Historia al azar: La Apariencias Engañan
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La Tercera Generación de Hogwarts » (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Domingo 17 de Enero de 2021, 16:45
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(V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)

Escuchó las risas de nuevo.

Scorpius Malfoy había tenido unos primeros meses en los que había estado más ocupado de lo habitual. El motivo superficial era que los beneficios y perjuicios de ser Prefecto de Gryffindor le ocupaban mucho tiempo. El motivo real era que quería distraerse a toda costa. Tener algo en la mente que lo distrajera de pensamientos que le inducían a cuestionarse su propia identidad. Y la seguridad de su familia.

Los siseos no ayudaban. Lo siseos sobre su apellido. Su herencia. El pasado de su familia. Creía que ya había lidiado suficiente. Creía que el sacrificio de su padre era el precio a pagar para que nadie volviera a cuestionar su nobleza. Se equivocaba. Pese a que supiera que la culpa la tenía Lucius, era inevitable mirarse al espejo.

Ser Prefecto era lo que le había salvado. Habría acudido a las palabras de Alice Longbotton, de haber estado ella allí. Pero las rondas le distraían. Tener que estar pendiente de lo que hacía el resto del alumnado le hacía focalizar su atención en ellos y no en él. Y, al ser aquel año los T.I.M.O.S, se había propuesto destacar. Estudiar. Su recorrido era de la biblioteca a clase, de clase al Gran Comedor, del Gran Comedor a clase, de clase a la biblioteca… Y a su dormitorio. De vez en cuando Quidditch.

Albus y Greenwood se habían vuelto locos con su ausencia. Mientras que Albus lo mitigaba con las prácticas de Quidditch, Greenwood les rezaba a los fundadores de Hogwarts para que le dejaran hacer pronto una fiesta. No iba a ocurrir. No pronto, al menos. Mientras que Albus entendía por qué Scorpius se había refugiado en su vida académica, Greenwood no desperdiciaba ningún momento en recordarle que Hogwarts estaba para vivirlo. Aquello les había acercado más a Sebastian McKing y Hugo Weasley. No sabía si por afinidad o porque sus descansos coincidían. O porque Seb ayudaba a Albus con los basiliscos y Hugo siempre quería estar presente para los informes.

El Quidditch iba bien. Su equipo era la segunda familia que tenía en el castillo. Se sentía arropado por todos ellos -casi todos. Y era justo lo que necesitaba para despejarse.

Lo único de su rutina que podría variar era la pelirroja que estaba con él siempre. Y no voluntariamente. Desgraciadamente, tenía demasiadas cosas en común con Rose Weasley. No solo ser cazadores -algo que se aliviaba por la presencia de Carter entre ellos dos. Además, estaban en Gryffindor, en el mismo año y eran Prefectos. Y, como siempre, compartían al mismo mejor amigo: Albus Severus Potter. Y ambos habían perdido a Alice.

Greenwood ya le había avisado de que había apuestas circulando sobre el futuro duelo del siglo. Y Scorpius -pese a no decirlo en voz alta -esperaba que no ocurriera. E intuía que no iba a ocurrir. No cuando era cierto que Rose Weasley había cambiado. Y no se refería a que todo el sector masculino hablara de ella como lo hacían de Trust o de Coleman. No. Eran cambios que creía que solo había notado él. Cómo participaba menos en clase y daba un respiro a los profesores. Y dejaba participar al resto. Cómo mantenían la profesionalidad en las rondas. Y en el Quidditch. Y cómo, pese a un contacto con ella casi permanente, aún no le había lanzado un maleficio ni le había pegado un puñetazo en la nariz. Se ignoraban sutilmente. Ni siquiera hablaban del tiempo, cuando no tenían nada de qué hablar. Y, pese a tener los mismos horarios de biblioteca y madrugar tanto como solo ellos dos lo hacían, jamás se sentaban juntos. Ni en el Gran Comedor -cuando eran de los pocos que desayunaban tan temprano. Ni en la biblioteca -cuando estaban en el mismo nivel y tendrían las mismas dudas. Y no sabía por qué reflexionaba tanto sobre aquello.

Quizás Rose Weasley y su nueva personalidad eran también una distracción para Scorpius Malfoy. Más no entraría en el juego -en el que había entrado hacía un tiempo -de preguntarle qué le ocurría. Cuando claramente le pasaba algo. O qué había cambiado para que fuera así. Esperaba que fuera la madurez. Pero Rose Weasley no se merecía que se preocupara por ella. No. Aún le dolían sus palabras. Incluso si había intentado remediarlo.

Las risas se volvieron a escuchar. Scorpius levantó la ceja hacia sus amigos.

-¿Se puede saber qué os pasa? -Les cuestionó.

Peter Greenwood estaba recostado sobre un asiento de la biblioteca mientras conversaba en voz baja con Albus Severus Potter. En frente de Scorpius Malfoy. El Gryffindor tenía el libro de Pociones abierto entre Albus y él, pues habían decidido aquel año ser ellos los compañeros -un alivio para Scorpius, en tanto que siempre le retrasaban en aquella asignatura. Estaba seguro de que no habían escrito nada en los pergaminos que tenían extendidos.

-Nada, Scor, no queremos interrumpirte -Dijo Albus, disculpándose con la mirada. Pero ya le habían interrumpido. Insistió con su expresión. -Hoy… Nos hemos sentado con Lola -Peter soltó otra risa. Scorpius rodó los ojos. Lola Brooks era otro motivo de distracción y de diversión para sus amigos. En especial, para Greenwood. Albus le había prometido a James que se harían amigos de ella, para ocupar parte del tiempo que James y Brooks estaban en las clases de preparación para los E.X.T.A.S.I.S. Había sido una fusión sin precedentes. Era la razón por la que una fiesta en Hogwarts no era inminente. Teddy Lupin no confiaba en la presencia de aquella persona que había hecho llorar a varios retratos y que planteó acertijos imposbibles al águila de Ravenclaw. -Y nos ha descrito con detalle la primera borrachera de Rose… Que nadie nos había contado… Tan bien -Soltó una risa ahogada.

-La próxima vez le diré que se desnude yo también -Se mofó Greenwood.

Scorpius bajó la mirada para evitar que sus amigos vieran sus mejillas sonrojarse ante aquella ocurrencia. Era un adolescente. Y entrenaba con Rose Weasley. No había que tener mucha imaginación para saber que eso sería un espectáculo.

-Quizás lo haga Carter -Se rió Albus.

Scorpius frunció el ceño hacia Albus.

-Este año Carter no le ha dicho nada a Weasley, ¿eh? -Les avisó.

Y era cierto. Rick Carter no había vuelto a mencionar o a demostrar su interés romántico por Rose Weasley en los entrenamientos. Como hacía de manera constante el año anterior. ¿Por qué? No tenía ni idea.

-Seguramente se está haciendo el duro -Sugirió Greenwood. Y se lamió los labios. Saboreando ese cotilleo. -A lo mejor si no muestra tanto interés, se interesa por él -Añadió. -¿Tú que opinas, Al?

El Slytherin se rascó la barbilla. Realmente reflexionando sobre aquella estrategia. Lo cual era cómico, pues Albus era bastante malo tratando de descifrar las emociones de las personas. Y quería ser Auror. Por Merlín. Literalmente había pasado dos años sin decirles nada sobre sus sentimientos sobre Alice -los cuales Greenwood y él conocían de sobra. Había estado medio año persiguiéndola. Año y medio odiándola. Y ahora estaba perdidamente enamorado. Definitivamente, la última persona del universo a la que le pediría consejo en ese campo. No obstante, sí le pediría opinión. La opinión de Albus siempre era absurda y coherente al mismo tiempo.

Por esa razón, esperaba su respuesta con cierta curiosidad.

-¿Y si le gusta otra persona? -Propuso. Vio un brillo sospechoso en los ojos de Greenwood. No comentó nada. Nunca lo hacía cuando intensificaba su rostro cuando Albus hablaba. No diría nada, pues no era su secreto. Y tampoco le diría a Greenwood que lo sabía. Aunque había ocasiones en las que deseaba soltarlo. Solo para confirmarlo. -¿Para qué hacer cómo que no te gusta? ¿En serio Rose caería por algo así?

Scorpius tuvo que esconder su sonrisa al ver la expresión de Albus. Realmente estaba planteándose si aquello tenía algún sentido y él no lo entendía porque se le daban mal las emociones. O si simplemente Carter había perdido la cabeza. Las dos opciones anteriores eran correctas, por cierto.

-No sé, ¿tú qué dices, Scor? -Dirigió la pregunta Greenwood. -Pasas mucho tiempo con ella… Quizás has encontrado su código de desbloqueo.

El joven Gryffindor bufó y rodó los ojos.

-Quizás Carter simplemente ha aceptado que no es correspondido -Respondió encogiéndose de hombros.

-Pobre el que acabe que con Rose… -Se lamentó Albus.

Greenwood se rio de nuevo. Aquella vez decibelios más alto de lo que estaba permitido. Madame Pince no tardó en acercarse a su mesa y echar a los tres de la biblioteca. Scorpius bufó, gruñó y estuvo a punto de decir que él estaba estudiando de verdad hasta que le interrumpieron y que -por favor -le dejara quedarse un poco más, pero no era esa clase de amigo. Albus no se oposu en absoluto. Y Greenwood vio las puertas del cielo ante sus ojos. Literalmente le dio las gracias a Madame Pince.

-Ahora tendré que buscar otro sitio para estudiar -Se quejó Scorpius.

Sus amigos se miraron entre sí. Compartiendo una mirada de preocupación. Parecían preocupados porque Scorpius se hubiera enfadado con ellos porque le hubieran echado de su sitio de estudio. No era cierto. No estaba enfadado con ellos. Pero le quedaba una hora libre y quería haber acabado aquel ensayo sobre los movimientos de la varita para mejorar un Silencio para Encantamientos.

Suspiró.

-¿Gran Comedor? -Propuso Albus con una media sonrisa.

El Gran Comedor no era el mejor sitio para estudiar. De hecho, era donde todo alumno que no quería estudiar iba. Pero era la debilidad de Scorpius Malfoy. Era, después de la Sala Común de Gryffindor, donde más se sentía como si estuviera en casa.

Asintió. Greenwood dio un salto de victoria.

-¿No ibas a quedar hoy con Seb para vigilar a tus serpientes? -Preguntó Greenwood hacia Albus. Este le miró extrañado. Scorpius imitó el gesto de Albus. Este puso las manos en alto en señal de paz. -¿No tengo permiso para hablar de tus serpientes con Seb?

Sus dos amigos sacudieron la cabeza. Últimamente Greenwood sacaba a colación a Sebastian McKing en varias ocasiones. Era cierto que el muchacho formaba más parte de su rutina. Además de que era el nuevo bateador de Gryffindor, pasaba más tiempo con Albus y Greenwood cuando no estaba con Hugo Weasley y sus amigos. No era que a Scorpius le perturbara su presencia -era un muchacho con frescura y un humor peculiar-, pero era la forma en la que Greenwood hablaba de él. Algo que Albus jamás habría captado.

-Sí, sí, claro -Decía Albus. -Es solo que… Estamos un poco susceptibles con ese tema… No me reconocieron en el primer encuentro… Y en estos últimos es como empezar de cero… No conocemos a nadie que haya entrenado antes a un basilisco, así que no sé cómo solucionarlo.

Scorpius entrecerró los ojos.

-No es cierto… -Comentó de forma pausada. -Sí que conocemos a alguien que ha entrenado a un basilisco, Al -Le recordó. ¿Cómo no había pensado en ella antes? Por supuesto, aquello requería más de una explicación que no iba a dar en ese momento. -Gwendoline Cross.

Escuchó a Greenwood ovacionar de manera tan dramática que se le escapó una risa. Albus no parecía convencido. Por supuesto, pocos sabían que Gwendoline Cross había sido una infiltrada del Temple en el Ojo -y Scorpius no sabría decir exactamente quiénes lo sabían. Después de presenciar el asesinato de Minerva McGonagall, era difícil de creer. Tanta publicidad para que fuera de los suyos. Ninguno confiaba en ella. Al menos de aquellos que lo sabían. Y rezó a Godric por que Albus y Greenwood hubieran escuchado que Gwenoline Cross era miembro del Temple. Sabía que Rose Weasley lo sabía. Y que su prima Victoire Weasley también. ¿Cómo no iba a saberlo Albus Severus Potter?

-¿Gwendoline Cross? -Espetó Albus como si tuviera suciedad en la punta de su lengua.

O quizás no tenía ni idea.

-¿Estamos hablando de la misma asesina que todos conocemos? -Quiso aclarar Greenwood.

El joven asintió a ellos.

-No es una… -Bueno, sí que era una asesina. Ser de un bando o de otro no le quitaba el puesto. -No es del Ojo -Optó por decir. - Es un miembro del Temple que estuvo infiltrada en el Ojo desde… -No tenía tanto conocimiento. Así que no sabía cómo explicar aquello sin mencionar su fatídica experiencia intentando calmar a Rose Weasley, tras descubrir que el Patronus de la pelirroja era el mismo que el de él. Disipó los pensamientos de su cabeza. -Sé que está ayudando a tu prima Victoire Weasley y que nos está protegiendo…

-¿Cómo sabes eso? -Preguntó perplejo Greenwood.

Su rostro se había endurecido. Había una furia en su mirada. Albus seguía expectante.

-¿Recordáis que fui el único de nosotros que fui al Palacio de Hielo? -Les hizo recordar. Ambos asintieron. -Pues estaba con… El Refugio. Donde debíamos ir si estábamos heridos…

-Oh, por tu nariz -Recordó Greenwood.

¿Les había dicho que un miembro del Ojo le había roto la nariz? ¿En vez de Rose Weasley y su furia? Sí. Era una forma de ahorrarse problemas. Ella no reclamó mérito cuando lo descubrió.

-Te puede ayudar a controlar el basilisco, Al -Insistió Scorpius.

-Traer a Cross sería lo más parecido a provocar un linchamiento por parte de Glyne…Y por parte de todo Hogwarts -Dijo con precaución.

Scorpius tragó saliva. Oh. No había pensado en aquello. Si Glyne y el resto de alumnos que repudiaban a los sangres puras relacionados con mortífagos en el pasado, traer a Gwendoline Cross al castillo parecía ser como invitar de nuevo al Ojo. Pues las explicaciones eran demasiado extensas como para detener las varitas de maleficios.

-Pueden traerla a escondidas -Concedió Greenwood. -No es como si no fuera una espía asesina entrenada desde los cinco años -Se mofó. -Estoy seguro de que sobrevivirá… -Añadió pensativo. -Además, es por el bien común… ¿No debe ser su forma de pagar por todo el daño previo?

Se encogió de hombros.

-El mundo se irá a la mierda como todos tengamos que pagar por las cosas que hemos hecho mal cuando acabe la guerra -Dijo deliberadamente Albus. Una clara referencia a Alice Longbotton. Escuchó a Greenwood aclararse la gargante para modificar su discurso. Pero Albus lo detuvo con una mano. -No estoy diciendo que Cross quede completamente impune por sus crímenes… Solo que aún no ha acabado la guerra. De hecho, acaba de empezar…

-¿Guerra? -Greenwood tragó saliva.

Como si de pronto todo lo que quería vivir Hogwarts se le hubiera caído sobre la mesa como un castillo de naipes.

-No quiero sonar arrogante, pero no habéis visto lo que yo -Les contó. -Estar en Hogwarts y preocupándonos por las notas o por las fiestas… -Les miró sin tapujos. Acusándoles de lo que fuera que quisiera decir. -Nos hace olvidar lo que hay fuera. Puede que Hogwarts sea ahora un lugar seguro… Pero dejará de serlo si no hacemos nada por ayudar a los que no pueden tener este tipo de seguridad.

Claramente hablaba de Alice. Y algo le hizo plantearse si la había visto desde aquel día. Y algo -como ese brillo de melancolía que le había acompañado desde hacía unas semanas -le inducía a pensar en una respuesta afirmativa.

-¿Y qué sugieres que hagamos? -Planteó Scorpius Malfoy.

Llevaba queriendo ayudar desde el primer día que supo que algo iba mal en el mundo mágico. No dejaría de hacerlo. Los T.I.M.O.S no le importaban tanto. Solo estaba esperando a que alguien diera el pistoletazo de salida. Esperaba que lo hiciera James Sirius Potter. Pero se enorgulleció de que fuera, aquella vez, otro Potter el que dijera aquellas palabras.

-Pedir ayuda a Gwendoline Cross -Dijo lentamente.

-Podrías haber dicho algo más épico, amigo -Se mofó Greenwood.

Albus se encogió de hombros. El de los discuros era James Potter. Y la de no avisar qué era lo que pretendía hacer era la otra Potter. Albus era el que decía una frase y se proponía cumplirla. Podría ser buen Auror. Y eso era lo que le hacía buen Auror. Estaba claro que su charla con el Jefe de su Casa no había sido tan desastrosa como la de Greenwood a ese respecto. O como la de él.

Llegaron al Gran Comedor y se sentaron a horcajadas sobre los bancos de Gryffindor. Las muchachas de su año los recibieron. Parte de los Guardianes de Hogwarts con las que habían hablado con más frecuencia desde el año anterior. Camrin Trust, Barbara Coleman y Janet Rossen. Últimamente Rose Weasley también estaba con ellas -más Scorpius Malfoy era consciente de que seguía en la biblioteca y no había sido interrumpida como él.

-¡Mis solteros de oro favoritos! -Les llamó Coleman.

Scorpius vio a Albus estremecerse -¿en serio? -y a Greenwood darle un abrazo caluroso a Camrin Trust -pues ambos habían descubierto que eran dos seres de luz y alegría a los que les encantaba Transfiguración. Scorpius simplemente les sonrió y se sentó lo más apartado de Barbara Coleman. Él no era tan ajeno a las miradas que le desnudaban y que le lanzaba esa muchacha todos los días -como lo era Albus.

-No nos intentes sonsacar nada para tu revista, Coleman -Advirtió Greenwood con una sonrisa lobuna.

-Créeme que no es para su revista -Se rio Rossen. Sonrió dulcemente hacia Albus y hacia Scorpius y se centró en la partida de ajedrez mágico que estaba jugando con Trust.

Scorpius suspiró. No era un secreto que Barbara Coleman había hecho todo lo posible porque Scorpius le pidiera salir desde que llegó a Hogwarts aquel año. Los rumores eran quejas por parte de Glyne y Farben en su habitación. Como si él hubiera ordenado a Coleman que sintiera interés por él.

-¿En serio no vais a tener ninguna cita para Halloween? -Coleman hizo un puchero. Scorpius hizo todo lo que pudo por no rodar los ojos. -Yo voy a ir con McGregor.

Albus dio un respingo. Scorpius no pudo evitar soltar un bufido o risa.

-Siento lo de… -Comenzó Albus. De nuevo. Como si no se hubiera disculpado mil veces ya ante Coleman, por ser amiga de Tom McGregor. Porque a él no le iba a pedir disculpas. -McGregor -Completó como si se hubiera quitado una tirita.

La muchacha hizo un gesto con la mano como sacudiendo la poca importancia que le daba al hecho de que su cita para Halloween fuera con un ojo morado por Hogwarts. Scorpius esperó que si alguna vez tenía una cita con alguna persona, mostrara un poco más de interés por su salud.

-Está olvidado -Suspiró. -Bueno, él no lo ha olvidado y sigue con su discurso de odiar a todos los Potter…

-¿Incluso Lily? -Preguntó Greenwood, mientras Albus se hundía sobre su asiento.

Camrin Trust se rio ante aquella pregunta.

-¡Lily Potter ahora está legitimada a usar un bate! -Les recordó. -No es como si lo fuera a utilizar sobre la gente…-Aclaró. Scorpius sonrió para sí. Defender a Lily porque McGregor era la razón por la que tenía un ojo morado, ¿no?- Pero las bludgers en Quidditch están muy inflavaloradas… -Scorpius sonrió ante su guardiana del equipo.

Era cierto. Incluso si querían suavizar aquella verdad absoluta. Lily Luna Potter siendo bateadora era un grado más de peligrosidad para sus adversarios. Sobre todo si uno de ellos era el que había hecho que el alumnado pensara que su querido hermano mayor no merecía ser Premio Anual.

-Y todo por lo del Premio Anual -Albus sacudió la cabeza.

Barbara soltó un chillido.

-¿Solo? ¿Qué me dices de tu hermano durmiendo con Brooks el otro día? -Sonaba casi ofendida. Albus rodó los ojos. Scorpius sonrió recordando los rumores de los que era testigo en primera persona. -¡McGregor está enamorado de Brooks! Y James Potter… Sin siquiera haber ido en una sola cita con ella…

-Son amigos -Dijo Albus.

-¿McGregor no era tu cita? -Preguntó a la vez, quizás por derivar la conversación en otro tema, Scorpius.

-El otro McGregor -Le aclaró Janet Rossen a Scorpius.

-¿Desde cuándo los amigos duermen juntos? ¿O es que tú dormías con Longbotton?

Alguien se aclaró la garganta -¿Greenwood? -y Albus se rascó la nuca. Scorpius supo que tenía que ir al rescate de su amigo, pues era de esas ocasiones en las que su mejor amigo no sabía cómo lidiar con las preguntas que le lanzaban.

-Si Alice estuviera en el estado que Cornelia Brooks estaba aquella noche, habría dormido con ella para tranquilizarla si tuviera la magia de la licantropía que tenía James sin dudarlo ni un instante -Afirmó con seguridad en sus palabras Scorpius.

 Y no decía ninguna mentira. Coleman lo desafió con la mirada. Como si le hubiera arrebatado algo. ¿Qué esperaba? ¿Qué Albus dijera que él no dormiría con Alice porque son más que amigos? ¿O que dormiría con ella precisamente por esa razón?

-Es cierto, yo también lo haría -Apoyó Camrin Trust.

-Escuché a Finn-Fletchley decir que se asustó bastante cuando la vio -Recordó pensativa Rossen.

Scorpius asintió. Oyó el pequeño gruñido de Coleman y su exhalación. Sacudió su cabeza. Y volvió a mirarles como si estuviera haciendo una entrevista y no hubiera tenido las respuestas que quería. ¿Cómo lo hacía?

-¿Entonces no tenéis citas para Halloween? -Pero la pregunta se la estaba haciendo a Scorpius.

-Por Godric, Coleman, deja a Malfoy tranquilo -Susurró Trust.

Greenwood se rio a su lado. Se acercó a su oído.

-Haciéndose la dura y poniéndote celoso saliendo con Peter McGregor…-Comentó para que no lo oyeran. -Funciona tan bien como guardar la Varita de Sauco en el sótano Malfoy…

El joven Malfoy rodó los ojos.

Frunció el ceño.

-¿Cómo sabes lo de la varita?

Greenwood se encogió de hombros.

-La mencionó Hugo aquella vez que fuimos a tu Mansión, ¿no?

Scorpius asintió levemente. Aún con la mirada de Coleman sobre él. Definitivamente seguía esperando una respuesta. Volvió a rodar los ojos.

-Es increíble que los solteros más codiciados no tengan una cita para Halloween…-Concluyó.

-Coleman, hay más cosas de las que preocuparse ahora mismo -Recordó Albus. -Podrías utilizar tus habilidades como periodista para saber si Glyne piensa hacer daño a alguno de los alumnos… Y si está relacionado con Whitehall y por qué yo no lo sé. No olvides que eres una Guardiana de Hogwarts y que estamos en guerra -Se giró para mirarla. -Y deja en paz a mi mejor amigo.

La muchacha se echó hacia atrás. Con el dolor en sus ojos. Como si le hubieran pegado una bofetada. Visiblemente humillada. ¿Qué le ocurría a Albus Severus Potter últimamente?

-¿Hacer de espía utilizando mis encantos? Muy Slytherin de tu parte, Potter -Le espetó.

-Ya que a una Gryffindor como a ti no se le ocurriría… -Comentó.

-Pero podrías hacerlo, Barb -Dijo Trust.

-Glyne solo tiene ojos para Weasley -Bufó Coleman.

Albus soltó una risa sarcástica. Hizo crujir sus nudillos y se incorporó en la mesa.

-Solo piénsalo… -Insistió. -Podría ser tu cita para Halloween… Podrías ayudarnos así -Añadió.

-¿Tu hermano sabe esto? -Preguntó Scorpius, con los ojos entrecerrados.

-James está muy ocupado -Se encogió de hombros. -Yo soy el que conoce a Whitehall y sé que Whitehall no se fía del todo de mí… No me extrañaría que tuviera a más alumnos en Hogwarts vigilando a sus futuros presos -Le advirtió con cierta precaución. -No sospechará nada de ti, Coleman.

La joven parecía pensar aquello.

-Esto es muy rastrero por tu parte, Potter -Le acusó Coleman.

-Definitivamente no es lo que James le pediría -Razonó Trust. -Está claro que eres un Slytherin, Albus. ¿Por qué quieres asegurarte de que Glyne se está comunicando con Whitehall?

Albus se aclaró la garganta. Y bajó la voz cuando volvió a hablar.

-Porque si estoy en la Caza de Whitehall, no es para ayudarle precisamente… Y si hay alguien que pudiera descubrirme, quiero saberlo -Les explicó a sus nuevos aliados. Scorpius sonrió, confirmando sus sospechas. -Además, si tenemos a uno de nosotros sabiendo los pasos de Glyne… Tendremos ventaja.

-¿Y por qué no se lo pides a Weasley? -Espetó Coleman.

Albus sonrió con suficiencia.

-Porque tú harías este trabajo mucho mejor que ella -Le dijo.

-Lo estás haciendo por Longbotton, ¿verdad? -Cuestionó Trust.

Los tres amigos dieron un respingo. Visiblemente impresionados por la perspicacia de Camrin Trust. Les dedicó una sonrisa de disculpa. Como si su razonamiento y su pregunta hubieran sido más rápidos que su prudencia.

Albus supiró. Se frotó los ojos con los dedos. Scorpius Malfoy sabía la respuesta a esa pregunta. Era evidente. Estaba escrita en el rostro de su mejor amigo. Con tinta visible.

-Hay vidas inocentes en peligro -Les contestó. -No solo la de Alice.

Y su mejor amigo se quedó mirando fijamente a Scorpius Malfoy. Como si aquella respuesta fuera dedicada a él. Algo dentro de Scorpius se encogió. Sí, sabía que estaba de algún modo en peligro, más, ¿tanto? Frunció el ceño.

¿En qué clase de peligro le había puesto Lucius Malfoy al hacer aquel manifiesto? ¿Qué era exactamente lo que pretendía? ¿Estaba a salvo realmente en los muros de aquel castillo? ¿Era él uno de esos futuros presos de Whitehall simplemente por ser un Malfoy?

Tragó saliva.

Por la mirada de Albus Severus Potter, no iba a ser él quien se lo dijera. Como tampoco fue él quién le reveló nada de lo que sabía.



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