Historia al azar: ¿Que hay detras del Velo?
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Marte 3: nuevo mundo » Capítulo 27
Historia terminada Marte 3: nuevo mundo (ATP)
Por adillita27
Escrita el Miércoles 12 de Julio de 2017, 07:25
Actualizada el Miércoles 27 de Septiembre de 2017, 07:33
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Capítulo 27

−Es porque no lo conoces. −Le dijo Orión. −A Sirius le encanta molestar a todo el mundo, con eso es feliz.

−Que te puedo decir si me has hecho así. −Y le sonrió.

El hombre poniendo los ojos en blanco espero a que les dieran permiso para entrar.

Casi diez minutos que a todos se les hizo interminable, el hombre volvió a estar en la pantalla.

−Pueden entrar en la estación pero sin armas.

−Iremos sin armas. −Cogiendo una nave pequeña, Orión y sus aurores se fueron a la nave espacial.

En el hangar Orión se sorprendió al ver a Jata.

−No sabía que estarías aquí.

−Trabajo en los dos sitios, por aquí. −Y los llevo por un largo pasillo. −Veo que las cosas en su planeta han ido bien.

−Bastante bien, estamos muy contentos, ¿Cómo son esos del consejo?

−Son diez, cada uno es líder de un gran planeta.

−¿Estarán los malitas?

−Estarán, aunque ellos tienen muchos planetas, no es el único mundo con muchos.

−Así que coleccionan planetas, como otras gentes coleccionan llaveros o recetas. −Le dijo Sirius a su padre.

−Ya lo ves, coleccionan cosas extrañas.

Jata lo miro. −Se parecen.

−Es mi padre. −Le dijo Sirius. −No le iba a dejar venir solo con una panda de psicópatas.

−Veo a quien ha salido.

Sirius le sonrió. −Me lo dicen a menudo.

−¿Qué edad tiene? −Le pregunto Jata.

−¿Me lo preguntas a mi? −Le pregunto Sirius.

−Sí.

−Cincuenta, mis hijos ya tienen treinta años.

Ante eso Jata miro a Orión con los ojos muy abiertos. −¿Tienes ochenta años?

−No, setenta, mi gente se conserva muy bien, somos un pueblo que envejece muy despacio.

−Papa es todo un conquistador. −Le dijo Sirius. −No eres la única que ha puesto sus ojos en el. −Y miro a su padre que lo miraba reprobatoriamente. −Solo he dicho la verdad.

−Lo sé, aunque tus verdades algunas veces sobran. −Y miro a Jata. −No le hagas caso el es así, yo la mitad de las veces no le escucho, hablemos de cosas más importantes, ¿si conseguimos que nos escuchen tendremos alguna ventaja?

−La tendrán, ningún otro planeta podrá molestarles y más si como dicen tienen el suero de la enfermedad.

−Lo tenemos.

−Entonces ya entraran por la puerta grande, les escucharan y podrán hacer peticiones.

−Comida. −Le dijo Sirius a su padre. −Y que nos dejen en paz.

−Es lo que pediremos hijo, comida y sobre todo que nos dejen en paz, ya tenemos suficientes cosas de las que ocuparnos sin tener que estar vigilando todo el tiempo nuestra espalda.

−Son dos cosas sencillas, no creo que tengan problemas en hacerlo. −Les dijo Jata. −Hace dos días nos informaron de que otro planeta de más de cinco millones se ha infectado y como pasa con todos ya se ha cerrado, nadie puede entrar y nadie puede salir, ¿Cómo les ha ido en su planeta? ¿Consiguieron curar a todos?

−Todos y cada uno de ellos.

−¿Y han encontrado a los responsables?

−No, creo que los infectaron y se murieron, no salió ninguna nave del planeta.

−¿Qué hubiera pasado si los hubieran encontrado?

−La cárcel o los hubieran matado, mi antiguo planeta no acepta los genocidios, ya han sufrido mucho.

−Papa tendríamos que poner a la tierra y Marte en el tratado, aunque no sepan de ellos para que los podamos proteger y no vayan a esclavizarlos.

−Lo haremos. −Le dijo Orión. −Aunque nos han hecho daño, la tierra y Marte se merecen la paz que nosotros le podemos conseguir, son muy jóvenes cuando se tratan de tecnología sin contar que tienen muchas cosas que hacer.

−Las tienen que hacer. −Y miro a Jata. −¿Falta mucho?

−No, ya casi hemos llegado. −Cinco minutos más tarde, llegaban a un pasillo lleno de guardias y entrando en una sala grande, vieron a más guardias y diez personas elegantemente vestidas sentados alrededor de una mesa de media luna.

−Buenos días. −Les saludo Orión.

−Usted debe de ser Orión. −Le dijo un hombre sin irse por las ramas. −Aquel que tiene la cura de la enfermedad.

−La tengo. −Les dijo.

−¿Qué quiere por ella?

−Unas cuantas cosas, primero que los malitas nos dejen en paz, es muy molesto que nos vengan a atacar a cada momento, se que quieren al pueblo de los ángeles, pero son nuestros amigos y no dejaremos que experimenten y los esclavicen.

−Los quieren para ellos. −Les dijo el líder de los malitas.

−Para nada, al contrario que ustedes nosotros tenemos vida propia, lo segundo que quiero es comida y sobre todo entrar en su tratado, si entramos nos dejaran en paz.

−¿Cuántos son?

−Unos 700.000.

−No llegan al millón para entrar.

−Puede que no, pero nosotros tenemos la cura que ustedes quieren.

−No dejaran morir a tanta gente.

−Puede que no, pero nosotros podemos hablar con los pueblos enfermos y tratar directamente con ellos, nos han informado que hay otro pueblo enfermo, no se cuanta gente debe de haber pero seguro que muchos.

−Así que quieren entrar en el tratado, comida y poder vivir en paz.

−Exacto y en el tratado entraremos con dos planetas mas, son siete mil millones de personas, así que como ven aunque nosotros en nuestro planeta somos pocos, no venimos solos.

−Papa. −Sirius acercándose le susurro. −Podemos coger la estación espacial que hay vacía y cogerla para nosotros un sitio de reuniones y compras tendríamos ingresos extras, la podemos arreglar para que si algún día tenemos que huir lo podamos hacer con ella, mas la otra tendríamos dos.

Ante eso Orión lo miro. −Tienes razón. −Y miro al grupo. −Aparte de eso, queremos la estación espacial que hay vacía y eso sería todo.

−Ya son muchas cosas que piden.

−Realmente no, son pocas. −Le dijo Orión. −Nosotros les ofrecemos el suero para que puedan curar a millones de personas, y nosotros a cambio queremos que nos dejen en paz, entrar en el tratado y cambiamos la comida por la estación espacial, ahora mismo está vacía nos iría bien como lugar de reuniones.

−¿Abrirían su planeta para que pudiéramos entrar? Es una de las normas, poder entrar y salir libremente de su planeta.

−Lo haríamos. −Le dijo Orión. −No tenemos nada que ocultar, somos un pueblo pacífico que se acaba de instalar.

−Tenemos que hablarlo.

−Tómense todo el tiempo que quieran, o tal vez no según la gente que quieran dejar morir. −Y se fue.

De regreso en su nave, Orión se conecto con el consejo. −Sé que he decidido por todo un planeta, pero si queremos prosperar lo tenemos que hacer.

−No te preocupes Orión. −Le dijo Matsumoto. −Estamos de acuerdo contigo, pero antes de dejar pasar a toda esa gente, tenemos que preparar el planeta y preguntar a nuestra gente, somos un planeta que trabaja unido.

−Hacerlo, algo me dice que estos se tomaran su tiempo.

−Mejor para nosotros, nos ponemos a trabajar de inmediato.

−Gracias.

−De nada, y si al final no podemos entrar en el tratado, por lo menos que nos den las otras cosas que pedimos.

−Se lo diré, hablamos pronto.

−Hasta dentro de unos días. −Y le colgó.

Mientras en la nave esperaban a que les dieran una respuesta, en Orión se hacia una votación para saber si querían abrir el planeta a otra gente.

Para su sorpresa hubo mayoría que si, solo pedían que se controlaran que no pudieran entrar todos de golpe y sobre todo que se respetara su forma de vida.

Con todos de acuerdo el consejo informo a Orión.

−Me alegro de que hayan aceptado.

−Nosotros también, ¿te han dicho algo?

−No, y ya me estoy cansando de esperar.

−Un poco mas de paciencia.

−La tendré.

Dos días más tarde, el consejo del tratado llamaba a Orión y con Sirius se iban a la sala de juntas.

−Ya hemos decidido. −Le dijeron. −Al tratado no pueden entrar aunque tengan el suero, no sería justo para los otros pueblos que tienen la misma cantidad de habitantes que ustedes, y sabemos que quieren proteger dos planetas donde hay mucha gente, pero ellos no viven en su zona así que no.

−¿Qué hay de lo demás?

−La estación espacial es suya, está vacía y nadie la ha reclamado así que se la pueden quedar.

−Estupendo, gracias, ¿y sobre lo de dejarnos en paz?

−El planeta conocido como Orión, por salvar a tantos millones de personas tiene un trato especial durante los siguientes quinientos años ninguna raza podrá atacarles si lo hiciera entraría en guerra con todos nuestros planetas, después de esos quinientos años podrán hacer lo que quieran.

−Así que tenemos 500 años de paz. −Les dijo Sirius y miro a su padre. −En 500 años podemos llegar al millón. −Y miro al consejo. −¿Entonces podremos entrar?

−Podrán si siguen las clausulas.

−Estupendo. −Le dijo Orión. −Lo aceptamos y aunque no entremos en el tratado la estación espacial será un lugar de compras para todos aunque como no estamos en el tratado nuestro planeta seguirá cerrado.



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