Historia al azar: Mi vida en Hogwarts
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Reyes de Slytherin » 11. Destinados a odiarnos
Reyes de Slytherin (R15)
Por tiffany_malfoy
Escrita el Sábado 12 de Agosto de 2017, 02:03
Actualizada el Lunes 22 de Febrero de 2021, 18:18
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11. Destinados a odiarnos

Una fiesta, lo que menos necesitaba, no entendía como Olive accedía a aquello, pero conocía a Pansy y lo intensa que podía ser cuando se proponía algo, era algo que podría dejar pasar, de igual manera no estaría en la sala común, su prioridad era el armario evanescente, aunque intentara arreglar las cosas con Olive las había hundido aun mas, sin nada que poder hacer solo concentrarse en su misión mientras se desgarraba por dentro perdiendo los sentidos, el sueño y el hambre.

Gracias a Merlín no había estado nuevamente enfermo para ir a la enfermería y lo agradecía, su estado no era el mejor, poco a poco su piel adquiría un tono grisáceo y las ojeras comenzaban a dibujarse bajo sus ojos, no solo era el maldito armario, cada que su mente intentaba distraerse Olive aparecía una y otra y otra vez llegando al punto de fastidio, cuando estaba cerca de ella todo era diferente, incluso perdía las ganas de besarla como antes cosa que cambiaba cuando la veía reír, cuando la veía triunfar, todas esas cosas que le impedía hacer desde pequeños era lo que mas lo volvían loco intensificando lo que sentía por ella, si era un sentimiento y no solo era el placer de su tacto. Incluso en ese momento no podía concentrarse en clase de Pociones sin ver a la chica leyendo con aburrimiento el libro, preguntándose que pasaba por su cabeza, si el invadía sus pensamientos como ella lo hacía.

Estaba harto de ese sentimiento, nunca en su vida había tenido que preocuparse por que alguien no correspondiera de la misma manera que el, ni siquiera podía decir que alguien le gustase le llamara la atención pero Olive lo hacía, le gustaba, la quería. Aún así la hería para esconder ese sentimiento, actuando todos esos años para esconder lo que de verdad sentía, impotente ante ella sin hacer otra cosa que fingir, seguir fingiendo que la odiaba cuando no era así, mintiendo sobre que su sufrimiento le provocaba placer cuando en realidad el sufría también, pero una simple disculpa no enmendaría tanto daño, y era el quien lo echaba a perder cuando ella pedía una tregua, se sentía como un idiota, más aun cuando llevaba casi cinco minutos mirando la nuca de Olive fantaseando con oler su cabello, de quitarlo de su camino y besar el lunar en su cuello, justo cuando pensaba en ello, la chica se dio la vuelta al sentirse observada, le pregunto con los ojos que demonios quería, Draco esquivo su mirada, de nuevo con impotencia.

Como siempre que hacía después de cenar tenía planeado encaminarse a la Sala de Menesteres pero Pansy lo tomo del brazo arrastrándolo consigo.

—¿A donde crees que vas? —pregunto la chica sin soltarlo—. Es Halloween y no puedes perderte la fiesta.

—Me importa muy poco tu fiesta, Pansy —dijo Draco aclarándose la garganta—. Suéltame ahora.

—¿Desde cuando te pierdes una fiesta? —inquirio de nuevo la chica—. Además esta será grandiosa, Blaise logro conseguir Whiskey de fuego e Hidromiel, Olive amenazo a los de primero y segundo con dormir temprano o si no tendrían que hacer nuestros deberes por un mes, bueno no me molestaría que algún mocoso de primero interrumpiera si eso me evita la tarea de un mes.

—Pansy, no me interesa su estúpida fiesta —Exclamo Draco con decisión cuando estaban frente a la pared de la sala común.

—Es una lastima, Draco —Pansy arrojo al chico al interior de la mazmorra donde la música sonaba fuertemente—. No te iras de aquí tan fácil.

La sala común se encontraba abarrotada, apenas había espacio donde sentarse, sus compañeros bebían y bailaban, a el no le hacía ninguna gracia, lo único que quería era arreglar ese armario y olvidarse del tema, tomo asiento con hastío cerca de Astoria Greengrass, la hermana pequeña de Daphne, quien bebía con rapidez una copa de Hidromiel.

—¿No eres muy joven para eso? —pregunto Draco mientras tomaba dos vasos con whiskey de fuego.

—¿Y tu no eres demasiado viejo? —contesto la chica con sarcasmo a lo cual Draco rió mientras tomaba de un trago el whiskey quemando su garganta, inmediatamente tomo el otro—. Tranquilo Draco, terminaras mal en poco tiempo.

—Si me arrastraron a esta estupidez lo menos que puedo hacer es emborracharme —relleno ambos vasos con mas bebida que ingirió como si de jugo de calabaza se tratase, tal vez el alcohol lograra llevarse sus preocupaciones, tal vez con el alcohol podría volver a ser el chico que había abandonado cuando la marca tenebrosa fue marcada en su brazo, pero ni todo el whiskey de fuego podría cambiar eso, tampoco el hecho de que lo que mas ocupaba sus pensamientos se encontraba frente a el, bailando entre Daphne y Blaise, era una locura lo mucho que podía atraerle alguien, otra locura era que quisiera besarla frente a todos, que vieran que los Reyes estaban juntos y eran fuertes y solo podía limitarse a acabar con la botella de Whiskey que tenia en la mano.

—¿Quieres bailar? —pregunto Astoria quitándole la botella de las manos.

—La verdad es que prefiero hacer esto —Draco tomo a la chica por los brazos atrayéndola hacia el, sentándola sobre sus piernas y besándola como si nunca hubiera besado a alguien y tuviese la necesidad de hacerlo, la verdad era que solo Olive le había robado una noche, después de ello no volvió a salir ni encontrarse con nadie, Astoria era de las chicas con las que mas le gustaba hacerlo, parecía inocente e inexperta pero era todo lo contrario, a esas alturas, con el alcohol hablando por el no le importaba dar un espectáculo, ¿Igual quien podría notarlos cuando todos se concentraban en sus propios asuntos? pero no podía hacerlo, a pesar de besarla con mucha intensidad no lograba sentir nada que activara el calor en su cuerpo para llegar a la cumbre del placer, ni siquiera los sutiles movimientos de Astoria contra su entrepierna podían encender una mínima chispa que lo complaciera, tal vez fuese el gentío. No, el conocía el problema, sabía el maldito problema de ojos grises que se besaba con Blaise en ese momento, como pudo se alejo de Astoria sin decir nada, caminando al otro extremo de la sala común, intentando no verla. Su cabeza daba vueltas y no precisamente por el alcohol.

Esta vez tomo una botella de Hidromiel trasegando copa tras copa, decían que embriagarse ayudaba a olvidar pero para el era lo contrario, se intensificaba con cada gota. 

—Hey —hablo alguien cerca de el, reconociendo a duras penas la voz de Theo—. ¿No has visto a Olive? Necesito hablar con ella.

—¿Necesitas hablar o una felación? —escupio Draco las palabras con desdén—. ¿Por que no vas a tu habitación y te auto complaces? No es tan difícil ¿sabes? —hizo un movimiento con la mano como si el lo hiciera en ese momento.

—Eres insoportable cuando tomas —dijo Theo pero no se aparto de su lado—. Creo que debo decirle a Olive lo que siento, dejar las cosas claras y tal vez podría ser algo más que su amigo.

—Suerte con eso —se burlo Draco acabándose la botella de Hidromiel de un trago—. Hasta donde se tu "querida novia" o lo que sea, estaba besándose con Blaise ¿En serio crees que dejara toda su vida de diversión por ti?

—Tal vez lo haga...

—Juzga tu mismo —Draco señalo a Olive que estaba en una esquina de la sala besándose apasionadamente con Blaise.

—¿Qué carajos, Olive? —exclamo Theo caminando hacia ellos, algunos de los alumnos pusieron su atención en ellos, los demás siguieron en lo suyo, por su parte, Draco los miraba aunque sin escuchar mucho, ambos se gritaban y Blaise había desaparecido de la escena, en un instante pudo ver en los ojos de Olive como la ira tomaba posesión de ella golpeando a Theo en medio de la cara, Draco sonrió recordando la vez que la chica le rompió la nariz. Dándose cuenta de que eso necesitaba, el fuego de Olive para calmar su tormenta.

La chica se escabullo de la sala común, demasiado enojada para seguir disfrutando de la fiesta, Draco la siguió intentando ser discreto aunque a esas alturas comenzaba a darle igual, quería que todos vieran lo que pasaba entre ellos, que Nott se alejara de Olive porque solo lo quería a el, tenía esos pensamientos aferrándose a su mente pero al acercarse a la chica en la torre de Astronomía el pensamiento cambio, ¿Qué querría ella? ¿Debía pedir perdón de nuevo? ¿Lo aceptaría? Podía escuchar la lluvia de fondo, relámpagos y truenos, una tormenta se acercaba y no precisamente se refería al clima.

—Cualquiera podría atacarte —expreso Draco acercándose lentamente a la cornisa donde estaba sentada Olive—. Un susurro podría hacerte caer.

—Confió en qué no pasará eso —dijo perdiéndose en las frías fauces de su mirada—. ¿Qué haces aquí, Malfoy?

—Puedo preguntar lo mismo —Draco se recargo con delicadeza en la pared a un lado de la chica, dejando unos centímetros considerables entre ambos, fingiendo no haber visto su pelea con Theo—. ¿No fue tu idea una fiesta?

—Si lo fue —se burló Olive, mintiendo—. Después de tanto alcohol cualquiera podría agobiarse.

—No creí que pudieras agobiarte, ni siquiera estaba seguro si beberías está noche.

—Supongo que esconder tus sentimientos tras una botella es mas reconfortante que solo besar a cualquier persona que se cruce en mi caminó —contesto la chica en el mismo tono mordaz que Draco, haciendo una clara referencia a la actitud del rubio en la sala común, no podía quejarse por ello, tampoco deseaba que el se enterase que le molestaba y solo sería una hipócrita cuando ella hacia lo mismo, aunque no tenía consciencia de los sentimientos del joven Malfoy.

—Solo quería que parara —suspiro Draco, la chica entendió que podía estar igual o más intoxicado que ella—, quería que parara por un momento. Solo tú puedes hacer que pare —confeso admitiendo una derrota.

—¿A qué te refieres, Malfoy? —pregunto Olive con desconcierto.

—Tu lo sabes —hizo una breve pausa para recobrar la voz que comenzaba a quebrarse—. Te odio.

—Eso ha quedado claro en múltiples ocasiones —bufo Olive con intenciones de irse, no podría seguir soportando tanto odio aún si fue ella quien lo proclamó.

—Te odio por no lograr que pare —Draco tomó con delicadeza el rostro de Olive entre sus manos, sus sentimientos comenzaban a traicionarlos pero era momento de aclarar aquello. ¿Un mero capricho? ¿Una necesidad indispensable? ¿O simplemente un corazón enamorado de verdad? En cualquier momento podría estallar en llanto, todo se arremolinaba en su interior, una mezcla de odio, deseo y felicidad solo por es simple tacto de su mano contra la mejilla de la chica que lo veía desconcertada.

—Se claro, Draco —ordeno Olive con voz temblante, su corazón comenzaba a acelerarse como si fuese una locomotora en marcha, cada vez más rápido. Lo llamo por su nombre, una débil error de su parte.

—Mi corazón —contesto Draco tomando la mano de Olive para que sintiese los latidos bajo su pecho—. Mis sentimientos. Odio sentirme así y te odio a ti por ser quien lo provoca —susurro llorando mientras tomaba de nuevo su rostro—. Por favor has que pare.

El silencio plago el ambiente sin aviso, era lo máximo que Draco podría abrirse, esperaba que Olive entendiera la falta que podía hacerle, que sintiera la infelicidad que le provocaba su ausencia y el profundo e inmenso deseo de que su corazón fuese suyo para siempre.

Olive acompañó a Draco con unas cuantas lágrimas que traicionaban sus sentidos. No quería vivir encaprichada por ello, no era real, solo una ilusión que ambos crearon sin explicación alguna. Sin embargo, la calma que provocaba su cercanía era adictiva, y aunque deseara más tenía que alejarse por el bien de ambos.

—Lo siento, Draco, no puedo —susurro obligándolo a verla a los ojos, ella también necesitaba que entendiera la situación, que aunque fuese amor lo que rodeaba el ambiente simplemente no podrían satisfacer esa necesidad. Aún así Draco juntó sus labios contra los de ella, regalándole cada latido de su ser.

Olive mantenía una mano entre su pecho y el de el, mientras la otra se deslizaba con premura hacia la cabellera rubia del chico, este había aferrado sus manos al suéter que cubría las caderas de Olive, buscando una y otra pizca de felicidad que solo ella era capaz de proporcionarle, como una droga. Solo quería eso, besarla hasta el fin de los tiempos. Que el mundo envejeciera a su alrededor mientras ellos solo se embriagaban con el contacto del otro. Cuando sintió que sus lágrimas se mezclaban con las de Olive supo de inmediato que eso no pasaría. Ambos se habían arruinado desde pequeños, ninguna estúpida fantasía podría enmendar años de odio y abuso psicológico, por más buena que fuese, por más que ambos lo desearan. Pedir perdón no arreglaría lo que estaba roto desde que se conocieron, como había dicho Olive en su momento "Nacimos destinados a odiarnos"
Por más que quería aferrarse a los brazos de la chica no podía, debían dejarse ir, esa era su condena. Vacío y Sola, eso eran, así se sentirían por siempre.






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