Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
La Tercera Generación de Hogwarts » (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Domingo 17 de Enero de 2021, 16:45
[ Más información ]

(VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)


-Si los perdemos… Perdemos -Probablemente se dio cuenta de que su elección de palabras no era la más armónica. Lo vio arrugar su delgada nariz. -Debemos protegerlos -Rectificó. 

Lucy Weasley se guardó un mechón rojo detrás de la oreja. Frunció los labios. Se echó hacia atrás para que su espalda encontrara la silla. Tenía sus ojos negros clavados en Harry Potter. 

El Ministerio de Magia se había unido al Temple. Era algo que, tarde o temprano, estaba destinado a pasar. Con la presidencia de Hermione Weasley en ambos frentes, no tendría sentido abordar aquella guerra de manera separada. Habían reunido allí a los soldados -como los llamaba Charlotte Breedlove -en los que confiaban plenamente. Porque aquella reunión había sido selectiva. Era un tema de discusión que no podía ser público. 

La muchacha se hundió en la silla y miró a su alrededor. No podía decir que los conocía a todos. Pero sí que había visto a todos y cada uno de ellos alguna vez en su vida. En la Batalla de Londres. Moonlight se había sentado al lado de ella, liderando el grupo de Aurores que daban su apoyo a la causa: Alice Spinnet, Ronald Weasley, Alexis Cross, Bastien Lebouf. De la academia de Aurores, tan solo estaba ella. Los demás aún depositaban su fe en Whitehall, quien seguía dominando el Departamento del Ministerio. Por poco tiempo.

Su tío Charlie le guiñó el ojo en la distancia. Flanqueado por su primo Fred y su prima Dominique, junto con un vampiro, una arpía y una sirena; lideraban el grupo de las criaturas mágicas. A ellos se unían Tala y Wakanda. Había escuchado sus nombres miles de veces en el apartamento de Charlie. A Monique Jordan con la Sanadora Bell. No entendió muy bien qué hacían allí ellas allí. También vio al antiguo ministro Shacklebolt. Otras personas de importancia en el Ministerio: Susan Nott, la cabeza de los servicios administrativos de Wizengamot, Michael Corner, quien había sustituido a su padre como jefe del Departamento de Cooperación Internacional y Saul Croaker, del Departamento de Misterios. Y a los representantes de Hogwarts: Neville y Hannah Longbotton. 

Había otras personas allí reunidas que Lucy supuso que estaban allí porque, en ocasiones, Charlotte Breedlove tomaba decisiones en nombre del equilibrio de la magia que carecían de total sentido para Lucy Weasley. Estaba la señora Breedlove, por supusto. También Luna Scarmander. Su prima Victoire. Su prima Rose. Aquello, quizás por ser del Clan Weasley y Potter podía llegar a entenderlo. Ahora, ¿qué hacía allí Theia Malfoy? ¿Dean Thomas? ¿Andrómeda Tonks? Lo que menos encajaba para ella era la presencia de Isabella Zabini. No obstante, no dijo nada. Se sentó de brazos cruzados y evitó mirarla. Todos lo estaban haciendo por ella. Intentaba esconderse tras la túnica de Neville Longbotton. Lucy sabía que la necesitaban allí. Pero ¿no podían haberla llamado en una reunión en privado? ¿Dónde se sintiera más cómoda? ¿Dónde nadie le recordara que su familia era una traidora y que ella solo estaba allí por casualidad o suerte? 

Lucy intentó olvidarse de Zabini. 

Y vio a su tío Charlie sonreírle de nuevo. 

A Lucy le gustó pensar que, de haber estado vivo, su padre habría estado allí. Era el jefe del Departamento de Cooperación Internacional. Y Weasley. Por pésimas decisiones y alianzas de su pasado, lo habrían necesitado para aquellas misiones puramente logísticas. Nunca supo por qué su padre no fue Ravenclaw. Suspiró. Su madre habría estado en su casa. Su hermana estaría en San Mungo. Era demasiado trabajadora como para estar dentro de una reunión. Preferiría leer un resumen en un informe. La que, sin lugar a duda, estaría allí sería Roxanne Weasley. Merlín, a veces se sentía una impostora cumpliendo el sueño que había sido de su prima Roxy. 

Pero ninguno de ellos estaba allí. Y ninguno podría sentir un ápice de orgullo de que Lucy estuviera allí. De que hubiera elegido un camino útil. Roxanne se había reído de ella desde pequeña diciendo que Lucy fundaría concursos de belleza mágicos. No porque fuera bonito -era consciente de que lo era con esfuerzo cosmético -, sino por sus aires de princesa que su padre le había inspirado desde que era una niña. Aunque Roxanne se estuviera mofando de ella, a Lucy no le habría importado adoptar aquel sueño. O el que sugería James sobre diseñar ropa muggle para brujas. O el de su tío George de que se convertiría en la nueva alumna de Romilda Vane en su tienda Pociones para el Corazón. Ninguna de esas ideas le disgustaba, incluso cuando estaban destinadas a reírse de ella. Porque Lucy Weasley no tenía un sueño tan claro como lo tenían el resto de sus primos.

Le devoraba por dentro el pensamiento de que ya no había nadie que pudiera sentir orgullo por lo que ella estaba consumiendo. Odiaba pensar que sus padres, su hermana y Roxanne habían muerto conociendo a una Lucy más preocupada por cómo se veía ante el espejo que por su familia. Había sido patética. 

Quizás debería haberle hecho más caso a Roxanne. 

Tristemente, también solía pensar que si su familia y Roxanne siguieran vivos… Ella no se había convertido en la joven que era en ese instante. 

-¿Nott era tu novio o algo así? -Le susurró Lebouf a su izquierda. 

Quiso matarle en ese instante. Así que controló su respiración. Apretó sus nudillos. Y se calló. 

-¿Qué? -Espetó en un siseo.

Fue suficiente para que el Auror francés carraspeara y se removiera incómodo en su asiento. 

-Escuché decir algo de eso a Susan Nott antes de entrar…

Lucy Weasley chasqueó la lengua. Miró de reojo a Susan Nott. Era natural que se encontrara allí. Estando su hijo en peligro y habiendo Charlotte Breedlove anunciado quién era en las profecías. Los Nott, Susan Bones Nott y Theodre Nott, la miraban con cierta lástima y algo de simpatía desde que sus padres habían sido asesinados. Prefería cien veces más la barbilla alta y la indiferencia que le dedicaron desde que Lucy no demostró interés alguno en integrar de nuevo a Christopher Nott en Hogwarts. Como si fuera responsabilidad suya. 

La encontró devolviéndole la mirada. 

Maldijo para sus adentros y giró su cabeza hacia su tío Harry, quien combatía las palabras que estaba diciendo contra su torpeza a la hora de elaborar discursos. 

-Nuestras queridas amigas del otro lado del charco… -Decía su tío Harry. -Wakanda y Tala -Inconscientemente, Lucy se giró para verlas. Intimidantes. Volvió a ver sus manos. -Se harán cargo de Christopher Nott en Luperca… Han reforzado la seguridad desde… La última incursión en el territorio indígena… -Lucy se mordió el labio. 

A Lucy no le gustaba mucho aquella decisión. Solo esperó que no lo llevaran a Raglan. Si Nott estaba en Raglan, probablemente alguien le acabaría asignándole protegerle. Porque parecía que aquella era su misión como la Auror más joven de la historia, sin contar a Harry Potter -un título que, en realidad, estaba completamente en manos de Albus Severus Potter, en realidad. Le ofrecían ser la seguridad de aquellos con los que el resto de los Auores creían que podía entenderse mejor por ser más joven. 

Estaban equivocados.

-Te asignarán a ti por ser su novia… -Susurró Bastien Lebouf.

-No soy su novia -Siseó. Lebouf arqueó una ceja. Lucy rodó los ojos. -Nott es gay -Añadió.

Aunque no estaba segura. Era inevitable recordar que, incluso estando con Louis, Chris la persiguió por Hogwarts buscando… ¿Qué exactamente? No lo sabía. Pero creía que que Chris Nott era bisexual. Y que su confusión había destrozado la amistad que tenían Louis y Lucy. No le culpaba… Directamente. Le culpaba porque había decidido disipar sus dudas con Louis cuando estaba en una especie de relación con ella. 

-…Azkaban -Dijo su tío Harry. Lucy carraspeó la garganta y agudizó el oído. Todo el mundo tenía expresión seria y ella estaba divagando por algo demasiado lejano ya. - Sé que muchos de los presentes sois escépticos de proteger a la hija de Voldemort -Pudo escuchar el silencio afirmativo. -Andrómeda, su tía, se encargará de hablar con ella para asegurarle que tiene nuestro apoyo… De nuevo, sé que es difícil… Lo es también para mí… -Aseguró Harry Potter. -Pero por lo que he podido aprender de ella… Ni siquiera sabía quién era… Está en Azkaban porque la queremos proteger del Ojo… ¿O porque no confiamos en ella? -De nuevo, un silencio que confirmaba sospechas. Personalmente, Lucy Weasley encontraba bastante sospechoso que la hija de Voldemort fuese un alma inocente. Sobre todo, si su madre era Bellatrix Lestrange. -Se quedará en prisión… 

-¿No tiene el control de la entrada a Azkaban el Auror americano? -Preguntó Dean Thomas. 

Su tío Harry ladeó la cabeza. Lucy suspiró. Era meter el dedo en la llaga. Por mucho que hubieran tomado medidas legales para crear un tribunal que metiera en prisión a Whitehall… Ni sabían dónde se encontraba y dudaban que se personificara en el juicio. 

-Por poco tiempo -Aseguró Harry. Su madre siempre había dicho que su tío Harry había ganado la guerra siendo optimista. Bueno, no estaba lejos de la realidad. - Wakanda y Tala se llevarán hoy a Christopher Nott a Luperca… Su familia puede acompañarle, pero no quedarse más de un par de horas con él para no levantar sospechas… Aún necesitamos a Susan en el Departamento y Theodore nos vendría muy bien de ayuda en Hogwarts -Añadió. Lucy bendijo su suerte. Otro año sin los Nott. -La Sanadora Bell continuará con el seguimiento de su… Poder -Añadió. Oh, así que Jordan estaba siendo la doctora de Nott. Sabía que habían trabajado juntos antes. Pero no aquello. - Thomas, Corner y Croaker… Os necesitaré para unir al Ministerio en contra de Whitehall… Necesitamos a todos los testigos posibles de su… Pasado y su comportamiento. Gracias, Luna e Isabella Zabini, por ofreceros voluntarias… -Lucy frunció el ceño. -Moonlight y su manada, espero que acabéis las reformas del castillo de Raglan pronto… Vamos a trasladar allí a las hermans Brooks desde la Granja de Charlie… -Suspiró. -Los Aurores nos encargaremos de Whitehall y… Necesitaremos un frente unido también para apoyar nuestra decisión de dar protección a Delphini Riddle… Gracias a Victoire y a Rose, quizás podamos conseguirlo… Y gracias a Theia Daphne Malfoy por ayudarnos a no seguir los errores del pasado -Concluyó Harry Potter.

Poco después, Lucy se levantó y dirigió sus pasos hacia la persona a la que debía seguir aquel día hasta escoltarla de vuelta a la Mansión Malfoy. Le recibió una mirada hosca y evasiva. Sabía que su primo Albus había logrado entablar una extraña amistad con ella. Un mes y medio de verano, y Lucy aún no lo había conseguido. Aunque se quedara en el hogar de los Malfoy, la presencia de Isabella Zabini había sido requerida para testificar contra los crímenes que había cometido Whitehall en Azkaban. Siendo familiar de una de las víctimas. 

Lucy creía que aquello era lo que pensaban los Aurores que les uniría. Pero no todas las personas con familiares muertos se echan a los brazos de unas u otras. Harry Potter y Lord Voldemort eran ambos huérfanos. ¿Alguien los vio de colegas alguna vez? Exacto. Y en esa comparación, sí, ella era Harry Potter y Zabini era Riddle. Es decir, las Casas coincidían, ¿no? 

-¿Vas a ir a Hogwarts este año? 

Era un comienzo de conversación que todavía no había utilizado. 

-No me queda otra opción, ¿no? -Dijo en un susurro derrotado.

-Puedes unirte a nosotros, Zabini… -Sugirió Lucy. ¿De veras quería que Zabini se uniera? No sabía de dónde había salido aquella propuesta. El perplejo rostro de la muchacha Slytherin debió copiar su expresión. -Ningún bando es perfecto -Porque Lucy recordó al instante que su bando había matado a su hermano. No era como si Lucy no entendiera el sentimiento. -Además, nos vamos a deshacer de él… -Aseguró. Solo esperó que fuera cierto. -Puedes encontrar familia aquí. 

Era una promesa vaga… Pero verdadera. 

Lucy Weasley sabía que Isabella Zabini ya no tenía familia. Por su propia historia, sabía que lo que necesitaba en aquel momento era sentirse querida. Aunque fuera por amigos. Lucy no tuvo nada de aquello cuando se quedó huérfana. Quizás en el presente podía decir que Marrs se había convertido en su nuevo amigo. Y que Morrit y Fenwick también estaban en el camino. No alter ego del pasado la habría odiado por juntarse con el insufrible aspirante a periodista, el sangre pura estirado y la bruta de Gryffindor. Por no hablar de que el sangre pura estirado era el mejor amigo de la princesa de Slytherin, cuyos rumores decían que pasaba más tiempo en los dormitorios de los chicos que en su propia cama. Lucy había denunciado su supuesta promiscuidad. Abiertamente. Le extrañó bastante que todos ellos hubieran vencido los perjuicios que las palabras de Lucy podrían haberles causado en el pasado. 

-No necesito familia -Siseó Zabini.

Eso solo podía ser cierto si tenía amigos… O si tenía algo más que amigos. Morrit le había contado que Zabini había estado quedando con Lola Brooks.  Más no podía ser ella. Porque si algo era Lucy, era observadora en los hábitos de los demás. Y no de los que pudieran afectarle a ella. Un don que podría haberla salvado de que le rompieran el corazón. 

Alzó una ceja. Había estado observando a Zabini todo el verano. Y sabía a qué informes había estado prestando más atención. Se enjuagó los labios. Sintió la influencia de su amigo Ravenclaw sobre ella. No venía mal para ser Auror. 

-¿Es por un chico? -Zabini sacudió la cabeza. -¿Por una chica? -Silencio. -Sabes mi experiencia… -Rodó los ojos. Lucy se sentó a su lado. No le había pedido una lección, pero se la iba a dar igualmente. Miró a su alrededor. No es como si tuviera nada que hacer entre personas que iban a pasar de ellas dos hasta que quisieran algo que podrían quitarle trabajo. -No dejes que dicten tu vida otras personas que no seas tú misma. Estarás cometiendo el error de no vivir tu propia vida sino el conjunto de decisiones de los demás… -Probablemente ni siquiera la estaba escuchando. Así que intentó una ofensiva. -¿Qué estás enamorada de un miembro del Ojo?  -Lo dijo en un susurro. Por seguridad. -¡Yo aún no he superado a Nott! -Dolía admitirlo en voz alta. Era la primera vez que lo hacía. -Pero no dejaré que eso me consuma… -Lo cual era cierto. Lo intentaba. No verle ayudaba bastante. -Estamos en guerra, Zabini -No era como si necesitaba recordárselo… Otra vez. -Sé que el Ojo no te aceptará… Igual piensas que esa chica sí… Pero yo no me la jugaría todo a una carta.

Guardó silencio. Y la contempló.

Isabella Zabini había cerrado sus grandes ojos. Sinceramente no esperaba una respuesta. Lucy solo quería mostrarle apoyo. Que no estaba sola. Que podía entenderla. Lo cual nada de eso había pensado detenidamente.

-Nos prometen un imperio -Susurró. Seguía con los ojos cerrados. -Poder. Riquezas. Un mundo hacer magia sin problemas en cualquier lugar, sin temor a que los muggles te tengan miedo… Sino que te adoren como a un dios. ¿Qué me prometes tú?

Se giró para verla. 

Parpadeó varias veces. 

-Nada -Respondió tras un largo suspiro. -No sé que nos deparará el futuro. No sé si llegaremos al futuro… Puedo prometerte algo ahora… -Era lo más sincero que había dicho en todo el día. -Yo soy igual que tú… He perdido a mi familia… Pero no me he quedado de brazos cruzados…

-No pienso unirme a vosotros.

Lucy supo que sería difícil hacerla cambiar de opinión.

-¿Por qué no? Ellos te prometen ser un dios… Pero, ¿cómo saben que no morirás en una batalla? -Inquirió. -Yo puedo asegurarte vivir ahora en compañía de personas en las que puedes confiar… Sé que Albus te estuvo ayudando… Y Rose también… Incluso cuando dejaste claro que seguías creyendo en el Ojo. Nunca te pediríamos que murieses por nosotros… De hecho, puedes seguir haciendo exactamente lo mismo que el año pasado. 

-Sólo queríais salvar a Longbotton -Bufó. 

Tenía que admitir que aquello tenía sentido. 

-Todos tenemos motivos egoístas, en eso no te voy a engañar…-Optó por decir.- Y es por esa la razón por la que te entiendo -Concedió. No causó sorpresa. -Mi primo Louis sigue en el Ojo. Encerrado. Quiero encontrar una forma de sacarlo de allí antes de que muera. No luches, si no quieres, por derrocar tu imperio imaginario… Devuélveme el favor de rescatar a los tuyos y salvemos a Louis.

De nuevo, guardó silencio.

Aquella vez, tuvo la esperanza de haber rasgado un poco la coraza de Zabini. 

-¿Por qué haría eso?

-Porque te daría una oportunidad de ver a tu chica -Lucy tuvo la decencia de mantener la compostura y no sonar burlona. 

-Me matará -Dijo con un tono más serio del que esperaba.

Lucy ladeó la cabeza. 

-¿Merece la pena arriesgarse?

-No me queda nada más -Siseó. 

-Dime… Alice nos dijo que los hijos de los miembros del Ojo no les quedaba otra que morir o hacer el Juramento. ¿Por qué tú sigues viva? 

Soltó una pequeña risa sarcástica que le pilló completamente desprevenida. 

-Porque soy una cobarde, Weasley. ¿Es que aún no lo he demostrado?

Bueno, ¿no? No es como si Lucy fuera la persona menos cobarde del mundo. No tenía nada en contra de las actitudes cobardes por la supervivencia que no ponían en peligro la vida de nadie. 

-He intuido que esta chica tiene algo que ver… -Admitió Lucy. -Pero, ¿por qué? ¿Estás ocultándonos que, en realidad, sigues trabajando para ellos?

Aquella era una pregunta que Moonlight le había pedido que le sonsacara alguna vez. Y esa era la ocasión ideal. Solo que no esperaba que se la llegara a contestar. 

-Mi hermano y ella mintieron y dijeron que habían hecho el Juramento Inquebrantable conmigo -Explicó Zabini.

Alzó los ojos sorprendida. Y gratamente sorprendida. Porque significaba que, dentro del Ojo, también habían un par de jóvenes que se rebelaban en contra de sus métodos tan crueles y dramáticos. 

-Por eso piensas que tienes una oportunidad con ella… -Sonrió sin querer. 

-Como en el caso de tu primo Louis, ella es lo único que me queda… El único propósito que tengo -Suspiró Isabella Zabini. 

-¿Y si ha muerto?

-No está muerta… Sé que no está muerta. No te diré quién es. No insistas -Pidió con brusquedad. 

Pero Lucy Weasley sabía perfectamente de quién estaba enamorada Isabella Zabini. 

-Por Louis y por Zoe, entonces -Le guiñó el ojo.

Aquella reunión debía ser importante. Porque era Loring quien estaba al frente. 

Louis Weasley tragó saliva. ¿Les regañaría a aquellos que huyeron de Azkaban por haberse dejado ayudar? ¿Por tener una deuda con Ginny y Albus Potter? ¿O les acusarían de no avisarles de la lealtad de Alice Longbotton? ¿O les harían explicar por qué Alice Longbotton había huido? ¿O cómo?

El joven se pasó la mano por el pelo. No se acostumbraba a tocar su cuero cabelludo en lugar de su espumoso cabello rojizo. Se había rapado. Había decidido hacerlo cuando, desesperado, quiso dejar de reconocer los rasgos Weasley en su reflejo. De una familia que había luchado por sacar a Alice de allí… Pero que no habían hecho grandes avances por ir a por él. 

Solo le quedaba una última esperanza. Romper su Juramento tal y como lo había hecho Alice Longbotton. Renata Driggs tenía sus sospechas de cómo había logrado hacerlo. Hunter Avery les había dicho que había visto a Albus Potter con la espada de Godric Gryffindor. Driggs había dicho que quizás la persona indicada podría utilizar plata de goblins para romper aquella maldición.

Louis pensó en Chris. ¿Era él el indicado? Louis seguía sintiendo algo por él. Algo fuerte. Era la única persona que le hacía no perder la esperanza en salir de allí. Otros días eran más complicados. Otros días luchaba con el Ojo por el Ojo. Había visto a Remus Lupin. Había visto lo poderoso que era. Su familia lo había abandonado en un futuro. 

Quizás los Weasley estaban destinados a crear enemigos por su abandono. 

Loring habló con orgullo de todos y cada uno de ellos. De cómo sus compañeros habían dado la vida por el Ojo. Irónico, pues no les quedó otra. La persona más admirada fue Greg Zabini. Oyó a Derrick Collingwood decir que "su princesa" debía estar destrozada. Pero no vio a nadie llorando a Greg Zabini como si hubiera perdido a un amante. El que más dolido estaba era Hunter Avery. Al parecer, su mejor amigo había muerto para salvarle. Sabía que Driggs quería ir a consolarle. Pero no podía. No con todos los sangres puras alrededor. No con Ann Avery recordándole que los Avery eran una familia respetada y Renata Driggs perteneciendo a una saga casi desconocida entre los sangres pura -y tachada de haber sido traidora de sangre en el pasado. 

Los pensamientos de Louis se detuvieron cuando Loring anunció que conocían los Instrumentos de aquellas profecías que les habían obligado a aprenderse. Y que Louis no comprendía. 

-… Como muchos ya sabéis, el Recipiente de Morgana, el Todo, la Reina de la Oscuridad… Es esa niña que se esconde con el nombre de Cornelia Brooks Morgan-Se hizo un silencio en el que Loring estuvo orgulloso de que no hubiera ningún sorprendido. Louis recordó que Driggs le contó que fue la primera cosa que reveló Remus Lupin. -Y la Nada es, afortunadamente, su hermana melliza -Tampoco fue una sorpresa. -El Instrumento… Como ya sabéis es nuestra querida Imogen… Quien se encuentra en Azkaban con tantos otros de nuestros seguidores… -Hubo una risa sarcástica a su lado. Al parecer era irónico para Devman Kumar. -Y el canal… Es Christopher Nott -Concluyó. 

Loring dijo algo más.

Pero Louis sintió sus oídos pitar hasta ensordecerle.

El Canal. El cuerpo mortal por el que se alzaría el alma de Morgana. El que tenía el don de hablar con muertos. El que si abusaba de su poder se convertiría en un títere de los muertos oscuros. 

Su Chris. 

¿Desde cuándo?

¿Habría sido aquella herida en la cabeza la que le había otorgado el don? ¿Cómo habían descubierto aquello? ¿Por qué no le contó nada antes de irse? ¿Y si se lo había contado a Lucy y a él no? Apretó sus nudillos. 

La conferencia acabó. 

Louis seguía con los talones clavados en el suelo y la furia en su interior. 

Estaba dividido por dentro. Se sintió traicionado. Más, ¿cómo le habrían anunciado nada si había huido como el cobarde que era? Cerró los ojos. Por mucho que quería que su familia ganara. Que la Luz ganara… Los recursos del Ojo eran ilimitados. 

-Echo de menos a Alice, ¿no te pasa? -Susurró Renata Driggs.

Al abrir los ojos, sorprendió con su nuevo fuego a Driggs. Esta le regañó con la mirada. Si mostraba sus emociones a alguien más, podría meterse en un lío. 

-Las personas como Longbotton, Zabini o Cross pueden morirse -Dijo ácidamente Zoe McOrez.

Había escuchado a Driggs. Quien aprovechó para marcharse y dejar a Louis frente a McOrez. Odiaba a aquella muchacha. Podía sentir admiración por otras personas del Ojo. Como la confianza de Loring. La crueldad de Frank McOrez. La extraña amabilidad de Driggs. Pero, ¿Zoe McOrez? Era una perra. Una zorra. Hería a las personas por herir. Sabiendo cuáles eran exactamente sus puntos débiles. Beligerante. Irracional. Maliciosa. Controladora. Agresiva. Dominante. Desconsiderada. 

-McOrez -Hizo una pequeña reverencia hacia ella.

Porque aquella era la norma entonces. Impuesta por Frank McOrez desde que el mago mató a su propio padre. 

-Solo tendrás un intento -Le susurra. 

Sabía a qué se estaba refiriendo. Porque era observadora. Y habría visto su sangre hervir cuando nombraron a Nott. Y tampoco era estúpida. Todo lo contario. 

-El amor rompe el Juramento-Le recuerdó Louis.

Era una teoría que, solo quizás, se confirmó entonces por la sonrisa de arrogancia de Zoe McOrez. 

-Con una espada legendaria… ¿Tienes de eso?

Alzó una ceja a aquella bruja. 

-Por suerte, soy Gryffindor… Vendrá a mí cuando la necesite -Espetó.

Algo que tenía que ver cómo hacía. Porque estaba seguro de que no era así del todo como funcionaba aquello. Es decir, si de veras Albus Potter la había empuñado siendo Slytherin, ¿cuál era el criterio entonces? Porque Louis no tenía nada en común con su primo. Había escuchado a los demás hablar de él. Lo admiraban incluso cuando era una de sus mayores amenazas. No era algo que Louis Weasley pudiera a llegar a ser. Jamás. 

-Te faltaría el amor, Weasley -Siseó con superioridad. -¿O es que piensas que tras perder la memoria y pasar dos años sin siquiera recordar tu existencia tu querido Nott va a poder sentir algo por ti para libertate…? Ni siquiera tu familia podría romper el maleficio… He oído que Bill Weasley ya te ha dado por muerto…

-No.

-Cuánto antes lo aceptes, más útil serás… Nadie te quiere, Louis -Le sonrió. Si pudiera escupirle en la cara lo haría. -No hay ni una sola alma en este mundo que esté preocupada por ti -Haz algo por Morgana… Y tráenos a Nott… Quizás puedas engañarle con una poción de amor de mi hermano y vivas el final feliz que nunca te has merecido… Porque, siendo sincera, Weasley… Habría preferido a cualquier otro de tus primos antes que a la basura que eres tú. 



« (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro Comenta este capítulo | Ir arriba (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.