Historia al azar: Merry Christmas
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19 años después » Obviando lo evidente
19 años después (R15)
Por Dinah Wesley
Escrita el Martes 13 de Febrero de 2018, 05:26
Actualizada el Miércoles 20 de Enero de 2021, 22:13
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Obviando lo evidente

-Es precioso, Katie, ¡tan pequeñito! - dijo Alicia emocionada, con el pequeño Oliver en brazos. Ella rio al ver a su amiga tan emocionada, ¿Y cómo no estar de acuerdo con ella? Aquel bebe era tan frágilmente hermoso, pequeño y vulnerable.  Pero era fuerte, pues pese a las complicaciones había crecido con bien y rápidamente-. ¿Y Wood? ¿Dónde esta tu papi, Oli? - vio a Angelina toser incómodamente, mientras que Katie entornaba los ojos-. ¿Dije algo malo?

-No, Alicia. Wood no ha de tardar en llegar, no le gusta pasar mucho tiempo sin ver a Oli. Viene todos los días…

-… ¿No vive aquí? Creí que estaban casados- Angie amaba a Alicia, pero parecía ser experta en crear situaciones incomodas.

-Es complicado. Por ahora, es el padre de mi hijo. Nada más…

-Haces bien, Katie. Me refiero, es triste, pero de algún modo Wood debía aprender que hay prioridades y no hay excusas validas por desplazarlas. Aunque también considera que él te ama, y mucho- comento Angelina con cautela, pues era amiga de ambos. Apoyaba a Katie, pero sentía pena por Oliver, quien no había actuado con malas intenciones.

-Si, él es la prioridad. Yo ya pasé a un segundo plano, en el cual me siento más feliz. Necesito a alguien que este conmigo, con nosotros…

-Wood siempre ha estado contigo…-dijo Spinnet mientras le entregaba el pequeño.

-Cambiemos de tema- corto Katie sin ser grosera, mientras se acomodaba para poder alimentar al bebito. Ambas asintieron sin más, después de todo, ellas eran amigas de la pareja, pero entre chicas debían apoyarse, en especial cunado evidente que Bell tenia razón, un punto.

- ¡Ay, no saben lo pesado que ha estado el flujo de gente estos meses! ¿En que estaba pensando cuando decidí trabajar en las fronteras? ¡Van y vienen todos los días! Y se siente terrible tener que negarles el paso a algunos, ¡Más ahora!

-Me imagino- comento Angelina. Si bien uno pensaría que para un mago viajar por el mundo era cuestión de un hechizo, la verdad que era un poco más complicado. Entrando en términos legales, donde la mayoría prefería permanecer, había ciertas reglas a la hora de viajar, en especial si se trataba de establecerse o evacuar. Podías meterte en serios problemas por hacerlo "fácilmente", en especial con tantos prófugos de la justicia. Era mejor no tentar la suerte.

-Yo extraño los entrenamientos, me siento tan extraña estando tan quieta- comento Bell en un suspiro, haciendo reír a ambas muchachas. De hecho, en condiciones normales, Katie estaría haciendo cualquier cosa antes de estar sentada hablando con ellas, normalmente conversaba mientras jugaba o daba vueltas en círculos. Pero Oliver II tenía hambre…

-La tienda que se abrió para los muggles es un rotundo éxito, al igual que la del callejón Diagon. Estoy tan feliz por George…-comento Angelina realmente feliz. Katie la miro con ternura, se veía a leguas que ella lo quería.

- ¡Ay, George! Hace tiempo que no hablamos. Pasare algún día, quizás pueda conseguir filtro de amor…

- ¿Tan así está tu situación? - pregunto Angelina burlescamente, haciéndola hacer un gesto infantil.

- ¡No me presumas que puedes montarte a George todos los días! Con tanto trabajo, tanta guerra, lo mas cercano al placer que he vivido es comer el postre…-Katie se partió de risa, mientras Angelina se sonrojaba terriblemente.

- ¡No hables de esas cosas frente al niño! - reprendió Lina, empeorando las risas de ambas-. Me refería al dulce y tierno amor, no a sexo. Además, George y yo somos amigos…

- ¡Amigos, si como no! Yo si supe el intercambio de parejas de los gemelos. Fred con Lia, tu con George. No es casualidad que se hayan juntado de nuevo…

-…Me ofreció el empleo por ser mi amigo, Ali. Punto.

-…Tú eres su amiga y yo soy la reina…

-Ali, déjala. Ya parece un tomate-pidió Katie, para suerte de Angelina. Alicia era tremenda cuando quería…

- ¿Ya, mi vida? ¿Tienes sueño? - pregunto Katie con ternura a su bebito, mientras se levantaba a acomodarlo en una de las cunas que había regado por la casa (regalos de muchos equipos y amigos). Pero en el momento que lo coloco en la cuna el nene empezó a llorar con ganas, y por más que los arrullaba en sus brazos no cesaba.

- ¿Oíste eso, Angie? - pregunto Alicia alterada.

-Sinceramente, nada apantalla los llantos del pequeño Oliver…-comento Angelina, algo angustiada por el desconsuelo del pequeño. Pero entonces escucho la puerta abrirse, y amabas saltaron de sus asientos armadas con sus varitas. Fue una alivio pero una sorpresa ver a Wood, quien reacciono de la misma forma al escuchar voces. Termino saludando a ambas chicas, quienes se encontraban felices verlo después de tanto tiempo.

- ¿Puedo? - pregunto él tímidamente, y pese a que entorno los ojos, Katie le cedió al pequeño. A los pocos segundos, el pequeño se quedo dormido en brazos de su padre, quien le beso las mejillas mientras lo acurrucaba en la cuna. Ambas se percataron que el pequeño seria igual a su padre.

-Saben, ya se me hace tarde para regresar al trabajo. Lina, ¿me acompañas? - al igual que era buena creándolas, Alicia era buena huyendo de situaciones tensas.

-Ajam. George necesitaba mi ayuda para algo. Nos vemos pronto, chicos- se despidió Angelina cariñosamente antes de irse tras Alicia.

-Gracias, Wood- murmuro ella con molestia, terminado de acomodarse bien la blusa. Si bien, no había mucho que Wood no hubiese visto, ya no era lo mismo-. Tienes buena mano con los bebes. Nunca logro calmarlo…

-Solo es que extraña a papá, ¿Verdad, Oli? No es tu intención molestar a mamá…-comento con ternura tapando al pequeño. A ella le daba un arrebato de amor por él cada que lo veía con su pequeño, pero debía ser fiel a su palabra. Seguía molesta-. ¿Todo bien, preciosa?

-Bell, Wood. No preciosa, por ahora soy Katie o Bell, como todos. Estoy algo rara, gracias…

-…Te dije preciosa porque estas preciosa. No era una halago, era la verdad, pero si te molesta…-comento resignado. Merlín, era difícil no poder besarla y decirle lo perfecta que era-. ¿Rara?

-Quieta. Quisiera salir a correr…

-Puedes hacerlo. Oliver y yo estaremos bien, me refiero, no tienes que renunciar a todo de golpe por cuidar de él…

-…él es mi prioridad….

-Y la mía, pero no estas sola. Puede sobrevivir una hora sin madre, en especial si esa hora la pasa con papi, ¿Verdad?

-Gracias, Wood. Si, supongo que nadie mejor que tú para cuidarle…

-Cuidarlos, Katie. Lleva esto. Por si acaso, ojalá no, algo malo ocurre…

-…Wood, yo…

-…Podrías con cualquier cosa, ya se. Es por mí. Quiero cuidarlos, ¡Y no me digas que no puedo hacerlo! eres la madre de mi hijo, ante todo. Somos una familia….

-Lo somos- aseguro ella sin mirarlo directamente a los ojos. Sabia que si lo veía, se rendiría, y no quería-. Voy a cambiarme. Gracias de nuevo…

-No agradezcas- él la miro hasta que se perdió de vista al subir las escaleras. Era tan hermosa, tan perfecta. No quería ni podía perderla. Por él, por Oliver e incluso por ella, pues tenia la arrogancia suficiente como para asegurar que nadie la querría tanto como él a ella. Era imposible. La vio bajar, sorprendido por como el embarazo apenas había dejado marcas en su cuerpo (aunque de haberlas dejado él las hubiese amado igual). Miro con recelo el short corto que ella solía usar para trotar, pero no dijo nada. Sabia que no tenía derecho ni motivo por decir nada.

-Regreso pronto. Ya le di de comer, o sea, si llora será por todo menos eso…

-…No te preocupes. Estaremos bien…

-Lo sé. Nos vemos- ella casi se despide de beso con él, pero reprimió el impulso, beso a su pequeño, tomo su bolso y se fue sin más, dejándolo embobado.

 

 

 

Drey linda:

¿Cómo está todo allá?

Espero que bien, porque si no, bueno, abstente de leer lo que viene hasta que te encuentres optimista. Tampoco te alteres, me refiero, mamá esta bien, Declan también, al igual que Lachlan y Henry. A mí, pues, Beauxbatons me encanta, y tengo una cita con Alejandro Saavedra, un español INCREIBLEMENTE SEXY (no le digas a papá, ni a mis hermanos por favor). Declan consiguió un novio portugués, asique con él tengo una especie de "alianza de hermanos" para no decir nada a nadie aun, salvo a ti claro.   Y Henry…Henry es Henry, y así lo amamos. Y hasta ahí las buenas noticias. Tocan las no tan buenas.

Ed pregunto por ti, y cuando que pregunto por ti, es ME INTERROGO SOBRE TU PARADERO. Y es raro, el pobre no sabe dónde está su novia de hace 5 años. Supongo que te volvió a pedir matrimonio, pero creo que esta vez te pasaste con tu reacción. Harta de decirte, ROGARTE, que si no lo quieres, lo dejes de una buena vez, ¿O de verdad te asusta tanto un anillo? ¡Ya te lo pidió tres veces! Yo estoy de tu lado, y por eso quiero que sepas que no es justo ni para él como para ti. merecen ser felices, asique piénsalo bien, Drey. Entre más lo pospongas, más le dolerá si lo debes dejar.

Claire seguro te escribirá para decirte lo mismo pero más largo. Igual, tome prestados tus zapatos, los tacones, pues los dejaste olvidados y quedan perfectos para el vestido que pienso usar con Alejo. No te enojes, te los envió pronto.

Besos, y abrazos infinitos

Lydia Thibault -Addair, tu hermanita más linda.

P.D: Saludos a Phee, ¿sí? ¡Fíjate a quien le pone los ojos encima, suelen meterla en problemas! ¿A quién me recuerda?

 

¡Niña aquella, insolente! ¿Qué sabia ella del amor? ¿Dónde estaría Ed ahora? ¡Merlín santo, que dilema aquel! Como recordaba aquella noche, aquel aniversario, donde ella le iba a hablar de su intercambio a Londres, intercambio que tanto se había esforzado por obtener. Recordaba la emoción que ella empleo al hablarle, y por ende recordaba la expresión lastimera del chico, quien en su desespero le pidió matrimonio, y quedarse allí. Ella obviamente le había dicho que no, y agradeció no haber alcanzado a decirle bien a donde se dirigía. Él solo sabía que era en Europa… ¡Merlín! ¿Qué haría? ¿Por qué demonios no pudo terminar con él de una buena vez?

Quizás porque llevaban 5 años juntos, y había vivido con él tanto. Tantos años, tantos recuerdos…

¿Pero por qué no se sentía igual que antes?

Quizás lo normal era eso, no sentir lo mismo… se respondía a si misma, pero sin lograr convencerse de nada.

-… ¿Todo bien, señorita Hart-Addair? - pregunto la líder del departamento, al verla distraída- ¿Me escuchó?

-Claro que si- respondió ella atolondradamente, haciéndola fruncir el ceño.

-Repítalo. Por si acaso…-Tierra, trágame…pensó la castaña desesperada.

-…Buenos días, Donna. ¿Todo bien? - pregunto Percy, interrumpiendo aquella escena. La mujer, a quien cariñosamente Audrey le había apodado Grinch, había cambiado su ceño por una amplia sonrisa.

-Ciao, Weasley, luces mejor que la otra vez. Pues va mejor cada día, hacia tanto que no te veía, Percival. ¡No te has de imaginar! Justo le dictaba a Audrey la lista de cadáveres encontrados ayer, ¡pasaron meses y se siguen hallando! Al menos así los aurores dejaran de buscar gente muerta, ¿verdad? Aunque algunos quedaron tan irreconocibles…

-…Me imagino, por algo me aleje de la ley penal. Muertes, sangre…prefiero ver números…

- ¡Merlín, que idiota! Olvidé que tu…mi dispiace così tanto…fue cruel lo que dije…-murmuro apenada. Nuevamente Audrey había recuperado la atención a lo que conversaban, ¿Qué había dicho la Grinch tan terrible como para que se disculpara?

-No hay cuidado. Yo mismo llegue a pensar lo mismo. Aquello es más cruel…

-Tutto andrà bene, Percival. Nos vemos pronto- como si hubiese olvidado a Audrey, se fue no sin antes despedirse del pelirrojo con un sonoro beso en la mejilla. Casi parecía adorable la desagraciada.

-Ci vediamo, Donna- ella le sonrió y le guiño el ojo. Una vez el pelirrojo se volteo pudo ver que Audrey le miraba atentamente, con expresión algo extraña.

-Parli italiano? - pregunto Audrey sorprendida. Ella si sabía, después de todo, vivió allí una temporada. Pero Percy…

-Solo lo básico para entenderme con los comerciantes extranjeros. Además, Donna lleva aquí un buen tiempo conmigo. Le entiendo a ella, pues yo le ayude con su inglés…

-Creo que le gustas…

-…No empieces…

- ¿Qué? Digo, hasta el Grinch tiene su corazoncito, mírate a ti…

- ¿El que?

-El nada- dijo con expresión de no haber roto ni un plato. Percy conto mentalmente por paciencia, ni iba a pelear con ella, no quería-. Entonces, ¿no te gusta la italiana?

-No, es mi compañera. Y tú también, no deberías hacerme esas preguntas. Te salve esta vez, porque se ve que estas alterada, pero tienes que estar atenta cuando te hablen, ¿sí? - Percy se iba ir sin más, pero ella le detuvo del brazo.

-Lo siento, lo sé, soy imprudente, no me di cuenta. Compañeros, vecinos, me da igual, no quiero ser molesta…

-…No eres molesta- corrigió con suavidad. Se sintió mejor al ver la amplia sonrisa en el rostro de ella, sus hoyuelos marcados y sus ojitos brillantes.

-Si aun no soy una molestia, ¿podrías ayudarme con esto? Se que no es tu área, pero vi que tenia muchos libros de casi todo en tu cuarto. Podrías explicarme, pues es para mañana…

-…Supongo que todo lo encargaron hace mucho y lo dejaste para hoy, ¿o te juzgo mal?

- ¡Trabajo mejor bajo presión! - se excusó ella, haciéndolo entornar los ojos. Pero realmente no tenia planes para ese día, asique, ¿Por qué no?

- ¿De quién y de qué?

-Una tal Adelaide D. Algo sobre la caza de sirenas para la comercialización de sus lágrimas… ¿Por qué no me aparece su apellido?

-Probablemente sea alguien muy importante, por ende prefiera su privacidad. ¿Comercialización ilegal? …Pues eso me incumbe a mi también, ¿verdad? 

-Ajam, señor del departamento del comercio, le incumbe. Además, podre saldar mi deuda de la taza del café…

- ¿Entonces en tu casa? - ella asintió procurando emplear toda su coquetería. Claro que con o sin ella Percy ya se encontraba embobado.

-Nos vemos, ¿sí?

 

 

- ¿Entonces son padrinos del hijo del profesor Lupin? - pregunto Luna curiosa, mirando con ternura una foto del pequeño junto con Neville-. Es tan lindo, el pequeño bebe arcoíris…

-… ¿Verdad? Aunque tiene algo contra mis blusas, en especial las blancas. Tiende a lanzarles lo que sea que deje mancha…- dijo Ginny mostrando la marca en su blusa del pijama, haciéndolos reír.

-Ya me cayo bien. Me refiero, ya lo quería por ser hijo de quien es, pero ya me gano- Hermione riño sin tanta convicción a su novio, pues en realidad a ella también le había hecho gracia el asunto. Ginny le pego un almohadazo, el cual probablemente Ron hubiese devuelto de no ser porque se encontraba muy cómodo con Hermione como para moverse.

-Espera a que te toque cuidarlo, Ronald. Tendrás que ayudar a Harry los fines mientras que yo esté aquí con Herm…

-… ¿Los separan? ¿Tan pronto? - pregunto Neville sorprendido, mientras le devolvía la foto a Harry. Este asintió con resignación.

-La Academia de Aurores comienza en enero. Aunque bueno, si no pasamos el examen, nos quedaríamos el año complet… ¡Auch! - antes de que pudiese acabar, Ginny le había pegado un codazo-. ¿Qué? No se supone que esto es después del matrimonio, no antes…- dijo él risueño.

-Ambos se van a esforzar, ¿está bien? - pidió ella más tranquila, riendo un poco por la carita de Harry. También tú, Ron…

-…Ya se, enana…

-Confió en que les irá muy bien…- dijo Hermione con dulzura.

-… ¡Claro que les ira bien! Ni siquiera deberían presentar el examen ese, es ridículo- secundo Neville, mientas que Luna asentía animosamente.

-No me agradan del todo los aurores, pero serán mi bendita excepción. Mientras no mueran durante las pruebas todo ira bien…- comento con simpleza, pero antes de que Ginny pudiese preguntar Harry le hizo un gesto para que se lo guardara. Amaba a Luna, pero era difícil tomarla enserio con sus teorías. Ron palideció ante lo último, pero se consoló a si mismo con la idea de que Luna era así, no debía ser verdad, ¿o sí?

-…La esperanza es lo ultimo que se pierde ¿no? - Luna asintió mientras tomaba un sorbo a su té. La taza flotaba en el aire siguiéndola, y era gracioso de ver como de vez en cuando se derramaba.

-Así es, Harry. Entonces, ¿Cuándo es la boda? Después de todo, ya tienen un bebe arcoíris y por lo que decían mis compañeras, otro en camino…-dijo ella tomándolos por sorpresa a todos. Las orejas de Ron se enrojecieron y todo él destilaba rabia.

-Potter, estas muerto…

- ¿Qué hice esta vez, maldita sea?

- ¡Y todavía preguntas, maldito cínico…!

-Wow, wow, wow. Wow. No. La cínicaaquí soy yo, y créeme, yo hubiera sido la primera en bromear sobre eso de ser verdad. ¿Enserio dicen eso? ¿Engorde? - pregunto ella con fingida preocupación, haciendo reír a su novio, quien la sentó en su regazo, para disgusto del aun algo molesto Ron.

-Dijeron que los vieron muy contentos en el pasillo tras leer un papel. Supongo que asumieron que eran resultados de embarazo. Es lo que decían, aunque según Seamus, más bien estarían felices por un negativo. No estoy segura, no he estado ni hipotéticamente embarazada…- dijo con la honestidad brutal que la caracterizaba.

- ¡Eso! Era sobre Teddy, asique en teoría le atinaron al bebe. Pero no hay nadie aquí- mintió Ginny, acariciando su vientre, mientras que Harry le besaba dulcemente los expuestos hombros. Ron frunció el ceño, pero lucia muchísimo más tranquilos, como si le hubiesen quitado un gran peso de encima-. ¡Qué cosas! ¿No? y de todos modos, no te hubiera afectado a ti, Ronald…

- ¡Eres mi hermana…!

-Y tu mi hermano, y no por eso te interrogo por cada cosa que haces con Hermione…-sentencio ella haciendo ruborizar a la castaña violentamente. Él también se enrojeció, pero antes de que pudiese hablar, Luna interrumpió.

- ¡Ya recuerdo que hacía aquí! Neville, McGonagall me pidió que te dijera que fueras a verla a su oficina a las 8, que era muy importante….

-…Son las 8:40, Luna- dijo este angustiado, pues McGonagall le comería vivo. Ella se encogió de hombros.

-Ni se si es por mis ojos grandes, o simplemente por pereza, pero hoy todo mundo me agarro de su lechuza. McGonagall, Filch, Pomfrey… ¡No me culpes por tener la cabeza en otro lado! Es la costumbre, además, cuando te encontré estabas con Hannah y no quería interrumpir, se ve que le gustas…-dijo con simpleza, haciendo sonrojar al chico.

- ¿Hannah Abbott? - pregunto Dean curioso, mientras Luna asentía.

-Si yo lo note es que es muy evidente. En fin, creí que ella no querría que los interrumpiera, pero creo que a la Profesora McGonagall no le parecerá una excusa tan convincente. Lo siento…

-Pues me voy. Deséenme suerte. No te preocupes…

-No me preocupo, yo cumplí y ella los adora a todos ustedes. Ahora, corre… ¡Y cuidado con tropezar con alguien! -pidió la rubia, haciendo reír a los presentes.

- ¡Hola, Seamus! ¿Qué es eso de que estoy embarazada? - pregunto Ginny mordazmente, con aquella mirada que haría temblar a cualquiera. Él busco apoyo en Harry, pero tampoco parecía muy contento con él.

-Yo dije que estarían felices por negativo, no un positivo. Además, es normal que se inventen rumores sobre ustedes. Creo que el único que resulto ser cierto es que ellos dos están saliendo-apunto a Ron y Hermione.

- ¿Por qué tanto revuelo con nosotros? ¡Ellos están saliendo! Es el Elegido, fastídienlo a él. Sin ofender, Harry…- la pelirroja rodo los ojos ante el comentario de su hermano, mientras que Harry reía débilmente.

-…No ofendes Ron, ya me acostumbré…

-Por lo menos a Hermione no la han embarazado. Sigo sin superarlo, ¿luzco embarazada? - pregunto ella curiosa, mientras Hermione cerraba su libro. Era evidente que no podrían concentrarse en ese momento.

-Luces preciosa- corrigió Harry con dulzura, haciéndola sonreír dulcemente.

-La novedad son ustedes pues de verdad creíamos que se odiaban y que se aguantaban por Harry. Estos dos ya sabíamos que dan diabetes de lo dulces que son, ¿Pero ustedes? No se mataron de milagro durante estos años…- aclaro Dean al ver las caras de la pareja.

- ¿Qué es diabetes? - pregunto Ron, quien seguía sin estar familiarizado con las enfermedades muggles.

-Una afección muy fea, Ron, que gracias al cielo los magos no padecen. Exceso de azúcar en la sangre- explico Hermione con brevedad, con su usual tono sabihondo que la caracterizaba-. Exagerados. Peleábamos, que pero de allí a odiarnos hay un trecho…

-Ya sabemos, Herm, no te sulfures. En fin, extrañare sus discusiones- dijo Seamus con cierta nostalgia, pero estaba feliz por sus amigos.

-Espera un poco y veras que regresan. Al menos ahora sabemos como acabaran- dijo Luna sin mala intención-. ¿Qué ocurre, Gin?

- ¡Tengo una idea! Una pijamada, es viernes, asique no habrá problemas con la prefecta perfecta. Digo, considerando que los dormitorios no te dejan pasar-miro a Harry-, y que no tienen nada contra las chicas de otras casas…

- ¿Luna y quien más? Porque dudo que quieras invitar a Pansy- Ginny le enseño la lengua infantilmente a su amiga, quien rio al verla tan emocionada.

-A Hannah, por ejemplo. Quiero conocer a la novia de Neville. Seamus, tu te llevas con ella, ¿no? ¿Aceptaría?

-Hannah le seguiría la corriente a quien sea para lo que sea. Es distinta a la mayoría de los de su casa, un poco más violenta…pero es buena. Es mi amiga, al menos…

-Pues si a Neville le agrada y Seamus también, ya me agrada a mi también…Slytherins, no conozco a ninguna que no nos odie y a la que no odiemos…

-Bueno, solo conocemos a Parkinson, Greengras y Bulstrode. Tu todavía tienes oportunidad de conocer a alguien de Slytherin agradable…

-Si, pero no me interesa realmente. Dudo que haya mucha diferencia…- Hermione rodo los ojos, pero ¿Cómo culparla? Ella tampoco tenía demasiadas ganas de frecuentar a esa casa-. En fin, entonces Hannah…

Y como si Hermione la hubiese invocado, y para su sorpresa, Hannah Abbott entro a la sala común, como si un de un lugar público se tratase. Mas curioso aun era el hecho de que llegaba en pijama, dando a entender que había caminado por los pasillos en aquellos shorts y blusa de tirantes con dibujos, si mencionar las pantuflas de conejo y el cabello a medio recoger. Era extraño imaginarla deambulando por el colegio, en especial con Peeves al acecho. Parecía enfurruñada.

- ¡Seamus Finnigan! ¿Dónde dejaste mis apuntes de Pociones? - la rubia se cruzo de brazos mientras le miraba inquisitoriamente. Este se encogió de hombros.

-Los deje en tu bolsa, Hannah. Lo prometo…

-Si estuvieran en mi bolsa, los hubiera vist…-esta Hannah se callo a ella misma, recordando algo-.¡De casualidad los dejaste en otra carpeta?

-Te dije que los deje así nada más, no sabía en donde ponerlos…- ella se sonrojo avergonzada, antes de lanzarse a abrazarlo mientras se disculpaba.

-No fije, yo solo cheque en las carpetas. Supongo que eran los papeles de al lado, lo siento, Seamus- dijo ella torpemente mientras este reía.

-No hay problema, Hannah…

-… ¿Han visto a Neville? - pregunto sin poder evitar sonar ansiosa, haciendo reír suavemente a Ginny mientras que Luna le sonreía dulcemente.

-Esta con McGonagall. Tranquila, no es nada grave por lo que se- aclaro Luna al ver la preocupación en el rostro de Hannah.

- ¿Estuviste todo el camino hasta aquí así? ¿Cómo entraste? - pregunto el rubio confundido.

- ¡No iba a arreglarme nada más para venir a interrogarte! Ademas, ya es tarde. Nadie me vio…-dijo ella con simpleza, deshaciendo su intento de coleta, dejando caer cual cascada su cabello rubio, el cual llegaba hasta su cintura.

-A Ginny se le ocurrió irnos al bosque prohibido, ¿te nos unes? - dijo Luna como si hablase del clima. Hannah pareció sorprenderse, pero no de la manera.

-Si, porque no. Hufflepuff esta aburrido desde que se fueron Susan y Ernie…

- ¡No iremos al bosque, de una vez les digo! - aclaro Hermione, después de todo, ella era la prefecta.

-De hecho era solo una pijamada…

-…A bueno, ya estoy lista, entonces…

-Por un segundo creí que te irías con Ron a la Sala de Prefectos…

-…Creo que va a estar lista hasta enero…-dijo Hannah con simpleza. Ginny se empezó a burlar de la suerte de su hermano.

-Te callas, enana…

-Se llama KARMA, Ronald…En fin, Hannah, Luna, vamos. Estoy segura de que, por lo menos a Liz, le parecerá buena idea. Necesita conocer gente de aquí…Nos vemos mañana, Harry. Chicos- se despidió dulcemente, jalando a ambas chicas rumbo al cuarto. 

Harry, Dean y Seamus se adelantaron rumbo al ala masculina al poco rato, dejando a Ron y Hermione solos.  

- ¿De verdad crees que es tan extraño? Nosotros- pregunto Hermione, todavía sonrojada por lo de la Sala de Prefectos, pero lo peor es que a ella le hubiese gustado, por fin, poder quedarse de nuevo entre los brazos de Ron.

-Cosas más raras han pasado- dijo con simpleza, acariciando el cabello de ella. Él adoraba pasar tiempo con ella, saber que ella disfrutaba de estar con él, que elegía estar con él-. Me refiero, a mí me gusta…-dijo tímidamente. Ella le sonrió ampliamente antes de besarlo.

-A mí también, mucho- reconoció ella mientras se acurrucaba más en su pecho.

- ¿Todo bien? ¿Ya no tienes pesadillas? - pregunto Ron, sintiéndose tranquilo al sentirla negar con la cabeza.

-No, pero extraño dormir contigo- lo dijo en un susurro, evidentemente sentía algo de vergüenza, cosa que enternecía a Ron.

-No creas que a mí me fascina dormir con los balbuceos de Dean. Extraño tenerte cerca, acariciarte- confeso. Acariciarla, justo como lo hacia en ese momento, como lo había hecho aquella ocasión en la que los sorprendió George…

-Ron, creo que deberíamos hablar de lo que paso, bueno, lo que pudo haber pasado, pero no paso, porque tu hermano nos interrumpió, pero…

-Herm, relájate. Si se de que hablas…- claro que sabía, aquella ocasión la tenia grabada a fuego en su cabeza. Como le costaba no mirar de más los escotes de Hermione, el cual ya había besado. Como le costaba ahora, no acariciarla como tanto había estado deseando-. Y si quieres hablar de eso…

- ¡Es que yo ya dije todo lo que quería decir! - dijo avergonzada, recordando como entre los besos y el calor había perdido el sentido común-. Pero no sé qué quieras tú. No lo se todo, Ron, y lamentablemente solo sabré lo que sientes y quieres hasta que me lo digas…

-Lo mismo- dijo él, pero al instante supo que no era suficiente. Suspiro antes de hablar, tenía razón, debían hablar-. Te amo. Te deseo. Quiero descubrir el amor contigo, ¿está bien?

Ella lo beso con ahincó, olvidase de el riesgo que implicaba el que los descubrieran. En fin, como deseaba poder estar así por siempre con su pelirrojo, juntos y en paz, amándose. Quizás lo agradecerían en el futuro, pero en aquel momento, el grito de Ginny llamando a la castaña los hizo rabiar.

-Espero que el mentado Karma también le haga algo a la enana- dijo Ronald frustrado, pero sin dejar de acariciar con cautela las tersas piernas de su novia quien se dejaba hacer sin rechistar.

-Asi no funciona el karma. Si le deseas el mal, se te regresa…

-… ¿Enserio? ¡Quien lo entiende! - ella rio antes de darle un casto beso en los labios. Estaba tan feliz…

-Nos vemos mañana- se despidió antes de subir con sus amigas. Ron suspiro, sintiéndose muy feliz. Bueno, pensó él, si tenia a Hermione en ese momento, su karma o lo que fuese no era nada malo…



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