Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
Marte 3: nuevo mundo » Capítulo 22
Historia terminada Marte 3: nuevo mundo (ATP)
Por adillita27
Escrita el Miércoles 12 de Julio de 2017, 07:25
Actualizada el Miércoles 27 de Septiembre de 2017, 07:33
[ Más información ]

Capítulo 22

−Está bien, pueden empezar.

−Estupendo, avise a su gente no quiero que ataque a mi gente, tengo sanadores y enfermeras preparadas para hacer su trabajo. −Y miro al grupo de generales que había hecho tanto daño a su gente. −Si veo que alguno de ustedes hace algo aunque solo sea mala cara a mi gente os mato de inmediato. −Y miro al presidente. −Recuerde bien esto, no estoy aquí ni por usted ni por sus generales psicópatas estoy aquí por los niños y gente inocente que no tienen la culpa de vivir en un planeta que es llevado por psicópatas, haga un comunicado diciéndoles que les ayudaremos, en cuanto veamos que lo han hecho, empezaremos. −Y sin decir nada más se fue.

Cuando los humanos se quedaron a solas, los generales miraron al presidente.

−¿Señor va a hacer lo que él quiere?

−Lo voy a hacer, el tiene razón, nuestra gente se muere. −Y los miro. −Y si se que vosotros los dejaríais morir antes de que dejar que ellos nos salvaran pero yo no soy como vosotros. −Y miro a sus soldados. −Están bajo arresto, es hora de que se calmen un poco. −Y volvió a mirar a los generales. −Os tendría que haber detenido hace muchos años, y no haber escuchado todo lo que me dijisteis.

−Señor estamos protegiendo a este planeta.

−No, no lo estáis haciendo hace muchos años que ellos se fueron, ahora lo que estáis haciendo es atacar a gente inocente que solo es diferente a nosotros. −Y miro a los soldados. −Llevároslos ya he escuchado suficiente.

−Sí señor. −Esposando a los generales se los llevaron y el presidente se ocupo de enviar un mensaje a todas las naciones diciéndoles que tenían una cura que los magos les ayudarían y que por favor no atacaran a ninguno que era por el bien de todos.

Una hora más tarde, el comunicado ya se había difundido por todo el planeta así que Hermione, dos enfermeras y Draco bajaron a la tierra a un hospital donde habían muchos enfermos.

−Empezaremos por ella. −Le dijo Hermione a una doctora. −¿Hace cuanto que se ha enfermado?

−Tres días, ¿podrán curarla?

−Lo intentaremos. −Acercándose a su paciente que era una niña le dijo: −Me llamo Hermione, ahora te intentare curar.

La niña que estaba muy enferma no dijo nada solo se la quedo mirando.

Hermione cogiéndole el brazo le puso el suero y miro a la doctora. −Ahora tenemos que esperar, ella será nuestra prueba.

−Espero que tengan éxito, ya en este hospital han muerto más de 500 personas.

−Nosotros también lo esperamos. −Le dijo Hermione y viendo como la niña se había quedado dormida miro a su marido. −Solo podemos esperar.

−Lo haremos. −Saliendo de la habitación se fueron a esperar.

Mientras ellos esperaban, en Orión, Cygnus recibía la visita del consejo.

−Cygnus nos falta comida. −Le dijo Matsumoto sin querer irse por las ramas.

Ante eso el hombre lo miro. −¿Cómo que falta comida?

−Con tantos vecinos nuevos, los almacenes están al mínimo, nos queda para una semana o un poco más, pero lo necesitamos urgentemente.

−¿Qué hay de las cosechas?

−Tenemos pero para todos es poco.

−Está bien, me voy corriendo a la estación espacial.

−Llévate a alguien del pueblo de Alexai seguro que ellos saben bien que alimentos podemos comer.

−Lo hare así.

Cygnus sin perder tiempo, cogió una de las naves más grandes, suficiente gente para transportar y uno de los hombres de Alexai que se llamaba Simón y se fueron a la estación espacial.

Cuando Jata lo vio le pregunto por Orión.

−El no está aquí, se está ocupando de otras cosas, he venido a comprar comida, ¿puedo?

−Sí que puede, aunque han empezado una guerra contra los malitas, están saliendo bien así que no hay ningún problema con que vengan a comerciar.

−Estupendo. −Y miro a Simón. −Tú sabes bien lo que venden en este lugar, ¿puedes?

−Lo comprare con gusto.

−Bien. −Y le dio la tarjeta que en su día le dieron a Remus. −Hay que llenar los almacenes de la nave sin perder tiempo.

−Me pongo de inmediato. −Cogiendo la tarjeta se fue de compras.

Un par de horas más tarde, Simón daba órdenes.

−Llevar estas cajas a la nave. −Les dijo a unos transportistas.

−Sí señor. −Cogiendo las cajas las metieron.

−¿Simón como va? −Le pregunto Cygnus acercándose.

−Muy bien, ya hemos cargado 2000 toneladas de comida.

−¿Tienen chocolate?

El hombre que sabía lo que era el chocolate le dijo: −No, ni dulce de leche.

−Eso es un sacrilegio. −Se quejo el hombre.

−Mucho. −Riéndose le dijo: −Puedes pedírselo a tu primo.

−Es lo que hare, necesito chocolate, pero eso será luego, lo importante es, ¿Cómo vamos de suministros?

−He comprado 5000 toneladas con eso tendremos para una temporada.

−Suficiente para que Orión compre más cosas en la tierra, ahora se lo pediré. −Y miro a los aurores. −Protejan a Simón, he visto unos cuantos malitas en la estación, no quiero que le hagan nada.

−No señor, nosotros nos ocuparemos de su seguridad.

−Lo sé, me voy a hablar con Orión.

−Que traigan nubes. −Le dijo uno de los aurores. −A mi hija le gustan.

−Nubes, chocolate y muchas otras cosas. −Diciéndoles que luego los vería entro en la nave.

Orión que estaba en la nave esperando a que Hermione le dijera que la enfermedad de la niña había remitido estaba aburrido jugando con su silla de control.

−Señor Orión, tenemos una entrada del señor Cygnus. −Le dijeron.

−Pónmelo.

−Sí. −Y no mucho tiempo después Orión veía a su primo. −Hola Cygnus.

Hola Orión, ¿Cómo van las cosas por allí?

−Ahora mismo estamos haciendo la prueba en una niña, hace unos 3 días que le pusimos el suero, de momento está viva, ¿Qué tal todo por casa?

Los malitas no han atacado de momento, pero nos falta comida.

−¿Cómo que falta comida?

Con tanto vecino nuevo los almacenes se han quedado a mínimos, por suerte tenemos la estación espacial y ya hemos comprado, tenemos 5000 toneladas.

−Menos mal, ¿y por qué me llamas?

No tienen chocolate, ni dulce de leche, ni nubes.

−¿Te has dado cuenta de que todo eso es comida chatarra? −Le pregunto divertido.

Lo sé, pero quiero chocolate y mejor que Remus no se entere de que no tiene chocolate sino terminara comiéndose la nave.

−Está bien. −Y se rio. −Os comprare chocolate y muchas cosas, que envíen una nave grande la llenaremos de comida y la enviaremos, ya sé lo que voy a pedirle al presidente.

Te envió la nave de inmediato, tardara un par de días.

−Sin problemas, nos vemos. −Cortando miro a su gente. −Voy a la tierra, que se preparen dos aurores.

−Sí señor. −Y avisando a dos aurores se reunieron con Orión y los tres bajaron al despacho del presidente.

−Buenos señor presidente. −Le saludo Orión.

El hombre miro a los hombres que iban con el mago. −¿Quiénes son?

−Mis guardaespaldas. −Le dijo. −Como usted, yo soy un hombre bastante importante en mi planeta y ellos están para cuidarme, le vengo a decir que quiero comprar.

−¿Comprar?

−Si comprar comida.

−¿No que tenían?

−Y lo tenemos, pero ustedes tienen algo que nuestros nuevos vecinos no, y es el chocolate.

−Y las nubes. −Le dijo uno de sus guardaespaldas.

Orión lo miro divertido. −¿Tu también?

−Señor, me gustan los dulces.

−Está bien. −Y miro al presidente. −Como ve a mi gente les gustan los dulces, ¿entonces?

−Pueden comprar.

−Estupendo.

−¿Dónde lo quieren hacer?

−Eso lo decidiremos nosotros, no es por decir nada, pero no me fio de ustedes a saber que le harían a la comida una vez que le digamos donde compraremos. −Y miro a sus aurores. −Nos volvemos a la nave.

−Sí señor. −Y sin esperar más tiempo, los tres volvieron.

Orión nada más llegar se encontró con Remus.

−¿Cómo que no queda chocolate?

Ante eso el hombre miro a su gente. −¿Quién se lo ha dicho?

−No se señor. −Le dijo una chica. −Puede que lo haya escuchado de unos aurores que se están preparando para comprar.

−Ok. −Y miro a Remus. −Que no te entren los males, ahora mismo vamos a comprar, nos han dado permiso.

−¿Dónde iremos?

−A cualquier sitio, no le hemos dicho el lugar al presidente.

−Mejor no quiero que nos envenenen la comida. −Le dijo Remus y miro a su gente. −Nuestro trabajo hoy será comprar comida, nos quedan pocas provisiones.

−Sí señor. −Colocándose los trajes protectores cogieron joyas de oro que era como hacían sus negocios y ya bajaron a un hipermercado, que era mucho más grande que un supermercado.

Al llegar vieron que las puertas se estaban por cerrar.

−Buenas tardes. −Les saludo Remus a las dependientas. −Hemos venido a comprar, ¿podemos?

−Pueden. −Le dijo la mujer y abriéndoles las puertas le dijeron: −¿Qué quieren comprar?

−Todo.

−¿Todo?

−Sí. −Y le dio la caja de joyas. −Para usted.

La mujer al ver tantas joyas no supo que decir así que miro a su compañera. −Llama al encargado.

−Sí. −Y mientras ella se iba a buscar a su jefe la otra mujer los miro. −¿Quieren que les ayude?



« Capítulo 21 Comenta este capítulo | Ir arriba Capitulo 23 »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.