Historia al azar: El Guardián Secreto
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La Tercera Generación de Hogwarts » Capítulo 12: Vox populi
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Sábado 23 de Enero de 2021, 18:38
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Capítulo 12: Vox populi

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones
  236. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)


La nieve había acompañado al alba, siendo testigo de los primeros rayos de sol. Todos los habitantes del Castillo de Hogwarts habían amanecido sabiendo que sus planes del día incluirían acudir al nuevo manto que cubría el terreno de Hogwarts. Algunos habían empezado verdaderas guerras de nieve. Muchos simplemente paseaban, dejando que su vista contemplara como el horizonte se difuminaba con el cielo gris y las montañas blancas. Otros preferían la calidez de la chimenea como contraste idóneo para combatir el frío que sacudió el recinto.

Cinco figuras habían decidido asentarse sobre el puente colgante. Se oía silbar el viento por su estructura y daba una sensación de inestabilidad. No obstante, la niebla que se había acumulado abajo era tan densa que parecía que el puente colgaba de la nada. Los tres muchachos estaban apoyados sobre la baranda, viendo a través de la niebla y preguntándose cuestiones abstractas cómo el origen de la niebla mágica. Alice Longbotton y Rose Weasley les observaban sentadas y acurrucadas la una sobre la otra. Alice probando hechizos de Encantamientos y Rose dirigiendo la orquesta que parecía dirigir Alice con su varita. Si no se acercaban dónde estaban ellos, era por el vértigo incurable que sufría Alice. Agradecía que Rose Weasley estuviera allí, pese a las inevitables confrontaciones que se derivaban de la incompatibilidad manifiesta con sus amigos. Su amiga había decidido acompañarles más a menudo -bajo amenaza de que si lo contaban por ahí les rajaría las gargantas como si fueran ranas abiertas en canal. Alice intuía que estaba allí porque, en el fondo, todo el mundo temía a la soledad. Y estaba comprobado que Janet siempre iba a su bola.

-Alice, ¿puedes dejar de hacer encantamientos? -pidió con cierto temor y nerviosismo Peter Greenwood. Las jóvenes se detuvieron, atentas a la mirada de su amigo. -Temo que por equivocación se caiga el puente…

Ella se desternilló. Mas sus otros dos amigos parecieron percatarse de que la idea no era tan descabellada.

-¿No confiáis en mi magia, sin vergüenzas? -inquirió, haciéndose sonar la ofendida entre risas. Cambió de dirección la varita hacia Peter. -¡Levicorpus!

Al segundo, Peter Greenwood fue violentamente elevado por los aires y quedó levitando vulnerable, ya que fue incapaz de hacer nada. Todos se reían, mientras la sangre se le bajaba al cerebro al joven.

-Liberacorpus -conjuró Rose Weasley. Era el contrahechizo de Alice. El joven descendió cuidadosamente.

Todos se giraron hacia Rose, como si le hubieran quitado el juguete.

-Gracias, Weasley, creía que me iba a morir colgado…

-Me habría gustado que eso sucediera… Pero yo tampoco me fio de la magia de Alice -aclaró con una sonrisa.

Obviamente, todo el mundo se quedó tenso. ¿Era una broma? ¿Lo decía de verdad? Fue Alice la que, al darle un empujón cariñoso, disipó las dudas. Rose Weasley estaba intentado hacer amigos. Los tiempos cambiaban.

-¡Vaya! -exclamó una de las figuras que aparecieron del otro lado del puente. -¡Mirad todos los amiguitos aquí reunidos! -Era Derrick Collingwood, acompañado del joven Frank McOrez.

Conforme se acercaban, a los jóvenes se les fue formando un nudo en la garganta. Alice vio por el rabillo del ojo a Scorpius Malfoy, quien había bajado la mirada. Estaba preocupada por él. Normalmente, sus encuentros con esos muchachos le dejaban destrozado. Sobre todo, teniendo en cuenta, que no hacía mucho habían decidido torturar a Cornelia Brooks, la muchacha que les había ayudado el año anterior. Intuía que Scorpius creía que él estaba legitimado a mucho más daño por parte de McOrez.

-Oímos que venciste a Potter en Duelos… -comentó extendiendo la frase McOrez. Era cierto. En clase de vuelos había vencido a su amigo Albus sin mucho esfuerzo porque él había estudiado mucho más los conjuros recomendados. Estaba claro que aquello sería así. -¿Te planteaste lo que te cuestionamos? -preguntó con una sádica sonrisa dibujada en su rostro, mientras se aproximaba a Scorpius.

El joven apretó los puños fuertemente y desvió la mirada hacia la niebla infinita.

-¡No te metas donde no te llaman, Badmood! -amenazó Albus.

McOrez alzó las cejas, gravemente sorprendido. Después se abrió ante el grupo, creando más espacio para él.

-¿Qué os pensáis? ¿Qué sois los nuevos héroes de Hogwarts por saber haber matado a un basilisco? ¿Por saber que hay personas que os amenazan? ¿Y creéis que se reduce a nosotros y a cuatro más? -inquirió, entre un gesto impaciente y una varita empuñada. -Estamos vigilándoos a todos vosotros y creedme que ninguno estáis a nuestra altura… Ni si quiera tu padre, Potter -aquello era una amenaza que acabó centrada en Albus Potter.

El joven Albus encajó fuertemente la mandíbula y luchó internamente por no sacar su varita. Alice se percató de ello y frunció el entrecejo. Se incorporó rápidamente y encaró a McOrez.

-¿Y quién nos va a asesinar…? ¿Tú? A mí no me engañas con esos aires de pequeño Señor Oscuro -le bofeteó con palabras Alice, desafiándole mientras entrecerraba sus ojos.

McOrez sonrió con ironía.

-No le hables así, Longbotton -le amenazó la voz de Collingwood.

La joven le apuntó con un dedo inquisidor.

-Tú no eres nadie para decirme eso… Solo un niño que se cree importante por seguir al mayor imbécil del castillo -espetó con rabia acumulada. Después de todo, ella les tenía que sufrir todos los días en la Sala Común.

Alice se quedó satisfecha ante la ira que se dibujó en el gesto del joven Slytherin. Esta, por sorpresa que fuera, no se esperó lo que se avecinó. Fue Derrick Collingwood quien se abalanzó sobre ella con el puño en alto.

Albus reaccionó antes que la muchacha. Le propinó un puñetazo en la mejilla al interrumpir el violento recorrido de Collingwood. Este fue desplazado hacia atrás. Alice se sorprendió ante la actitud de Albus, quien enseñaba su odio hacia los dos Slytherin.

-Fuera -ordenó Albus tajantemente.

Peter Greenwood se aproximó, por precaución, hacia su amigo Scorpius cuando los dos Slytherin, con aires de superioridad -uno más vencido que otro. Se quedaron en tensión hasta que se hubieron ido y los perdieron de vista entre la niebla.

-¡Joder, Albus! -exclamó Peter.

-¿Estás bien? -se preocupó Alice, mirando el puño enrojecido de su amigo.

Lo acarició con las manos y el joven mostró un gesto de dolor.

-Nadie avisa de lo que duele dar un puñetazo… -se quejó.

-Seguro que ha valido la pena -animó Scorpius. -Debe de haber sido muy gratificante -se rio mientras abrazaba a su amigo.

Peter se sumó al abrazo. Alice, quien aún sostenía las manos de Albus sobre las suyas, buscó sus ojos y le sonrió.

-Gracias, Albus, pero sé cuidarme yo solita…-le interrumpió Scorpius uniéndola al abrazo.

Alice vio por el rabillo del ojo como Rose Weasley les contemplaba a todos y a la escena que había derivado en aquello atónita.

-Al final me va a gustar estar presente en vuestras reuniones y todo -confesó.

Las gotas golpeaban silenciosamente el suelo empedrado y cubierto de restos de una nevada leve. El cielo se había empañado de nubes grises que no dejaban escapar ni un rayo de Sol. Los edificios se habían tornado grises. La atmósfera acompañaba al cementerio que, paulatinamente, se iba llenando de grandes personalidades del mundo mágico. Había lágrimas y lamentos que desgarraban el aire.

Fuera del alcance de las personas más derrumbadas. Dos niñas se habían dejado apoyar sobre la verja que separaba aquel inhóspito lugar sagrado del resto del mundo. El cabello platino de una se fundía con el rojizo de la otra, fundiéndose a la vez que se acurrucaban. Los dedos de Lily Potter acariciaban las cuencas de los ojos de Lyslander Scarmander para apartar las gotas de tristeza que se habían quedado allí. Sus mejillas estaban coloradas y aún respiraba a ratos, mientras no sollozaba.

-Lily, le voy a echar mucho de menos -consiguió decir, mientras los sollozos se lo permitían. -¿Tú también, verdad?

La joven intentó recobrar la compostura adecuada, pues ver en ese estado a su amiga la había destrozado por dentro. Había sido el jarro de agua fría que había disipado todo su mal humor. Asintió con sinceridad.

-Te quería mucho, Lys.

Un llanto arrancó de su garganta, como si hubiese estado ahí tanto tiempo que sonaba cansado. Lily sabía que su amiga sentía un vínculo extraordinario con su abuelo. Además, era bastante empática y sensible y perder a su persona favorita era un duro golpe para una niña de diez años.

-¿Quién nos llevará de expedición ahora a buscar criaturas para catalogarlas? -se lamentó, de repente, asustada.

Lily la abrazó fuertemente, como si quisiera exprimir toda la tristeza que albergaba su amiga en su alma.

-Yo lo haré- murmuró Lily respondiendo a la pregunta de su amiga- Te lo prometo.

Divisó, entonces, a su padre abrazando a Luna Lovegood, quien tenía la mano sostenida por su tía Hermione. Toda su familia estaba allí. Incluso el Ministro.

Xeno Lovegood, como lo llamaban su nieta y ella misma cuando iba a jugar con él -antes de que estuviera encerrada en un internado; había sido un tesoro para la comunidad mágica. Lily sabía que fue considerado por todos sus conocidos como un chiflado que creía en extrañas criaturas y plantas. Pero, por mucho que esa creencia pudiera ser cierta, cómo se comportaba con su nieta y con ella compensaba toda carencia de cordura. Había sido, sin lugar a dudas, su mejor compañero de aventuras. El que más imaginación tenía. El que más le había enseñado. Era, quizás, como un abuelo para ella.

 

Surcando el aire con rapidez, una escoba algo estropeada llevaba a su lomo a un joven pelirrojo que acudió a la llegada al entrenamiento de Quidditch de una joven de tez morena y ojos marrones. Antes de llegar a ella, la voz de su hermana Roxanne Weasley, le detuvo.

-¡Fred! ¿Has visto a James?

-¡Nope!                        

-Ya empezamos con las faltas… -se quejó volviendo al resto del equipo. -¡Cinco minutos, Fred! O te pongo como saco de boxeo para mi bate…-le amenazó su hermana y capitana del equipo.

El joven asintió entre risas. No sería la primera vez que aquella escena se acontecía.

Sus pies rozaron el suelo y vio en su amiga un gesto de consternación. Nunca había interrumpido ningún entrenamiento. Por lo que debía ser grave. Sólo tenía en su cabeza una súplica para que no le hubiera pasado nada malo a Lee Jordan.

-¿Has visto a James, Fred? ¿Está aquí?-le interrogó.

O sea que era por eso. Suspiró y apretó los puños. La miró cuidadosamente y bajó la mirada.

-¿Por qué iba a hacerlo?

Le recibió una mirada de reproche.

-Pues porque estáis en el mismo equipo de Quidditch, idiota… -Susan Jordan miró hacia arriba buscando paciencia. -Brooks me ha dicho que cree que le ha visto llorar, pero no estaba segura de si era él porque llegaba tarde a clase de Adivinación -la joven tragó saliva y se mordió el labio.

-¿Y? -rebatió simplemente.

-Yo soy la que debería estar enfadada con él, Fred, y no lo estoy. Le he perdonado por no estar pendiente de mí esta Navidad… Conozco a James y sé que no tiene nunca malas intenciones… Lo que no entiendo es cómo estás así después de tanto tiempo con James como tu mejor amigo por un simple comentario de mierda -le confesó, algo enfadada.

La joven le dio una mirada de esperanza. Seguramente echaba de menos pasar tiempo los tres. Sin malos rollos. Joder, es que Susan en ese instante necesitaba apoyo y, justo entonces, habían decidido sus dos mejores amigos separarse por una estupidez. Podía llegar a entenderla.

Se llevó la mano a la barbilla. Meditó un momento antes de ofrecerle una explicación de su negativa a la negociación.

- James es inmaduro, irresponsable, arrogante, orgulloso y engreído… Y nos ha dejado de lado y, para colmo, está corrompiendo a Trust -se quejó, ante la decepción de Susan. -Pero sí que pienso perdonarle… ¡Es mi mejor amigo! Pero también tiene que aprender que no todo el mundo gira en torno a él… Y que a veces lo que hace tiene consecuencias incluso si es con sus mejores amigos. Es que parece que se ha olvidado de que existimos…Y le hemos mandado todas las señales que hemos podido. Y ni siquiera parece arrepentido. Me molesta -dio una patada a la hierba.

Su amiga le dio un abrazo. Soltó una risita.

-Estoy segura de que sí que está arrepentido… Lo que pasa es lo que tú dices: es demasiado orgulloso -cerró los ojos y se separó de él. -Además, Fred Weasley también es un inmaduro, irresponsable, arrogante, orgulloso y engreído y es exactamente igual que James Potter -le dijo imitando su tono de voz.

Los jóvenes se rieron. Y, antes de que Susan se marchara o de que Fred alzara el vuelo, el destino activó su propio desenlace.

James Potter salió por la puerta. Tenía los ojos rojos e hinchados. Y se detuvo en cuanto les vio. Estaba entre avergonzado y triste. Parecía un perro abandonado. Tenía hasta el pelo peinado.

Fred esbozó una sonrisa sincera hacia él. Susan le pidió con gestos que se acercara a ellos. Este lo hizo. Si fuera un perro, tendría el rabo entre las piernas. Se pasó la mano por el pelo y lo desordenó, pareciendo un poco más James.

-Camrin acaba de cortar conmigo… -les anunció con una voz rota. -Y es que tiene razón.

Sus amigos se miraron entre sí.

-Vaya, nunca pensé que te lo tomarías así -confesó con una voz divertida Susan, intentado animar su alma magullada.

Este se encogió de hombros.

-No es solo por eso… Me ha dicho que todas sus amigas le estaban diciendo que se había convertido en una engreída por estar conmigo. Que yo no soy buena influencia. Y que, para colmo, había dejado a mis amigos por ella, cuando a ella el James que le gustaba era el de antes… No sé qué me ha pasado… Ni siquiera me gustaba tanto… Era solo… No sé… Lo que se suponía que debía hacer, ¿no? Estar tiempo con ella -les miró, azorado y avergonzada. Claramente un novato en la adolescencia. -Además, lo que más me duele es que tiene razón. Se me juntó la fama y las ganas de… No sé… Destacar, quizás… Y vosotros no me acompañabais… Ahora ya sé por qué…

-No pasa nada, James -le dijo Fred. - Perdonamos tu lapsus de idiota… Bueno de más idiota…

-Yo creo que lo que te ha pasado es que te has venido demasiado arriba -le confesó Susan. -No tienes que impresionar a nadie, James. No tienes que ser el rey de Hogwarts… Esto no es ningún examen ni nada -le sonrió.

-¡Niños! -les vociferó Roxanne. -¡Se os ha acabado el tiempo libro! ¡Moved el culo hacia arriba!

 



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