo, ¿Qué otra solución tenía?

 

 

 

Percy, una vez llego del trabajo, decidió ducharse para ya después ir donde Audrey. Aquello, por alguna razón, le tenía nervioso. Aquella chica le intimidaba, por más vergüenza que le diera admitirlo. Era tan extraña, distinta a lo que él estaba acostumbrado a ver en una chica. El sentía que era una caja de sorpresas, concepto con el cual no se había sentido hasta ahora muy cómodo que digamos. Y sin embargo estaba allí, a punto de tocar a su puerta.

Que sea lo que Merlin quiera…

La castaña tardo algo en abrir, cosa que a él no le sorprendió del todo. Lo que si se sorprendió fue ver que, a pesar de estar en su propia casa ya algo tarde, seguía utilizando aquellos tacones de vértigo que hacían relucir sus esculturales piernas, en especial con aquellos shorts que, por fortuna, no había usado con anterioridad, cuando todavía no podía controlar cuando o no mirarla. Pero lo más bello en ella era su perfecta sonrisa, la cual se amplió al verlo con papeles y todo, riendo dulcemente.

-Hola, Weasley. Pasa, luces cansado. De verdad gracias por venir…-comento ella mientras le daba espacio para pasar. Él hombre, algo atontado, procedió con lentitud, sorprendido de lo exageradamente distinto que era aquel departamento del suyo. Quizás le hubiese resultado más lindo de no ser por el desastre de papeles y postales en el piso.

- ¡No me mires así! No me dio tiempo de recogerlo todo ni con magia. Era eso o que te recibiera desnuda…-dijo ella con simpleza, haciendo que el tragara grueso-. ¿Por qué tan serio? Creí que acordaríamos tratar de llevarnos bien, ¿o ya te arrepentiste? - pregunto ella con expresión lastimera.

- ¡No, no es eso! es solo…no soy la persona con mejor sentido del humor, ¿sí? Pero de verdad me gusta estar contigo…-ella sonrió mientras jugueteaba con sus rizos castaños en un gesto nervioso. Le gustaba saber que Percy disfrutaba de pasar con ella, para variar.

-A mí me haces reír así. Ven, a trabajar, que para eso estamos aquí- dijo ella tomando unos papeles del suelo. Le indico que tomara asiento en el pequeño comedor cercano a la cocina, y unas tazas de café se acercaron flotando un vez se acomodaron. Audrey, por alguna extraña razón, había decidido que, por lo menos en ese momento, si trabajaran como habían prometido, pues esa tal Adelaide era desconocida y quizás sería igual o peor que Donna. Pero eso no implicaba que sería lo único que harían, ¿no?

A ella, de paso, le era difícil concentrarse en lo que él decía. Por alguna razón había algo en él que le atraía como jamás se había sentido atraída a alguien. Quizás era su evidente intelecto, o su cabello pelirrojo, o lo extremadamente divertido que le resultaban sus reacciones pomposas. Phee la llamaría extraña, pero bueno, solo era atracción. Jamás había conocido a alguien así, y que de paso, tuviera ojos tan lindos. Eso sin quitar que su caballerosidad le llamaba la atención. No sabia si era cosa de los ingleses, pero sinceramente le parecía hasta sexy. Sin quererlo se mordió el labio tras darle una mirada con el rabillo del ojo. Percy lo noto, pero creyó que se trataría de alguna manía de ella o algo por el estilo. Le resultaba ilógico que semejante mujer se fijase en él, idea que aunque le generaba cubierto desazón le protegía. Ella era un fuego, esa clase de gente que solía evitar con tal de no quemarse. Su familia entera lo era, por ejemplo…

-…No era tan difícil, si lo pones con manzanas y peras…-dijo ella sorprendida, haciéndolo reír un poco-. ¿Qué? ¡Somos magos! Ponme a hacer una poción o maldecir algo y soy Einstein. Ponme hacer matemáticas y te pediré ayuda, Weasley…

-Era complicado, si te hace sentir mejor. Que digas que es fácil aun así significa que eres buena en matemáticas…

-…Casi te creo, pero fue lindo que me intentaras hacer sentir más lista- dijo ella mientras lo guardaba todo en su bolsa. Percy suspiro con cierta decepción, después de todo, él sabía a lo que iba, pero en el fondo no quería irse aún. Claro, que en realidad el pobre no sabía a qué iba. Eso era cuestión de Audrey, quien tampoco quería que se fuera-. Tengo una idea, señor Weasley experto en matemáticas. Juguemos…

- ¿Jugar? - pregunto él nerviosamente, haciéndola reír. Él se encontraba confundido, sintiéndose de repente tonto. Ella parecía estar muchos pasos por delante de él, con sus pestañas juguetonas y sus caderas contoneantes al andar. Volvió a tomar asiento frente a él, cosa que él agradeció pues al menos así podía centrarse a mirarla a los ojos, lo cual tampoco resultaba tan inteligente, pues se perdía en aquellos hermosos ojos grises. Era difícil mantener un carril racional del pensamiento con ella.

-Ajam, y es muy sencillo. Tú me haces una pregunta, la que sea, y yo te tengo que responder, solo teniendo derecho a negar a responder una, y viceversa- dijo ella mientras servía un par de copas con algo de hidromiel, mientras el la miraba extrañado-. ¿Qué? Sí, algo infantil y tonto, pero queremos llevarnos bien, ¿no? este es un modo rápido de conocernos. No es tan entretenido como el póker de prenda, verdad, pero creo que a eso no nos referíamos con conocernos, asique…-bromeo ella sacándole una sonrisa ladeada.

-Está bien, juguemos. Las damas primero- ella rio ante el tono condescendiente, mientras pensaba en que preguntarle.

- ¿Cómo conociste a Phee? Porque ni ella ni tu serian personas que esperase se llevaran tan bien, casi me quitas a mi mejor amiga aquí- pregunto curiosa, mientras el suspiraba.

-Ella trabajaba en el ministerio, no recuerdo bien en qué departamento, pero un día ella se enteró que buscaba donde quedarme y como buena negociante me ofreció mi departamento a un precio que hasta ahora es más barato del que debería. Luego fue cosa de verla todos los días tanto dentro y fuera del trabajo. Ahora se dedica solo a esto, le veo menos, pero ya era mi amiga… ¿Por qué de todos los lugares del mundo decidiste viajar a Inglaterra a pesar de la guerra?

-Porque tenía asuntos pendientes aquí, ademas, quería ver a Phoebe, quien se tuvo que quedar aquí. Mi madre es de aquí, y por ende mis abuelos y primos estuvieron aquí durante todo aquello. Me estreso no saber de ellos por el cierre y cuando me ofrecieron el intercambio no dude en venir, no me arrepiento aun… ¿Color favorito?

-Blanco…

-…No es un color, genio…

-Pero es mi favorito, para mí es un color- ella rodo los ojos-. ¿El tuyo?

-Amarillo, entre más brillante mejor… ¿Relación más larga que hayas tenido?

-Duro 3 años, típica de colegio… ¿En qué casa de Ilvermony quedaste?

-Pukwudgie, que creo que es equivalente a Hufflepuff en Hogwarts, ¿y tú?

-Gryffindor, como todo Weasley- comento con resignación, prefiriendo siempre Ravenclaw-aunque ni idea de que casa sea en Ilvermony. ¿Cuántos lugares has visitado?

-Perdí la cuenta, mi familia viaja bastante, pero me falta Asia y Oceanía. ¿Tienes hermanos y cuantos?

-Si, tengo sei…cinco- dijo él sintiendo una puñalada al recordar a Freddie, quien ya no se encontraba con ellos. A él le hubiera agradado Audrey, pensó. Era más su estilo…

- ¿Cómo es eso? Se que es tu turno pero…

-No puedo responder- dijo él con simpleza, con la voz algo dolida. Ella se sintió intrigada, pero decidió dejarlo por la paz. Pobre, se veía que lo que fuese no era bueno-. Y tú, ¿tienes hermanos? - pregunto él recuperando la compostura. ¿Qué culpa tenía ella de sus remordimientos?

-Si, seis, bueno, dos hermanos, cuatro medios hermanos. Mis padres son divorciados- explico ella al ver la confusión en su rostro-. Tengo un hermano mayor y el resto son menores. Somos 3 hermanas conmigo y cuatro hermanos. Mis padres siguen siendo los mejores amigos y sus parejas entre si también se quieren asique para mí siempre fueron todos tan solo mis hermanos. De allí que tenga dos apellidos…

-…Me imagine algo menos complicado- reconoció él con simpleza, haciéndola reír-. ¿Quién es él? - dijo apuntando a una foto de ella siendo abrazada por un chico. no se besaban o algo por el estilo, el gesto era tan inocente que bien pudiera ser uno de esos hermanos. Claro, eso pensó hasta que la vio tensarse.

-No puedo responder a eso- dijo ella con simpleza, chasqueando los dedos para que la foto se volteara a modo de que ya no se viera. Percy la miro extrañado, ¿Qué tenia de malo, el solo preguntaba? Pero ella ya no parecía tan feliz como antes. Parecía preocupada.

- ¿Todo bien? - pregunto él, sobresaltándola. Se había perdido en sus pensamientos.

-Es mi turno, Weasley- declaro ella sin responder a aquello, acercándose peligrosamente a él. Podía jurar que su corazón latía con tanta fuerza que ella podría escucharlo-. ¿Qué piensas de mí? - pregunto ella en su oído, consiguiendo que se le erizaran los vellos de la nuca. ¿Por qué lo ponía en esa situación? Se sentía confundido, sin saber cómo demonios había permitido que le llevase a ese punto. Pero el seguía las reglas incluso pudiendo evadirlas, siempre había sido así y ni ella lo cambiaria. Le respondería y lo haría con la verdad.

-Me confundes, Audrey. Eres muy distinta, normalmente se figurarme que va a pasar y heme aquí, jugando a esto con la vecina que conozco apenas hace un mes y sin embargo siento que esto para ti es normal- ella lo miro sorprendida, gratamente sorprendida. Ella entonces respondió…

-…No Percy. Tu tampoco me resultas predecible. No creí, por ejemplo, que dirías eso. Y sin embargo, aquí estoy, esperando a que me preguntes algo para poder entonces hacerte mi pregunta.

- ¿Te quitarías los tacones? Se que es más una petición- dijo al ver su ceja encarnada-pero nunca te he visto bien sin tacones, me da curiosidad ver que tan alta eres…- ella se encogió de hombros  mientras se levantaba, y justo como él dijo, se quitaba el calzado. Le llegaba apenas a la nariz, siendo considerablemente mas pequeña sin aquellas armas mortales. Lucia incluso más tierna y menos intimidante. Ella se sentía extraña, pero al menos, pensó, Percy parecía seguir viéndole atractiva.

-Estoy algo pequeña en realidad. O tú eres muy alto. Mi turno- dijo ella acercándose de nueva cuenta a él, pero sin tomar asiento en su silla. Solo quedo frente a él, mirándolo atentamente a sus ojos celestes, aquellos profundos y bellos ojos celestes-. ¿Del uno al diez que tan no descabellada es la idea de que me beses? - pregunto mordiéndose el labio.

-9.5- dijo él con la voz ronca. Ella le miro curiosa, tomada por sorpresa, casi riendo.

- ¿Qué te detiene?

-La posibilidad de que me patees en la entrepierna. Ya me has amenazado por menos…- dijo recordando la primera vez que se conocieron. Ella rodo los ojos.

- ¿Y si te dijera que no te hare nada? - pregunto ella nuevamente, arrastrando las palabras.

-Tendrías que demostrármelo- ella sonrió al escuchar la calidez en la voz del pelirrojo, distinta a la voz fría que solía emplear con todos. Aquello ella lo tomo como una insinuación, una a la que ella deseaba ceder desde hacía tiempo. Bajo ese deseo, ella se sentó a ahorcajadas a él y, tras mirarlo a los ojos, le beso lenta y tortuosamente, acariciándole el cabello pelirrojo con sus dedos. Percy no pudo evitar corresponder con más intensidad, haciéndola suspirar su nombre. Poco a poco perdieron el pudor y, mientras acariciaba sus piernas expuestas con el pequeño short, sintió que Audrey descendía con besos a su cuello, desabrochando los botones de su camisa.

-Me alegra saber que nos gustamos, Percival- comento risueña haciéndolo sonrojar. Al parecer ya había notado la reacción que ella bien había ocasionado. Pero se sintió mejor al escuchar que hablaban en plural-…Percy, me alegra saber que te tomaste mi advertencia en serio. Pero ahora mismo no me molestaría que me vieras…-dijo mordiéndole suavemente el lóbulo de la oreja, haciéndolo gruñir sin siquiera poder controlarlo.

La tomo y en brazos la dejo en el sofá, para empezar a recorrerla. Ella se sorprendió mas no dijo nada, seria mentira decir que le molestaban sus manos traviesas y besos cálidos. Tal era la intensidad de ellos que fue hasta el quinto golpe en la ventana que Audrey escucho. Windy entro tras un chasquido de su dueña, dejando la correspondencia tirada y dirigiéndose a su jaula para dormir. Y Audrey hubiese seguido de no ser porque con el rabillo del ojo logro divisar el nombre del remitente. Ed

Fue una suerte que Phoebe, de paso, llamase a la puerta, preguntando si quería salir a algún lado y preguntando por Percy, a quien quería invitar.

-…No gracias, Phee. Tengo trabajo mañana- dijo ella nerviosamente. Percy estaba aun peor. Recupero el control. Aquello no debía haber pasado. Y Audrey, para sus adentros, pensaba lo mismo.

-Nos vemos…

-…Mañana- termino ella al verlo levantarse. Ella se quedo allí, recostada, algo abrumada por todo aquello. El pelirrojo asintió-. ¿Percy? - llamo ella antes de que se fuera.

- ¿Sí? - pregunto él, también cohibido. ¿Si no hubieran llegado Windy y Phee, ellos dos...?

-Nada. Gracias por venir y descansa- dijo ella algo ida.

-Descansa, Drey- respondió él antes de irse.

Ya sola, Audrey se dispuso a terminar de leer toda la correspondencia acumulada. Su Ed, parecía extrañarla, se sentía tan mal. Pero estaba casi segura ahora anhelaba al pelirrojo. Pero ¿no sería muy precipitado? ¿Seria lo correcto? ¿Era Ed con quien debía seguir…? Porque si estar con Percy era lo que debía ser, ¿Por qué no lo dejaba ir?



« Obviando lo evidente Comenta este capítulo | Ir arriba Sábado »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.