Historia al azar: La falla del plan D/H
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
La Tercera Generación de Hogwarts » (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Miércoles 27 de Enero de 2021, 11:55
[ Más información ]

(VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones
  236. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  237. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  238. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  239. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (III)
  240. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (IV)
  241. (VI) Capítulo 13: Mediadores
  242. (VI) Capítulo 13: Mediadores
  243. (VI) Capítulo 13: Mediadores (III)
  244. (VI) Capítulo 13: Mediadores (IV)

Capítulo 8: No hay descanso para los héroes.

Se mordió la lengua por dentro. Nunca había sentido nada parecido a aquello. Era una mezcla entre inferioridad, tristeza y enfado. Una combinación que se metía en su estómago y le hacía perder alguna que otra comida los primeros días de Hogwarts. Pero ¿en aquel instante? Tuvo que morderse la lengua porque creía estar siendo injusta con una persona que nunca le había hecho nada malo. 

Camrin Trust se aclaró la garganta y sonrió.

-… Supongo que Malfoy te pondrá al día con los detalles de las rondas que hacen los Gryffindor, aunque creo que yo he cubierto casi todos -Se rio cantarinamente Heather Lambert. 

Entrelazó sus dedos. No supo por qué estaba nerviosa. Ni por qué no quería mirarle durante más de tres segundos al rostro. 

Cuando Rose Weasley le dijo que ella iba a ser la Prefecta de Gryffindor que iba a ocupar su puesto desde aquel curso en adelante, Camrin Trust se sintió muy alagada. Es decir, ¡Rose Weasley había confiado en ella de esa manera! Camrin no sobresalía en sus notas. Barbara era mucho más inteligente con ella. E incluso había tenido que ir a tutorías todos los años. Así era cómo Camrin conocía a muchos de sus amigos que se dispersaban por diferentes Casas. Y todos siempre acogían el tiempo con ella como un soplo de aire fresco. Eso no la ayudaba a mejorar sus notas, pues sus amigos pasaban a pedirle consejo en lugar de ofrecer una clase práctica sobre la poción mulitjugos. Su don de gentes y su carisma era lo que siempre la había hecho sobresalir. Su facilidad para entender a los demás y aportarles consejos útiles. Y también era relativamente buena en duelos. Por supuesto, nada extraordinario si se tenía en cuenta que estaba en el mismo año escolar que Albus Potter, Rose Weasley y Scorpius Malfoy. Camrin creía que, por todas aquellas razones, Hugo Weasley le había pedido que fuera el puente entre todos los miembros del Ojo. Y, un año más tarde, su hermana mayor le anunciaba que iba a ser la que ocupara su puesto como Prefecta.

Pero, oh, se había olvidado por completo a quién debía responder todas las semanas. Quién era su superior. Y quién tenía poder académico sobre ella. Para recordarle día sí y día también quién era mejor. De nuevo, Camrin Trust nunca había sentido nada así. Culpaba, triste y patéticamente, a Rick Carter por ello. 

-Claro, cualquier duda se la preguntaré a Scorpius -Concedió la muchacha. 

Hizo amago de marcharse, pero Lambert la cogió por el codo. La obligó a encararla. Con suavidad. Con paciencia. Camrin, entonces, se encontró con la piel de porcelana de Heather Lambert. Podía entender a todos los chicos y chicas de Hogwarts que tenían a Heather Lambert en una especie de pedestal. Tenía el canon de belleza europeo y clásico de cabello dorado, ojos azules y labios rosados. Para completar su perfección, era inteligente, dulce y siempre podían verla sonriendo allá por donde pasaba. Había escuchado a algunos decir que era la nueva Cedric Diggory -quién quiera que fuera ese. En las celebraciones de Hogwarts, siempre tenía a pretendientes detrás de ella, más muchos no querían nada con ella: era de relaciones comprometidas y largas. Había salido unos meses con David Morrit hacía unos años. Y con Shaw hasta que se graduó. Sabía que la única persona con la que podía tener un desliz de una sola noche era con Rick Carter. Lo sabía porque ella era la mejor amiga de Carter. Como sabía que Heather Lambert estaba colada por Carter desde hacía años. Y que Carter solía pasar de ella porque le gustaban las chicas más complicadas e imposibles para él como Rose Weasley o Isabella Zabini. 

Camrin Trust era la confidente y mejor amiga de Carter. Hasta que se dio cuenta de que había estado enamorada de su mejor amigo sin darse cuenta durante un tiempo. No supo con certeza cuándo se dio cuenta de ella. ¿Fue antes del fatídico beso? ¿Fue en mitad del partido? ¿O al final cuando fue directo a ella a abrazarla por haber ganado? No supo justo en qué instante… Pero fue aquella noche. Creyó que nunca iba a sentirse tan mal -lo cual, por cierto, no fue nada comparado con el rechazo de sus padres, más esa era otra historia. Decidió tragarse su orgullo y hacer como que nada había pasado. La batalla de Londres destruyó todo su mundo al día siguiente con una carta en la que sus padres anunciaban que tenían miedo de ella y que la abandonaban a su suerte con esos magos tan peligrosos a los que se había unido. Con otras muchas palabras sacadas de la Biblia para referirse a la perversa naturaleza de las brujas. Si nunca les había hecho mucha gracia que fuera a Hogwarts, aquello fue la gota que colmó la paciencia y tolerancia de sus creyentes padres. Justo cuando fue a ser consolada por su mejor amigo -quien era muy consciente de la posición de su familia -se lo encontró de la mano de Heather Lambert y, acto seguido, besándose como una pareja oficial y formal. Camrin no lloró aquel día. Porque, honestamente, no quería llorar por algo tan egoísta como aquello. Tampoco lloró por sus padres, pues era más ira lo que sentía. Decidió ocupar su mente con cualquier otra cosa y, por eso, pasó todo el verano intentando sacar a Sebastian McKing de su desolación. Cuando le rogó que fuera con Barbara, se enteró de que Hermione Weasley lo había ingresado en un centro médico con medimagos que trataban aquellos problemas. Y se alegró de verlo en Hogwarts, menos alegre, pero con más color en su rostro. Con un pin de Prefecto para mantenerlo ocupado.

En todo el verano, recibió cartas de Carter que decidió contestar en pocas palabras. Su mejor amigo estaba preocupado por ella. No fue a visitarla cuando estuvo con Barbara. Y en el tren lo vio salir de la mano de Lambert. Había pasado una semana y Carter tan solo la había saludado entre los pasillos como si fuera una conocida más. No como si fuera su mejor amiga que necesitaba más que nunca su apoyo. 

Había hablado más con Lambert aquel día que con Carter en toda la semana. 

-Quería decirte algo, Trust -Anunció la joven Hufflepuff. Camrin asintió. -Sé que Rickie es tu mejor amigo -Optó por no decir nada ante el nombre que utilizaba para referirse a su amigo. -Pero debes entender que ahora soy su novia y no podrá pasar tanto tiempo contigo como solía hacerlo -Usó un tono de lástima. Camrin se había prometido no proyectar sentimientos negativos hacia aquella persona solo porque tuviera sentimientos por Carter. -Espero que lo entiendas… ¡No es como si no tuvieras otros amigos! -Se rio. -Además, así podrás tener más tiempo con Luke Thomas -Le guiñó el ojo y le ofreció una mirada como si hubiera un secreto entre ellas dos que podían compartir. Luke Thomas había sido su cita de San Valentín del año anterior. Se había graduado el año anterior y quería entrar a las pruebas de Auror. Compartía habitación con los gemelos McGregor y por eso lo conocía. -Me ha dicho que vendrá a Hogsmeade en sus días libres…

-Gracias, Lambert -Interrumpió, incrédula Camrin. -Pero no creo que tenga problemas en reemplazar a Carter-Lo dijo con una risa sarcástica.

-Solo quiero lo mejor para Carter -Dijo con suavidad.

Parpadeó. 

-¿Y qué te hace pensar que yo no? -Soltó. 

-Oh, ya sabes… Tu aura deprimida no ayuda a que Carter se sienta cómodo a tu alrededor -Susurró.

Ahogó una exclamación. ¿¡Cómo se atrevía?!

-Lo siento, Lambert -Respondió. -Ya sabes …-Imitó su tono. -Mis padres son unos de esos muggles que odian a los magos y me han echado de casa… Pero, sí, intentaré hacer todo lo posible para que Carter piense que todo va bien y no sienta la necesidad de tener que estar conmigo todo el día para animarme… -Espetó. 

Aunque no era como si Carter hubiera reflejado nada de aquello. Y comenzaba a sospechar por qué.

-Me alegro de que lo comprendas -Dijo Lambert. -Sé que besaste a Carter en una fiesta y no me gustaría pensar que estés exagerando todo esto para… Ya sabes -Se rio. 

Ya había tenido suficiente. Escapó de su agarre.  Salió de la Sala Común de los Premios Anuales. Se topó con Carter. Por supuesto. Se rio ante la ironía y el patetismo de aquella situación. Rodó los ojos cuando Carter le sonrió como si no pasara nada. 

-Tu novia está ahí dentro -Bufó.Señaló su espalda.

Escuchó a Lambert lanzar una ovación por el hecho de que Carter estuviera allí. Volvió a rodar los ojos.

-Oh, no, en realidad vengo a verte a ti… -Fue interrumpido por un beso de Lambert. 

Dagas al corazón de Camrin. Una tras otra. Suspiró y se encaminó hacia la lechucería. Realmente no sabía por qué iba allí. No era como si tuviera a alguien fuera de Hogwarts que le fuera a escribir una carta. Incluso cuando sus padres aún estaban siendo tolerantes con su magia, no le mandaban cartas porque había que utilizar lechuzas. Le permitieron tener un teléfono para hablar con sus padres en segundo curso, cuando Barbara decidió llevar el caso a McGonagall. No para su sorpresa, sus padres nunca se pusieron en contacto con ella por ese teléfono. 

Su nombre fue gritado a sus espaldas. Lanzó una bocanada de aire.

-¿Qué quieres? -Le preguntó a Carter cuando detuvo sus pasos y se giró para mirar la tímida sonrisa de su mejor amigo.

Si solo pudiera volver atrás y no darse cuenta nunca de que estaba enamorada de su mejor amigo… Daría muchas cosas por eso. ¿Por qué tenía que haber reparado en aquel pequeño detalle justo cuando su mundo se estaba cayendo a pedazos? 

-Necesito tu ayuda, Cam -Anunció con cierta vergüenza.

Oh, la ironía. 

Camrin ladeó la cabeza. Podía decirle que le preguntara a su novia. U otras tantas alternativas ácidas que querían salir de su boca. 

Suspiró. Y asintió.

-Voy a la Lechucería, puedes acompañarme -Terció.

Lo vio tentado a preguntar por qué. Si no tenía a nadie que le mandara cartas. Si ella nunca iba allí. Pero, sabiamente, decidió callarse y asentir. Le dolía que hubiera esa incomodidad entre ellos. No podía seguir culpando a Carter por aquello. Sino a ella. Si ella no sintiera nada, ¡no habría ningún problema!

-Es… Quiero saber tu opinión -Anunció tímidamente. -Sabes que siempre he querido trabajar para El Profeta, ¿no? -Camrin asintió. Alzó una ceja. Estaba demasiado nervioso. -Pues… Aunque sigo queriendo… ¡Las Magpies me han mandado una carta para ir a un entrenamiento con ellas!

-¡Enhorabuena! -Exclamó en seguida Camrin. Estuvo a punto de lanzarse a un abrazo. Pero tuvo que contenerse. Las palabras de Lambert resonaban en sus oídos. Y si volvía a ser rechazada, no supo si podría soportarlo. Vio la incertidumbre en Carter. No por darle un abrazo o no… Si no por la noticia-Pero… ¿Nunca habías dicho nada sobre ser jugador profesional…?

-¡Exacto! -Dijo, aliviado de que, al parecer, Camrin hubiera dado en el clavo. La incomodidad entre ellos no destruía el hecho de que se habían conocido durante años. -Es una oportunidad increíble, pero… ¿Es lo que quiero hacer? Está claro que se han fijado en mí porque Rose y Scor me hacen quedar bien en los partidos…

-Oh, no creo que sea por…

-Pero sí que lo es -Se rio Carter. Y Camrin tuvo que compartir su risa porque ambos sabían que no había forma de ocultar aquella verdad. -¿Crees que debería perseguir ese camino profesional?

Aquello pilló a Camrin por sorpresa. Estaba acostumbrado a aquel tipo de preguntas, sobre todo por parte de Carter, cuyas dudas existenciales eran abundantes. Más no cuando llevaba tanto tiempo sin hablar con ella. 

Tuvo que ocultar una sonrisa estúpida. Carter había acudido a ella porque necesitaba su consejo. Tal vez su amistad no estaba tan perdida como creía.

-Si no se hubieran interesado por ti, ¿los habrías buscado tú? -Preguntó Camrin.

Vio a Carter asimilar la pregunta. Se rascó la barbilla donde su rubia barba había comenzado a crecer. Estuvo en silencio, considerando lo que Camrin le había hecho pensar durante unos minutos.

-¿No? -Dijo finalmente. -Pero es una gran oportunidad -Se recordó así mismo. -¡Son las Magpies! Mis padres han flipado y Heather dice que no puedo desaprovechar esta oportunidad cuando no sé si El Profeta me va a aceptar en realidad… 

Camrin no hizo ningún comentario sobre lo que ella pensaba. No quería condicionar una decisión tan importante. Quería que solo fuese de Carter. El futuro era algo que uno debía decidir por sí solo.

-Pero, ¿qué quieres ? -Instó Camrin.

-No lo sé, por eso vengo a preguntarte -Confesó el muchacho.

Camrin arrugó la nariz.

-Yo no voy a darte la respuesta -Le dijo. -No puedo decirte lo que vas a estar haciendo el resto de tu vida -Se rio. 

-¿Pero tu opinión puede servirme? -Lo notaba retraído.

-Es una gran oferta, sí -Se rindió finalmente. -Puedes hacerte famoso, es una opción cómoda y no te complicas queriendo algo más difícil de conseguir… Algo que, en realidad, es el sueño que has llevado siempre contigo y al que has dedicado mucho más tiempo con El Diario… Supongo que tendrás que decidir entre algo brillante que ha ido a buscarte o algo más desafiante que ha estado dentro de ti siempre -Suspiró.

Honestamente, ¿seguía hablando de las Magpies o El Profeta?

Carter se tragó su discurso.

-Supongo que… ¿Lo fácil? -Concluyó finalmente. -¿Por qué querría complicarme si ya tengo algo en mis manos? 

Tuvo que mirar al suelo para esconder su visible decepción. Quitando metáforas, Camrin creía firmemente que Carter sería más feliz estando en un sitio donde podría desentrañar misterios. Era lo que le gustaba. Escribir sobre ello. Ser jugador de Quidditch profesional era mucho más atractivo para el resto de personas. Pero no era Carter.

-Supongo que tienes razón.

-¡Gracias, Cam! -Le dio un golpecito amistoso en el hombro. Se giró para el castillo que estaban abandonando. -Te dejo… Tengo que… Bueno…

-No te preocupes.

Carter asintió. Y se marchó. 

Sin preguntarle cómo estaba ella. Algo él podía imaginar... Aunque no estaba de mal preguntarlo, ¿no? 

Lo vio dar zancadas de vuelta al castillo. Camrin hundió sus hombros. Se mordió el labio. Y comenzó a subir las escaleras de la Lechucería. Había decidido ir allí por razones que no ayudaban a su "aura deprimida". Le gustaba ver a esos animales llegar allí con cartas en sus pequeñas garras. Se sentaba sobre un banco que había allí. Y esperaba a que alguien llegara. Los contemplaba abrir las cartas. Ver sus caras. Camrin adoraba aquello porque era algo que anhelaba. Y verlo, de algún modo, le hacía ser participe de la ilusión de recibir palabras escritas. 

Entró en la sala circular de piedra. El frío de septiembre comenzaba a notarse gracias a las corrientes de aire de aquellas ventanas que no podían cerrarse para que las lechuzas entraran y salieran a su antojo. 

Había una lechuza de la escuela con un sobre en su garra. Era una de las lechuzas que ponían a disposición del alumnado que no tenía aquel animal mensajero. Se debatió entre coger la carta o esperar a que la lechuza encontrara a su dueño. ¿Y si hacía ella de mensajera? Estaba sola. Era la excusa perfecta para fingir que era querida por alguien fuera de aquel lugar. 

Así que, se dirigió al peludo animal. Le acarició la cabecita. Y le cogió la carta de sus pequeñas garras.

Estuvo a punto de darle un infarto cuando vio que la carta estaba destinada a Cameron Trust. Ella. Su corazón se aceleró. El remitente no había sido escrito. Su pulso estaba alcanzando velocidades peligrosas. Jadeó. Los nervios a flor de piel. Quiso pensar que era el Ministerio. O, incluso, servicios sociales. ¿Tenían de eso los magos?

"Cammie, 

Siento mucho mucho mucho lo que han hecho papá y mamá. Y siento no hablar contigo muy a menudo. Sé que te dejan tener un teléfono (¿lo siguen haciendo?), pero ya sabes que desde que fui a la universidad me cuesta ponerme en contacto con ellos… Creo que tú me entiendes. ¡Qué digo! Debería ser yo el que te estuviera entendiéndote a ti…

¿Espero que no te hayas olvidado de tu hermano mayor? Cammie, sé que he sido el peor hermano que puedas tener… He estado ocupado con el trabajo y… Vi tu foto en los periódicos muggles cuando hubo el atentado en Londres. No quiero ni imaginar lo que te pudieron decir papá y mamá. Ya puedes intuir que me han prohibido ponerme en contacto contigo… Pero eres mi hermana pequeña y no creo que ellos tengan razón, ¿sabes? Puedes odiarme. Te dejo. ¡Te obligo a ello! Después de pasar de ti todos estos años y de no hacer nada por suavizar la situación, creo que me lo merezco…

Aunque me gustaría decir que te escribo para hacerte saber que no estás sola (solo espero que los amigos con los que pasas todas y cada una de tus vacaciones sean más decentes que tu familia… incluyéndome, sí), lo cierto es que no es así. ¿Sabes que mamá y papá se han unido a un grupo que quiere devolver el ataque de Londres? No ayuda que, gracias a ti, sepan algo más sobre los magos que lo que sabe el resto… Así que, ten cuidado por favor. Si puedes, quédate allí en el castillo… No es como si mamá o papá estuvieran haciendo algo por evitar que te ocurra nada a ti… 

Y siento decir esto, pero yo no puedo ayudarte. ¿Y si me hacen algo a mí por hacerlo? ¡Soy un simple contable! No es que no te quiera, pero realmente no sé qué podría hacer yo para mejorar tu situación. Nunca lo he hecho, así que he intentado no entrometerme… Pero quería avisarte de que os están dando caza. ¿Quizás ya lo sabes y me estoy arriesgando, mandándote esta carta? No lo sé. Ha sido Esther (oh, se me olvidó contártelo, es mi prometida… nos prometimos en abril, pero no sabemos cuándo hacer la boda y a saber si podrás venir para entonces…) quien me ha aconsejado que te escriba. Le he dicho que eres bruja. No es ya un secreto, ¿no?

Espero que no estés muy mal y siento ser el peor hermano del universo, 

Jesse"

 

Con lágrimas en sus mejillas, Camrin Trust rompió en miles de pedazos la primera carta que recibía de su familia en Hogwarts. Nunca le gustaba quejarse de sus problemas. Era algo que evitaba hacer. Porque no le gustaba la cara de lástima que le ofrecían sus amigos -una de las razones por las que se había hecho cargo de Seb en verano, ella hacía algo por ayduar. Actuaba.

Hizo un Reducto al montón de papeles. 

Tenía una familia de mierda… Y encima querían acabar con ella.



« (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II) Comenta este capítulo | Ir arriba (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II) »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.