Historia al azar: La Hermana de Harry Potter
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La Tercera Generación de Hogwarts » (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Jueves 21 de Enero de 2021, 20:22
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(V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones

Decidió ignorar que tenía razón. Y que quizás no habían empezado aquel año con el mejor pie. O, y no pretendía mofarse de ella. El pensamiento salió solo.

-¿Qué pone ahí? -Apuntó hacia los garabatos que Hugo no comprendía.

¿Merlín cifrando su propio libro? ¿Cómo no lo había pensado antes? Por supuesto, evitaba decir que se había sentido decepcionado por encontrar un libro tan mundano escrito por el mayor mago de todos los tiempos. Debió haberlo descubierto antes.

-Me lo enseñó mi abuelo...-Comenzó a decir Lys. -Era una de las técnicas de Grindelwald para ocultar mensajes para sus seguidores sin que el Ministerio se diera cuenta.

Tragó lentamente saliva.

Pidió, precisamente, a Merlín que no se tratara de una de esas estúpidas y alocadas teorías de los Lovegood. Había tenido suficientes durante todos aquellos años. Y era frustrante... Pues, mientras no había ninguna prueba de que fueran ciertas, tampoco había nada que lo desmintiera.

-¿Por qué Grindelwald? -Comenzó con suavidad.- ¿Qué tiene que ver Grindelwald con Merlín?

No solo estaban separados por siglos... Sino que no tenían nada que ver. En absoluto.

-No lo sé -Se encogió de hombros. -Pero sé que lo utilizaba Grindelwald...-Titubeó.- ¿Quizás lo aprendió de este libro?

Entrecerró los ojos. Pero si dio cuenta de que lo sugería de verdad.

-Eso es imposible... Grindelwald no lo pudo haber tenido.

-¿Por qué no? Grindelwald quería ser el Maestro de la Muerte...-Lyslander parecía ofendida por su pasividad y agresividad ante sus propuestas. -Y seguramente conocía al Ojo... Porque el Ojo siempre ha estado detrás de los magos oscuro. O más bien delante. El caso es que Grindelwald pudo descifrar esta página.

Quizás podrían dejar aquella barbaridad que acababa de soltar para otro día.

-¿Cómo sabes hacerlo tú? -Optó por decir.

-Porque nuestro abuelo nos enseñó. No Newt Scarmander... Sino Xenophelius Lovegood.

Bueno, un gran mago comom Newt Scarmander no se inventaría aquel tipo de pamplinas.

-Oh -Dijo. -¿Puedes enseñarme?

Sus ojos brillaron y sonrió tanto que, pese a que no estaba de humor para distraerse, le contagió una chispa de esa felicidad.

-Nunca creía que te escucharía decir eso -Respondió con entusiasmo. Oh, Merlín, él tampoco. -Y no. No puedo enseñarte. Lorcan quizás sí... Pero yo no sé cómo enseñarte.

Y así se desperdiciaron magníficos minutos ante las teorías de Lyslander Scarmander-Lovegood. Luego se acabaría preguntando por qué no le gustaba que se entrometiera en sus investigaciones.

-Dime lo que pone, Lys -Pidió de nuevo. - Solo para saber a qué nos enfrentamos.

Y porque la curiosidad mató al Ravenclaw.

-Entonces, ¿crees que Grindelwald tuvo este libro? -Dijo, en lugar de ceder a la petición de Hugo.

El joven suspiró. Y reflexionó en su cabeza antes de decir su opinión en voz alta. Y, conforme recapacitaba, se percató de que quizás no estaba tan equivocada. Quizás no era algo tan disparatado. Después de todo, podría coincidir con algunas profecías.

-Así como la principal búsqueda de Voldemort era volverse inmortal, y así como la de Herpo el Loco era experimentar las ramas más oscuras de la magia... La de Grindelwald era reunir las tres Reliquias de la Muerte, ya que eso lo convertiría en el "Señor de la Muerte" y sería el mago más poderoso de todos los tiempos en cualquier clase de magia -Explicó. Lyslander asintió. No del todo convencida. -Es evidente que ser los magos más poderosos es lo que quiere el Ojo... Y si Grindelwald tuvo contacto con el Ojo... Puede que el Ojo le hubiera influenciado a él... Perfectamente pudo haber sido en Durmstrang.

-Me he perdido -Soltó sin tapujos Lyslander.

Hugo rodó los ojos.

-Si Grindelwald encontró este libro y supo que era de Merlín...Quizás se separó del Ojo para lograr él solo su objetivo.

Ella sonrió. Porque era lo más cerca que estaba Hugo al darle la razón.

-Recuperando las Reliquias de la Muerte -Recordó ella.

-Quizás eso era el comienzo -Puntualizó.

-¿Cómo?

Oh.

Oh.

¿Cómo se le había escapado?

-¡Claro! -Exclamó. Y se levantó de un salto. -¡Grindelwald tuvo que haber tenido contacto con el Ojo...! ¡No solo eso...! -Se llevó la mano a la frente.-¡Tuvo que haber leído alguna profecía!

Lyslander tosió. Quizás para bajarle de la nube en la que se encontraba.

-¿Y esto es algo bueno porque...?

-Porque no lo consiguió -La miró con los ojos brillando.

-Bueno, casi reúne las Reliquias...-Recalcó Lys.

-No, no...-Deshechó la idea que Lyslander comenzaba a elaborar.- Grindelwald fue capturado.

Ella asintió.

-Lo cual dice mucho de Albus Dumbledore.

Bien visto. Aunque...

-Siempre me he preguntado cómo Dumbledore pudo vencer a Grindelwald -Se rascó la barbilla. Pensativo.

-Porque Dumbledore era un gran mago.

-Pero Grindelwald era mejor. Mucho más poderoso... ¡Tenía las Reliquias! ¡Era invencible!

Y era cierto. No tenía nada en contra de Dumbledore. Pero aquello a alguien debió de habérsele pasado por alto. A él siempre le había llamado la atención, más nunca indagó, pues nunca fue revelante para su actual tarea.

-Quizás Albus Dumbledore era su debilidad... ¿Al igual que Harry Potter de Lord Voldemort? ¿Por la profecía?

-No había profecías con Grindelwald...-Señaló.

-Pues quizás simplemente se amaban -Interrumpió Lyslander. -Mi abuelo siempre contaba la historia así -Aclaró.

Hugo resopló. Si iban a guiarse por teorías de Xenophilius Lovegood, no tendrían una base sólida sobre la cual avanzar. No le gustaba aquella conversación. Ni aquel debate.

-¿Perdona?

-Dumbledore y Grindelwald... -Junto sus manos como si estuviera recreando la unión entre ellos dos y Hugo tuvo que mirar hacia otro lado. -Fueron amantes, decía mi abuelo. Quizás lo que hizo que Dumbledore lo venciera fuera su amor por él.

No sería la primera vez. Ningún mago había logrado descrifrar que era el Amor. Había una Sala acerca de ello en el Departamento de Misterios, ¿no?

-Eso... Tiene sentido -Supuso que decir aquello haría feliz a Lys.- Debería hablar con Marrs.

Hizo amago de irse. Pero Lyslander había entrado de lleno en un debate y una intriga que creía poder controlar.

-¿Y qué vínculo tiene Grindelwald con Merlín entonces?

-Bueno, Lys, verás... -Se aclaró la garganta. -Nuestra teoría es que Arturo creó el Temple. Para derrotar al Ojo.

Ella se rio burlonamente.

-Pues bastantes siglos sin conseguirlo...

-Exacto -Concedió. Entrecerró los ojos. Podrían haber llevado a una batalla en cualquier momento... Más parecían haber tardado demasiado.- ¿Por qué?

-¿Porque el Ojo es mejor? -Sugiriró Lyslander, como si fuera obvio.

-No -Negó con la cabeza. Arrugó su frente. -Porque hasta ahora no han empezado a cumplirse las profecías.

-¿Y por qué ahora?

Soltó una bocanada de aire.

-No lo sé, Lys.

Ella le ofreció una sonrisa. Se volvió a sentar a su lado. Hundió el rostro en sus manos. Lyslander comenzó a acariciar los pequeños rizos que nacían de su nuca para quizás calmarle. O tal vez para darle apoyo. Fuera como fuere le tranquilizó.

-Aunque... Bueno... Tiene sentido.

Por el rabillo del ojo, observó que Lys estaba contemplando las hojas del libro de Merlín.

-¿Por qué? -Preguntó. Más intrigado que antes.- ¿Qué ves?

Ella pasó la llema de sus dedos por la hoja de papel. Recorriendo líneas invisbles para él. Estaba inmersa en lo que él no era capaz de entender. Y, por primera vez, quiso meterse en la cabeza de Lyslander para saber cómo funcionaba aquello.

-¿Por qué escribiría Merlín una fórmula para la resurrección?

Soltó un suspiro. Decidió seguir la línea de pensamientos de Lyslander. Estaba claro que no iba a revelarle qué ponía allí.

-Quizás, por aquel entonces, no existía la Piedra de la Resurrección...

-Está lleno de cifrados, Hugo -Musitó, moviendo las páginas.

Lyslander siguió acariciando su nuca. Y comenzó el libro por el principio. No supo cuánto tiempo estuvieron así. Él postrado con los codos sobre sus rodillas. Contemplándola. Intentando leerle la mente para ver lo que ella leía. Y ella absorbida por el libro de Merlín.

Los alumnos de Ravenclaw comenzaron a llegar. Ninguno les interrumpió. Ninguno dijo nada del viejo baúl. Unos se rieron. Otros suspiraron frustrados porque hubieran ocupado su lugar habitual en la Sala Común.

No fue hasta que vio el sol partirse en dos a través de las ventanas, cuando Lyslander alzó la mirada. Y vio cierto temor en sus ojos. Se mordió el labio. Dejó de acariciar su nuca. La tensión volvió a Hugo como si, desde entonces, necesitara de su ritmo para respirar mejor.

-¿Por qué me miras así? -Le cuestionó.

-Porque si este libro es de Merlín...-Parecía no encontrar palabras.- Creo que Merlín fue el que creo las Reliquias de la Muerte.

Ahogó un grito.

Hundió sus dedos en la cuenca de sus ojos. La miró. No mentía. Lo creía de verdad. Ojalá pudiera meterse en su cabeza y saber por qué decía aquello.

Optó por seguir sacándole la información a ella. Por intentar entender lo que fuera que hubiera creído leer.

-¿Merlín era la Muerte? -Inquirió. Y se encontró a sí mismo preguntándose aquello.

-No lo sé... Solo hay fórmulas -Dijo, con cierta decepción. -Y el nombre de lo que quería conseguir en lo alto.

Señaló un hueco en blanco. Hugo no se había sentido tan impotente en su vida.

-Porque Merlín es el mago más poderoso de la historia...-Siguió la premisa de que Merlín era la Muerte.- Como dice una profecía.

Suspiró.

-O puede que haya otro mago más poderoso.

-Sí, puede que se refiera a otro... Porque dice que por un beso se convertirá en el mago más poderoso...

Volvió a suspirar. Incluso si estaban completando profecías... Solo estaban complicando aún más aquello.

-¿Qué quería entonces Grindelwald al recuperar las tres Reliquias? ¿Hay otra profecía?

Lyslander estaba cansada. Lo notaba en su voz -había jugado a un partido de Quidditch. Más, ¿un misterio de esa magnitud? Merecía la pena. Y la apreció por eso.

-Bueno... Hay una profecía sobre un "tirano" que será "la oscuridad más pura"...Y que guiará a la Oscuridad en la batalla y en la victoria -Recapacitó, haciendo memoria, Hugo Weasley.

-Y Grindelwald quería ser eso -Puntualizó Lyslander.

Él asintió.

-Sí, porque es el acompañante junto con el Inmortal de lo que sea que el Ojo quiere conseguir... Un Alzamiento... Que llevará a... En muchas profecías todo gira en torno a esa magia original... Es como un fenómeno. No sé cómo explicarlo... Porque no sé lo que es. Creo que no es una persona...

Soltó un bostezo.

-Pero si las profecías no se han cumplido hasta ahora, ¿por qué Grindelwald no se esperó? -Le cuestionó a Hugo.

Como si él tuviera la respuesta a todo. Y todo eran conjeturas.

-Porque quizás pensaba que podía activar las profecías recogiendo todas las Reliquias. La Oscuridad más pura es la muerte... Y ese tirano debe ser el Señor de la Muerte. Solo se me ocurre eso -Se encogió de hombros.

Lyslander tenía mucha más energía que él.

-Grindelwald no se escapó de su prisión... Quizás estaba esperando.

-Pero Voldemort lo asesinó...-Recordó Hugo. - Otro que quería pertenecer a las profecías...-Soltó un gruñido.- ¿Cómo no nos hemos dado cuenta antes?

-Entonces, si Grindelwald descubrió que las Reliquias eran parte de una profecía... ¿No las querrá el Ojo?

Hizo una pausa. Soltó una maldición inaudible.

-Esperemos que no lo haya descubierto todavía -Espetó, más para sí mismo que para Lys. Más para el Ojo que para nadie más.

Lyslander retomó sus caricias en su cuello. Y él se lo agradeció con una media sonrisa.

-Tu tío Harry es el último poseedor de la Varita del Sauco, ¿no?

-Sí. De hecho, él tiene todas las Reliquias a salvo... -Aseguró Hugo. Solo que se dio cuenta de su error. -Menos la Capa de la Invisibilidad... ¡Voy a matar a Albus y a James! ¡La tiene el Ojo!

Lanzó otro largo suspiro de rabia.

-Bueno, quizás el Ojo no lo sepa -Musitó Lyslander.

-Puede que no... Pero no podemos arriesgarnos.

-¿Cuál es la profecía que dice lo del Inmortal y el Señor de la Muerte? -La intriga de Lyslander por las profecías comenzaba a gustarle.

Él sonrió.

-Es una interpretación...-Respondió con más humildad que la que había mostrado hasta entonces.- Pero son fuerzas poderosas que, según las profecías y mi opinión, serán del bando del Ojo cuando el Alzamiento ocurra.

-¿El Alzamiento de qué? -Cortó Lyslander.

Parecía asustada. Oh, debía estarlo sí.

-De un alma atormentada que llenará todo de oscuridad o que sucumbirá a la magia original.

Entonces, fue ella la que resopló.Bufó. Y soltó una risa.

-No entiendo nada.

-Bienvenida al club -Dijo Hugo.

Su amiga cerró el libro sobre su regazo y lo devolvió al regazo de Hugo.

-Transcribiré estas páginas y os las pasaré... Es más fácil que aprender -Informó alegremente.

Hugo se estiró. Tomó el libro. Vio que Lyslander había doblado la esquina de una página. No iba a regañarle por ello. Pero le habría lanzado un Avada Kedavra de haber sido cualquier otra persona.

-De acuerdo -Aceptó Hugo. Vio que la página era la que más había intrigado a Lyslander. Se giró hacia su amiga. -Lys, ¿qué pone en esa página? -Ella arrugó la nariz.- ¿Cuál es el objetivo de Merlín para lo de la resurrección?

Decidió, antes de responderle, posar su cabellera dorada sobre el hombro de Hugo. Derrotada y cansada.

-Detener la Oscuridad -Susurró. Como si fuera un secreto.

-¿Merlín escribió eso? -Se preguntó en voz alta Hugo.

-Eso es lo que has dicho tú. Que él es el autor -Recordó Lyslander. Y pudo sentir que estaba sonriendo.

-Pero... No sabía que Merlín era consciente de las profecías -Confesó en voz baja.

Había otros Ravenclaw alrededor de ellos. Hugo reposó su espalda en el sofá y Lyslander se unió a él. Sin retirar la cabeza encajada entre su hombro y su cuello. No era una visión natural para el resto de la Sala Común. Lyslander sí era una persona que mostraba su cariño al público. Lorcan odiaba que fuera así. Y Hugo.

-¿Y por qué no? -Le interrogó Lyslander.

-Bueno, supongo que si son tan viejas como las Guardianas... Está claro que Merlín las sabría -Reflexionó.

-Y... ¿Por qué Merlín diseñaría una fórmula para la resurrección si no sabía cuándo se cumplirían...?

-No -La interrumpió.- Esa no es la pregunta ahora. El motivo de Merlín ahora mismo nos da igual. Quiero saber cómo se logra esa resurrección.

-¿Por qué? -Se extrañó su amiga.

-Porque si mi intuición no me falla... Merlín quería cambiar las profecías de cero -Musitó. -Quería destruirlas -Aclaró, para que nadie la escuchara.

-Pero... Creó las Reliquias de la Muerte...

Aún debía asegurarse de que aquello era cierto. Más Dumbledore y otros magos siempre habían creído que habían sido creadas y frabricadas por los propios hermanos Peverell. ¿Y si había sido Merlín y habían acabado en la familia Peverell por casualidad? ¿O y si Merlín se las había dado? Aunque, si Merlín las hubiera creado... ¿No se habría asegurado de que su nombre sobresaliera en esa fábula?

-Porque no sabía lo que estaba haciendo -Concluyó Hugo.- Quizás lo que creó fueron armas... Pero no supo qué era lo que hacían juntas...-Posó su cabeza sobre la cabeza de Lyslander. -Los grandes descubrimientos nunca han cumplido con el propósito incial... Sino que fue una simpel casualidad.

-¿Ahora defiendes a Merlín?-Se mofó Lys.

-Mi madre nos hizo odiarlo porque creía en la superioridad de los magos... Pero era un Slytherin en la Edad Media... Por supuesto que creía eso.

Era un debate abierto entre su madre y él... Que nunca lograrían acabar.

-¿Entonces qué hizo? -Seguía intrigada Lys.

-Lo sabré cuando me transcribas eso.

-Puedo tardar unos días... O semanas, Hugo...-Se lamentó, terriblemente preocupada por si aquello molestaba al muchacho. -Son muchas anotaciones a lo largo de todo el libro...

-El tiempo que necesites, Lys -La calmó.

Callaron cuando un muchacho se sentó al lado de Hugo y se puso a leer. Cuando Lyslander estimó que el joven les ignoraría, retomó la conversación.

-Si este libro ha llegado a ti después de que Grindelwald lo tuviera...

-Es el destino, Lys. Tiene sus propios planes -Abogó.

-Tú dices que eres un genio, pero eso es lo que se decía de Grindelwald -Advirtió ella.

-Y de Merlín .

-Lo que quiero decir... Es que todos eran magos poderosos y estaban relacionados con las profecías o, de algún modo, con la Oscuridad... ¿Por qué ha llegado a ti?

Si todo lo que estaban interpretando era cierto, ¿por qué Charlotte Breedlove no le había dicho nada acerca del libro? ¿Y si no había sido elegida por ella, sino por el libro? No, ella fue quien la llamó a él con un folleto de su librería.

-Está claro que solo un genio podría entenderlo -Sugirió con una sonrisa de superioridad.

-Pero solo lo has entendido porque yo te lo he traducido.

Simples puntualizaciones.

-Es cierto. Bueno, quizás el destino sabía que tú lo harías... Quizás alguien se lo tradujo a Grindelwald...

-Siempre se hablan de los genios pero nunca de sus ayudantes, ¿eh? -Sonaba menos ofendida de lo que realmente lo estaba. Si aquello finalmente era cierto... Se había equivocado negándole a Lyslander que le acompañara en su investigación. Habían hecho todas aquellas conjeturas en una sola tarde. ¿Era realmente necesaria la forma de pensar de Lyslander para comprender aquel entramado de misterios? -¿Entonces el Temple quiere sucumbir a la magia original y el Ojo la Oscuridad?

-Exacto. Esa es una interpretación, claro -Añadió. Era importante que entendiera que no había ninguna prueba latente que confirmara todo aquello.

-Si Arturo es la parte no oscura... ¿Quién es el Ojo? Has dicho que crees que el Temple lo fundó Arturo... ¿Y el Ojo?

-No se sabe -Musitó. Intentando que Lyslander bajara el volumen de su voz.

-Pero... ¿Qué crees? -Insistió.

-Bueno, todos conocemos la historia, ¿no? -Suspiró.

-Conocemos la leyenda...-Recalcó Lyslander. Sonrió ante aquella apreciación. -Lo que no entiendo es por qué no se solucionó todo hasta ahora.

-Es nuestra generación... Todas las profecías se refieren a personas de nuestra generación. A Roxanne. A Victoire... Nuestra generación está más cerca de la magia original -Repitió los hallazgos que había creído encontrar.

Lyslander reflexionó en silencio.

-¿Qué es la magia original? -Fue su siguiente pregunta.

-No tengo ni idea -Confesó Hugo.

No le gustó no tener una respuesta para ella. Como si fuera una decepción.

-¿Qué diferencia tiene nuestra guerra con el resto?

-¿Ninguna? -Sugirió.

-Creo que Grindelwald interpretó mal las profecías... -Dijo en un hilo de voz.

-¿A qué te refieres?

-Yo creo que es el amor, Hugo -Y se incorporó para mirarle a los ojos.

De nuevo, Hugo trató de entenderla en vano.

-¿Y nuestra generación tiene más amor? ¿Por eso nos hace especiales? -Inquirió, sin seguir su línea de pensamiento.

-Bueno... ¿Qué magos poderosos se han enfrentado hasta ahora? ¿Dumbledore y Grindelwald? ¿Potter y Riddle? Había una balanza entre personas oscuras y personas llenas del poder del amor... -Hacía gestos con las manos que evidenciaban su postura. - Si la magia original, puede que los que se enfrenten estén los dos llenos de amor.

-¿Qué sentido tendría? -Ninguno, supuso Hugo para sí.

-Los que están llenos de amor siempre gana... ¿Quién ganaría ahora? -Formuló aquello como si le estuviera planteando un desafío.

Hugo arrugó la frente.

-Las profecías no hablan de nada de eso.

-Por supuesto, es un manual ambiguo de instrucciones...-Se mofó ella.- Pero es una interpretación, como tú dices. Siendo la magia original el amor, todo tendría sentido... Piénsalo. Oscuridad o sucumbir al amor.

-Las profecías dicen que la magia original...-Rectificó. - Que la magia original nace en una batalla final y que debe ser devuelta al origen. O algo así. ¿Qué sentido tiene entonces lo que tú planteas?

-Quizás tenga un doble sentido -Se rio. -Quizás la magia original es literalmente la magia original... Que nace de dos magos que están llenos de amor y que se enfrentan. El amor es un poder del que poco se sabe... Y... ¿Y si el amor creó la magia? Y nuestra generación debe... No sé... Ha habido muchas guerras... Quizás debe renovarla.

-Es una teoría un poco excéntrica...-Por no decir alocada y otra serie de adjetivos que podrían insultarla.

-Viene de familia -Dijo, orgullosa.

-¿Qué tiene que ver Merlín, Grindelwald, Voldemort y nosotros en esa teoría? -La desafió entonces él.

-No lo sé...-Respondió frunciendo el ceño. -La acabo de pensar...-Era evidente.- Pero es el destino de todos. Está en las profecías... Piensa en lo pequeña que es la comunidad mágica, Hugo... Quizás todo se trata de que la magia esté por todos lados. ¿Quizás ese es el Alzamiento?

-No, Lys...-Corrigió de nuevo. -El Alzamiento de un alma atormentada, ¿recuerdas?

-Para que crea en la magia... En el amor... -Lily y Lys destacaban por ser cabezonas. Debería haber previsto aquella consecuencia.-Piensa en todos los hechizos poderosos. En todo lo que hacen... ¿Qué te salva de un Avada Kedavra? El amor. ¿Qué te salva de la desolación de un Dementor? Pensar en tus seres queridos. ¿Qué necesitas para lanzar un Avada Kedavra? Una intención oscura. Es la balanza... El equilibrio de la magia... Eso decías que decía Breedlove.

No exactamente.

-Primero miraré el libro de Merlín...-Cambió drásticamente de tema.- Y después barajaremos tu teoría.

-Pero tiene sentido -La defendería a capa y espada.

-Ninguna teoría es errónea hasta que se prueba lo contrario -Confirmó Hugo.

Solo que la suya tenía pocas probabilidades.

¿No?

Hugo alzó una ceja cuando se dio cuenta de que todo aquello encajaba sin querer. Tal vez había estado tan centrado en ellas, que necesitaba una opinión exterior y completamente diferente. Era cierto que no podía descartar lo que le acababa de decir Lyslander hasta que demostrara lo contrario.

Por ahora, estaba sujeto a un libro que podía darle la razón a Lyslander Scarmander. ¿Y si, tras todo el rompecabezas, era solo una cuestión de luz y oscuridad? ¿De amor y odio? ¿La magia original era la magia en su pura esencia? ¿Y eso era el amor? Durante milenios, los magos no habían sabido descifrarlo...

¿Y solo en unas horas Lyslander Scarmander había obtenido la respuesta a aquella pregunta?

La contemplaba fascinado. Ella tenía razón -no en cuanto a lo que aún no se había podido demostrar -sino en cuanto a los grandes magos llevándose el mérito del resto. ¿Alguien recordaba todo lo que los amigos de Harry Potter habían hecho por él? ¿Qué sería su tío sin su madre? Habría muerto, probablemente. ¿Y si Lyslander Scarmander tenía aquella función en aquella historia? Un pensamiento ilógico, incoherente, más certero. Iba contra natura.

-¿Te he ayudado entonces? -Se incorporó y cruzó sus manos en su espalda, hinchando su pecho con orgullo.

Obviamente sabía la respuesta.

-Ni te lo imaginas, Lys.



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