Historia al azar: Prometidos 2
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
Reyes de Slytherin » 9. Odio
Reyes de Slytherin (R15)
Por tiffany_malfoy
Escrita el Sábado 12 de Agosto de 2017, 02:03
Actualizada el Lunes 22 de Febrero de 2021, 18:18
[ Más información ]

9. Odio

—¡Mierda! — exclamo tratando que la sangre dejara de emanar de la palma de su mano, había sido tanta su emoción hacia un segundo cuando el armario evanescente que llevaba semanas reparando había hecho desaparecer una manzana que tropezó, cortando su mano con un frasco roto en el suelo—. ¡Mierda! —exclamo nuevamente por el dolor producido, no estaba acostumbrado en ningún sentido  a las heridas, una desventaja de la sobreprotección de su nerviosa madre.

Estaba harto de esa protección, había hecho de el un niño débil al mundo y en el momento en el que debía enfrentar la realidad no podía saltar los obstáculos en su camino. Quería demostrar que el podía hacer cualquier cosa solo, sin necesidad de su madre tras el sosteniendo su mano por miedo a que tropezara, era su momento de caer y levantarse cuantas veces fuera necesario para lograr sus metas, no por nada era un Slytherin.

 Sin embargo, por esa tarde, deseaba volver a ese sueño lejano donde no tenia otra preocupación que entregar los deberes de Transformaciones, se envolvió la mano como pudo en un pañuelo mientras salía apresurado de la sala de menesteres, mas tarde tendría que usar díctamo.

—Lárgate —dijo a una niña de tercero que se encontraba observando el tapiz con cierto recelo, en realidad se trataba de Crabbe que cuidaba el lugar para que nadie entrase, era evidente que no podía hacerlo sin la poción multijugos o muchos comenzarían a sospechar sobre lo que hacia, Crabbe no lo pensó dos veces y huyo del lugar.

Se froto los ojos con cansancio, por mas que quisiera regresar a la sala común no había garantía de que se encontrara tranquilo si estaba abarrotada de alumnos, había pocos lugares donde le gustaría estar y el lago negro era uno de ellos, caminaba ignorando a los demás que con seguridad se dirigían a sus respectivas salas o a la biblioteca para terminar los deberes restantes. Draco por su parte había limitado su tiempo y hacer los deberes no encajaba en sus actividades, aunque podía hacerlos en momentos como ese, donde se rendía de arreglar ese estúpido armario, sin embargo, su mente necesitaba un respiro.

Cruzo los jardines de Hogwarts en dirección al lago, el aire de Octubre jugaba con su cabello, el sol intentaba con dificultad calentar la piel del muchacho siendo opacado por las nubes que comenzaban a cubrirlo, a pesar de estar en el colegio con tanta seguridad, eran perceptibles los cambios del clima gracias a los dementores sueltos por el mundo. Era uno de los Otoños mas fríos que recordaba, no le gustaba imaginarse como seria cuando llegase el invierno, algunos de sus compañeros buscarían refugio frente a las chimeneas, otros se calentarían con el tacto de algún amante escondido entre sus sabanas. En otro momento de la vida Draco seria anfitrión de miles de encuentros nocturnos, en ese instante no podía distraerse de matar a Dumbledore. Quizá solo una persona podría ocupar sus noches, sin embargo ella preferiría buscar consuelo en los brazos de su mejor amigo.

 La suerte se mofaba en su cara cuando al llegar al lago distinguió la figura de Olive sentada sobre una roca, ensimismada y sosegada, no se imaginaba que su paz podría ser perturbada por el rey suplicante de perdón. Podría ser su única oportunidad de hablar con ella sin ninguna interrupción de Theoddore o cualquier otro imbécil que intentase cortejarla.

—Tenemos que hablar —dijo Draco situándose a su lado.

La cara de Olive cambio drásticamente a un gesto de desagrado y odio.

—Sinceramente no es así —Olive cerro su libro de Defensa de un golpe—. ¿Cómo prefieres irte? ¿Caminando o tal vez prefieras que tus guardaespaldas te lleven a la enfermería?

—No me asustas, Hawk —contesto Draco con una sonrisa impávida mientras tomaba el hombro de la chica, tacto que derritió la frialdad impuesta—. Necesitamos hablar.

—No tengo que darte miedo, Malfoy —Olive regreso la sonrisa con cinismo, ignorando su petición, construyendo un nuevo muro entre ellos aun cuando los dedos de Draco sobre su hombro entibiaban su corazón.

—Lo que ocurrió esa noche...

—Fue un error —interrumpió Olive—. Ahora quítame la mano de encima antes de que te lance un Crucio.

Draco obedeció, cosa que no haría si las circunstancias no fueran tan importantes. Acto que lamento cuando el abismo de su vida regreso a el.

—No fue un error para mi —contradijo Draco, en un intento desesperado por arreglar las cosas, para que Olive le regalara mil caricias que eliminaran al mundo para solo ser ellos mismos existiendo en el basto universo.

—Me quedo claro cuando me dijiste de una manera muy sutil que nada de lo que yo pudiera hacer seria suficiente para dejar de odiarme —dijo apretando los puños al recordar lo cruel de sus palabra—, que no eres capaz de aceptar ayuda aun cuando ambos nos beneficiábamos. Eso es egoísta, pero no olvido que el gran Draco Malfoy, rey de Slytherin no es mas que eso, un arrogante egocentrista.

—¿Negarme esa ayuda ahora no es igual de egoísta? —pregunto Draco con el furor rasgando su piel, controlándose para no herirla mas.

—¿Sabes que es una fantasía, no? —contesto la chica burlándose de el—. Te cuesta entenderlo al principio pero cuando lo logras te das cuenta de que los sentimientos de aquella noche son una ilusión, una muy mala ilusión —hizo una pausa para sonreír con mas cinismo y sostener su mentira—. Malfoy puedo suponer que sentiste como tu vida mejoraba cuando nos abrazamos en el tren, tus ojos denotaban eso, no voy a engañarte y decir que no sentí lo mismo aunque si lo consideras obtienes el mismo resultado con cualquier persona.

—Ambos sabemos que eso no es verdad —esta vez Draco se burlo de ella—. Si ese fuese el caso tendrías las agallas para hablar de esto conmigo, ¿Acaso te intimido, Olive?

—Malfoy nacimos destinados a odiarnos —dijo con calma ante la intensa mirada de Draco—. Eres un Malfoy y yo una Hawk, nuestras familias se detestan hace siglos para demostrar que familia es la mejor de los sagrados veintiocho. Te criaron para ser mejor que yo y paso lo mismo conmigo ¿Por qué intentar cambiar eso ahora? Te odio porque quiero ser mejor que tu en todo y somos tan parecidos que nuestras personalidades chocan constantemente, ahora mismo ambos tenemos una misión con el señor tenebroso, quien lo logre primero se llevara la gloria y ya no estoy dispuesta a perder contra ti.

—¿Me odias porque tus padres así lo decidieron? —Draco quiso tomarla de la mano pero Olive se alejo—. Yo solo te odiaba porque eres irritante y sin embargo estoy aquí intentando una tregua.

—Te daré una tregua cuando derritas inviernos, hasta entonces graba esta mierda en tu mente porque solo fuiste un número mas en mi lista, la cual no encabezas. Tengo que regresar con Theo... Malfoy tu nunca podrás ser como el.

Sin mas que aportar a la conversación se alejo dejando a Draco indignado y humillado. No controlaba las sensaciones de su cuerpo, estaba dolido, muy dolido, fue ahí donde se sintió mas vacío que nunca, en ese momento comprendió que no podría volver a sentir felicidad si Olive no estaba a su lado. 








« 8. Canela y Manzanas Comenta este capítulo | Ir arriba 10. Memorias de Hogwarts - Parte I »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.