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La Tercera Generación de Hogwarts » (II) Capítulo 30: Sine die
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Jueves 21 de Enero de 2021, 20:22
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(II) Capítulo 30: Sine die

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones


Le gustaba la luz del sol. No podrían arrebatárselo allí. Incluso si había tenido que huir de la Enfermería de Hogwarts. Recluida, aquella vez, en la casa de la joven que la vigilaba tras la ventana y cada movimiento que hacía con miedo de llevar la oscuridad también a su taberna. Willa Hegarty se había portado bien con ella. Pero Imogen no podía ponerles en peligro a ellos también.

Miró a lo lejos, al cruce de las montañas y las nubes.

La melancolía era una sensación que la joven conocía. Había aprendido a mostrarla solo en momentos en los que la soledad le embriagase y entonces entonaba canciones que aprendió de niña en un pueblo que se había perdido de la faz de la tierra y de los recuerdos. Su largo cabello platino respondía brillando a los rayos de sol.

Podría haber estado bien allí. Había empezado a entender la vida en aquel extravagante colegio y a admirar el coraje de unos niños que no les importaba subirse en una escoba voladora y caer desde varios metros de altura, ganándose varias lesiones.

Era una vida, una cultura, que no pertenecía a Imogen. Sin embargo, ella se había escondido en ella como si de una bruja especializada en plantas se tratase.

-Vaya, así que estás aquí - comentó un niño que se acercaba por un camino que conducía a Hogwarts.

La expresión que el niño le ofreció a Imogen la horrorizó, no era de inocencia sino de maldad escondida en una sonrisa sarcástica.

-¿Qué-qué…? -se echó hacia atrás de manera instintiva.

Escudriñó sus ojos para ver mejor a aquel niño.

-Soy Frank McOrez, hijo de Cayo McOrez, miembro honorífico del Clan del Ojo, como yo mismo -Recitó como si estuviese cantando una leyenda.- Y sé perfectamente que usted no pertenece aquí.  Es más, no pertenece a ningún sitio… -agarró de la muñeca a Imogen y formuló  unas palabras que hicieron que la joven tuviese arcadas.

Imogen conocía aquel hechizo porque Olivier lo había utilizado para ayudarla a escapar del Ojo. Deseó que Willa no estuviera mirando para acudir en su rescate.

Imogen despareció de Hogsmeade.

El sitio al que fue transportada era muy ruidoso, sonaban cláxones de coches que atestaban una calle principal cuyo techo era un cielo gris. Los transeúntes que se topaban con ellos ignoraban que el joven estuviese vestido en una túnica.

-¿Qué estás haciendo? -no era tan tonta como para no saber que aquel niño era uno de esos asesinos pequeños que fueron a torturarla a modo de entrenamiento cuando estuvo confinada.

-Perteneces a las calles del mundo Muggle, dónde a nadie le importa quién eres y, como los humanos son seres egoístas, no harán nada por ayudarte -fue la aclaración de Frank McOrez.

-¿Cómo?…- sollozó antes de encogerse y vomitar sobre el pavimento gris, haciendo apartar a varias personas con traje y teléfonos móviles sobre sus manos.

Frank rio secamente y se quitó la túnica revelando un traje hecho a medida que le hacía varios años mayor. Volvió a agarrar a Imogen del brazo y la arrastró hasta el edificio que se encontraba justo en frente de ellos.

Labrado en una placa metálica la entrada del lugar se podía leer: «Centro de Salud Mental».

Imogen intentó resistirse a entrar a ese lugar, pues no conocía las intenciones que aquel niño diabólico tenía. El hall del centro médico estaba repleto de guardias de seguridad y enfermeras que en seguida analizaron la escena que se presentaba ante ellos.

El niño susurró un conjuro al oído de la joven mientras su varita le apuntaba escondida en su chaqueta: «Veritate revelare».

-Perdonen las molestias, pero desconocía el número de teléfono del lugar…- su expresión se volvió teatralmente triste.- Es mi hermana. Nunca me he atrevido a traerla a ningún lugar como este… Pero cree que existe un mundo mágico, los magos, las brujas… ¡Cree que nació en un pueblo pesquero asolado por un hombre lobo!- miró a Imogen como si sientiese piedad por ella.- Esto es lo mejor para ti, hermana…

Maldito niño del demonio.

La dejó abandonada, tirada en el suelo de aquel lugar, del cual aparecieron doctores y enfermeros que la levantaron y la entraron dentro de unos pasillos repletos de gritos, suicidas y asesinos encerrados entre los barrotes de una cárcel y pastillas que les drogaban para ahogar los relatos de aquellos que más cuerdos se creían.

 

 Era la noche antes de la final Slytherin contra Gryffindor y muchos alumnos en el castillo no podían dormir. Significaba día de exámenes finales. Día de hacer maletas. Y el último día en su hogar durante todo el año.

Comenzando por la torre de Astronomía, la cual acogía a estudiantes que observaban las estrellas en busca de respuestas a sus exámenes. Los estudiantes, de corbatas mezcladas, sin importar la Casa o a quien apoyarían mañana. Entre ellos, una Molly Weasley buscaba un momento de concentración en el que no fuera molestada por el resto de alumnos.

Bajando las escaleras del castillo, se podía encontrar a Joshep McKing y a Annie Gallahger interrogando a los cuadros en busca de respuestas a la muerte del hermano del difunto hijo del Ministro, el cual estaba obsesionado con hallar la pieza con la que podría empezar a montar un complicado puzzle.

En la sala Común de los de las corbatas verdes y plateadas, tan solo se encontraba Albus Potter, quien vencido por el sueño, se había recostado en el sofá. Como tantas veces había hecho aquel año. Esperaba no despertarse por tener que perseguir a Alice, pues muchas de sus pesadillas comenzaban allí. Mas Alice Longbotton no se encontraba en los dormitorios de su Casa.

Llenos de libros y de apuntes esparcidos estaban las alfombras que cubrían el suelo de la Sala Común de los Ravenclaw, aunque sus alumnos estuviesen bebiendo refrescos y recordando aquellos momentos de aquel curso en los que más cercanos a la magia se habían sentido.

En la sala Común de Gryffindor se había montado una pequeña fiesta con la que pretendían animar a los jugadores que al día siguiente se jugarían el pellejo contra los despiadados Slytherin. Habían invitado a todo aquel que quisiese venir, destacando la presencia del propio Chritopher Nott, de la Casa Contraria, acompañado por Lucy Weasley y su amigo Louis Weasley. Este último les dejó espacio a solas y buscó a su hermana Dominique, con motivo de remediar su actitud. Scorpius Malfoy y Peter Greenwood probaban por primera vez unas cervezas de mantequilla robadas, cortesía de Roxanne Weasley, quien se las entregó como un tesoro aquella mañana. Rose Weasley no había salido a la fiesta.

James Potter y Susan Jordan esperaban a que su amigo Fred Weasley bajara de los dormitorios. Intuían que estaba tardando tiempo en arreglarse. La fiesta no tenía código de vestimente, más, en tanto que no había habido Baile aquel año, todos habían aprovechado para desempolvar sus mejores galas. Y bailar al son de una lista de reproducción que había facilitado Lucy Weasley y que parecía triunfar. Quizás la Sala Común era pequeña. Pero había antros muggles que permitían un mayor aforo en un espacio más reducido.

Fred Weasley bajó estrepitosamente por las escaleras. Más nadie oyó su exasperación. Nadie se percató, sumidos en su felicidad. Tenía una expresión nerviosa que compartía con la de la hermana mayor de Susan Jordan, Monique, quien bajaba junto a él.

Fred sacudió a Alexandra Knof, quien bailaba íntimamente con Anjali Khanna.

-Eh, ¿has visto a mi hermana?

Esta pareció bastante ofendida. Le miró con desprecio.

-¿Y por qué tengo que saber yo dónde está tu hermana? -le espetó.

Monique Jordan rodó los ojos. Nunca le había gustado aquella muchacha. Con suerte aquel año sería el último que la vería, pues Knopf se iría el año siguiente. Fred se adelantó por el cúmulo de gente y agarró el brazo de Scorpius Malfoy.

-Tío, ¿está mi hermana por aquí?

El joven le respondió con una sonrisa boba influenciada por el primer sorbo de alcohol en su vida. Se tornó serio en cuanto vio la expresión con la que le miraban Fred Weasley y Monique Jordan.

-Mmmm, salió hace un rato de la Sala Común…

-¿A dónde demonios habrá ido?- maldijo Fred.- ¿Y a James?- en este caso Malfoy le indicó con la cabeza el sitio en el que James bailaba con Susan.

-¿Qué le ha pasado a tu hermana, Fred?- preguntó Scorpius preocupado, de pronto, por la joven muchacha Weasley.

-Llevo sin verla desde esta mañana... ¡Y son las doce de la noche!- respondió Moniq Jordan llevándose las manos a la cabeza.- Es raro. Extremadamente raro. Ni siquiera ha hecho la maleta.

-¡A nosotros nos ha regalado cervezas! -le anunció, con una sonrisa y abriendo los brazos.

-Cross- susurró Alice Longbottom.

No pretendía gritar, como precaución en caso de que alguien estuviese por alguna zona cerca del Bosque Prohibido a aquellas horas de la noche, en mitad de la celebración prepartido de Gryffindor. Sabía que esta vez Albus no la seguiría, pues se había encargado de que bebiese una poción que lo dormiría durante horas.

El agarre que sintió la última vez en su antebrazo apareció de nuevo, pero sin tanta dureza como recordaba.

-¿Lo has conseguido?

Quizás si le dijese que no la tenía, evitaría que algo peligroso ocurriese en un futuro. Probablemente todos estarían más seguros sin que la piedra filosofal estuviese en manos de aquellos encapuchados. Sabía que estaba eligiendo un lado Oscuro.

-Toma- la joven otorgó tanto la piedra original, que irradiaba una energía extraña.

Y sin embargo, asegurarse de que sus amigos y su familia estuviesen un instante a salvo gracias a su elección se sobreponía a sus deseos de salvar el mundo.

La figura desapareció en un humo gris, dejando a Alice con el temor de llamarse así misma traidora.

Era una escena tétrica y terrorífica. Rozaba la tristeza a través de una extraña ira y frustración transmitida. Su autora la observó mientras tarareaba un cántico que recordaba a un ritual ancestral.

Enredado en el Sauce Boxeador se encontraba un cuerpo desnudo, cuya piel se encontraba en carne viva debido a que las ramas se habían encargado de sacudir el cadáver.  El peligroso árbol que se encontraba al pie del castillo parecía el autor de aquella pequeña barbarie. Las piernas de la víctima se hallaban enredadas en vertical, con numerosas heridas abiertas de las que goteaba sangre que coloreaba el suelo. Otras ramas ayudaban a la columna vertebral de aquel frágil y maltratado cuerpo a subir hacia arriba, de forma que la cabeza miraba directamente hacia el castillo.

El rostro de la joven tenía los ojos abiertos, pero mostraban un vacío inerte en contraste con la expresión de terror que el resto de la cara mostraba. Tenía el ceño fruncido, formando arrugas en la frente y la boca abierta como si lanzase un grito silencioso. Por la boca asomaba un trozo de madera retorcido que había sido clavado desde la nuca, por dónde, escondido bajo una mata de pelo rojo, podía apreciarse.  Una varita mágica. Una inscripción rezaba el nombre de su dueña: «Roxanne Weasley».

Las manos de la joven estaban aprisionadas por ramas en su espalda, por lo que la muchacha hacía sobresalir sus pechos bajo un roído vestido rojo que tan solo le escondía los miembros que enseñaba al castillo. El vestido largo caía como una cascada rasgada hacia el suelo.  En caligrafía un tanto atropellada, la autora había escrito un nombre con la sangre de la víctima.

«Ivonne».

La despiadada asesina seguía tarareando el cántico mientras guardaba su varita en la túnica con el Escudo de Slytherin. Zoe McOrez contempló orgullosa su creación.

El réquiem dirigido a la víctima se convirtió en un susurro cuando las luces del amanecer rompieron la oscura luz de la noche.



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