Historia al azar: "Te ha flechado cupido Black"
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Reyes de Slytherin » 12. Frío
Reyes de Slytherin (R15)
Por tiffany_malfoy
Escrita el Sábado 12 de Agosto de 2017, 02:03
Actualizada el Lunes 22 de Febrero de 2021, 18:18
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12. Frío

Por más que lo intentaba no lograba sacarse el asunto de la mente, echa un ovillo en la orilla de su cama tratando de deshacer cualquier rastro de afecto para Draco, una tarea imposible cuando su mente solo rememoraba una y otra vez la noche anterior, después de aquel desesperado beso sus frentes se encontraron mientras ambos derramaban entre lágrimas toda la tristeza que los acompañaba, demostrando que no era necesario una caricia para sentirse completos.

En ese mismo instante no la acompañaba la soledad, un vacío se había integrado al interior de sus entrañas haciendola aún más vulnerable a las emociones de las que trataba de huir, en las que estaba estancada. Inclusive quería luchar contra si misma, era humana, estaba en total validez de enamorarse, pero no era amor, la palabra capricho estaba cosida en su cerebro dejándola ciega ante lo que verdaderamente sentía. Era un sueño que nunca podría realizar.

Pasó su mano con delicadeza sobre sus mejilla, sus labios y toda la piel en la que se había incrustado Draco Malfoy, la pasión parecía crecer entre sus huesos y su corazón desencadenaba una corriente de emociones que atravesaba sus venas y arterias, estaba siendo ilógica ante un amor falso.

Suspiro con pesadez, no quería escribir otro capítulo donde sus sentimientos fueran los protagonistas. Todo habría sido más fácil sin aquel abrazo en el tren, ese maldito contacto que los jodió de verdad.

—¿Estás llorando? —pregunto Daphne asomándose tras la puerta.

—Estoy bien —contesto Olive limpiando una pequeña lágrima que escapó de su ojo—. ¿Que ocurre?

—Solo quería saber si bajarias a desayunar —Daphne se acercó a ella con una aparente preocupación, llevaba un pequeño pergamino aferrado a su mano izquierda—. Ayer parecías inconsolable, ¿Fue por tu discusión con Theo?

—Nada de eso —Olive fingió una sonrisa—. Todo está bien, de verdad.

—¿Vendrás conmigo?

—No tengo hambre —dijo Olive mientras arrugaba la nariz.

—De acuerdo —Daphne estaba a punto de salir cuando recordó el pequeño pergamino en su mano—. Oh, tu admirador secreto dejo esto en la puerta.

Dejo la nota sobre un escritorio y en cuanto salió Olive se abalanzó sobre está esperando una pequeña pero significativa carta de Draco.

"Lamento mi comportamiento de anoche ¿Podemos hablar sobre ello? Te veré en la torre de astronomía después del desayuno, entenderé el mensaje si no apareces"

Era todo, sin ninguna firma, había una muy remota posibilidad de que fuese Draco, la sito en la torre de astronomía, el lugar donde la honestidad fue presente por parte de Draco . Sin dudarlo mucho se coloco una túnica por encima del pijama saliendo sin pensar más, rogaba que Draco fuese quien la esperaba al pie de la torre, su corazón cayó a sus pies cuando encontró a Theo.

—Olive —Theo se acerco a ella apenado—. Se que dije después del desayuno, pero no podía esperar —trato de tomar sus manos pero la chica se alejo con discreción—. Creí que no vendrías.

—Bueno, quiero escuchar lo que tienes que decir —mintió Olive, no intentaba ocultar su decepción y ni siquiera podía entender a que se debía ¿En realidad deseaba de esa manera a Draco? comenzaba a sentirse como una tonta por alejarlo.

—Se que tienes toda la razón de estar enojada —comenzó a decir el joven volviendo a acercarse con cautela—. No tenía derecho a reclamar por lo que paso, no fue sensato pero cuando se trata de ti no lo soy, no puedo enfadarme por cosas que solo te conciernen a ti —hizo una pausa donde al fin pudo tomar las manos de Olive entre las suyas—. He querido ser claro sobre lo que siento, al principio lo hacía por las mismas razones que tu, luego solo te vi, me dedique a observarte mas allá del placer, me gustas Olive.

—Theo, no puedo corresponder esos sentimientos —dijo Olive firmemente soltando las manos de Theo para poder regresar a su habitación—. Lo siento 

—¿Esperabas que fuera el? —pregunto Theo deteniendo a Olive— ¿Esperabas a Draco?

—No digas estupideces.

—Anoche te seguí —conto Theo apretando sus puños—. Quería disculparme de inmediato, lo siguiente que vi fue que besabas a Draco, siempre pensé que no debía preocuparme por el porque se odiaban y luego estas tu besándolo.

—Por si no lo notaste anoche bebí de más —Olive sonrió un poco—. Lo que sea que pasara con Malfoy fue culpa del Hidromiel.

—¿Y por eso viniste aquí? La nota no tenía firma, no podías saber de quien era —un suspiro abandono el cuerpo del joven—. De verdad pensaste que sería Draco...

—No —exclamo Olive—. Tu mismo lo dijiste, el me odia, yo lo odio, no hay ninguna razón oculta, si crees que es por eso que no quiero estar contigo entonces te equivocas.

—Dijiste que querías confiar en el amor —Theo había explotado, escupiendo las palabras sin importar nada—. Me dijiste que querías que yo te enseñara a hacerlo y ahora lo rechazas.

—Bueno tienes la maldita razón —grito Olive enojada—. Estoy jodidamente enamorada de Malfoy ¿Eso querías escuchar? ¿Esa es una buena excusa que no destruye tu ego porque simplemente no quiero estar contigo?

Las emociones del lugar se palpaban, la atmosfera tensa los enfurecía aún más, sin poder retroceder, Olive le había confesado lo de Draco a Theo, el chico que no hacía otra cosa más que preocuparse por ella, que ponía la felicidad de Olive sobre la de él. 

—Tienes razón —musitó Theo abandonando el lugar—. Es estúpido pensar que tu y Malfoy pueden estar juntos, es más estúpido pensar que tu quieras estar con alguien, lo siento.

Olive se quedo sola mientras el silencio la envolvía, ajusto la túnica contra su cuerpo envolviéndose en ella, de repente tenía mucho frío, Theo se le había escapado de los dedos, no lo culpaba, si fuese ella no le hubiera gustado ser la distracción de alguien más, sin embargo no pediría perdón. Equivocarse era parte de su vida, no quería seguir haciéndolo pero tampoco podía evitarlo. Solo podía pensar en Draco y sus palabras de la noche anterior, y solo podía sentir el frío calar por sus huesos mientras la tristeza y el arrepentimiento se colaban por sus venas.

Después de aquella última decepción solo se dedicó a vivir en piloto automático, despertar, comer, ir a clases, dormir y repetir ese proceso una y otra vez. Parecía un zombie, sin nada más que perder, solo andando, rebuscando en su interior cualquier cosa que aliviará su vacío, soledad, la tristeza y la frialdad que se extendían sin detenerse. Era apenas una sombra de lo que solía ser, se alejaba de todos, se encerraba en su habitación. Tan jodida, andando en círculos sin encontrar salida.

Pero ella misma se había provocado aquello,  mintiéndole a Draco y a ella misma. Claro que podía hacer que parara todo el dolor, los sentimientos y sus corazones deseosos por embriagarse nuevamente el uno del otro, solo necesitaba más confianza para creer que era real. Convencerse a sí misma que no era falsedad disfrazada de amor, necesitaba eso acompañado de una nueva vida.

Ni siquiera le importaba la misión del Señor tenebroso, morir sería lo mismo que vivir de esa manera, e inclusive esperaba que fuese mejor. Y así dejo que el tiempo pasase sobre ella hasta que Diciembre consumía el último día de Noviembre y con ello las hojas carmesí eran cubiertas por una capa de blanco invernal.

Esa tarde Olive había desertado de hacer cualquier deber que tuviese pendiente, se limitaba a existir en la sala común rodeada de alumnos demasiado temerosos para acercarse, acostada en un sofá frente al fuego mientras leía "Orgullo y Prejuicio"

—Estoy harta —exclamo alguien sobre su lectura—. ¿No harás nada?

—Estoy haciendo algo —contesto Olive de manera sarcástica enseñando el libro a la enojada rubia.

Daphne arrebato el libro de sus manos arrojándolo lejos por lo cual Olive bufo.

—¿En serio? —se burló Daphne—. ¿Un libro de amor trágico te sacará del hoyo? Tienes que decirme que ocurre —musito Daphne sentándose a un lado del fantasma de su amiga.

—¿Crees que podre amar de nuevo a alguien? —pregunto Olive.

Daphne la miro como si hubiera hecho la pregunta más estúpida del mundo.

—Es por Draco —afirmo Daphne tras observar el rostro apagado de su amiga—. Creí que habían hecho las paces.

—Lo hicimos —Olive comenzó a jugar con sus dedos, no le contó nunca a Daphne la verdad entre ellos después de aquella fiesta—. Y pudimos calmar a los demonios faltos de amor en nuestras entrañas... Hasta que le dije que no era correcto.

—¿Por que le mentiste?

—"Hubiera dado el mundo por haber tenido valor para decir la verdad, para vivir la verdad" —dijo calcando las palabras exactas que acababa de leer.

—Eso no responde la pregunta —bufo mientras comenzaba a acariciar con ternura el cabello de su amiga.

—No se por que le mentí —exclamo Olive llamando la atención de unos niños de segundo que la miraron aterrados—. Vuelvan a sus cosas, mocosos.

—Olive, tienes que ser clara —la preocupación de Daphne solo iba en aumento, Draco Malfoy se robaba la felicidad de su mejor amiga y ella no podía hacer nada para recuperarla—. Podemos ir mañana a Hogsmeade y hablarlo mientras tomamos cerveza de mantequilla ¿Qué te parece?

—Una pésima idea —suspiro Olive con desgana—. No me interesa en lo más mínimo ir a Hogsmeade.

—Algo querrás hacer.

—Sólo demos un paseo por los jardines —Olive se incorporo para recuperar su libro—. Te veré mañana.

Contra los pronósticos de Daphne esperando que Olive ni siquiera aparecería en el Gran Comedor al día siguiente como acostumbraba, se presento frente a ella con la misma cara de disgusto que había mantenido bastante tiempo.

—Buenos días —saludo Daphne—. ¿De verdad no quieres ir a Hogsmeade?

—Me hubiera quedado en cama todo el día —suspiro Olive con hastío—. Tienes suerte de que te quiera lo suficiente para acompañarte a desayunar.

—¿Hace cuanto no comes? —susurro Daphne acercándole un plato con copos de maíz—. No te he visto hacerlo.

—Tampoco me estoy matando de hambre —Olive tomo lo copos para comenzar a comerlos—. Como en las cocinas, creo que hasta más de lo que debería.

—Espero que así sea, me preocupas mucho Olive.

Olive se quedo callada solo consumiendo su desayuno, era consciente de lo que pasaba a su alrededor, como los demás la miraban con miedo y preocupación, en otro tiempo nadie habría cuestionado nada, sin embargo ahora tenía amigos, Daphne no era la única que expresaba su preocupación, dos días atrás Neville se acerco a ella en clase de Encantamientos mostrando su inquietud ante el cambio de actitud de Olive. Los demás se daban cuenta y ella no se molestaba en aparentar que algo iba mal, la causa se hacía presente entrando en el Gran Comedor, al igual que ella había perdido el brillo hacía la vida, dañado y taciturno, su piel estaba adquiriendo un tono gris y las ojeras bajo sus ojos se marcaban más que nunca, ambos evitaron mirarse entre sí, era doloroso para los dos solo encontrarse con la nueva versión de ellos, buscando cualquier cosa que les recordara lo que eran, lo que habían sido. Ahora solo quedaban fantasmas que los atormentaban constantemente.

—Vámonos —susurro Olive, sin esperar a que Daphne aceptara se levanto sin  mirar a nadie, ni siquiera sabía si su amiga la seguía, solo deseaba salir de ahí, evitar encontrarse con Draco era su mayor prioridad, evadir su mirada en cada clase, alejarse lo mas posible de el, no podía estar con el, se lastimaba a si misma cuando por accidente se encontraba observándolo y el hacía lo mismo.

Camino sola hasta el lago negro, el invierno se colaba por sus huesos, ni siquiera podía respirar sin ponerse la bufanda en la nariz gracias al viento abrazador que azotaba con fuerza aquel día, sin embargo no regreso al castillo, se había acostumbrado al frío y ahí quedo, Daphne seguramente la buscaba pero paso una hora hasta que Daphne se acerco a ella con cautela

—Deja de esconderte —exclamo.

—No me escondía —contesto Olive sin dejar de contemplar el lago congelado, algo en el comenzaba a atraerla, pensando en hacer algo completamente insensato pero ¿Si podía calmar el dolor aunque fuese un momento no valdría la pena? Sustituir el dolor con otro dolor—. ¿Alguna vez has nadado en agua helada?

—No, Olive no cambies de tema —Daphne se acerco a ella tomando su brazo, su preocupación solo iba en aumento con aquella extraña pregunta, adivinando que ocurría por la mente de la chica, pero no podía retenerla, Olive se había soltado de su agarre sacando su varita.

Reducto —Lanzo el hechizo en dirección a la orilla del lago haciendo añicos la capa de hielo que lo cubría, sin pensarlo, sin razonar por las consecuencias salto hacía el, esperando que aquello le diera de alguna forma el alivio que necesitaba, solo pudo escuchar el grito desesperado de Daphne antes de sentir como sus tímpanos reventaban ante la presión y el frío, su cuerpo se veía envuelto por miles de cuchillas afiladas cortando todo lo que podían mientras el agua sustituía el aire en sus pulmones, ni siquiera podía moverse por sus músculos entumidos, sus sentidos buscaban salir, sobrevivir a aquello pero seguía hundiéndose, su pecho ardía en busca de aire luego una sensación de calma se apoderaba de su cuerpo cuando comenzaba a ver borroso, una mancha gris se acercaba a ella y jalaba de ella a la superficie. Los labios de esa persona se pegaban a los suyos regresándole el aire, regresándole la vida

—Gracias —exclamo Daphne cuando Olive recobraba la conciencia—. Eres una idiota —Daphne la abrazaba fuertemente—. Tenemos que llevarte a la enfermería.

—Yo lo haré —dijo con calma la persona que le había salvado la vida.

Olive solo se concentraba en Daphne como para saber quien era su salvador, la respuesta se dio cuando Harry Potter la tomaba en brazos protectoramente y ella se acurrucaba contra el en busca de calor, Daphne, Ron y Hermione iban detrás de el sin decir palabra, sin poder reaccionar a lo que Olive acababa de hacer, la chica temblaba, ahora el frío le parecía extraño. 




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