Historia al azar: Walking into a hell
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La Tercera Generación de Hogwarts » (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Domingo 17 de Enero de 2021, 16:45
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(V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)


Casi todos los que lo conocían habían aprendido a vivir con aquella faceta. A Hugo Weasley le gustaba cada vez menos el Quidditch. Sí, vio su atractivo de pequeño. Pero ya no. Ya había otros pasatiempos que le absorbían de manera más productiva. Era un inepto para jugar. Y nadie iba a pagarle por ver.

Siempre pensó que el que peor llevaría aquella batalla sería su padre, Ronald Weasley. Toda su familia era forofa del Quidditch. Su tía Ginny había sido una jugadora profesional. Pero, incluso si muchos lo pensaban así, el talento no se llevaba en la sangre. Sin embargo, su padre no se preocupó en absoluto. Ser un genio lo compensaba con creces. Además, tenía a su hermana para desfogar sus frustraciones con aquel deporte.

Fue Lyslander Scarmander la que no aceptaba aquella premisa. Por lo que aquel día, se había visto obligado -forzosamente, bajo coacción y toda serie de amenazas -a asistir al partido entre Hufflepuff y Ravenclaw. Hugo no quería que Lys pensara que le aburriría -solo que era bastante predecible que Hufflepuff iba a ganar. ¿Por qué? Porque, aunque Ravenclaw siguiera teniendo su equipo y a los anteriores jugadores que tan bien, Hufflepuff seguía teniendo a Lyslander. Y al resto los había visto entrenar. Tenían la actitud de un equipo que quería justicia para los antiguos jugadores que habían sido asesinados en el Ala de la Enfermería el pasado curso. Ninguna estrategia de los Ravenclaw les arrancaría la victoria.

Efectivamente ganaron. Y lo celebraron como si hubiera sido la final... Pues Ravenclaw -para los menos versados en la estadística -era el equipo ganador en todas las apuestas. Lily y Sebastian le debían doce galeones.

Cuando la fiesta comenzó -por cortesía de Peter Greenwood, quien no había apoyado a ningún equipo para poder titularse el gestor del evento; Hugo decidió no asistir. No porque no tuviera ganas -¿qué Weasley le decía que no a una fiesta?; sino porque estaba bastante ocupado con los últimos y minúsculos avances que estaban consiguiendo Brooks, Malfoy y él. Había pensado en pedirle a su hermana que se uniera. Sobre todo, teniendo en cuenta que parecía haber visto algo de amabalidad entre Malfoy y ella en el tren de vuelta al castillo. Pero debía pensárselo mejor. Si alguien conocía su destino, igual querría cambiarlo.

Cuando se encontró a Lyslander Scarmander en el pie de la escalera que llevaba al hogar de los Ravenclaw, se preguntó si era aquel el acertijo del día. Tenía aún el sudor en el pelo. La ropa de haber jugado a Quidditch. Y un enorme baúl en sus manos. Entornó los ojos.

-¿Qué haces aquí? -Le preguntó.

Era la estrella del partido. ¿Por qué estaba allí?

Pasó por su lado y comenzó a subir las escaleras.  Ella le siguió. Oyó el ritmo de sus pasos. Como si no estuvieran en sintonía. Era espectacular como, pese a su movilidad reducida, había logrado asombrar incluso a los cazatalentos que los equipos de Quidditch profesionales mandaban a los partidos de Hogwarts. Había sido humilde y le había agradecido su talento a James Sirius Potter. Bueno, si bien el talento no iba en la genética, con trabajo y práctica de otro hábil jugador sí que se podía obtener.

No comentó nada cuando, una vez que acertó el nuevo desafío -¿quién se creía que era preguntándole aquella del huevo y la gallina?-; dejó pasar primero a Lyslander. Ella le sonrió entusiasmada. Aún no había respondido a su pregunta.

Corrió hacia los mullidos sofás y se lanzó a ellos. Le tendió a Hugo Weasley el baúl y lo inspeccionó con demasiada curiosidad. ¿Sería un encargo de Lorcan? Pero... No. Lorcan dormía en la habitación con él.

-Es un regalo de Navidad atrasado -Explicó Lys.

Él alzó las cejas. Pocas cosas podían sorprenderle a Hugo Weasley. Más una persona tan impredecible como Lys siempre conseguía hacerlo.

-Oh -Hizo una pausa. Tragó saliva. -Yo no te he regalado nada.

-¿Y por qué lo ibas a hacer?

Su retórica estaba bien empleada. Nunca se habían obsequiado regalos. Sólo los que sus padres hacían en su lugar. E intuía que aquel baúl no era cosa de Luna y Rolf Scarmander.

-¿Por qué lo has hecho tú?

Lys se sonrojó. Aquello hizo que Hugo frunciera el ceño. ¿Le daba vergüenza regalarle un viejo y destartalado baúl?

-En realidad, es el regalo que me ha hecho mi abuelo…-Respondió tímidamente. -Pero pensé que tú le darías un mejor uso.

No podía ser cierto.

-¿¡Newt Scarmander?!

-Siempre lo haces sonar como si no pudiera estar emparentada con un gran mago.

Era uno de los grandes magizoologistas del mundo. Había ayudado a derrotar a Grindelwald. Hugo Weasley adoraba a ese hombre. Se veía tan reflejado en su incomprendido talento.

-Eh… No -Alcanzó a decir, ante la inquisidora expresión de Lys.- La sorpresa es porque me vas a dar algo que…-Intentó contenerse.- ¡Te ha dado Newt Scarmander! -En vano.

-Podría ser una simple pluma -Se burló su amiga.

-… Pero no lo es -Acertó Hugo.

-¿En serio crees que haría algo así?

-Tener una pluma de Newt Scarmander sería un honor, Lys. Es el hombre que ayudó a derrotar a Grinweldwald.

Para su sorpresa, Lyslander soltó una pequeña carcajada. Quizás era la misma reacción que cuando idolatabran a su madre. Uno se acostumbraba a estar rodeado de grandes mentes.

-Bueno, ya sé cómo comprar tu opinión para cuando me haga falta…

-Nunca podrías comprar mi opinión -Le rebatió. -Soy un genio… Los genios no se dejan convencer tan fácilmente por brujas que manipulan como tú…

Lo dijo en voz baja, más sabía que Lys lo había escuchado. Y le sonrió. No se lo iba a tomar a mal, porque tenía razón.

-¿Ni con el baúl de mi abuelo?

Hugo alzó las cejas. Entrecerró la mirada para comprobar que no se estaba quedando con él. Pero, ¿cómo iba a hacerlo? Le estaba ofreciendo esa sonrisa tímida que Lyslander siempre dibujaba en su rostro cuando le daba vergüenza admitir algo. Como cuando le decían que era una estrella del Quidditch. O cuando le llamaban «la luz de Hufflpuff».

-Eso… Eso… -Hugo Weasley se había quedado sin palabras. -Cuenta con mi apoyo, respeto y opinión para lo que necesites, Lyslander Scarmander.

-¿Ahora quién es el genio?

Se incorporó y se puso los brazos en jarras.  

-Deberías estar en Slytherin.

Le tendió el baúl. Supuso que era mucho más que un baúl.

-Te dejaré que lo descubras cuando estés a solas -Se burló. Como si le hiciera gracia su entusiasmo.

Hugo sacó el libro que llevaba con él de la túnica y del que no se separaba, para no estropearlo al deshacerse de capas de ropa que le molestarían para apreciar mejor el regalo. Se arrepintió un poco cuando Lyslander lo cogió. Y comenzó a ojearlo. No podía deleitarse en su momento si tenía que estar pendiente de que Lys no lo estropeara. Los hechizos del príncipe de los Encantamientos de Myrddin Emrys no era un libro cualquiera. Era el libro que le había elegido a él en el hogar de la Guardiana de la Magia. Su autor, recordó las palabras de Charlotte Breedlove, era el mismísimo Merlín.

-¿Qué es este libro?

¿Por qué su pregunta iba dirigida a la naturaleza de su libro? De nuevo, Hugo seguía sin comprender el funcionamiento del cerebro de Lyslander. Una vez se lo comentó a su madre y dijo que lo entendía perfectamente. Que a ella le había pasado lo mismo con Luna. Por suerte, Lorcan era mucho más similar a Rolf.

-Nada -Dijo simplemente.

-Oh, nada. Ya -Lanzó un largo suspiro.

-Un libro, ¿no reconoces ese tipo de objetos?

-Muy gracioso, Hugo -Ambos sabían que el sarcasmo no era la mejor arma del muchacho. -¿Tiene algo que ver con las profecías?

Otra vez lo descolocó con aquella pregunta. Un libro escrito por Merlín y olvidado en una colección... ¿Por qué un libro iba a tener relación con las profecías?

-¿Por qué lo dices?

Lyslander lo miró como si hubiera estado esperando una respuesta afirmativa.

-¿Por qué si no ibas a tener un libro tan viejo sobre resurrección y teorías de la sangre mágica?

Casi se atragantó con su propia saliva. Repasó mentalmente todo el contenido del libro. No. No. No había nada de aquello.

-¿Dónde has leído eso? - Juró que había leído el libro entero. De la primera palabra hasta la úlitma.

Ella le tendió el libro abierto por dos hojas. Una hoja versaba sobre las posibles funciones de un hechizo para calentar la comida y la otra estaba llena de líneas y garabatos que parecían trazados a mano -algoq ue a Hugo le obsesionó durante los primeros meses en los que estudió el libro.

-Pues por estas ilustraciones... Parecen hechas a mano, ¿eh?

-Son simples líneas...-Comentó como si nada. Intrigado por la mirada de Lyslander hacia ellas. - Y no pone nada de resurrección. Ni de teorías de sangre.

Ella se giró hacia Hugo.  Le dirigió una sonrisa de superioridad. Él se estremeció.

-Eso es porque tú no puedes verlo -Le dijo enigmáticamente.

Su estómago hizo un giro mortal y casi se quedó sin respiración.

-¿Puedes repetir eso? -Balbuceó a duras penas.

Ella asintió, como si fuera una profesora ante un alumno con problemas para comprender el idioma.

-No puedes verlo...-Le retiró el libro de las manos de Hugo.- Porque está cifrado -Hugo frunció el ceño. -Quien quiera que fuera el autor no quería que descubriera lo que había escrito.

No quería admitirlo... Pero aquello tenía más lógica de la que esperaba.

-El autor era Merlín-Dijo para ponerla en contexto. Quizás la ayudara.- Ahora dime cómo sabes eso.

Ante sus ojos, se sentó en el sofá y le invitó a que la acompañara. Él la obedeció dócilmente.

-¿Me dejarás ayudarte a partir de ahora?

Por supuesto, Lyslander solo haría algo por coacción. Sinceramente, creía que iba a ser Slytherin desde que le pusieron el Sombrero Selecciondor. Cómo su humildad y esfuerzo habían compensado a su manera de conseguir las cosas seguía siendo un misterio.

Suspiró. Le miró con sinceridad.

-No tienes que pedirme permiso para ayudarme si quieres, Lys.

-Pero tú no me lo has pedido -Señaló ella.





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