Historia al azar: Viaje en U.S Airlines (RL)
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19 años después » Hablemos
19 años después (R15)
Por Dinah Wesley
Escrita el Martes 13 de Febrero de 2018, 05:26
Actualizada el Miércoles 20 de Enero de 2021, 22:13
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Hablemos

-Astoria, ¿todo bien? Te noto muy distraída hasta para ser tu- comento Daphne mordazmente, aunque su hermana no pareció percibir la hostilidad, pues tan solo rio mientras seguía en sus ensoñaciones-. ¿Tiene que ver con Malfoy? ¿Qué te dijo?

-Nada- suspiro mientras comía una de las galletas que los elfos le habían preparado, pues sabían lo mucho que las adoraba su dulce niña Astoria-. ¿Por qué preguntas? ¿Quieres? - ofreció ella dulcemente, a la vez que Daphne negaba.

-No estés con él, hermanita. Te lo digo con buena fe, no es por molestar- aclaro ella al ver el ceño fruncido de su hermana.

-Gracias, Daph. Pero yo sé lo que hago…

-No, no lo sabes. Eso te lo puedo asegurar-sentencio la rubia tratando de sonar amable. No quería pelear, pero tampoco quería que confundiera por petición lo que era una orden.

- ¿Es pasatiempo, o por qué todo mundo se la pasa cuestionándome? Te recuerdo que tengo buen juicio.

-Casi siempre. A veces lo supera tu corazón débil, cosa que ocurre ahora…

- ¡No lo amo! Me gusta, y a él le gusto. Eso es todo. ¿Qué tiene de malo?

-Que a ti te gusta él, y a él le gusta tu cuerpo…

- ¡No es verdad! - Daphne rodo los ojos. A su hermana le era fácil creerse lo que sea, excepto lo que ella le decía, claro. Aquello, desde luego, debía ser imposible.

-Yo soy lo más cercano a una amiga que Malfoy ha tenido, por ende me se todas su "aventuras". A él le gusta ser el primero, para después dejarlas prendadas y muy dolidas. A él le da igual, lo cual lo hace un poco hombre en mi opinión, pero no es mala persona. Simplemente que suele irse por enamoradizas incapaces de diferenciar una conexión con un revolcón…

- ¿Ya acabaste? - pregunto Astoria sin poder evitar sonar algo dolida-. Bueno, gracias por dejarme en claro que me crees estúpida. Pero yo haré lo que quiera, te guste o no. Al menos hazme el favor de no decir nada a mamá o papá…

-Tori, tu sabes bien que no fue mi intención. Además, quizás seria bueno que lo sepan. Me explico, es la única regla que tenían contigo…

-…o les diré lo de Theo- Daphne se quedo muda, demasiado sorprendida hasta para sonrojarse. ¿Cómo sabia eso la desgraciada?

-La regla sobre lo chicos solo aplica a ti. Te recuerdo que nuestros padres sueñan con mi boda…-comento algo asqueada por lo último.

-Pero la de la virginidad aplica a ti, ¿No era así? ¿Y si lo averiguamos juntas, hermana?

- ¡Esta bien, tú ganas! Joder, eres insoportable. ¿sabes algo? ¡Haz lo que quieras! Luego no me culpes por decir que te lo dije…

-No me lo dirás- aseguro Astoria segura de si misma, feliz ganar aquella pelea-. Y lamento haber tenido que recurrir a lo de Theo. Espero que todo vaya bien… ¿estás bien, Daph? - pregunto Tori al percatarse de la extraña mirada que Daphne le dedicaba. Como si sintiera culpa por algo, pero algo mucho más grave que por lo que habían hablado.

-Si, estoy bien Tori. Necesito decirte algo…

-…Ya me dijiste, pero si quieres dime otra cosa…

-No estoy jugando. Había querido decírtelo antes, pero creo que ya es hora. No te lo he dicho por miedo a lo que fueras a pensar de mí, de todo…

-… ¿Qué ocurre, Daphne? Nada cambiaria lo que pienso de ti, ¿Por qué lloras? - pregunto angustiada mientras veía como de los ojos verdes de su hermana brotaban unas solitarias lagrimas-. Daphne, lo que sea que me quieras decir, no me voy a enfadar, pero no te pongas así…

-Es solo…-comenzó tratando de calmarse, pero con la voz algo quebrada. Pero entonces un portazo las interrumpió, asustándolas. A los pocos segundos, los señores Greengrass llegaron, contentos por razones desconocidas para las muchachas.

- ¿Qué ocurre, princesa? ¿Por qué lloras? - pregunto Arístides Greengrass al ver a Daphne en ese estado, cosa rara en ella, quien no lloraba desde los 12 años.

-Nada, padre. Lo prometo-aseguro ella retomando la compostura ante la severa mirada de su madre, quien desaprobaba los quiebres emocionales en público.

- ¡Papá! ¡Feliz cumpleaños! - corrió a abrazarlo efusivamente, tomado por sorpresa a ambas mujeres a su alrededor. El hombre rio alegre mientras correspondía al cariño de su hija más pequeña-. ¿Quieres? son tus favoritas, nuestras favoritas- ofreció galletas de la bandeja, las cual acepto gustosamente.

-Lo siento, padre. Tengo la cabeza en otro lado. ¡Feliz cumpleaños! - se disculpó Daphne avergonzada abrazándolo levemente. Ella nunca había sido muy efusiva, a diferencia de él y su hermana, quienes eran un mar de cariño y atenciones.

-Feliz cumpleaños, amor. Lamento tanto, con todo lo que ha pasado…-empezó a disculparse Daliah apenada, pero basto con un gesto del rubio para que guardara silencio.

- ¡Tranquilas ustedes! Ni siquiera yo había hecho tanto alboroto por mi cumpleaños. Para mí, lo mejor es ver a mis dos bellas princesas y a mi hermosa reina felices y a salvo, conmigo. ¿Qué otra cosa podría pedir? Por supuesto que estoy teniendo un feliz cumpleaños…

-De todos modos cenaremos tu platillo favorito, ¿esta bien, mi vida? Es un día especial. Daphne nos podría tocar algo en el piano y Tori cantar como cuando eran niñas- las dos jovencitas palidecieron al recordar las tortuosas lecciones de música con Daliah Greengrass. Pese a no ser malas, les quitaron el amor por la música, o al menos a tocarla. Pero aquello era algo que Arístides adoraba, la música, ¿Cómo negarse?

- ¿Lo harían? - pregunto él expectante. Las dos se miraron la una a la otra antes de asentir-. Como adoro a mi familia. Todavía recuerdo cuando eran tan pequeñas que se podían esconder por todos lados…

-Si, éramos adorables. Tori más, me refiero, siempre fue más enana- recibió un codazo de la aludida, consiguiendo las risas de la pareja.

-Sera mejor que se arreglen- comento Daliah al percatarse de las ropas que llevaban sus hijas, muy comunes para su gusto. Las dos asintieron a regañadientes.

-Bueno, las dejamos. Las quiero, niñas. Las voy a extrañar cuando regresen a Hogwarts…

-… ¡No te pongas sentimental aun, papá! ¡Me vas a hacer llorar! - reprocho Astoria haciéndolos sonreír. Su niña, su princesa, ¿Por qué ella…?

Abandonaron la habitación dejando a ambas hermanas solas. Daphne, quien al parecer se había recuperado de la situación previa a la interrupción de sus padres, se dirigió al armario de su hermana, tomando un sencillo vestido color violeta.

- ¿Me lo prestas? - pregunto ella tomando a la castaña por sorpresa.

- ¿Qué me querías decir antes de que llegasen nuestros padres? - pregunto Astoria confundida. Daphne también parecía no saber de qué hablaba.

-No sé. nada muy importante, quizás…

-…Estabas llorando…

-… ¿Me lo prestas o no? Merlín, eres pesada- se quejo ella fastidiosamente, haciendo bufar a Astoria.

-Te lo regalo- dijo con simpleza haciéndola sonreír de lado. Antes de que pudiese siquiera parpadear, la rubia ya se había ido, dejándola muy confundida e intrigada.

 

 

 

- ¿Todo bien, Angie? - pregunto George algo preocupado por la apariencia cansada de la morena, quien por primera vez llegaba tarde a su trabajo. De haber sido otra persona le hubiese vacilado todo el día, pero al tratarse de su Angelina, a quien conocía tanto, sabía que algo debía que haber pasado.

- ¿Me veo tan mal como me siento? - pregunto poco antes de bostezar mientras tomaba unas cuantas cajas a cargar, carga que no tardo en pasar a manos de George, quien le sonrió dulcemente.

-Tú jamás podrías verte mal, linda Lina, pero te ves cansada. ¿Dormiste algo anoche? - pregunto él curioso.

-Estuve en un parto anoche, y parte de esta mañana. El milagro de la vida cansa y asusta, y eso que yo solo acompañaba. Necesitare un trago, o café…- él chico rio ante la cara de pánico de la muchacha, quien todavía recordaba los alaridos de dolor de Katie.

- ¿Un parto? ¿Conozco a los padres? - pregunto el pelirrojo mientras que Verity, quien escuchó todo aquello, le entregaba una taza a Angelina, quien le agradeció el gesto.

-Katie y Oliver Wood. Y el imbécil de Wood falto al propio nacimiento de su hijo por irse a un torneo…

- ¿Quién deja a su esposa embarazada para irse de viaje? - pregunto sorprendido de tal inconciencia.

-Oliver Wood- respondió todavía algo rabiada, pero calmándose al recordar que desquitarse con otros no era sano-. En fin, el pequeño es un lindo bebito, pero los gritos de su madre me tienen un tanto traumada…

- ¿Gritos? - pregunto el curioso. Vee rio sin poder evitarlo.

-Usa un poco de esa imaginación tuya y dime, ¿Por qué hay gritos en un parto?

- ¡Creí que las dormían! ¿No las duermen? ¿O las sedan? - Angelina negó mientras comía un pastelillo de Mia. George puso una mueca.

-Jamás seré madre- sentencio Angelina con simpleza mientras que George reía débilmente-. ¿Que? - el apunto a la espuma que el café le había dejado en los labios. Angelina jugueteó un poco con ello antes de limpiarlo alegre.

-Nunca digas nunca, Angie- recomendó Mia risueña. La joven tan solo le enseño la lengua infantilmente, a la vez que recordaba como Fred les molestaba a ella y a George, amenazándolos si se "atrevían" a negarle el derecho de ser el padrino del primer bebito Johnson-Weasley. Si él todavía estuviera con ellos, cuanto daría por ello…

 

 

 

-Mon amour, ¿podrías traducirme esto? No conozco esta palabra- pidió Fleur mientras leía uno de los documentos de sus trabajos. Si bien su inglés era el suficiente como para poder desenvolverse en el ministerio sin problemas, pero de vez en cuando había palabras que la confundían.

-Inminentemente, ósea, de inmediato, en el acto- aclaro Bill mientras tomaba uno de los papeles en de la mesa-. O sea, que esa esfinge decapito al hombre en el momento en que respondió mal…

-Que linda ella-ironizo la rubia haciéndolo reír débilmente-. No es que dude de nosotros, ¿pero y si nos equivocamos al responder?

-No vamos a responder. Vamos a neutralizarla…

-Ahhh…Esta bien. Me tranquiliza más eso. Todavía no sé cómo involucraron a una en el Torneo pasado- comento algo nostálgica por aquel año, que a pesar de todo, era un recuerdo.

-Te llego esto, amor. De mi cuñada, Gabrielle- comento él despreocupadamente mientras ella tomaba asiento en su regazo-. Mi francés ha mejorado, pero dado que no puedo leerlo, ¿hay algo que me pueda interesar? ¿Cómo están allá? - Fleur rio sin poder evitarlo sin malicia alguna, antes de besar dulcemente su frente.

-Nada, que están bien, me pregunta si estamos bien y que me extraña. Mi linda Gabrielle, nos mando dulces. Dice que estos te gustaran- le tendió el paquetito a la vez que Bill sonreía. Si bien la familia era Fleur eran un mundo de diferencia, le alegraba saber que estaban bien que le tenían en estima.

- ¿Saben que pueden venir cuando quieran, verdad? Por mi no hay problema- Fleur le miro con ternura mientras le acariciaba la mejilla.

-Quieren darnos nuestro espacio. Pero gracias, William, es muy dulce de tu parte. Te amo- murmuró ella antes de besarle. Él sonrió entre beso y beso, ¿Cómo no ser feliz con una mujer como ella entre sus brazos? Pero, interrumpiendo el momento, una lechuza toco a la ventanilla en repetidas ocasiones. Era Errol.

-Hablando de familia- Fleur rio mientras se levantaba para servirse un poco de té, uno de los gustos que había adquirido con su estancia. Además, durante la guerra, la dejaban dormir.

Era de Ginny. Entre muchas otras trivialidades, le comento que él era licántropo para variar. Pese a que la noticia lo impacto y le desmorono, trato de aparentar lo mejor posible frente a su rubia, quien lo miraba expectante.

-Nada, solo que la enana se consiguió un novio. Ron y yo somos lo más cercano a un hermano a quien contarle ese tipo de cosas. En fin, ¿en qué estábamos?

No iba a dejar que aquella noticia los sumiera en la desesperación otra vez, en especial si sabía que aquella condición era algo que solo él podría controlar. Debía vivir una vida pacifica y ser feliz, por él, por ella, y por los futuros hijos que planeaban tener. Debía evitar a toda costa matar a alguien. Y aquella debería ser su carga, no de ella...



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