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Reyes de Slytherin » 8. Canela y Manzanas
Reyes de Slytherin (R15)
Por tiffany_malfoy
Escrita el Sábado 12 de Agosto de 2017, 02:03
Actualizada el Lunes 22 de Febrero de 2021, 18:18
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8. Canela y Manzanas

Pocas veces en la vida se había sentido así, su cumpleaños siempre era una espina en su cuerpo. En el lapso de tiempo que transcurría su vida nunca fue sorprendida con un festejo, ni siquiera un feliz cumpleaños de parte de su padres. La única excepción: el fallecido Cedric Diggory que en su decimoquinto año de vida tuvo el amable gesto de regalarle algo simple, un pastelillo de calabaza. Aunque para el no era la gran cosa, para Olive significaba todo.

Sin embargo aquel día lograba llevarse la gloria, en especial Theodore Nott. Había empezado con algo sencillo, una reunión en la sala común antes de ir a Hogsmeade y aunque no conocía a la mayoría de las serpientes estaban ahí, adorándola, admitiendo que era la reina serpiente aun si el rey no quería aceptarla.

Luego de aquello su día se resumía en Theo haciendo que casi tocara las estrellas, mimos y risas. Cualquier otra persona habría aceptado al chico sin peros de por medio, Olive era diferente, lo único que deseaba era la calma que Draco le brindaba cuando se encontraban en algún momento sentimental. Esa semana trato de convencerse que solo era un mero capricho, algo que no le hacia bien a ninguno, sin embargo su lado sentimental quería creer lo contrario. Deseaba que la felicidad no fuese solo una ilusión, que el fulgor que sentía cuando lo veía podía ser sincero y real.

Ambos se habían arruinado y eso que anhelaban con tanta ilusión no iba a ocurrir jamás a menos que alguno diera el primer paso, eran tan orgullosos que ninguno lo haría.

En ese instante se encontraba en su habitación abriendo los dos últimos regalos que había en su cama. El primero era de su padrino Severus Snape, un reloj con estrellas y planetas en lugar de números y un anillo de plata que simulaba ramas de Olivo entrelazadas hasta formar un aro, Sin embargo la pequeña que quedaba no tenia firma o alguna carta, solo constaba de una caja de terciopelo verde botella. Al abrirla se topo con algo simple pero sin duda sentía una vibra majestuosa: una cadena de oro blanco se envolvía en el interior, un diamante terminaba la cadena, debajo de este una piedra en forma de lagrima era envuelta por lo que parecía ser el ala de un fénix. Era sencillamente cautivante, mas la piedra central que parecía cambiar de color constantemente, no podía hacerse una idea de que alguien le regalara algo así, a simple vista podría decir que era bastante caro, lo único que pasaba por su cabeza era Theo y otro regalo para hacerla feliz, sonrió a medias, un aparte de su corazón deseaba que fuese de alguien mas, sin embargo Draco Malfoy no era lo suficientemente valiente para darle algo después de lo ocurrido.

Se convenció a si misma de ello mientras colocaba el collar dejándolo reposar en su cuello, tendría que darle las gracias a Theo una vez mas por todo aquello, la atención, los regalos, el amor aun si ella no era capaz de corresponder como quisiera, no era sencillo manejar aquello cuando sus sentimientos no estaban en sincronía, tenia un anhelo por Draco y de nuevo la palabra capricho paso por su mente.

-Que bonito -dijo Daphne cuando entro en la habitación de Olive, haciendo referencia al nuevo accesorio que adornaba su cuello-. ¿Otro regalo de Theo?

-Espero -contesto Olive sentándose en su cama e invitando a Daphne a que hiciese lo mismo-. No tenia nota.

-Un admirador -canturreo Daphne con curiosidad-. ¿Crees que sea de...?

-Malfoy preferiría cambiarse a Gryffindor antes de pensar en alguien a parte de el -interrumpió Olive, no podía pensar en Draco entrando en una tienda para inspeccionar regalos que le vendrían bien a una de las chicas que mas odiaba.

-Eso es decir bastante -Daphne comenzó a jugar con sus dedos, como si se debatiera en seguir hablando o no-. Además es imposible que lo haya comprado, Theo me dijo esta mañana que Draco ni siquiera sabia que era tu cumpleaños.

-Algo completamente normal en el ¿no?

-Sin contar el hecho de que ha estado todo el día en la enfermería -conto Daphne con sutileza intentando ver la reacción de Olive ante ello.

-Bueno, tal vez ese idiota arrogante se lo merecía -dijo Olive restándole importancia, aunque en el fondo buscaba una excusa para ir a verlo.

-Vamos Liv, ¿de verdad no te importa?

-En absoluto.

-Entonces te molestaría ir conmigo a la enfermería a averiguar que le paso -Daphne escondió una sonrisa-. Supongo que le pediré a alguien mas que me acompañe.

-Se lo que intentas -dijo Olive en un suspiro cansino

-¿Funciona? -esta vez Daphne no se molesto en ocultar una sonrisa de suficiencia.

-Si, te acompañare solo porque eres mi amiga -dejo en claro Olive antes de levantarse de la cama-. Si fuese por mi dejaría a Malfoy morir en el desierto.

-Ambas sabemos que si te interesa -sin esperar respuesta de su amiga salió de la habitación esperando que la siguiera.

No hubo ninguna palabra en su recorrido hacia la enfermería, con cada paso Olive entraba en tensión ¿Draco se alegraría de verla ahí o simplemente la echaría sin pensárselo? Podría entender que Daphne lo visitara, era su amiga, pero Olive había pasado la vida diciéndole al mundo cuanto lo odiaba, una visita al pobre chico enfermo era sospechoso, ni ella podía deducir que ganaba con ello por lo cual fue un consuelo cuando al entrar a la enfermería encontraron al chico durmiendo. Olive dejo escapar un suspiro bastante ruidoso, no podía esconder su alivio ante aquello, no tendría que hablar con Malfoy aun.

-Esperaba que estuviese despierto -se quejo Daphne-. Hablare con el mañana, o podríamos despertarlo.

-Habla con el mañana -se apresuro a decir Olive alterada, Draco se revolvió en su cama dando un casi imperceptible lamento a lo cual la chica cubrió su boca, no quería despertarlo y que las encontrara ahí, entre mas rápido salieran de aquel lugar su corazón recuperaría la estabilidad que le había sido robada al entrar.

No solo no quería hablar con Draco, no soportaba verlo ahí tan vulnerable, el chico por el que suspiraba al recordar su tacto no era el mismo que se encontraba postrado en aquella camilla, tan frágil que podría romperlo con un toque. Su frente era perlada por el sudor, ojeras se marcaban bajo sus pálidos parpados. Sin darse cuenta Olive se acercaba a el en busca de algún vestigio de Draco, de SU Draco. No, no era suyo, un toque podría romperlo y Olive se pregunto si ella lo había causado, no podía culparse solo a ella, había sido solo el el causante de su propia miseria, el era quien había mencionado las palabras "Nada hará que deje de odiarte" y al intentar sentir compasión por el solo pudo encontrar desprecio, años de resentimiento y aun así un tenue lastima lograba asomarse en sus ojos, sus sentimientos eran lábiles, se debatía entre el odio y el amor, no, amor no, capricho, de nuevo sustituyo la palabra creyendo que era lo mas inteligente, y como lo inteligente, debía odiarlo como desde hacia años.

-Liv, vámonos -dijo Daphne tomando su brazo, alejándola de la camilla, separándola de Draco.

(***)

Solo había sido un día de tortura en la enfermería, Draco regreso a la sala común el domingo por la mañana, las ojeras aun eran visibles bajo sus ojos y su rostro demacrado asustaba mas de lo usual a los niños de primer año, en especial a los que se cruzaron con el después de que Draco encontrara a Olive y Theo aun en pijama acurrucados frente al fuego. Olive ni siquiera se molesto en ir con las demás serpientes a preguntar por su estado, algo lógico que nadie cuestiono gracias a su historial de malos ratos.

El lunes por la mañana Olive no encontró a Theo ni a Daphne como usualmente hacia para ir a desayunar, era para ella de suponer que seguían interesados por el Rey de Slytherin, comprobó su teoría cuando vio a ambos sentados en un grupo que rodeaba a Malfoy, algunos se reían, otros hablaban entre ellos, no podía sentarse apartada de los demás, era la reina de las serpientes y una reina no podía vagar sola haciendo que los demás sintieran pena por ella. Que se jodiera Draco entonces, también era su reino y no iba a desperdiciar las alabanzas de todos solo porque cierto rubio había causado estragos en su corazón. ¿Deseada por todos, amada por nadie? Ella decidía cuando terminaba eso, ya no era su condena, cosa que demostró al sentarse en medio de Theo y Zabini con una enorme sonrisa en su rostro, ambos reían.

-¿Me perdí de algo? -dijo Olive mientras tomaba unas rodajas de manzana frente a Draco.

-Solo tontearías -contesto Theo dándole un beso corto a un costado de el ojo-. Lamento no esperarte esta mañana.

-Supuse que tenias asuntos mas importantes -Olive trataba de esconder el ligero sonrojo que se asomaba por sus mejillas, sin embargo era provocado por Draco que la miraba con intensidad por encima de sus gachas de avena.

-Lamento no esperarte, cariño -imito Zabini con un tono de voz extremadamente chillón-. Deja todas esas cursilerías para algún estúpido Gryffindor, ¿No Draco?

-Me da igual -contesto el rubio rodando los ojos ante la pregunta, luego los apunto de nuevo a su desayuno que revolvía con cautela, de nuevo sentía que no podría digerir nada si Olive se sentaba frente a el entregando toda su atención a Theo mientras le sonreía con afecto, era a el a quien debía sonreír.

-¿Tienes clase libre? -pregunto Theo a Olive en tono sugerente-. Creí que podríamos escaparnos un rato.

-¿Podrían planear sus escapadas románticas en secreto? -se quejo Blaise melodramáticamente-. Hay personas aquí que nos duele ver el amor florecer entre otros.

-Vamos, Blaise -Theo le sonrió con superioridad-. Todos ya saben que Olive es mi novia, deja de quejarte.

Al oír eso, Olive casi se atraganta con una manzana, levanto la mirada rápidamente, había estado tan concentrada en mantener los ojos en su desayuno para evitar mirar a Draco y en ese instante sus ojos se cruzaron, los de ella con sorpresa, los de el cargados de rabia y dolor, aquel destello en los ojos de Draco le causaba escalofríos y a la vez un deseo profundo de besarlo frente a todos para calmar sus emociones. Dirigió su atención a Theo con rapidez, notando la sonrisa perfecta del joven, no le molestaba la idea de ser su novia, sin embargo no había tenido la oportunidad de aceptar, el decidió por ambos. Antes de poder contestar alguien dio un golpe en la cabeza a Theo con un libro.

-¿Estas loco? -Daphne se sentó entre Theo y Olive, alterada y ofendida-. Esas cosas debes preguntarlas antes de anunciar un falso compromiso.

-Vamos -continuo Theo con euforia-. No tardara mucho para que eso pase ¿No Olive?

Pero la chica se había vuelto a concentrar en las manzanas de su plato, algo que le hacia recordar mas a Draco que a Theo, volvió su mirada al frente, el rubio se había desvanecido, seguramente cansado de tan banal conversación.

-Tengo que ir a clase -dijo sin pensar solo para salvarse de aquella penosa situación, aunque todos ahí sabían que la chica mentía.

(***)

Era un alivio que aquella fuese la ultima clase del días, como a cualquier Slytherin, la clase de pociones era un deleite, o al menos cuando Snape la impartía. Con Slughorn debían pasar media hora escuchando lo increíble de su vida, las relaciones que tenia con personas importantes y todo tipo de cosas que a nadie le interesaban en realidad, la clase entera se distraía con cualquier cosa que fuese mas entretenida que la charla interminable del rechoncho profesor, Olive solo lo miraba con aburrimiento sosteniendo su cabeza en una mano y jugando con su pluma con la otra. Sentía un incesante deseo de que la clase terminara, eso hasta que un aroma familiar se apodero de su nariz, roles de canela, una fragancia que podría haber olido en cualquier parte, sin embargo ella lo asociaba solo con una persona: Cedric Diggory. Recordaba ese dulce aroma de cuando lo abrazaba o simplemente estaba cerca de el, busco tontamente por la sala como si el fallecido chico estuviese por ahí y al instante la canela era reemplazada por una esencia de una dulce manzana verde, miro a la mesa donde se encontraba Draco solo por instinto, este se encontraba concentrado anotando algo en un pedazo de pergamino, levanto la mirada para encontrarse a Olive observándolo, pudo jurar que por las comisuras de sus labios se asomo una sonrisa burlona a lo que Olive concentro su atención en Pansy frente ella, la cual sostenía por lo bajo una pequeña botella rosada.

-La compre solo por diversión -decía en voz baja a Daphne-. Pero creo que le daré un buen uso y se la daré a Urquhart por una semana.

-¿Urquhart? ¿El capitán de Quidditch? -murmuro Daphne con sorpresa-. ¿No es algo tosco?

-El corazón quiere lo que quiere.

-Y el no tendrá opción de elegir -se unió Olive con una pequeña sonrisa en sus labios-. Guarda eso antes de que lo vea Slughorn.

-¿Qué hará? -comento Pansy acercándose mas al centro de la mesa- ¿Beberla?

-Slughorn se ama demasiado a si mismo, dudo que un poco de Amortentia cambie su parecer

Las tres chicas rieron, al darse cuenta de ello se taparon la boca, pero la atención ahora era para ellas.

-¿Señoritas, todo bien? -pregunto Slughorn amablemente.

-Los sentimos profesor, no volverá a pasar -contesto Daphne conteniendo la risa como podía.

-Espero que así sea -Slughorn apunto con un dedo a modo de juego-. No me gustaría quitarle puntos a Slytherin. Volviendo al tema, abran sus libros en la pagina 35.

Todos obedecieron, a excepción de Draco que aun miraba a Olive y la forma en que su nariz se arrugaba sutilmente al leer la lección, sin tener idea de que a pesar de que la amortentia había sido guardada, Olive aun podía oler las dulces manzanas del aroma de Draco.




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