Historia al azar: Edward abandona a Bella
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
La Tercera Generación de Hogwarts » (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Domingo 17 de Enero de 2021, 16:45
[ Más información ]

(I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)

Capítulo 5:

Habíarnpersonas en Hogwarts que estaban deseando acabar su último año escolar allí.rn¿Cómo era posible? Para ello, uno tenía que llamarse Victorie Weasley y haberrnempezado hacía un mes una relación con el encantador Edward Teddy Lupin. ¿Quiénrnpodía soportar una relación a distancia? Cualquier otra persona habríarndisfrutado de su séptimo año, el más importante de todos, el que decidiría surnfuturo. No obstante, Victoire Weasley carecía de ambiciones y, mucho menos,rnquería soportar un año rodeado de arpías que la envidiaban. ¿Quién había dichornque la belleza dulcificaba a la persona?

-Weasley -larnllamó uno de sus compañeros de clase, cuyo nombre no recordaba porque,rnsencillamente, no le importaba.

-Dimern-respondió la pelirroja girándose hacia él.

El muchachornla observó y tartamudeó un poco cuando le dijo:

-Larndirectora McGonagall me ha pedido qu-que te diga que si eres tan amable dernacudir a su despacho -le informó.

Ella lerndedicó una sonrisa, que hizo que el muchacho se sonrojaba.

ConformernVictoire se dirigía al despacho de la directora, recorría los luminososrnpasillos de Hogwarts preguntándose qué querría la directora. Que ella recordararnno había hecho nada por lo que aquella anciana mujer tuviera que llamar surnatención. De hecho, de no ser por su delicada belleza, su presencia pasaríarnfácilmente desapercibida en el castillo. No le gustaba reconocerlo pero susrnnotas eran más bien mediocres, normales, con las que jamás llegaría a un altornpuesto como fácilmente lo haría su hermana Dominique. Tampoco se metía enrnproblemas, ni los quería; y, mucho menos, era conocida por pertenecer al equipornde Quiddicht o a algún otro grupo de amigos que dieran que hablar. ¿Qué teníarnella que interesara a la directora?  

-AlastorrnMoody- dijo a la gárgola la contraseña que había puesto la directora la últimarnsemana.

-Mi queridarnVictoire Weasley -la llamó McGonagall nada más entrar. La joven frunció elrnceño, definitivamente no esperaba aquel recibimiento. Sabía que la directorarntenía especial cariño a la familia Weasley, pero nunca había sentido unarnparticular predilección por alguno de ellos. Y menos aún por ella. -Oh, por favor,rnsiéntate.

Le señaló unrnmullido sillón y se sentó en frente de ella. Victoire obedeció y observó cómornla directora parecía encontrar sumamente divertido aquel encuentro.

Si comparabarnsu rostro con el de la tenaz profesora que defendió los muros de Hogwarts en larnúltima batalla, pocos dirían que era la misma persona. La postguerra y larndirección del Colegio de Magia y Hechicería la habían consumido. Aquello nornsignificaba, sin embargo, que su fuerte carácter y su determinación se hubieranrnesfumado.

-¿Quérnquería, señora Directora? -la joven fue directa al grano. Ella era educada,rnpero en la justa medida. Minerva McGonagall alzó las cejas. Sin lugar a dudasrnestaría pensando que su genética era más bien francesa.

-Me preocupornpor la familia de mis seres queridos…- dijo la directora, ajustando sus gafasrnpara verla mejor.- Y, por lo que sé, aún no has decidido qué rumbo tomar pararnel año que viene. Eso tiene preocupado a tu padre. Es por eso por lo que merngustaría guiarte este año y buscar cuál es tu destino.

VictoirernWeasley tragó saliva. Aquel verano su padre le había preguntado en infinitasrnocasiones sobre sus planes del futuro. Ella evitaba a toda costa aquellosrnenfrentamientos. Su padre no podía pretender que ella fuera una alumnarnexcelente como él lo había sido. Le había lanzado una última oportunidad: estarrnbajo el ala de la Directora.

-Lo ciertornes que me gustaría tomarme unos años libres para saber qué hacer después.

-¿No lernllama la atención ser Medimaga? A Madame Pompfrey le haría falta ayuda… Estárnentrando en una edad en la que va a necesitar un par de ojos más para…

-Serrnenfermera no es algo para lo que estaría dispuesta. Pero le agradezco surnpropuesta.- Minerva entornó los ojos.

-¿Y qué merndice trabajar para el Ministerio? Podría presentarse como becaria… Estoy segurarnde que la cogerían en más de una recepción. Además, tiene la suerte de poderrntambién trabajar en Francia… He oído que su tía Gabrielle es auror en elrnMinisterio de París.

VictoirernWeasley soltó una bocanada de aire. No había hecho nada más que empezar surnúltimo curso y ya la estaban agobiando con planes de futuro.

-Como ya lernhe dicho, aún no he pensado en nada y no espero hacerlo en un par de años.

El rostro dernMcGonagall se terció y sonrió con suficiencia. Como si ella supiera de antemanornla respuesta a todas sus agobiantes preguntas.

-He oído quernha empezado una relación con Lupin.- dijo con una media sonrisa.- ¿Pretendernpasar esos años de reflexión con él?

Victoirernahogó una exclamación.

-Si me lornpermite, señora directora, no creo que eso sea ni de su incumbencia ni de la dernmi padre. -soltó de pronto. Acto seguido enmudeció ante la divertida mirada dernla anciana.- Perdone, es solo que… No me gusta hablar del futuro.

Minervarnasintió y le indicó con la mano que se levantara. ¿Eso había sido todo?rnVictoire se levantó y miró con escepticismo a su Directora.

-Elrnproblema, señorita Weasley, es que en las circunstancias que estamos es muyrnimportante saber qué tiene el futuro para nosotros. -La joven asintió, algorndesconcertada al no saber a qué se refería la profesora. -Suerte en turnrelación, querida.

Victoire sernmarchó del despacho con la misma sensación con la que había entrado: una mezclarnde incertidumbre y reparo. Bajando las escaleras de caracol se topó con una dernlas pocas personas con las que le irritaba encontrarse: Willa Hegarty.

Se tratabarnde una joven de su mismo año, con la que compartía habitación y a la que habíarndestinado un inigualable odio desde hacía varios años. Muchos alumnos decíanrnque la rivalidad provenía por la competencia de su belleza. Solo los quernrealmente las conocían sabían que su antigua amistad había pasado a mejor vidarngracias a Ted Lupin, del que Willa era en ese momento su mejor amiga juntorncon el inseparable Alexander Moonlight.

-¿Vienes arnque la directora te regale un puesto en el Ministerio por ser prefecta y PremiornAnual?- le espetó Victoire sin saludo previo, como solía hacer.

La jovenrnGryffindor rio y rodó los ojos, probablemente acostumbrada a aquellosrncomentarios. Se detuvo en una escalera mientras Victoire Weasley seguíarnbajando.

-¿A eso hasrnvenido tú? -le preguntó incrédula.- Siento decepcionarte, Vic… Pero yo me herncurrado mi puesto.

VictoirernWeasley ni siquiera se detuvo para contestarle. No merecía la pena entrar enrnuna discusión que probablemente perdería.

La oscuridadrnhabía bañado todo aquel lugar. Se oía el rumor lejano del agua y el incesanterngoteo en el suelo. Estaba pisando la tierra húmeda y se había manchado larntúnica de barro, pero tenía otras cosas de las que preocuparse.

A lo lejosrnescuchó la voz que estaba esperando. Resonó en todas las cavidades de aquellarncueva y su corazón se aceleró a un ritmo vertiginoso.

-Ya estárndentro.- anunció una voz tan grave que pareció un simple golpe seco en elrnsuelo.- Deja la puerta abierta y recuerda comunicarte con él.

El dueño dernaquella voz desapareció en el aire. La figura delgada que se había quedado solarnrespiró hondo y cerró los ojos con tanta fuerza que le salieron lágrimas.rnSintió como la criatura avanzaba a su lado, sintió su colosidad y todos y cadarnuno de sus movimientos. No llegó a tocar a la criatura, pero las ganas querntenían parecían irresistibles.

La criaturarnpareció haberse escondido entre las cavidades de aquel lugar. La figura sonrió,rnsin llegar a abrir los ojos todavía.

Ya nornconocía el miedo. Cualquier otra persona en su lugar habría dado lo que fuerarnpor salir de allí en cuanto antes. La figura aspiró el aire a tierra húmeda yrnse sentó allí en el barro bañado con las aguas del Lago Negro.

-¿Estáisrnnerviosos? -preguntó Susan Jordan, aun sabiendo la respuesta, pero con larnesperanza de que en el fondo comprendieran su inquietud.

-Yo diríarnque tengo un cien por cien de probabilidades de entraren el equipo -anunció FredrnWeasley, con un descarada sonrisa.

-Tu hermanarnno formaría equipo sin ninguno de nosotros dos -añadió James Potter mientrasrndaba unas palmadas en el hombro de su primo. Después miró a Susan, cuyasrnmiradas no eran precisamente amistosas.- Si yo fuera tú, no me presentaría arnser bateadora. Piénsalo seriamente: ¡Fred y Roxanne son legendarios!

-¡Pero es mirnposición favorita en el Quiddicht desde… siempre! -dijo Susan Jordan mientrasrnse cruzaba de brazos.

Fred Weasleyrnse encogió de hombros y siguió su camino hacia el campo de Quiddicht. James lernsonrió con cierta picardía y la joven aligeró el paso para alcanzar a FredrnWeasley. El joven Potter sabía, como también lo sabía Fred, que Susan Jordan norntenía ni una posibilidad de entrar en el equipo como bateadora si estaban Fredrny Roxanne. Su amiga era buena jugando en esa posición… Pero los hijos de GeorgernWeasley eran excepcionales.

Conforme ibarnavanzando hacia el campo, un murmullo que al principio era lejano le empezó arnpisar los talones. Eran un grupo de muchachas Gryffindor y Hufflepuff quernmiraban a James como si fuera el dios Adonis. El muchacho aprovechó pararnofrecer su mejor sonrisa torcida y se removió el pelo. Sonaron algunas risitas.rnDurante todo el verano y los primeros días en el castillo había olvidado porrncompleto aquello que parecía ser intrínseco a su persona: su club de fans. Nornera un club literal, nadie se apuntaba ni era un número específico de personas…rnPero así era cómo había decidido llamarlo su primo Fred. Siempre eran niñas dernsu edad, o menores que él. Y James siempre tenía la misma reacción: se sentíarnagradecido por ser admirado, pero no le gustaba pasar más tiempo delrnestrictamente necesario con aquellas "babosas", término de Susan Jordan.

-Hola, Jamesrn-saludó una muchacha que había visto en la Selección del Sombrero aquel año yrnque le había llamado la atención por la tremenda mata de pelo negra y rizada.rn-¡Soy Camrin Trust! ¡Vamos a apoyarte todas! -aventuró a decir mientras susrnmejillas se coloreaban de rojo.

-No harárnfalta, pero muchas gracias -les dijo con algo de falsa modestia. -Llego tarde -mintiórnpara evitar empezar una conversación que en aquel momento no quería mantener.

Se fuernsonriendo hasta que estaba lo suficientemente lejos como para suspirarrnaliviado. Sabía por los rumores que se cocían en Hogwarts que Teddy habíarntenido un grupo de admiradoras similar y que, al contrario que James, habíarnsucumbido a los encantos de varias hasta… Bueno hasta llegar a las acaparadorasrnmanos de su prima Victoire. James no veía con muy buenos ojos aquella relaciónrnporque, al fin y al cabo, Teddy era su hermano mayor no biológico y tenía quernprotegerle y juzgar a cualquiera que pretendiera hacerle daño.

-Veo querneste año también va a ser duro ganar la Copa -le comentó un muchacho dernRavenclaw, quien se dirigía hacia las pruebas con su hermano gemelo y unarnmuchacha de Gryffindor. James se mordió el labio. El último encuentro que habíarntenido con ese trío había sido el día de la llegada… Cuando les dejó tirados enrnlas puertas del Castillo.- Veo que te acuerdas de nosotros.

-Qué honorrnque James Potter tenga la decencia de recordar a sus víctimas -añadió conrnsarcasmo la joven Gryffindor.

-Oh, porrnfavor… ¡No me gustaría tener vuestro rencor, amigos míos! -les dijo mientrasrnintentaba darle una palmada en la espalda del Ravenclaw antes de que sernapartara. -Bueno… Siempre nos quedará enfrentarnos con escobas, ¿no?

TomrnMcGregor, el muchacho que el año anterior había sido buscador de Ravenclaw, lernsonrió con desgana. La joven Cornelia Brooks puso los ojos en blanco y serndirigió a Potter:

-Yo tendríarncuidado con los enemigos que vas haciendo por ahí, Potter -le advirtió.- Vanrndiciendo por ahí que Zoe Badmood te la tiene jurada.

-Me encantarncuando te preocupas por mí, Brooks…- enmudeció al recibir una mirada asesina dernMcGregor. Intuía que la broma se había acabado. -Mejor me adelanto.- sugiriórnsin despedirse de aquella panda de empollones.

Volvió arnsuspirar aliviado. Ser James Sirius Potter no era fácil. La fama tenía un costerny su cara dura también, y era bien alto. Las gradas rugían una vez que Jamesrnentró al vestuario. No quería escuchar otra regañina de su prima Roxanne porrnllegar tarde pero se lo tenía bien merecido: Gryffindor era el primer equipo enrnel elegir a sus miembros. Roxanne Weasley ya estaba animando a las gradas, surnpasatiempo favorito.

Aquel añornsolo había una persona que se había presentado a ser buscador a parte de él… Yrnver su cara de arrogancia, que no podía superar la de James en absoluto, lernsacó de sus casillas. ¿Quién se creía que era Scorpius Malfoy para presentarsernal equipo si acababa de entrar a Hogwarts? ¿No sabía las reglas? ¿O acasornquería desafiarle? Desde el primer momento que Scorpius Malfoy había tocado larnmesa de los leones, se ganó para siempre la enemistad de James. Tampoco erarndifícil adivinar que aquello pasaría.

La presenciarnde Scorpius Malfoy en una escoba en frente de él luchando por "su" puesto erarnsuficiente como para tratarse de una declaración de guerra de por vida.

-Dejemos quernnuestras rivalidades familiares para otro día, Potter, y juguemos como seresrnracionales -le ofreció Malfoy al ver la expresión de ira de James Potter.

-Norndescansaré hasta el día en el que no vuelva a verte jamás -sentenció James.

Le desafiórncon la mirada que Malfoy estaba evitando. ¿Con quién se juntaría esa escoria?rnLo cierto es que aquella semana había sido indiferente para él, menos cuandornRose Weasley se quejaba de él y el recolectaba información necesaria para elrnfuturo. Miró hacia donde estaba recibiendo ánimos.

Oh.

La gota querncolmó el vaso.

Su hermanornAlbus estaba animando a Scorpius Malfoy.

¿Alquienrnhabía dicho fraticidio?

La escoba dernJames se tambaleó a treinta metros sobre el suelo y fue lo único que le hizornpensar en otra cosa.

Mataríarna  su hermano después de coger la Snitchrny estrellársela a Malfoy en la cara.

-¡La Snitchrnestá fuera! -gritó la señora Hooch.

Se hizo unrnsilencio sepulcral.

Obviamenterntodo el mundo estaba pendiente del duelo entre Malfoy y él. Oh, y él sernencargaría de darles espectáculo. Pero lo que James no sabía, es que elrnespectáculo le pasaría factura.

Su escobarnvolvió a tambalearse y tuvo que cogerla con más determinación. La jodida escobarnno podía arrebatarle la gloria…

La Snitch.

La vio a tanrnsolo un metro de él, mientras Malfoy estaba tan lejos que podía saborear larnvictoria en sus labios.

Sonrió conrnsuficiencia.

Alzó elrnvuelo hacia la Snitch a una velocidad tan rápida que sentía el viento en surnpiel hacer estragos.

Con larnSnitch en la mano, revoloteando y haciéndole cosquillas, gritó un vitoreo quernse vio ahogado cuando su escoba volvió a sacudirse, aquella vez con tantarnfuerza que se cayó de ella. Las gradas gritaron.

Tan solo unrnhechizo de amortiguamiento de la señora Hooch pudo evitar que el cuerpo dernJames se reventara al estrellarse contra el suelo.

El jovenrnPotter sintió sus costillas sacudirse y su conciencia irse a un sitio tan lejosrnque no llegó a escuchar a la señora Hooch decir que la escoba había sidorntrucada.

 



« Tendencia a las alturas Comenta este capítulo | Ir arriba Bala perdida »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.