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Reyes de Slytherin » 13. Sentir
Reyes de Slytherin (R15)
Por tiffany_malfoy
Escrita el Sábado 12 de Agosto de 2017, 02:03
Actualizada el Lunes 22 de Febrero de 2021, 18:18
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13. Sentir

Podía contar con los dedos las veces que se había involucrado en una situación que no era su asunto, podría hacer una excepción solo esa vez con la excusa de que la vida de su mejor amiga se encontraba en juego. La encerró en su habitación por su propia seguridad, seguía sin creer que Olive tuviese tan poca racionalidad para arrojarse al lago negro en busca de un respiro.

Debía ser medianoche, quedaban pocos alumnos en la sala común pero el que le interesaba no se dignaba a regresar, no le interesaba que demonios hacia en esos momentos, solo miraba la entrada esperando que se abriera. Pasaron 15 minutos antes de que eso pasara, Draco entro con pesadumbre al lugar dispuesto a ir a su habitación sin fijarse en nadie mas, plan que se opaco por la rubia que le cerraba el paso.

-Tienes que venir conmigo -exigió Daphne tomando el brazo de Draco, ignorando sus protestas.

-¿A donde me llevas? -pregunto el chico con obvio desconcierto. La respuesta se dio cuando Daphne se detuvo frente a la puerta de Olive.

-¿Has hablado con ella? -Draco negó-. ¿La has visto? ¿Has observado como se ha deteriorado? 

Draco trago un poco de saliva asintiendo, claro que observaba a Olive y como lentamente el brillo de sus ojos era opacado por oscuridad, nunca se molesto en acercarse, cumpliendo el deseo de Olive de que ambos se alejaran por el bien del otro, y si el era la causa de ese desgaste ¿entonces que bien les hacia estar separados? 

-Esta tarde salto sin aviso al lago negro -explico Daphne con dolor-. No se que demonios pasa con ustedes pero deben arreglarlo antes de que se lance de la torre de astronomía.

-Ella no...

-No me importa, Draco -interrumpió la chica-. Estarás en su habitación hasta que recobre el sentido.

-Ella no quiere esto -repitió Draco-. Fue ella quien pidió la distancia, no me va a querer ahí dentro.

-Convéncela -Daphne sonrió mientras empujaba a Draco dentro de la habitación para inmediatamente pronunciar un hechizo que bloquearía la puerta hasta que ella quisiera.

Draco suspiro mirando la sala frente a el, estaba atrapado con Olive y eso lo asustaba. Dejo su varita en el escritorio junto a la puerta admirando la habitación, era la primera vez que se encontraba en un espacio intimo de la chica, lleno de sus libros favoritos, banderines de quidditch decoraban las paredes y pedazos de pergamino invadían su escritorio. Paso la mano sobre estos leyendo varias frases sobre sus deberes de pociones mientras avanzaba por el lugar, en la esquina del escritorio solo había un marco con una fotografía de ella estudiando con una sonrisa mientras Cedric Diggory la empujaba de forma suave y divertida, junto a esta se encontraba abierta una caja de terciopelo verde donde yacía el collar que le había regalado en su cumpleaños sin saberlo y un broche de oro en forma de lirio.

Tomo el collar entre sus dedos, le parecía una insignificancia, podría comprarle la luna si ella lo deseara y aun así seria darle poco, sin embargo que Olive lo guardase lo hacia sentirse un poco mejor, le indicaba que le gustaba sin importar cuantos galeones se invirtieron en el. 

Un suspiro robo su atención hacia el centro de la habitación, a la cama donde Olive dormía, ambas manos estaban cerca de su boca, sus rodillas pegaban con sus codos, era un deleite observarla perfecta y pacifica, con una sosegada apariencia que lo invitaba a acompañarla en ello. 

Acaricio su mejilla trazando líneas con sus dedos, Olive restregó su mejilla contra su mano, como si la calidez que emanaba de esta fuese lo único que necesitaba. Draco sonrió al ver aquello, parecía tan feliz y completa aun sin estar despierta para darse cuenta que la realidad no seria así. Pero era una noche, al día siguiente podría marcharse y ella continuaría con su vida como antes. En esos momentos le interesaba mas la felicidad de Olive que la suya propia. 

Se acomodo en la cama junto a ella, Olive se acurruco en su pecho como si supiese quien la acompañaba esa noche, Draco se perdía en ese momento entre el olor de su cabello extasiado por la cercanía, y el mundo fue feliz de nuevo.

Cuando Olive despertó se encontró frente a ella la arrugada camisa negra de Draco, con delicadeza llevo su vista hacia arriba encontrándose con el chico navegando en las profundidades de los sueños, volvió a esconderse entre su pecho, inhalando el dulce olor de las manzanas, moviendo lentamente su nariz contra el.

-Me haces cosquillas -musito Draco en un tono somnoliento.

—¿Qué haces aquí? —pregunto Olive pero no estaba molesta, tener a Draco tan cerca la hacia sentirse afortunada.

—Me dijeron que te lanzaste al lago.

—No fue una de mis ideas mas sensatas —explico Olive jugando con los botones de la camisa de Draco—. Creí que una sensación dolorosa se desharía de lo demás.

—Olive —Draco tomo la barbilla de la chica, fijando su mirada en este mientras Olive se deleitaba por dentro al escuchar su nombre de una forma tan pausada y encantadora—, ¿por que haces esto?

—¿Hacer que? —pregunto Olive aunque sabía con perfección a que se refería el chico junto a ella.

—Alejarnos, esconderte —Draco decía eso con dolor, claro que el también la evitaba para no sentirse más lastimado de lo que ya se sentía porque cada que la veía indiferente al mundo para el era lo mismo que morir—. Olive hay que parar esto.

—No es tan fácil, Draco —susurro la chica volviendo su cara contra su pecho, no podía verlo sin que las ganas de ser suya aumentaran—. Esto no esta bien, es como una droga para mí.

—¿Qué hay de malo con eso? —pregunto intentando que Olive lo mirase a la cara de nuevo—. He dejado claro lo que siento por ti ¿por qué haces esto tan difícil? deja de ser tan testaruda.

—¿Enserio estas preguntando eso? —exclamo Olive incorporándose, alejándose de Draco, aunque sus brazos la calmaran sus palabras seguían sin ser las correctas—. Eres un simple capricho, esto no es más que una fantasía y aún después de tantos años me sigues tratando como basura, solo buscas tu felicidad ¿Qué hay de la mía?

—Quiero más tu felicidad que la mía propia —al igual que Olive, Draco se puso de pie retirándose de la cama, un escaso rastro de ira se asomo a través de sus ojos pero lo abandono cuando miro los ojos grises frente a el y como afloraban pequeñas lagrimas en sus mejillas—. Deja de verme como una droga y piensa que soy la cura.

—No puedo —grito Olive escondiendo su rostro entre sus manos—. Quiero hacerlo pero no puedo.

Draco se acerco a ella lo suficiente, tomando sus manos para que levantara su rostro, para encontrarse con las hermosas perlas plateadas que amaba, aunque se inundaran entre gotas de lamento los amaba, tal vez la amaba a ella también, quería abrazarla que dejara de lamentarse, aceptar que el era un idiota y extasiarse entre sus brazos, pero las palabras no salían de su boca y las acciones se quedaban solo en pensamientos.

—No puedo —repitió Olive con la voz rota por el llanto—. No se como, Draco. Cada que lo intento solo puedo recordar lo malo que has sido conmigo, las burlas, el hecho de que siempre estabas ahí para atormentarme.

—Lo siento —susurro Draco sin saber que más podría decir.

—Eso no arregla nada —de nueva cuenta Olive alzo la voz, con furia—. Fueron años de tortura donde me pregunte que demonios les había hecho a ti y a tus amigos, luego descubrí que yo no era el problema, solo que el estúpido y poderoso Draco Malfoy decidió que sería divertido molestarme y proclamo que todos lo hicieran.

—Olive...

—Se que fuiste tu el que le dijo a mi madre sobre Hermione —Olive no dejo que Draco terminara ninguna frase—. Me quitaste a mi primera amiga, decidiste que eso era lo correcto y por si fuera poco me deseaste quedarme sola toda la vida, seguiste burlándote, retándome y cuando murió Cedric de nuevo estabas ahí solo con palabras hirientes ¿entiendes a donde quiero llegar con esto?

—Soy un bastardo egoísta, también lo has dicho —dijo Draco con la ira a flor de piel, sin embargo no estaba enojado con la chica, estaba enojado consigo, Olive solo le había mostrado la realidad en la que vivía por años, siendo insoportable, un matón que no le importaba mas que su propio bien pero estaba ahí arrepintiéndose porque en ese entonces no tenía consciencia del futuro, no sabía que podía llegar a querer a una persona y aunque le aterraban esos sentimientos de culpa y amor también los agradecía porque significaba que no era un monstruo por completo, que era capaz de mostrar remordimiento de sus acciones contra la única persona que lo hacía de verdad feliz, necesitaba ser sincero sobre aquellos años, el como disfrazaba sus sentimientos verdaderos con odio, que había pasado la vida observando los pequeños detalles de su carácter—. Tenía miedo de que vieras cuanto me importabas, soy un cobarde por que pensé que sería más fácil molestarte que aceptar que me gustabas, que me enloquecía ver cada detalle de tu viveza, que notaba cada acto tuyo por más mínimo que fuera, intente buscar razones que me hacían odiarte pero solo encontraba las que me hacían odiarme a mi por el temor a aceptar que me gustas, y todo lo que eres lo deseo.

»Solo me bastaba observarte, ¿sabes que arrugas la nariz cuando estudias? ¿o que tu labio se curvea cuando te concentras demasiado? y lo he notado, las acciones de las que no eres consciente y de las que sí, Olive abandono todo lo que he sido por ti porque tenerte es lo que me hace fuerte ahora. Solo quiero ser tuyo.

—No, no —Olive repetía mientras golpeaba a Draco con fuerza en el pecho—. No puedes disculparte, no hay excusas, te odio. 

—Pero también me quieres —susurro sin tratar de detenerla.

—Maldito hijo de... —pero ella misma corto esa frase al tomar a Draco de la camisa para poder besarlo, era cierto, lo odiaba y lo necesitaba mas que a la vida propia.

Ahí estaban, sentados sobre la cama, Olive apretaba las piernas de Draco con las suyas mientras se besaban como si la vida se les fuera en ello, hasta que la vida solo fue eso, besos, caricias, Draco exploraba a detalle aquel deleite que le había sido negado hacía meses, poco le importaba el tiempo, quería congelar el momento y hacerlo completamente suyo, que nadie arrebatara aquel sentir que se profundizaba con cada caricia, con cada latir, eso era por lo que se habían mantenido con vida,

Cada beso se sentía como un nuevo soplo de esperanza, cada toque definía como se sentían. Draco apartaba el cabello de Olive para poder esconder sus labios entre el hueco de su cuello, besar aquel lunar que fantaseaba besar, envolverse entre la calidez de Olive mientras acariciaba su espalda lentamente con sus dedos, sin tener consciencia sobre la prudencia de continuar descendiendo, no deseaba hacer nada que molestara a la chica sobre el y que sus malos actos les arrebatara aquel momento, sin embargo continuo besándola fascinándose aun mas por Olive, sorprendiéndose de nueva cuenta por lo mucho que le gustaba la compañía de la chica.

Draco Malfoy no era alguien que dejara sentir amor.

Nadie conocía que Draco hubiera tenido una novia formal. Solo eran encuentros de una noche al igual que los de Olive. Encuentros sin compromiso, amores para pasar un buen rato. Sin embargo el lo deseaba, que fuese mas que otro encuentro nocturno, que el amor fuese para siempre y no solo para pasar un buen rato. Rey y Reina serpiente, eso eran y ahora se pertenecían, consumidos por la satisfacción de poder sentir de nuevo felicidad. 



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