Historia al azar: A Halloween night
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Desde siempre DM/HG (Venerable Coincidencia) » CAPITULO 10. ENCUENTROS
Desde siempre DM/HG (Venerable Coincidencia) (R15)
Por ashleyadri
Escrita el Viernes 16 de Junio de 2017, 21:16
Actualizada el Viernes 16 de Octubre de 2020, 03:51
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CAPITULO 10. ENCUENTROS

Hola a todos! 

Perdón por la demora y tan larga espera, pero para quien no lo sabe, soy Médico y obviamente esto de la pandemia nos trae vueltos locos, además de ciertas situaciones personales. 

Además me gustaría pedirles un LUMOS para mi hermano menor que lamentablemente falleció hace unos meses de un problema cardiaco. 
 
Gracias a aileen_fv por su comentario y a tod@s l@s que me leen, deseo de todo corazón que tod@s ustedes y sus familias se encuentren bien. 


CAPITULO 10. ENCUENTROS

Esa resultó ser una larga noche para Hermione quien por un lado pensaba en lo sucedido con Ron, estaba triste, dolida, a la vez que decepcionada y sumamente molesta. Sin bien lo amaba no podía permitirse seguir en una relación así, que se había vuelto tan tortuosa en los últimos meses y, aunque no era fácil lidiar con los sentimientos que la embargaban y con su corazón roto, el sentir el apoyo de Harry la había ayudado, pues en algún momento había llegado a pensar que abogaría a favor de su amigo, afortunadamente el azabache había reaccionado cabalmente, entendiendo los motivos y respetando su decisión de terminar su noviazgo.

Aunque odiaba hacerlo, no podía evitar llorar, su mente reconocía que era un error derramar más lagrimas por Ronald, quien se había vuelto una especie de patán últimamente, pero su corazón no aceptaba esa razón, le pedía ir a la Madriguera, abrazarlo y ofrecerle una nueva oportunidad, sin embargo, no cedió. ¡Por Merlin! Había sido la chica más brillante de su generación en Hogwarts, así que tenía que comportarse a la altura y aferrarse a su buen juicio.

Intentó pensar en algo más para distraerse, cierto rubio vino a su mente, no le resultaba del todo fácil, pero tenía que reconocer que Malfoy no era tan petulante y odioso como parecía, al contrario, los últimos encuentros con él habían resultado ¿agradables? Si, agradables, exceptuando por supuesto, el hecho de que el ojigris había presenciado su nefasta pelea con Ron el día del baile, aunque los cierto es que, de no ser por eso tal vez no hubieran tenido oportunidad de conversar recientemente.

Sin duda alguna le intrigaba el naciente cambio que el rubio tenía para con ella, aunque claro está, no le disgustaba; pero sin duda le inquietaba aún más la existencia de aquella hija que el rubio decía tener y la razón por la cual nunca se hablaba de ella en los artículos de "El Profeta" referentes a la familia Malfoy.

 

Por otro lado, Draco se había encargado de llevar a su hija a la cama y arroparla, una vez dormida, salió sigilosamente de la habitación y se encaminó a la biblioteca, no tenía sueño, demasiados pensamientos inundaban su mente. Una y otra vez pensaba en Hermione y lo cerca que había estado besarla, a pesar de lo mucho que lo deseaba. aquello hubiera sido un error garrafal, pues en estos momentos se hallaba demasiado dolida y vulnerable, no quería fastidiarlo todo, menos ahora que estaba logrando acercarse a ella. Cerró los ojos, un amargo recuerdo lo embargó de pronto…

Flasback

- HE DICHO QUE NO - sentenció su padre furibundo - ¿ACASO NO ERES UN MALFOY?

-   Pero… padre… yo… - intentaba contestar.

- NO DRACO… NO ROMPEREMOS EL COMPROMISO QUE HICIMOS CON LOS GREENGRASS - le aseguró mientras sostenía aquel bastón de serpiente amenazadoramente.

- Es mi vida, yo no siento nada por Astoria y lo sabes… Es… Hermione Granger a quien yo quiero - le recordó Draco.

- ¡JAJAJA! - rio sardónico - POR FAVOR NO ME VENGAS CON SENTIMENTALISMOS… ES HIJA DE UNOS MUGGLES… UNA VIL "SANGRE SUCIA" - dijo Lucius con repulsión.

- ¡Por favor no la llames así! - clamó - Además… ella es brillante, una de las mejores brujas y…

- ¡BASTA! - le ordenó - ES UNA IMPURA, JAMÁS LO PERMITIRÉ… ERES MI ÚNICO HIJO

- ESO NO TE DA DERECHO A DECIDIR POR MI- explotó.

- HE DICHO QUE TE CALLES - se acercó a su heredero y lo tomó con fuerza de los hombros - EN UNOS AÑOS TE CASARAS CON ASTORIA GREENGRASS Y ESA ES MI ULTIMA PALABRA

- No lo haré padre - siseó retador y apretando los puños.

- Draco, Draco - dijo después de un momento, en un tono perturbadoramente más tranquilo, lo soltó, se colocó detrás de él y comenzó a decirle cerca del oído - Si sabes lo que te conviene lo harás... ¿será acaso que prefieres ver sufrir a la °Sangre Sucia°? - amenazó provocando un gesto de horror en el adolescente - No olvides que es amiga de Potter y eso ya es motivo suficiente para lanzarle un Cruciatus o entregársela al Señor Tenebroso, así que más vale que te alejes de ella - sonrió maliciosamente.

- No… No te atrevas a dañarla - imploró a sabiendas de los alcances de su padre.

Fin del Flashback

 

El solo recordarlo provocó una punzada su pecho, tenía 16 años aquel día que había enfrentado a su padre, pero jamás olvidaría ese momento. Poco después se vio obligado a convertirse en mortífago en un intento por "complacer" a Lucius y proteger Hermione de sus amenazas, al final y ya terminada la Guerra había aceptado casarse con Astoria para redimir un poco las faltas de su familia y accediendo a las súplicas de su madre. Si bien nunca amo realmente a la menor de las Greengrass, había encontrado en ella a una gran amiga, compañera y madre; aunado al hecho de que había llegado a reconocer que un acercamiento entre Granger y él difícilmente sería posible después de todo lo sucedido a causa de los estúpidos prejuicios de su familia.  Suspiró, quien diría que a estas alturas de su vida se reencontraría con aquel tan puro y profundo sentimiento hacia su chica de ojos avellana... 

 

A la mañana siguiente Ron anticipo su salida, no quería toparse con sus padres hasta que los golpes pudieran desvanecerse un poco más, así que salió sigilosamente de la casa y se dirigió al Ministerio. Llegando ahí decidió pasar al despacho de Hermione para esperarla, era temprano así que el piso se hallaba casi desierto, sin más, tomó el cerrojo de la puerta y entró aguardando por la chica.

Mientras esperaba, pensaba en su discurso y las palabras que usaría para persuadir a la castaña de volver con él, paso casi una hora cuando se escuchó llegar a la asistente, minutos más tarde la voz Hermione saludándola lo hizo regresar a la realidad, el momento había llegado.

- No lo olvides Ludmilda, hay que entregar esto hoy - decía la chica mientras abría la puerta de su oficina.

- ¡Hola! - la saludó tímidamente.

- Ron ¿qué haces aquí? - preguntó con fastidio.

- Estaba esperándote… necesitamos hablar.

- No Ronald, tú y yo ya no tenemos nada que decirnos - sentenció al tiempo que levantaba la mirada y se percataba de los golpes, auch pensó y no pudo evitar sentir pena por él, le dolía verlo así.  

- ¿No vas a preguntar que me sucedió? - inquirió el ojiazul al notar que miraba las marcas de los golpes.  

- No es de mi incumbencia - fingió indiferencia - Si tú vas por la vida emborrachándote, peleándote o lo que sea que te haya pasado, eso no me incumbe.

- Herm por favor - intentó acercarse a ella.

- Basta, ni siquiera lo intentes - dio un paso atrás - no me obligues a sacar mi varita.

- ¿Serías capaz de atacarme? - tanteó con asombro.    

- Si es necesario si - aseveró - ¿Se te olvida lo q me hiciste? - señaló los moretes en su antebrazo.

- Ya te pedí disculpas, no fue mi intención lastimarte, yo… - bajo la mirada apenado.  

- Pero lo hiciste, así que por favor vete - insistió - no quiero verte - sus ojos se tornaron cristalinos, Ay no las lágrimas se aproximaban.

- Esta bien - accedió al fin - solo quiero que sepas que te amo y jamás me atrevería a lastimarte de nuevo, si tú me dieras una oportunidad…

- ¡Oh Claro! Y seguro tampoco volverás a beber alcohol - ironizó - Vete Ronald - explotó y las lágrimas brotaron al fin, en una mezcla de dolor e impotencia.  

Sin más el pelirrojo se encamino a la puerta y salió del despacho, no sin antes dirigirle una última mirada suplicante.

- Solo para que lo sepas tuve otro enfrentamiento con el entrometido de Malfoy - dijo antes de salir.

Apenas se fue, Hermione tomó asiento frente al escritorio, dejo caer la cabeza entre sus brazos y comenzó a llorar, ¿Por qué tenía que amarlo tanto? ¿Por qué tenía Ron que tan estúpido? ¿Por qué tenía que aparecer y arruinarle el día? 

 

- ¿Se puede? - indagó cierto rubio que se hallaba recargado en el marco de la puerta.

- ¡Buenos días Draco Malfoy! - lo saludó animadamente mientras le hacía una seña para que se sentara.

- ¡Hola Luna! - respondió - ¿Cómo estás?

- Muy bien… mejor que tú, supongo - sonrió haciendo alusión a los moretes en el rostro del chico.

- ¡Jaja! En eso tienes razón - rio también - sabes anoche estuve pensando… hace mucho que no vas a casa ¿no te gustaría ir a cenar el día de hoy?

- Claro que sí, me encantaría - respondió de inmediato - Me gustaría ver a Cissy, tiene tiempo que no la veo.

- Perfecto, entonces vendré a buscarte más tarde - se puso de pie y camino hacia la puerta.

- Ten un lindo día Draco - la ojiazul le dedico una radiante sonrisa.

- Tu también Luna… lindo día - le dijo justo antes de salir.

El resto del día transcurrió con tranquilidad, después de derramar algunas lágrimas más Hermione se tomó las cosas con calma y se avocó a su trabajo, evitó a toda costa toparse con Ron, Ginny o Harry durante la hora de la comida, no le apetecía volver a tocar el tema de la ruptura, ni dar explicaciones, ni soportar miradas contrariadas o de lastima. Al terminar la jornada tomo su abrigo y bolso, se despidió de su asistente y se encamino al elevador, una vez ahí un pequeño impulso la obligó a dirigirse a otro piso. No sabía donde estaba exactamente el despacho que buscaba, pero una vez ahí , fue fácil dar con él.

- Adelante - se escuchó una voz del otro lado de la puerta.

- Ho-Ho-la - tartamudeó apenada, no estaba segura de lo que estaba haciendo ni porque lo hacía.

- ¿Granger? - se sorprendió gratamente Draco - Vaya… ¿qué te trae por aquí?

- P-p-pues… yo… solo quería saber cómo seguías - le dijo tímidamente.

- No voy a negar que he tenido mejores días - sonrió de medio lado - Vamos Granger siéntate, no muerdo.

- Eso no me consta - se relajó un poco y tomo asiento - Espero que no hayas tenido ningún problema en casa - señalo su mallugado rostro.

- Pues… la verdad es que Narcisa se asustó mucho y lloró al verme, ni siquiera quería acercarse a mí… pensó que me había atacado una acromántula - mintió.

- ¿Qué? P-p-pero… - se aterrorizó la castaña - ¡Ay Malfoy! De verdad lo siento mucho, todo es culpa mía.

- ¡Jajaja! - echo la cabeza para atrás, no pudo evitar carcajearse - Tranquila Granger, es una broma, no tienes que tomarte todo tan en serio

- ¡Osh! Sí que eres idiota - se quejó.

- Es una niña, solo le dije q había caído de un árbol en una misión y ella lo creyó todo - le contó.

- Menos mal - suspiró aliviada - Aunque no lo creas estaba preocupada por la reacción de tu hija - le dedicó una linda sonrisa algo que por instantes logró derretirlo, ella estaba ahí, justo en su despacho, preocupada por él y sonriéndole.

- ¿Sucede algo? - indagó la chica al ver la mirada ausente de Malfoy.

- ¿Qué? - de pronto reaccionó - Ah sí… si… es… es que recordé que tengo un compromiso.

- Ah ok, entonces no te interrumpiré más - se puso de pie.

- Estoy lista Draco Malfoy - justo en ese momento llegó Luna - ¡Ah hola Hermione! - la saludó al percatarse de su presencia.

- ¿Luna? - se sorprendió a sobremanera - ¡H-h-hola!

- Discúlpame… ya lo sé me retrasé, quedé de buscarte yo en tu despacho - le recordó el rubio.

- No te preocupes - le dijo la rubia sonriente.

- Bueno… estoy seguro de que ustedes ya se conocen bien - las miro fijamente, esto era perfecto, si lo hubiera planeado así, no hubiera salido mejor - Granger, si me permites tengo que retirarme, invité a mi amiga Lovegood a cenar a casa.

- Cla-cla-claro - tartamudeó Hermione, una vez más Malfoy lograba sorprenderla.

- ¿No vienes Herm? - preguntó la ojiazul como si nada.

- ¿Qué? Ah… No… no Luna, muchas gracias… disfruta tu cena.

- ¿Segura que no nos acompañas? - averiguó cortésmente él chico.

- No, de verdad gracias, buen provecho… tengo que irme - hizo un ademán de querer salir - nos vemos, adiós.  

- ¡Adiós Granger! - se despidió él agitando la mano.

- ¡Bye, Herm! Cuídate - respondió la otra chica.

 

Y a continuación la castaña salió del despacho, un tanto sorprendida por la escena que acababa de presenciar ¿desde cuándo eran tan amigos esos dos? Draco por su parte sonreía para sus adentros, feliz de lo que acababa de suceder, Granger visitándolo y la oportuna llegada de Luna, que inspiraría curiosidad y confianza en la castaña, algo que seguramente propiciaría más cercanía entre ellos. 


Espero que les haya gustado este capitulo, por favor no se olviden de dejarme sus comentarios, amo leerlos. Prometo no volver a tardar tanto en actualizar. 




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