Historia al azar: Séptimo Año
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La Tercera Generación de Hogwarts » (II)Capítulo 8: Delirium
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Lunes 25 de Enero de 2021, 16:18
[ Más información ]

(II)Capítulo 8: Delirium

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones
  236. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  237. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  238. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  239. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (III)
  240. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (IV)

Capítulo 8: Delirium

-¿Sabes qué? Me alegro de que este año no haya Baile de memoria a los héroes de la Guerra… -Suspiró y recibió una risita de su mejor amiga. Acababa de contarle que había estado saliendo con la muchacha más imponente de todo Hogwarts. No sabía por qué temía su respuesta. Ahora bien, también le dijo que lo había dejado al percatarse de que Alexandra Knopf aspiraba al amor libre y no la monogamia. No era que no estuviera de acuerdo con las parejas abiertas… Solo que ella no compartía esa opinión. -Además, ni siquiera ha habido una pareja gay en todo lo que llevo estando en Hogwarts.

Se llevó la mano a la sien y lanzó una bocanada de aire. Obviamente había relaciones homosexuales en el castillo. Pero estaban en una sociedad mágica retrógrada en ese sentido. ¡Ni siquiera admitían que Dumbledore había estado colado por Grindelwald en su momento! Y si lo sabía ella era porque había investigado. Y porque, desde que escuchaba aquellas historias, siempre lo había pensado.

-A mí me preocupa más el hecho de que no haya Baile este año.

Roxanne Weasley miró de soslayo a su amiga Monique Jordan. Alzó las cejas y volvió la vista a los deberes de Aritmacia.

-No me puedo creer que todo sea por el vestido ese… ¡Que ni siquiera tendrías pareja!

La aludida le dio un empujón sin mala intención a Roxanne.

-¡Roxanne! ¡No lo he dicho por eso! -Se quejó como si hubiera sido un insulto. -Lo digo porque todos sabemos qué es lo que ocurrió el año pasado… ¿No te da mala espina que algo que representa la unidad y la paz se haya cancelado justo este año? -Su amiga enmudeció. Monique Jordan negó con la cabeza. Roxanne se sorprendió que incluso no sabiendo prácticamente nada de lo que ocurría, se preocupara de aquel modo. -Por lo menos, así opino yo. Entre mi hermana correteando por los pasillos con tu hermano y tu primo y tú desapareciendo por las noches… ¡Me tenéis fatal!

El hielo cubría como un manto cristalino. Parecía frágil y quebradizo. La nieve se acumulaba en los rincones y en las esquinas de las calles de un pueblo que parecía estar habitado por fantasmas. Las ventanas cerradas. Ni una luz, incluso cuando era de noche cerrada. Si uno se paraba a escuchar, nunca oiría nada. Estaba desolado. Como deshabitado con prisas. Y con miedo.

Los gritos aún se oían desde el balcón del Palacio que se había erigido con varitas a unos kilómetros del pueblo. Había Luna llena y su luz bañaba todo de un color fantasmagórico. Una figura delgada apretó sus manos sobre la baranda del balcón cuando un aire gélido cruzó su rostro.

Contemplaba, triunfante, el resultado del pueblo muggle asediado. Su sonrisa torcida recordaba, con gusto, los alaridos de súplica que habían acontecido días atrás.

No se sobresaltó cuando una mujer, de más edad que la que aparentaba, se apareció a su lado de forma silenciosa. Loring no sintió miedo. Su madre no le daba miedo. Ya no. Sólo incertidumbre. Después de todo, era el bastardo que tenía que enmendar el error que ella misma había cometido.

-¿Lo han mandado ya?

La voz de su madre, como el murmullo que uno escucha en el cementerio, le estremeció. Se formó un silencio incómodo. Su madre, probablemente, esperaba lo peor. Si no cumplía las órdenes, después del acto de rebelión de su sobrino, toda su familia estaría marcada con la desobediencia. Ni siquiera el marido de su madre, Graham McOrez, podría solucionar el estigma sobre la familia de su madre, los Onlamein.

Y, muy probablemente, con él no habrían sido tan misericordiosos.

-Sí, señora McOrez -le respondió, llamándola de la única forma que se le estaba permitido. -O'Smosthery acaba de marchar.

Loring se giró y observó, cuidadosamente, a la menudo figura que tenía ante él. Su madre nunca había sido alta como sus hermanastros. Era delgada hasta ser quebrada. Tenía un cabello fino y negro como el tizón, tensado en un moño que sostenía su rizado pelo a ambos lados de su cara. Tenía unos pómulos muy marcados y los ojos tan azules que parecía no tener iris.

-El Señor espera más resultados esta vez, Loring. Asegúrate de que cumple con las órdenes.

 

Los pasillos estaban llenos de gente que se cruzaba con rapidez. La tarde era el momento en el que más personas estaban libres. Y ninguno quería desaprovechar su estancia en Hogwarts sentado. Los más inexpertos investigaban los rincones del Castillo, muchos creyendo que descubrirían tesoros de otra era. Otros se escapaban a jugar al Quidditch, incluso si aquel día no había entrenamiento. Incluso si no estaban en el equipo. Algunos acudían a su lugar favorito. Y, aunque solo hubiera pasado un año, Rose Weasley sabía con certeza cuál era el suyo.

-Sinceramente -avisó Alice Longbotton. -No sé por qué te acompaño.

Su amiga la empujó hacia la entrada de la Biblioteca.

Ubicada en el cuarto piso del castillo, era el hogar de decenas de miles de libros en cientos de estanterías. Aún estaba dirigida por Irma Prince. Y, dado que cerraba a las ocho de la tarde, debía darse prisa en acabar todo lo que tenía planeado hacer.

Janet Rossen, que las seguía aguantando todos los papiros que probablemente ni usaría, sonrió. Rose intuía que esperaba pasárselo mejor si Alice estaba con ella, en vista de la abstracción que hacía Rose cada vez que se concentraba. Perry Greenwood tenía razón: era una santa.

-Solo voy a buscar un libro para mejorar la técnica en el Quidditch… Necesito mejorar mi técnica… -se excusó Rose. Realmente no sabía por qué lo hacía. Siempre estaba en la biblioteca porque le encantaba el lugar. Era acogedor. Respiraba conocimiento. Y, encima, no tenía que estar incómoda con personas que podían burlarse de ella.

-¿No deberías mejorar tu técnica jugando, cabeza hueca? -Dijo Alice con sorna, mirando hacia Janet que le concedió una sonrisa cómplice.

Rose puso los ojos en blanco. Consiguieron un sitio para tres y les indicó con gestos que debían hablar en voz baja.

-Yo voy a por un libro para Historia de la Magia -dijo Janet antes de sentarse. Nunca entendería el gusto de aquella muchacha por la historia mágica. Quizás al ser muggle le daba curiosidad. Pero, de todas las posibles cosas que podía hacer, ¿en serio Historia?

Las jóvenes asintieron.

-Mira, Rose, tu mejor amiga…-Rose se giró hacia donde Alice le señalaba con la mirada. Se había extrañado de que dijera aquello, en tanto que, supuestamente, su mejor amiga era ella.

Cuando hubo visto la persona a la que se refería, frunció los labios molesta. Barbara Coleman. Se volvió hacia Alice que se reía sin ningún tipo de remordimiento. Su amiga sabía que, desde que descubrió que era Coleman la muchacha que le atrasaba las alarmas como venganza por su arrogancia justificada, no la podía ni ver. Además, desde que su inseparable amiga Trust salía con su primo, parecían ser el centro de atención de todo Hogwarts. Como si fueran una especie de Corte a la que tenía vetada la entrada antes de su creación.

-Vaya, veo que se te ha pegado lo de las bromas sin gracia de tus inseparables amigos -le espetó Rose, con clara referencia al hecho de que Alice estaba la mayor parte de su tiempo libre con el trío Potter, Malfoy y Greenwood.

-Rose…-Se quejó Alice, por centésima vez. -Son mis amigos, ya te lo he dicho. Deberías darle una oportunidad… En serio, son muy buenos.

-¡Já! -dijo mientras intentaba sumergirse en el libro. No podía. Alice la estaba observando con cierta preocupación que le molestaba.

Desde que le ocurrió lo de la alarma, Alice había estado más cercana a Rose. La joven sabía con certeza que se debía a que Greenwood y Malfoy le habrían dicho algo de su actitud aquella mañana de hacía una semana. No obstante, a Rose Weasley le molestaba aún más que su amiga hubiera decidido pasar más tiempo con ella por lástima. ¡No necesitaba a nadie! Pero, en realidad, eso no se lo diría a Alice.

-¿Sabes? En realidad Trust me da un poco de pena… -comentó Alice. -Desde que está con James ha cambiado un montón. Antes era mucho más agradable. Es como si ser la novia de James fuese algo de otra categoría superior…¡Y Coleman! Era un poco arpía antes, pero ahora es insufrible… Y trata a Trust como si fuera su mascota… De verdad, con lo alegre que era Trust. Es que no sé ni cómo le puede gustar James.

Janet Rossen asintió, pues había escuchado a Alice, y se sentó al lado de Rose.

-Es un insulto al feminismo -coincidió Janet. -Yo antes hablaba con Trust y se notaba que era bastante independiente y una gran maga… Ahora parece una animadora de una película estadounidense.

La joven Longbotton asintió con vehemencia. Como si Janet acabara de enunciar una fórmula irrefutable de la ciencia. Rose rodó los ojos.

-Por favor, siempre han sido así… Lo que pasa es que ahora es más notable -zanjó Rose, visiblemente molesta por la conversación de sus amigas.

-¿Tú crees? -Incitó Alice. -Trust fue bastante amable con Scorpius el año pasado, incluso sabiendo quién era porque su madre es maga…

-¿Qué quieres decir con eso? -le preguntó alzando la vista del libro y clavándole una mirada asesina.

La hija del profesor de Herbología se encogió de hombros.

-Sabes perfectamente lo que estoy intentando decirte.

-Yo creo que deberíamos hablar con Trust y recordarle que estar con James no es bueno para su desarrollo académico y personal -Janet se veía visiblemente incómoda y quería cambiar de tema. Rose suspiró. -Lo digo porque es lo que yo haría. Además, conmigo también fue siempática…

-¡Basta! -les dijo a ambas en voz baja pero con cierta exasperación. -Si tanto os gustan Trust y Malfoy… Os podéis ir con ellos.

Janet y Alice compartieron una mirada de comprensión.

-Rose, si te lo digo, es porque sé que te lo pasarías genial con nosotros… Y Janet también está invitada.

-No sé cuántas veces tengo que decírtelo. Además, Alice, es que a ti no te entiendo… Antes no podías ni ver a Albus, ¿y ahora es de nuevo tu mejor amigo?

La aludida lanzó una bocanada de aire frustrado. Rose entrecerró los ojos. Esperaba una respuesta que le aclarara sus dudas o le pediría educadamente que se fuera porque no se estaba concentrando.

-Sí, Rose, nunca ha dejado de ser mi mejor amigo… Solo que llegamos a Hogwarts peleados por una tontería y ya se nos ha pasado -Alice parecía cansada de repetirle aquello. -Y tú, Rose Weasley, también eres mi mejor amiga. Por eso quiero que estés bien y tengas gente en la que confiar y descargar todo ese mal humor que pareces haber acumulado. Y si te pido que les des una oportunidad a nuestros amigos, es porque verdaderamente pensamos que estarías más feliz…

-…Si son unos payasos.

-¿Y qué? Venga ya, hasta Janet se ríe con nosotros en algunas clases.

-Yo nunca me he pronunciado en su contra -aclaró la joven, dándole la razón a Alice.

-¿Ves?

-Es decir -dijo Rose. - ¿Me estás diciendo eso para que así no tengas que venir obligada conmigo a la biblioteca o separarte de sus bromas durante un rato para pasar tiempo con tu supuesta mejor amiga…?

-Rose…

-Además, tus queridos amigos me detestan.

-No es verdad, Rose. Incluso estaban preocupados por ti el otro día.

-Bueno -Rose Weasley suspiró. Harta de la situación. -Lo intentaré… Y solo porque eres mi amiga. Y porque a Janet no le gusta tanto la biblioteca.

Al escuchar su nombre, la joven dio un respingo. Sonrió hacia ellas. Parecía haberse inmerso en sus propios pensamientos durante un instante.

-Es que mirad…-dijo señalando hacia donde estaban Trust y Coleman. -¿No es la primera vez que veis a James Potter en la biblioteca?

En el patio delantero del castillo se había arremolinado un grupo perteneciente a la Casa Slytherin. Sentados bajo un árbol, parecían mofarse de algunos alumnos más jóvenes que paseaban por allí. McGonagall había amenazado con un castigo ejemplar como la expulsión a aquel que denigrase a los hijos de muggles con adjetivos peyorativos de la antigua lengua. Por esa simple razón, jamás lo habían escuchado del séquito de Badmood. No obstante, todo el mundo sabía que lo hacían en susurros, que utilizaban sinónimos creativos y que, incluso, habían amenazado con hechizos que inducían dolor.

Zoe Badmood hablaba animadamente sobre algún suceso exterior con Renata Driggs. Algo sobre vampiros en Polonia. A su lado, Derrick Collingwood y los hermanos Isabella y Greg Zabini compartían unas cervezas de mantequilla que habían robado de las cocinas. Más alejados, Frank Badmood compartía algún que otra preocupación del exterior con la sagaz Gwendoline Cross. Era sabido que estos dos últimos eran los más solitarios y, a su vez, los más despiadados.

-Frank -le llamó su hermana mayor. -Ven -ordenó.

Cross le abandonó sin decir nada con rumbo al castillo. El joven, desganado, se acercó al grupo de compañeros de Casa. Les miró con cierta indiferencia. Probablemente estarían molestos de aquella reacción por parte de un niño de 11 años. No obstante, ninguno diría nada porque todos sabían que era mucho más poderoso que todos ellos juntos.

-¿Qué quieres? -le espetó de mala gana.

-Tenemos que comunicar que estás haciendo algo bien…

El joven esbozó una sonrisa. Pero no de alegría. Sino, más bien, de orgullo. Como si hubiera estado esperando a escuchar aquello mucho tiempo.

-Pero, Badmood -advirtió Collingwood. -Tiene que ser… A una sangresucia -dijo aquello en voz baja con ojos de diversión.

-¿Para qué? ¿Queréis que me expulsen tan rápido?

Renata Driggs se rio.

-Tu padre lo arreglaría enseguida… Ya  lo ha hecho con tu hermano… Ojalá mi padre fuese como Cayo -La único que pareció aprobar su comentario fue Isabella Zabini.

Entonces, Frank estiró las comisuras de sus labios. Su varita había estado impaciente desde que llegó. Nunca había tenido tanta sequía.

-¿Por qué no pruebas con esa? -sugirió su hermana señalando una figura que salían del castillo hacia el Lago.

Frank se apresuró a encararse con ella. Esta, inmersa en sus pensamientos, casi choca de lleno con el que aún no sabía que iba a ser su depredador. Sus ojos azules se tensaron. Frank se relamió los labios.

-¿Dónde ibas, sangresucia? -le preguntó como si nada. La muchacha buscó apoyo y atisbó el grupo de Zoe Badmood, que aprobaban con gestos aquello. La joven se giró y volvió dentro del castillo. Frank Badmood comenzó a pisarle los talones, mientras sacaba su varita de la túnica. Esta sintió su presencia tan cerca que tuvo que darse la vuelta.-¿No te han enseñado modales? ¿No vas a contestar a un ser superior a ti?

La muchacha le miró con rabia.

-Como se nota que eres un Badamood y no entiendes las sanciones que conllevan ese insulto -la joven le devolvió la amenaza con unos ojos llameantes de ira. Entonces, Frank se percató de que el escudo de su capa era Gryffindor. Era la víctima ideal.

No se lo podía creer. Su varita se sacudió, nerviosa por soltar hechizos que había estado acumulando.

-No vuelvas a llamar así a mi familia. Ni siquiera tienes derecho a mirarme.

La joven sonrió. Aquello hizo que Frank le apuntase con la varita.

-Ah, ¿sí? ¿Qué vas a hacer? -le retó, triunfante.

Creía estar amparada por las reglas de la Directora. Por eso, no se lo esperó. Antes de que la muchacha pudiera hacer nada para defenderse, Frank apuntó mejor con la varita y susurró.

-Cruciatus.

Al oír la maldición imperdonable, la joven se horrorizó. Recibió el impacto de la Maldición Cruciatus. El dolor fue tan intenso, tan devastador, que olvidó por un momento dónde estaba. Era como si cuchillos candentes le horadaran cada centrímeto de la piel. La cabeza le iba a estallar de dolor.

La joven gritó más fuerte de lo que había gritado en su vida.

Fue un dolor muy superior a cualquier otro que Cornelia Brooks hubiera sufrido nunca. Los huesos le ardieron. La cabeza parecía que se le iba a explotar. Los ojos le daban vueltas. Deseó que terminara. Deseó perder el conocimiento o morir para escapar del dolor.

La gente se había arremolinado como un coro. Horrorizados y alejándose a la vez de Frank Badmood. Ninguno había escuchado la maldición. Mas sabían perfectamente que la joven estaba siendo torturada.

Cornelia Brooks sollozó. Estaba abrazada a sí misma.

Susan Jordan y Fred Weasley apartaron a la gente para ver qué ocurría.

-¿¡Estás demente?! -le vociferó Susan Jordan hacia el que blandía la varita.

Fred Weasley le empujó a Badmood para que soltara la varita.

Frank le propinó un puñetazo en la nariz.

Susan se acercó a Cornelia Brooks, quien seguía sollozando y gimiento al estar Frank Badmood torturándola y apuntándola sin piedad.

El grupo de gente cada vez era mayor.

James Sirius Potter salió entre los murmullos y se detuvo atónito. Rápidamente, con movimientos tensos y nerviosos, sacó su varita. Apuntó inseguro hacia Badmood.

-¡Expelliermus!

La varita de Frank Badmood salió volando por los aires. Fred Weasley aprovechó y arremetió contra él, cogiéndole por el torso y tirándolo al suelo. Le propinó un puñetazo mientras su propia nariz sangraba.

-Aprende a jugar limpio, serpiente -le espetó Fred.

Susan incorporó a Cornelia Brooks y le mostró su hombro para que se apoyara en él. También Camrin Trust, que había venido siguiendo a James, le ayudó a levantarse. La joven daba espasmos y miraba a todos con rubor en las mejillas. Parecía que estaba a punto de echarse a llorar, pero no querría montar una escena.

-Voy a avisar a Madame Poppy Pomfrey para que venga aquí… No deberías moverte -aconsejó Camrin Trust mientras corrió a por ayuda.

James y Fred se acercaron a las muchachas. Fred les hizo un gesto a la gente que se había arremolinado para que se marchara. Al haber acabado la pelea, ninguno tenía interés en cuidar a la joven. Sobre todo, cuando Frank Badmood se había marchado.

-¿Por qué te ha hecho esto? -le preguntó con suavidad Susan.

Aún con alguna convulsión y con una expresión de terror, la muchacha miró al suelo. Avergonzada.

-Me ha llamado sangresucia… Y… Y yo …

-No pasa nada -dijo Fred. -¿Estás bien? ¿Puedes respirar con normalidad?

Quizás dijo aquello por las convulsiones. Por su entrecortada voz. O porque jamás habían visto a Cornelia Brooks así.

-No te vas a librar ningún año de ir a Enfermería, ¿eh? -bromeó James Potter.

Recibió una mirada de reproche de sus amigos. Claramente no era el momento de hacer bromas. Sobre todo si la joven acababa de recibir una maldición imperdonable.

-Vete, James, nosotros nos encargamos -le dijo con cierto desdén. Todo el Colegio sabía que la amistad de los primos inseparables había entrado en crisis por la reciente actitud de James Potter.

-Oh, pero la tengo que ayudar…

-No -sentenció la propia Cornelia Brooks. -No necesito que te hagas el héroe conmigo, Potter -le espetó, mientras hacía una mueca de dolor.

Susan dibujó una sonrisa divertida. No podía evitarlo. Y Fred miró atentamente a James.

-Ya la has escuchado -recordó.

James, incrédulo, abrió las palmas de las manos buscando una explicación.

-¿Pero qué os he hecho?

-No me has dirigido la palabra desde que el año pasado te ayudé a matar un basilisco -Al parecer, Cornelia Brooks tenía fuerzas suficientes para tener rencor. -Encima estás siendo un estúpido con tus amigos…

-Vámonos, Brooks -aconsejó Fred.

Era la primera vez en su vida que Fred Weasley estaba ignorando a James Potter.



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