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La Tercera Generación de Hogwarts » (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Miércoles 27 de Enero de 2021, 11:55
[ Más información ]

(V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones
  236. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  237. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  238. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  239. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (III)
  240. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (IV)
  241. (VI) Capítulo 13: Mediadores
  242. (VI) Capítulo 13: Mediadores
  243. (VI) Capítulo 13: Mediadores (III)
  244. (VI) Capítulo 13: Mediadores (IV)


-Oh, los niños jugando con fuerzas oscuras…

Lily Luna Potter saltó al oir aquella voz. No era que no la acogiera... Sino que no se esperaba que alguien estuviera en el pasillo del tercer piso en ese justo instante. Guardó rápidamente el giratiempo en su bolsillo. Y rezó por no haber cambiado nada en unas horas que había adelantado. Simplemente había ido al Gran Salón para ver si la comida de aquel día merecía una escapada a las cocinas de Hogwarts para pedir un cambio individual en el menú. No era como si hiciera eso a menudo. Pero había sido su hermano Albus el que le había dado la idea cuando la pilló con el giratiempo. Sí, solo un Slytherin podría utilizar aquel artilugio para aquello.

Y, no, se conformaba con pastel de carne y zumo de calabaza.

-¡Teddy! ¡No te esperaba aquí!

-Yo a ti tampoco... -Se rascó la nuca y la arrastró por el pasillo hasta un lugar más concurrido. -¿No tienes una clase a la que asistir?

Ella asintió rápidamente. Cuidado de las Criaturas Mágicas.

-¿Y tú? ¿Qué hacías allí escondido?

El joven profesor le guiñó el ojo.

-Cuando eres profesor... Tienes el privilegio de conocer más pasadizos de los que salen en el Mapa de los Merodeadores, Lily -Confesó.

La joven chasqueó la lengua y se dirigió a su clase en la antigua cabaña de Hagrid. Un sentimiento incómodo siempre se acomodaba en su pecho cuando tenía Cuidado de las Criaturas Mágicas. Sus padres siempre habían alabado el carisma de Rubeus Hagrid para dar aquellas clases. Y ella nunca lo conoció como profesor. Era el hombre al que llamaba Santa Claus de pequeña cuando iba a verles en Navidad. Y al que le hubiera gustado tener como profesor.

En aquel momento, era finalmente Firenze el que había decidido sustituirle aquel año, tras el rechazo de Charlie Weasley y de Luna Scarmander. A Lily le habría encantada tener a alguno de sus dos tíos -tía Luna siempre sería como una hermana para su madre -como profesores. Se tenía que conformar con aquella criatura mágica que les miraba como si no tuvieran ni idea del mundo mágico. Era evidente. Por eso estaban allí. Para aprender.

La clase se centró en unas criaturas mágicas -los Kelpies -que, por lo visto, habían sido vistas en Hogwarts hacía unos años. Les explicó sus propiedades. Su malicia. Y les avisó de que no se adentrasen en el Lago como futura referencia. Ellie Coleman susurró que su hermano Albus no tenía miedo del Lago Negro entre risitas. Fue así como Lily Luna Potter aprendió que su hermano había besado una vez a Alice Longbotton en el Lago. ¿Cómo lo sabía Coleman? Su hermana era la nueva Editora del Diario del Castillo. Sería una decepción si no lo sabía.

-No me puedo creer que no lo supieras -Comentó en voz baja Ellie Coleman.

Como si sus hermanos confiaran en ella para sus sentimientos. Debía reconocer que no le extrañana. ¿Albus y Alice? No había que ser vidente para saber que eso pasaría. Eran inseparables desde que Lily tenía recuerdos de Alice en la Madriguera.

-Prefiero que mis hermanos no me cuenten con detalles si besan a sus novias bajo el agua o no, gracias -Espetó.

-¿Entonces no sabes nada de tu hermano James y Brooks? -Se lamentó.

Si Lily era protectora con Albus, con James era sobreprotectora. De algún modo, siempre había sido más cercana a James. Quizás lo de que los dos fueran Gryffindor y estuvieran aquel año en el mismo equipo de Quidditch ayudaba bastante.

-Brooks es solo su amiga -Le advirtió. Sabía que era mentira. Pero era lo que su hermano les había contado. Y era lo que ella defendería, pese a pensar otra cosa. -Deberías preocuparte por tu hermana...

-Oh, no -Negó con la cabeza. -No más hermanos, Potter... ¿Y tú?

-¿Eres una enviada del Diario del Castillo? -Cuestionó más seria de lo que Ellie probablemente pensaba que estaba. Ellie rodó los ojos. ¿Qué veía Lys en esa muchacha? -Si sintiera algo por alguien de este maldito castillo, no sería tan tonta como mis hermanos para que fuera demasiado obvio.

-O sea... ¿Fuera del castillo? ¿Hablamos de un mago extranjero? ¿O de un muggle? -Ahogó un grito. Como si hubiera descubierto algo. -¿Es un miembro del Ojo? ¡Qué jugosa sería esa historia...!

Dejó a Ellie Coleman en su ensoñación. No dijo nada porque no quería que viera en sus mejillas sonrosadas la pequeña posible probabilidad de que existiera una persona fuera de los muros del castillo que llamara la atención de Lily Luna Potter. ¿Y qué si era cierto? Tenía todo el derecho a que le gustara alguien.

Su no-cita con su amigo Remus solo había confirmado que esa incomodidad que sentía en su estómago en verano cuando estaba con él, podría significar que le gustara. Se lo había contado a Lyslander bajo juramento de que no soltara ni una palabra al respecto. Le había contado cómo habían ido a una tienda de vinilos antiguos y Remus le había hecho escuchar sus canciones de rock favoritas. Habían bailado al son de ellas. Y se había fijado en su esculpida figura. Agradeció a Rose por haberle dejado ropa más femenina para la ocasión. Le había contado a Lyslander cómo lo había llevado a Neal's Yard en el corazón de Londres. El sitio muggle que más le recordaba al mundo mágico. Y se habían tomado una pizza de un metro de diámetro entre los dos. Se habían reído. Remus le había lanzado alguna que otra indirecta que la había hecho sonrojarse. Y habían acabado paseando por Trafalgar Square. Antes de irse, Lily le contó a Lyslander cómo Remus jugó con su pelo y lo puso detrás de su oreja. Lily le contó cómo creía que la iba a besar. Le confesó a su mejor amiga que habría sido su primer beso. Que no le habría importado que fuese allí. Aquel día. Tras esa no-cita. Pero no la besó. Al menos, no en los labios. Sino en la mano. Como si fuera un caballero. Lily dudaba que lo fuera, honestamente. Se fue silbando la canción que había sonado en la tienda de música. De Freddie Mercury. "My love is dangerous". Personalmente, ella habría utilizado cualquier otra canción menos otra en la que el artista cantaba a voz de pulmón que "mi amor es peligroso porque soy tu enemigo, vigila tus pasos con cuidado, porque me conozco". Pero había intuido que Remus tenía un gusto bastante sádico para la música. Es decir, había escuchado otras canciones de Queen que eran más conocidas y podría haber silbado, ¿no? ¿Qué tenía de malo "We are the champions"?

-Señorita Potter -La llamó el centauro.

Ella sintió el vello de su piel erizarse. Su voz retumbaba como si hubiera eco a su alrededor.

-¿Sí, profesor?

El cenaturo acercó sus cascos hacia ella. Y se inclinó.

-¿Me acompañaría un segundo, si no fuera molestia?

Lily miró a su alrededor. Sus compañeros iban a ir al castillo a por pastel de carne y zumo de calabaza. Suspiró resignada. Vio que el centauro seguía inclinando su cabeza hacia ella. Como si fuera una reverencia. Se aclaró la garganta.

-Eh...-¿Podía decirle que no a un profesor? Si fuera Teddy no habría dudado. Pero era un centauro. -¿Claro?

-Es solo un momento -Le aseguró. Se incorporó. La miró con ojos que parecían esconder galaxias. -Quiero enseñarle algo, Lily Luna Potter.

Había un efecto especial en las personas cuando decían su nombre completo. Como si fuera una oferta formal y procedimental de algún ritual extraño. Cortesía. O algo más allá que un simple intercambio entre un alumno y un profesor. Lo primero que se le vino a la cabeza fue lo que le contó su hermano sobre los centauros. Que se arrodillaron ante él. Su hermano había flipado. Y, desde entonces, sabía que estaba incómodo en las clases de Cuidado de Criaturas Mágicas.

-¿De acuerdo?

-Súbase -Le indicó su lomo.

Una lección que había aprendido el primer día de clase con Firenze fue la siguiente: los humanos no podían subirse en los lomos de un centauro. Era denigrante para ellos. Una falta de respeto si alguien les forzaba a hacerlo. No eran caballos. Eran seres mágicos poderosos. Les aplastarían con sus cascos si alguna vez lo intentaban.

Su profesor no dijo nada de qué hacer cuando un centauro se lo ofrecía.

Parpadeó varias veces.

-¿Disculpa? -Balbuceó.

El centauro sonrió ante su expresión. Decidió cogerla en sus brazos como si pesase lo mismo que una pluma y ponerla sobre sus lomos.

-¿Se encuentra cómoda?

No. Aquella situación distaba de serlo.

-Sí, profesor -Cedió.

-Fuera de clase, no soy su profesor -Le recordó.-Vamos.

Sus cascos resonaron por el Bosque Prohibido.

Lily Luna Potter había experimentado muchas cosas a lo largo de su vida y creía que pocas cosas podían sorprenderla. Se había aventurado con nueve años a atravesar un páis para ir a las tierras escocesas que escondían el castillo en el que ahora vivía. Había estado presente en un atentado a un tren mágico. Había robado la varita a un mago oscuro y se había enfrentado a otros tantos. Le habían hecho una cicatriz en su muñeca con las iniciales de un mago oscuro. Había visto como un alma extraña ocupaba el cuerpo de otra persona. Había asesinado a su propia sangre.

Pero nada sería como la sensación de montar en un centauro.

Se sentía...  Afortunada. Como si estuviera volando. Sentía los músculos del torso de Firenza contraerse bajo sus manos. Sus brazos estabilizar sus movimientos. Su cola balancearse con la brisa. Era mágico. Definitivamente mágico.

Llegaron a un claro del bosque unos veinte minutos después. Lily estaba tan relajada que se había quedado casi dormida. La despertó el sonido de más cascos acudir a ellos sobre el suelo. Y, de pronto, la colonia de centauros se presentó sobre ella. Jamás había presenciado algo similar.

Firenze la bajó con delicadeza de sus lomos. Y la posó sobre el círculo que se había formado a su alrededor. Todos la miraban expectantes. Como si fuera su turno de decir algo. Les saludó con la mano y se metió la mano en los bolsillos de su túnica.

-¿Hola?

Hubo un sonido que parecía uno solo. Pero procedía de todos y cada uno de aquellos miembros a la vez. De los centauros al hincar la rodilla en el suelo y arrodillarse ante ella. Bajando la cabeza hacia donde ella se encontraba. Se giró sobre sí misma. Asombrada. Fascinada. No porque se estuvieran arrodillando ante ella. Sino por la belleza de aquellas criaturas mágicas. Vio sus diferentes rasgos. Sus diferentes colores. Sus diferentes posiciones. Sus armas sobre sus espaldas. Se paseó a su alrededor.

PRO ANIMA! -Corearon.

Lily Potter sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Se giró para ver a Firenze, su profesor, unido a ellos. Entrecerró los ojos hacia él. ¿Qué estaba ocurriendo allí? ¿No era aquello lo que habían hecho con James? ¿No se estarían confundiendo?

Vio que había un centauro más pequeño cuya rodilla temblaba sobre el suelo. Contempló su rostro. Temblaba. Miraba a Lily como si fuera alguien importante. Pese a ser un centauro joven. Un niño por sus suaves rasgos. Su cuerpo -por su parte hípica -era mucho mayor que Lily. Se aproximó a él. Y le instó a levantarse. El joven centauro lo hizo inmediatamente. Con sus rodillas flaqueando.

-¿Cuál es tu nombre? -Le preguntó amablemente.

No respondió en seguida. Una centauro le dio un empujón con su muslo. Observó el parecido. Su madre. El niño se mordió el labio y miró a Lily con temor. Y Lily se odió por hacerle pasar aquel rato.

-Iasien, señora -Le respondió como si hubiera tragado de golpe sus palabras.

-Iasien... ¿Por qué están todos tus amigos y tu familia arrodillada ante mí? -Inquirió. Sabía que no conseguiría la respuesta de Firenze.

El niño miró a su madre. Esta sacudió su cabeza.

-Lo siento, señora Potter... Me temo que yo no podré servirle en su cuestión -Le ofreció con nervios que se apropiaron del ritmo de su frase.

Decepcionada, se giró hacia Firenze.

-¿Qué significa esto, profesor? ¿Por qué me ha traído aquí?

El profesor se arrodilló ante ella. Y la miró. Como si fuera alguien importante. Cuando, en realidad, era una niña de trece años asustada, con un padre y unos hermanos dispuestos a luchar y una madre entre rejas.

-Estamos a tu disposición, Lily Luna Potter -Se ofreció. -Tiene un gran poder y una gran responsabilidad... Está escrito en las estrellas.

Lily Luna Potter no pudo evitar rodar los ojos.

-No está dando clase de Adivinación...

-No es usted como sus hermanos -Observó Firenze. -Y eso la mantendrá viva.

Cornelia Brooks vomitó de nuevo sobre el váter.

Cerró los ojos con fuerza para evitar ver el resto del almuerzo que no había tenido fuerzas de digerir. Y que Frank Longbotton le había obligado a comer. No era que el pastel de carne le pareciera una comida sacada de un menú del medievo, como había comentado su hermana. Sino que esa fue su reacción cuando por fin descubrieron el puzzle final.

Cuando recogieron las notas de Tim Marrs sobre Grindelwald y aquellas inscripciones. Cuando les contó sobre su encuentro con Charlotte Breedlove. Cuando conectaron las visiones de Cornelia Brooks a las profecías. Cuando entendió cada vez más todo lo que su abuela había hecho. Cuando Lyslander Scarmander tradujo el libro de Merlín. Cuando leyeron las palabras de Merlín contándoles todo. Cuando todas las piezas de información cayeron sobre sí solas.

Porque solo tenía sentido si aquello era así. Si aquel era el destino que le esperaba.

En cuanto Hugo Weasley dijo "ahora hay que encontrar una forma de solucionarlo todo", Cornelia Brooks salió corriendo de la biblioteca hacia el baño y vomitó todo el contenido de su almuerzo sobre el váter. Llevaba unos veinte minutos allí. Con arcadas. Con lágrimas de lo que le dolía la garganta. Con lágrimas de lo que se avecinaba.

Sintió unos pasos acercarse a su cubículo. Deseó que la dejaran en paz. Pero le interrumpió otra arcada. Sus pensamientos se habían bloqueado. No podía pensar en nada. Había comenzado a temblar. Estaba en shock. Su baba caía sobre su barbilla. Contemplaba a la nada. O a la pared del baño.

Vio los zapatos que la esperaban al otro lado de la puerta y supo que era su hermana Lola. Solo ella podía ir en Converse de lentejuelas por Hogwarts.  Se dio cuenta de que ella era la que estaba sollozando cuando escuchó a su hermana resoplar.

-¡Sé que estás ahí! ¡No hace falta ser una bruja para oírte, Lía! -Le gritó su hermana. Ella hundió su cráneo en sus manos. Como si pudiera quitarse el conocimiento así. -¡Scorpius Malfoy me lo ha contado! -Anunció. -¡Perdón por no responder de forma apropiada a estas noticias...! ¿Debería estar vomitando también? -Supo que se lo estaba preguntando a sí misma en voz alta. -¡Lía! ¡Déjame entrar! -Le rogó. -¡Déjame ser tu hermana y consolarte! -Pidió tras una pausa. -¡Yo también estoy en shock! -Añadió. Le siguió una risa sarcástica. Bueno, ella y todo el mundo que supiera aquello. Fue entonces cuando se percató de que el Temple lo sabía. De que el Ojo lo sabía; pese a no saber que era ella. De que por esa razón James le había dicho "Tú no tienes ninguna oscuridad dentro de ti". O "sabría distinguir entre lo que eres tú y lo que...". -¡Déjame entrar, Lía! ¡Prometo no juzgar tus pintas! ¡Soy tu hermana! -Siguió rogando Lola. Su abuela lo había sabido. Por esa razón quería matarla. ¿Qué opinaba ella? ¿Estaba de acuerdo con Ivone Donovan? ¿No tenía razón? Oh, su madre. Su madre también lo sabía. Y la había salvado a pesar de eso. -¡Si no me dejas entrar, romperé la puerta! -Gritó Lola. Y su padre también debió haberlo sabido. Quizás por esa razón estaba muerto. -¡VOY A LLAMAR A JAMES COMO NO ME DEJES ENTRAR!

Cornelia se apresuró a abrir la puerta del baño y a hundirse de nuevo en el suelo. Con sus rizos sobre su rostro. La baba sobre su barbilla. El vómito en el váter. Y su cuerpo temblando de miedo. De miedo de ella misma.

-Él ya lo sabe -Musitó.

Y, como su madre, también decidió no matarla ni nada por el estilo.

Lola suspiró. Entró en el baño. Cerró la puerta al entrar. Y se acomodó en el suelo con ella. Posando su pies sobre la pared donde reposaba la espalda de Cornelia. Sintió los ojos de su hermana sobre ella. El olor a su propio vómito la embriagó y arrugó la nariz.

-No es para tanto -Comentó Lola. -He visto películas con cosas peores...

-¡¿QUÉ NO ES PARA TANTO?! -Rugió Cornelia mirando al suelo. -¡Soy la Portadora del alma de Morgana! -Ahogó un grito. Le dio un puñetazo a la taza del váter y sacudió su puño al hacerse daño. -Somos las descendientes de Morgana, Lola... No puedes infravalorar eso... No... No puedes decir que no es para tanto. Somos... Somos Le Faux...-Ahogó un sollozo en su garganta. Debía ser más fuerte de lo que estaba demostrando no ser.- Somos descendientes de una línea de mujeres que preservaron la sangre de Morgana en su interior durante siglos... Las hijas de la primera hija de Morgana... ¡Grielle! ¡El Santo Grial era la fuente de las descendientes de Morgana! -Se retiró las lágrimas para encarar a su hermana.- ¡Solo teniendo mujeres en la línea de descendencia podría asegurarse de que el ritual se cumpliría...!

-¿Somos el Santo Grial? -Cuestionó con una sonrisa Lola. Cornelia le lanzó una mirada de desaprobación. -¿Qué? El Malfoy no me lo ha contado todo... Ha sido rápidamente un "tu hermana es la portadora del alma de Morgana que resucitará se si cumple un ritual en el que la inutilizarán gracias a tu habilidad para neutralizar su magia..." -Imitó probemente el acento elegante y refinado de Scorpius Malfoy. -No dijo nada de "sois las descendientes de Morgana Le Faux" o "sois el Santo Grial"... Simples detalles que se ha ahorrado para hacerme correr hacia a ti y asegurarme de que estás bien... ¿Estás bien?

Le tendió un cleanex. Cornelia lo apartó. Se limpió la baba con su puño. Se echó el celo hacia atrás. Sintió sus lágrimas comenzar a secarse sobre su piel.

-No -Dijo en un hilo de voz. Su hermana le acompañó en relajar su respiración. -Hay más, Lola -Añadió en voz baja.

Su hermana debía saberlo. Su hermana era parte de todo aquello. Su hermana era tan imprescindible como ella. Aunque su hermana no llevaría a Morgana en su interior si las cosas salían mal.

-Bueno, supongo que quedan incógnitas, ¿no? Como... ¿Qué ritual? ¿Cómo que el alma de Morgana? Quizás podamos evitar eso... Y... ¿Creía que el hijo de Morgana era Mordred? ¿No? ¿Qué pasa con él?

Sus nervios se movieron en el estómago amenazando una próxima arcada. No quería pensar en todas las consecuencias. En todas las preguntas que se habían dejado sin contestar.

-Lola...-Suspiró. Tal vez debía aclarar todo lo que sabía. Tal vez necesitaba soltarlo todo para comprender a qué se enfrentaba. No podía huir de aquello. -¿Prefieres la revelación cronológica o cómo lo hemos ido descubriendo?

Lola pareció pensárselo un segundo. Más Cornelia imaginó que, en realidad, estaba asegurándose de que Cornelia estaba bien. Porque le retiró el pelo de la cara. Le limpió la boca. Y tiró de la cisterna. Se sentó en su sitio y se acomodó esperando una historia que Cornelia había comenzado a odiar.

-Como si fuera un cuento, por supuesto...-Dijo su hermana, como si no estuviera a punto de contarle cómo se habían convertido en el objeto que el Ojo quería utilizar para traer al mundo a la bruja más oscura de todos los tiempos y crear un Imperio de terror mágico.

-Tenemos muchas lagunas...-Se adelantó.- Hugo irá a hablar con... La Guardiana de la Magia.

Pese a que les hubiera ayudado, Cornelia intuía que había cosas que ni la propia Guardiana de la Magia sabía.Tenían preguntas que no iba a saber contestar. Y otras que no contestaría.

-Nuestra tía abuela.

-Exacto -Suspiró. Todo no eran casualidades. Decidió distrayerse centrándose de lleno en el problema. -En la Edad Media... Espera, ¿quizás antes? No lo sabemos -Vio a Lola esperar pacientemente a cómo Cornelia ordenaba cronológicamente toda la información que había ido recibiendo. -En algún momento de la historia, una vidente tuvo que formular todas las profecías que hasta ahora se conocen... Son profecías que no solo hablan de este momento de la historia... Sino de siglos antes... Preparaban a la humanidad y al mundo mágico para un cambio en... En el mundo tal y como lo percibimos ahora mismo -Tragó saliva. El hecho de no saber en qué proporción sería diferente era otra cosa que le asustaba. -Las primeras hablaban de una Guardiana de la Magia, un muggle, el mago más poderoso y la bruja que separaría los mundos... ¿Alguna idea de a quiénes se refieren?

Contempló a su hermana. No había estado en ninguna de sus sesiones de investigación. Pero la había puesto al día con todo. Sus ojos brillaron con sabiduría.

-¿El Rey Arturo era un muggle...? -Cornelia asintió. -¿El mago es Merlín y la bruja es Morgana? -Volvió a asentir. -No sé quién es la Guardiana de la Magia... ¿Nuestra tía abuela es inmortal?

Cornelia resopló.

-Nymue, la aprendiz de la Dama del Lago -Informó.

-¿Qué tienen que ver ellos con nuestras profecías?

Según lo que Merlín había desvelado, más de lo que alguno creía. En la opinión de Cornelia Brooks, Nymue tenía un papel mucho más importante de lo que Merlín había relatado en su libro. Si la estaba protegiendo o haciendo un nombre de su persona, no lo sabía. Tampoco era momento para indagar acerca de ello.

-Son las mismas profecías, Lola -Recordó. -Solo que sobre ellos tratan las primeras... Merlín lo explica en su libro. El mago explica cómo fue Nymue, antes de convertirse en la Guardiana de la Magia, la que profesaba a todo el mundo que Morgana y Arturo eran la bruja y el muggle de los que hablaba la profecía...-Su hermana conocía algo del mundo mágico, pero su ceño fruncido la incitó a ayudarla a formar la imagen que necesitaba para seguir la historia.- Un poco de contexto, Lola... Hasta antes de la Edad Media, la magia convivía en cierta harmonía en el mundo muggle. Fue cuando se fundó Hogwarts cuando los magos comenzaron a temer la hostilidad de los muggles... E iniciaron las primeras batallas entre muggles y magos. Había menos magos que muggles... Pero la ventaja de la magia les hacía creer invencibles...-Dejó caer lo implícito. Eran poderosos. Con la magia podrían haber masacrado a muggles como lo habían hecho. - Morgana... Nuestra antepasada...-Tuvo que detenerse en ese instante. Aún no lo asimilaba. Aún no lo asimilaba. Y eso no era todo.- Se enamoró de Arturo antes de que se desvelaran sus poderes... Pero al revelarse sus poderes... Los muggles no se lo tomaron muy bien...-Aquello era un eufemismo. No habían sido las palabras que había utilizado Merlín.- Arturo temía a Morgana... Y Morgana tampoco se lo tomó bien...-De nuevo, no había sido la elección de palabras de Merlín. -Morgana cayó bajo el ala de Salazar Slytherin...-Hizo una pausa. Otro motivo por el cual no estaba contenta con el resultado de su pequeña investigación.- Nuestro...

-Por favor, por favor -Interrumpió Lola. -No digas que Salazar Slytherin fue nuestro...

No iba a engañar a su hermana.

-¿Antepasado?

-¿Lo es?

Cornelia tragó saliva. Merlín había sido bastante específico en sus escrituras. Era como si el gran mago hubiera querido evitarlo. Como si, pese a su inicial proyecto de odiar a los muggles hubiera sido abandonado por querer algo más grande. ¿El bien? Quería derrotar a Morgana y a Salazar Slytherin. Eso quedaba claro. Y también había sido tajante en cuanto a la relación de la bruja con el mago.

-Sí -Lola ahogó un grito. -Era bastante mayor que Morgana...

-¡Un pederasta! -Acusó deliberadamente su hermana.

-Bueno, no sé cuántos años tenía Morgana... Nunca se dice...

Eso era irritante para calcular fechas y acontecimientos. Lo había sido más para Hugo Weasley y Lorcan Scarmander. No tanto para Malfoy y para ella.  Les bastaba con saber que Merlín y Morgana se encuadraban en la misma época que los fundadores de Hogwarts. Después de todo, los fundadores vivieron mucho más que los muggles de la época... Por lo que pudo pasar siglos desde que fundaron el castillo hasta que los famosos magos entraron en él. Como alumnos y como profesores.

-¿Entonces Mordred? -Inquirió su hermana.

Según la leyenda, Mordred había sido el hijo que habían tenido Morgana y Arturo. No obstante, su nombre no era importante para el relato de Merlín. No era importante para el ritual. Morgana había preferido la sangre de un mago que la sangre de un muggle. Era evidente que la ideología de Salazar Slytherin -así como su ambición por formar parte de la historia -fueron más fuertes que lo que Morgana pudiera querer de su primogénito. Había querido, además, asegurar descendencia, por lo que todas sus descendientes habían sido mujeres. Hijas de Morgana. Hijas de la hija de Morgana, Grialle.

No fue Merlín quien les hubo aportado aquella información. Fue Charlotte Breedlove a Tim Marrs. Cuando les faltaban tan solo un par de piezas por completar.  Merlín no había creado aquella fórmula para Morgana. Sino para él. Merlín no sabía que Morgana la utilizaría. Fueron las Guardianas de la Magia, el Temple y el Ojo los que se encargaron de vigilar, perseguir, secuestrar y encerrar a las descendientes de Grialle hasta la actualidad. Hasta Ivonne Donovan. Pénelope Brooks. Cornelia y Lola Brooks.

-Merlín no lo menciona en su libro...-Dijo finalmente Cornelia sobre Mordred.

De nuevo, Merlín había justificado la creación de aquella fórmula para su propio beneficio. Para utilizar su propia alma, no la de Morgana. Por tanto, no necesitaba mencionar nada al respecto de la posible descendencia de Morgana.

-Bueno, lo mató Arturo, ¿no?

Habían aprendido que la leyenda muggle y la mágica se habían dejado atrás muchos detalles de los que el Ojo y el Temple se habían encargado de ocultar. ¿Qué ocurrió con Mordred? ¿Con Arturo? ¿Con Morgana? Tan solo tenían una fórmula para resucitar y la información que les daba la Guardiana de la Magia -cuyos recuerdos podía solicitar de Guardianas anteriores -a cuenta gotas.

-Eso dice la leyenda muggle, Lola- Suspiró. -Y la leyenda muggle se deja muchas huecos en blanco sobre la parte de la guerra mágica... Gracias a que los magos se encargaron de hacer olvidar aquello.

No hubo sido el mejor momento para la convivencia de aquellos dos mundos.

-¿Qué pasó después? ¿Morgana se convirtió en la aprendiz de Salazar? -Quiso saber Lola.

-Salazar había escuchado a Nymue en varias ocasiones y... Pese a discrepar con ella y humillarla en más de una ocasión...-Aquella parte había sido bastante interesante de leer. Era como si Merlín hubiera comenzado a odiar a su anterior mentor solo por cómo trataba a Nymue. Lo cual coincidía con la parte de la leyenda que hablaba sobre el posible romance entre Nymue y Merlín.- La creyó... Quiso convertir a Morgana en una maga oscura...

Guardó silencio. Ofreció a su hermana una mirada llena de significado.

-Y lo consiguió, ¿verdad?

"Tú no tienes ninguna oscuridad dentro de ti".

Las palabras de James Sirius Potter se colaron en su cabeza.

-Arrasaba pueblos de muggles y mató a magos que estaban en contra de someter a los muggles...-Relató.- Salazar quería la limpieza de la sangre... Morgana quería vivir en un mundo libre en el que todo el mundo la temiera y los muggles se sometieran a ella...

Merlín, por supuesto, había sido mucho más sagaz en la descripción de los crímenes y los horrores de Morgana. No obstante, por algún motivo, en ese instante, Cornelia Brooks sentía la necesidad de empatizar con una bruja que se había convertido a la oscuridad. ¿Por qué? Aquella era una pregunta que no se atrevía a revelar en voz alta.

-¿Todo esto por un tío? -Lola se sentía decepcionada.

La entendía perfectamente. Más era mucho más que por un tío. Era la frustración de ser diferente. De ser temida sin hacer nada. De sentirse encerrada por las leyes de un mundo en el que ella no había podido vivir. De no poder corresponder a la persona de la que se había enamorado porque su destino era ser oscura.

Quizás sabía por qué buscaba empatizar con ella. Y no quería reconocerlo.

-Lola, el rechazo que sintió Morgana la oscureció...-Decidió explicarle.- El amor es una magia muy poderosa... Y peligrosa...-Marrs les había explicado aquello de manera bastante explícita. Como si él mismo hubiera visto aquella fuerza en un plano físico.Era un Inefable. ¿Podría ser aquello posible?- Morgana dejó de sentir amor por las personas... Como Voldemort, ¿entiendes? Como... Como ¿Sauron? No sé cómo hacértelo entender...-Cornelia tuvo que sonreir ante la expresión de sorpresa de su hermana. Si había acertado en la comparación o no, no lo sabría. -Comenzó a conseguirlo -Anunció.Tragó saliva. -Y comenzó a preguntar a Nymue por las profecías... Ya sabes... Las mismas que las nuestras... Supo que para conseguir lo que quería tendría que esperar a que...

-A que las nuestras se cumplieran -Asintió Lola. Porque Morgana había conocido su destino y lo había abrazado. -¿El Alzamiento entonces es una especie de Resurrección?

-Creo que parecía que todo iba a ser magia... Pero el destino es caprichoso...-No contestó a la pregunta de su hermana directamente. - Porque Merlín creía que el Alzamiento ocurriría sin más... Nymue se había negado a enseñarle las profecías por alguna disputa entre ellos...

-Él hizo posible el Alzamiento, ¿verdad? -Adivinó Lola Brooks. -Las profecías decían que Merlín sería el que hallaría la fórmula para hacer que Morgana volviera.

Cuando comenzaron a unir la historia de Merlín con la del Ojo y el Temple, Hugo Weasley se dio cuenta de que las primeras profecías que no había podido descifrar... Habían ocurrido ya. Bastantes siglos atrás. Habían ocurrido y había habido gente que también había intentado evitarlas. En vano.

-Exacto...-Se lamentó Cornelia.- Supongo que Nymue pensaba que si no le enseñaba las profecías a Merlín, era improbable que encontrara la forma para hacerlo sin haberlo leído antes...

Era uno de los motivos por los que Corneia pensaba que el papel de Nymue en todo aquello era mucho mayor. Conocía el juramento hacia la neutralidad de las Guardianas de la Magia. Pero Nymue parecía haberlo quebrantado, según los relatos de Merlín. Había desvelado que Morgana y Arturo eran los sujetos de las primeras profecías. Había puesto obstáculos a Merlín para que no consiguiera cumplir la profecía. ¿Qué más habría hecho en contra de aquello? ¿No se suponía que las Guardianas solo guiaban y que no intervenían?

-Pero Merlín era el mago más poderoso de todos los tiempos -Concluyó Lola Brooks, en referencia al pobre intento de Nymue de detener a Merlín.

-Efectivamente... Y no se iba a quedar cruzado de brazos cuando Morgana resucitara siglos más tarde...-Aquella había sido el final de su justificación, antes de llenar el libro de pócimas, rituales y encantamientos cifrados para ayudar a detener a Morgana.- Él... De algún modo, él pensaba que podía hacer frente a ella.

-Humilde -Se mofó Lola Brooks.

-Tenía motivo para no serlo...-Corrigió Cornelia.- Acabó preparando una fórmula para él mismo... Para resucitar él cuando la magia cambiara y fuera más cercana a la magia original...-Cornelia suspiró. La intención de Merlín, en todo momento, había sido detener a su oponente. Morgana. Pero se había equivocado. -Necesitaba varios... Instrumentos -Se rio ante la palabra que habían utilizado para referirse a ella. -Tres relacionados con su propia sangre y... Uno con los muertos -Suspiró. -Necesitaba, principalmente, saber cuándo iba ocurrir... Una señal de que la magia estaba cerca y de que las profecías se estaban empezando a cumplir aunque no lo creyera... Creó una pócima para que, en ese momento, su descendiente diera a luz a un squib y a un mago... Nada de magia y todo de magia... Algo así -Resopló.

No hacía falta aclarar que, gracias a la pócima inventada por Merlín, ellas dos eran las elegidas para el Alzamiento. Ellas dos eran las brujas que estarían más cerca de aquella magia misteriosa. ¿Lo habría sabido su madre y por esa las separó y las escondió? La respuesta era evidente, ¿no?

-¿Merlín me llamó Nada? Me siento ofendida -Fue la reacción de Lola Brooks.

Pero Cornelia sabía que su hermana tendía a trivializar los grandes problemas de su vida. Y que, en su interior, estaba aterrorizada. Supuso que haría llamar a algún psicólogo después de aquello. Como si los magos y brujas creyeran en aquella profesión.

-Fueron las profecías... Se refieren a ti como a la Nada.

-Muy... Alagador...-Dijo lentamente.

-La Nada retendría la magia del mago...-Aclaró Cornelia.- Para que, en caso de que estuviera en el bando equivocado, no se sometiera al Alzamiento de Merlín...

Se mantuvieron en silencio un momento. Lola sería la que tendría que retener a Cornelia. Si el ritual se llevaba a cabo. Si el Ojo finalmente las descubría. Las necesitarían a las dos. Una sometería a la otra. Tragaron saliva a la vez.

-Pobre Merlín, pensando en resucitar...-Dijo Lola para suavizar la conversación.

-El alma lo escondería en un lugar que no menciona...-Siguió explicando Cornelia.- Tal vez porque aún no lo había pensado...-Añadió. De nuevo, Merlín pensaba utilizar el ritual en él... Pero habían aprendido por Charlotte Breedlove que nunca pudo hacerlo.- Y necesitaría el corazón arrebatado de su propia sangre para activarlo.

Lola ahogó un grito.

-¡Pero sólo estamos tú y yo! -Se horrorizó.

Cornelia ladeó la cabeza.

-Lo cierto es que... Hay otra línea de descendientes de Morgana y Salazar Slytherin....De otro mago que no supo leer bien las señas... Y que creía que sería suficiente con ser él solo el que oscurecería el mundo... ¿No has leído nada de él?

-¿Estás hablando de Voldemort? -Inquirió Lola con los ojos como platos.

-Al principio creíamos que contactó con el Ojo por su obsesión con la Inmortalidad...

-Pero solo quería ser como su antepasada Morgana, ¿no? -Adivinó rápidamente.

Cornelia parpadeó. Les había costado hacer aquella conexión. Quizás necesitaban la rápidez mental de Lola Brooks al igual que la irracionalidad de Lyslander Scarmander.

-Más bien... Creía que él era Morgana...-Corrigió suavemente.- Ya sabes... Leyó mal las profecías.

Pero había profecías sobre él. No las de Trelaweny. No. Había profecías sobre Voldemort. Sobre cómo era necesario que Harry Potter lo destruyera para unir las Reliquias de la Muerte. Para que aquella generación cumpliera con su objetivo. La generación de Cornelia Brooks era la tercera generación de magos de las que hablaban las profecías. Y la última.

-Vaya excusa de mago oscuro -Insultó perspicazmente Lola Brooks hacia Lord Voldemort.

Cornelia disimuló una sonrisa. La primera en todo el día. Lola podía ser un squib, pero tenía algunos poderes mágicos secretos para hacerla sentir mejor. Quizás aquello significaba tener una hermana.

-Volviendo a nuestra historia...-Suspiró Cornelia. Se sentía algo más calmada. Servía poner todo sobre la mesa. Y que su hermana se burlara de todo.- La última descendiente de esa línea que no seamos nosotras... Es Delphini Ryddle. La que está encerrada en Azkaban...

-¡Imogen! -Se lamentó Lola. Cornelia alzó las cejas, sorprendida. Había olvidado por completo que Imogen había residido una temporada con Lola bajo el techo del Doctor Morgan. Había olvidado por completo que Lola le contó cómo se había encariñado con ella y no estaba de acuerdo con que estuviera en la cárcel mágica. -Pero... Pero creía que era una víctima del Ojo.

Vio la decepción en sus ojos. La sorpresa. Pero, sobre todo, la impotencia.

-Es una víctima del destino. Como nosotras -Sugirió.

-¿Es una bruja oscura? ¿Por eso está en Azkaban?

Ya habían pasado por aquel tema de conversación. Aunque, en realidad, Lola lo había dirigido hacia James Potter. Y él lo había evitado con gracia.

-A veces las brujas no tienen que matar a nadie para ser temidas...-Musitó.

Todo lo que escondían sus palabras fue comprendido por su hermana sin necesidad de aclaración.

-Parece que somos el legado de Morgana de verdad -Suspiró Lola.

Cornelia buscó la mirada de su hermana.

-Sabes que es por esa razón por la que la abuela quería acabar conmigo, ¿verdad?

Su silencio confirmó que era así.

-¿Qué ocurrirá contigo? ¿Qué significa que serás su Portadora?

-Que su alma entrará en mi y me controlorá -Respondió. Sintió otra arcada. Y quiso cambiar de tema. -También necesitaba a alguien que llamara a... Merlín, como inicialmente se quería, para que acudiera a ellos...

-¿Cómo? -Su hermana tenía el rostro arrugado.

Como si aquello fuera lo más descabellado de todo lo que había dicho.

-El alma se guardaría en un objeto personal y sería utilizado por un mago que podía hablar con los muertos para que se presentaase el alma y renaciera a través del corazón de su propia sangre en un cuerpo de su propia sangre...

-Encantador -Bufó Lola.

-Pero Salazar... Quien había sido el mentor de Merlín... Lo descubrió...-Chasqueó la lengua. Y aquello fue lo que ayudó a completar Charlotte Breedlove. Lo que no aparecía en las crónicas de Merlín. Lo que cambiaría la historia. O, más bien, lo que haría que el destino siguiera su cauce.- Lo mandó a asesinar y robó todos sus avances para mostrárselos a Morgana... Y así fue como Morgana hizo el ritual suyo y... Probablemente lo mejoró.




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