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La Tercera Generación de Hogwarts » (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Lunes 25 de Enero de 2021, 16:18
[ Más información ]

(VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones
  236. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  237. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  238. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  239. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (III)
  240. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (IV)


 El traqueteo del tren le hizo sentir que volvía a casa. 

Se reclinó sobre la butaca. Lanzó una larga bocanada de aire. Hizo crujir sus nudillos. Y sonrió tristemente al recordar su primera vez en el tren. Había estado solo en un compartimento. Y creía que lo estaría todo el trayecto. Y estaba contento con aquello. Hasta que su mejor amigo entró. O, más bien, Rose Weasley abrió la puerta de golpe y sin permiso. Dejando bastante claro su personalidad. Ninguno de ellos se encontraba con él en el compartimento aquel día. Pero no estaba solo. 

 

Scorpius Malfoy cogió una de las ranas de chocolate que estaba ofreciendo Greenwood. Puesto que su amigo se había quedado con él todo el verano -algo que agradecía infinitamente, pues su casa no había sido un lugar acogedor aquel verano; habían llegado juntos a la estación. Buscando compartimentos, se toparon con Sebastian McKing. Tenía mucho mejor aspecto que cuando lo vieron en el memorial de su padre. Iba solo, cargando con su baúl. Rápidamente encontraron un compartimento libre. 

Cuando el tren se puso en marcha, Camrin Trust entró en el compartimento y puso su baúl junto con el de Seb. Le abrazó. Le susurró algo en el oído. Y también abrazó a Greenwood y a Scorpius. Los dos amigos habían oído -gracias a Hugo Weasley- que Trust había pasado la mitad del verano con Seb. Y la otra mitad del verano con Coleman. También sabían que Trust había sido abandonada por su familia de muggles enfurecidos con la comunidad mágica. No obstante, seguía mostrándose feliz, alegre y, como decía Greenwood, "la chica popular que era". Poco más tarde, Hugo Weasley entró en el compartimento. Aunque su excusa fue que Lorcan se había ido con sus compañeros de Ravenclaw que no aguantaba y que no encontraba a Lys y a Lily, Greenwood y Scorpius compartieron una mirada de diveresión.

-No entiendo cómo te han hecho Prefecto -Le dijo Greenwood a Seb. -Es decir… ¡Eres todo lo contrario a lo que se espera de un Prefecto! 

El muchacho se encogió de hombros. Scorpius se había dado cuenta de que forzaba las sonrisas y la actitud despreocupada. Había algo en las bolsas de sus ojos que no lograba encajar. 

-Al menos tendré a alguien para hacer las rondas -Señaló a Scorpius.

-Ojalá quién sea el Premio Anual le libre de las rondas con Weasley -Suplicó teatralmente Greenwood.

-Sois unos exagerados -Dijo Trust.

-Oh, no -Hugo Weasley sacudió la cabeza. -Es una verdad universal que mi hermana es insufrible -Dijo comiéndose una rana de chocolate que le tendía Greenwood.

-Hugo también es Prefecto -Anunció Seb.

-A nadie le sorprende, no sé por qué es algo extraño -Dijo el aludido.

-Eres el Prefecto más joven de la historia… ¿Cómo te sientes? -Greenwood utilizó su puño como si fuera un micrófono muggle hacia él.

-Siento que deberían haberme dado la placa de Premio Anual, pero… Paso a paso -Declaró. Todos bufaron a la vez. -No sabríais reconocer a un gran mago ni aunque lo tuviérais delante -Les espetó.

-Oh, he visto a tu madre muchas veces y… Créeme… ¿Esa mujer? No me extraña todo el mito que hay en torno a ella -Confesó Greenwood.

-Yo soy mejor que mi madre a su edad -Replicó Hugo.

-Menos humilde -Señaló Scorpius.

-Tú también eres mejor que tu padre a tu edad -Insistió el Ravenclaw.

Hubo un silencio incómodo. Hugo Weasley no pareció darle importancia.

-No es una gran hazaña -Intentó reírse Scorpius.

-Draco Malfoy siempre era el segundo de la clase… Si no fuera por mi madre, habría sido el mejor sin lugar a duda -Explicó sin tapujos ni pelos en la lengua Hugo. Scorpius sintió cierto orgullo dentro de él. Hugo se levantó de un impulso. -Vamos al vagón de Prefectos… Tengo que anunciar mi reinado antes de que los Premios Anuales me roben el protagonismo.

-¿Alguien me explica por qué somos sus amigos? -Suspiró Trust.

-Porque no lo hace con mala intención -Se rio levemente Seb. Todos se giraron a él. -¿Qué? Tiene razón en todo lo que dice… No podemos culparle por admitirlo -Se justificó. 

Scorpius sonrió con suficiencia mientras se incorporó.

-Vamos, Seb, hora de afrontar tu reinado -Se burló el Gryffindor al tenderle la mano.

Los dos Gryffindor y el Ravenclaw dejaron a Greenwood y a Trust en el compartimento, poniendo los ojos en blanco y sentándose juntos. Probablemente compartiendo cotilleos o rumores que habían escuchado. Scorpius dejó que Seb y Hugo lideraran su camino hacia el vagón. Observándoles se dio cuenta de que la mano de Hugo rozaba la de Seb y se miraron con una sonrisa tímida. 

Rodó los ojos. Sólo esperó que Seb hubiera aprendido un poco de las peripecias de Greenwood para esconder a sus ligues por Hogwarts. No quería darle una detención a Hugo Weasley y explicarle por qué a Ted Lupin. Estaba seguro de que aquello sería una situación incómoda que había salvado anteirormente. El año anterior, había encontrado a James Potter y Cornelia Brooks alguna que otra vez en sus rondas. Por suerte para Scorpius, James abusaba de su poder de Premio Anual y le decía que él reportaría a Ted Lupin. Lo cual no haría nunca. De los Guardianes, había pillado a varios. A Seb y a Greenwood. A Claire Jenkins y a Peter McGregor. A Tom McGregor con una Hufflepuff. A Lola Brooks e Isabella Zabini -estas eran las peores en esconderse. 

Entró al vagón de los Prefectos. Intentó que no se mostrara su disconformidad con los Premios Anuales que se alzaban ante ellos. Scorpius ocupó rápidamente el asiento al lado de Isabella Zabini. Porque era la que más alejada se encontraba. Y porque, aunque le costara admitirlo, se habían convertido en algo parecido a amigos aquel verano. Aunque Albus tenía más afinidad con ella. 

Sus ojos intentaron evitar la cabellera pelirroja de Rose Weasley que estaba en los asientos más cercanos a los Premios Anuales. No había hablado con ella en todo el verano. No era algo fuera de lo habitual. Pero Scorpius no sabía cómo actuar con ella… Después de lo que había pasado. Así que optó por no escribirle. Y ella tomó la misma decisión, al parecer. Sabía -de nuevo, gracias a Hugo -que había conseguido un puesto como colaboradora para el Ministerio y les había estado ayudando a reparar los daños de la ruputra del Estatuto del Secreto. 

-Bienvenidos a todos -Anunció Willilam Bentley con su uniforme de Ravenclaw. Y su placa de Premio Anual reluciente sobre su pecho. 

-Y a todas -Completó suspicazmente Heather Lambert de Hufflpuff. 

Scorpius arrugó la nariz. 

No era que no le cayera bien Heather Lambert. De hecho, pensaba que era una buena elección como Premio Anual. Pero le recordaba al hecho de que Carter, uno de sus amigos más cercanos, no estuviera con ellos en el vagón. Y que, indirectamente, fuera su culpa. En realidad, sabía que era culpa de Carter. O culpa de nadie. Carter no tenía la culpa si no correspondió el beso de Trust, ¿no? Aunque, ¿probablemente no se puso en contacto con ella en todo el verano? Scorpius no lo sabía. Pero la frialdad entre Trust y Carter era algo que salía en su cabeza cada vez que veía a Heather Lambert. 

-Nos alegra saber que, dadas las circunstancias en las que está el mundo mágico, estáis todos aquí… Excepto… ¿Albus Severus Potter? -Anunció Bentley. -El director Longbotton nos ha adelantado que se incorporará a lo largo del curso.

Un gran peso se sacudió de los hombros de Scorpius. No había recibido noticias de su mejor amigo desde que salió de Hogwarts. James les había dicho que se encontraba a salvo. Con Alice. Lo cual… ¿Significaba que Alice también iba a volver? Scorpius se removió en su asiento. 

Su mente divagó por varias cosas en las que había pensado aquel verano, ignorando a propósito todo lo que Lambert y Bentley quisieran decir para demostrar su capacidad de liderazgo ante los Prefectos de Hogwarts.

Por un lado, algo en lo que no podía evitar pensar: Theia. Le evitaba. Le miraba con una mezcla de escepticismo y lástima. Y no se sentía nada cómodo con aquello. ¿Qué había hecho el Scorpius del futuro? Estaba claro que nada por pasar tiempo con su hermana. La única vez que había hablado con ella, tan solo escuchó alabar a Lily Luna Potter. Scorpius quiso sacar más información de Hugo. Pero aquello se convirtió en misión imposible. Además, Theia ni siquiera dormía en la Mansión Malfoy. 

El hecho de que los muggles estuvieran dando caza a los magos y brujas también le preocupaba. Pero no tanto como el hecho de que él había matado a Tristán McOrez y los periódicos se lo recordaban. Un periodista de El Profeta llegó a llamarle "mortífago" cuando paseaba con Greenwood por el Callejón Diagón. Scorpius optó por ignorarle. 

Pero, sobre todo, le molestaba lo de su hermana. No había sido el verano que había esperado conociendo a la hermana que venía del futuro. Si Lily Potter sabía algo de ella, era su nuevo objetivo descubrirlo. 

-…Recordad que ser Prefectos os da muchas posibilidades para poder convertiros en Premio Anual -Decía Lambert. -Aunque, bueno, sabemos que no todos los estudiantes requieren haber ganado este honor para convertirse en Premios Anuales -Se aclaró la garganta. -Pero también pueden ser grandes alumnos delegados -Añadió. Debió recordar que estaba hablando de James Potter y que amigos del antiguo Premio Anual se encontraban en el vagón. -Recordad guiar a los de Primer Año esta noche… Y… Eso es todo… ¿Algo que decir?

Hubo un silencio negativo. Nadie nunca decía nada en aquellas reuniones. Excepto en la del año anterior. Cuando nadie sabía que James Potter era el Premio Anual y Tom McGregor quiso usurpar el puesto. 

Una mano se alzó. Por supuesto, Rose Weasley.

-Yo -Se incorporó. Scorpius vio su espalda. La vio hacer algo con su túnica. Hubo una exclamación colectiva cuando le tendió su pin de Prefecta a Heather Lambert. -Renuncio a mis obligaciones de Prefecta -Declaró. -Ya he avisado a Nev… Al director Longbotton de mi abdicación y le he informado de quién creo que debe ocupar mi puesto -Dijo. 

Salió del asiento. 

-Eh… -Intentó formular Lambert.

-De acuerdo, Weasley. Hablaremos al llegar con Longbotton -Dijo, tan confundido como el resto, Bentley. -Podéis comenzar vuestras rondas -Les ordenó.

Scorpius salió del vagón. Bella Zabini le propuso hacer las rondas con él, en vistas de que acababa de quedarse sin compañera. Él se negó educadamente. Todos los Prefectos salieron del vagón. Scorpius apoyó su espalda en la ventana del tren. Les saludó cuando pasaron por él. Hugo Weasley alzó una ceja al verle. Seb le sonrió. Lambert le rozó cariñosamente el brazo -como si ser la novia de su amigo le diera derecho. 

Entonces, Rose Weasley salió del vagón. Como siempre que tenía un objetivo claro en su mente, ignoraba al resto del mundo. Tenía la misma expresión que se posaba en su rostro cuando estaba frente a un aro de Quidditch con la quaffle bajo su brazo. 

Se posicionó en frente de ella. Aunque Rose fuera más alta que Alice, Scorpius Malfoy seguía teniendo una altura desmesurada. Sintió la tensión rodearles y acomodarse entre ellos. Miraba hacia abajo. Hacia sus ojos de color zafiro. 

Le estaba exigiendo una explicación en silencio. Ambos sabían qué era aquella pequeña intervención. No había ningún Albus ni ninguna Alice que le interrogara sobre aquel cambio de opinión en ser algo que Rose prácticamente soñaba con ser desde que pisó el andén nueve y tres cuartos por primera vez. 

Le fulminó con la mirada. 

-Vete al infierno, Malfoy.

Así que aquel día no tenía buen humor. Nada que le sorprendiera.

Le sonrió con suficiencia. 

-Eso intento -Supiró dejándola pasar. 

No supo por qué, pero decidió que su ronda iba a comenzar persiguiendo a Rose Weasley. Si alguien le preguntaba o alguien los veía, ella era la Prefecta de Gryffindor. Hogwarts se había acostumbrado a verlos juntos. 

La escuchaba bufar cuando se percató de que Scorpius la estaba siguiendo. Ella aceleró el ritmo. Él la imitó. Se dio la vuelta. Scorpius, a unos metros de ella, detuvo sus talones. Le recibió una mirada irritada. Estaba metiéndose donde no era llamado. Lo sabía. También sabía que no tenía ningún tipo de justificación. Pero ¿algo que también sabía? Que Rose podría llegar a entenderle. Es decir. Sabía que ella haría lo mismo si sus papeles estuvieran revertidos. 

-¿Qué quieres? -Preguntó derrotada. 

-Te conozco lo suficiente como para preocuparme porque hayas rechazado algo que siempre has querido.

Ella no puso los ojos en blanco. Ni bufó. Tan solo sostuvo su mirada. 

-No tengo tiempo para pasear por el castillo regañando a críos por enrollarse en armarios de escoba o aulas vacías.

No pudo evitar dibujar una sonrisa de superioridad en su rostro. 

-¿Por qué? ¿Qué es lo que te va a mantener tan ocupada? -Inquirió con una ceja arqueada. 

Contempló cómo rodó los ojos como si fuera lo más molesto del universo. No quería que se entrometiera en su vida. Eso le quedaba claro. 

Ella se acercó con toda la furia que la caracterizaba. Como si tuviera un fuego alrededor que la hiciera parecer peligrosa. Que le hiciera al resto sentirse desprotegido y vulnerable a su lado. No Scorpius. Él ya estaba acostumbrado a ella. No a las nuevas emociones que le producía, sin embargo. 

Esperó una explicación vaga. Un "métete en tus propios asuntos, Malfoy". Incluso un puñetazo de la marca y diseño de Rose Weasley. Esperó cualquier cosa. 

Excepto aquello.

Rose Weasley le empujó sobre la puerta de un baño del quinto vagón en el que estaban. La espalda de Scorpius chocó con la puerta, abriéndola por el empuje. Al entrar, Rose entró con él y cerró la puerta tras ella. 

Scorpius la miraba. Expectante. Todas sus emociones a flor de piel. 

¿Tan secreto era lo que tuviera que decirle? 

Por supuesto, tenía otra teoría en su cabeza. Que no pensaba que se hiciera realidad.

Se hizo.

Rose Weasley le agarró del cuello. Y lo besó. 

Y Scorpius no perdió ni un segundo en devolverle el beso. 

Sintió todas sus emociones explotar dentro de él. Sus manos, antes quietas sobre sus pantalones, recorrieron el cuerpo de Rose. Mientras exploraba todos los rincones de su boca. Mientras Rose gemía sobre sus labios. Desordenaba su pelo platino. Scorpius la cogió de la nuca y, con la otra mano acercó su cintura a él. Rose pasó una pierna por la cintura de Scorpius. Él aprovechó la iniciativa y la cogió de los muslos, ayudándola a que enlazara sus piernas a su cuerpo. Al hacerlo, la estrelló contra la puerta del baño. 

La espalda de Rose sobre la madera del tren. El traqueteo sobre sus pies. Y ellos explorándose. Rose comenzó a quitarle la camisa. Scorpius besó su cuello. Rose gimió y arqueó su espalda hacia él. 

Un sonido que creyó que pertenecía al tren se incrementó. Por el rabillo del ojo, vio que el pomo de la puerta estaba siendo forzado. Alguien estaba intentando entrar. Contempló el pánico en los ojos de Rose. No quería que les descubrieran. Lo que estuviera pasando entre ellos. Debía quedarse entre ellos. 

-¿Hay alguien dentro…? -Era la voz de Greenwood.

-Mierda -Maldijo Scorpius en voz baja. 

Rose soltó una risa. Que intentó camuflar apretando su boca contra el hombro de Scorpius. Tenía las mejillas sonrosadas. Estaba tan cerca de ella que podía ver todas sus pecas incluso en la oscuridad del baño. 

-¿…Hay alguien?

-¡Soy yo, Greenwood! -Gritó Scorpius sacando la voz más rasposa que jamás había emitido.

Silencio.

-¿Scor?

-¿Sí…?

Silencio.

-¿Estás teniendo sexo en mi baño?

En seguida, Rose se giró para interrogarle con la mirada. 

-No, Greenwood -Contestó Scorpius. -¡Pero puedes marcharte!

-¡¡Estás teniendo sexo en mi baño!!

-¡Greenwood…!

-¡Me lo tienes que contar todo cuando lleguemos! -Un grito de emoción. -¡Mi niño se hace mayor…!

-¡Greenwood!

-¡Solo espero que no sea Coleman! No quiero ni imaginar lo pesada que…

-¡No es Bárbara!

Pudo sentir que Rose se crispó al escuchar cómo Scorpius la llamaba por el nombre de su compañera de cuarto. 

-¡Ya me lo contarás! 

Lo oyeron marcharse con alguien más. Se enfrentó a la mirada encendida de Rose. Se debatió entre volver a besarla o detenerse. Las piernas de ella aún atrapándole. Su pelo aún hecho un desastre sobre su rostro enrojecido. 

-¿Quién le vas a decir soy?

Así que Greenwood les había robado el momento. 

Scorpius dudó. Barajó todas sus opciones. Y todas parecían una mala idea.

-No se lo voy a decir, si es lo que quieres.

-¿Crees que quiero que esto…?

Scorpius arrugó la nariz. 

-¿Esto?

-Podemos mantenerlo en secreto -Asintió Rose. Se mordió el labio. 

Miles de preguntas se arremolinaron en el cerebro de Scorpius. ¿Se refería a solo aquellos dos encuentros con Rose? ¿O estaba diciendo que podía repetirse? 

-Podemos mantenerlo en secreto. 

-Deberíamos salir -Suspiró Rose. -Si Trust y Greenwood se encuentran sabrán que los dos hemos desaparecido y…

-Claro.

Scorpius ayudó a bajar a Rose. Se bajó la falda. No se había dado cuenta de que se la había subido tanto. Se ruborizó. Ella también estaba ruborizada. Pero tenía una confianza que le transmitió a Scorpius. 

El Prefecto le acomodó la camisa. Rose le ayudó con sus manos. Rose estaba abrochando la camisa de él. Le ajustó la corbata. Tiró de ella, haciendo que su rostro, inevitablemente, se acercara al de Rose. Solo podía ver sus labios. Se obligó a mover sus pupilas y enfocarlas en sus ojos zafiros. 

La muchacha suspiró. Carraspeó. Y miró al suelo. Sus manos se retiraron de él. 

-Nos vemos, Scor

Abrió la puerta del baño y se marchó. 

Scorpius se quedó aturdido. 

¿Qué acababa de pasar?

 



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