Historia al azar: Cuento de Halloween
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La Tercera Generación de Hogwarts » (V) Capítulo 42: Furiosamente
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Domingo 17 de Enero de 2021, 16:45
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(V) Capítulo 42: Furiosamente

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)

Escuchó a Hugo Weasley maldecir cuando un gigante aplastó con su puño el último de los leones que le quedaban en pie. Las consecuencias de destruir una estatua de bronce fueron que sus pedazos salieron disparados sin tener conciencia de que se dirigían a todos ellos. Scorpius Malfoy, rápidamente, conjuró una hechizo de protección. Marrs sonrió a su lado agradecido, mientras intentaba deshacerse de un vampiro.

Siguió lanzando Desmaius, Expelliermus y Reducto a diestro y siniestro. Miraba por encima de las cabezas del resto, esperando encontrar la melena platina de su hermana. ¡Su hermana! Era consciente de que no debería pensar en algo tan sumamente inabordable en mitad de una batalla. Ni siquiera pudo presentarse. Ella sabía quién era él, claro estaba. Era tan... Parecida a su padre. Scorpius siempre había pensado que él era el que se parecía a su padre, tenía el mismo color de pelo, las facciones angulosas, los ojos grises y la misma sonrisa. Pero también tenía los suaves rasgos de su madre.  Al tener tan solo dos años, no podía distinguir todavía los rasgos que había heredado su hermana. Además, tenía el pelo más oscuro que él. Nunca había pensado que, con el tiempo, su pelo se convertiría en el platino Malfoy y su rostro sería una copia femenina de su padre. No había rastro de Greengrass en ella. ¿Podría ser su personalidad? No lo sabía. Ver un recuerdo vivo de su padre en la batalla era desconcertante. Le distrajo. No estaba dando lo máximo de sí mismo.

Como si sus pensamientos pudieran ser leídos en voz alta, Rick Carter le dio una colleja en la nuca. Le fulminó con la mirada. Su amigo no pareció arrepentido. Siguió lanzando hechizos como si no hubiera pasado nada. Se lo agradeció.

Observó, mientras se batía en duelo con un encapuchado, su alrededor. Era difícil contemplarlos a todos cuando todo sucedía tan rápido. Esperó que James hubiera salvado a Cornelia y a Lola a tiempo. Que Seb estuviera a salvo -bien sabía cómo debía sentirse después de que su padre muriera. Y que Theia hubiera encontrado a Lily. Al menos sabía que sus mejores amigos estaban bien. Era lo único bueno de aquel día. Albus y Alice. Con una sonrisa sincera, consiguió acabar con el encapuchado, el cual cayó inconsciente al suelo.

Hizo una barrida con la mirada, por si alguien necesitaba ayuda. Marrs seguía intentando zafarse del vampiro, aunque parecía tenerlo controlado. Hugo Weasley estaba luchando contra el gigante que había destrozado a sus leones  y, muy definitivamente, no necesitaba ayuda. Beatrice Fenwick y David Morrit habían unido fuerzas para hacer frente a un licántropo con una espada clavada en el ojo. Rick Carter se había comenzado a pelear con una acromántula de la que intentaba librarse Ron Weasley. Camrin Trust y Rose Weasley estaban, lado a lado, en duelo contra encapuchados. Vio a Harry Potter intentar proteger a Luna Scarmander, quien estaba postrada sobre el suelo con sus manos sobre su cabeza y gritando. Corrió hacia ella.

Más, en el camino, sorteando con hechizos al Ojo, escuchó un conjuro que supo que iba dirigido a él.

-¡IMPERIO! -Vio la varita con empuñadora de serpiente que tanto miedo le había dado de pequeño y se estremeció hasta la médula.

Una melena pelirroja se interpuso y alzó su varita a la velocidad de la luz.

-¡EXPELLIERMUS! -Gritó Lucy Weasley.

Scorpius Malfoy se quedó sin habla por un momento.

Estaba, por primera vez desde el entierro de su padre, ante Lucius Malfoy. Su abuelo. La persona que había ensuciado el nombre de los Malfoy y los había señalado como futuros líderes del Ojo. El hombre que amenazó a su madre. Que prometió que Scorpius se convertiría en un mago oscuro. El hombre que dejó que su padre muriera.

Lo odiaba.

Apartó a Lucy Weasley y sostuvo su varita ante él.

-¡DESMAIUS! -Le gritó.

-¡PROTEGO! -Se protegió su abuelo. Lo desafió con la mirada. -Vamos, nieto... Haz orgulloso a los Malfoy... Sé un Malfoy digno de tu apellido...

-¡EXPELLIERMUS! -Le lanzó. -¡SOY UN MALFOY! ¡MI PADRE FUE UN MALFOY! ¡TÚ NO ERES DIGNO DE SERLO!

La rabia se apoderó de Scorpius por primera vez en su vida. Y lo cegó.

-¡IMPERIO!

-¡PROTEGO! -Scorpius gruñó. Su abuelo sonreía. Como si estuviera haciendo justo lo que pretendía que hiciera. No entendió nada. -Acaba lo que tu padre no pudo hacer... -Dejó que sus palabras se hundieran en los gritos de alrededor. -O véngale... -Terció. De nuevo, una sonrisa de suficiencia. -Fue Tristán McOrez quien ordenó matar a tu padre... -Le dijo. Fue Tristán McOrez quien...

-Quien matará a toda tu familia -Completó el propio Tristán McOrez.

Le apuntaba con una varita a él. La ira de Scorpius lo sobrecogió. No esperaba sentir nunca tanta... Rabia. Enfado. Ni siquiera pudo ordenar sus pensamientos. No pudo pensar antes de actuar. Saber que estaba ante el asesino de su padre... Ante la persona que no dudaría en matar a su familia si no les obedecía... Algo que sabía que ocurriría porque ya lo había hecho... Nubló su juicio.

Clavó sus uñas en su mano al sujetar con fuerza su varita.

La alzó hacia Tristán McOrez.

Ni se inmutó.

Fue el error de Tristán McOrez. Subestimar el poder de Scorpius Hyperion Malfoy.

-¡AVADA KEDAVRA! -Conjuró con una voz gutural que impactó a todo su alrededor.

La luz verde de su varita chocó contra el cuerpo de Tristán McOrez. Todos los conjuros se apagaron a su alrededor. Todos se quedaron expectantes ante el cuerpo inerte y sin vida de Tristán McOrez chocar con el suelo. El silencio era ensordecedor, tan solo se escuchó sus brazos chocar contra el asfalto. Su cabeza producir un ruido seco al estrellarse contra el suelo. Su piel palideció casi al instante y todo su cadáver se endureció.

Al instante, todos los ojos se posaron sobre él.

Sintió a alguien agarrarlo de la muñeca. Él, paralizado, siguió los pasos de Lucy Weasley que lo alejaban de los miembros del Ojo. Entonces, oyó aplausos. Solo dos palmas chocar entre ellas. No fue otro que Lucius Malfoy.

-¡Lo has hecho, nieto! ¡Sabía que lo harías! -Le congratuló. La realidad de lo que estaba ocurriendo y de lo que había hecho volvió a él poco a poco. -¡Ahora los Malfoy estamos más cerca del Señor!

Scorpius frunció el ceño. Su abuelo desapareció. Todos los del Ojo desaparecieron. ¿Qué había ocurrido? ¿Por qué se habían ido? Sintió que el color se escapaba de su rostro. Quizás... Quizás...

-Malfoy -Le espetó una voz que había comenzado a ser familiar en los últimos años. -¿Se puede saber qué has hecho? -Había cierto pánico. Ron Weasley le zarandeó. -¡Has hecho justo lo que Lucius dijo que harías...! ¿¡ES QUE QUIERES QUE EL OJO MATE A TU FAMILIA COMO A TU PADRE SI NO TE UNES A ELLOS?!

-Padre... -Suspiró Hugo Weasley.

Todos se habían cercado a su alredor. Unos apoyados sobre otros, heridos... Pero a salvo.  Más o menos. Luna Scarmander estaba en los brazos de su marido, inconsciente. Otros Aurores estaban curando heridas. Escuchó un "voy a comprobar cómo están los demás". Y, finalmente, vio varios cuerpos tapados sobre el suelo. Y apartó la mirada.

-¡¡IRÁN A POR TU FAMILIA, MALFOY!! ¿¡EN QUÉ ESTABAS PENSANDO?!

¿En qué estaba pensando? Buena pregunta. Ese era el problema. La furia le había cegado. Sintió sus hombros hundirse. Estaba derrotado. Le había dado el poder a Lucius Malfoy de tener la razón. ¿Era un mago oscuro? ¡Había vencido a Tristán McOrez!

Vio a Harry Potter agacharse en frente de él. Le tranquilizó, inconscientemente, por su parecido a su mejor amigo. No sabía cómo hacían los Potter para tener esa aura de calma en momentos tan... Complicados.

-Scorpius -Le llamó. Centró su mirada en las esmeraldas. -El Ojo tiene una jerarquía especial... Suben al poder masacrando a familias... Y... Tu padre mató a la esposa de Tristán McOrez hace años... Al matarle tú... Has confirmado para ellos que estás en la línea a alcanzar el poder... Solo hace falta que muera Cayo y Graham para que tu abuelo sea uno de los miembros más poderosos del Ojo... Sé que no lo has hecho para ser poderoso... Sé que es probable que tu abuelo te haya provocado... Pero no cambia el resultado...

-Lo siento -Soltó Scorpius. -No... Solo quería... -Se miró las manos. Tiró al suelo su varita. -Lo siento.

-Piensan por algún motivo que te unirás a ellos... Has demostrado ser un gran mago y... Quizás haya indicios en el futuro... O haya alguna profecía... De que te unirás a ellos -Suspiró.

Indicios del futuro. ¿Quizás por eso su hermana ni siquiera se había detenido a hablar con él? ¿Y si tenían razón? ¿Y si todo era una profecía? ¿Y si, en realidad, se estaba convirtiendo en un mago oscuro?

Se odió así mismo por dejarse llevar por las emociones.

-Solo quería protegernos -Comentó Rick Carter. -Tristán McOrez es un asesino, lo habría hecho cualquiera...

-Pero él es un Malfoy -Interrumpió Ron Weasley. -Y su abuelo quiere poder. Por supuesto que jugaría con su nieto para conseguirlo -Espetó con rabia. -Escúchame -Scorpius le miró de reojo. Nunca le había gustado cómo Ron Weasley le trataba. Nunca habían sido agradables entre ellos. No podía culparle. Solo su incansable odio hacia toda su familia. Y cómo había hecho que Rose Weasley pensara igual que él. Retiró ese pensamiento de su cabeza. -No pienso volver a poner a mi familia en peligro por protegeros a...

-¡Papá! -Rose Weasley le dio una colleja a Ron Weasley.

-¡Rosie! -Se quejó su padre.

-¡Deja de ser imbécil! ¡No sabía nada! -Se giró a los demás. Con los brazos en jarras. -¡Dejad de juzgar! ¡Vamos! ¡Hay Enfermerías que nos necesitan y un mundo entero al que prometerles que todos los magos no son oscuros! -Vociferó.

Aún de espaldas a él, Scorpius imaginaba el rostro de la muchacha, lleno de impotencia y reprimiendo su cansancio para dar órdenes.  Rose Weasley servía para eso. No le gustaba que le cuestionaran, pero admitía cierta crítica -dependiendo de quién, por supuesto.

-¡Este es el problema de tener a los Malfoy en nuestro bando...! -Se atrevió a decir un Auror.

Scorpius se incorporó. Apretó sus manos en un puño. Sintió la rabia volver a él. Todo ser reducía a su apelllido, ¿no? Si Harry Potter hubiera matado a Tristán McOrez, lo estarían celebrando. O incluso si lo hubiera hecho Ron Weasley, Rick Carter o cualquier Auror. Pero si lo hacía un Malfoy era diferente. Significaría que querría ocupar su lugar. Cuando ni siquiera conocía que ese era el procedimiento en el Ojo.

-¿¡Qué problema tienes conmigo?! -Le espetó Scorpius al Auror.

-¡No deberías haber venido hoy!

Soltó aire por la nariz. Sintió sus puños temblar.

-¡He luchado igual que todos vosotros!

-¿Y por qué han desparecido cuando te has cargado a McOrez? -Le recriminó.

Se hizo un silencio.

-Ya está bien -Era la voz de Camrin Trust. -El Ojo puede interpretar como quiera lo que ha hecho Scor... Pero nosotros sabemos cómo es él.

-Su padre huyó en mitad de la batalla, quizás no tengamos problemas con él la próxima vez... -Comentó otro Auror.

Esta vez, Scorpius estuvo dispuesto a lanzar los puños a quien quiera que hubiera dicho aquello. ¡Nadie hablaba en vano de su padre después de que su hubiera sacrificado por ellos! ¿Cómo se atrevían? ¿Quiénes se creían para decir aquellas cosas?

-¡NO TENÉIS DERECHO A HABLAR ASÍ DE MI PADRE! ¡NO SABÉIS NADA! ¡NO SOY QUIÉN CRÉEIS...!

Y, de repente, todos comenzaron a gritar. Todos a la vez.

-Rose, llévate a Scor -Escuchó decir a Carter.

-¿Por qué yo? -Preguntó la aludida con cierto escepticismo.

-¡... TODOS HABÉIS LANZADO MALDICIONES IMPERDONABLES HOY! ¡Y QUÉ MAS DA SI LO HE HECHO YO TAMBIÉN!

-¡ERES UN MALFOY!

-¿Y QUÉ? ¡SIRIUS BLACK ERA UN BLACK!

-¡OH, NO TE COMPARES CON SIRIUS BLACK! ¡MURIÓ POR HARRY...!

-¿ESO ES LO QUE TENGO QUE HACER? ¿MORIR POR HARRY POTTER? ¡¡MI PADRE ESTÁ MUERTO!! ¿ES QUE TODOS LOS MALFOY TIENEN QUE MORIR PARA TENER VUESTRO RESPETO...? ¡MATADME SI ES LO QUE QUERÉIS! ¡PERO SOLO SERÉIS IGUAL QUE LOS MORTÍFAGOS...!

Sintió unas manos aprisionar sus muñecas. Tardó en registrar lo que estaba pasando. Se había intentado abalanzar sobre uno de los Aurores. No una gran decisión teniendo en cuenta lo que estaba pasando. Todo aquel día.

-¡CÓMO TE ATREVES, SUCIA SANGRE PURA! ¡MATARÁS A TU MADRE ASÍ! ¡TU MADRE NO MERECE TENER A UN MALFOY COMO TÚ...!

Tembló de ira.

Y todo su cuerpo se sacudió. Era una mezcla. Ira, rabia, enfado, ganas de meterse en una pelea muggle... Y la Aparición. Sintió todo su ser revolverse por dentro. Gritó de desperación. Y aterrizó sobre el despacho del director de Hogwarts. Lanzó un puño al aire, irritado. ¿Quién diablos había interrumpido su defensa por su familia...?

-Siento si te has mareado un poco... Es la primera vez que me Aparezco con alguien... -Rose Weasley pestañeó varias veces, por tener la visión borrosa tras su Aparición. Scorpius debía tener la misma expresión de ira que tenía hacía un instante en Trafalgar Square. Pues se sentía tenso y enfadado. -Scorpius... No creo que fuera buena idea dejarte allí mucho más tiempo...

-¿Por qué? -Inquirió. Su voz tembalaba de rabia. -¿También crees que acabaría matando a todos esos Aurores que estaban insultando a mi familia y me refugiaría en el Ojo para matarlos después? ¿Por qué soy un Malfoy? -Le espetó. Ladró todas aquellas palabras sin asimilar la expresión en el rostro de Rose. -Tú siempre lo habías predicho, deberás estar contenta...

-Estoy contigo en esto, Scorpius -Dijo lentamente Rose Weasley.

Y, de repente, se dio cuenta de que no podía aguantar ni un minuto más.

Utilizó toda la ira reprimida para cogerla de los antebrazos, acercarla a ella con brusquedad y besarla en un arrebato. La besó furiosamente. Como tantas veces había imaginado hacer cuando se enfadaba con él por cualquier tontería. Aprovechó toda su rabia y la convertió en pasión.  Movió sus labios con los de ella. Explorándola. Saboreándola. Estaba besando a Rose. Pasó sus manos por su cintura. Por su cabello indomable que adoraba.

Rose se echó hacia atrás. Lo contempló. Tenía los zafiros de sus ojos brillando. Las mejillas sonrojadas. La mano de él aún seguía envuelta en su pelo. Y, de repente, le pegó una bofetada en la cara. Scorpius cerró los ojos con fuerza. Y la miró. Extrañado. Furioso. Hambriento.

Para sorpresa de Scorpius, lo cogió del roto y sucio cuello de la camisa y lo atrajo a sus labios. Scorpius tardó un segundo en comprender que Rose Weasley le estaba besando. ¡Rose Weasley! Y le devolvió el beso con más pasión todavía. La echó hacia atrás. La subió al escritorio del director de Hogwarts. Le besó el cuello. La escuchó gemir. Ella pasó sus piernas por la cintura de Scorpius y lo apretó contra ella. Se le escapó un sonido gutural contra su cuello. Y volvió a su boca.

Paseó sus manos por todo su cuerpo. Con furia. Como si tuviera prisa por conocer todos los rincones de Rose Weasley. Ella extendió sus brazos a su cuello. Y, besándolo, lo tumbó encima de ella. Se acomodaron sobre el escritorio del director. Siguieron besándose. Explorándose con las manos. Tirándose del pelo. Gimiendo. Respirando entrecortadamente.

-¿Qué...?

Se detuvieron en seco. Ninguno de ellos dos había dicho nada. Scorpius giró su cabeza y vio a un Neville Longbotton muy perturbado por la escena que tenía ante él. Oh, sí. Scorpius Malfoy sobre Rose Weasley besándose como si no hubiera mañana sobre la mesa de su despacho. 

Scorpius vio que había desabrochado parte de la camisa de Rose. Que su corbata de Gryffindor había sido lanzada por el suelo al igual que la suya. Y que la falda de Rose demasiado subida. Y él la estaba subiendo. Con su mano en sus muslos.

Sí, no la mejor forma de ser encontrado en el despacho del director. Y pillado por el director.

-Neville -Dijo Rose Weasley encontrando su voz bastante rasposa.

-Necesito... -Señaló su escritorio.

¿Podía morir de vergüenza?

Entonces, Scorpius y Rose se miraron. Y como si, de repente, les quemara el contacto, se retiraron el uno del otro. Lo cual supuso que Rose le empujara y Scorpius cayera sobre el suelo torpemente. Rose se incorporó. Se bajó la falda, cabizbaja. Scorpius recogió las varitas y las corbatas de Gryffindor del suelo. Neville Longbotton les contemplaba atónitos.

-Neville -Dijo Rose, peinándose como podía el cabello. -Te agradecería que no mencionaras nada -Le pidió sin mirarle a los ojos. Tampoco miraba a los de Scorpius.

Y salió corriendo.

Scorpius se quedó con la varita y la corbata de ella. Genial, ¿no? Porque era evidente que tampoco quería que él mencionara nada de aquello. Cuando había sido... Bueno, en ese instante no tenía palabras. Por su cabeza pasó todo lo que acababa de ocurrir y sonrió.

Neville Longbotton carraspeó.

-Yo... -Tartamudeó Scorpius con torpeza.

-Lo sé -Dijo simplemente el director.

¿Lo sabía?

Imposible.

Nadie podía imaginar lo que Scorpius Malfoy sentía en aquel momento.



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