Historia al azar: Biografia de Tom Riddle
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La Tercera Generación de Hogwarts » (VI) Prefacio
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Domingo 17 de Enero de 2021, 16:45
[ Más información ]

(VI) Prefacio

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)

Prefacio

Al girarse, mantuvo vigilado por el rabillo del ojo a su invitado. 

¿Realmente podría llamarlo así? ¿Invitado? Él no le había tendido una invitación. Nunca había invitado a nadie dentro de sus muros. Y, aún así, siempre acogía a magos, brujas, criaturas de toda índole, prisioneros e incluso a sucios muggles. Pero nadie alabaría su generosidad y su hospitalidad. No existían, de todos modos. Era su obligación. No era quién para dar órdenes, le decían. En un mundo en el que la sangre era criterio de jerarquía, él era un mago de sangre pura y bastardo. Una condición que le había perseguido durante toda su vida. Dictando sus elecciones. Subordinándolo a un simple soldado que no tenía voz. Y, sin embargo, tenía talento para ser todo aquello que le negaban.

Su madre había temido su ambición. Su magia se había desatado demasiado pronto. Demasiado cruel. Demasiados pocos escrúpulos. Demasiado conocimiento para un niño oculto en la sombra de una familia tan poderosa. No era otra la razón por la que no lo había arrastrado fuera del Ojo para esconder su error. 

Él era un error para su madre. Por suerte, estaba muerta. Ella y sus hermanos. El único que quedaba de aquellos que despreciaban su existencia pero alababan en secreto su poder, era el marido de su madre. Graham McOrez. Y sus sobrinos. La niña arrastrada por sus emociones y a la que le era impensable pensar en el bien común si afectaba a su familia. El niño era una criatura endemoniada cegado por sus aspiraciones de grandeza. Y el anciano era un viejo que vivía en un pasado glorioso que ya no le pertenecía. Ninguno de los McOrez con vida tenían la determinación y estabilidad mental que se requería para ser la cabeza que el Ojo merecía tener en aquel momento.  

Loring sí.

No había que ser un estúpido para pensar en qué opinaría el Señor de la situación de inestabilidad en la sucesión del puesto de Mano Derecha si los McOrez se extinguían. Fue Zahra, su madre, la que derrocó a los O'Smosthery para llegar al poder. Cedió su puesto, al ser mujer, a Graham McOrez. Por tanto, habiendo sido asesinados sus hermanos, quedaba él, pese a su sangre, como el verdadero heredero si al pobre de Graham le ocurría alguna desgracia. Todos los seguidores de los McOrez, la mayor parte del Ojo debido a sus arrogantes amenazas, odiaban públicamente a Loring y jamás le apoyarían en un posible ascenso. Creían que era un parásito que los Karkarov habían implantado en el Ojo para volver a hacerse con un reinado de terror siglos más tarde de sus masacres. 

Por esa razón, se había estado ocupando de su candidatura. No sabía cuándo, pero intuía que Graham iba a morir. No quería forzar la situación, aunque intuía que alguna que otra Familia ya estaba preparando algún complot. Mientras no fuera su varita, estaría a salvo de una acusación de traición. Lo que necesitaba era aún más poder. Alzarse como el legítimo heredero del puesto que había conseguido su madre. Ninguna Familia parecía apoyarle. Los Karkarov no se habían molestado en reconocer al descendiente que estaba a un escalón de la victoria. 

Solo una Familia era lo suficientemente astuta como para acudir a él para no alejarse de la persona que sería la próxima Mano del Señor. Como para tener conciencia de que un bastardo como Loring emplearía todos sus recursos en asegurarse de que nadie le arrebataba lo que le había sido negado. Como para entender en qué consistía ser el Siervo más importante de un Señor Oscuro. Los Malfoy. 

-¿Cuál es su arma secreta, entonces? -Le preguntó Lucius Malfoy con su voz aterciopelada y grave. 

Loring sonrió con suficiencia. Acababa de confirmarle que no pensaba mandar a ninguno de sus hijos a la caza de Graham. Eran demasiado inteligentes como para seguir un plan tan estúpido. Su hija había fracasado dejándose llevar por sentimientos que le eran prohibidos como soldado. Y su hijo tenía una misión aún más importante que matar a la Mano del Señor. 

Escuchó cómo Malfoy bebía del vino que le había ofrecido. Aquella vez, era un invitado que había llegado por su propio pie. Había descubierto o, al menos, presumía saber, lo que Loring se traía entre manos. Nadie debía saber de aquella reunión. No porque fuera deliberadamente un complot para hacerse con el poder. Sino porque comenzarían a sospechar que Loring tenía posibilidades de ser su nuevo líder. Y al mago le gustaban demasiado sorprender a los demás.

Giró el pomo del armario. Dijo en voz baja un hechizo en una lengua olvidada. Y ante sus manos se aparecieron los objetos que más apreciaba. Sus dedos tocaron la tela y cogieron delicadamente la piedra angular. Cerró suavemente el armario.

Encaró de nuevo a su invitado. Estaba sentado en su butaca de cuero negro. Le miraba con tanto escepticismo que quiso burlarse de su ignorancia. Lucius Malfoy no había reconocido los artilugios que Loring tenía en sus manos. Como había dicho él mismo: su arma secreta. 

-Creía que sabías lo que era después de tu época como mortífago -No escondió su superioridad en su voz. Su invitado no cambió de expresión. Aunque su curva en la comisura de sus labios se crispó. Loring sonrió. -Son objetos de tu viejo amigo… Harry Potter.

Lo vio tensar sus labios en lo que pretendía ser una sonrisa. Mientras que para los ignorantes aquel crío de diecisiete años que acabó con Riddle era un héroe, para los Malfoy había supuesto la pérdida de todo su prestigio como gran Familia al perder a un Señor que creían ser el único y verdadero. 

Aquello era lo que les unía a Lucius Malfoy y a él mismo. No tenían nada que perder. Mientras que Loring nunca había poseído nada que le hiciera sentirse nostálgico por un poder que añoraba, Malfoy no sólo había perdido su fama, sino su mansión, su fortuna y su reputación a manos de una mujer llamada Astoria Greengrass y de un niño prometedor que no sabía emplear su magia para el beneficio de su familia. 

-¿Crees esas historias? -Se burló Lucius Malfoy.

A Loring le sorprendió su tono. Estaba ciertamente nerviosa. O sea que… Sí que sabía lo que tenía delante de él. Estaba claro que nunca antes lo había podido ver. Pero había escuchado hablar de ello. ¿Temía esos objetos por sus leyendas? ¿O los repudiaba por su último dueño?

-Fueron creadas por el mismísimo Merlín -Explicó Loring, acariciando la tela. Se dejó llevar por el placer de aquella suavidad que emanaba tanto poder. -Solo los grandes magos de la historia han logrado poseerlas todas. 

Ante sus palabras, Malfoy mantuvo silencio. Loring esbozó una sonrisa. Puso la Capa de la Invisibilidad sobre la mesa que les separaba. Y apoyó la Piedra de la Resurrección sobre la túnica. Contempló al hombre de pelo platino y mirada penetrante que se había quedado mesmerizado por las Reliquias de la Muerte que tenía ante él.

-¿Y la varita? -Preguntó, tras tragar saliva.

Loring se cruzó de manos. El destino los había llevado allí. 

-En su mansión, señor Malfoy -Contestó con un guiño.

El hombre se tensó bajo sus túnicas negras. Los ojos claros de Loring brillaron con diversión. No podía dejar de recordarle que, en aquel momento, Loring era más poderoso que él. No apartó la mirada de las reliquias. Pero escuchó su gruñido.

-Sabes que…

-Solo sangre Malfoy puede acceder a la Varita del Sauco -Interrumpió, no apeteciéndole un recordatorio del patetismo de su Familia. Lucius Malfoy no dio muestras de sentir interés ante aquella información. -No es necesario que te personifiques… Simplemente que sea tu sangre -Puntualizó. - ¿Crees que tu nieto podrá hacernos ese pequeño favor?

Hubo un silencio. Loring sonrió con suficiencia. Sabía que fuera cual fuera la respuesta era una humillación para Lucius Malfoy. Si su nieto se negaba, los Malfoy se convertirían en unos traidores. Si su nieto aceptaba, Lucius quedaría en un segundo plano y el nieto que prometían las profecías le haría sombra. 

-Puede que haya formas de convencerle -Dijo finalmente. 

Loring soltó una pequeña risa. Lucius Malfoy arqueó una ceja hacia él. 

-Es un niño que ha matado a mi hermano… Voy a otorgarle el beneficio de la duda -Se encogió de hombros. -Ha sido más útil creyendo estar en el bando correcto que Draco cuando era joven, ¿no? -No necesitaba respuesta. -¿Te preocupa que su sangre Black le impida servirnos por querer proteger a sus seres queridos? ¿O es la testaruda sangre Greengrass la que le detendrá por querer ser fiel a los Potter? -Tampoco obtuvo respuesta. -Los Malfoy os habéis reproducido con tantas mujeres alejadas del objetivo del Ojo que habéis generado a endebles hombres como a Draco -Sin respuesta aún. Loring sonrió. -Lo próximo será que os mezcléis que con sangres denigrantes como los Weasley -Escupió Loring. 

-Eso no va a ocurrir -Sentenció Lucius Malfoy.

-¿Está seguro, Malfoy? -Se mofó Loring. -He observado a ese muchacho detenidamente durante años y he notado cierta… Debilidad… Por cierta criatura de cabellos rojos -Lucius gruñó. Él también debía haberlo visto. Tal vez le había leído la mente a su propio nieto antes de que lo desterraran de su propiedad. -Debería tenerlo en cuenta para cuando quiera convencerle de que nos traiga la Varita del Sauco -Añadió. -Utilicemos la sangre de los Black en nuestro beneficio… -Loring se detuvo a pensar un instante. -Curioso, ¿no? Los últimos descendientes de los Black… Aunque no tengan su apellido… Cada hermana se aseguró de estar presente en las profecías de Morgana… El padre del guía por Andrómeda… El sacrificio del ritual por Bellatrix… Y el mago poderoso por tu querida Narcissa. 

Los dedos de Lucius Malfoy se enroscaron sobre la empuñadura en forma de serpiente que tenía su varita en forma de bastón. Finalmente, la reacción que Loring estaba buscando. Necesitaba tener a un Malfoy rabioso que le cegara en su astucia para sobreponerse ante él. 

-Si Scorpius nos da la Varita del Sauco… Aún tendrás que matar a su antiguo dueño para que responda a sus deseos, Loring.

No era ninguna novedad para Loring. Había hecho su investigación. 

-No es algo por lo que nos debamos preocupar -Dijo sin darle demasiada importancia.

Entonces, fue Lucius Malfoy el que se rio.

-Estás hablando de asesinar a Harry Potter -Señaló como si Loring fuera estúpido.

El mago se sentó en frente de su invitado. Vertió vino en su copa. Y pensó en cómo abordar aquella situación. Era natural por parte de Lucius Malfoy que creyera que Harry Potter era invencible. Cuando Harry Potter venció, cabía recordar, tenía las Tres Reliquias con él. Se aventuraba a decir que en un pulso final, había ganado por utilizar la fuerza del Amor. Lord Voldemort no tenía ninguna. Y todo lo que le ataba al mundo de los vivos había sido destruido. 

-Un alivio para el mundo, ¿no cree? -Dijo Loring.

-No deberías subestimarle -Terció su invitado.

Loring le dio un sorbo a su copa. Se mojó los labios en el vino tinto. Y la dejó sobre la mesa. Fijó su mirada en la de Malfoy. Loring había escalado hasta donde estaba con paciencia. Con tiempo. Con estrategia. Había movido hilos. Pero no había lanzado ningún hechizo. Vencer a Harry Potter no sería tan complicado cuando llegara su momento. 

-Llevo preparando años ese momento, Malfoy -Confesó. -Créeme. No le estoy subestimando… Utilizaré su propio poder en su contra -Añadió como si fuera explicación suficiente. 

-No eres el primer mago que piensa que lleva años planeando su muerte -Recordó Malfoy con cierta acidez en sus palabras.

Su miedo era palpable. No quería volver a cometer el mismo error del pasado. Por suerte para él, no lo haría. 

-Harry Potter no es Inmortal, Malfoy -Puntualizó Loring. -Y ahora, más que nunca, es vulnerable. 

No pareció convencerle. Abrió la boca para decir algo, pero un fuerte golpe en la puerta le interrumpió. Ninguno de los dos se sobresaltó. Era como si estuvieran acostumbrados a que los estúpidos súbditos hicieran entradas con su arrogante brutalidad. Guardaron silencio cuando el pomo de la puerta se giró.

-Vengo a traerle algo, señor -Anunció Montdark. Loring lo examinó. Así era cómo acababan las Familias que eran derrocadas de su trono. Era un recuerdo viviente de lo que podían ser los McOrez. Y por eso habían mantenido a Montdark cerca de ellos. Para que no se confiaran de su estabilidad. -Señor Malfoy -Inclinó su cabeza hacia su invitado.

Con el otro brazo que tenía oculto tras la puerta, empujó hacia la sala a una figura delgada, postrada y encorvada sobre su cintura. Miraba al suelo. Pero cuando entró y sus ojos se posaron en Loring, el mago saboreó su pronta victoria.

-Ivonne Donovan -La llamó. Los ojos azules de la anciana mujer brillaron con rabia. -¿Qué le trae por mi castillo? 

Le tendió una mano, que fue rechazada. Se giró sobre los talones. Lucius Malfoy tenía la mandíbula encajada y miraba a Loring con desconfianza. Loring quiso ocultar su sorpresa ante su invitado. No sabía que Montdark había encontrado a Ivonne Donovan. Ladeó la cabeza. Era mucho más probable que fuera Ivonne Donovan la que había acudido a ellos. ¿Era una nueva estrategia del Temple?

-Quiero ver a Mordred -Sus palabras no le sorprendieron. 

-¿Mordred? -Balbuceó Lucius Malfoy.

Le dedicó una sonrisa teatralmente de simpatía. No recordaba que los Malfoy estuvieran tan alejados del Ojo que hubieran olvidado a quién servían. Esperó que su mente trabajara más rápido que su lengua. 

-¿A qué se debe esa solicitud?

-¿Sabe Mordred que el Temple sabe de su existencia? -Inquirió la bruja.

-¿Qué debe importarle eso?

-Buscarán la forma de destruirle -Sentenció. 

-¿Y has venido a avisarle? -Se mofó Loring. -Muy considerado por su parte. Sabía que todo este tiempo estaba velando por nosotros, señora… 

-Mis nietas son descendientes de Lance -Dijo aquella vez con más detenimiento. Loring arqueó una ceja. Aquello no lo sabía. -¿Piensa también acabar con todo lo que le queda de él?

Loring frunció el ceño. 

-Tener la sangre de su madre y de su amante para adorar… Creo que solo le estás dando motivos para seguir con su plan… -Volvió a burlarse. - ¿A qué has venido?

Se hizo silencio entre los tres presentes. Montdark se había marchado. No quiso ver la expresión de Lucius Malfoy, aunque debía estar juzgando a Loring. Aquello era una prueba para él. Para saber qué haría frente a una de las pesadillas y bendiciones del Ojo: las descendientes de Le Fay.

-A proteger a mis nietas desde el Ojo -Respondió Ivonne Donovan. -Sé lo que habéis hecho en Londres… Sé que el Guía os lo ha contado todo y… He visto que ganáis esta guerra -Dijo apretando los dientes. -No he podido evitar la oscuridad… Pero puedo hacerla menos oscura. 

Loring se rascó la barbilla. Su madre siempre había advertido que Ivonne Donovan era manipuladora. Nunca entendería, según sus palabras, cómo había acabado en Hufflepuff. Tal vez porque trabajaba mucho en conseguir sus objetivos. Porque creía en el esfuerzo. Y en el bien común. No le costaba sacrificar su propia sangre para ello. Eso no la hacía Slytherin, cuyo afán para proteger a sus seres queridos era lo que se interponía en muchas ocasiones. Esa, al menos, había sido la teoría de Zahra McOrez. 

-¿Se une a nuestra causa? -Sugirió.

-Me rindo a ella.

Loring sonrió. 

Se giró para ver Lucius Malfoy torcer sus labios en una curva de satisfacción y devolverla a una expresión de repulsión cuando se giró a Ivonne Donovan. Aquello le hizo pensar a Loring si su invitado la culpaba de la muerte de su hijo. Y si su invitado se lamentaba o era inmune a la muerte de sus seres queridos.

El anfitrión se giró ante la bruja. No confiaba en ella. Debía tener una agenda oculta que creía poder llevar a cabo. Probablemente entorpecer el camino hacia el ritual. O corromper a Morgana una vez que volviera. Estaba equivocada, por supuesto. En cuanto saliera de allí, la metería en una mazmorra. Y la utilizaría para sus visiones. 

Pero debía aparentar, ante el resto, que la había traído de vuelta a casa. Entre capturar a Ivonne Donovan y tener las Reliquias de la Muerte, Loring se convertiría en el favorito del Señor. 

No se trataba de ambición.

Era su destino. 


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Nota del autor:

Mis queridisísísímoas lectores y lectoras:

¡Bienvenidos a la sexta entrega! 

Espero que la espera no haya sido tan larga y que merezca la pena. Tengo muchas ganas de que descubráis esta parte de la aventura que llevamos siguiendo tanto tiempo ¡y a la que le pongo todo mi cariño! 

Os espero en los comentarios para saber qué vais opinando y... Vuestras teorías que siempre me fascinan ;)

Un abrazo,

C


P.S Os recomiendo que sigáis la historia por Wattpad, me estoy acostumbrando demasiado a esta plataforma y me gusta mucho más, os dejo aquí el link: https://www.wattpad.com/914530479-la-tercera-generación-vi-prefacio/page/2 




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