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La Tercera Generación de Hogwarts » (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Domingo 17 de Enero de 2021, 16:45
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(III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)

Sintió un leve cosquilleo en el estómago. Era un cúmulo de emociones, así como las náuseas que podía provocar un largo viaje con polvos flú. No había nada que le angustiara más que el saber que su cuerpo se convertía en pequeños átomos que viajaban por el espacio-tiempo a la velocidad de la luz con el simple hecho de rociar unos cuantos polvos azules sobre el suelo. Siempre habría preferido montarse en un dragón y deambular por el cielo. Todo lo demás era demasiado claustrofóbico, e incluso se podía perder un brazo si no hacías bien el hechizo. Incluso hubiese sido mejor un agobiante trayecto en avión. Aunque, por supuesto, los demás magos jamás la entenderían.

También era porque estaba extremadamente nerviosa: era su primera entrevista de trabajo. A un mes de terminar su curso escolar en Hogwarts y no volver nunca más, un auror anónimo o miembro del Ministerio le había ofrecido la oportunidad de su vida. Sabía que el anonimato se debía a que su familia era claramente influyente, siendo su padre Bill Weasley y perteneciendo a la familia Weasley- Delacour. Aunque aquello era más propio de su tío Charlie: prácticas en una sección del Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas en Nevada, Estados Unidos. Desconocía aquel centro, cuyo nombre era Luperca, y no se imaginaba en absoluto qué clase de Criaturas Mágicas le esperaban dentro de aquella instalación que parecía sacada de una película de fantasía y ciencia ficción muggle. Hasta que Aurel le mandó una carta advirtiéndole sobre las criaturas que allí se entrenaban.

No se dio cuenta del tiempo que había transcurrido allí quieta hasta que una mujer de rasgos afilados y nariz aplastada y robusta, se acercó a ella con una media sonrisa. Rondaría los cuarenta años, vestía con unos ropajes apretados de cuero y era similar a una de los chamanes de las películas del viejo oeste.

-Mi nombre es Tala.- le indicó con un acento rasposo. Le tendió la mano para que fuese apretada por la de la joven.

-Mi nombre es Dominique.- Contestó ella a la pregunta indirecta, a la vez que apretaba con fuerza la mano de aquella mujer de enigmáticos ojos ambarinos.- He venido por la plaza que se me ha concedido para hacer prácticas…

Tala asintió, a pesar de que había cierta nebulosa en su expresión que indicaba que no conocía por completo el objetivo de aquella joven allí. Eso preocupó a Dominique, quien no quería volver a pasar por la horrible experiencia de viajar con polvos flú.

-Tu familia es el clan Weasley.- No era una pregunta como tal. La estaba examinando de arriba abajo. Cuando hubo acabado, y Dominique estaba lo suficientemente incómoda, le pidió con un gesto que la siguiera. La joven vislumbró el robusto cuerpo de aquella mujer y lo comparó con su figura frágil y delgada, sintiendo algo de timidez. Al entrar en el edificio de madera, se encontró con personas, sobre todo jóvenes, de todas las etnias del mundo que la miraban con algo de recelo. Todos esos muchachos o jóvenes adultos estaban desarrollados, eran corpulentos y sus expresiones estaban en tensión. Hubo un silencio que cesó cuando Tala miró hacia atrás.- Son como tú.

-¿A qué se refiere?

No se creía que aquella gente estuviese allí también de prácticas, parecía más bien una selección para entrar en el ejército. Aquello le hizo crecer una duda que le estaba carcomiendo el estómago: ¿Qué hacía allí?

Afortunadamente, Dominique se alejó lo suficiente de aquel cúmulo de gente que la intimidaba cuando Tala abrió lo que parecía un despacho. Todas las paredes eran de madera oscura y tan solo cuadros con motivos naturales adornaban las paredes. El que supuestamente era el despacho de Tala tenía un gran escritorio con motivos florales algo barrocos, que era lo único que llamaba la atención de aquel recogido habitáculo. Además de la mujer que es encontraba en una silla al lado de la que presidía la habitación. Tenía una mata de pelo rizado que le daba aspecto salvaje, los ojos eran grises y su rostro tenía una expresión algo animal.

-Mi nombre es Wakanda. -Se presentó, tenía la voz grave y un acento fuerte definitivamente de la América profunda. - Bienvenida a Luperca. ¿Sabes por qué estás aquí?

Dominique titubeó. En ese momento no tenía ni la más remota idea, se encontraba en un sueño en el que iba a un lugar misterioso y exótico.

-Vengo a hacer unas prácticas.- Wakanda se rio y recibió una mirada penalizadora de Tala. Ambas miraron a Dominique con cierta desilusión.- Creo que me ha mandado mi tío Charlie Weasley.

No le gustó recurrir a su prestigiosa familia para aquello y, de hecho, no obtuvo el efecto deseado. Wakanda negó con la cabeza dirigiéndose hacia Tala, quien se sentó en su silla mirando atentamente a Dominique.

-Ha sido un conceso entre tu familia y allegados. - Explicó simplemente y desechando la idea de que su apreciado tío Charlie había preparado todo aquello. Aquello no la tranquilizó.- Somos una institución que lleva existiendo desde la época de los primeros chamanes en América. Las Criaturas Mágicas a las que cuidamos son solo una especie: los hombres lobo.- Dominique asintió, no le sorprendió aquello, sino que le dio algo de más sentido al lugar.- Supongo que conocerá a Ted Lupin.- La joven asintió, mordiéndose el labio.- Él vino aquí recién transformado para encontrar paz interior y perfeccionar sus transformaciones para hacerlas voluntarias. Es algo contra lo que todos los hombres lobos del resto han luchado, menos los nuestros. Tenemos el conocimiento de nuestros ancestros para poder llevar eso a cabo.

-Pero eso no es todo.- añadió Wakanda con algo de misterio en sus palabras.- Para hacer voluntaria la conversión, los licántropos utilizamos algo que nos recuerde nuestra humanidad cuando adoptemos la forma de esas criaturas. Al principio, siempre es un objeto. Un recuerdo de la infancia, un amuleto… Cada licántropo es un mundo. Pero con el paso del tiempo, encontramos a alguien que nos recuerda nuestra humanidad: nuestra Nuna.

-A menudo, los Nuna son los hermanos humanos de los licántropos, puesto que la unión de sangre es mucho más fuerte que cualquier otra cosa. La relación de los Nuna con los licántropos es extraordinaria: pueden leerse el pensamiento, ver a través de sus ojos… Incluso pueden llegar a formar parte de la manada si la conexión es muy fuerte. También puede ocurrir que los Nuna sean familiares algo más lejanos con afección hacia el licántropo o con facilidad con el trato; o incluso amigos. Aunque estos Nuna no siempre consiguen esa conexión extraordinaria.

-Y luego están los Ajayu.- continuó Wakanda. Dijo aquella palabra con verdadero sentimiento, mirando hacia Tala con secretismo.- Solo ocurre cuando dos almas son capaces de fusionarse. Es el alma gemela de tu cultura. No solo pueden hacer lo que hacen los Nuna, sino que también pueden cambiarse el cuerpo, sienten lo que el licántropo siente.

Dominique sintió un cosquilleo en su estómago de la emoción: las criaturas mágicas eran fascinantes. Deseó ser un Nuna para poder experimentar todo aquello. O un Ajayu para poder ser licántropo. Aquella conexión era tan especial que la abrumó.

-Pero.- advirtió Tala.- Si uno de los dos muere, el otro también fallece. Es muy peligroso y arriesgado, además de que no es algo frecuente.

-Cuando un humano se convierte en licántropo, pierde la oportunidad de poder amar a varias personas. Es decir, solo hay una a la que podrá amar y de la quien no tendrá dudas de que será ella: el Ajayu. La mayoría jamás encuentra el suyo.

La mirada que se procesaron Wakanda y Tala fue suficiente para que Dominique entendiera que Tala era la Ajayu de Wakanda, quien claramente era una licántropa. Entonces, la joven entendió aquello porque Ted, hace unos años, le había comentado una teoría que estaba basada en realidad en aquel lugar. Le propuso crear una manada a la que fueran todos los licántropos recién convertidos, que aprendiesen a luchar, a ser una criatura mágica… Y que después volviesen a su vida normal, pero sabiendo que pertenecen a una manada, y por lo tanto no sintiéndose jamás solos en aquella desdichada existencia. Podía deducir que Wakanda era el Alfa de aquel lugar, aunque podría ocurrir que hubiese varios Alfa.

¿Era Victoire la Ajayu de Ted? Y si era así, ¿por qué nunca se lo había dicho? Sabía que Ted, según le había contado Victoire, estaba distante con su hermana… ¿Significaba aquello que Ted moriría sin saber quién era su Ajayu? Una pequeña y estúpida esperanza se asomó para Dominique, pero recordó que era imposible cuando aquel joven adulto jamás se había fijado en ella.

-¿Y qué hago yo entonces?

Wakanda la miró fieramente. No se había dado cuenta de lo osada que había sido con esa pregunta ante la Alfa de la manada de licántropos más grande del mundo.

-Estás aquí como ayudante. - Contestó pausadamente Tala, quien parecía ser la que equilibraba la tenacidad de Wakanda.- Te han traído porque puedes ser una Nuna.

El corazón de Dominique se aceleró a trompicones. De haber sabido la existencia de aquello antes, habría sido el sueño de su vida. Siempre había querido ser un jinete de dragón como su padre y su tío. Además, gracias a su genética era descendiente de criaturas mágicas. Le encantó saber aquello. Probablemente su entusiasmo empalagó a Wakanda quien la miró con algo de desprecio.

-Vas a ayudar a tu primo, James Sirius Potter.- anunció con una media sonrisa Tala.

-La manada lo llama Dasan, el líder. - Comentó con cierto orgullo Wakanda.- Cada vez que una persona se convierte, renace. Y nuestra manada le otorga un nombre, porque nunca volverá a ser James Sirius Potter.

Dominique asintió con sumo respeto, impresionada por que su primo se hubiese ganado la cualidad de líder cuando solo llevaba apenas unas semanas allí. Wakanda se levantó y Tala con ella. Indicaron a la joven que las siguieran. Salieron de la puerta y, en vez de volver a la entrada donde se encontraban todos aquellos jóvenes que esperaban ser Nuna, se dirigieron por un pasillo tortuoso. Wakanda lideraba el paso con grandiosidad.

-Ted Lupin fue nombrado Nitis, el amigo; y su amigo Alexander, quien vino cuando ya era un licántropo experimentado, fue nombrado Killa p'unchay, luz de luna. - Dominique sonrió, pues acababa de descubrir de dónde venía el apodo de Moonlight. -Si algún día consigues ser Nuna, la manada quizás te nombre de algún modo…

-¿Lo decide la manada? ¿Cómo? ¿Alguien propone el nombre?

Wakanda soltó una pequeña risa.

-Es más complicado que eso. La comunicación entre los miembros de la manada es sobrenatural, excepcional… Cuando se reúnen, todas sus mentes forman una, todos sus pensamientos se fusionan y solo queda una mente: la Manada.

Sus ojos se abrieron como platos. Cada criatura mágica era un mundo extraordinario.

-Desde aquí lo puedes ver. - Dicho aquello, Wakanda se transformó en un gigantesco licántropo de pelo cobrizo, cuya mirada de autoridad asustó a Dominique.

Ante la joven, quien se encontraba en una especie de balcón o palco, se encontraba un extenso campo de entrenamiento al aire libre en el que más de una veintena de hombres lobos luchaban, corrían o simplemente descansaban sobre la mullida hierba. Había licántropos de distintos tamaños, colores, formas e incluso había unos con más forma animal que otros que parecían más humanos.

Le llamó la atención un círculo que se había formado en torno a un hombre lobo de menor estatura que parecía estar sollozando. Su corazón se encogió. ¿Y si era James? Miró a Tala, quien también parecía preocupada al respecto. El joven licántropo se arrastraba por el suelo con un gran arañazo en su torso que no paraba de sangrar. El culpable, según se veía, era un hombre lobo negro y gigantesco que se imponía ante él y se mofaba del débil.

El lobo negro alzó una zarpa para acabar su tarea.

-Le va a matar…- susurró Tala, ante el estupor y el miedo de Dominique. El horror que se dibujó en ambos rostros llegó hasta los demás licántropos que se habían dispersado por la llanura.

De pronto, un hombre lobo marrón derribó de un salto al lobo negro. Dominique no apartó la mirada ni un segundo. Su corazón estaba en un expectante hilo, esperando a que le dijeran que su primo James se iba a poner bien. El lobo marrón fue lanzado por los aires. El negro fue a por él. Wakanda se interpuso ante ambos. Su rugido ensordeció a Dominique.

-El marrón es James, Dominique.- aclaró una voz grave y de hombre detrás de ella.

- Killa p'unchay, te hemos echado de menos.- saludó Tala hacia Moonlight.

El joven guiñó el ojo a Dominique.

-Vamos, Dominique.- le dijo Moonlight, señalando la escalinata que les bajaba hacia el descampado. Esta negó con la cabeza, algo temerosa. Seguía temiendo a aquel hombre lobo.- Seguro que eres buena convirtiendo a James en humano…

A la joven se le removió el estómago. No era la primera vez que hacía aquello, y eso le dio un mal presentimiento. Sobre todo al ver la expresión pícara en el rostro de Moonlight.



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