Historia al azar: Harry Potter 7
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La Tercera Generación de Hogwarts » (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Miércoles 27 de Enero de 2021, 11:55
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(III) Capítulo 34: El águila no caza moscas

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones
  236. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  237. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  238. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  239. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (III)
  240. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (IV)
  241. (VI) Capítulo 13: Mediadores
  242. (VI) Capítulo 13: Mediadores
  243. (VI) Capítulo 13: Mediadores (III)
  244. (VI) Capítulo 13: Mediadores (IV)

Llegaba, por fin, a las últimas páginas del diario de Roxanne Weasley. Había tenido que subirse a la torre de Astronomía, la cual estaba vacía por la mañana, ya que solo era utilizada por los más grandes por la noche para hacerle un buen uso relativo al estudio de las constelaciones.

Le daba miedo que al acabar aquel diario, comenzase a olvidar a Roxanne.

"Espero que, hasta este momento, no te hayas metido en ningún problema por mi culpa.

Sé que es mucho pedir, todo lo que se supone que estarás haciendo por mí. Habrás ido a ver a Vivian, te conozco. Da miedo, ¿verdad? Si has ido, es que estoy muerta. Lo sé, igual no lo estoy y nos reímos después de que vaya clase de gilipolleces se me ocurren.

Pero merezco morir, Monique, de verdad. He hecho algo horrible.

Espero no extenderme mucho.

Encontré un caso extraño en el registro civil de finales de los setenta. En Londres. Un cambio de identidad. Una tal Juliette Morgan se cambió el nombre por Ivonne Donovan justo el mes después de que Ivonne diese a luz en Irlanda. La tal Grace solicitó el cambio porque quería tener un nombre más artístico, esa era la razón. Para mí su nombre anterior era mucho más similar y podía triunfar en la historia del cine, si te soy sincera.

El caso es que la historia de esta mujer es sorprendente. Tenía una amante, según la persona que la registró (Peter Montrose, 74 años, memoria de elefante). Pero vamos, que se acuerda porque ser lesbiana en aquella época era una catástrofe. Era alta, negra y tenía unos poderosos ojos oscuros. ¿Sabes? Me ha llamado la atención que la hermanastra de Ivonne también fuese negra. Porque fue la que escapó con ella. Sé que no la ocultó, pero que estuvo bastante tiempo con ella cuando estuvo desaparecida al principio. ¿Casualidad? Lo dudo.

Siguiente cosa que le pasa a Julie: su hermano, el doctor Morgan, la mete en un manicomio porque dice que es esquizofrénica. Según McGonagall, los centros médicos son territorio prohibido para los magos, sobre todos los mentales. El Estatuto del Secreto dice que es potestad muggle y que los magos no pueden interferir, incluso las organizaciones magas más poderosas, aka Clan, no pueden hacer nada.

¿No te parece extraño? Es como si la protegiese. Como si el doctor Morgan la hubiese encerrado para que nadie fuese a por ella.

Vale, más información. Esta tal Julie, ahora Ivonne; tras salir del manicomio nunca se casó, pero adoptó a una niña… Que casualmente tiene la edad de la hija de Ivonne. Que murió con su marido justo después de dar a luz en un accidente hace catorce años. ¡Como le pasó a Carla Marín! El caso es que Julie/Ivonne tiene desde la adopción una mejor amiga… ¡Juliette Morgan! Que es la verdadera Julie, estoy segura, la que cuesta encontrarla… Pero no pasa nada porque solo confirma que le cambió el lugar a Ivonne para poder criar a su hija tranquilamente…

Me tomé la libertad de pensar que se intercambiaron. Que al no ser Julie maga, el Ojo no podía rastrearla. Y que para ayudar a su amante, Carla Marín, se arriesgó. De hecho, tras aquel suceso Carla Marín murió, o dijo que murió, en un accidente de coche. La nueva Juliette Morgan solo apareció en escena en el mundo en la universidad de la Julie/Ivonne. ¿Por qué? Porque se dieron cuenta de que ya nadie las buscaba. Estaban escondidas a plena vista. Me parece un plan sumamente perfecto.

El problema es que he descubierto algo más. Algo paralelo a esta historia con la que me he asegurado de que ya sé quién es Ivonne. Y es eso, que ya sé quién es Ivonne.

No te lo puedo decir. Vivirás mejor en la ignorancia.

Sé que ahora te entrarán ganas de matarme, y aunque puede que ya esté muerta, dejaría que lo hicieras.

Es peligroso. Por eso ha sido tanto revuelo, ¿crees que el Clan se tomaría tantas molestias por una simple maga? ¡No! ¡Es su maga! ¡Es la clave de su existencia!

No te diré más, ya sabes demasiado.

Pero debes saber un par de cosas más.

Ya no tienes que temer nada.

Piénsalo. ¿Tú qué harías?

Si Ivonne es la clave de la existencia del Clan...

¿Cómo acabarías con el Clan si está en tu poder?

¿Cómo acabar con todo lo malo que hará y que ha hecho?

Quitándoles un objetivo.

Si Ivonne es lo que quieren... Eliminadlo.

A mí me parece la única solución.

¿No crees?

Dime que estás de acuerdo conmigo, por favor.

Porque he matado a Ivonne Donovan.

A la que se escondió en el manicomio. A esa. La he matado.

Encontré su dirección fácilmente. Gracias a las Páginas Amarillas de Londres. Estaba en su casa. No parecía esperar visita, claro que no, ¿quién iba a esperar que fuera asesinada? ¿Después de tantos años?

Creo que lo que más le sorprendió fue que yo fuera de Hogwarts.

Que tuviese una túnica de Gryffindor. Siento que he traicionado a mi Casa. Siento que me he traicionado a mí. A ti. No soy yo. Pero he sido yo.

Le dije que lo mejor para todos era que ella muriese.

-Que sea rápido.- contestó ella. Como si hubiese estado esperando ese momento toda su vida. Un Avada Kadavra acabó con ella. YO acabé con ella. Sabía que no le dolería. Que tan solo moriría.

No contaba con que su nieta -¡Que es amiga de mi primo James!- llegase antes de lo previsto a casa. Subí corriendo las escaleras. Ella me escuchó. Me vio desparecer. O sea, no me vio el rostro. Pero me vio desaparecer. Vi su cara de descomposición.

¿Qué he hecho?

¿Me he equivocado?

Espero que digas que no, Monique, dime que no.

Ahora tienes que ayudarme. Si lees esto y estoy muerta, sino, ya lo habré hecho yo.

Tienes que encontrar a Juliette Morgan. A la otra. Ella lo sabrá todo. Y tienes que ponerla a salvo. Decirle que todo ya acabó.

Habla con Vivian, miéntele. Dile que murió en un país lejano. Que nunca visite su tumba, o sabrá que mentimos. Miéntele porque nunca debí confiar en ella… El Ojo me ha estado pisando los talones y dudo que sea Willa la que les ha avisado.

Y dile a McGonagall que no se equivocó conmigo.

Pero, si por casualidad, me he equivocado en algo. Si por casualidad me equivoqué y asesiné a la Ivonne equivocada. Y si es así, porque lo más seguro es que el Clan vaya tras todos nosotros. Porque somos los únicos que podemos hacerle frente. Eso creemos. Y no es cierto. Si me he equivocado y me he convertido en asesina para nada, solo quiero que hagas una cosa.

Huye."

Las lágrimas le caían a trompicones. Solo quedaba una página del diario. Escrita con tinta diferente, similar a las primeras páginas del diario. Decidió fijarse en aquello y no en el hecho de que su mejor amiga había asesinado a Ivonne Donovan. A la mujer cuyo nombre habían escrito en su cadáver

"Hay algo que siempre he querido decirte, Monique.

Y soy demasiado cobarde para decírtelo a la cara. O quizás temo que tu rechazo suponga la ruptura de nuestra amistad. No creo que pase. Este diario siempre ha estado dedicado a ti, se lo dije a mi madre. Y ella habrá entendido por qué.

La primera vez que te vi, con esa sonrisa con la que te ibas a comer el mundo y las inmensas ganas de pasártelo bien, me contagiaste. ¿Fui yo la que empezó a ser tu amiga o fuiste tú? Creo que fui yo. Ya sabía que para mí siempre serías algo más que una amiga.

Eres la mejor persona que conozco. Supongo que de pequeños siempre creemos que serán nuestros padres. Pero no. Yo te tengo que agradecer a ti todo lo que haces por mí sin que te des cuenta. Eres mi apoyo. Mi roca sobre la que sé que siempre estaré segura. Siempre, siempre, siempre estás conmigo. Se me hacen tan duras las vacaciones de verano. De verdad, son lo peor. Lloro solo de pensar lo mucho que te echaré de menos en las próximas. Y lloraré cuando me despida de ti, y te abrazaré tan fuerte que te partiré por la mitad y me llevaré una parte a mi casa.

Te quiero, Monique.

Ojalá pudiese ofrecerte todo lo que tú haces por mí sólo como tú sabes. Eres mi mayor apoyo, parte de mi familia, la persona con la que siempre puedo contar, la que más cariño me da y a la que más cariño le tengo. Por cosas como esas, o cosas más importantes que esas, te mereces lo mejor.

Te quiero, Monique.

Gracias por hacer mi vida muchísimo mejor, por ser tan buena, por ayudarme. Contigo aprendo constantemente, crezco como persona y doy gracias a Merlín o a Zeus, como tú dices, por el tiempo que paso contigo. Cuando estoy triste me animas, incluso sin saberlo, soy feliz contigo. Siempre estás ahí cuando haces falta, sin pedirlo, siempre para lo más mínimo.

Te quiero, Monique.

Pero no te quiero como amiga.

Te quiero. Con amor. Con las ganas de besarte y de darte las buenas noches abrazada a ti.

Te quiero, Monique."

El corazón de Monique Jordan estaba tan acelerado que casi no vio la última frase, mal escrita y casi escondida, la leyó sin asimilarla porque primero tenía que asimilar que Roxanne siempre había estado enamorada de ella.

Las lágrimas salieron de sus ojos. No sabía qué pensar. Porque jamás se lo había esperado. Supuso que tendría tiempo para asimilarlo, ¿no? Pero, ¿el qué? Su mejor amiga, que estaba enamorada de ella, que estaba muerta, había asesinado a Ivonne Donovan. Monique Jordan tenía en sus manos la solución a los problemas. ¿O no?

Ahora tenía que hacer algo por Roxanne.

No era vengarla, era acabar lo que ella empezó. Era hacerle un favor. Era devolverle el beso que jamás se dieron. La echó tanto de menos que casi se quedó sin respiración al llorar. Recordó cómo ella era la que enterraba su cabeza en el cuello de Roxanne al llorar por cualquier tontería. Cómo ella le acariciaba la cabeza, y le besaba la mejilla. ¿Y si había amado a Roxanne sin saberlo? Su olor la reconfortaba. Su sonrisa era su preferida. Su voz la calmaba. Y todo lo que decía, lo guardaba en su corazón.

Volvió a leer lo último que había escrito.

"Me equivoqué, Monique. Ponte a salvo"

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Desde  Navidad, no había hecho muchos progresos. Había estado ocupado tratando de rescatar a Albus. Y, tras ello, estaba preocupado por su primo James, quien se había convertido en un licántropo y a quien veía la necesidad de ayudar. Sobre todo a su vuelta a Hogwarts. Supuso que habiendo habido varias criaturas de tal rango con anterioridad viviendo en Hogwarts, no habría ningún problema a la hora de que James volviera.


Aunque nadie lo creyese, Hugo Weasley se preocupaba por todos sus primos. Y sabía cómo podía ayudarles a todos, o al menos, a los más predecibles. Así, sabía que Fred seguía teniendo conflictos con él mismo y se desahogaba con el bate en el Quidditch. Su primo Albus, comprensiblemente, tenía numerosas sesiones terapéuticas y había puesto una diana en Alice Longbottom, aunque Hugo no sabía por qué. A la que cada día le costaba entender más era Lily, con su temperamento exacerbado, ese que todo el mundo creía que se apaciguaría cuando volviese Albus. A pesar de que con los más grandes no tenía mucho contacto, sí que los observaba por si, en caso de problemas, podía ayudarles, menos a Louis, quien parecía no pensar en huir del colegio francés. Lucy había hecho una alianza con Tim Marrs, sabía que amistad no podía ser. Y sabía que, de alguna forma, había entrado en la batalla contra el Clan del Ojo para ayudarles. Todo lo contrario a la hermana, Molly, de la que no tenía ni la más mínima idea de lo que hacía con Leo Livingston, quien Hugo presuponía que era miembro del Clan. En cuanto a Dominique, sabía que estaba fuera e intuía que estaba ayudando a su primo James, por las entrelíneas de una carta de su madre.


Por último, estaba su hermana. Nadie parecía entenderla porque nadie estaba con ella. Y quizás por esa razón estaba así. Sola.  Sus ojeras marcaban largas noches sin dormir. Hugo no sabía qué le pasaba porque creía que para ella todo se había solucionado. Albus había vuelto, ¿no era lo que ella quería? Parecía haber roto el contacto con Janet Rossen, su amiga del año anterior, la cual acudió a Hugo para preguntarle qué le ocurría. Hugo respondió con sinceridad, que no lo sabía. Y le preocupó aún más saber que su hermana había dado de lado a aquella joven todo el año, incluso cuando Rossen parecía haberla perdonado. No sabía leer la mente de su hermana y eso le preocupaba puesto que era peligroso. Rose Weasley era impulsiva e imprudente, eso podría llevarla a serios problemas.


-¿Estás seguro de que esto es legal, Hugo? Pueden pillarnos... Y quién sabe lo que haría el director Longbottom... Podría expulsarnos.- comentó afectado por el nerviosismo visible en su rostro Lorcan Scarmander.


Hugo rio para sus adentros.


-Depende de lo que entiendas por el término "legal". Si te refieras a algo que se pueda hacer sin infringir ninguna ley, es "legal". Aún no se han codificado leyes relativas al uso de Internet en el mundo mágico con fines... De hacker.


-Supongo que un hacker no procede del verbo inglés que significa dar hachazos, ¿verdad? Sino estaría sumamente preocupado.- dijo Lorcan con consternación.- El vocabulario muggle está mucho más avanzado de lo que nos creemos... Bueno, de lo que los magos que desconocemos esa jerga, creemos. -Miró lo que estaba haciendo Hugo en un portátil que tenía en Hogwarts, cuya función hasta aquel momento no entendió. El joven Weasley sabía que aquello iba mucho más allá de la curiosa imaginación de su amigo.- ¿Nos expulsarán?


-Tendrían motivos... Pero solo si nos pillan, ¿vale?- le contestó Hugo con tono tranquilizador. Sabía que a su amigo aquello no le calmaría. Pero, ¿qué podía decirle? No iba a engañarle, sobre todo cuando Lorcan Scarmander le había prometido ayudarle en aquello, para pasar más ratos juntos. Por lo visto, le preocupaba la aislación de Hugo con respecto a los demás, mientras buscaba algo que aún no sabía que era porque no lo había encontrado. Hugo supo que aquello era dar de lado a sus nuevos excéntricos amigos, por lo que se lo agradecía de corazón.- No sé cómo explicarte esto sin que te explote la cabeza. El objetivo es entrar en la "Deep Web Mágica", que sería algo así como el mercado negro en Internet.


-Ilegal.- puntualizó Lorcan.


-No es que sea ilegal, va más allá de las leyes... No hay ninguna que la regule, vivimos en un mundo de corruptos, todos lo utilizan.- Esperó a tener una vaga aprobación de Lorcan.- Cuando entremos por la puerta correcta a la Deep Web, nos aparecerá en seguida justo lo que queremos...


El sonido de las teclas acompañaban los rápidos latidos del corazón de ambos. Sabían que estaban haciendo algo malo y esperaban que mereciese la pena el riesgo.


-¿Y qué es exactamente lo que queremos? Es decir, sé que quieres encontrar una relación con las historias de Arturo y Merlín e Ivonne... - Se rascó la cabeza mientras Hugo alzaba una ceja, no le agradaba que cuestionasen sus decisiones.- ¿Por qué iban a buscar algo de eso en Internet? Quiero decir, aquí hay una biblioteca "real", Hugo. Quienquiera que haya buscado algo, habría ido primero a los libros. Es lo que tú has hecho.


-Los he mirado todos, Lorcan. Y no hay nada. Además, el Clan del Ojo parece comprender a la perfección la tecnología muggle... Y no me extrañaría que ya hayan buscado. La red mágica es muchísimo más reducida que la muggle, por lo que no me costará mucho encontrar... ¡Entré!- Sus ojos no se apartaban de la pantalla.- Lorcan, ven aquí. Tengo que poner una serie de palabras clave para filtrar todos estos ficheros.


Ambos se sorprendieron al ver la cantidad de ficheros, de URL- aunque, obviamente, Lorcan no sabía qué eran. Él tan solo veía una interminable hilera de letras y números. Bendijo a Charlotte Breedlove por haberle facilitado aquella información. Al parecer, uno de sus aliados había instaurado un Internet Mágico en aquel pasadizo de Hogwarts para la comunicación entre ella y sus mensajeros. No le dijo quién era el alumno, mas Hugo Weasley intuyó que se trataba de una tal Willa Hegarty de la que le había hablado algún par de veces.


-Pon nombres... Por ejemplo: Ivonne Donovan, Merlín, Arturo...- conforme el joven Scarmander nombraba, una lista bastante reducida, Hugo transcribió todo.


La larga lista de números y letras se redujo a unos miles de archivos. Hugo suspiró. No contaba con aquello. Y, sobre todo, no sabía cómo buscar específicamente. Tenía conocimientos de informática avanzada algo reducidos.


-¿Qué es esto?- dijo señalando un  largo número que en seguida supo que Lorcan no entendía.- ¡Por Merlín! Este archivo fue subido desde esta red, Lorcan.


-¿Qué significa eso?


-Que alguien de Hogwarts subió un archivo relacionado con Ivonne y Merlín desde aquí. Desde este mismo cable.- dijo señalando el cable que habían sacado de una caja aparentemente inservible y anticuada que se encontraba debajo del despacho de Neville Longbottom, el único lugar en todo Hogwarts dónde era posible coger Internet, hecho que solo muy pocos sabían era alto secreto entre los alumnos.- Fue justo hace un año, Lorcan... Esto debe ser importante.


-¿Por qué alguien de Hogwarts subiría algo a la Deep Web?


-En un segundo lo descubriremos...- hizo clic para abrir el archivo. De pronto un contador apareció en la pantalla con un mensaje con el fondo negro y las letras en rojo que avisaba: "Si no pone correctamente la contraseña, el archivo se autodestruirá en 2 minutos". El rostro de Hugo se crispó.- ¿Qué? ¿Qué contraseña? ¿Cómo voy a saber yo la contraseña...? ¡Piensa, Lorcan! Puede que sea un medio de comunicación con los del Ojo...


-¡El título del archivo! ¿Son letras al azar, no? ¿Y si tiene algún significado? Podría estar cifrado... Mi hermana y yo jugábamos a eso de pequeños...


-¡Date prisa, Lorcan!- dijo Hugo, visiblemente nervioso, mirándolo expectante.


-Cifrado de César... ¡Podría ser!- el joven Scarmander miró atentamente las letras.- Si es así es una frase... Sí, tiene sentido.


-¿Qué es, Lorcan? Por Merlín, 1 minuto...


-¡Es difícil hacerlo sin papel ni nada, Hugo!- volvió a entornar los ojos.- Soy el mapa de los Merodeadores. ¿Qué significa eso, Hugo?


-¡Que estamos de suerte!- rápidamente escribió una larga frase en el hueco en el que tenía que poner la contraseña.- Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.- la pantalla se tornó de color verde. Hugo Weasley dio un pequeño salto de alegría.


-¿Quiere decir que quién subió eso... es bueno?


-No solo es bueno... Sino que lo más probable es que sea de mi familia.- consideró Hugo. Miró a Lorcan, volviendo a optar por una expresión seria. Ya lo había abierto.


-No tiene pinta de ser un libro.


Lorcan se aproximó más a Hugo, tirando de la capa que les protegía de cualquier imprudente persona que se atreviese a entrar en una cámara de aire que se encontraba entre los muros que separaban el despacho de Neville Longbottom y el piso de abajo. Entrar allí no era una tarea fácil. Salir de allí resultaba muy complicado. Pero quedarse allí era consumirse: el polvo entraba directamente en los pulmones y el ruido de la electricidad parecía dejarles sordos.


La pantalla se puso negra. Entonces, lo que parecía una grabación, comenzó a sonar.


-Soy Roxanne Weasley, probablemente estaré muerta para cuando alguien abra esto o quizás nadie lo abra y no correrá el mismo futuro que yo. La muerte. Seguramente estas serán mis últimas palabras, y quiero aprovechar para dejar huella en el mundo mágico y decir todo lo que sé.- Hugo tenía los ojos como órbitas. La voz de su difunta prima tosió.- Aquí hay demasiado polvo, joder... No sé cuánto tiempo voy a tener hasta que descubran que estoy aquí. De hecho, estoy subiendo esto en directo, a través de archivos ilegales... Sé que quienquiera encontrar algo lo hará. Willa me ha dicho que utilice este medio… Gracias, señora Breedlove, tu secreto está a salvo conmigo -La voz de Roxanne pareció tener alguna interferencia.- Siento no manejar muy bien esto. No me distraigo más... Hace mucho tiempo, seguramente Binns sabrá la fecha, Merlín descubrió en Arturo un mago digno de tomar las riendas del mundo mágico, pero, acabó descubriendo que su nobleza no cumplía con sus planes. Arturo pretendía la unión justa de ambos mundos, mientras que Merlín, quería que estuviesen separados, así como los conocemos hoy. Morgana, hermanastra de Arturo y aprendiz de Merlín, coincidía con Merlín en la superioridad del mundo mágico y ambos crearon el Clan del Ojo. ¿Sorpresa? El Clan acabó volviéndose un tanto radical y deseaba el poder inmortal que tenía Merlín, este, viendo en peligro su conocimiento y temeroso de que aquellos poderosos magos gobernasen como tiranos, decidió huir, dejando a Arturo solo en una batalla en la que el gran mago apoyaría al rey. Por su parte, Morgana, cuyo hijo Mordred también era hijo de Arturo, lanzó a su  primogénito en contra de Arturo, quien murió, como todo inglés sabe. Morgana, apenada por sus malas decisiones, llevó a Arturo a la isla de Avalon, donde descansa su cuerpo. Morgana acabó muriendo, dejando a un poderoso Clan que sentaría las bases del mundo que hoy en día conocemos, desde las sombras. No se quedarían tranquilos, pues la última voluntad de Morgana fue crear el mundo que ella quería... Los magos superiores a los que se subordinaban los muggles. Puesto que sabía que el Clan solo no lo iba a conseguir, creía que la corrupción y la ambición de  poder les consumirían, predijo su propia ascensión en un futuro... Oh, mierda…Me ha encontrado... Ivonne es la clave para acabar con todo... Esta es la guerra de Merlín contra Morgana... Aún no ha acabado... Somos la generación que...- la grabación cesó de pronto.


Hugo se mordió el labio. Vio como el archivo se autodestruía. Miró hacia Lorcan, quien estaba boquiabierto. Su prima Roxanne murió por saber aquello. Estaba demasiado afectado por saber aquello que los minutos pasaron y él apenas se inmutó. Era demasiada información. E, incluso siendo así, estaba incompleta. Roxanne quería decirles cuál era el papel de Ivonne en todo aquello. ¿Era ella la que acabaría con Morgana? ¿La que la resucitaría? Y si Morgana resucitaba, ¿cuáles serían las catastróficas consecuencias?


-Nadie puede saber esto, Lorcan. ¿Lo entiendes? Nadie.- su amigo asintió, tan absorto en todo aquello como él.- Por Merlín, dónde nos hemos metido...


-¿Moriremos todos? ¿Es así cómo va a acabar?- preguntó algo asustado Lorcan.- Piénsalo, Hugo, en caso de que eso sea cierto... ¿Cómo vamos a luchar contra Morgana y una organización que lleva milenios existiendo?


-Encontraremos una forma, Lorcan.


-No, Hugo, no hay formas, no hay respuestas en los libros... ¡No podemos hacer nada!


-Lorcan, Roxanne ha dicho que Ivonne es la clave... Entonces, tenemos que encontrar a Ivonne antes de que el Ojo lo haga.


-¿Y si es la clave para algo malo?


-Lo malo pasará de todas formas.


Ambos se miraron, sin saber muy bien qué hacer. Tenían una información demasiado valiosa, que no sabían cómo Roxanne la había sacado. Jamás lo sabrían. Hugo siempre había pensado que su prima había sido una inocente víctima del terrorismo mágico. Ahora sabía que no era así, que su prima había muerto sabiendo que lo iba a hacer, por tener información que podría ayudarles a acabar con la guerra que se les estaba echando encima. Si solo supieran dónde estaba Ivonne.


-Salgamos de aquí, Hugo... Antes de que alguien nos encuentre.- pidió Lorcan, perturbado por el hecho de que la grabación se hubiese parado. Hugo también lo estaba. Quienquiera que matase a su prima, sabía la existencia de aquel lugar en Hogwarts.


Salir de allí, como recordó Hugo, no era fácil. Había que pasar por un minúsculo pasillo por el que tenían que gatear dada la baja altura del techo de este. Solo tenían la luz de las linternas que aquel año ambos decidieron traer, con el inocente propósito de tener aventuras de adecuadas para niños de 12 años.


Tras aquel agobiante pasillo, tenían que tener cuidado. La salida se encontraba en una de las baldosas que salían a un pasillo del castillo, y podía estar transitado justo en ese instante, a pesar de ser la hora en la que todos los alumnos estaban en clase. No habría nadie, se dijo para sí mientras sacaba la baldosa de su sitio para poder salir. En efecto, aquello parecía estar vacío. Al salir de allí, Hugo retiró la Capa de la Invisibilidad. Se miraron. Misión completada.


-¿Qué has encontrado ahí, Hugo Weasley?


Frank McOrez apareció de la nada, literalmente, como si les hubiese estado esperando. Agarró a Hugo por la mandíbula y lo puso contra la pared, mirándole con fiereza a los ojos. Hugo se tranquilizó en su interior y le desafío con la mirada, sin miedo. No podía despojarle del conocimiento, y en caso de que le leyese la mente, se había guardado aquello en un rincón de su cerebro. Había aprendido a hacer aquello desde que estaba descubriendo cosas interesantes y, consecuentemente, peligrosas.


-Polvo y telarañas, McOrez.- le espetó como respuesta.


-Expelliermus.- conjuró sabiamente Lorcan hacia Frank McOrez, expulsándolo por los aires al joven y salvando a Hugo del agarre. Este se posicionó a su lado.- No puedo quedarme sin mejor amigo.


El joven McOrez les miró con ansias, como si estuviese dispuesto a matarles allí y ahora. Alzó su varita. Hugo Weasley preparó un hechizo de defensa tan útil como el que había usado en una clase con Theodore Nott. Se desafiaban con la mirada, y Hugo, en el fondo, sabría que si había un duelo, el vencedor sería el Slytherin.


-¡Déjalos, McOrez!- gritó una voz femenina que rápidamente se interpuso entre los dos bandos. Ravenclaw y Slytherin, quienes no solían tener conflictos. Y, quizás por primera vez, el árbitro era una Gryffindor pelirroja que parecía ser más segura que ninguno de los demás. Sin embargo, Frank McOrez parecía no importarle que el hechizo también le llegase a Lily Potter.- A mí no puedes hacerme más daño.


Hugo no lo vio, pero Lily Potter estaba señalando su antebrazo, aquel que, a pesar del calor de junio, llevaba cubierto con la camisa del uniforme. Hugo Weasley no lo sabía, pero su prima tenía allí tatuado malamente las iniciales de su agresor circunscritas. Hugo Weasley desconocía la profecía que decía que Frank McOrez se aprovecharía de la vida de Lily Potter para poseer un poder absoluto.


-No sabéis con qué estáis jugando...


-¿Pasa algo aquí?- dijo Ted Lupin, saliendo de su clase de Defensa Contra las Artes Oscuras de la que Lily Potter había salido estrepitosamente al oír los gritos en el pasillo.


-No, profesor, yo ya me iba.- contestó como si nada Frank. Quien no había tardado en guardar su varita, mirando a Hugo Weasley con recelo.


-¿Vosotros no tenéis clase?- preguntó con algo de escepticismo Ted Lupin. Estos asintieron, pero antes de marcharse, el profesor los retuvo.- ¿Y Lily?


Estos se encogieron de hombros con desconocimiento al percatarse de que la joven Potter había desaparecido de la escena. Hugo, inconscientemente, buscó la capa de la invisibilidad que había dejado en el suelo tras haber sido presionado contra la pared por McOrez. No estaba. Y lo intuía. A veces se preguntaba quién era quien estaba en más problemas de todos y le era difícil responder.


 





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