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La Tercera Generación de Hogwarts » (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Sábado 23 de Enero de 2021, 18:38
[ Más información ]

(VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones
  236. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)


Apretó su mandíbula y hundió su garra en la hierba. El poder que se cernía sobre él era superior al que había sentido ya una vez. Se doblegó. Sintió cómo todas las criaturas de naturaleza similar a la suya también se postraban ante su líder. 

James Sirius Potter, o más bien el lobo en el que estaba convertido, no tenía otro remedio que respetar a su líder. Al Alfa que les había enseñado a todas aquellas criaturas una nueva forma de conciliarse con la criatura que habitaban en su interior. El problema era que, mientras que Umi, Ted, Moonlight y él mismo habían prosperado en manada y nacidos de ella prácticamente… El resto eran lobos solitarios. Una manada no se creaba en unos días. No si sus nuevos miembros eran personas que odiaban a su ser interior. Que lo maldecían. Quiénes no se unían a él. O nunca lo habían hecho. No sólo debían respetar a su criatura interior, sino también al resto que ahora les pertenecía. 

Todos debían dejar de lado su pasado y abrazar la oportunidad que el Alfa les brindaba. Una teoría que en su forma humana aplicaban con facilidad. Y que se tornaba en una pesadilla cuando la Luna ejercía su influencia sobre ellos. Unos se habían acostumbrado más que otros. Moonlight había rescatado los rituales de Luperca. Solo dejó uno atrás. No les bautizó con otro nombre. No quiso hacerles pensar que su naturaleza era dual. Eran uno solo. Algo que quizás costaba entender cuando su propio Alfa era conocido por el nombre de su lobo. Así como Umi. 

El joven lobo sintió el resquemor de Shik, un viejo lobo coreano que no obedecía órdenes, demasiado acostumbrado a una vida de miseria y soledad. Pero James estaba más centrado en la criatura belga. De hecho, por su causa estaban allí bajo la luz de un sol que padecería ante la luna en cuanto se ocultara en el horizonte aquella noche. Incluso si Shik tenía más motivo para ser un lobo más rebelde, había sido el más joven de todos quien se había resistido a la autoridad del Alfa. 

Aquella tarde era la primera que James acudía al castillo Raglan para intentar dominar al lobo blanco. Había estado ocupado. O no había querido acudir antes. Quizás había estado ocupado porque no quería ir a Raglan. Negar el futuro y el destino no era algo que le gustaba hacer. Pero todas las profecías estaban en su contra. Ahora se sumaba el testimonio de Adam Brooks. Fuera como fuere, se dejó la piel en el campo de Quidditch de Puddlemere United las primeras sesiones de la temporada. Intentó ocupar su agenda para disfrutar al máximo de su madre. De su hermano. Y de su padre. No los había visto en todo el verano. Y a su madre llevaba aún más tiempo sin que le recordara que podía sentirse querido por más de una persona. Oh, sí. Todo eran excusas para no afrontar a Cornelia. 

"No nos está escuchando". La voz de Moonlight resonó en su mente. Se refería a que el joven lobo blanco estaba haciendo un gran trabajo en oponerse a la autoridad sobrenatural que emanaba el Alfa. "Descansemos por hoy". 

Aquello significaba volver al castillo en su forma humana. Todos obedecieron. Incluso Shik. Moonlight aulló ante el lobo blanco. James se quedó rezagado para observar cómo se sentía mucho más cercano a Moonlight como Alfa que a Wakanda. Umi había dicho que era porque él llevaba en su interior la sangre del Alfa. Pues Umi no sentía diferencia. 

El lobo blanco se convirtió en un muchacho que rondaba la edad de su prima Dominique. Desaliñado. Aún sufría en la transformación. James hizo amago de acercarse a él. Más el joven se apartó. James alzó las manos en señal de paz. ¿Cuánto tiempo habría estado padeciendo la licantropía descontrolada? Era un muchacho silencioso. Eso pudo descifrar de su único encuentro con él hacía una hora. Así que quizás no lo era.

-Volvamos al castillo -Ordenó Moonlight. 

Todos anduvieron hasta la gran fortificación. De nuevo, James se quedó rezagado. Analizó las nuevas incorporaciones. Más rostros con nombres que se unían a la batalla contra el Ojo. Una parte de James se sentía culpable por el hecho de que aquellas almas inocentes estuvieran allí. ¿Sabían acaso a qué se enfrentaban? ¿O pagarían ese precio por liberarse de la maldición que caía sobre ellos y convertirla en una habilidad única?

La licántropa del grupo, Umi, ralentizó sus pasos para ir al ritmo de James. Este le sonrió a modo de saludo. Con ella era con la única que había hablado por carta desde que comenzó su carrera profesional de Quidditch. No sabía aún si era porque Moonlight condenaba que no vendiera su alma por completo a la guerra, o porque realmente estaba ocupado. 

-¿Vas a entrar? -Le preguntó con cuidado, como si estuviera tentando las aguas de una conversación que James evitaba deliberadamente. 

Él ladeó la cabeza. Ambos sabían que implicaba aquella pregunta. No hacía falta Legimencia para saber que el joven había estado huyendo de, en palabras claras, su responsabilidad. Si sólo Adam Brooks no le hubiera pedido que acabara con la vida de Cornelia, quizás no estaría tan reticente a seguir entrando en una guerra cuyo resultado no parecía favorable para él. 

-Me están esperando, ¿no? -Suspiró el joven. 

Umi le miró con tristeza. 

-Creía que tú eras de los valientes -Se mofó con amabilidad la mujer.

El joven rio en un tono bajo y sarcástico. Hacía unos años, cuando era más estúpido y menos racional, habría dado lo que fuera por estar en aquella extraña sensación de poder. Por tener una profecía sobre sus hombros. Ahora que entendía lo que su padre había llamado "la realidad" quería que le usurparan su puesto y le evitaran el dolor. 

No dijo nada más. Cruzaron el pórtico de Raglan y el bullicio que daba vida a aquella pequeña ciudad le abrumó. No había estado allí en su punto más álgido y ahora entendía los adjetivos tan utópicos que su padre había usado para describir aquel lugar. Era una comunidad de la magia. Porque no solo había magos y brujas, sino también criaturas mágicas. E incluso muggles. Era como echar un vistazo a cómo habría sido un mundo sin el Estatuto del Secreto. Casi le hacía olvidar que había una guerra extramuros. 

Ondeó su mirada hasta posarla en ella. Estaba igual que la última vez que estuvo con ella en Cabeza de Puerco. Tan solo unas horas tras un verano sin contemplarla. Más delgada. Más pálida. Algo la estaba consumiendo poco a poco por dentro. James sabía lo que era y también sabía que él podía haber evitado aquello. Si solo fuera un poco más valiente. 

Se aproximó a dónde estaba. Frunció su ceño. No sólo estaba charlando animadamente con Lola, sino que el lobo belga blanco se había acercado a ellas con una cercanía que no le gustó ni un pelo de su licantropía a James. Por esa razón, James aminoró su ritmo y se posicionó al lado del muchacho y le puso una mano en su hombro.

-…Una cara tan bonita esperándome -Estaba diciendo el belga. Se giró hacia James con una sonrisa jovial. -¿Verdad? 

Escuchó a Lola reír ante la violenta situación. Lo cual confirmó las sospechas de James sobre el belga flirteando descaradamente con Cornelia. La cual se sonrojó y sonrió amablemente. 

-Sólo lo dices porque soy la única que quiere hablar en francés contigo -Respondió Cornelia. 

Involuntariamente, James apretó el hombro del joven. 

Ahora entendía el recelo de su madre hacia los franceses. Podría incluir a los belgas ahí.

-No queremos que los demás escuchen lo que tengo que decir, ¿no? -Y le guiñó el ojo. 

James, perplejo, esperó la reacción de Cornelia. Está sonrió como si aquella situación le estuviera divirtiendo. Lola en ese momento rodó los ojos y decidió mirar hacia otro lado. James siguió con la mirada clavada en Cornelia. 

-Veo que ya conoces a James, Fyn -Dijo finalmente. 

Una ola de alivio abofeteó a James en la cara.

-James, ¿puedes dejar de estrujarme el brazo…? -Se rio, incómodo, el joven que se sacudió de su fuerte agarre. 

El aludido sacudió su mano y bajó la mirada un tanto avergonzado. Podía poner miles de excusas a lo que acababa de ocurrir. Podía incluso culpar a su licantropía. Pero la risa desternillada de Lola, la mirada de diversión de Cornelia y la expresión de reconocimiento de Fyn solo confirmaban que James estaba un poco celoso. 

De nuevo, era algo que podría haber evitado si se hubiera dignado a llegar antes allí. 

-Vamos -Lola le tendió la mano a James. -Aún no has visto el castillo. 

-¿Planeas quedarte aquí? -Le preguntó el belga. Sinceramente, ¿por qué no se había marchado ya? -Me han hablado de ti… Dicen que eres el jefe o algo así, ¿no?

James tragó saliva intentando deducir qué era exactamente lo que le habían contado.

-Algo así -Dijo simplemente. 

-Debo decir que te han pintado como el alma de la fiesta y… 

-Lo es -Interrumpió Lola. -Solo que no está muy cómodo ahora mismo. ¿No es así?

James cogió la mano que le tendía su amiga. Esta dio una última mirada al belga. James posó sus ojos avellanas sobre los celestes de Cornelia. Una invitación para que le acompañara. Y para que le respondiera a sus dudas. ¿Estaban bien? ¿Estaba enfadada con él por no haber acudido a ella antes, tal y como prometió? 

Lola soltó su agarre y se adentró en el laberinto interior de Raglan. Hadas sobrevolándole la cabeza. Sanadores llevando vendas. Aurores riendo con los Rompemaldiciones y saludando a goblins y a elfos domésticos. Suspiró. 

Sus dedos se entrelazaron con una piel que había llegado a conocer muy bien. Alzó la mirada para ver a Cornelia acercarse a él, con su diversión aún en los ojos. Lanzó una mirada de reojo al belga.

-Nos vemos, Fyn -Dijo dulcemente. Y apretó la mano de James. Lo llevó, siguiendo la estela de Lola, hacia el corazón del castillo. -Sé por qué no quieres verme -Dijo en murmuro que, de no haber estado pendiente, habría perdido. A James se le congeló la sangre. Antes de echar toda su furia sobre Longbotton por revelar el secreto que debían mantener, Cornelia habló otra vez. -¿Tú también sientes cómo se acerca? 

Aquello lo dejó un poco descolocado. 

-¿Eh?

-El final -Contestó. James tragó saliva. Asintió. Aunque estaba mintiendo. -Mis visiones son cada vez más nítidas… Más amplias… No sé si es la presencia de Theia… Pero no somos mucho más adultos cuando todo ocurre… -Detuvo sus talones al ver que Cornelia se había parado y la inercia de su mano sujeta a sus dedos le arrastraba hacia atrás. 

-No ocurrirá -Dijo tajantemente. -Por eso estamos aquí.

-Si sabes tanto como deberías, James, debes dejar de mentirte -Suspiró Cornelia. No supo qué hacer. Así que tiró de ella y siguió la estela de Lola. -Y el problema no se soluciona ignorándolo -Puntualizó con algo de dolor en sus palabras.

- no eres el problema -Espetó James. 

- Ya hemos hablado de esto… Debes estar preparado por si ocurre. 

Sin seguir las palabras de Cornelia, James volvió a ignorar la advertencia. No era una amenaza. Aunque le causaba la misma desazón. Por esa razón, Cornelia no podía nunca enterarse de que su padre le había pedido que acabara con ella. Porque solo confirmaría lo que Cornelia creía que iba a suceder. Que Morgana iba a resucitar en ella. Y que James debía matarla sin dudas. O el oscuro del que procedía Theia Malfoy les absorbería por completo. 

Así que siguió a Lola sin decir nada más. Era un debate en el que, cada minuto que pasaba, le robaban todos los argumentos. Y James ya no sabía dónde encontrar el valor para seguir luchando. 

Se mordió el labio. Evitó mirarla. Porque quería evitar perderla. Porque, justo cuando se había dado cuenta de lo enamorado que estaba, el destino se había pronunciado en su contra. 

-¡Eh, James! -Lola le gritó. Aprovechó ese momento para acelerar sus pasos hacia ella. La vio al lado de una joven de cabellos platinos y expresión arrogante. Una Malfoy, sin duda. -Esta es Theia Daphne Malfoy, no estoy segura de que os hayáis conocido…

Como si Theia se hubiera visto un fantasma al ver a James, palideció y titubeó. Su mano tembló al tendérsela. 

-Es un honor conocerle, James Sirius Potter -Su voz sonó solemne y James se sintió incómodo. -Creáme… Un honor -Repitió nerviosa. 

-Igualmente -Dudó James. Se rascó el pelo y volvió a despeinarlo. 

-No sabía que tenías fans en el futuro, Jamesie -Se rió Lola. 

La aludida abrió la boca para expresar un contraargumento dudoso en vistas de su torpeza al manifestar que estaba asombrada por la presencia de James. Lo que hizo que James recordara que esa muchacha había venido a protegerle de Cornelia, como le había advertido Hugo Weasley. Quizás por ese motivo, también había evitado conocerla antes. Ver que, para ella, era un fantasma. Porque no había que ser un Vidente para ver que él había muerto en su futuro. Y no había que ser un experto para saber cómo. 

Lola vio la incomodidad en su amigo. 

-Bueno, me la llevo para que estéis a solas -Le guiñó un ojo a su hermana, quien no había levantado la cabeza del suelo desde que avistaron a Theia. De nuevo, no hacía falta a Hugo Weasley para saber por qué. 

Las muchachas tan dispares se alejaron de la pareja. James observó, curioso, cómo Theia se quitó abruptamente a Lola de encima -como si hubiera despertado de repente y volviera a ser la desafiante Malfoy que decían que era. Enmudecido, contempló cómo sacó la varita hacia Lola. 

-¿Deberíamos ayudarla? -Le cuestionó James a Cornelia. 

Ella se encogió de hombros. 

Sin dar un paso más allá para ir al rescate de su amiga, una onda de energía bloqueó sus pasos. Todos los de su alrededor vieron a Lola Brooks detener el hechizo de Theia Daphne con las palmas de sus manos y la energía mágica revertir sobre el resto. 

La muchacha se rió de la bruja que había intentado detenerla con magia.

-¡Y espera a que veas cómo retengo los ataques físicos!

Cornelia, a su lado, se estremeció. 

-Esto no va a salir bien -Dijo, pero tenía una sonrisa pintada en su rostro. 

James arqueó una ceja. 

Un chillido le hizo mirar de nuevo en dirección a su amiga. Y ahogó una carcajada en su garganta, pues, pese a que podía ser cómico, la sangre que brotó de la nariz de Lola tras recibir un puñetazo de Theia para comprobar la teoría, no lo era tanto. Todos vieron la sonrisa de superioridad de Theia Malfoy. Quien se relamió con gusto su pequeña victoria. No obstante, una exclamación colectiva no fue suficiente para avisarla de que Lola se había lanzado a por su cabello platino, el cual tiró de él con saña, haciendo gritar esta vez a Malfoy. 

No era fácil deshacerse del hechizo de esas dos muchachas peleando mano a mano. Lola estaba siendo entrenada por los agentes de las autoridades de allí y podía detener cualquier hechizo no verbal que estuviera acostumbrada a lanzar Malfoy, quien parecía, en ese instante, debatirse entre arremeterle el puño en el estómago o dejar de pelear con uno de los instrumentos de las profecías. Para la sorpresa del público, Theia Malfoy arremetió su rodilla contra el estómago de Lola Brooks. La tendió en el suelo con una llave. Y parecía volver a arremeter sobre ella, cuando un exasperado Bastien Lebouf acudió para retiralas. 

Umi llegó rápidamente para llevar a Lola a Enfermería. Moonlight no tardó en llegar para regañar a Theia Daphne Malfoy, quien se quitó el polvo de la ropa sin inmutarse ante las palabras del Alfa. 

-No vengo del futuro para tener que aguantar tantas estupideces -Sentenció Malfoy, antes de abandonar el círculo que se había arremolinado en torno a la pequeña pelea. 

-¿Por qué no lo has evitado si sabías cómo iba a acabar? -Se sorprendió a sí mismo preguntándole a Cornelia.

-Oh, créeme, me gustaría haberlo hecho… Pero Lola me habría matado de hacerlo -Se encogió de hombros. -Ella dice que puede ganar sus propias batallas. 

James tuvo que reírse ante la predisposición de su amiga de encontrar pelea cuando no era necesario. Más, por primera vez, vio en Lola algo que antes no había visto. Intención de herir a Malfoy de verdad. ¿Por qué? Quizás era otra forma de manifestar que no estaba nada cómoda con una mensajera de un oscuro futuro que sucedía por culpa de su hermana. Sí, debía ser eso. 

Persiguió a Cornelia por Raglan. Le enseñó los enclaves más básicos. Un salón de reuniones. La cocina. Una especie de sala de baile que utilizaban para entrenar cuando llovía. La Enfermería donde oyeron a Lola quejarse de Theia Malfoy. Baños. Habitaciones. Finalmente, le enseñó su habitación. 

James supo que se debían una conversación. Sobre todo, después de lo que Theia Malfoy les había anunciado. Algo que evitaban pensar. Ambos lo hacían. Ambos lo sabían. 

-Te prometí que lo solucionaría -Habló entre dientes James. 

-Hay promesas que uno no sabe que no puede cumplir -Le recordó Cornelia. 

-Puede venir de un universo paralelo, ¿no? He leído algo de eso.

Y vio en el rostro de Cornelia que le agradecía seguir buscando una salida a un callejón que claramente estaba cerrado. 

La muchacha se acercó a él y le acarició la mejilla. 

-Puede haber universos paralelos con el mismo resultado, más detalles ínfimamente diferentes -Respondió. -Yo también he estado leyendo. 

Y siempre lo haría mejor que él. James respiró, frustrado. 

-Sabes que si te rindes a ese destino, hay más posibilidades de que acabe cumpliéndose… 

-No voy a rendirme, James -Le dijo ácidamente, culpándole de creer lo contrario. -Solo porque sea evidente que va a suceder, no significa que no pienso hacer nada para evitarlo. Ojalá mis visiones fueran más allá de una misma escena, una y otra vez. Ojalá pudiera ver algo más. Ojalá no las tuviera -Alzó sus manos al aire. -¡Ojalá nada de esto ocurriera! ¡Pero es así! ¡Y debemos actuar para prevenir el peor de los resultados! ¡No puedes seguir ignorando que va a pasar, James! ¡Porque no hay ningún indicio que demuestre lo contrario!

James se mordió la lengua por dentro. 

-Cuando mi padre…

-¡Él sabía lo que tenía que hacer! ¡Y eligió vivir! ¡Tenía capacidad de elección! ¿Crees que no he hablado con él? -Inquirió, como si hubiera estado guardándose aquello demasiado tiempo. -Él sabe tan bien como los demás que Morgana ocupará mi cuerpo y lo único que podemos hacer es prolongar la espera hasta que el Temple tenga los recursos necesarios para hacer frente a ella… James, sé sensato… ¿No ves que es eso lo que estamos haciendo? 

Fue una bofetada de realidad. Sus ojos se empañaron de lágrimas que podía haber aguantado más tiempo si alguien no le hubiera presentado los hechos de forma tan abrupta y violenta. 

Sí.

Desde que Theia vino. Eso era lo que estaban haciendo. Economizar recursos. Llamar a más soldados. A Raglan. A Hogwarts. Al Ministerio. A la Granja. A Luperca. En todos lados, llamaban a viejos amigos para unir fuerzas. Para entender cómo ganar aquella guerra, sabiendo que, incluso si se dejaran la piel en ella, tenían al peor enemigo que podían desear. 

Y sabía que era así. Sabía que solo estaba huyendo de la realidad cuando siguió las pistas de Adam Brooks y le llevaron al mismo punto donde se encontraba ahora. Sabía que estaba siendo un cobarde cuando aceptó la oferta de Puddlemere United. Sabía que estaba viviendo en una ficción alejado del problema. Porque, sí, el hecho de que Cornelia y Lola fueran Instrumentos de las profecías era un gran problema para James. 

Supo que Cornelia leyó su colisión con el mundo real.

Carraspeó.

-Vendré aquí -Dijo. -Le diré al entrenador que pueden contratar al suplente… Estoy seguro de que a McGregor no le importará que me vaya del equipo… Estaré aquí y ayudaré al Temple como debí haber hecho…

-James -Le interrumpió con expresión seria. -No hagas eso. 

-Dejaré mi nuevo apartamento… Quizás pueda dárselo a Trust cuando se gradúe…

-James -Le interrumpió de nuevo, aquella vez forzándole a que le mirara. -No voy a dejar eches a perder todo eso mientras puedas tenerlo. 

-Estoy siendo un cobarde, Cornelia -Se lamentó. 

Era "la verdad". Había sido fácil para un James de trece años vencer a un basilisco, pues era un insensato que no pensó en las consecuencias. Solo quería ser un héroe. Porque obtenía resultados. Debió haber escuchado a McGonagall con más atención. Ganar así había sido una excepción, en efecto. Porque perdió a Hagrid al año siguiente jugando al héroe que no era. Porque le arrebataron la inocencia a su hermano en su secuestro. Le convirtieron en lobo. Perdió a su mejor amiga. A sus familiares. Roxanne. Molly. Tío Percy. Tía Audrey. Le incomodaba el dolor en lo más hondo de su estómago. Una guerra que, tan solo en sus inicios, estaba consumiendo a los vivos. Les arrebató la juventud a cuenta gotas. Y los convirtió en otras personas totalmente diferentes a aquel momento en el Bosque Prohibido en el que se enfrentaron a un basilisco. Ya no estaba Susan ni Roxanne. Pero tampoco estaban vivos los niños que habían sido. 

Sintió los brazos de Cornelia rodeando su cintura. 

-Lo siento -Susurró la muchacha.

Él tomó su cara en sus manos. 

Casi se atraganta con sus emociones. 

Sacudió la cabeza. 

-Yo no lo siento -Se sinceró. -No siento haberte conocido. No siento haberme enamorado de ti. No me arrepiento, Cornelia, y tú tampoco deberías hacerlo. 

Intentó fingir que las cosas eran normales e imaginó que podían tener una relación normal con citas, tomarse de la mano, paseos por el Hyde Park, cenas románticas a la luz de las velas, citas de cine y viajes a lugares exóticos. 

 Si la vida pudiera ser así, pero no lo fue.



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