Historia al azar: mi paso de muggle ha bruja
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La Tercera Generación de Hogwarts » (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Sábado 23 de Enero de 2021, 18:38
[ Más información ]

(VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones
  236. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)

No había ni un solo día en el que se preguntara por qué había decidido que sus planes de verano serían aquellos. Que iba a complicarse un poco más la vida. Que ocultaría a bastantes personas donde estaba. Que seguiría a una persona con el que estaba forjando una extraña amistad. Y que sería una pieza importante de un puzzle que no llegaba a entender. 

Frank Longbotton apuntó con la linterna a aquel lugar y lanzó una bocanada de aire. ¿Por qué el padre de Cornelia Brooks había pensado que él podría ser de ayuda? Estaba claro que el líder era James Sirius Potter. 

Llevaban más de un mes en el laberinto de instrucciones que le había proporcionado Adam Brooks. El objetivo era salvar a su hija. Por lo que habían deducido de sus recuerdos escondidos en diferentes iglesias de Inglaterra, el señor Brooks no quería que nadie se enterara de lo que estaba haciendo. Como antiguo líder del Temple (noticia que puso la piel de gallina a su acompañante), había aprovechado los antiguos lugares del Temple. Al ser un lugar sagrado y con protección mágica estricta, el Ojo no tendría ni idea de cómo entrar allí. Solo podían entrar gracias a Frank Longbotton. En concreto y como comprobaron el primer día, gracias al sello de Merlín que Frank tenía tatuado en su espalda. Era una carta abierta para muchos sitios. El castillo de Tintagel. La abadía de Glastonbury. Stirling. 

Aquel día, estaban en las ruinas -pero no ruinas para magos -del castillo de Winchester. Tuvieron suerte de que hacía tan solo veinte años hubiera sido la sede del Temple. Un señor les guió hacia las catacumbas del castillo. No estaban solos. Gwen se les había unido hacía unas semanas. Al estar en modo profesional, Frank perdía toda oportunidad para tener una conversación normal con ella. El hecho de que James aún no se fiara de ella no lo ponía fácil. Y, hacía unos días, Lily Luna Potter se unió a ellos. No supo decir si era para que Gwen la entrenara (pues era a lo que se dedicaban todo el día). O porque quería estar con su hermano. 

-¿Piensas que nos va a dar otro recuerdo? -Preguntó Frank.

El joven Rey Oso no se giró para contestarle. Siguió andando por las catacumbas. Según el señor que les había atendido y que se había inclinado ante Potter, Adam Brooks había escondido en el otro extremo de aquella galería lo que fuera que les tenía preparado.

-No lo sé -Contestó simplemente. 

Frank lanzó un suspiro. Sabía que solo estaba allí porque era una especie de llave. 

Se alegraba de haber acompañado a James. ¿Habría podido su nuevo amigo acarrear con todos los secretos que les estaba revelando Adam Brooks? Probablemente. Parecía que él ya sabía unos cuantos. Como si ser el líder del Temple le hubiera dotado de infinitos secretos y conocimientos. Además, percibía que James se sentía cada vez más cercano al señor Brooks. Él lo observaba desde el exterior. Por los recuerdos (aparte de la evidencia en la similitud de Lola en la personalidad de su padre), se podía decir que todo aquello era para James. Para el Rey Oso. Pero, ¿necesitaba alguien que le recordara que todo aquello lo estaban haciendo para proteger a Cornelia? Sí. Porque lo que hacía Adam era decirles que Morgana iba a destrozarles. 

No sólo eso. Adam les había abierto los ojos. Al menos a él. Tenía que asimilar por la noche lo que aprendía por el día. Para empezar, toda la historia de Morgana. Frank creía que sabía algo por alguna película muggle que había visto. No tenía ni idea de nada, por supuesto. Y, por lo visto, casi nadie del Temple. Aunque era la perspectiva del Temple desde la que se contaba. 

Morgana había sido una bruja corriente y sin nada especial que vivía en un pueblo muggle con su familia y su hermanastro. Sí, los hermanastros se enamoraron. Pero, ¿en qué momento se tuercen las cosas? Cuando Nymue entra en sus vidas. No. No Merlín. Nymue. ¿Quién era Nymue? La Guardiana de la Magia del momento. Rompió no sé cuantas reglas de las Guardianas por entrometerse en la historia. Las profecías decían que era Merlín el que debía guiar a Arturo en la batalla. Pero fue Nymue quien aconsejaba a Arturo. Hasta que Merlín se enteró. Entonces, sí que se convirtió en el mentor del muchacho. Morgana fue a Hogwarts, mientras tanto. Slytherin. Y, aunque al principio se juntaba con la Gryffindor Nymue, todo cambió cuando, un día, al volver a su pueblo, los muggles la encerraron en una torre por ser bruja y "hechizar" a su "hermano". Morgana se cabreó e incineró el lugar. Con todos los muggles dentro. Para entonces, estaba embarazada (el "embrujo a su hermano"). Salazar Slytherin la sacó de allí. Y vio el poder que tenía dentro. Y lo transformó en algo oscuro. 

A partir de aquí, la historia se hacía más interesante, claro. Merlín convirtió a Arturo en Rey, en el Rey que traería la paz entre los muggles y los magos. Spoiler: lo "consiguió" al final. Pero, ¿a costa de qué? Reunió a los mejores caballeros de los reinos conocidos hasta entonces. Muggles y magos. Esa fue la fundación del Temple. De los caballeros de la tabla redonda que estaba custodiada en aquel castillo de Winchester. Pero Mordred mató a Arturo en la batalla. Los caballeros decidieron esconder a Excálibur. Y buscar a la hija que había tenido Salazar Slytherin con Morgana, cuya semilla la haría volver para vencer al Temple, a los muggles y a todo aquel que se impusiera ante ella. Básicamente, lo que el Temple entendía era que Morgana no solo quería vencer la guerra. Tenía un objetivo aún superior. Aún superior al de Slytherin. Algo así como… Acabar con todo. Un mundo en el que solo sobreviviera lo oscuro. Porque Morgana era muy oscura. 

Pero Lancelot traicionó a Ginevra, tentado por el poder que le ofrecía Mordred -que había sobrevivido a la batalla y nadie sabía cómo. Se unió al Temple. Y, al saber todos sus secretos, comenzaron a cazarlos durante la historia. Así que el Temple tenía dos objetivos: sobrevivir e intentar evitar el apocalipsis. A día de hoy, Mordred sigue vivo. Hay quien tiene teorías sobre la piedra filosofal u otros intentos mágicos de alcanzar la inmortalidad. James creía que Voldemort quiso ser tan poderoso como Mordred y pensó que la inmortalidad se lo daría. Lancelot fue asesinado por Ivonne Donovan en una batalla entre el Temple y el Ojo en una batalla que despejó a los muggles del asentamiento del Palacio de Hielo. Hacía solo cinco o seis años. Según James. 

Lo único malo de todo aquello… Era que, en palabras de Adam Brooks, "lo peor tiene que ocurrir para que tengamos paz". Esas fueron las últimas palabras del recuerdo que guardó en una iglesia en Stirling. Palabras que a ninguno de los dos les gustó. Optaron por ocultar toda aquella información a Gwendoline Cross. Pues, esta vez palabras de James, "no estoy seguro de que nos haya contado todo sobre el Ojo". Frank intentó no defenderla en ese instante. Sabía que James tenía razón. Él tenía la misma sensación. Aún así le fulminó con la mirada. 

Frank suspiró al llegar al final de la galería y no ver absolutamente nada. James le miró con la misma exasperación. Adam Brooks había incrementado la seguridad conforme iban siguiendo sus recuerdos. 

Así que se pusieron a buscar por toda la galería. Rincones. El techo. Grietas… Y…

-James, aquí -Avisó Frank.

Vieron la misma inscripción que tenía tatuada Frank en una baldosa. 

-¿Crees que tienes que ponerlo encima? -Inquirió James. 

-¿Pretendes que me tumbe en el suelo de la catacumba? -Respondió Frank, un tanto asqueado. 

-Es eso o sangre, tío -Se encogió de hombros.

Frank puso los ojos en blanco. 

-No sé cómo mi madre aceptó esto -Bufó Frank. Se quitó la camiseta. Se tendió en el suelo. 

-Un poco más hacia arriba -Pidió James.

Silencio. Nada. Silencio. Nada. 

-Por favor, dime que lo de la sangre era broma -Dijo Frank. Cerró los ojos con fuerza. Al abrirlos, James se estaba despeinando y rascando la nuca. -Muy bien… Esto lo hago por Cornelia.

-Tu madre no estaba en el Temple, Frank -Dijo James.

-El señor Brooks dijo en el recuerdo que fue mi madre quien aceptó -Recordó Frank.

-Pero tu madre no aparece en el registro de miembros del Temple -Insistió James. - Tu padre tampoco -Se adelantó. 

Frank ya había pensado eso. Desde que Adam Brooks pronunció su deseo. Desde que le dijeron que la familia de su madre era la que le había hecho aquel tatuaje de Merlín. No era por menospreciar a su propia familia. Pero, ¿en serio los Abbot harían algo así? No parecía propio de su madre. 

-¿Cuánta sangre necesita esto? -Cambió de tema drásticamente. Se puso en cuclillas sobre la baldosa. Por favor, que no tuviera que desangrarse. Los magos podrían ser dramáticos. James no contestó. Parecía pensando en las incógnitas que también tenía Frank. -¿No tienes un hechizo tipo anestesia?

El muchacho soltó una carcajada relajada. 

-Intentaré curarlo después, no te preocupes.

Decidió que el señor Brooks quería que muriera allí mismo. Una catacumba. Nadie lo encontraría nunca. Porque solo se podía entrar con su sello. El crimen perfecto, sinceramente. 

-Vamos allá -Suspiró. Sacó una navaja de su pantalón. Se la había regalado su padre para partir la comida y ayudarse de lo mínimo que podía ayudar. Aunque Gwen se había ofrecido a enseñar a pelear con ella. Su padre y Gwen iban a llevarse bien, seguro. 

Hizo una pequeña raja en la palma de su mano. Y se mordió la lengua. Había visto que James tenía una cicatriz en su mano también. Oh, lo que hacen los seres queridos por prevenir el apocalipsis. Roció las gotas sobre la baldosa y la inscripción. 

Como ocurrió en las últimas ocasiones, las runas se movieron rápidamente. Brillaron. Y se esparcieron por la baldosa. Hubo un pequeño ruido. Como un click. Frank separó la baldosa del suelo. Y se encontraron con algo -más grande que un frasco de recuerdos, desde luego -envuelto en un trapo lleno de polvo. 

-No parece un recuerdo -Musitó James.

Frank lo sacó con cuidado. Pesaba más que un recuerdo. Se lo tendió a James. Este lo cogió rápidamente. Frank apretó su mano con un gemido. Quería detener la sangre. Seguramente había hecho una incisión más profunda de lo que debería. Escocía. James sacó su varita y apuntó hacia su mano. No supo que dijo. Si algún día tenía que aprender hechizos, jamás recordaría todos. 

Suspiró aliviado cuando vio que su herida se cerraba. 

Mientras, sin perder el tiempo, James desenvolvió lo que quiera que había escondido allí Adam Brooks. 

-¿Qué demonios? 

-Es…

-¿Una cámara de video? -Completó perplejo Frank.

No supo quién de los dos comenzó una risa nerviosa.

-No sabia que el señor Brooks sabía utilizar objetos muggles… -Comentó James.

-¿No crió a Cornelia como una muggle? -Recordó Frank.

James asintió con el ceño fruncido, examinando la cámara de video. Frank suspiró. James estaba evitando hablar de Cornelia. Otra vez. Pensaba que se trataba, al principio, de restos de su enfado por que Cornelia se pusiera en peligro por el resto. Y que los salvara. Pero, conforme iban avanzando, sabía que estaba condenado a preocuparse por ella. Y aún no lo había asimilado del todo. 

-¿Cómo…?

Se percató de que James no sabía utilizar esa cámara de video. No era nueva, precisamente. Era un modelo de los que tenían la cinta dentro. Frank le quitó la cámara y comprobó si tenía algo dentro. Sacó la cinta. Sobre una cinta blanca, la caligrafía del señor Brooks la había calificado como: "La última parte". Escuchó a James respirar profundamente. 

-Lo podemos ver aquí -Sugirió. -Ya sabes, por…

James metió la cinta de nuevo en la cámara. Y presionó al botón de reproducir. Miró de reojo a Frank. Este asintió y se acercó a él para ver en la pequeña pantalla que había abierto el video que había grabado. 

Inhaló aire para lo que estaba a punto de afrontar. Y no estaba preparado. 

En la pantalla, se apareció una niña pequeña. Ojos muy claros. Cabello castaño ondulado. Cornelia Brooks. Miraba a la cámara. Escuchó la garganta de James tragar saliva. Vio por el rabillo del ojo cómo entornaba los ojos. La niña se sentó en una silla y cruzó las piernas. Soltó una risa. E hizo intentos de ponerse seria. 

-"Hola" -Saludó Cornelia. Su voz mucho más aguda y dulce. -"Mi nombre es Cornelia Brooks" -Se rio. Un murmullo se escuchó desde la otra habitación. -"Si estás viendo este vídeo… Es porque perteneces al Pacto de la Familia Brooks" -Explicó. Frank Longbotton casi escapa un chillido. Pero el video le tenía absorto. -"No sé quién va a ver este vídeo, papá, ¿debería utilizar el femenino o el masculino?"

-¿Qué demonios…? -Musitó James.

-"Masculino, Lía… Es para un muchacho" -Contestó el señor Brooks detrás de la cámara.

-"¿Es para ese señor que vino el otro día?" -Preguntó la niña. 

-"No, no es para Lance" -Respondió.

-¿Lance? ¿Lancelot? -Inquirió atónito Frank.

-Sssh…-Pidió James.

-"Vale" -La pequeña Cornelia se aclaró la garganta. -"Hoy hemos visto Star Wars el Regreso del Jedi".

Frank casi tiró la cámara al suelo de la rabia que le dio aquello. De no entender absolutamente nada y pensar que el señor Brooks les estaba gastando una broma. 

-"Muy bien, señorita, ¿y cuál es su opinión?" -Le interrogó el padre como si estuviera en una entrevista.

-"Pues no me ha gustado mucho" -Se sinceró la muchacha. 

-"¿Por qué?" -Se burló su padre. -"¡Es la mejor parte de la saga!" 

-"¡Pero, papa, Darth Vader…!" -La niña se puso de nuevo en una postura más recta. -"Nadie entiende a Darth Vader, papá" -Suspiró. Se oyó la risa del señor Brooks. -"Él es el héroe en su propia historia… El Emperador lo hace ser malo… No me mires así, papá, he visto las películas en orden cronológico…" -Refunfuñó. -"Él cree que lo está haciendo bien todo el rato y no tiene la culpa" -Insistió. -"Vale, quiere ser ultra poderoso… Pero es que ya no le queda nada, ¿no?  Porque, además, el Emperador le dijo que él había matado a Padmé…

-"Pero, Lía, eso no justifica todo lo malo que hizo…"

-"Sí, papa" -Aseguró seriamente. -"Los Jedi no querían que tuviera mucho poder… Incluso cuando no sabían si iba a ser oscuro o no… ¡Y el Emperador le está mintiendo todo el rato! ¿Y si es bueno, en realidad? Ni los Jedi ni los Sith son buenos con él…"

-"¿Qué sugieres entonces?"

-"Quizás lo que quería hacer no era tan malo… Yo le habría dado una oportunidad".

La cinta emitió sonidos extraños y la imagen cambió. Ni Frank ni James se atrevieron a mirarse. Era la primera vez que veían a Cornelia. O en recuerdos o en vídeo. El significado de aquella opinión sobre Darth Vader…

-"Querido Frank" -El señor Brooks salió en la pantalla. Parecía sujetar la cámara con su mano derecha mientras miraba atentamente a la cámara. -"Espero que, después de todo este trayecto, te encuentres bien… Espero que Luna no se haya quejado mucho" -Se detuvo al instante. Se mordió la lengua. -"Lo siento, hijo, no sé si te lo han contado ya… Supongo que sí… Y no sé cómo te lo habrás tomado… La culpa es nuestra, Frank… No culpes a tus padres… Luna sólo quería ayudarnos y Neville solo quería protegerte a ti" -La sangre de Frank se heló al instante. Se quedó paralizado. -"Te prometí al principio que tenía una solución para Cornelia… Pero… Lo cierto es que te he engañado… No sé si eres tú el Rey Oso o si es otra persona… Pero quiero que entiendas que lo que tienes que hacer es mucho más importante que lo que puedes sentir por Cornelia" -Tragó saliva. Frank lo imitó. -"Cuando Cornelia me dijo que entendía lo que hacía Darth Vader… Yo… Cornelia se tiene que convertir en Morgana. Es algo que debe pasar… No porque las profecías lo digan… No porque sea su destino… Sino porque… La magia dejará de existir si no lo hace…" -Volvió a suspirar. -"Ya sabes que lo que pretende Morgana, si gana, es el apocalipsis… Todas las culturas lo han predicho alguna vez… El hambre ya ha arrasado a la mitad de la población… Todos los días… En las calles vemos a ese jinete y ni siquiera nos da miedo… La guerra… Estoy seguro de que si has leído esto ya ha llegado… Y la muerte de la que hablan… Es la muerte del Rey Oso, Frank… Con su muerte, llegará el jinete de la Esperanza… Y una vez que esta muera…" -Volvió a suspirar. -"Morgana debe volver porque de las dos fuerzas que componen la batalla final… El odio y el amor… De ahí nace la magia… Y, sin ella, no existiríamos ninguno" -Suspiró. -"Las Guardianas de la Magia la han protegido todo este tiempo… Son guardianas de ese momento… Ellas saben lo que se debe hacer… Pero no pueden hacer nada" -Se lamió el labio inferior. -"Lo que quiero decir…" -Los ojos del señor Brooks se volvieron vidriosos. -"Cornelia le daría una oportunidad a Morgana… Lo habéis oído… Porque puede llegar a comprender sus intenciones… Pero Morgana… Lo primero que hará Morgana será asegurarse de que Cornelia se extingue dentro de ella… De que toda la fuerza del amor es repelida por ella… Es algo que puede hacer… Porque ya lo hizo una vez… Morgana no perdió su guerra… Salazar Slytherin perdió la suya… La guerra de Morgana… Es ahora… Con Cornelia" -Una lágrima surcó la mejilla del señor Brooks. -"Debes matarla" -Susurró. -"Cuando llegue el momento… Tendrás un mentor… Tendrás una guardiana…Tendrás un escudo… Todos te recordarán que es por el bien de… El mundo…No solo la magia… Los muggles… Las criaturas mágicas… La magia…" -Un sollozo. -"Debes matar a Cornelia cuando llegue el momento… Y no dudar… Porque no será Cornelia quien detenga a Morgana… No existirá… Incluso si crees que lo hace… Debes acabar con Morgana…"

James cerró de golpe la cámara. Gruñó. Estrelló la cámara contra la pared de la galería subterránea. El sonido estremeció a Frank. Pero lo sacó precipitadamente de su trance. Compartieron una mirada. 

Un silencio les acompañó. 

Demasiadas cosas. Demasiadas cosas.

-No -Gruñó James. Se giró a Frank. -Esto no sale de aquí, Frank -Amenazó. -No voy a dejar que nadie mate a Cornelia -Añadió. Le apuntó con un dedo. -Me da igual lo que digas, Longbotton -Su furia se apoderó de él. Frank, oportunamente, recordó que estaba ante un licántropo. 

-Estoy contigo, amigo -Le dijo pausadamente. 

La ira de James no desapareció.

Aunque no le gustara reconocerlo, Frank admitió que, de ser cierto lo que les decía el señor Brooks… No era una idea tan disparatada. 

-Lo siento -Suspiró James. -Siento que te hayas tenido que enterar así de que… De que Luna es tu madre.

La sangre de Frank se escapó de su rostro. Por un momento, había creído que se lo había imaginado. El hecho de que James lo recordara lo paralizó. Era real. Era real. Su vida, en cambio, no. Su vida había sido una mentira. Flashes volvieron a Frank. De cómo Luna Lovegood siempre lo abrazaba unos segundos más en las reuniones de sus padres. De cómo su padre la apartaba. La ira que tenía James, se apropió también de él por motivos muy diferentes. 

-James…

-No voy a matar a Cornelia -Dijo, aquella vez, su voz tembló. -Le prometí que lo solucionaría… Y es lo que voy a hacer -Insistió. 

Frank asintió a una promesa. En ese momento, Frank se convirtió en el amigo de James. Y James se convirtió en el amigo de Frank. Se miraron. Compartían aquel secreto. Y aquella misión. Sabían lo que iba a ocurrir. Y debían encontrar otra solución. 

-Dijo que necesitabas un mentor…

-Tú eres mi escudo, Frank -Le dijo. -Siempre lo has sido -Suspiró. -Tiene sentido porque contigo me ocultaron a mí… Y… Tenemos que ir a la Mansión Malfoy… Hay algo que te pertenece allí…

-James… -Insistió. 

¿Estaba ese muchacho bien de la cabeza? Tenían que descansar. Para evitar a los muggles que podían seguirles y atacarles por la btalla de Londres, habían optado por utilizar transporte muggle… Público. Autobuses y trenes. Dormían en albergues. James tenía solo dos semanas más de vacaciones antes de empezar sus entrenamientos con un equipo profesional de Quidditch. Entendía su prisa por encontrar respuestas. Pero debían encontrar un lugar donde cenar. Y un lugar donde dormir. 

Subieron por la escotilla. El hombre que custodiaba el lugar les saludó. James pasó olímpicamente de él. Frank se disculpó y le despidió educadamente. Vieron a Lily y a Gwen enzarzadas en una pelea puño a puño. Frank suspiró. Tenía más sentido que el escudo fuera Gwen, si alguien se lo preguntaba. 

Al verles, detuvieron sus puños. Lily había crecido aquel año. Tenía el pelo más rubio. Más músculos. Y un brillo diferente en la mirada. Y Gwen. Bueno. Gwen seguía siendo delgada pero musculosa. Y les miraba como si les estuviera disecando. Nada cambiaba. 

Solo algo que enervó a Frank. 

-Frank… -Comenzó Gwen mirando a sus zapatos. 

-¿¡Cómo lo sabías?! -Vociferó Frank. -¿Cómo es posible que supieras lo que íbamos a encontrar ahí…?

-Mi madre es del Temple, ¿recuerdas? 

-Y tú eras del Ojo… -Rugió por dentro. -¿¡Por qué no me lo has contado?!

Entonces, Gwen clavó su mirada azul en él. 

-Tu familia ya me odia demasiado como para que tuvieran otro motivo -Resopló. 

No se acercaron. 

Sintió la mano de James sobre su hombro. 

-Ella no tiene nada que ver con tus padres, Frank -Intentó suavizar. 

-¿Y qué más nos estará ocultando? ¿Por qué de repente confías en ella?

Vio cómo las dudas acudieron al sereno rostro de James Sirius Potter.

-No confío en ella.

-Déjame que te diga algo, Potter… -Advirtió Gwendoline Cross. -Si algo has aprendido hoy… Es que en quien no debes confiar es en Cornelia Brooks. 



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