Historia al azar: De amistades y lluvia
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Marte 3: nuevo mundo » Capítulo 18
Historia terminada Marte 3: nuevo mundo (ATP)
Por adillita27
Escrita el Miércoles 12 de Julio de 2017, 07:25
Actualizada el Miércoles 27 de Septiembre de 2017, 07:33
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Capítulo 18

−De eso también nos ocuparemos. −Le dijo Alexai. −Hablaremos de todo, ahora lo que tenéis que hacer mientras yo me reúno con sus líderes es decidir cómo queremos nuestras casas, tiendas y todo eso, tenemos que enseñarles todo lo que sabemos, para agradecerles lo bien que se han portado con nosotros.

−Lo haremos.

−Estupendo. −Y miro a Draco. −Ya podemos ir.

−Bien. −Y miro al arquitecto. −No te dejes nada por construir.

−Nada. −Y mientras ellos se iban, el hombre pidió a la gente que se sentara e irían hablando por turnos para decidir como querían sus nuevos hogares.

Cuatro días más tarde, la nueva parte de la ciudad ya se empezaba a construir y el consejo había decidido ir a ayudar al pueblo de Alexai.

−Les ayudaremos, pero antes tenemos que hablar con Jata, para saber las consecuencias de nuestros actos. −Les dijo Matsumoto.

−Hablaremos con ella. −Le dijo Orión y se fue a la sala de control. −Ponerme con la estación espacial, pero proteger nuestra situación, no quiero que sepan dónde estamos.

−Sí señor. −Y no tardaron mucho en poner a Jata.

−Buenos días Jata, soy Orión.

Buenos días señor Orión, desde que se fueron hace seis días, los malitas han enviado cuatro naves, están realmente enfadados.

−Me lo imagino, le llamo para preguntarle por varias cuestiones.

Si puedo se las responderé.

−Gracias, mi pregunta es: ¿puedo recuperar un planeta invadido aunque no estemos en el tratado?

Puede siempre que la raza invadida pida ayuda.

−Nos han pedido ayuda.

Entonces pueden hacer, pero será difícil hay miles en ese planeta.

−No se preocupe por eso, nosotros lo arreglaremos, gracias y ya tendrá noticias nuestras. −Colgando miro a su gente. −Gracias por todo. −Y volvió al ministerio.

Mientras ellos preparaban todo para recuperar el planeta de Alexai, la nave de James llegaba a la tierra.

−Stephan bajaras y compraras.

−No señor.

Ante eso todos lo miraron y James se sorprendió, Stephan nunca le había desobedecido era uno de sus hombres más fieles era por eso que lo había puesto como su segundo.

−¿Por qué no quieres bajar?

−Señor algo me dice que no lo tenemos que hacer, que algo está mal, me he despertado con sudores fríos y pesadillas.

−Tienes razón, no podemos bajar sin informarnos. −Y miro a su piloto. −Phil pon las noticias.

−Sí señor. −Buscando entre todos los canales humanos que tenían tropecientos, encontró uno de noticias.

Les informamos que la enfermedad ha llegado a la capital de Estados Unidos, el gabinete presidencial ha dado sus primeros informes, ya han muerto 20 personas, esta extraña enfermedad que llego de pronto, ya ha matado a más de 500 personas en menos de tres semanas y hay más de 1000 enfermas, se pide que todo aquel que se note con fiebre y con puntos rojos que se encierre y avise a su hospital más cercano.

Ante eso todos miraron a Stephan. −Tus pesadillas nos han salvado de una buena. −Y miro a Phil. −Con Orión inmediatamente.

−Sí señor. −Y se puso a trabajar y Orión no tardo mucho en aparecer. ¿James que pasa?

−La enfermedad ha llegado a la tierra en menos de tres semanas han muerto 500 personas y hay más de 1000 enfermas, se extiende rápidamente.

¿Habéis bajado?

−No, Stephan no quería, tenia pesadillas y sudores.

Menos mal, veniros de inmediato, mientras viajáis hablare con la gente haber que podemos hacer.

−Sin una muestra no mucho.

Si bueno, no podemos bajar, según lo que nos dijeron es un virus que no deja huella una vez ha matado.

−Joder, volvemos de inmediato.

Hacerlo, y James no digas tacos.

−Está bien. −Y de pronto se sintió como un niño de cinco años.

Mientras la nave de James volvía a casa, en Orión el consejo se reunía.

−¿George que podemos hacer? −Le preguntaron. −Se que no nos han tratado bien, pero allí hay cientos de millones de personas y niños inocentes que no merecen morir.

−Lo sé, pero no sé ni por dónde empezar.

−¿Por qué no le preguntas a Alexai? −Le pregunto Draco. −El lleva muchos años vivo, puede que estuviera hace 100 años cuando al enfermedad empezó.

−Lo hare, me voy no podemos perder tiempo. −Despidiéndose se fue.

−¿Draco como van los preparativos? −Le pregunto Orión.

−Bien, tenemos las naves preparadas para salir esta tarde, los escudos de los trajes ya han sido probados, ningún ataque les afectara.

−¿Sabremos diferenciar a los buenos de los malos? −Le pregunto Matsumoto.

−Si, según Alexai, los malitas son altos de más de dos metros, con el cabello blanco, los ojos negros casi sin pupila.

−¿Cuántos seremos? −Les pregunto Kingsley.

−5.000 soldados, aunque no todos son aurores, todos han querido ofrecer su ayuda. −Le dijo Draco.

−Una gran cantidad.

−Sí.

−Espero que todo vaya bien. −Le dijo Matsumoto.

−Irá bien, Alexai nos ha contado muchas cosas sobre ellos, como que son sensibles al calor, y que tienen la sangre azul y donde está su corazón.

−Veo que saben bien de ellos.

−Lo sabe.

−Esta tarde nos iremos. −Le dijo Orión. −Si iré, no me voy a quedar aquí viendo como mi gente  lucha y yo sentarme. −Y miro a Draco. −¿Vendrás?

−Sí, yo soy como tú, no puedo esperar sentado.

−Nosotros también iremos entonces. −Le dijo Kingsley. −Somos aurores y sabemos bien defendernos.

−Estupendo, entonces vamos, tenemos que terminar de mirar muchas cosas.

−Sí. −Levantándose salieron del despacho y se fueron a preparar.

Mientras ellos hacían sus cosas, George se reunía con Alexai y le explicaba lo que pasaba.

−Puedes usar mi sangre. −Le dijo. −Estuve con ellos buscando una cura para la enfermedad, pero no encontramos nada, lo único que mi gente no se enfermaba.

−Puede que tu sangre tenga un anti virus natural.

−Puede ser.

−Muchas gracias por tu ayuda. −Y con cuidado le saco sangre. −Primero veré en lo que se diferencia de la de los humanos y luego mirare que se puede hacer, pero sin muestras de la cepa enferma no podemos hacer mucho.

−Conseguirla es imposible, lo intente pero termina por desaparecer.

−Como doctor eso me enfada.

−A mi también, voy a ir a recuperar a mi gente, pero les diré a los que se quedan que te den toda su ayuda.

−Gracias.

−Es lo menos que puedo hacer, después de todo lo que estáis haciendo, me voy tengo que terminar de prepararme, nos vemos si sobrevivió.

−Lo harás, estoy seguro.

−Gracias, hasta pronto.

−Hasta pronto. −Viendo como se iba se puso a trabajar, no había tiempo que perder.

Después de comer, ya las naves salían del planeta, habían cogido las más grandes para que todos cupieran bien y al ser tan rápidas en menos de un día llegaron al planeta.

Ya hemos llegado. −Les informo Orión por megafonía que se podía escuchar en todos lados. −Hemos venido aquí para rescatar a todos los que podamos, en cuanto encontréis a alguien cogerla y traerla no busquéis al enemigo solo si lo encontráis atacarle, repito estamos aquí para rescatar no para matar a todos. 

Con esas órdenes, ya empezaron a bajar y como les dijo Orión a todos los que se encontraban los llevaban a una de las naves que habían preparado para recibirlos, primero comprobaban que efectivamente eran del pueblo de Alexai eso con un pequeño corte en el dedo lo solucionaban, ellos tenían sangre roja y el enemigo sangre azul.

Sirius y Remus estaban en un equipo mirando todo bien, cuando se encontraron a un grupo que llevaba rehenes, separándose los rodearon y les pidieron que los soltaran, pero ellos les atacaron y los magos no tuvieron otra opción que defenderse, cuando el enemigo estuvo muerto, Sirius los tranquilizo.

−Alexai nos envía, os llevaremos con él y los que se salvaron.

−¿En serio Alexai está vivo? −Le pregunto una mujer.

−Lo está. −Y miro a Remus. −Yo me quedo aquí, buscando a más gente, tu llévatelos.

−Me quedo contigo. −Le dijo un hombre. −Yo sé donde están casi todos.

−Estupendo, así iremos más rápido.

−Sirius ten cuidado. −Le dijo el castaño.

−Lo tendré, ahora llévatelos.

−Sí, pero antes. −Quitándose su colgante se lo dio a uno de los hombres que se quedaba con Sirius. −Esto tiene un escudo que te protegerá de cualquier ataque.

−Gracias.

−De nada. −Y viendo como los demás también se los daban a los que se quedaban, le pidió a Sirius una vez más que tuviera cuidado se los llevo.

Los hombres que se quedaron con Sirius, lo llevaron a lo que parecía un laboratorio.

−Aquí experimentan con nosotros. −Les dijo uno de los hombres. −Quieren saber de nuestros dones.

−A nosotros también nos pasó algo parecido, salvaremos a todos los que podamos. −Cogiendo su comunicador llamo a la nave principal.

¿Sirius que tal? Remus ya me ha contado que habéis encontrado un lugar donde hay muchos.

−Si papa, pero necesito a más soldados, es un laboratorio.

Ahora mismo te envió un equipo de 100, no te muevas sin que ellos lleguen.

−No lo hare, pero que no tarden.

No tardaran.



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