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La Tercera Generación de Hogwarts » (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Domingo 7 de Febrero de 2021, 18:30
[ Más información ]

(VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones
  236. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  237. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  238. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  239. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (III)
  240. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (IV)
  241. (VI) Capítulo 13: Mediadores
  242. (VI) Capítulo 13: Mediadores
  243. (VI) Capítulo 13: Mediadores (III)
  244. (VI) Capítulo 13: Mediadores (IV)
  245. (VI) Capítulo 14: La familia que no eliges y la que sí (I)
  246. (VI) Capítulo 14: La familia que no eliges y la que sí (II)
  247. (VI) Capítulo 14: La familia que no eliges y la que sí (III)

-Vaya, nadie diría que eras Gryffindor.

De repente, James Sirius Potter se sintió como un niño pequeño. Ilusionado y nervioso a la vez. Las raíces de su cabello debían estar molestas de tantas veces que las había despeinado en tan poco tiempo. Se mordió el labio escondiendo una sonrisa llena de emoción. 

-¿Crees que es demasiado? -Le preguntó a su invitada.

Era la primera invitada de su nuevo apartamento. Su apartamento. Era lo primero que había comprado cuando recibió su primera mensualidad de Puddlemere United. Y tardó unos días en decorarlo. Y la decoración era en lo primero que se había fijado ella al llegar.

-No, está bien -Aclaró con una sonrisa en sus finos labios. - Me gusta que no ocultes quién eres -Añadió, girándose hacia él.

James se rascó la nuca y se encogió de hombros.

-Mi madre dice que parece que un crío ha decorado mi apartamento.

Aquello le hizo gracia. Se contagió de su risa cantarina. Observó sus ojos arrugarse, su nariz encogerse y echar su cabeza hacia atrás. James disfrutó de verla tan feliz. Sintió un calor dentro de él. Sabía lo que significaba. Y no pudo hacer nada más que rendirse cuando las comisuras de sus labios se elevaron de manera tan natural. 

-O una persona con tarjetas de regalo para productos de Gryffindor -Se mofó. James no dijo nada. Asintió simplemente. La vio acercarse a la estantería que había reservado a su nuevo equipo. - Oh, no -Cornelia hizo como que se horrorizaba al verlo. Cogió una de las pequeñas banderas y la ondeó hacia él. -La gente va a pensar que estas cosas de azules es traición a tu Casa. ¡Saca estas cosas de Ravenclaw de aquí!

Se la tiró de broma. James no tardó en atraparla. Era buscador. No era como si lo hubiera hecho para sorprenderla. 

-Eh, eh, son de mi equipo de Quidditch -Se justificó.

Hizo como que la abrazaba. A la bandera. Aunque sintió un impulso incontrolable de abrazarla a ella. 

-Puddlemere United -Leyó sobre algún que otro objeto que tendría por allí.

James arqueó una ceja. 

-¿Nunca has oído hablar de ellos?

-Claro, Tom no hablaba de otra cosa -Contestó al instante. James chasqueó la lengua al segundo. Vio la mirada divertida de Cornelia. - ¿Cómo le va?

-No le gusta ser mi suplente -Dijo simplemente.

-Creía que iba a ser bateador -Comentó extrañada.

Aquello, egoístamente, le hizo sentir aliviado. Por muchas profecías y Ajayu que les unieran, James no llegaría a sentirse completamente adecuado para Cornelia. De verdad, odiaba a Tom McGregor. Más hasta un ciego podía ver que Cornelia y él habían tenido mucho más en común que ellos dos. El hecho de que no siguieran en contacto como había pensado fue como una sopa caliente al llegar a casa. 

-Oh, no, le he robado el puesto como le robé el Premio Anual. Por mi apellido -Se mofó James. 

-¿Eso dice? -Inquirió, marcando el ceño fruncido.

James se debatió entre cómo poner lo que estaba ocurriendo entre El Corazón de BrujaQuidditch Semanal El Profeta.

-¿Alguna vez has leído algún periódico mágico? -Quizás ella no se acordoaba de haberlo visto.- Su entrevista está en todos lados. 

El joven no supo decir se la había leído o no. Y esperaba que no lo hubiera hecho. No tenía buena experiencia con otras personas destrozando sus relaciones a través de un maldito periódico. 

-No creo que logre dañar tu reputación -Se rio.

No pudo evitar suspirar. 

-Primero tengo que crearla -Añadió. Cornelia le interrogó con la mirada. - Mi reputación -Aclaró. 

Ella rodó los ojos. No era la primera vez que le decía que no debía preocuparse por lo que los demás opinarían de él. Su opinión siempre había sido diferente. Su opinión nunca había variado por los periódicos. Aún recordaba vívidamente cómo le dijo que le había defendido ante McGregor por aquel artículo del puño de Coleman. Ante el que por aquel entonces era su novio. 

Aunque, bueno, después hubiera admitido que el artículo tenía razón. Más estaba seguro de que fue por su comportamiento y por ocultarle su destino. Una incomodidad se ajustó en su estómago. Como lo estaba haciendo ahora mismo. Seguía sin decirle que había seguido las pistas de su padre. 

"Cuando se ve peligro en una taza de té o en una bola de cristal, hay que decirlo en seguida para proteger al otro". Había dicho Cornelia. 

-Te adorarán -La escuchó decir, rescatándole de sus pensamientos. 

-Mi primer partido es dentro de unas semanas, ¿vendrás? -Le preguntó.

No se lo había dicho. No se lo había dicho a nadie. Pero quería saborear lo que había sido su sueño desde pequeño. Lo que podía experimentar, aunque fuera por unos meses. Era estúpido, le decía su madre, que pensara que estaba defraudando al mundo siendo el hijo de Harry Potter y eligiendo Quidditch como carrera profesional. Pero James había vivido teniendo su vida expuesta en periódicos. Sabiendo que todo el mundo sabía todo -absolutamente todo -sobre él. No quería defraudar. Pero tampoco quería ser Auror o Ministro. 

Estaba poniendo una parte de él totalmente vulnerable ante ella.

-¿Quieres que vaya o me lo pides por cortesía? -Tenía el ceño fruncido, la nariz arrugada y parecía estar intentando leerle el pensamiento. 

-¿Por qué iba a pedírtelo por cortesía? -Se extrañó James. 

-No me gusta el Quidditch. Quizás piensas que no quiero ir -Dijo simplemente.

Casi se le cayó el corazón al suelo.

-¿No quieres ir?

Estúpido. Estúpido. Por supuesto que no iba a ir. Había una maldita guerra fuera. ¿Por qué iba a preocuparse por un estúpido juego?

Supo que leyó su mente. Del modo en el que sólo Cornelia Brooks podía hacerlo. Se acercó a él. Y le acarició el brazo. Le sonrió con una disculpa. Como si no pensara que sus palabras le hacían cuestionarse algo dentro de sí.

-No he dicho eso -Puntualizó. La sonrisa aún pintada en sus labios.

-¿Entonces? -Insistió. Las esperanzas en las nubes.- ¿Vendrás o no? Tengo un palco reservado para mis padres. Puedes ir con ellos -Le propuso. Su nariz se arrugó.- O puedes quedarte en las gradas. Pero será más difícil buscarte cuando quiera dedicarte la Snitch que cogeré. 

Ella se rio ante su exagerada arrogancia.

-Si insistes…-Le dio un beso en la mejilla. Y, de nuevo, como si fuera un niño pequeño, sintió encenderse sus mejillas como si nunca hubiera sentido cariño por una chica. - Pero tendrás que explicarme las reglas de Quidditch… Solo me limité a saber volar en Primero. No veo el atractivo a un juego de personas que vuelan en escobas si lo comparas con todo lo que puedes aprender en Hogwarts.

Aquella vez el que se rio fue él. 

-No digas nada de eso delante de mi madre hoy, ¿vale?

-Entendido -Dijo más seria. -No sacar el tema de Quidditch.

-Oh, no. El tema lo va a sacar ella… Solo di que te encantaba verme jugar en Hogwarts.

-¿Mentir a tu madre desde el primer día? -Alzó una ceja.

La atrapó en sus brazos por la espalda y besó comenzó a besar su cuello.

-Venga ya… ¿No te gustaba verme jugar? -Dijo contra su piel.

-Por supuesto que me gusta verte jugar -Susurró.

El timbre de la puerta sonó. Y James se planteó si había tomado una buena decisión aquella noche. O si debería haber esperado a pasar más tiempo con Cornelia a solas. Suspiró. Chocó su frente contra el hombro de Cornelia.

-¿Ves? -Se rio.- Con un poco menos de insinuación, mi madre te adorará cuando digas algo así. -Se separó de ella. Señaló la puerta. -¿Preparada?

-Nunca se está preparada para esto -Dijo simplemente.

Él asintió. 

Y no sabía la razón que tenía.

Los dos anduvieron hacia la puerta del cómodo, pequeño y simple apartamento del joven antiguo Gryffindor. Al abrir la puerta, su madre corrió a abrazarle. 

-¡Cariño! -Le obsequió un sonoro beso en la frente. -¡Estás más delgado! -Exclamó tras mirarle de arriba abajo un par de veces.- Si Wood te está poniendo a dieta, me lo haces saber y tendré unas cuantas palabras con él…-Se giró al ver a la invitada de aquella noche. - Oh, tú eres Cornelia… -Las siguientes palabras de su madre iban a ser desastrosas para él o para Cornelia. Pero así era Ginny Potter. Aquella era su noche. La noche en la que podía hacer lo que quiera la gana porque era la madre de James. -Te pareces mucho a tu madre, ¿te lo han dicho alguna vez? Espero que hables un poco más que ella, ¿eres habladora? Lily ya me ha avisado de que no lo es, tranquilo.

-Mamá…-Interrumpió aclarándose la garganta.

-Ginny, la estás poniendo nerviosa -Fue lo primero que dijo su padre al entrar.

No necesitaban presentaciones con él. Para mejor. James imaginó que la primera vez que Cornelia Brooks había visto en persona a Harry Potter -sabiendo quien era, claro -fue cuando acudió a Hogwarts a impartir la clase sobre los boggarts. 

-Bueno, si la pongo nerviosa, ella puede decírmelo, ¿verdad? -Se excusó su madre.

-Mi hermana es igual, no se preocupe -Dijo tranquilamente Cornelia.

-Lola -Adivinó la mujer, entrecerrando los ojos.

Era evidente que Ginny Potter estaba viendo las diferencias entre Lola Morgan -la ex novia de James y vecina de su familia -y Cornelia Brooks. James imaginó a su madre cuestionando la sencillez de Cornelia Brooks. Su cabello formando ondas en sus puntas. Su ausencia de maquillaje. Su elección de una camiseta de algodón y unos vaqueros. Totalmente diferente a Lola. 

No sabía si para bien o para mal en los ojos de su madre. 

-Exacto, Ginny -Dijo su padre, empujándola hacia la cocina.

Les pidió que cogieran asiento.

-¿Y por qué no ha venido hoy Lola? -Inquirió su madre.-  Me encanta esa muchacha. Aunque Albus me ha dicho que estaba saliendo con la hija de Zabini…

-¿Albus qué? -Casi chilló James. 

¿Qué más le había contado exactamente su hermano que su madre no tenía por qué enterarse?

-¿Desde cuándo es Albus el cotilla de la familia? -Se sorprendió su padre.

-Desde que ha pasado todo el verano con su madre, Harry -Se exasperó su madre.- Podrías aprender algo de él. Siempre tengo que enterarme de lo que pasa en el Ministerio por George. ¡Que ni siquiera trabaja allí!

Su padre rodó los ojos.

-Bueno, James, ¿qué nos habéis preparado? -Cambió de tema ligeramente.

-Oh, lo ha hecho todo James. Ya estaba hecho cuando he llegado -Contestó modestamente Cornelia.

-¿Ha sido la abuela, James? -Adivinó sin que le sorprendiera su madre.- Te dije que si te ibas a ir de casa lo hacías al completo.

-Va, mamá. Confía un poco en mí -Pidió intentando que no se notara que estaba mintiendo descaradamente.

-Me he criado con seis hombres y sé que no se puede confiar en ellos -Dijo su madre sin tapujos. Se dirigió peligrosamente hacia la joven que no parecía verse muy afectada por la situación. -Cornelia, ¿te importa venir a la cocina y traer lo que haya preparado mi madre para James? 

-Ya voy yo, Ginny -Se ofreció, como el salvador del mundo que era, su padre. 

-He dicho Cornelia, Harry -Insistió su madre.

Antes de que fuera absorbida por Ginny Potter, se acercó a Cornelia.

-Lo siento -Le susurró.

La muchacha ni se inmutó. James suspiró. 

-Espero que hayas preparado a Cornelia para esto -Se rio su padre, ya lejos del radio de audición de su esposa.

-Estoy seguro de que se ha enfrentado a cosas peores que Ginny Weasley -Quiso consolarse a sí mismo James.

-No subestimes a tu madre, hijo. Por lo menos le gusta el Quidditch, ¿no? 

Su padre se sentó sonriente. Que cambió a un humor particular de su padre en ocasiones incómodas cuando vio la expresión exasperada de su hijo.

-No creo que sepa la diferencia entre una Quaffle y una Bludger.

-No puede ser peor que enfrentarse al Ojo, ¿no? -Se burló de nuevo.

-Tú me dirás, papá -Suspiró. 

Se pasó la mano por el pelo. Su padre hizo lo mismo justo al mismo instante.

-Siempre temí el día en el que tu madre se convirtiera en tu abuela.

-Por favor, no vayas por ahí -Suplicó en un susurro silbante. 

-No me refiero a que tengas hijos -Su padre soltó una carcajada. Soy demasiado joven para ser abuelo -Siguió riendo. Intentó ponerse serio. -Digo que el temperamento de tu madre está destinado a ser el mismo que el de Molly Weasley. Y eso no será nada bueno ni para ti para mí.

Gracias, Harry Potter. 

-Cornelia es lista. Sabrá qué hacer.

O, al menos, esperaba que fuera lo suficientemente lista para saber qué hacer a solas con Ginny Potter. Miró de reojo a las dos mujeres en la cocina. Ginny llevaba una expresión de suficiencia y Cornelia estaba sonriendo tímidamente. En otras palabras, estaba intentando indagar en sus más oscuros secretos. Su madre no quería llegar allí. Nope.

Su madre clavó la mirada en su hijo. Lo pilló espiándolas. Trajeron la comida de la abuela Molly. Sirvieron a todos. En silencio. Finalmente, cuando su madre le ofreció su plato, le miró con una sonrisa de picardía. 

¿Había dicho ya que no era fácil ser el hijo favorito de su madre? 

-No me habías dicho que tu novia era la ahijada de Luna, James -Le comentó.

-¿No lo sabía? -Soltó, tan confuso como inseguro.

Su madre rodó los ojos. Claramente decepcionada. Aunque esa información habría servido en favor de Cornelia. Luna era su mejor amiga, ¿no?

-Pásame ese plato, Cornelia -La muchacha obedeció. Como si le quedara otra opción. -Gracias.

-Y, dime, Cornelia. ¿Qué habrías hecho de no haber una guerra? -Preguntó su padre para hacer conversación casual y recordarles indirectamente que aquello era una reunión ajena a lo que estaba pasando, pero que no debían olvidarlo. 

Su padre. Harry Potter. Salvando todo menos aquella cena. 

-Estudiar Medicina en Harvard.

-Harvard es una de las mejores universidades del mundo, mamá -Aclaró James.

-Oh, idiota, sé lo que es Harvard -Le respondió su madre con una sonrisa.- ¿Cómo irías a la universidad si has recibido educación mágica?

-También estaba estudiando en colegio muggle a distancia hasta que… Se desató todo esto -Se rio, intentando suavizar cosas tipo "desde que me dijeron que era la nieta de Ivonne Donovan" o, la favorita de James, "desde que sé que voy a ser Morgana y probablemente quiera acabar con toda su familia, señora Potter".

-¿Y vivirías en el mundo muggle?- Le preguntó su padre.

-Sólo por un tiempo. Después llevaría el conocimiento médico muggle a San Mungo, para investigar sobre cómo curar enfermedades mágicas de manera más eficiente y estar más preparada. 

James alzó una ceja ante aquella nueva información de la que no sabía absolutamente nada. Más, de nuevo, eran los sueños de una Cornelia que realmente no había conocido nunca. 

-¿Cómo la has engañado para que salga contigo, James? -Le preguntó directamente su madre.

-Ja, ja, muy graciosa, mamá.

-Me recuerdan a tus padres, Harry -Siguió diciendo su madre.- ¿No son como James y Lily Potter? -Al no tener una respuesta directa de nadie porque… En fin.-Sois como James y Lily Potter. 

-¿Por qué lo dice, señora Potter? -Cornelia frunció el ceño antes de comer un poco de la lasagna de espinacas de su abuela. 

-Oh, no me llames señora, por favor -Dijo su madre con una risa. Como si tuviera diecisiete años y la hubieran tomado por alguien mayor.

-Mamá, tienes más de cuarenta años, por Merlín.

-¡Oh! ¡James! -Le pegó una patada debajo de la mesa. 

¿En serio? ¿Pero…?

-Mis padres eran también muy diferentes-Salvó Harry Potter.- Mi padre era cazador de Quidditch y… No el mejor alumno de Hogwarts.

-Fue Premio Anual -Aportó James. 

-Y mi madre era la mejor alumna de Hogwarts. Una bruja muy poderosa e inteligente.

-El abuelo James también era poderoso e inteligente -Insistió James. Todos le miraron con una interrogación. - Es mi Merodeador favorito.

-¿Qué es un Merodeador? -Preguntó Cornelia.

Hubo un silencio o pausa en la comida. Cornelia sonrió con timidez. Se golpeó internamente las entrañas por no prepararla mejor. Aunque tuvo que esconder una sonrisa cuando recordó que Cornelia Brooks nunca se había preocupado por saber nada que no fuera realmente importante en la Historia de la Magia. Como quién era el hijo de Harry Potter la primera vez que montó en el Hogwarts Express y no lo reconoció. Incluso cuando hubo tres artículos del Corazón de Bruja aquel verano anunciando que empezaba su año en Hogwarts. 

-Oh, cariño, deberías leer más la prensa mágica -Se burló su madre.

-Creía que no solíais hacerlo -Lo dijo con suavidad. Tanteando el terreno.

-Y no lo hacemos -Respondió su madre con franqueza. -Porque siempre sacan rumores de nuestra familia, antiguas historias, entrevistas a persona que creen que nos conocen…-Suspiró. No estaba particularmente feliz con que, cada semana, tuviera que llamar a los periódicos para chillarles por poner rumores sobre sus hijos y sus sobrinos.- Y, de vez en cuando, alguna crónica sobre los antiguos héroes. Harry debe de tener guardado los artículos dedicados a los Merodeadores que escribió el señor Lovegood -Le dio un bocado a su comida. -Recuérdame que te los mande, James -James asintió. Aunque él podía contarle mejor quién era James Potter. -Lo que iba diciendo… Si leyeras más de la prensa mágica, estarías más al día de nuestra familia.

La muchacha asintió como si fuera hacerlo. Ja. ¿Quién no iba a mentir a Ginny Potter en su primer encuentro? 

-O quizás es mejor que no la hayas leído y así seremos como una familia normal y corriente para ti -Su padre le dedicó a su novia una de esas sonrisas de la marca de Harry Potter que hacían que todo el mundo creyera que todo iba a salir bien.

No funcionaba con una vidente, claro. 

-No es como si mi familia tampoco fuera lo más normal del mundo -Se rio la muchacha.- Y sí leo a veces la prensa mágica -Confesó. -Ahora sé por qué mi madre compra El Quisquilloso, claro -Suspiró. Habló de ella en presente. James estuvo a punto de decir algo. Pero ella fue la que siguió hablando.- Solo que no le veo el atractivo a los mejores encantamientos para disimular el acné. 

-Eso es El Corazón de Bruja -Anunció, disgustado, James. 

-Era lo que les llegaba a mis compañeras de cuarto -Sonrió Cornelia. 

-Habrías sido la mejor amiga de Hermione -Comentó Harry.

-O de Lily Evans -Añadió James con un guiño.

-No me importaría haberlo sido -Se sinceró la muchacha.

-Solo espera a escucharte hablar sobre tus planes de futuro y cómo lograste combinar tus estudios muggles con los mágicos… Serás su nueva persona favorita. 

-Es un honor escuchar eso -Cualquiera podría haber dicho que lo decía desde lo más profundo de su corazón.

Sus padres compartieron una mirada. 

-Ahora lo pregunto en serio, James -Se aclaró la garganta su madre. - ¿Dónde has ido a por una chica tan inteligente y educada? -Se giró hacia la muchacha que escondía una sonrisa.- ¿En serio te gusta mi hijo o es solo el apellido?

-¡Mamá! -Exclamó, atónito, James. 

-Eres mi cachorro, James. Tengo que saber las intenciones de tus novias. Ya sabes lo que pensaba de su hermana.

-Mamá, en serio, deja de avergonzarme -Suplicó.

Cornelia soltó una pequeña risa que sorprendió a los presentes. 

-Le prometo que mis intenciones para con su hijo son puramente accidentales -Contestó con sencillez a la pregunta que había hecho su madre.

Otro silencio. Otra mirada entre sus padres.

-Me gusta esta chica, James -Fue el veredicto.

Que no tenía por qué decir en voz alta.

-Mamá…

Su madre lo ignoró. 

-¿Y cómo, digamos, comenzó a mostrar su interés por ti? Harry era un desastre en eso. De veras, daba pena verle tan nervioso.

-Ginny, no creo que…-Esta vez, su padre hizo algo por detener a su esposa.

-Bueno, dime, no hagas caso a estos Potter.

James lanzó una mirada de disculpa a Cornelia. Pero ella estaba divirtiéndose tanto como su madre. Lo cual, dada su habitual introversión y timidez, no lograba entender del todo. Aunque, al ver el brillo de sus ojos, pudo decir que había algo de anhelo.

Suspiró entendiéndolo por completo. Ella no tenía una madre que la avergonzara a ella. Y, quizás, lo habría hecho. Tal vez Cornelia veía vestigios de la personalidad de Penélope Brooks en Ginny Weasley. 

-Supongo que ver visiones que le ayudaran en lo que quería captó su atención -Dijo, aún pensando en qué responderle.

-Pero, ¿cómo? 

Quien le diera una mano a Ginny Potter, sabría que acabaría prestando el brazo entero.

-Se seguía apuntando en Adivinación incluso cuando era un completo desastre.

-¿En serio? -Se rio su madre. 

-No, ¡no es verdad! -Exclamó James. 

-Hijo, tú y yo sabemos que no tenemos una genética apta para las profecías -Su padre, ¿de qué lado estaba, de nuevo? ¿Quién le había nombrado mediador?

-Oh, tú fuiste la que llamaste a Teddy cuando fue atacado por el lobo -Dijo, de pronto, su madre.

¿Por qué no la había silenciado antes?

-También la que le avisó de lo que iba a pasar -Fue la respuesta sorprende de Cornelia.

-¡Cornelia! -Exclamó, atónito de revelar información que podía volverse en su contra.

-Demasiado tarde, hijo. Se han aliado -Se rio Harry Potter.

-Me gusta, James. 

-Gracias,… Ginny -Respondió Cornelia a su madre.

James lanzó una bocanada de aire. 

-¿Podemos tener ya una comida normal, mamá?

Resultó que sí que podían tener una comida normal. Ginny Potter habló de su tiempo en el equipo de Quidditch profesional y James lo comparó con su experiencia. Harry Potter habló de lo orgulloso que estaba de ellos. Y Cornelia dijo que le encantaba ver jugar a James. También hablaron de cómo era San Mungo -Cornelia nunca había estado allí como profesional. Harry Potter prometió que la llevaría un día a conocer a algún medimago que conocía. Y Ginny propuso un viaje a Boston para ir a visitarla cuando fuera a Hogwarts.

Parecía todo tan normal.

-¿Y dónde está el cuarto aparte donde va a dormir Cornelia hoy? -Preguntó Ginny.

Porque había estado demasiado tiempo comportándose como un ser humano decente. No como una madre. 

-¡Ginny! -Su padre se escandalizó ante tal insinuación.

-Oh, solo ha merecido la pena por ver vuestras caras… Por supuesto, sabiendo cómo es Harry no me extraña que no nos hayáis echado ya…

-¡Por Godric, mamá! 

-Ginny, por favor…

-¡Solo me estoy divirtiendo! No tiene gracia cuando no he podido hacer ninguna broma este verano… Porque Alice es la hija de Neville e incluso le ha cambiado los pañales. Pero, ¡no puedes decirme que no es divertido, Harry! 

Su padre no sabía dónde meterse y casi le dio lástima. Cornelia se rio en silencio.

-Mi madre adora avergonzarnos -Le susurró.

-Es uno de los requisitos en la paternidad. Ya lo aprenderás -Dijo Ginny Potter.

-Por Merlín, mamá.

-Oh, soy extremadamente joven para ser abuela. No estoy pidiendo que te apresures. 

-Ginny, creo que es hora de irnos -Dijo entonces Harry Potter, echando hacia atrás el postre de la abuela Molly. Y rozando su barriga.

Su madre -¡gracias a Godric! -asintió. 

-Nos vemos pronto, James -Le abrazó. Le apretó unos segundos más que los que siempre hacía. - Ya sabes que si tienes problemas con Wood, me mandas una lechuza y lo soluciono al instante.

Él sonrió. Conociendo a su madre mejor que nadie.

-No tengo ningún problema con Wood, pero te mandaré una lechuza porque sé que me echas de menos.

-Por supuesto que te echo de menos, hijo -Le regañó con una colleja en la nuca.- ¿Qué madre no echaría de menos a su hijo? -Fue a abrazar a Cornelia.- Un placer conocerte, Cornelia. 

Su padre, quien ya había dado los respectivos abrazos, se despidió ondeando su mano.

-Adiós, James. No te metas en muchos líos.

-No tengo once años, papá.

-Para mí, siempre los tendrás.

James cerró la puerta. Y se deshinchó resoplando. Cornelia simplemente se rio. 

-Por fin. Siento si mi madre es tan…

-Está bien, James -Se apresuró a decir ella. Vio la sinceridad en sus ojos.- Tu madre es genial. Aunque ahora entiendo lo que quería decir Albus y Lucy aquel día en Cabeza de Puerco -Añadió ladeando la cabeza.- Vamos, te ayudo a recoger.

Él la detuvo. Su madre le había enseñado modales, después de todo.

-Oh, no. Te acompaño a Raglan y ya lo hago yo -Dijo rápidamente, interponiéndose entre ella y la cocina. Cornelia arqueó una ceja. - Aunque… Si quieres quedarte aquí… Más cómodo -La muchacha se enrojeció hasta los extremos de las orejas. -¿Puedo dormir en el sofá? -Siguió sin decir nada. Mierda. Ni siquiera pretendía sugerir eso. -No tenemos por qué hacer nada que no quieras, pero me apetece estar contigo, Cornelia.

La muchacha asintió. 

Pasó sus brazos por sus caderas y se dejó atrapar por ella. 

-A mí también. Esto es lo más parecido a una cita que hemos tenido -Reconoció.

-¿Estás diciendo que el día que fuimos a ver a Firenze no era una cita? -Se burló. 

-Aquello fue… Sí, supongo que fue una cita extraña -Suspiró. Fue su primer beso. Quitando a centauros apuntándola con flechas, no estuvo nada mal. -E iré a tu partido de Quidditch -Dijo, de repente. -No tengo ninguna visión sobre el resultado, pero no hace falta saber que cogerás la Snitch -Le guiñó el ojo.- No te he visto perder ningún partido, James. Y es cierto que me gusta verte jugar. Siempre lo he hecho -Aquella confesión volvió a causarle su familiar calor en su interior. -Antes, te convertías en un muchacho que admiraba sobre la escoba aunque fueras un desastre fuera del campo de Quidditch. Ahora no veo diferencia entre el James que busca una Snitch y el que tengo delante. 

La euforia le invadió.

-Si no estuviera enamorado de ti, lo habría hecho en este instante. 



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