Historia al azar: Amor tras la desgracia
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La Tercera Generación de Hogwarts » (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Sábado 23 de Enero de 2021, 18:38
[ Más información ]

(VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones
  236. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)

-¡SÍÍÍÍÍ! -Escuchó al abrirse la puerta del apartamento. Un portazo. -¡AL JODIDO AZKABAN….! -La contempló lanzar sus puños al aire. Mover sus caderas como siguiendo un ritmo que estaba en su cabeza. -¡¿Ahora quién es la jefa…? -Y, entonces, les vio. Se paralizó. Dominique aguantó una carcajada. -Oh, Dom… ¿Moonlight? No sabía que seguíais aquí…

-Oh, por favor, no queremos interrumpir tu danza de la victoria -Se mofó Moonlight.

Dominique Weasley escondió una risa cuando su prima Lucy Weasley enrojeció hasta la médula. Se quitó el pelo rojizo de los hombros. Se ajustó el bajo de su falda. Parpadeó varias veces.

-No estaba bailando -Dijo como si estuviera escupiendo torpemente sus palabras.

-¿Entiendo que lo has conseguido?

Su prima dio un pequeño salto de emoción. Dominique jamás había visto tanto entusiasmo en Lucy Weasley. Y le conmovió por dentro. Tampoco había pasado tanto tiempo con ella como para siquiera conocerla un poco mejor. Le gustó poder hacerlo. Aunque hubieran sido solo unos meses. 

-Técnicamente… -Suspiró. -Como se ha dado a la fuga con sus seguidores y la Ministra de Magia… la tía Hermione… Ha considerado que debe haber alguien a la cabeza del Departamento de Seguridad Mágica… Se le ha condenado, ¡sí! -Dijo demasiado rápido como para entender todo. -La tía Ginny podrá volver tras su audiencia… Se confirmará que todo lo que hizo fueron crímenes de guerra… Y lo buscaremos para asegurarnos de que no entorpece nuestros planes de nuevo… Y que no sigue matando a niños para lo que sea que quiere del Ojo…

-Así que la Caza se ha vuelto en su contra -Se mofó Moonlight.

Lucy Weasley negó con la cabeza.

-Para nada -Suspiró. -No podemos destinar nuestros limitados recursos a alguien que, en principio, no debería ir en contra de lo que queremos… Así que si un día lo vemos, pues lo detenemos… Pero tenemos cosas más importantes que hacer… -Se rascó la barbilla pensativa. -Si nadie ha preguntado por ti en la reunión -Apuntó a Moonlight con el dedo. -¿Significa que los Weasley saben ya la noticia? 

Dominique quiso hundirse en la tierra. Que la tragara y la escupiera en un futuro donde las consecuencias no tuvieran lugar. Sus tíos y sus primos no solían interesarse por su vida. Era una regla no escrita. Dominique Weasley era independiente y vivía alejada de los dramas familiares de su familia. Y, no por falta de rumores sobre la vida personal del resto, se habían centrado en la noticia que a Charlie Weasley se le escapó al final de la última reunión con la Ministra de Magia, su tía Hermione. No sólo le habían mandado cartas de apoyo Fred y Rose, sino que su tío Ronald le había hecho un obituario. 

No sabía cómo su padre aún no le había mandado una carta vociferadora. Aún esperaba el sobre rojo. El silencio de Bill Weasley la estaba matando. Sabía que tenía el apoyo de su madre. Porque, bueno, decía que se sentía identificada con ella. No quiso preguntar. No le gustaba saber detalles íntimos de la relación de sus padres. No era Vic. Oh, su hermana. Sí, también estaba esperando otra vociferadora de ella. 

Honestamente, ¿es que no lo veían venir? 

Lo peor de todo era la exageración de su familia. De nuevo, no era como si no tuvieran otros dramas con los que entretenerse: el amigo de Lily era un asesino y el hijo (su sobrino) de Ted y Vic, Albus Potter estaba en el exilio con su novia y su tía Ginny, James Potter estaba desaparecido en una misión secreta (bastante probable de que se tratara de salvara a la descendiente de Morgana, su novia), Rose Weasley estaba trabajando con salario en el Ministerio, Fred era un dragón, Hugo era un genio, Louis estaba dentro del Ojo, Lucy acababa de ayudar a destronar a Whitehall y su hermana Vic era la futura Guardiana de la Magia. A Dominique Weasley no le gustaba ser el centro de atención. Sobre todo… ¡Cuando ni siquiera la merecía! Ni se había casado con veinte años como su madre, ni había tenido un hijo a los dieciocho como su hermana. 

Lucy le había dicho que todo el alboroto se debía a que, al menos, una de ellas tenía una vida normal. Al menos, una de ellas avanzaba, vivía y podía celebrar pequeños detalles de su vida que serían el gran drama familiar de no haber una guerra que les estuviera cambiando todos. Según Lucy Weasley, les recordaba que, incluso en la guerra, había alguien que podía ser normal. Sí, si la enfadaban echaba fuego y sacaba sus alas. 

-No exactamente -Dijo detenidamente Moonlight. -Es Charlie quien les ha contado que Dom se va a mudar a mi apartamento…

-Y mi padre aún no se ha pronunciado -Completó Dominique.

Se mordió el labio y esperó a la respuesta de su prima. Después de todo, Dominique nunca había tenido amigas. Solo su hermana. Y, en algún momento, Nick. Pero, ¿amigas a las que pedirle consejo? No supo que las necesitaba hasta que su hermana le dio la espalda por decidir una relación seria con Alexander Moonlight. Y su prima Lucy era lo más parecido a una amiga que tenía -así pintaba el panorama. 

-¿Y? -Inquirió la pelirroja. Puso sus brazos en jarras. - ¿Sabes? No entiendo la actitud de tío Bill -Vio por el rabillo del ojo a Moonlight rascarse la nuca. Frunció el ceño. ¿Habría hecho Moonlight algo además de su descontrol cuando tan solo era un niño que molestara a su padre y que ella no supiera? -Es decir… Vic lo ha hecho mucho peor que tú, ¿no? Además, se ha tenido que ir a vivir con ellos… No tiene trabajo y siempre se está quejando de que "oh, no, soy muy importante en el mundo" -Hizo comillas en el aire y fingió una voz aguda e irritante.

Evidentemente, Moonlight se rio.

-Es la discípula de la Guardiana de la Magia -La excusó en un tono más suave Dominique. 

Tanto el licántropo como la bruja se giraron hacia su réplica con las cejas alzadas y expresión alarmada. 

-¿Por qué sigues defendiéndola…? -Bufó Lucy. 

No era la mayor fan de su hermana. No era que le tuviera envidia, algo que Dominique siempre había creído. Sino que, como le había contado su compañera de apartamento, se reía siempre de Lucy cuando intentaba jugar con las Delacour. 

-Es mi hermana -Dijo simplemente.

-Sí, pero también es Victoire -El acento francés cuando se mofaba de su hermana le salía realmente bien. -Puede ser ella la razón por la que tu padre aún no te ha hablado y no lo quieres admitir -Dijo, sin ánimo de ofender, porque utilizó un tono suave.

Dominique decidió guardar silencio ante aquella acusación. Era cierta. Los tres presentes en el salón del apartamento lo sabían.

-Nos tenemos que ir, Dom -Rompió el hielo Moonlight. Dominique asintió. -Volveremos a por un par de cosas más, pero hemos quedado para almorzar antes con mi madre…

-¿¡Quéééé?! -Chilló Lucy. Se abalanzó sobre Dominique y la abrazó. -¡Vas a conocer a la mamá loba!

-En realidad, mi madre no es…

-¡La madre! -Siguió chillando Lucy. Aquella vez en su oído. -¡Es un gran paso, Dom! ¿Vas a llevar eso puesto? ¡Qué tonterías digo! Podrías llevar una bolsa de basura y aún así estarías espectacular… 

-Lucy… -Susurró avergonzada Dominique.

-¿Estás nerviosa? ¿Su madre sabe quién eres? En plan, ¿la hija de los héroes? ¿Sabe que eres veela? ¿O que vas a ir a vivir con él? ¿Eres consciente…?

-¡Weasley! -Interrumpió con un gruñido Moonlight. -Deja de agobiar a mi novia…

-Uuuuuh -Se alejó de Dominique. Les miró con diversión. Estaba disfrutando de aquel momento. Tenía buen humor aquel día. -¿Así que ya lo has hecho oficial, Dom? Debo decir que nunca estuve a favor de Dominick, pero ¿vosotros dos? Os doy mi bendición -Asintió vehementemente.

-Eres un incordio, Weasley -Suspiró Moonlight. -Por favor, no seas así en el Departamento si quieres conservar tu puesto como futura Auror -Rogó. 

-¡No, señor! 

-¿Te Apareces tú o lo hago yo? -Le preguntó Moonlight a Dominique, ignorando categóricamente a Lucy. Dominique se encogió de hombros. ¿Los nervios que creía que no sentía? Lucy los había convocado a todos en ese instante. -De acuerdo.

Moonlight se acercó a ella. La cogió del antebrazo. Antes de Desaparecer con él, vio a Lucy aplaudir. Rodó los ojos y todo el mundo se comprimió ante ella mientras viajaba en el espacio tiempo hacia los orígenes de Alexander Moonlight. 

Aquello no estaba destinado a pasar hasta dentro de meses. Ella iba a seguir instruyendo a las veela que vinieron de Bulgaria en la comunidad de Sara, pero recibieron la invitación de unirse al nuevo centro para criaturas mágicas: el castillo Raglan. Después de su primera nueva inscripción, licántropos de Europa y Asia siguieron la estela. Aquellos que deseaban deshacerse de la maldición y convertirla en la liberación sana de sus sentidos. Cinco nuevos licántropos se habían unido: el belga Jean Miret, la japonesa Yuri Takada, el húngaro Patrik Gale, el hindú Kiaan Dasgupta y el noruego Leif Wallis. Dominique aún no conocía a ninguno. Más, Moonlight hablaba de ellos como si fueran sus hijos. En parte, al ser Alfa, lo eran. Incluso cuando Shik y Patrik le cuadruplicaban la edad. Moonlight decidió incluir a más criaturas que quisieran cobijo y que quisieran unirse a la nueva guerra en su bando. Así, llamó a los dragones de Rumanía, a las veela e, incluso, a los vampiros de Aurel. Tan solo las veela, dada su hibridad similar a la de los licántropos, respondieron. La Granja decidió esperar a que se asentaran. 

Cuando Moonlight le pidió a Dominique que se mudara con ella, la muchacha creyó que estaba de broma. Para empezar, porque temía haber asustado a Moonlight con la protesta de su padre en la reunión. ¿Por qué subestimó su conexión de Ajayu? En su defensa, Moonlight parecía bastante asustado. Finalmente aceptó. Porque tenía sentido. Porque, después de tan solo una semana y media separados, volvió directa al apartamento de Moonlight. Tenía un cepillo de dientes allí. Y su prima Lucy se lo agradecería. 

La propuesta de conocer a su madre era un tema diferente. La parte de "yo conozco a tus padres, tú debes conocer a los míos" fue difícil de contrargumentar. Teniendo en cuenta que Moonlight no sólo conocía a sus padres, sino a toda su familia; uno (Moonlight) diría que ella debía hacer lo mismo. Además, "en mi familia sólo somos mi madre y yo". "Tú conocías a mi familia antes de salir conmigo". No pareció entender su contrargumento. A Dominique le enterneció saber que Moonlight quería que conociera a su madre… Porque nunca hablaba de ella. Era como una especie de persona súper protegida para él. Tan solo Teddy la conocía. Es decir, personas muy importantes para él. 

La casa de la madre de Moonlight le trajo imágenes de un Moonlight adolescente que, en ocasiones, Dominique había visto en la Madriguera. Un niño alto, no tanto como Teddy. Rubio. Con una sonrisa radiante. Y con una habilidad especial para meter a Teddy en problemas. Se presentó como Moonlight. Vic se rio de la elección del nombre y el niño no hizo nada para detenerla, así de orgulloso estaba de su nombre. Tardaría en saber que era la traducción al inglés del nombre con el que habían bautizado a su lobo al llegar a Luperca cuando era aún más niño que entonces. Ese niño alegre se convirtió en su pesadilla cuando lo vio transformarse en licántropo -un adolescente que aún no sabía controlar su ira interior en mitad de un juego para niños. 

En las pequeñas calles del pintoresco pueblo de Rye, una casa que mezclaba la madera negra con el yeso blanco y vegetación se alzaba ante ella. La puerta se abrió tímidamente y una mujer salió a recibirles. 

Al principio, Dominique se quedó paralizada. 

Era una mujer más joven de lo que había esperado. O, al menos, lo parecía. Era bella. Indudablemente. Veía claramente los rasgos que su hijo había obtenido de ella. No había cambiado tanto desde el momento en el que le hicieron la foto que Moonlight guardaba en su apartamento. Solo que… Evitó que notara su sorpresa al ver aquello. Tenía un ojo de cristal. Lo había notado al verlo, pues su otro ojo tenía un color azul que era similar al de Moonlight… Mientras que el otro no brillaba como lo hacía el izquierdo. Y una cicatriz cruzaba el ojo verticalmente, alcanzando su frente y llegando hasta la mejilla. Una cicatriz de, claramente, una garra de licántropo.

Tragó saliva. Se obligó a sonreír. 

-¡Alex! -La mujer acogió a su hijo en sus brazos. Le besó la frente, poniéndose de puntillas, y lo miró como si fuera la cosa más preciada que tenía en su vida. Después, posó su mirada en ella. -Y tú debes ser Dominique Weasley… -Le dio un abrazo. La sonrisa que le dedicó Moonlight la derritió. -He oído hablar mucho sobre ti, señorita… 

La joven se mordió el labio y asintió. 

-Solo cosas malas, Dom, lo siento -Se burló Moonlight entrando en su casa. 

Le siguió.

-Señora Greedy, muchas gracias por acogerme…

-¿Qué son esas formalidades, niña? -Dijo con tono burlón y poniendo los brazos en jarras.

-Es francesa, madre -Moonlight le guiñó el ojo.

Su madre rodó los ojos, como si Moonlight fuera un niño que no supiera comportarse delante de invitados. Y Dominique deseó poder recordar más de él cuando era niño.

-Llámame Solange -Pidió. Dominique sonrió, pero no pudo evitar fruncir el ceño ante el nombre francés poco característico en Inglaterra. La mujer supo leer sus pensamientos. -Estamos a dos horas en coche de Francia… La mitad de Rye es de allí -Dominique alzó las cejas sorprendida. No solo por el origen de Moonlight. Sino porque su madre supiera algo de los muggles. -Mi padre era francés y mi madre inglesa -Dijo para aclarar. 

-¿Viene Ambrose a comer? -Preguntó Moonlight.

-Oh, no, lo han llamado de la estación… -Solange le indicó un sillón para que se sentara. -Mi marido vendrá para la hora del té… Si decidís quedaros para entonces.

Dominique frunció los labios para componer una sonrisa. Se dio cuenta de lo poco que sabía de Moonlight en tan solo tres frases de su madre. Evitó fruncir el ceño. 

-No tienes apellido francés -Observó Dominique.

-Tiene el apellido de Ambrose… Greedy. Somos los Greedy -Anunció Solange. -Mi apellido de soltera es Duval, por si tienes curiosidad -Le guiñó el ojo. -Voy a sacar el pollo del horno y… Oh, Dominique, espero que no seas vegetariana -Se disculpó, de repente. -Puedo hacer cualquier otra cosa…

-No, está bien, Solange. No tengo ninguna dieta especial, no se preocupe -Dijo Dominique.

Recibió una sonrisa de agradecimiento… Que cambió a una de diversión cuando la cambió a Moonlight.

-¿Dónde has ido a por una chica con tantos modales? -Se mofó la madre de Moonlight. 

El Auror rodó los ojos. Se acercó a Dominique. Se sentó sobre el reposabrazos. Le guardó un mechón de pelo detrás de su oreja.

-Los únicos modales que ha conocido son los de Teddy y los de Willa -Anunció el joven arrugando su frente con desaprobación.  

Sonrió. Al acabar el día, tendría dolor en la mandíbula de tanto hacerlo forzosamente. No comentó nada. No se acordaba de que Willa Lebouf había sido la mejor amiga de Moonlight durante mucho tiempo. Y estaba muerta. 

-No sabía que tus padres eran muggles -Comentó.

El silencio la sorprendió segundos antes de comprender que estaba equivocada. Segundos después de olvidar quién era Alexander Moonlight. Vio en sus ojos algo que no supo descifrar. Y que le estaba ocultando. ¿Quizás vergüenza?

-Ambrose era el novio de mi madre cuando…-Ambos tragaron saliva a la vez. -Se acabó casando con él cuando yo tenía diez años… Y no le caía muy bien cuando comenzaba a romper cosas con la mente en mis primeras manifestaciones de la magia… O cuando me convertía en licántropo, claro -Lanzó una bocanada de aire. -Aunque el Ministerio me descubrió con cuatro años… Nada me ayudó demasiado hasta que fui a Luperca con diez años… Fui yo quien la hirió así… No él -Su voz era un susurro para entonces.

No hacía falta que elaborara. Moonlight había sido el que habría atacado de niño a su madre. No quiso ni imaginar la escena que habría derivado en su madre perdiendo el ojo. Él le había dejado una marca. No su padre. No Greyback. Quiso abrazar al Moonlight pequeño y desprotegido. El Moonlight que debía de odiarse por herir a sus seres queridos. Buscó su mano y entrelazó con fuerza sus dedos. 

-Moonlight… -Comenzó a decir.

-No -Dijo, de repente. Una sonrisa amable la recibió. -Llámame Alex aquí. 

-¿Qué? 

-Llámame Alex -Sacudió la cabeza. -Es mi nombre -Le recordó. 

Dominique le apretó la mano. ¿Por qué? Quiso preguntarle. 

¿Por qué de repente le pedía que le llamara por su nombre? Pero sabía la respuesta. O él se la estaba ofreciendo dentro de su mente. Moonlight era el nombre que llevaba dentro. Y Alexander… Alex… Era él.

Se sintió como si se acabaran de presentar. Quizás lo acababan de hacer. Nunca había tenido la imagen entera de él. Para ella había sido el licántropo desde aquel fatídico día. Y lo seguía siendo. Era su Ajayu. Era el Alfa. Más, en casa de una madre muggle marcada por su licantropía, era un humano. Y, humano y licántropo, era Alex. 

-¿Por qué ahora? -Susurró. 

Agachó la cabeza. Como si estuviera avergonzado. 

Entonces, aprovechando su conexión de Ajayu tal vez, Moonlight compartió un recuerdo con ella. Lo vio en sus ojos. Y cerró los suyos. Mientras su mente se metía en la piel de una Dominique más ingenua y menos preparada. 

Comprobó las muñecas del hombre lobo. Vacías. Tampoco poseía colgante alguno. Miró de nuevo el pelaje negro y abundante de la criatura. Jamás olvidaría a aquel hombre lobo. Estaba muy segura de que era Moonlight. Y también estaba convencida de que alguien le había arrebatado su sistema de seguridad.  Un diente de tiburón. La joven, desde aquel accidente de su infancia, se había percatado de que Moonlight llevaba siempre consigo un diente de tiburón colgado al cuello o en alguna pulsera. Tardaría años en saber que era su estímulo. Aquel día, estaba completamente vacío.

Su hocico se acercó al rostro de Dominique y sus babas la habían impregnado.

-Moonlight…- le llamó. Quizás había más estímulos externos que despertasen su lado humano.- No me hagas daño, por favor…- susurró entre lágrimas que acudían a sus ojos. El hombre lobo no reaccionó seguía atrapando a su presa y observando a su futura cena.- Alex…- volvió a sollozar mientras las babas llenaban su rostro. Aquel momento estaba siendo una tortura. Una idea surcó su mente. Una idea estúpida pero ante la cual no tenía nada que perder. -¡Recuerda quien eres, Alexander! -le gritó recibiendo un gruñido feroz. -¡Alexander sé que estás ahí….! -volvió a gritarle. Entonó mejor su voz. Y se centró en su interior. Olvidando que la saliva del licántropo impregnó su cara. Y que sus garras comenzaron a hacer brotar sangre sobre sus brazos. Se centró en el interior de ella misma. En la naturaleza que tenía escondida. -Vuelve a ti, Alexander…- Su voz sonó como una melodía. Era distinta. Era como un pájaro que trinaba.

Los ojos del lobo se irritaron. No gruñó.

Una luz salió de la piel del licántropo, centelleando y fundiéndose con la piel de Dominique.

El hombre lobo ya no generaba saliva. Se irguió y dejó de estar encima de Dominique, liberándola.

La luz dejó de brotar como un hechizo que se rompía.

Dominique se ruborizó. Recordaba aquel momento. Por aquel entonces, no sabía que había significado aquel momento realmente. Moonlight sabía que él había entendido justo entonces que Dominique Weasley era su Ajayu. Incluso cuando ella era una alumna de Hogwarts y él un Auror. ¿La había esperado? 

No obstante, seguía sin entender qué tenía que ver aquello con que le llamara Alexander. Aunque era el nombre que ella había utilizado para devolverle la razón. Porque, en el fondo de su interior, en cualquier forma que tomase, era Alexander. Moonlight era su lobo. Moonlight era la identidad que había creado para recordarle a quien no estuviera de acuerdo con su naturaleza, que podría destriparle en cuestión de segundos. ¿Y por qué no se lo había pedido antes? ¿Por qué sus amigos lo llamaban así? Frunció el ceño. No su madre. Su madre lo había llamado Alex. 

-Soy Alex -Dijo simplemente. 



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